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Hay que recuperar el progresismo
Por Luis Alberto Romero - Historiador.
“Quien en tiempos oscuros tiene ideas oscuras, aumenta la confusión. Pero quien difunde ideas claras, crea un mundo nuevo”. Jorge Abelardo Ramos
Nacionales - 01-02-2011 / 09:02
ELECCIONES 2011

¿Qué le pasa a Cristina Fernández?

¿Qué le pasa a Cristina Fernández?
Cristina Fernández de Kirchner.
Raúl Kollman sigue difundiendo por el paraestatal Página/12 las encuestas del clientelar Roberto Bacman que exhiben un presente glorioso y un futuro de lujo para Cristina Fernández, pero ¿qué está pasando con la Presidente, viuda de Néstor Kirchner?
 
En el Frente para la Victoria afirman que todo avanza sin dificultades hacia una segura reelección de Cristina Fernández. Pero ¿es cierto? No hay indicios de que la placidez reine en el Frente para la Victoria.
 
No ocurría eso en días de Néstor Kirchner (es más, las crisis arrasaron con el sistema cardiovascular del líder del FpV) y no tendría porqué ocurrir sin Néstor Kirchner. Resultaría un contrasentido que el FpV, que impulsa la veneración de Kirchner, considere que ahora que él se marchó, ha llegado la hora del triunfo.
 
En verdad, el FpV ha montado una gran acción de prensa, con muchas encuestas, cuestionamiento de los opositores y difusión de estadísticas económicas cuestionables. Pero adentro hay, por lo menos, complicaciones.
Durante el fin de semana, Eugenio Paillet le dedicó su columna en el bahiense La Nueva Provincia, a las disputas internas en el Ejecutivo Nacional y a las profundas dudas que persisten acerca de la candidatura de Cristina a un 2do. mandato consecutivo.
 
Básicamente, a los graves problemas estratégicos que hoy día tiene el Frente para la Victoria.
 
Aquí algunos conceptos muy interesantes para destacar:
 
1. "(...) Pocos pueden poner en duda que, a tres meses de su desaparición física, el gobierno no llora a Néstor Kirchner, lo sufre. Lo extraña horrores. Sólo hace falta mirar el cuadro completo de lo que ocurre para reafirmar esa impresión en torno de ese mal de ausencia que ha atacado al gobierno, desde la presidenta para abajo (...)". 
 
2. "(...) Una mera observación permite sostener que ella no gobierna, que sigue metida en su mundo de maravillas, mientras, por debajo, las peleas y las zancadillas entre ministros y secretarios, entre funcionarios nacionales y provinciales, se suceden con una furia impensada hace tres meses (...)".
 
3. "(...)Aníbal Fernández ha acusado a algunos de sus colegas de gabinete, o a operadores todoterreno de estos, antes que a ningún multimedios o a los enemigos que siempre guarda en el arco opositor, de ser los autores de dar manija diaria a los rumores sobre su pérdida de poder, sobre su siempre inminente y nunca concretada renuncia, y hasta de filtrar algunos gruesos calificativos que le habría dedicado la propia presidenta en una reunión en Olivos, una mañana de la semana anterior. (...)"
 
4. "(...) El ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires, Ricardo Casal, sabe, por confidentes y por simple ejercicio de larga militancia en la arena política, que hay en marcha una fuerte campaña para desprestigiarlo y voltearlo del cargo, que dirigen, con personal encono, su colega nacional de Seguridad, Nilda Garré, y el jefe de gabinete en las sombras de la funcionaria, el periodista Horacio Verbitsky. Los "pecados" de Casal serían sus críticas reservadas al operativo de saturación con gendarmes del territorio provincial para combatir la inseguridad, que, dicho sea de paso, hasta ahora se mostró como un completo fracaso. O, más grave todavía, ser uno de los impulsores bajo cuerda del operativo destinado a instalar la candidatura presidencial del gobernador para octubre de 2011. (...)".
 
5. "(...) Amado Boudou es otro de los ministros que tienen para entretenerse con las peleas de pasillo con sus pares y con los que no lo son, también. En campamentos del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, o en los del senador Daniel Filmus, precandidatos a la jefatura de gobierno porteño junto con el mediático titular del Palacio de Hacienda, saben de esas trapisondas. Peronista de vieja data, Tomada no deja de sospechar sobre la rara coincidencia entre la fortísima instalación de su precandidatura que ha hecho Boudou en los últimos días, y persistentes versiones que llegan a las redacciones sobre una supuesta decisión del ministro de Trabajo de tener ahora mismo decidido abandonar la carrera y bajarse de su candidatura. Un paso que, por caso, desmiente la fuerte pegatina callejera de carteles que aparecieron este fin de semana, en los que Tomada posa junto a Cristina, bajo el eslogan de que un gobierno porteño con inclusión social (bajo su mando, se entiende) es posible" (...).
 
6. "(...) Filmus sabe (o, en todo caso, lo intuye) que las fuerzas de choque del ministro de Economía están demasiado interesadas en presentarlo ante los porteños como "lo viejo", o "el padre de la derrota" del kirchnerismo en 2007 a manos de Mauricio Macri. En un despacho del Palacio de Hacienda, se esmeraron, horas atrás, en ningunear las encuestas, cuando no en dudar directamente de su transparencia, que hoy otorgan a Filmus una intención de voto quince puntos por encima de lo que miden Boudou y Tomada, en ese orden. (...)".
 
7. "(...) El colmo de las peleas internas se observó alrededor del duro documento que difundió la Unión Industrial Argentina, quejosa por el perjudicial nivel que está tomando el aliento a las importaciones, en desmedro de la mano de obra local. La ministra de Industria, Débora Giorgi, que tiene más detractores dentro que fuera del gobierno, cruzó con dureza ese texto, con declaraciones que formuló desde Santiago de Chile. Horas después, Aníbal Fernández y Boudou salieron a decir que estaban encantados con ese pronunciamiento de la central fabril y que coincidían en un todo con el contenido del comunicado. "A lo mejor, Débora se intoxicó leyendo "Clarín", la terminó de cruzar el jefe de gabinete. (...)".
 
8. "(...) En algunos despachos, se cita como ejemplo (tardío, pero ejemplo al fin) lo que ocurrió con el sonado viaje de Cristina por Medio Oriente, durante el cual, además, habría pronunciado aquella frase-despedida que tanto alarmó al kirchnerismo puro, acerca de que, por suerte, era la última vez que hacía lo que estaba haciendo. (...)".
 
9. "(...) Antes, Kirchner se subía a cualquier palquito y bajaba línea tanto hacia afuera como hacia adentro, y nadie chistaba", se vuelve a lamentar el hombre. Ahora, resulta evidente que los ministros no conocen otro libreto, y que Cristina no les baja ninguno que no sea el rebuscado recurso de echarle la culpa al multimedios de todo lo malo que les pasa. (...)".
 
10. "(...) Cristina Fernández ha dado una muestra más de su enorme dependencia del cacique cegetista Hugo Moyano, quien le reclamó y obtuvo un decreto para que el gobierno reparta entre las obras sociales afines al camionero unos $ 1.000 millones, como parte de un anticipo de una presunta deuda mayor, cercana a los $ 5.000 millones. Esa plata irá a los bolsillos de los dirigentes sindicales en pleno arranque de la campaña electoral, y en medio de las nuevas amenazas del camionero de patear el tablero si lo marginan de la elección del candidato a vicegobernador bonaerense, o no le dan todos los cargos que pide en las listas de candidatos legislativos nacionales y provinciales en las elecciones de octubre. (...)".
 
Fuente: Urgente 24
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05-12-2016 / 18:12
05-12-2016 / 12:12
05-12-2016 / 09:12
En un alarde de autoindulgencia, para calificar el primer año de su gobierno, el Presidente Mauricio Macri se puso 8 sobre un total de 10. Para Cristina Fernández, Luis D'Elía, Fernando Esteche y sus muchachos destituyentes, el presidente de "la derecha, el hambre y la dictadura" ya debería ir preparando el mismo helicóptero con que se tuvo que ir de la Casa Rosada Fernando De la Rúa.
 
Desde el "optimismo científico", Jaime Durán Barba escribió en Perfil que la gestión de Macri tiene una aceptación de más del 60% y que la imagen positiva del jefe de Estado asciende al 63%. Más alta, incluso, que cuando asumió, en diciembre del año pasado.
 
Sin embargo, Diego Reynoso, de IPSOS, afirmó que, según sus estudios, el apoyo al gobierno cayó, desde que empezó hasta ahora, de un 78 a un 51%. Y los consultores de Management & Fit sostienen que son más los que desaprueban que los que aprueban la forma en que Macri está llevando las riendas del gobierno.
 
¿Se está empezando a terminar la luna de miel de la mayoría de la sociedad con el gobierno? Lo correcto es afirmar que a millones de argentinos que antes no se atrevían a decir ni mu se les está empezando a colmar la paciencia.
 
¿Y cuáles y cuántas serían las razones? En las encuestas cualitativas aparecen decenas, pero las que más se repiten son tres. Una: la desmesurada expectativa que generó el propio discurso de Macri y el gobierno. Dos: la falta de contundencia inicial para revelar la verdadera magnitud de la herencia recibida. Y tres: el incumplimiento de las promesas de campaña, como el anuncio de alcanzar pobreza cero y la eliminación completa del impuesto a las ganancias.
 
Macri afirma ahora que ya había avisado que no era David Copperfield. La verdad es que tanto él como sus asesores más importantes se la pasaron sugiriendo, en público y en privado, que era tan grande el desastre que había dejado el gobierno anterior, que la mera expectativa de cambio iba a generar una enorme ola de inversiones, y producir un crecimiento económico casi instantáneo.
 
Macri ahora habla de un cambio paulatino y de bajar los niveles de ansiedad, pero la verdad es que los anuncios de la casi inmediata baja de inflación seguidos por las supuestas buenas noticias del segundo semestre salieron de las usinas de comunicación del mismo gobierno. Es más: fue el propio Presidente el gran abanderado del optimismo a ultranza.

05-12-2016 / 09:12
05-12-2016 / 09:12
Es una película de terror que los argentinos ya han visto muchas veces. El film arranca con un déficit fiscal en aumento (apenas disimulado por una "bomba" cuasifiscal gestándose en el Banco Central) que lleva a un masivo endeudamiento externo como único elemento estabilizador.
 
Esto, a su vez, induce a un atraso cambiario, causado por la abundancia "artificial" de esos dólares recibidos. Ese fuerte ingreso de divisas trae -como efecto indeseado- la pérdida de competitividad de la economía local.
 
Más déficit, más deuda, más dólares prestados, más atraso cambiario. Esta secuencia se repite hasta que deriva en una crisis, junto a la cual llegan las consabidas licuaciones -vía devaluación- y picos de inflación.
 
Si bien hay consenso de que todavía la situación no es crítica, cada vez son más las voces que alertan cómo van apareciendo todos los condimentos. Por lo pronto, el debate de hoy en día entre economistas es si los hechos que para el Gobierno de Mauricio Macri son motivos de festejo (como el ingreso de dólares por vía del crédito externo más los del blanqueo) no tendrán su lado oscuro.
 
Concretamente, advierten que ese masivo caudal de divisas deprimirá el precio del billete verde, lo que generará mayores complicaciones en una economía que muestra una baja competitividad cambiaria, producto de la elevada inflación acumulada.
 
El nivel actual del tipo de cambio equivale al previo al colapso de la convertibilidad de 2001, mientras que la línea económica del Gobierno es: Dólar barato, mucha facilidad para importar y mucha dificultad para exportar.
 
Frente al optimismo de Mauricio Macri, el tono reinante es de escepticismo. Están aquellos preocupados por el rojo fiscal y también los que temen que se quiera corregir ese desequilibrio con mayor presión impositiva. También están preocupados los que no ven el fin de la recesión y también quienes creen que se saldrá de la crisis sobre la base de mayor deuda y atraso cambiario.
 
Por más que el Gobierno de Mauricio Macri promete que esta vez el final de la película será diferente, es difícil convencer a los argentinos de que los viejos monstruos no harán su entrada a escena.

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