Nacionales - 06-09-2010 / 00:09
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL DE LOS ÚLTIMOS SIETE DÍAS
La “derechización” del kirchnerismo
En el evento en el que Cristina acusó a Papel Prensa, junto a Néstor Kirchner se sentó Osvaldo Papaleo, un hombre clave en la estructura del siniestro José López Rega.
-Proceso de derechización K. El evento donde Cristina acusó a Papel Prensa testimonia las características que va adquiriendo el kirchnerismo, el "huevo de la serpiente" del proyecto político que hoy conduce los destinos del país.
Junto a Néstor Kirchner se sentó Osvaldo Papaleo, un hombre clave en la estructura del siniestro José López Rega. Al otro lado se sentó Hugo Moyano, quien acababa de adueñarse del PJ bonaerense. Los desgastados K ya no dominan a Moyano, ahora es el camionero quien maneja la relación. También estaba el ultraliberal Amado Boudou y Ricardo Echegaray, ex UCEDE, al igual que el Ministro.
La única presencia empresarial fue la del titular de la CAME, Osvaldo Cornide, quien habría apoyado a los carapintadas de Rico y Seineldín, en sus alzamientos contra la democracia. El redactor del informe fue el incalificable Moreno, que destruyó el Indec y lo llenó de barras bravas.
Son todos hoy dirigentes y voceros oficiales del kirchnerismo. Se ve así el regreso triunfal de la derecha peronista, pero no de la ultraliberal de los años noventa menemista, sino de la otra, la de las épocas de Isabel Perón y José López Rega.
-El día que Cristina defendió a los dictadores militares. En este mismo acto hubo una defensa de los militares autoritarios que no es casual, porque el proyecto kirchnerista tiene más de una similitud con los dictadores militares desarrollistas de la década del sesenta.
¿Izquierdistas o derechistas? La versión desmesurada de los teóricos K, marcando que ellos personifican a la izquierda y el progresismo, y que los opositores son de "derecha", no es real y sirve al propósito K de mantener la lealtad y el fanatismo de sus partidarios más vehementes y confiados.
-Izquierdas o derechas, ¿una falsa contradicción? ¿Es de izquierda facilitarles más poder a Guillermo Moreno, a Hugo Moyano y sus hijos, o darle más negocios a Rudy Ulloa, Cristóbal López o Lázaro Báez?
¿Es de progresista darle más publicidad oficial para "6,7,8" o para los adictos Daniel Hadad, Raúl Monetta y Sergio Spolski; o más plata del Anses usada en subsidios al "capitalismo de amigos" y no para aumentar a los jubilados; o más "caja kirchnerista" para la campaña 2011 y menos coparticipación federal a las provincias?.
De la redacción de La Opinión Popular
Proceso de derechización K
En política, hay coyunturas en que las controversias por cuestiones menores deben dejarse de lado para imponer los temas que tienen que ver con los asuntos centrales del poder.
Más allá de los programas y propuestas, todo movimiento político se delimita y es definido por sus dirigentes, sus voceros e integrantes, por la ideología de los mismos y por su trayectoria.
El evento en el que Cristina Fernández exhibió sus acusaciones sobre Papel Prensa es la demostración innegable de las características que va adquiriendo el kirchnerismo, el "huevo de la serpiente" del proyecto político que hoy conduce los destinos del país. Vemos ahí el proceso de derechización, de este gobierno, que se viene afirmando.
Estos reveladores datos lo aportaron los prestigiosos periodistas Ernesto Tenembaum y Alfredo Leuco, y Alejandro Borensztein, el productor televisivo, hijo de Tato Bores.
Retorno triunfal de la derecha peronista
Tenembaum relata que ese día, junto al ex presidente Néstor Kirchner se sentó Osvaldo Papaleo, un hombre clave en la estructura de medios que construyó el siniestro José López Rega, luego de la muerte de Juan Perón, y que produjo la persecución, la prohibición o el exilio de decenas de artistas, mientras comenzaban a desaparecer argentinos.
Al otro lado de Kirchner se sentó Hugo Moyano, quien acababa de adueñarse del PJ bonaerense. Parece que los K, desgastados, ya no dominan a Moyano, ahora es el camionero quien maneja la relación. Han comenzado a ser dominados por él. Esta situación causa fastidio en el PJ de la provincia de Buenos Aires. No sólo en los intendentes, igualmente Daniel Scioli está molesto.
Además, el pingüino se abrazó con Pablo Moyano, quien estrenaba una remera de la Juventud Sindical Peronista, que en los setenta, era uno de los grupos de choque de la derecha peronista, y en Mar del Plata lo comandaba Hugo Moyano, quien hasta es acusado por una aliada incondicional de los K, como Hebe de Bonafini, de haber tenido vínculos con la Triple A.
En la mesa central estaba uno de los principales dirigentes del peronismo de derecha de Quilmes, el pendenciero jefe de Gabinete Aníbal Fernández, viejo cuadro político, ex menemista y ex duhaldista, alineado en los noventa detrás de Alberto Pierri.
Junto a él, el brillante alumno del ultraliberal Centro de Estudios Macroeconómicos, el ministro de Economía Amado Boudou, un amante de las motos y los autos caros, vecino del lujosísimo barrio de Puerto Madero. A su lado estaba Ricardo Echegaray, titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) de reconocida militancia liberal, ex UCEDE, al igual que Boudou.
La única presencia empresarial fue la del titular de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Osvaldo Cornide, quien en su momento le habría hecho aportes económicos a los carapintadas de Aldo Rico y Mohamed Alí Seineldín, en sus alzamientos contra la democracia.
