La Opinión Popular
                  18:28  |  Jueves 09 de Septiembre de 2010  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
Mujica pidió el fin del corte y Cristina culpó a la Justicia - NO LE ENCUENTRAN SOLUCIÓN AL CORTE EN GUALEGUAYCHÚ / Noticias de Paraná, Entre Ríos - La Opinión Popular
Recomendar
Internacionales - 03-06-2010 / 08:06
NO LE ENCUENTRAN SOLUCIÓN AL CORTE EN GUALEGUAYCHÚ

Mujica pidió el fin del corte y Cristina culpó a la Justicia

Mujica pidió el fin del corte y Cristina culpó a la Justicia
En lo de Anchorena. Pepe Mujica y Cristina Kirchner, ayer, frente al Río de la Plata. Se dieron un plazo de 60 días para acordar un monitoreo ambiental.
Para Mujica, el tema "lo tienen que resolver los argentinos y su gobierno".  

La Presidenta se pronunció en contra de la protesta por la papelera. Pero deslindó responsabilidades en los jueces: dijo que "no hay denuncias ni una sola condena" por los piquetes.

"Alivio" en Gualeguaychú: dicen que la Justicia recibe órdenes. Los asambleístas descartan una acción judicial sin instrucción del poder político.

Cantos de gallos. Mujidos de terneros. Cuando los dos presidentes ingresaron por el portón verde de lo que fuera la caballeriza de la Estancia de Anchorena, Cristina Kirchner sabía que le debía un gesto contundente al "Pepe", como llama a José Mujica.
 
"No quiero esquivar el bulto", anunció ante los periodistas la Presidenta, antes de dar la opinión más contundente que se le recuerde sobre el corte del Puente Internacional San Martín.
 
"Es una metodología que no comparto", resumió. "A los únicos que perjudica es a los entrerrianos de Gualeguaychú y a los uruguayos de Fray Bentos", abundó.
 
Y hasta ahí llegó. Porque enseguida reiteró de mil maneras que el Gobierno no ordenará reprimir el piquete y deslindó responsabilidades en la Justicia por el despeje de la ruta.
 
"Como Presidenta no puedo juzgar, condenar ni privar de la libertad a nadie", advirtió. "En la Argentina no hay ningún condenado por un corte. Esto es, a mi criterio, una deficiencia del sistema que no me sería imputable" , aseguró al hablar de sus "limitaciones institucionales y políticas" y hasta se amparó en las palabras del juez de la Corte Raúl Zaffaroni que consideró al piquete como "ilegítimo pero no ilegal".
 
Como era previsible, más allá de la amplia agenda temática preparada por el gobierno uruguayo para lo que fue presentado como el relanzamiento de la relación bilateral, la pastera de la discordia estuvo en el centro de la escena desde que Cristina y Mujica se sentaron cara a cara junto a los cancilleres Jorge Taiana y Luis Almagro, en este paisaje bucólico a media hora de Colonia del Sacramento.
 
Allí acordaron que equipos técnicos de ambos países se pondrán a trabajar ya mismo par a unificar los criterios con los que llevarán adelante el monitoreo conjunto y continuo de las aguas del río Uruguay. En 60 días, ambos se comprometieron a volver a encontrarse para cerrar el acuerdo.
 
No sólo se trata de cumplir con lo dispuesto por la Corte de La Haya. También de ir secando de argumentos a los asambleístas de Gualeguaychú, el único camino al que ambos gobiernos parecen apostar para desactivar la protesta.
 
"El piquete que está cortando ese puente no lo va a resolver el Uruguay.
 
Lo tienen que resolver los propios argentinos, con su Gobierno y su sociedad.
 
Nosotros tenemos que ayudar a que ese proceso madure", buscó mostrarse contemplativo Mujica, sin dejar de marcar la cancha.
 
Cristina envió otros mensajes hacia Gualeguaychú. Dijo que Argentina había ido a La Haya "a pedido de los asambleístas", recordó que la única vez que la Argentina había desoído una decisión de ese Tribunal había sido durante la dictadura militar (por el conflicto con Chile por el Canal de Beagle) y que por lo tanto su gobierno "va a acatar el fallo" que indica "que no se ha probado que Botnia contamine" y "establece la necesidad del monitoreo".
 
La Presidenta hizo hincapié, sin embargo, en "los problemas que le ha traído a la Argentina la represión" de los piquetes. Le imprimió dramatismo a su relato cuando refirió a los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en 2002 que "provocaron una crisis institucional y el adelantamiento de las elecciones", por los crímenes que anticiparon el alejamiento del presidente Eduardo Duhalde y apuraron la transición desde la crisis de 2001.
 
Por eso, "creemos que la represión no es la solución", explicó la Presidenta al agradecer "la comprensión de las autoridades uruguayas" en ese punto.
 
Fue, quizás, el final de la parábola que comenzara en 2005 con un presidente Néstor Kirchner eufórico en una tribuna en Gualeguaychú caracterizando la disputa por Botnia como "causa nacional" y que llega hasta la impotencia de hoy para desactivar el conflicto.
Pasado el mediodía, los presidentes y sus respectivos gabinetes saborearon un corderito acompañado por boniato glaseado y papas rellenas con roquefort.
 
Fue antes de firmar una decena de acuerdos de cooperación y de que Cristina se subiera a su helicóptero con Julio De Vido, Jorge Taiana y Débora Giorgi para regresar a Buenos Aires.
 
A tono con el paisaje, Mujica ya había dejado su reflexión, a mitad de camino entre la gauchesca y la utopía setentista: "Nosotros queremos que las dos sociedades pasen por el puente. Y lo vamo' a lograr, porque ¿sabe una cosa? --hizo una pausa retórica mirando a este enviado-- Lo imposible cuesta un poco más...".
 
Fuente: Clarín

03-09-2010 / 09:09
21-08-2010 / 10:08
03-08-2010 / 08:08
31-07-2010 / 10:07
26-07-2010 / 11:07
Ante la convicción de que la única salida era la lucha revolucionaria, Fidel Castro participó de la elaboración de un ataque armado contra los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, ambos en la provincia de Oriente el 26 de julio de 1953.
 
El intento de tomar el Cuartel Moncada se basaba en que, por sus características (un importante valor estratégico por su posición; agrupaba al menos 3000 armas; además de encontrarse en una zona activamente opuesta al golpe dado por Batista), podría propiciar un levantamiento popular armado, llamar al pueblo a la huelga general desde la radio y aprovechar las cualidades del terreno (rodeado de montañas y cerca del mar) pudieran posibilitar el desarrollo de la lucha armada.
 
La táctica ideada consistía en llegar armados y una vez dentro, emplear el valor simbólico de la «Rebelión de los Sargentos» (movimiento militar que en 1933 derrocó al presidente Machado) para contactar con las demás guarniciones y animarlos al levantamiento. Si la rebelión no recibiera apoyo, la idea era escapar a las montañas y armar al pueblo para continuar la lucha.
 
El intento fracasó -entre otros factores- porque se perdió el factor sorpresa a partir de una posta que el regimiento en el cuartel agregó a causa de la celebración de los carnavales en la ciudad. A pesar de contar con el apoyo de algunos ciudadanos que trataron de camuflarlos, muchos fueron atrapados, aunque Castro consiguió escapar con algunos hombres a la Sierra Maestra.
 
Tras varios días caminando, deciden entrar en una pequeña casa en la sierra, siendo sorprendidos mientras dormían. Castro, salva la vida gracias al sargento que lo detuvo, que al entregarlo exigió que no fuese torturado.
 
Fidel Castro fue hecho prisionero, juzgado y sentenciado a quince años de prisión. En el alegato final del juicio, Fidel Castro pronunció un discurso de autodefensa. Posteriormente Castro escribió «La historia me absolverá», en el que defendió sus acciones y explicó sus puntos de vista políticos. Tras 22 meses de prisión fue liberado durante la amnistía general de mayo de 1955. Meses después se exilió a México.
 
De la redacción de La Opinión Popular
NicoSal Web Design

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar