Entre Ríos - 24-07-2010 / 11:07
UNA MIRADA INTEGRAL SOBRE LA SITUACIÓN SANITARIA ENTRERRIANA
El Peronismo Federal reclamó que se forjen “políticas de Estado sólidas y a largo plazo” en Salud
¿Cuál es el sentido de una política gubernamental, si esta no se orienta a las problemáticas de fondo o primordiales de la población? Se pregunta el equipo de técnicos y profesionales de hospitales de la provincia del Peronismo Federal.
El equipo de técnicos y profesionales de hospitales de la provincia del Peronismo Federal elaboró un documento titulado "Salud en Entre Ríos", que brinda una mirada integral sobre la situación sanitaria entrerriana. Allí se señala que "hoy nos encontramos bajo un panorama preocupante" y se denuncia que se hacen "anuncios permanentes de políticas de estado que parecen tender a la inclusión, pero que en la práctica no dejan de ser superficiales". Asimismo, se reclama que "el Gobierno actúe responsablemente, formando e integrando comisiones permanentes cuya misión sea generar políticas de Estado sólidas, coherentes y de largo plazo"
Una mirada integral sobre la situación sanitaria entrerriana
*Equipo de Técnicos y profesionales de hospitales de la provincia del Peronismo Federal
Como sabemos, la ola de frío polar que ha afectado y afecta a casi todo el territorio nacional no ha dejado exenta a la provincia de Entre Ríos de esta problemática.
En las ultimas semanas, hemos vivenciado un panorama socio-sanitario poco alentador, con hospitales abarrotados de casos de bronquiolitis y crisis asmáticas, pero paralelamente con campañas de difusión en la vía publica por parte del Estado que alertan el "riesgo" de la Gripe A.
Hoy nos encontramos bajo un panorama preocupante. Familias que no poseen los recursos suficientes y básicos para sobrellevar el frío polar que afecta a gran parte de nuestra provincia. Faltante de ejecución de políticas vitales, tal es el caso del Plan Abrigo, anunciado hace dos meses atrás pero que aún no ha encontrado modo de ejecución optima. Ante ello, el anuncio de la compra de 100 mil frazadas por parte del gobernador Sergio Urribarri, lo cual ha desnudado la falta de previsión y evidenciando un exceso de voluntarismo del mandatario provincial tal como lo describió el ministro de Desarrollo Social, José Cáceres, ya que no se posee la logística necesaria para adquirir tal numero de insumos.
Por ello vale preguntarse en principio ¿Cuál es el sentido de una política gubernamental, si esta no se orienta a las problemáticas de fondo o primordiales de la población? ¿De que vale el anuncio, si al fin y al cabo las políticas necesarias no salen a la luz?. Y así, inquirir un poco más y cuestionarnos ¿Qué es lo que origina la falta de previsión coherente de estas elementales demandas de la población? ¿Por qué se suceden casos extremos de bronquiolitis en un Hospital de Niños como el San Roque? Y en relación a esto último ¿Dónde quedo la fundamental participación de la red de Atención Primaria de la Salud (APS) para servir de "barrera" de esta lamentable consecuencia sanitaria? ¿Por qué aun no se ha reunido el famoso Concejo de Políticas Sociales creado para diagramar políticas en conjunto? Entre tantas otras preguntas que surgen.
En este marco, durante el último tiempo los entrerrianos hemos visto como, en el anuncio, se han llevado a cabo Políticas de Estado que solo han visto ejecución en el papel impreso pero que en nada han echado luz sobre el retroceso en materia social, económica y política de nuestra sociedad.
Esto, sumado a la falta de compromiso y de gestión por parte de las diversas áreas involucradas al Estado, han derivado en el incumplimiento de políticas apropiadas, tanto sociales como sanitarias, para paliar enfermedades y problemáticas vinculadas a ellas y que hoy sufrimos como consecuencia.
Problemáticas o, mejor dicho, determinantes sociales que se han ido incubando en la población más necesitada y carente de herramientas de subsistencia como un hogar digno, trabajo, sueldos acordes a la situación económica, mayor nivel educativo y demás condicionantes; ya que, como diría el gran sanitarista argentino Ramón Carrillo, "la salud es el óptimo bienestar físico, psíquico y social".
Por el contrario al precepto de Carrillo, hoy transitamos por caminos que nos llevan al anuncio permanente por parte del Estado Nacional y Provincial de políticas de estado (entre ellas las sanitarias), que en la diagramación parecen tender puentes hacia la inclusión, pero que en la práctica no dejan de ser superficiales debido a su falta de ejecución o corta duración, ineficiente en materia de resultados integrales en la comunidad.
En tal sentido, se visualizan hoy deficiencias en el sistema de salud pública que perjudican a la mayoría de la población entrerriana, muchos de ellos por debajo de la línea de la pobreza e indigencia.
Por eso mismo, es que partimos de la base de entender que la salud es por sobre todo una realidad social compleja, un proceso social aun más complejo y un proceso político dentro del cual hay que tomar decisiones políticas no sólo sectoriales sino de Estado, capaces de comprometer obligatoriamente y sin excepciones a todos los sectores del entramado socio cultural, favoreciendo la inminente y vital sinergia Estado-Sociedad Civil.
La Provincia ayer y hoy. Puntos comparativos
En las últimas dos décadas pos Conferencia de Alma-Ata que impulsó a la APS como política sanitaria de los países firmantes en 1978, muchos cambios se produjeron en el mundo. En tal sentido, en América latina se efectuó una rápida industrialización y urbanización[1], como así también la globalización progresiva de la economía mundial y el desarrollo de mercados abiertos. Esto ha influido, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en la salud de las poblaciones y sus respectivos sistemas sanitarios en varias formas.
Quizá el ejemplo más claro que hoy podemos recordar en relación a un colapso socio sanitario es el acontecido durante el gobierno de Sergio Montiel, que nos debe servir de ejemplo para graficar (salvando las distancias) la situación que actualmente se vive.
A partir de la gran crisis económica, la pauperización del sector publico y la emisión de la cuasi moneda, todo el sistema sanitario entrerriano se vio colapsado en ese momento con políticas que no acompañaron las necesidades de salud sino que fueron un sin número de desaciertos que de manera ineficiente e ineficaz, enfrentaban sin rumbo la emergencia.
En este marco, el sistema de salud no podía dar respuestas mínimas; ni siquiera podía brindar los insumos básicos para la atención de la población que acudía en forma creciente a los efectores públicos. Asimismo, la disgregación del Estado se manifestaba en la falta total de políticas para el sector, lo que provocó un deterioro rotundo.
Derechos básicos históricos de convirtieron en privilegios para unos pocos afortunados, siendo que las funciones intrínsecas / inmanentes de la salud pública pasaron a ser un privilegio para pocos o para nadie.
Sin embargo, con compromiso y sensibilidad, los trabajadores del sector redoblaron los esfuerzos y pese al atraso y deterioro de salarios, negación de las autoridades, ausencia de inversión y presupuesto, mantuvieron en pie los Centros de Salud y Hospitales.
Esa potencialidad de los trabajadores que resguardaron el sistema, pese a las dificultades, es lo que mantuvo al hospital o al centro de salud como la referencia de la comunidad, como un ámbito de contención valorado por la gente, tal cual hoy vemos que sucede en la salud pública actual.
En este marco, la salud pública ha enfrentado a lo largo de los años dificultades relacionadas con el clima político y económico de la provincia y el país, así como la tendencia por parte del Estado (en el caso ejemplificado) de desligarse de su rol de facilitadora, promotora y proveedora de la atención sanitaria óptima con los condimentos que esto conlleva (distribución del agua potable a todos los hogares, control y cuidado del uso racional de la basura, cuidado del medio ambiente, entre otras).
En tal sentido, hoy volvemos a vivenciar un marco político, social y sanitario algo similar al graficado anteriormente, ya que los mismos patrones descriptos comienzan a repetirse, los cuales redundan en la clara consecuencia de que vemos los Centros de Salud y Hospitales entrerrianos nuevamente desbordados de reclamos por parte de una comunidad con un gran deterioro social, producto de la falta de políticas en materia no solo de salud, sino también de trabajo, servicios públicos y vivienda digna, entre otros.
Además de esto, se puede agregar que hoy ante tal situación, los efectores de salud se han encontrado trabajando sin una planificación a mediano y/o largo plazo sobre las problemáticas de salubridad de su población a cargo.
Tal es el caso del Plan Abrigo, el cual ha sido anunciado en reiteradas ocasiones por el gobierno provincial, pero que aun no encuentra ejecución plena; como también el caso de políticas de comunicación orientadas en forma errónea, tal es el caso de Gripe A, sobre la cual nadie discute su importancia pero que pierden total validez en una escala jerárquica cuando se suceden problemáticas mas sentidas para la población como los que atañen a los casos de enfermedades respiratorias, las cuales afectan año tras año al grueso de la población infantil menor a los cinco años.
Es por ello que debemos concebir un Estado que se ponga a la altura de las circunstancias actuales y se constituya a la brevedad una unidad de emergencia sanitaria y social para accionar dinámicamente proveyendo a nuestros hermanos entrerrianos de lo más elemental para cubrir sus necesidades básicas insatisfechas.
Ante esta crisis, basta con ir a nuestros hospitales más grandes y ver como se encuentran colapsados por consultas respiratorias y crisis asmáticas agravadas por el estado inmunológico de las personas, consecuencia de la situación nutricional que poseen.
En relación a esto y a modo comparativo, en el año 2007 se crearon comités sociales en las cuales se supervisaba en forma diaria el desempeño de cada área gubernamental, desde el área de Economía para la disposición de fondos, hasta las áreas nutricionales, de vivienda, de salud y acción social.
En casos de emergencia, tal es lo que ocurre hoy en día, se reforzaban en forma inmediata la entrega de leche a través de todos los centros sanitarios, se habilitaron bocas de expendios de refuerzos de menúes a través de comedores comunitarios para las personas que estaban en situación de calle y se adquirieron frazadas, colchones y chapas para las personas de escasos recursos.
En la tercera gestión de gobierno, se supervisó en forma personal a todas las áreas y funcionarios que diariamente pasaban un informe de la situación en toda la provincia. Tanto sobre la situación de la niñez, a través del Consejo del Menor; sobre la situación sanitaria a través de la Secretaría de Salud; sobre lo atinente a nutrición y acción social a partir de su ministerio; y sobre la situación de vivienda, disponiendo de un decreto de emergencia para paliar la crisis y estar a la altura de las circunstancias.
Se trataba de un Estado provincial activo ante las problemáticas emergentes, pero que disponía de programas y planificación a la altura de las demandas.
De hecho, estas acciones se encuadraban en el primer nivel con la participación directa de los Agentes Sanitarios, aquellos profesionales que poseían el contacto directo con las necesidades elementales de la población.
Este programa de Agentes Sanitarios, daba cuenta de una política acorde a las necesidades elementales de la población y se constituía como una forma de sumar voluntades profesionales para el correcto abordaje integral de las problemáticas sociales que condicionan la calidad de vida de las personas.
Así, en el marco de una salud pública entrerriana que venía de estar viciada por estructuras verticalistas y conservadoras en materia sanitaria, en la primera gestión 1987 - 1991, se comenzó a trabajar en torno a la Atención Primaria como herramienta, dándole una impronta a los Centros de Salud y fortaleciendo la red de atención primaria.
Fue la mejor época en materia de planificación sanitaria, ya que se venia del abandono total de los Centros de Salud. Y fue a partir de ese año cuando comienzan a incluirse en el entramado del sector publico de salud a nuevos profesionales con una visión más abierta a la participación de la comunidad, ya que los agentes sanitarios poseían la cualidad de ser elegidos por ser lideres de su comunidad, siendo capacitados y preparados en cuestiones de promoción de la salud, educación sanitaria y prevención.
Hoy, lamentablemente, ante un Estado casi ausente en materia sanitaria y social, las personas no ven otra solución que acudir a los medios de comunicación para que alguien se solidarice. Recordando que si bien la labor de las ONG's son preponderantes, no pueden suplir el rol mismo del Estado. Y más, la de un gobierno peronista donde la cuestión social tiene que ser lo prioritario.
Así, en la actualidad el modelo de atención sanitaria se centra, preferentemente, en acciones de reparación del daño y en prácticas "intramuros". Lo cual centra la hegemonía sanitaria en el Hospital como el eje del sistema y acelera el proceso de desjerarquización de los Centros de Salud; y que posee como consecuencia la ineficacia del rol preventivo y promocional que debe tener la red de Centros de Salud. En tal sentido, Carrillo decía que "era mejor construir una barrera al borde del abismo, que un hospital en el fondo".
Esto, sumado al abordaje de los problemas de salud-enfermedad materno infantiles en el cual predominan las prácticas desde un sesgo más biologicista, ignorando o por lo menos subvaluando la acción de los demás condicionantes (como por ejemplo el social o el medio ambiental); lo que trae aparejado que se tome a la enfermedad como un caso unilateral, sin tener en cuenta todos los determinantes socio-económicos y culturales que afectan y conllevan a una comunidad a constituirse como "población en riesgo", la cual convive en constantes círculos viciosos que la depositan año tras año en la misma situación sanitaria.
Por todo esto, es que el gobierno en sí mismo debe ser quien actúe responsablemente, formando e integrando comisiones permanentes cuya misión sea generar políticas de Estado sólidas, coherentes y de largo plazo.
En tal sentido, el accionar político deberá responder a las necesidades del público y no a intereses sectoriales y de corto plazo. Para ello, es imprescindible la integración y el esfuerzo conjunto de todos los participantes sociales y los estamentos gubernamentales.
Esto es, el hecho de concebir que la salud desarticulada no lleva a ninguna parte. Es la articulación de este concepto y su herramienta ( la APS ) con políticas sociales de vivienda, trabajo, contención social, de la niñez, alimentaria y demás, las que deben desarrollar cambios sobre los condicionantes sociales que afectan la salud de la población, en pos de una mejora de la calidad de vida.
Para ello, es el Estado quien deberá asumir la responsabilidad de posicionarse en su rol de articulador y regulador de la salud pública integral, sumando los esfuerzos de los subsectores públicos, privados y de obras sociales, orientado a consolidar las acciones que posibiliten generar accesibilidad a las prestaciones médicas y a los medicamentos para toda la población.
Por citar un ejemplo, de nada sirve el accionar del gobierno si no articula sus políticas con acciones de contención del niño y la familia, tal es el caso de la Ley 9861, vigente en la Provincia de Entre Ríos, que tiene por objeto la protección integral del niño, el adolescente y la familia en el territorio provincial a fin de garantizar el goce y el efectivo ejercicio de los derechos y garantías que le son reconocidos en el ordenamiento jurídico nacional (ley 26061) y en los tratados internacionales sobre derechos humanos con jerarquía constitucional.
En el marco de esta ley, el art. 8º dispone que "Los niños y adolescentes tendrán prioridad para recibir protección y auxilio en cualquier circunstancia, preferencia en la atención en los servicios públicos o privados, en la formulación y ejecución de las políticas públicas, en la asignación privilegiada de recursos en orden a la consecución de los objetivos de la presente Ley y en la exigibilidad de su protección jurídica".
Asimismo, el art. 11º establece que "El Estado Provincial implementará políticas sociales que garanticen a los niños y adolescentes en la máxima medida posible su derecho intrínseco a la vida, a su disfrute y protección y su derecho a la salud, que permitan su supervivencia y desarrollo integral en condiciones dignas de existencia, asegurando el acceso gratuito a la atención integral de la salud a todos los niños y adolescentes.
Como se puede apreciar, debe ser el objetivo del gobierno nacional y provincial el de concretar de una buena vez por todas un verdadero sistema integral, que se consolide en una red en la que todos los organismos del Estado formulen políticas activas y dinámicas; siendo que en salud, el hospital público sea un eje referencial con los demás centros de salud, para ser pilares estratégicos de la atención primaria de salud, integrándose con las políticas de contención social para avanzar en la tarea de prevención.
Conclusión
En síntesis, debemos destacar la importancia y la necesidad de un trabajo en conjunto del Estado con todos los sectores que componen una comunidad para desarrollar políticas socio-sanitarias que confluyan en una mejoría en la calidad de vida de sus ciudadanos.
Solo una amplia y efectiva participación intersectorial (ONG's, la Iglesia del barrio, la vecinal, el comedor, el jardín maternal y el mismo vecino), con la garantía de políticas acordes e integrales del Estado que fortalezcan la red de atención primaria de la salud, garantizará una efectiva ejecución de políticas sanitarias viables a mediano o largo plazo, única garantía de sustentabilidad.
Y, estrictamente en materia sanitaria, equipos que trabajen palmo a palmo con su gente, desarrollando y promoviendo valores y fomentando estándares altos mediante la promoción de cuidados personales, integrales y continuos para los individuos en el contexto de la familia y la comunidad.
Siendo que esto último invita a modificarla mediante una técnica participativa para ser llevada a una situación ideal, a través de la planificación, previa identificación de las causas que favorecen a la aparición de dicho problema.
Así, mediante un abordaje integral podremos modificar las causas, antes de la aparición del problema; reparar los daños, cuando estos se establecieron; y rehabilitar funciones, cuando los daños se produjeron.
De esta forma, se sugiere más atención a las necesidades estructurales y operativas de los sistemas de salud tales como: el acceso, la justicia financiera, la adecuación y sostenibilidad de los recursos, el compromiso político y el desarrollo de sistemas que garanticen la calidad de atención de la población entrerriana más vulnerable.
Por ello es que necesitamos potencializar políticas de estado consolidadas, dinámicas, emparentadas e integradas a los diversos sectores sociales, que componen intersectorialmente el territorio entrerriano.
Nos debemos, una accionar mas comprometido con la realidad social de nuestra provincia, con una mirada profunda sobre los determinantes sanitarios, sociales, económicos y culturales que inciden en la calidad de vida de nuestra población, para así concluir en una sociedad mas justa, digna y saludable.
Equipo de Técnicos y profesionales de hospitales de la provincia del Peronismo Federal