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Entre Ríos - 06-09-2010 / 08:09
Opinión

¿Para quién trabaja Urribarri?

¿Para quién trabaja Urribarri?
Para el editorialista, “Urribarri siente que su estabilidad, bienestar y aceptación popular dependan de su capacidad para sacarle recursos a la Nación. No entiende de buenas gestiones, de planes estratégicos, de políticas de estado, ni de visión de provincia”.
Como muestra de la subordinación de Urribarri al matrimonio (...) en el caso de Swift San José nunca se lo vio enfrentarse al poder central ni defender a los trabajadores.
Por Rubén Denis
 
Cuando el río suena piedras trae. Podrán decir lo que quieran, pero todo este ruido generado por la inasistencia de la cúpula mayor de la Unión Industrial Argentina a la celebración del Día de la Industria en el marco de las 6ta Jornada de la Industria y el Comercio Exterior, que se celebró el 3 de septiembre, parece tener un trasfondo político. Porque mas allá de que ciertos medios nacionales hayan querido sobredimensionar la cuestión, no se puede negar que ese tipo de intencionalidades existen, la realidad es que la UIA sí sacó - y no es cuento- un comunicado muy breve sobre el tema en cuestión en el que decía lo siguiente "Por razones de agenda política de la provincia de Entre Ríos, se ha suspendido la participación de la Unión Industrial Argentina en el evento a realizarse en dicha provincia". Además, se agregaba que la central industrial enviaría a su único representante en la figura del santafesino Garrera, vicepresidente Pyme de esa institución.
 
 
 
Según medios capitalinos, Urribarri les había transmitido a los empresarios que en el actual contexto político un acto público con quienes venían de rechazar una invitación para concurrir a la Rosada, para presenciar la panegírica presidencial sobre el caso de Papel Prensa, no sería visto con buenos ojos por el matrimonio presidencial. Más allá de los dichos posteriores del vicepresidente de la UIA de Entre Ríos, Ricardo Guimarey, de que era falsa la afirmación de que Urribarri había condicionado su asistencia a la no concurrencia de Héctor Méndez y el resto de la cúpula industrial, declaraciones luego refrendadas por el Ministro Roberto Schunck, la cuestión es que todo este episodio no puede calificarse como solo un malentendido. Lo más probable, aunque aquí entremos en el terreno de las hipótesis, y considerando la trayectoria del gobernador, es que este haya preferido evitar cualquier situación escabrosa que pudiera enemistarlo o distanciarlo de sus ahora padrinos políticos, Cristina y Néstor Kirchner. Y compartir un estrado con Méndez y sus colegas seria precisamente eso.
 
 
Los entrerrianos deberíamos tratar de entender que es central y que secundario en toda esta historia. Para los diarios de Buenos Aires, todo queda circunscripto al conflicto de fondo, la pelea entre el gobierno y Clarín que ahora comienza a involucrar a otros sectores rebeldes como la UIA. Para nosotros, la subordinación incondicional de Urribarri para con el matrimonio, lo que hace que la agenda de la provincia, con todas sus urgencias, proyectos y necesidades, pase a un oscuro segundo plano.
 
 
Esta actitud no es nueva, no es de hoy, y viene de larga data, de los días en que el actual gobernador decidió que ya le había pagado con creces su larga fidelidad al ex gobernador Busti. Y no le hace bien a la provincia, más allá de los ocasionales mendrugos que podamos recibir bajo la figura de ATN o como promesa de obras. Urribarri probablemente sienta que su estabilidad, bienestar y aceptación popular dependan de su capacidad para sacarle recursos a la Nación. No entiende de buenas gestiones, de planes estratégicos, de políticas de estado, ni de visión de provincia. Como muestra vale el paupérrimo trabajo que el gobernador y su ministro de producción están haciendo en el caso de Swift San José, donde nunca se los vio enfrentarse al poder central y defender ni a los trabajadores, ni esbozar una idea de solución alternativa y superadora. Su talento se agotó y se agota, y seguramente se agotará, en el pedido de subsidios. ¿Será falta de valentía? ¿De imaginación? ¿O de formación? Quien lo sabe.
 
 
Claro que nosotros también tenemos parte de la culpa... Por cierto deberíamos ser menos contemplativos, menos tolerantes, y exigirle a quienes nos gobiernan que trabajen para nosotros y no para su jefe político de turno. Veremos si los recursos y la maquinaria política que le puedan aportar los Kirchner terminan siendo suficientes como para compensar el voto de no confianza que seguramente quiera darle una buena parte del electorado. Sabremos entonces si Urribarri tenía razón cuando decidió trabajar para ellos y no para nosotros.
 
 
Fuente: El Entre Ríos.
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