Es el mismo Cornide que, según reveló el periodista Maximiliano Montenegro documentación en mano, fue pieza activa en el lock-out patronal de 1976 que facilitó el golpe del general Jorge R. Videla y del almirante Emilio E. Massera. Hoy recibe, del matrimonio K, 12 millones de pesos para capacitación de empleados en la entidad que preside.
El redactor del informe que leyó Cristina fue el incalificable Guillermo Moreno, que destruyó el Indec y lo llenó de barras bravas, algunos de los cuales han intentado, con los viejos métodos patoteros de la derecha, romper violentamente los actos donde se presentaban libros que molestan al poder político kirchnerista.
Todos los antes nombrados son hoy los dirigentes y voceros oficiales del kirchnerismo. Por eso, es difícil no descubrir, en estos hechos, el regreso triunfal de la derecha peronista, pero no de la ultraliberal de los años noventa menemista, sino de la otra, la de las épocas de Isabel Perón y José López Rega.
Estas prácticas y estas ideas de concentración del poder del patagónico simbolizan un retroceso político se contradice con el inicio democrático y pluralista abierto en 1983. Como integrantes del pensamiento nacional y popular nos sentirnos reconocidos con varias de las perspectivas del Gobierno kirchnerista, pero jamás con este estilo de hacer política que ellos llevan adelante.
El día que Cristina defendió a los dictadores militares
La instauración de estos nuevos "amigos", para los que no caben ningún tipo de reproches en la cima del poder K, se complementan con otros hechos preocupantes.
Describe el columnista Hugo E. Grimaldi que ese mismo día, la presidente alabó el desarrollismo de los generales Juan Carlos Onganía y Alejandro Lanusse, y dijo ("mal que me pese") que: "También deberá impulsar una política de mayor inversión ... que fue impulsado por un gobierno de facto como fue el del general Onganía y que fue perfeccionado por el general Lanusse que exigía compre nacional inclusive para todas las máquinas". Luego, al darse cuenta de lo que había dicho, se contuvo con un "Espero que mañana no titulen 'Cristina defendió a Onganía y a Lanusse'".
La defensa de los militares autoritarios no es casual, porque el proyecto kirchnerista tiene más de una similitud con la de los dictadores militares desarrollistas de la década del '60: obras de infraestructura planificadas por el Estado a espaldas de las necesidades reales de la gente, concentración de la riqueza, manejo discrecional del tipo de cambio, inflación no controlada, uso de los fondos jubilatorios para cubrir los baches de Tesorería, etc., que fueron prácticas de entonces, amparadas en el manejo férreo del poder y la escasa libertad de prensa, ya que se intentaba instalar autoritariamente un pensamiento único.
¿Izquierdistas o derechistas?
Frente a todos estos hechos, advertimos que la versión desmesurada de los teóricos del kirchnerismo, como los de "Carta Abierta", marcando que ellos personifican a la izquierda y el progresismo, y que los opositores son de "derecha", no se corresponde con la realidad y sirve únicamente al propósito K de mantener la lealtad y el fanatismo de sus partidarios más vehementes y confiados.
Es evidente que la noción de poder de los K comienza en ellos y finaliza en ellos, y que la conducción de la pingüinera es autoritaria, a las antípodas de lo democrático que practican el Peronismo Federal, la UCR y los opositores de los partidos dispuestos a enfrentar a los K en las urnas.
La perspectiva política equivocada no es nueva en los seguidores de los K. En el conflicto con "el campo", cuando los chacareros de la Región Centro rechazaban el aumento exorbitante de las retenciones a la soja, los kirchneristas vieron avanzar, en lugar de los productores agropecuarios, una horda de estancieros oligárquicos desestabilizadores, respaldados por militares golpistas con sus tanques y sus picanas.
Hoy, cuando el gobierno K ataca a los multimedios Clarín y La Nación no es porque estén "a la derecha", sino simplemente porque son opositores.
El kirchnerismo es un gobierno en que el discurso contra los monopolios mediáticos en una farsa seudoprogresista que encubre mal el impulso por concentrar totalmente la información en un Estado políticamente dominado por ellos.
Izquierdas o derechas, ¿una falsa contradicción?
La defensa de la contradicción "progres" o de "derecha" como categorías políticas, según el mapa ideológico que les sirve de guía a los K, coloca en riesgo la marcha de la democracia y es un arma de descrédito de todo lo que no circunscribe a lo que decide el kirchnerismo.
Kirchner debería dejar de descalificar a la oposición y empezar por reconocer sinceramente, en forma pública, que muchos opositores profesan la democracia porque creen en la soberanía popular; son republicanos porque consideran que al poder hay que limitarlo; y son progresistas porque se identifican con los valores de la justicia social.
Los verdaderos problemas para todos los argentinos pasa por los dilemas del pueblo, como, por ejemplo: las paupérrimas jubilaciones, la inseguridad, las cuestiones laborales y los vinculados con la salud.
¿Es de izquierda facilitarles más poder a Guillermo Moreno, a Hugo Moyano y sus hijos, o darle más negocios a Rudy Ulloa, Cristóbal López o Lázaro Báez?
¿Es de progresista darle más publicidad oficial para "6,7,8" o para los incondicionales Daniel Hadad, Raúl Monetta y Sergio Spolski; o más plata de los jubilados usada en subsidios al "capitalismo de amigos" y no para aumentar a los jubilados; o más "caja kirchnerista" para la campaña 2011 y menos coparticipación federal a las provincias?.
De la redacción de La Opinión Popular