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Nacionales - 03-05-2022 / 10:05
NO SABE QUE LAS FUERZAS ARMADAS NO SON REFORMATORIOS, LOS CUARTELES FORMAN SOLDADOS PARA LA GUERRA

Amalia Granata pidió la vuelta del Servicio Militar Obligatorio para encarrilar a los jóvenes

Amalia Granata pidió la vuelta del Servicio Militar Obligatorio para encarrilar a los jóvenes
“Si Granata hubiese hecho el servicio militar nos evitábamos los papelones con Robbie Williams y las imágenes escatológicas en Gran Hermano. Y quizás hasta una diputada...”, sostuvieron en las redes sociales.
La diputada provincial de Juntos por el Cambio en Santa Fe, Amalia Granata, propuso la vuelta del Servicio Militar Obligatorio en todo el país, pero con cambios: que sea también para mujeres. "Encaminaría la conducta de los jóvenes en el país", aseguró. En ese sentido, consideró que esto sería beneficioso para algunos aspectos de la sociedad, y tomó como ejemplo un reciente viaje que realizó a Israel.
 
Para la macrista Granata, "es necesario pensarlo como la formación de una conducta para que los jóvenes se levanten a las 6 de la mañana, estudien, hagan ejercicios y les enseñen un oficio", insistió. En las redes la cruzaron fuerte, le recordaron sus inicios, pidieron su renuncia y afirmaron que "escupió en la memoria" del soldado Carrasco. "Como no pudo obligar a las mujeres a parir ahora quiere obligar a hombres y mujeres a hacer el servicio militar. Búscate un proyecto honesto, Amalia", opinó una internauta.
 

 
La diputada provincial en Santa Fe Amalia Granata aseguró que "le encantó" y le pareció "fabuloso" el Servicio Militar Obligatorio que conoció durante un viaje a Israel, y planteó la idea de volver a instaurarlo en Argentina para "encaminar la conducta de los jóvenes del país".
 
En una entrevista con LN+. Granata dijo que "es necesario" pensar al servicio militar como "la formación de una conducta para que los jóvenes se levanten a las 6 de la mañana, estudien, hagan ejercicios y les enseñen un oficio".
 
En este sentido, consideró que hay "cada vez más pobreza y chicos en la calle", por lo que "primero hay que generar una conducta" que se puede lograr con el Servicio Militar Obligatorio y así "darles otro estilo de vida".
 
Las declaraciones generaron estupor en el conductor del programa, Jonatan Viale, que le respondió que en Israel es obligatorio porque "es un país que vive en guerra". Pero Granata se mantuvo firme: "Vení a Rosario, que hay guerra narco. Cada vez está peor. Hay balaceras y mueren personas todos los días. No hace falta ir a Ucrania para ver una guerra".
 
 
La propuesta de Amalia Granata
 
"El de las mujeres dura dos años y el de los varones dos años y medio. Cuando lo finalizan, se toman un año sabático para irse de mochileros y a los 23 arrancan la facultad", promocionó la legisladora.
 
Además, Granata se mostró impactada con el nivel educativo de los jóvenes, que manejan hasta 3 idiomas. "La educación en Israel es modelo. Empecemos a tomar ejemplos de países que funcionan y no de Venezuela", concluyó en tono irónico.
 
Más tarde, la diputada explicó en su Twitter que este Servicio Militar se llamaría Servicio Cívico, y estaría dirigido a "hombres y mujeres que cuando terminan el secundario, NO trabajen NI estudien, para que puedan ser capacitados con oficios y valores".
 
 
Servicio Militar Obligatorio
  
El Servicio Militar en Argentina fue obligatorio desde 1901 hasta 1994, año en el que asesinaron al conscripto Carrasco tras una serie de abusos de poder y maltratos físicos y mentales, tales como los ocurridos durante la última dictadura militar.
 
Mientras se investigaba el crimen, el Servicio Militar Obligatorio fue derogado mediante un decreto firmado por el presidente Carlos Saúl Menem el 31 de agosto de 1994 y la implementación de un sistema de voluntariado rentado, poniendo fin de esta manera a la Ley Nº 4031 aprobada por la Cámara de Senadores el 11 de diciembre de 1901: un año en tierra y dos en la marina a los varones de 18 años.
 
Fuente: BAE Negocios
 

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23-05-2022 / 11:05
El Censo era una oportunidad de bajar un cambio y aceptar que está bueno. Que solamente a un trastornado se le ocurriría cuestionarlo de base. Saber qué cantidad somos, de qué manera estamos repartidos según distritos representados de cuál modo; precisar bajo qué condiciones se vive; indagar sobre acceso a servicios básicos, etc.
 
Hay comprobaciones censales desde antes de Cristo (primera dinastía egipcia), se efectúan en todo el mundo y, con diferentes modalidades, países como Francia redujeron de diez a cinco años el período entre un relevamiento y otro. Naturalmente, habría lugar para señalamientos negativos en torno de cantidad y calidad de preguntas que pudieron faltar. Pero, sólo a desencajados y alborotadores de baja fusta se les prendería la lamparita de impugnar la herramienta en sí.
 
Hasta el Censo cayó bajo la grieta promovida por los odiadores seriales. Las cosas que se vieron y escucharon en la agenda publicada son de un nivel a prueba de todo estómago e (in)sensatez. Una minoría insignificante de gente que no fue censada se transformó, mediáticamente, en la demostración de que se acabó en desastre.
 
Referentes comunicacionales se preguntaron "cuánta plata nos salió esto". Y otros, que al cabo son los mismos, llamaron a comprender que el Censo fue para sumar otro día sin laburar. ¿Qué clase de ignorantes pueden formular asertos de este tipo? ¿Cómo es posible que haya lugar para decir barbaridades como ésas con total arbitrariedad, sin temor a la sanción social?
 
¿Hasta dónde puede llegar el extravío de quienes necesitan retroalimentar el odio como motor de sus intereses políticos? ¿O acaso el odio es un elemento constitutivo de la política frente al que, ya, cuando se desata con impunidad no parece haber barreras efectivas?
 

23-05-2022 / 10:05
22-05-2022 / 10:05
El 28 de octubre de 2009 la entonces presidenta Cristina Fernández presentó su proyecto de "Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral". Su característica más destacada era la implementación de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para que cada partido o frente político dirimiera sus candidaturas. El objetivo era "ordenar" (eufemismo para acotar, disminuir) la oferta electoral. El Senado sancionó la iniciativa, que había pasado con cambios por la cámara de Diputados, el 2 de diciembre, 35 días más tarde.
 
La oposición protestó: el trámite había sido demasiado rápido para una reforma electoral (un tratamiento express) y, por la gravedad del asunto, no era deseable que se hiciera sin acuerdo opositor. Tenían razón las dos veces. Seis elecciones más tarde los efectos y defectos colaterales del sistema son evidentes. El sector político que impulsó las PASO intentó evitarlas a toda costa y cuando tuvo que usarla, provincia de Buenos Aires en 2015, salió mal. Por otra parte, quienes se resistieron en un primer momento, supieron aprovecharlas mucho mejor y construir sobre ellas buenos resultados.
 
Pero los problemas van mucho más allá de eso. En principio: el objetivo con el que fueron diseñadas las primarias no se cumplió. Al contrario, desde que se implementaron por primera vez, en 2011, hasta 2019, la cantidad de partidos que participó de las elecciones en todo el país aumentó de 443 a 642, según advirtió el politólogo especializado en la materia Facundo Cruz en la última entrega de su excelente newsletter La gente vota. La distancia entre que la PASO anticipa el resultado y este se concreta, más de dos meses después, ha sido sustrato para escenarios de alta volatilidad política y económica.
 
Por desgracia, en lugar de adoptar ahora una actitud constructiva que permita discutir la mejor solución a los problemas de origen y de implementación de la normativa vigente para perfeccionar el sistema electoral, la oposición de derecha comete ahora el mismo error y, apoyada en una mayoría contingente, avanza con una reforma a los empujones. En este caso es todavía más grave, porque ni siquiera existe aún un proyecto. Hay cerca de una docena dando vueltas, que difieren en aspectos clave.
 

22-05-2022 / 09:05
La Argentina es un país muy extenso con baja densidad media de población distribuida de modo dispar, con gran concentración en centros urbanos. Cuenta con un desarrollo industrial considerable, mano de obra y profesionales calificados pero todo eso no alcanza para el crecimiento sustentable y prolongado.
 
Es exportador de productos agropecuarios que le reditúan ingresos en divisas pero "el campo" no emplea tanta mano de obra como la industria. Está alejada de los grandes centros de poder, hace décadas que no tiene conflictos bélicos con países limítrofes. Padece las crisis del capitalismo mundial que usualmente se tradujeron en dificultades económicas y zozobras institucionales. Así pasó en 1890, 1930 y 2008, por aludir a algunos casos.
 
Durante el mandato del presidente Alberto Fernández viene sufriendo dos crisis globales, que castigan a todo el planeta: pandemia y guerra en Ucrania. Las catástrofes duelen más por acá porque se asientan en el legado macrista: industricidio, economía tembleque, deuda externa record. Las desigualdades entre clases y regiones se acentuaron. Creció la concentración de la riqueza. Los padecimientos en pandemia se repartieron potenciando asimetrías preexistentes.
 
La derecha argentina es extrema como sus parientes en otras latitudes. Sus líderes reniegan de la identidad propia, la esconden: se definen como "republicanos o liberales". Los refutan sus desempeños cuando gobernaron. Partidarios de un capitalismo sin frenos, promueven bajas de impuestos y reducción de derechos laborales. Elisa Carrió, esta semana, propuso disminuir algunas indemnizaciones por despido causado y reducir la cantidad de empresas en las que debe haber delegados de personal. No es la economía, giles, es la puja de poder entre clases.
 
La clase trabajadora argentina es demandante, se moviliza con agilidad, reivindica derechos. La praxis marida mal con el capitalismo soñado por la derecha que cuestiona a los "populistas". "Populistas" definió toscamente el economista Javier González Fraga son los que "se creen con derecho" a consumir, a disponer de bienes típicos (no lujosos) de la etapa.
 
Según las visiones ultraliberales la democracia es el factor que agrega irracionalidad a la gestión del sistema (capitalista). La tentación populista resulta de un electorado que no es capaz de darse por satisfecho con lo que le proporcionan los mecanismos del mercado. La consideran una patología inherente al sistema democrático en el cual la mayoría utiliza su poder numérico en favor de medidas que parecen beneficiarla en el corto plazo pero que terminarían comprometiendo el mecanismo de la economía capitalista, presentado a su vez como la supuesta base de todo el progreso social.
 
Para los defensores de esta corriente, el nudo a desatar radica en cómo limitar la democracia para proteger el mercado sin poner en riesgo la legitimidad del orden social. Las catástrofes acontecidas desde 2020 repartieron mal poder, riquezas, esperanzas, perspectivas futuras. La puja política en la Argentina refleja esa disparidad en un trance difícil y desafiante para las fuerzas nacional-populares. 
 

21-05-2022 / 11:05
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