Entre Ríos - 19-07-2010 / 13:07
EL GOBERNADOR Y SU DIFÍCIL AGENDA A RESOLVER ANTES DE LAS ELECCIONES DEL 2011
Busti no es el único problema que tiene Urribarri
Una foto de otros tiempos: Busti y Urribarri juntos. A pesar del peso político del ex mandatario, Busti no es el único problema que tiene Urribarri en su marcha al 2011. Son muchos los temas que debe resolver el gobernador para pensar con seriedad en una posible reelección. Foto CB García
Ya entrando en la recta electoral que desemboca en las elecciones del 2011, el oficialismo provincial desnuda algunas flaquezas que van más allá de la interna peronista. Como ignorando otros actores políticos y sociales -y la realidad misma en algunas ocasiones-, el urribarrismo concentra sus cañones en Jorge Busti y descuida temas y frentes que son tan o más importantes que el posicionamiento que se tome con respecto al ex gobernador.
La mala relación con "el campo", los déficit de la gestión de gobierno, la puja salarial y los reclamos sociales, el renacimiento de la UCR, las grietas y los problemas de un armado político propio y el salvavidas de plomo electoral que representa el kirchnerismo son temas centrales de una agenda que el oficialismo debe resolver si piensa encarar con seriedad su proyecto reeleccionista. Son muchos los problemas del oficialismo en la marcha al 2011, y muchos de ellos no tienen nada que ver con Busti.
De la redacción de La Opinión Popular.
El campo sigue en pie de guerra
A pesar del voto no positivo de Cobos y la derogación de la 125, a nadie escapa que políticamente no se han recompuesto las relaciones entre buena parte de la sociedad entrerriana, vinculada directa e indirectamente a la actividad agropecuaria, y el gobierno, tanto el nacional kirchenerista como el provincial de Urribarri, por su disciplinamiento acrítico a los mandos K en los días de "la guerra gaucha".
Testimonio del evidente malestar del "campo" con el gobierno fueron los incidentes y la protesta que llevaron adelante más de 100 productores entrerrianos en el reciente lanzamiento que realizó el ministro de la producción, Roberto Shunk, del pretensioso y pomposamente bautizado "Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal".
A pesar de los gestos y medidas que se tomen para el sector, se está lejos de un acuerdo con la dirigencia de las entidades rurales. Pero mucho más distante parece aún una reconciliación con los sectores sociales que encarnan. Lo que el kirchnerismo rompió hace dos años no tiene solución a la vista.
Un conflicto social
La actividad económica provincial está vinculada en una sustancial porción a la actividad del agro. Casi el 40% de la población entrerriana vive en localidades pequeñas, lo que hace de este tema un conflicto sociológico y cultural.
Quedó claro que el conflicto con el campo significó algo más que la discusión por un impuesto. En la región centro, y con particularidades especiales en nuestra provincia, implicó una disputa sociológica y cultural, considerada un ataque directo al modo de ser una buena parte de los entrerrianos.
La incomprensión de la profundidad del conflicto por parte del kirchnerismo -y el seguidismo suicida del gobierno provincial- no vieron las raíces del problema y convirtió en social un conflicto económico.
Urribarri, un soldado K
En el medio del conflicto y en una provincia agropecuaria, Urribarri se paró del lado del eje Matanza- Riachuelo contra los intereses de los productores entrerrianos. Y estos estaban todos juntos, los oligarcas con los progresistas, los pequeños y medianos con los terratenientes, resistiendo en las rutas contra el kirchnerismo.
El gobernador abrazó al matrimonio K en el medio de una de las batallas económico-sociales más duras que la democracia reciente recuerde. Y lo hizo en la provincia de "Pancho" Ramírez y López Jordán, contra la voluntad mayoritaria de los entrerrianos que no quería -ni quiere- saber nada con las políticas del gobierno nacional. Y eso será difícil que sea olvidado.
Variable electoral
El divorcio entre el campo y el gobierno no sólo es un dato preocupante para la convivencia social y el desarrollo económico. En nuestra provincia también significa una variable electoral capaz de derrumbar cualquier aspiración política.
El 28 de junio demostró que el kirchnerismo tiene una barrera infranqueable en la provincia. Ya no puede ganar una elección. Y eso es más válido hoy que entonces, cuando las propuestas anti K toman cuerpo, en especial la de Busti, y las elecciones del 2011 se aproximan.
No se puede pensar con realismo en una reelección de Urribarri sin una solución a esta situación con el campo, al menos en una buena proporción. Lamentablemente para sus intereses, es evidente el fracaso que tienen todas las medidas que desde el gobierno se ensayan para tratar de seducir al sector.
En el 2007, el PJ se impuso con holgura en las elecciones de marzo de la mano de un estratégico aporte del campo. Como nunca antes desde el retorno de la democracia, el oficialismo, por entonces de Busti, triunfó en casi todos los departamentos de la provincia. Con los votos de la clase media rural de Juntas de Gobierno y pequeños poblados, que anteriormente votaban al antiperonismo, el PJ pasó sin sobresaltos la elección, a pesar de la escisión interna que encabezó la lista 100.
Pero hoy, todo lo que fue un punto a favor hace tres años, lo tiene en contra. Las elecciones de Paraná Campaña, Gualeguay o Gualeguaychú del año pasado son una muestra del divorcio electoral y un adelanto de lo que podría ser el 2011. El daño electoral del kirchnerismo en este punto parece irreversible, y Urribarri ni siquiera esboza una estrategia exitosa para tratar de enfrentar el problema.
Gestión de gobierno
Otro tema importante para evaluar las posibilidades reales del mandatario en su proyecto reeleccionista es la marcha de la gestión de gobierno provincial. Es cierta la afirmación que señala que una elección es un referéndum donde se aprueba o no una gestión. Y para Urribarri es más cierto que nadie ya que va por su segundo mandato.
Si bien la imagen de gestión de Urribarri no es tan flaca como su intención de voto según las encuestas publicadas, la percepción real es que no es tan buena como lo era la de Jorge Busti. Las encuestas reflejan eso, dándole una performance muy inferior a la del ex mandatario en el rubro.
Falencias y expectativas
Es posible que la sociedad haya depositado una expectativa mayor en Urribarri, subiendo el nivel de exigencia, porque interpretaba originariamente que era la "continuidad positiva" de Busti. A mayor permanencia en el poder, mayor es lo que la sociedad demanda de los gobernantes. Esta es la regla.
Y es en la gestión del día a día donde se pueden evaluar los contrastes. "Busti estaba arriba de todos los temas, y conocía la marcha de todas las reparticiones. Y lo más importante es que tenía claro que es lo que quería de cada funcionario suyo. Eso con la actual gestión no pasa. El "Pato" tiene 'su propio gobierno', con sus funcionarios, que son menos de 10 y con ellos se mueve y gestiona. No está metido de lleno en todos los tema ni tan informado como Busti de los detalles. Son estilos distintos, Busti era más obsesivo y detallista con la gestión, Urribarri deja hacer, da más libertad", nos comenta un dirigente del PJ que conoce de adentro las dos gestiones.
Anuncios, obra pública y gestión
Pero los problemas surgen cuando la libertad se convierte en indiferencia, y la indiferencia lleva a la falta de gestión. Y cuando una agenda propia no resuelve los problemas centrales de la sociedad ni esta la percibe como una búsqueda de resultados. Cuando esto ocurre, las administraciones no son bien valoradas y las reelecciones se tornan improbables.
Y algo de esto hay en el gobierno. La obra pública y la lógica de los anuncios de proyectos son percibidos por muchos, sólo como eso: anuncios. Es una agenda que hoy no es comprendida ni valorada por la sociedad; perdió credibilidad por repetitiva, pero también porque tiene un destinatario equivocado.
El mensaje del gobierno apunta a la clase media, a lo que un urribarrista "paladar negro" denomina "las mayorías silenciosas". Pero el tema es que todo ese espectro social está hoy enfrentado con el kirchenrismo, y no parece que haya "canto de sirena" alguno que lo persuada de lo contrario.
Se gana con gestión, no con comunicación
Así concebida, la gestión se encierra en una lógica mediática que hace de ella nada más que el reflejo en la prensa. Y este es un punto retornante del oficialismo, que hace de la comunicación un eje de gestión como si el gobierno fuera una elección.
La comunicación es una herramienta, con un rol importante en una campaña electoral. Hacer de ella un puntal del gobierno es un error. Más importante que la forma de comunicar, es tener algo real para comunicar desde el gobierno.
Y allí puede residir una equivocación. "Jamás se debe confundir lo que reflejan los medios con la percepción de la gente. Los medios nos pueden tratar bien, pero un gobierno peronista se debe al día a día, a las acciones concretas y a las soluciones reales que construye. No creo que a la sociedad le interesen los proyectos ni las estrategias, creo que eso sólo mueve a un sector muy reducido. Un buen o mal o gobierno se ve y se construye cada día", nos comenta un importante dirigente del PJ oficial, reclamando más gestión a sus pares.
Los funcionarios U no hacen la diferencia
Una buena forma de evaluar un gobierno es analizar a sus principales hombres. Los hombres fuertes de Urribarri son el ministro de Gobierno, Adán Bhal y el de Salud, Ángel Giano.
A esta dupla se le podría agregar el flamante titular de Desarrollo Social, José Cáceres, pero el titular del PJ provincial está hace poco en el cargo como para tener una percepción más completa. Valiero y su equipo, por su lado, son una suerte de "tecnócratas" a la entrerriana, que simbolizan la salida de los federales y el cada vez más amenazado equilibrio fiscal, que flotan al costado de la interna del PJ, por ahora.
En Bahl se destaca su bajo perfil, posiblemente cultiva el perfil más bajo de un ministro de Gobierno en todas las gestiones peronistas. A pesar de su reciente lanzamiento, en lo que va de su gestión, el ministro político del gobierno navegó en las aguas de la moderación y hasta evitó los cruces con Busti en cada oportunidad que tuvo.
De Giano se puede recordar sus iníciales ansias de figuración, que se fueron apagando al calor de las crecientes críticas que recibían las reparticiones a su cargo. Hoy devaluado y confinado a la Salud pública, área de la cual no tiene antecedentes de gestión, sufre por la incorporación de la familia Cresto al urrikirchnerismo y ve que su paso por el gobierno no lo hizo subir en las encuestas como para disputar una intendencia en Concordia, cosa que si hizo su antecesor con Busti, Gustavo Bordet.
Una gestión apagada
Nadie se destaca en el gobierno. Una gestión muy personalizada en Urribarri parece no dejar nada para capitalizar a sus funcionarios. Pero lo cierto es que ni el Arq. Federik o el Sr. Chagas -por dar unos nombres- brillan por sí solos. Existen áreas como Educación que han sido epicentro permanente de conflictos sin que reciban una atención acorde a los mismos.
Urribarri, mucho menos sólido personalmente que Busti como gobernante, debió haber conformado un gabinete con más perfil político y solvencia técnica e intelectual. No lo hizo, y todo lo que suma naufraga hoy en los mares de chatura. Hasta un representante de la "progresía" paranaense como Shunk es intrascendente para la comunidad de centro izquierda que ya arma por afuera del urribarrismo. Muchos, en especial los no peronistas, resultan indiferentes hoy a los pequeños sectores de los cuales fueron emergentes en su momento. Y la gestión tiene mucho que ver con eso.
En definitiva, para darle un margen real de posibilidades electorales, la gestión provincial debe tomar un vuelo que hoy no tiene.
Inflación y sueldos
La inflación sigue destruyendo el bolsillo de los argentinos, y los trabajadores estatales entrerrianos no son una excepción. A pesar del Indek oficial de Moreno, apenas entrado en mes, los agentes del estado provincial sienten el efecto nocivo del más urgente de los problemas sociales argentinos.
Y en este orden se impone la necesidad de un aumento salarial acorde al crecimiento de la inflación. Y eso es algo que el ajustado presupuesto de una provincia deficitaria en la era del unitarismo K no puede conceder. Mas allá de las buenas intenciones y de alguna mejora que se pueda dar en los salarios públicos, estos jamás cubrirán las necesidades apremiantes de miles de empleados públicos. Y eso conspira ostensiblemente contra el proyecto 2011 del oficialismo ya que es una gotera electoral permanente, porque como diría un hombre sabio "el bolsillo es la víscera más sensible del hombre".
Resistencia gremial y medidas impopulares
Si bien es cierto que la resistencia y la lucha sindical contra los salarios bajos que paga el estado provincial no ha tomado cuerpo ni ha sido una verdadera amenaza política (con excepciones como la de César Baudino de AGMER), lo que no se puede ocultar es el descontento de miles de asalariados con el gobierno. Aun así, no hay que descartar una creciente conflictividad gremial.
Todo indicaría que la inflación no se va a detener, ni que la situación financiera del Estado provincial se vaya a modificar, por lo que este tema, de cara al 2011, es una verdadera "bomba de tiempo" para el urribarrismo, tal como lo afirmáramos en otras notas de La Opinión Popular.
La dependencia de Urribarri al kirchnerismo lo obliga también a sostener posiciones impopulares, que irritan el humor social, como la que tuvo con relación a las Amas de Casa, cuando se discutió la procedencia o no del doble aporte, o el apoyo cómplice que deberá hacer en el caso de la negativa del kirchnerismo a pagar el 82% móvil a todos los jubilados nacionales.
Ante este cuadro de situación, la conflictividad social irá inexorablemente en aumento. El reclamo por aumentos y beneficios sociales está descontado entonces. Pero la solución a los mismos es hoy algo totalmente ajeno a la voluntad del gobierno provincial. Una mala situación para enfrentar uno de los principales problemas políticos que tiene los gobiernos de turno.
La difícil tarea de armar
Los urribarristas están expectantes del destino político de Busti. Si bien critican, refugiados ahora en el mas exacerbado pejotismo, la eventual candidatura del ex mandatario por fuera de las estructuras partidarias, por lo bajo algunos de ellos se muestran más cómodos con la idea de evitar una interna partidaria a todo o nada con el bustismo. Y hay motivos para ello. Sin interna, o con una contienda electoral previa armada a medida o con un rival sin peso político, Urribarri tendrá el control total del armado de las candidaturas del PJ.
Pero lo que es solución de un problema, es el inicio de nuevos. Y es allí donde al gobernador le surgen los inconvenientes de la difícil tarea de armar el proyecto provincial, cosa que jamás hizo ya que su candidatura fue la "frutilla de la torta" de la tercera gestión de Busti.
Y siempre se debe tener presente que cuando uno ocupa el gobierno, con estructura y recursos, el margen de error es menor, ya que las ofensas del poder abren mas grietas que los desacuerdos entre pares.
Bahl y su candidatura
Si para muestra falta un botón, alcanza con analizar el movimiento de fichas que se puede desprender del reciente acto (¿lanzamiento a la intendencia de Paraná?) que hizo el ministro de Gobierno Bahl. Dando por hecho la futura candidatura del ministro a la intendencia de Paraná, ¿Qué pasa con todos los otros actores del urribarrismo de la capital provincial?
Los pasillos del poder especulan con el acuerdo con Lauritto para la vice gobernación. Hay otras versiones que lo ubican del lado del bustismo. Pero suponiendo que el 2011 tendrá la misma fórmula que triunfo en el 2007, ¿en qué lugar entra José Cáceres, por ejemplo? ¿O Blanca Osuna y su espacio político? Llegará un momento en que el gobernador tendrá que elegir, y la vida interna del PJ le da menos margen de maniobra que lo Busti tendría si va con partido propio, y toda elección en política implica descartes.
Cuando armas, "con cada candidato que elegís te ganas un desagradecido y 99 que se te van a jugar enfrente por bronca", reza una verdad de la política criolla. Y esto es tan válido para Paraná como para cualquier localidad y departamento de la provincia.
Los espacios que libera el enemigo
Sobre el punto, un bustista de la carpa chica se confiesa "hoy, con los intendentes disciplinados por la coparticipación, Urribarri está más tranquilo, pero ya llegará el momento que tenga que cerrar acuerdos y armar en serio y ahí se le va a complicar. Cuando vean que no les da ningún lugar con expectativas reales o que no cumple con los acuerdos que se imaginaron, van a venir a golpearle las puertas a Jorge. Y si Urribarri no levanta en las encuestas, eso va a pasar antes de lo que se imaginan". Conjeturando sobre lo que harán desde su espacio, el entusiasmado dirigente nos dice "Jorge en esto tiene una experiencia muy superior, es un tiempista. Está esperando que Urribarri mueva sus fichas y va a jugar con los espacios que deje libre en el tablero. Con esa libertad, más la diferencia electoral que significa Busti como candidato, el armado se le pondrá muy complicado al urribarrismo".
Y a pesar de que Urribarri camine con José Cáceres y Carlos Molina en Barrio Belgrano -trinchera electoral del ministro de Desarrollo Social-, será muy complejo contener y retener en el oficialismo a todos los grupos importantes del PJ sin otorgarles candidaturas con perspectivas reales o importancia superlativa en los armados.
Otro caso de este tipo son Leissa y Martínez Garbino de Gualeguaychú, que luego de coquetear con todos los espacios, hoy se muestran cercanos a Busti. Parte del acercamiento se debe a los números que arrojan las encuestas -que sepultan a Kirchner y a Urribarri en la localidad del sur entrerriano- y el resto se lo deben a las exclusividad que tiene Guastavino en el kirchnerismo y al rol del intendente Bahillo en la estrategia de Urribarri, que obligan a todos a jugar enfrente de ellos si aspiran a tener un espacio en el poder. Y quien mejor que Busti para capitalizar políticamente eso y sumar a todos los heridos de los armados.
Se rearma la UCR
En el medio de una interna cada vez más intensa en el PJ, la UCR se reorganiza y muestra serias intenciones de capitalizar la victoria que el derrumbe del kirchnerismo le concedió el 28/6. La reunión de lanzamiento del espacio Morena de la UCR en Villaguay evidencia una voluntad de poder que hace mucho no daba el radicalismo. Detrás de la candidatura de Benedetti, el partido centenario cree encontrar una posibilidad cierta para ser poder en la provincia y salir del ostracismo al cual lo confino Busti.
Algunos dirigentes se entusiasman con la interna peronista, otros prefieren unificar enemigos y decir que son lo mismo. Pero independientemente de las posturas, por primera vez en casi 10 años, la UCR debate estrategias de poder con la Casa Gris al final del camino. Si bien quedan muchos interrogantes por resolver, y Busti es hoy la principal referencia opositora, la UCR va en marcha, y a paso firme.
Repartiendo culpas
La irrupción de este actor político le complica el escenario a Urribarri y a todo el peronismo, Busti incluido también. Está claro que el enemigo electoral de la UCR en la provincia es Busti, lo saben y obran en consecuencia, pero comprenden que para juntar votos nada es mejor que pegarle al matrimonio Kirchner. Y Urribarri va gratis en el combo.
Una escalada opositora entre la UCR y Busti, con el kirchnerismo y el gobierno provincial como "puching ball", puede ser muy letal para el gobierno. Flanqueado de los dos lados, el oficialismo no tendrá manos para atajar tantos golpes.
Desde el oficialismo ensayaron una particular teorización acerca de un escenario electoral adverso, en la cual le pretenden endilgar a Busti plenas responsabilidades en el caso de una supuesta victoria de la UCR. La explicación desnuda más debilidades que fortalezas. Primero, porque la posibilidad de una derrota es evaluada. Y segundo por la precariedad de la misma: si alguien sufrirá las consecuencias y pagará los costos de una victoria de la UCR dentro del PJ será Sergio Urribarri y su gobierno.
Por más que se analice y argumente, el que se irá a su casa será este gobierno y no otro. Querer poner a Busti como padre de una futura derrota con la UCR no resiste el menor análisis, el gobernador es Urribarri y sobre él recaen las mayores culpas y responsabilidades.
La mochila K
Hoy, en el mejor momento después del 28 de junio, el kirchnerismo no supera el 15% de intención de voto en la provincia. Urribarri, sin otra posibilidad que seguir incondicionalmente los deseos de la Casa Rosada, deposita su destino político a la suerte del kirchnerismo.
En nuestra provincia, el electorado parece tener una boleta grande por cobrarle al matrimonio presidencial. Y Urribarri es socio y deudor solidario de K&K.
Con todos los puntos que analizamos, sin soluciones a la vista y con las manos atadas para ensayar maniobras que los saquen del blanco de los ataques al kirchnerismo, el urribarrismo comienza su campaña al 2011. De no resolverse positivamente estos temas centrales, el oficialismo se apresta a ir a las urnas con una derrota casi asegurada. Cada vez falta menos para el 2011 y Busti no es el único problema que tiene Urribarri.
De la redacción de La Opinión Popular.