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Entre Ríos - 24-07-2010 / 18:07
¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA DISCUSIONES Y MOVIDAS MEDIÁTICAS RECIENTES EN TORNO A LA FECHA DE ELECCIONES?

¿Puede Urribarri adelantar las elecciones provinciales a marzo de 2011?

¿Puede Urribarri adelantar las elecciones provinciales a marzo de 2011?
Para Urribarri, discutir si se va o no a marzo puede ser leído no como un cronograma electoral políticamente viable, sino como un modo de concentrar poder, imponer una agenda propia, disciplinar la tropa y evitar el desbande interno en la marcha a octubre de 2011.
En los últimos días, el oficialismo provincial ha reimpulsado en los medios la discusión en relación a la fecha de elecciones provinciales. Con menor fuerza que hace un par de meses, y más encorsetada a una polémica palaciega del poder, el urribarrismo pretende adueñarse de la agenda política provincial jugando con la fecha de elecciones de las próximas autoridades provinciales y municipales.
 
Otra vez se desliza la posibilidad de que el gobernador de la provincia, Sergio Urribarri, resuelva definitivamente convocar a comicios provinciales para marzo de 2011. Para ello, un par de voceros del poder provincial salieron a instalar la idea y a polemizar con cuanto opositor no concuerde con sus planteos. Es una jugada que no tiene ningún consenso en el arco opositor al gobierno, menos de Busti o Benedetti quienes ya se expresaron en contra.
 
Mas allá de las renovadas intenciones, no hay indicios que marquen que las razones que llevaron a desistir del primer intento hayan cambiado o desaparecido, por lo que, pensar en una elección provincial en marzo sigue siendo tan inviable para el urribarrismo como lo era cuando se archivó la primera embestida. Así, lo que parece un plan electoral se  convierte sólo en un intento de mantener la iniciativa política, imponer la agenda y evitar más desbandes internos en el urrikirchnerismo. Paradójicamente, jugar con la fecha resulta hoy la mejor forma de comprar tiempo para el oficialismo provincial.
 
De la redacción de La Opinión Popular

¿Comprar tiempo?
 
En un análisis pasado de La Opinión Popular, en relación a la supuesta estrategia del urribarrismo de adelantar las elecciones, manifestamos que "el urribarrismo quiere evitar el desgaste de la gestión e impedir que se consoliden los otros armados. Ordenando su tropa bajo el eje municipio, provincia nación se simplificaría su trabajo. Confiaban que se podrían despegar del kirchnerismo y hacer una elección "provincializada", por más ilusorio que parezca. Marzo no era una fecha ideal, pero era la que tenían al alcance de la mano dada la correlación de fuerzas en la legislatura y su dinámica política. Con 'no hacer nada´, era suficiente".
 
Cuando Néstor Kirchner visitó Entre Ríos el 1º de mayo se especulaba con la posibilidad de un consentimiento "pingüino" al proyecto de adelantamiento de las elecciones del oficialismo provincial. Pero nada de eso paso, al contrario, el urribarrismo desistió de hablar públicamente del tema, y como respuesta a su silencio decidió lanzar formalmente su reelección a los pocos días.
 
En esa ocasión analizamos que "la noticia de pasar a octubre -e ir junto con el kirchnerismo- no iba a caer bien en su tropa ya que desmantelaba el sustrato esencial desde donde se pensó su armado político: la fecha de elecciones. Y para evitar debandes en el corto plazo, lo más conveniente era lanzar su candidatura como único medio para contener, aunque sea por un tiempo, a los intendentes y aliados políticos, evitando un pase de bando o terceras candidaturas que compitan con la de él.
 
Pensado desde esta perspectiva, discutir si se va o no a marzo puede ser leído no como un cronograma electoral políticamente viable, sino como un modo de concentrar poder, imponer una agenda propia, disciplinar la tropa y evitar el desbande interno en la marcha a octubre de 2011.
 
 
¿Néstor K ya dijo que No?
  
Como ya dijimos hace un par de meses cuando se discutió por primera vez la posibilidad de un adelantamiento de las elecciones, la negativa del kirchnerismo fue el principal argumento que sobrevoló el freno que el urribarrismo le puso a su proyecto marzo 2011.
 
Hoy, algunos trascendidos periodísticos dan cuenta de que existe -esta vez sí- un guiño K al proyecto.
 
Pero lo cierto es que en la anterior ocasión, por distintos medios y fuentes, se dejó correr la versión de una supuesta oposición clara y expresa de Néstor Kirchner al planteo del urribarrismo de adelantar las elecciones provinciales. Una versión habló de un mano a mano entre el "pingüino" y Urribarri, en el cual el primero al escuchar el planteo del gobernador entrerriano le dijo "pidió" que "no lo dejen sólo, que octubre era una patriada pero la imagen del gobierno nacional estaba en ascenso y pensaban que las condiciones serían las propicias para la contienda electoral".
 
Otra versión de los hechos, se refirió a una reunión con varios gobernadores K en la cual el ex presidente, en respuesta a varios escenarios provinciales similares a Entre Ríos donde los gobiernos quieren resolver anticipadamente las elecciones locales, les solicitó a todos los presentes que "por el momento no se hable de desdoblar elecciones ni de despegar las elecciones provinciales de las nacionales", en una clara advertencia que tiene efectos disuasivos a planteos como el que le llevaría Urribarri.
 
 
¿Qué gana el kirchnerismo con el adelantamiento?
 
Un importante dirigente del oficialismo provincial nos señaló que "Kirchner no vería con malos ojos un adelantamiento de las elecciones si Urribarri gana en marzo de 2011. Sería un efecto positivo, que mostraría que el kirchnerismo está vivo y dando pelea en todo el país, como una previa de la nacional".
 
Más allá de los pronósticos positivos que hagan desde el propio oficialismo, a nadie le escapa lo poco que el urribarrismo le aporta a Kirchner en términos políticos. La mitad de los diputados nacionales son bustistas; y en el senado nacional, Guastavino tiene relación propia con el matrimonio presidencial. Con elecciones provinciales adelantadas, nadie trabajará para Kirchner. Recordemos que el año que viene elegiremos a dos diputados nacionales, en el mejor de los casos.
 
Desde esta perspectiva, no parece posible que Kirchner aceptara tranquilamente que se adelanten las elecciones. Al matrimonio presidencial no le sobran votos, y los tendrá que juntar a todos para ver si llega al ballotage. Incluidos todos sus votos entrerrianos
 
 
Sin margen para plantarse
 
Un operador muy relacionado y conocedor de la política nacional, hoy integrante de las fuerzas de Jorge Busti, le desarrolló hace un tiempo a "La Opinión Popular" una explicación que desnuda la supuesta fragilidad de las posturas del oficialismo provincial cuando estas no encuadran en los deseos del matrimonio presidencial: "el tema es el siguiente, Urribarri tiene un déficit provincial que lo atormenta, de acá al final de los procesos electorales el gobierno provincial necesita cerca de 1.000 millones de pesos del gobierno nacional, para entre otras cosas, pagar los sueldos. Esto lo sabe el kirchnerismo con un nivel de detalle sorprendente. Ahora, hay que ser muy ingenuo para pensar que Kirchner le va a dar 1.000 millones a Urribarri y le va a dejar que ponga la fecha que le ocurra de elecciones, con el agravante de que todas las encuestas lo dan tercero en una elección. No hay forma de que eso pase", afirmó el dirigente. 
 
Entusiasmado en su explicación, agregó que "Urribarri, por su dependencia económica carece de soberanía política. Está atado al kirchnerismo. Sólo si le vende una victoria K indiscutida podría entusiasmar al kirchnerismo, pero hoy eso no pasa. El gobierno nacional es el primero en tener encuestas que le dicen quien es quien en la provincia. No creo que lo de marzo pueda prosperar", sentenció.
 
Si pensamos que para llamar a comicios en marzo se debe sacar un decreto a la brevedad -porque la convocatoria debe contemplar el plazo de las internas y los días de antelación correspondientes, lo que en concreto implicaría que no puede sacarse después de septiembre de este año- son muchos los meses que la gestión de Urribarri debería afrontar en la soledad financiera a la cual lo confinará el kirchnerismo por su inesperada desobediencia.
 
 
Entre Ríos, laboratorio nacional
 
Ya tuvo Entre Ríos, en los días de la crisis del campo, una trascendencia nacional que cambió sustancialmente el escenario político provincial y nacional. De llegar a buen puerto la iniciativa del urribarrismo de realizar las elecciones en marzo, los comicios entrerrianos serán los primeros del país y le darán nuevamente a nuestra provincia una relevancia especial. El resultado de los mismos, y por supuesto al triunfador, influirán en la campaña presidencial del octubre.
 
La primera lectura no es generosa con el kirchnerismo. Si el mandatario provincial adelanta las elecciones es porque en una evaluación política piensa que electoralmente ir en le boleta con Néstor K es casi "un suicidio político", tal como lo dijera un dirigente oficialista.
 
Si ganara Urribarri, cosa casi imposible según las encuestas, el kirchnerismo se haría de una ficha importante y se dotaría de renovadas energías para los otros desafíos provinciales de cara a la elección de octubre. Si gana la UCR, también sería un mensaje fuerte a la política nacional, pero destinada a Ricardo Alfonsín, Cobos y a los candidatos que el partido centenario pueda presentar.  
 
Pero según todas las encuestas, ganaría Busti. Hasta los sondeos difundidos por empresas más cercanas al gobierno provincial ubican a Urribarri tercero, cómodo, detrás de Busti y Benedetti. De ser así, Entre Ríos sería el epicentro de la primera gesta del Peronismo Federal y la figura del ex gobernador se catapultaría al panteón político nacional. La estrategia del kirchnerismo provincial podría ser un escenario inmejorable para la causa de Busti y del Peronismo Federal. Y un golpe certero al proyecto de la Casa Rosada.
 
Resulta muy ingenuo pensar que Urribarri puede persuadir al gobierno nacional de su performance electoral. El kirchnerismo tiene mediciones de todas las provincias, las cuales actualizan casi mensualmente. Miden gestión e imagen permanentemente. En el terreno de encuestas y números, no hay nada que el kirchernismo no sepa.


Una iniciativa en soledad


El adelantamiento de las elecciones a marzo es una jugada que no tiene ningún consenso en el arco opositor al gobierno, menos de Busti o Benedetti quienes se expresaron en contra. Sólo cosecha el oportuno apoyo de Héctor Maya, quien se muestra siempre enfrentado al kirchnerismo, pero paradójicamente avala todos los posicionamientos del urribarrismo.   


Un balance negativo
 
Separando y dejando en limpio, no son muchos los puntos a favor que tiene Urribarri para convencer a alguien de la necesidad de adelantar las elecciones.
 
Queda claro que el kirchnerismo no quiere que ninguna provincia desdoble elecciones. Mucho menos las de los gobernadores propios. Dos integrantes del Consejo Nacional del PJ -que no son de nuestra provincia- le confiaron a La Opinión Popular que "Néstor Kirchner no quiere saber nada con adelantamiento de elecciones". "Vamos todos juntos a octubre, para profundizar el modelo, en la nación y en las provincias", manifestaron. Desobedecer los deseos del matrimonio presidencial -¿por primer vez?- será un tema a evaluar para Urribarri.
 
Luego está la falta de utilidad política de la medida. Si Urribarri salé tercero, ¿a quién le sirve la aventura estrellada? Llevará a un final casi trágico a su mandato, con un vacío de poder enorme y con casi un año de gestión por transitar. Y con el kirchnerismo cruzado, enojado por una derrota que conspira contra el proyecto del matrimonio presidencial que cargará con el primer revés electoral del año.
 
 
¿Resistir hasta octubre?
 
Tal como está el ánimo social no parece que sea posible que el kirchnerismo -léase Urribarri- pueda ganar una elección en nuestra provincia. Entre Ríos, junto a Córdoba y Santa Fe, son el foco de la resistencia al kirchnerismo y en todas las provincias donde fueron solos sacaron alrededor del 10%. Córdoba y Santa Fe ya son testigos de eso.
 
Por múltiples causas que confluyen, justificadas o no, la imagen negativa del matrimonio presidencial trepa a cifras similares a las que Menem tenía en el 2003. Por su dependencia económica, por la falta de iniciática política y por desligarse de Busti sin tener donde recostarse, Urribarri es sinónimo de Kirchner y su futuro político está ligado al kirchnerismo como Prometeo lo estaba a la roca.
 
Y así parece ser hasta con la fecha de elecciones. Porque a pesar de los amagues, todo indica que serán en octubre, junto con las nacionales. De ser así, discutir un adelantamiento de las elecciones al próximo marzo es la mejor manera de comprar tiempo para llegar a octubre de 2011.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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