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Cristina llegó a China para destrabar el conflicto comercial - HACE MÁS DE DOS MESES QUE EL PAÍS ASIÁTICO DEJÓ DE COMPRAR ACEITE DE SOJA POR TRABAS IMPUESTAS AL INGRESO DE SUS PRODUCTOS / Noticias de Paraná, Entre Ríos - La Opinión Popular
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Internacionales - 12-07-2010 / 07:07
HACE MÁS DE DOS MESES QUE EL PAÍS ASIÁTICO DEJÓ DE COMPRAR ACEITE DE SOJA POR TRABAS IMPUESTAS AL INGRESO DE SUS PRODUCTOS

Cristina llegó a China para destrabar el conflicto comercial

Cristina llegó a China para destrabar el conflicto comercial
Ir un poco lejos es tan malo como no ir todo lo necesario, decía Confucio. Sólo las ansias por hacer negocios con esta emergente superpotencia mundial logró movilizar a una veintena de funcionarios argentinos y a un centenar de empresarios hasta esta capital.
Cristina de Kirchner intentará desde hoy destrabar uno de los problemas más importantes generados en su Gobierno: lograr que China vuelva a comprar aceite de soja. Para esto propondrá en Pekín que el país asiático acepte cupos a las importaciones industriales, para luego no tener que prohibir el ingreso de esta mercadería.

Mientras se dan las puntadas finales de los convenios para que Argentina compre aquí material ferroviario; venda carne, pescado y frutas, y atraiga inversiones en petróleo y minería, toda la atención está puesta en las complejas negociaciones para levantar las trabas a la importación de aceite de soja argentino, frenadas aquí totalmente desde hace más de dos meses.

Después de recorrer 18.000 kilómetros en el Tango 01, Cristina Kirchner piso ayer el mármol del lujoso Hotel St. Regis cerca de las 20 horas de Beijing (9 de la mañana en Argentina), recibió un bouquet de flores lilas y blancas de manos del gerente, esquivó los adornos de bambú y subió derecho a su habitación para prepararse para la agenda que la espera aquí y en la capital de los negocios de este país, Shanghai.
 
Ni tuvo tiempo de ver las banderas argentinas y chinas que adornaban desde ayer las torres de iluminación frente a la plaza de Tiananmen, en la entrada misma de la Ciudad Prohibida, donde cuelga el célebre retrato de Mao, poniéndole algo de color a un paisaje dominado por la neblina, el smog y un calor agobiante.
 
Mientras se dan las puntadas finales de los convenios para que Argentina compre aquí material ferroviario; venda carne, pescado y frutas, y atraiga inversiones en petróleo y minería, toda la atención está puesta en las complejas negociaciones para levantar las trabas a la importación de aceite de soja argentino, frenadas aquí totalmente desde hace más de dos meses.
 
La preocupación se entiende: se trata de cerca de U$S 2.000 millones anuales de ventas para los productores argentinos y más de U$S 600 millones menos en retenciones para el Gobierno.
 
Mañana por la mañana, según pudo saber Clarín, habrá una reunión clave en la sede del ministerio de comercio chino.
 
Del lado argentino se sentarán el canciller Héctor Timerman, la ministra de Industria, Débora Giorgi, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, y el secretario de Industria, Eduardo Bianchi. El encuentro se producirá pocas horas antes de que la Presidenta sea recibida por su par chino, Hu Jintao, ocasión inmejorable para cerrar cualquier acuerdo.
 
Anoche mismo, en una habitación apartada cerca del lobby del hotel, Timerman y Chiaradía conversaron al respecto, en una reunión a la que se sumó el embajador César Mayoral.
 
"A nadie le gustaría que la Presidenta se vaya de aquí sin, al menos, abrir la puerta a una solución en el mediano plazo", comentó una alta fuente de la delegación argentina. Sin embargo, otro hombre clave en las negociaciones fue contundente cuando se le consultó si se estaba cerca de un acuerdo: "No", dijo sin medias tintas. "Todavía nadie aparece dispuesto a ceder en sus pretensiones".
 
Existe cierta dificultad para entender qué quieren realmente los chinos. "Siempre hablan con rodeos, nunca van al grano", se quejaba con humor un funcionario acostumbrado a tratar con los orientales. La excusa formal del exceso de solvente del aceite parece poco creíble. La norma que lo limita a 100 partes por millón rige desde hace mucho pero nunca se hizo cumplir ni para Argentina ni para nadie.
 
Por eso, ganó credibilidad la versión de que se trataría de una presión para que Argentina levante las barreras antidumping que impiden el ingreso de ciertos textiles, calzados y juguetes chinos. Ante esto, no parece haber salida.
 
"Tenemos un límite preciso en esta negociación. No vamos a poner en riesgo puestos de trabajo en Argentina", se plantaba una fuente oficial. Otra de las opciones con la que se especulaba por aquí es que China haya decido frenar las importaciones para, de un modo un poco brutal, empezar a fomentar el procesamiento del grano de soja en su país. También entonces, encontrar una salida parece difícil. CC
 
Fuente: Los Andes

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Ante la convicción de que la única salida era la lucha revolucionaria, Fidel Castro participó de la elaboración de un ataque armado contra los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, ambos en la provincia de Oriente el 26 de julio de 1953.
 
El intento de tomar el Cuartel Moncada se basaba en que, por sus características (un importante valor estratégico por su posición; agrupaba al menos 3000 armas; además de encontrarse en una zona activamente opuesta al golpe dado por Batista), podría propiciar un levantamiento popular armado, llamar al pueblo a la huelga general desde la radio y aprovechar las cualidades del terreno (rodeado de montañas y cerca del mar) pudieran posibilitar el desarrollo de la lucha armada.
 
La táctica ideada consistía en llegar armados y una vez dentro, emplear el valor simbólico de la «Rebelión de los Sargentos» (movimiento militar que en 1933 derrocó al presidente Machado) para contactar con las demás guarniciones y animarlos al levantamiento. Si la rebelión no recibiera apoyo, la idea era escapar a las montañas y armar al pueblo para continuar la lucha.
 
El intento fracasó -entre otros factores- porque se perdió el factor sorpresa a partir de una posta que el regimiento en el cuartel agregó a causa de la celebración de los carnavales en la ciudad. A pesar de contar con el apoyo de algunos ciudadanos que trataron de camuflarlos, muchos fueron atrapados, aunque Castro consiguió escapar con algunos hombres a la Sierra Maestra.
 
Tras varios días caminando, deciden entrar en una pequeña casa en la sierra, siendo sorprendidos mientras dormían. Castro, salva la vida gracias al sargento que lo detuvo, que al entregarlo exigió que no fuese torturado.
 
Fidel Castro fue hecho prisionero, juzgado y sentenciado a quince años de prisión. En el alegato final del juicio, Fidel Castro pronunció un discurso de autodefensa. Posteriormente Castro escribió «La historia me absolverá», en el que defendió sus acciones y explicó sus puntos de vista políticos. Tras 22 meses de prisión fue liberado durante la amnistía general de mayo de 1955. Meses después se exilió a México.
 
De la redacción de La Opinión Popular
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