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Internacionales - 16-08-2022 / 08:08
EL 16 DE AGOSTO DE 1869, DURANTE LA GUERRA DE EXTERMINIO QUE REALIZÓ LA TRIPLE ALIANZA

Infame masacre de niños-soldados paraguayos en Acosta Ñu

Infame masacre de niños-soldados paraguayos en Acosta Ñu
Los niños más pequeños tenían nada más que seis años y los enemigos los asesinaron sin piedad.
En Eusebio Ayala (Paraguay), se libra la Batalla de Campo Grande (llamada Batalla de los Niños o Batalla de Acosta Ñu por los paraguayos) fue un enfrentamiento que ocurrió durante la Guerra de exterminio de la Triple Alianza (1864-1870), donde, el 16 de agosto de 1869, 20.000 hombres de la Triple Alianza atacaron a fuerzas paraguayas constituidas por 500 soldados veteranos y 3.500 niños.
 
Los esclavistas brasileños, al mando de Luis Filipe Gastão de Orléans Conde d'Eu, degüellan a los 3.500 niños-soldados paraguayos (de 9 a 15 años) en la denominada masacre de Acosta Ñu, generando así un genocidio sin precedentes para la época. Las fuerzas invasoras tuvieron solo 46 muertos y 259 heridos.
 
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Infame Masacre de Acosta Ã'u
 
Acosta Ñú (aludida por Tasso Fragoso como batalla de Ñú Guazú - Campo Grande), fue una de las más terribles batallas de la historia militar del mundo, uno de los más sangrientos enfrentamientos de la "Guerra de la Triple Alianza" o "Guerra del Paraguay".
 
De un lado estaban las tropas de la alianza (mayoritariamente brasileñas) con veinte mil hombres. Del otro, en el medio de un círculo, los paraguayos con tres mil quinientos soldados de nueve a quince años, junto a quienes combatían quinientos veteranos comandados por el General Bernardino Caballero.
 
La batalla fue librada el día 16 de agosto de 1869, y fue necesaria para proteger la retirada de las tropas del Mariscal Francisco Solano López hacia Cerro Corá, luego de la derrota sufrida por sus tropas en el combate de Piribebuy.
 
La batalla comenzó por la mañana, en un campo abierto, cubierto de malezas.
 
Los paraguayos quedaron, como acentuó Tasso Fragoso, en un "círculo de fuego", mientras sufrían el ataque brasileño por los cuatro lados: por el norte, la caballería de Hipólito Ribeiro; por el este, las fuerzas del General Cámara; por el sur, los veteranos del General Resin; y, finalmente, por el oeste, atropellaban las fuerzas comandadas por el yerno del emperador, Luis Filipe Gastao de Orleans, Conde D'Eu.
 
En una terrible desproporción de fuerzas de cinco brasileños por cada paraguayo, la resistencia duró ocho horas.
 
 
Dice Julio José Chiavenatto (periodista brasileño):
 
Los niños de seis a ocho años, en el fragor de la batalla, despavoridos, se agarraban a las piernas de los soldados brasileños, llorando que no los matasen. Y eran degollados en el acto.
 
Escondidas en la selva próxima, las madres observaban el desarrollo de la lucha. No pocas agarraron lanzas y llegaron a comandar un grupo de niños en la resistencia. Finalmente, después de un día de lucha, los paraguayos fueron derrotados.
 
El conde D'Eu, el comandante de la guerra, después de la insólita batalla de Acosta Ñu, cuando estaba terminada, al caer la tarde, las madres de los niños paraguayos salían de la selva para rescatar los cadáveres de sus hijos y socorrer los pocos sobrevivientes, el conde D'Eu mandó incendiar la maleza, matando quemados a niños y madres.
 
Mandó hacer cerco del hospital de Piribebuy, manteniendo en su interior los enfermos -en su mayoría jóvenes y niños- y lo incendió. El hospital en llamas quedó cercado por las tropas brasileña que, cumpliendo las órdenes, empujaban a punta de bayoneta adentro de las llamas los enfermos que milagrosamente intentaban salir de la fogata. 
 
No se conoce en la historia de América del Sur por lo menos, ningún crimen de guerra más hediondo que ese.
 
Fuente: Wikipedia 

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Infame masacre de niños-soldados paraguayos en Acosta Ñu
Niños-soldados paraguayos.
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04-10-2022 / 12:10
En el Frente de Todos existe coincidencia en marcar la gran elección que hizo Lula da Silva, al llegar en primera vuelta al 48,5%. Pero también admitían la preocupación por la consolidación de un espacio de ultraderecha, una novedad en la política de la región. Para explorar las posibles consecuencias en la campaña argentina, aconsejaban esperar ver lo que quedaba de campaña y el resultado del segundo turno del 30 de octubre.
 
El triunfo de Lula sobre Jair Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas dejó un sabor agridulce en quienes se identifican con una visión progresista de la sociedad y miran con preocupación el avance de las ultraderechas en la región y en el mundo. Las fallas groseras de la mayoría de las encuestas previas a los comicios fueron el principal alimento de esos sentimientos encontrados, ya que habían despertado grandes expectativas sobre un triunfo holgado del líder del Partido de los Trabajadores que, luego, las urnas no ratificaron.
 
En verdad, los sondeos previos acertaron, con buen grado de precisión, los votos que obtuvo Lula, pero subestimaron en por lo menos diez puntos los que cosechó Bolsonaro. De ahí que los cinco puntos de diferencia que finalmente sacó el expresidente tuvieron sabor a poco entre sus simpatizantes.
 
No deja de ser llamativo que ese resultado (48,4% de Lula contra 43,2% de Bolsonaro) se aproxima bastante al que se dio en Argentina el año 2019 (48,2% de Alberto Fernández contra 40,2% de Mauricio Macri). En ambos casos los oficialismos de derecha fueron vencidos por espacios populares que no alcanzaron, por poco margen, la mitad de los sufragios.
 
Pero en su favor debe reconocerse que superaron el 40% de los votos a pesar del sesgo antipopular de sus gestiones; un nivel muy alto que denota la consolidación del voto de derecha en la región y en el mundo. Esta realidad se ve reflejada muy bien en la frase -de una amarga ironía- que dice: "El producto más acabado del capitalismo es el pobre de derecha". Para lograr tan altos guarismos los representantes de la derecha neo (neoliberal con cuotas variables de neofascismo) recogen votos del electorado de origen popular que parece expresar así niveles crecientes de insatisfacción y desilusión, exacerbados por los grandes medios de la derecha.
 
Algunos datos de la realidad brasileña, especialmente los referidos a la brutal desigualdad social, quizás ayuden a entender algo mejor tan complejos procesos. Según la organización Oxfam el 5% más rico de la población de Brasil tiene los mismos ingresos que recibe el 95% restante; por otra parte es el tercer país más desigual de América Latina detrás de Colombia y Honduras, y el décimo más desigual del mundo.
 
El proceso de inclusión social que había iniciado Lula da Silva bajo su primera presidencia fue rápidamente neutralizado por el conservadurismo bolsonarista. Además el líder del PT había logrado ubicar a Brasil como la sexta economía mundial, logro que también arruinara la derecha al hacerla retroceder al décimo tercer lugar. Todo indica que la degradación social operó como tierra fértil para que germinen las semillas del autoritarismo más violento y retrógrado. Y en ese suelo debe sembrar hoy Lula da Silva su proyecto reparador.
 
El triunfo no parece lejano para el PT pues está a solo 1,6 puntos de la meta. Pero tendrá que resistir los embates del bolsonarismo que no reconoce límites a la hora de agredir con la violencia y la mentira. Son horas decisivas no solo para los brasileños sino también para toda Latinoamérica.
 
La Opinión Popular
 

04-10-2022 / 09:10
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