La Opinión Popular
                  16:04  |  Domingo 25 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
Hay que recuperar el progresismo
Por Luis Alberto Romero - Historiador.
"La realidad es la del tarifazo. La realidad es la de la cantidad de gente que se está quedando sin trabajo.” Adán Bahl, Vicegobernador de Entre Ríos
Nacionales - 01-03-2011 / 10:03
EFEMÉRIDES POPULARES: EL 1° DE MARZO DE 1948 EL ESTADO NACIONAL TOMA POSESIÓN DE LOS FF.CC. NACIONALIZADOS POR PERÓN

Juan Perón nacionaliza los ferrocarriles británicos y franceses

Juan Perón nacionaliza los ferrocarriles británicos y franceses
Afiche de la época.
En un día como hoy, pero de 1948, bajo la dirección  del General Perón, el gobierno rompe uno a uno los eslabones que sometían nuestra economía al  Imperio Británico: se nacionaliza los ferrocarriles, lo que significó una etapa fundamental en la obra de recuperación nacional de los servicios públicos para el pueblo argentino.
 
El Gobierno procedió a la estatización de la red ferroviaria que se cerraba en abanico hacia Buenos Aires, propiedad del capital británico, como así también de la red ferroviaria de la zona cerealera, con vértice en Rosario, perteneciente a empresas francesas. Scalabrini Ortiz sintetiza el meollo de la cuestión en esta frase contundente: "Adquirir los ferrocarriles equivale a adquirir soberanía".
 
De la redacción de La Opinión Popular
En 1947 Perón nacionaliza los ferrocarriles que era una de las reivindicaciones nacionalistas más importantes del peronismo,y el gobierno toma a su cargo una ancha franja de la economía argentina que comprende desde los servicios públicos hasta empresas productivas.
 
 
Los Ferrocarriles argentinos
 
Sostiene el ensayista e historiador Norberto Galasso, en su monumental obra de dos volúmenes "Perón", que después de difíciles tratativas, el Gobierno procedió a la estatización de la red ferroviaria que se cerraba en abanico hacia Buenos Aires, propiedad del capital británico, como así también de la red ferroviaria de la zona cerealera, con vértice en Rosario, perteneciente a empresas francesas.
 
Estas medidas resultan insoslayables para un proyecto de crecimiento económico y planificación nacional, por lo cual deben aquilatarse desde esa perspectiva y no meramente desde los pormenores de la negociación, ya sea montos, plazos de pago, etc.
 
Los opositores al peronismo, desde el conservadorismo hasta la izquierda tradicional, enfocan la crítica haciendo eje en el monto abonado por la nacionalización, el mayor o menor deterioro del material rodante o la supuesta debilidad negociadora de los representantes argentinos, a tal punto que algunos pretenden mostrarla como impuesta por el capital extranjero.
 
Como se comprende, analizar una cuestión macroeconómica con el criterio de tenedor de libros de un quiosco de cigarrillos no puede llevar a ninguna conclusión correcta.
 
Raúl Scalabrini Ortiz sintetiza el meollo de la cuestión en esta frase contunden­te: "Adquirir los ferrocarriles equivale a adquirir soberanía".
 
 
Empresas británicas
 
A través de libros, artículos y conferencias, Scalabrini demostró que el negocio ferroviario los ingleses en la Argentina fue un gran despojo por muchas razones, entre otras, la cesión a las empresas de amplias fajas de terreno al costado de las vías, la rentabilidad garantizada del
7% sobre capitales que eran abultados en los balances y otras ventajas de tipo impositivo o financiero que derivaban de las concesiones.
 
Scalabrini enseña que la red ferroviaria británica, trazada en abanico hacia el puerto de Buenos Aires, fue "la tela de araña metálica que atrapó a la mosca de la República" y la condenó "al primitivismo agrario", es decir, a la condición semicolonial con respecto al imperialismo británico, según la teoría colonialista de la división internacional del trabajo.
 
Esa red fue el sistema neurálgico que sustentó una economía de exportación de carnes y cereales baratos, e importación de artículos manufacturados extranjeros caros, en gran medida ingleses. No solo por su trazado -típicamente colonial- sino también porque la tarifa parabólica aplicada a los fletes impidió sistemáticamente que en el interior argentino se desarrollasen industrias competidoras del producto importado.
 
En razón de ese rol colonialista, no existe posibilidad de planificar ningún desarrollo manteniendo el transporte ferroviario en manos extranjeras.
 
Por este motivo, así como el Gobierno entendió que la nacionalización de los ferrocarriles constituía un hito ineludible en un proceso de liberación nacional, así también los intelectuales y dirigentes políticos de los partidos tradicionales que -consciente o inconsciente bregaban a favor del viejo país agroexportador- se obsesionaron atacando esta medida.
 
Para ello, divulgaron, en primer término, una fábula que aun opera sobre algunos sectores medios: la compra fue un disparate porque estaba por vencer la ley Mitre, cual caducaban las concesiones ferroviarias y las empresas pasaban gratuitamente al Estado argentino.
 
Basta leer los contratos para advertir la inconsistencia del planteo: las concesiones -aunque sorprenda a muchos- eran "a perpetuidad", por lo cual Scalabrini ironizaba que el sol dejaría de calentar pero que todavía habría un inglés en la Argentina, titular de estas concesiones. Lo que caducaba, al vencer la ley Mitre, era la exención impositiva para importar todo tipo de repuestos ferroviarios.
 
 
Con respecto a otras empresas que quedaron en manos del Estado argentino con la nacionalización de los ferrocarriles Rodolfo Puiggrós revela su importancia.
 
Identifica a Expreso Villalonga, Expreso Furlong, Empresa de Transportes S.A., Compañía de Transportes Cordilleranos, Compañía Internacional de Transportes Automóviles, Compañía El Cóndor, Compañía El Valle; Puertos: Dock Sur en el Puerto de Buenos Compañía de Muelles y Depósitos del Puerto de La Plata, Puerto Ing. White, Puerto Grande, Puerto Galván, Puerto Ibicuy, Puerto Villa Constitución.
 
Además, a Empresa Eléctrica de Bahía Blanca, Depósitos Frigoríficos de San Juan, Compañías de Tierras y Hoteles de Alta Gracia, Frigorífico de Productores de Uva, Fomento del Norte Argentino, Argentina Agrícola, Ganadera e Inmobiliaria, Sociedad de Aguas Corrientes de Bahía Blanca, Sociedad de Consumo Ramos Generales, Ferrocarrilera de Petróleo, Distribuidora Nacional de Frutas, Frigorífico Mercado del Once, Hoteles Sudamericanos, Líneas Económicas ­Decauville.
 
Entran también en la operación: edificios y terrenos en todo el país (en Capital y Gran Buenos Aires solamente 3 millones de metros cuadrados, valuados en 900 millones de pesos), así como acciones de grandes tiendas, diarios (Editorial Haynes, dueña del diario El Mundo y revistas afines, Mundo agrario, etc., así como la revista El Hogar).
 
 
Se adquirió soberanía
 
Analizar la cuestión desde el costo de la compra o los resultados de los balances significa omitir la gran cuestión: la necesidad de que esa red que atraviesa el cuerpo del país sirva, a través de sus recorridos y sus tarifas, al crecimiento económico, el desarrollo de las economías regionales, etc., del mismo modo como la abaratamiento del boleto subsidia a los trabajadores en relación con el boleto del ómnibus, aspecto que descuidan los que viajan solamente en automóvil.
 
 
Empresas francesas
 
al hacer referencia a la "Argentina, granero del mundo", se omite la importancia que tuvieron tres empresas ferroviarias de capitales franceses, con centro en el puerto de Rosario: el Ferrocarril Francés de la Provincia de Santa Fe, una red que conecta el interior de la provincia con el puerto y por donde, en su inicio, se exportaba lana, y luego, especialmente cereales; la Compañía general de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires, cuyo trazado cubre el norte de la provincia de Buenos Aires y Sur de Santa conectando Rosario-La Plata; y el Ferrocarril Rosario-Puerto Belgrano, que comete la audacia de cruzar el abanico tendido por las empresas británicos en la provincia de Buenos Aires.
 
Importantes bancos franceses participaron en estas empresas y grupos dedicados a la exportación, como Dreyfus y Bemberg, este último ligado a la concesión del Puerto de Rosario. Esta red resulta un calco, en pequeño, del ferrocarril inglés, en tanto su trazado es también típicamente colonial, orientado en este caso al Puerto de Rosario. El control de la economía de la llamada "pampa gringa", por parte del gobierno nacional, exigió la recuperación de estas líneas de transporte.
 
De la redacción de La Opinión Popular

Agreganos como amigo a Facebook
25-09-2016 / 09:09
25-09-2016 / 09:09
Dos películas argentinas prefiguran magníficamente la encrucijada en que nos hallamos, con una profundidad que ningún discurso político podría expresar porque nos hablan desde la imaginación y el sentimiento, no sólo desde la racionalidad.
 
"El secreto de sus ojos" (ganadora del premio Oscar) y "El ciudadano ilustre" (que cuenta la historia imaginaria de un escritor argentino que gana el premio Nobel), nos muestran lo peligroso y a la vez imposible que es tratar de restaurar el pasado o volver a él, en aras de encontrar un sentido a las cosas irresueltas que no nos atrevemos a enfrentar y resolver desde el presente porque se nos han bloqueado las motivaciones espirituales que nos permiten mirar con optimismo el futuro. Y se nos han bloqueado, precisamente, porque ese pasado nos tiene tan obsesionados que nos exige una y otra vez hacerlo revivir aunque, cada vez que revive, sólo nos genera más dolor.
 
En "El secreto de sus ojos", un hombre para vengarse del que le mató a la mujer de su vida, decide inmolarse junto a él. En vez de hacer que lo encarcelen, o en última instancia matarlo, opta por aprisionarlo a cadena perpetua en una cárcel privada oculta, viviendo él como único y permanente custodio del preso, para que ninguno de los dos olviden el pasado. Él, a su gran amor asesinado; el asesino, a su crimen; atados por una muerta a vivir unidos, víctima y asesino, por siempre; renunciando a cualquier porvenir en nombre de una venganza imposible. Necrofilia pura.
 
En "El ciudadano ilustre", el escritor argentino que se hizo mundialmente famoso contando en todos sus libros la historia del pueblo donde nació y vivió hasta los veinte años (cuando debió escapar del mismo y sus miserias para poder respirar), se agota creativamente y entonces se atreve a volver al lugar a donde prometió no regresar, para supuestamente buscar la inspiración perdida.
 
Pero, como era de prever, en su pueblo se encuentra con lo que podríamos denominar el horror en estado puro: un lugar que sigue siendo igual o peor de cómo lo dejó pero que a la vez representa a la Argentina actual casi a la perfección. Como que todos los defectos argentinos (e incluso más que argentinos, humanos) hubieran alimentado a ese pueblito hasta volverse su propia naturaleza. La realidad resulta ser más pesadillesca que esa literatura con la que el escritor trató de exorcizar los fantasmas aterradores de su juventud. 

25-09-2016 / 09:09
La inflación aminoró su ritmo. Sectores como el automotor y el de la construcción parecen haber dejado atrás su peor momento. Quienes siguen el sector agrícola pronostican para la campaña 2016/17 una cosecha récord, cercana a los 120 millones de toneladas.
 
Pero ni la economía ni la política ni la calle permiten asegurar que el Gobierno se haya enderezado definitivamente o tenga el camino más o menos despejado para el resto de su mandato o, siquiera, para las elecciones legislativas del año próximo.
 
El soponcio del Gobierno con los aumentos tarifarios, tan inevitables como torpemente anunciados e implementados, es un ejemplo de lo mucho que tiene aún por aprender. Le queda ahora procesar e incorporar algunas de las mejores sugerencias que pasaron por las audiencias públicas a las que fue obligado por la Corte Suprema. Pero habrá perdido diez o más meses en empezar a encarrilar una cuestión que se sabía hace años debería encarar cualquiera que llegara al poder.
 
Atento a la debilidad de los precios de las materias primas, la recesión brasileña, el ralentamiento de la economía china y el menor crecimiento del comercio mundial, el presupuesto contempla que el año próximo las importaciones crezcan a un ritmo levemente mayor que las exportaciones, lo que supone aceptar que las brechas fiscal y externa de la economía seguirán financiándose, en gran medida, con endeudamiento.
 
Para que el "modelo macrista" cierre es crucial que cuanto antes y en el mayor volumen posible, la inversión privada, interna y externa apueste al cambio de rumbo y de ese modo lo consolide. La respuesta a invitaciones y sugerencias es por ahora tímida y ambigua. De un lado porque, por buenas y malas razones, el capital es cobarde. Del otro, porque la sociedad argentina tiene una actitud esquizofrénica respecto del emprendedurismo y las empresas.
 
Mediciones y encuestas internacionales como Latinobarómetro y Pew Research coinciden en que nuestro país está entre los de opiniones más negativas sobre la economía de mercado. Pero a la vez es el del cuentapropista, las changas o quioscos más o menos sistemáticos, el consultor de medio turno, hasta del mini empresario que no resigna un empleo por ahí, porque nunca se sabe. 
 
¿Por qué los emprendedores tienen tan buena imagen y los empresarios tan mala? Porque después de 2001 todos somos emprendedores. Pero, claro, emprendedores del rebusque, el aguante, la sobrevivencia, lo que requiere cierta dosis de talento pero no alcanza para el progreso o la modernización de una Nación.
 
No está claro que, más allá de las gestiones política, ejecutiva, administrativa (que de por sí son un desafío mayúsculo) el macrismo tenga el mensaje y los predicadores adecuados para inculcar el cambio de chip que pretende en la sociedad argentina. Ése es tal vez su principal desafío.

24-09-2016 / 19:09
24-09-2016 / 19:09
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar