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Sociedad e Interés General - 30-11-2021 / 07:11
30 DE NOVIEMBRE DE 1960

El general Iñíguez intenta una insurrección cívico-militar contra el gobierno de Arturo Frondizi

El general Iñíguez intenta una insurrección cívico-militar contra el gobierno de Arturo Frondizi
General Miguel Ángel Iñíguez.
 
El 30 de noviembre de 1960, en Rosario y Tartagal, el general Miguel Ángel Iñíguez, un militar retirado representante genuino de la derecha peronista, al frente de la Central de Operaciones de la Resistencia (COR), inicia una insurrección cívico-militar contra el gobierno de Arturo Frondizi, que termina en un fallido intento de golpe de Estado.
 
En la primavera de ese año Iñíguez empezó a tejer un ambicioso plan insurreccional que -según su creencia- lo catapultaría en las ligas mayores de la Historia. El General encabezaría el alzamiento con el ataque a un cuartel militar de Rosario. No tenía dudas de que ello desataría una rebelión popular.
 
El ataque fue resistido por militares que -en razón del horario- combatían en calzoncillos. Los rebeldes tuvieron que rendirse. Algunos huirían por los fondos. El general Iñíguez se replegó del teatro de operaciones de un modo poco castrense: escondido en la caja de un camión de verduras. Así, regresaría a Buenos Aires para seguir conspirando. La gloriosa Resistencia Peronista también estuvo compuesta de estas chambonadas putschistas.
 
Por Blas García 

 
Una rebelión contra el gobierno de Frondizi 
 
En la madrugada del 30 de noviembre de 1960, había estallado un movimiento revolucionario -sofocado horas después-, contra el gobierno de Frondizi. Su jefe era el general (r) Miguel Angel Iñiguez, peronista y líder del "Movimiento Revolucionario Nacional".
 
La rebelión se había manifestado en Rosario de Santa Fe y en Tartagal. En Rosario, la sedición comenzó minutos después de la una de la mañana. Un cable decía: "Un grupo armado de más de cuarenta civiles y militares retirados, coparon la guardia del Regimiento 11 de Infantería "General Las Heras". Dominaron inicialmente el regimiento pero fueron rechazados al llegar refuerzos de Gendarmería y otras guarniciones. La lucha duró cuatro horas y dejó un saldo de cuatro militares muertos y más de treinta prisioneros. En nuestra provincia, el epicentro fue Tartagal. Las acciones comenzaron a la cinco de la mañana, cuando el teniente coronel (r) Eduardo Escude tomó la Municipalidad y estableció allí el "Comando Revolucionario del Norte".
 
Luego, convocó al mayor Miguel Angel Bacigaluppi, oficial del Batallón de Monte, para solicitar su adhesión. Horas después, el jefe de la V División de Ejército (Salta), coronel Enrique Sánchez Almeyra, ordenaba la inmediata represión.
 
Y mientras Escude intentaba operar sobre oficiales del ejército y de gendarmería, un grupo de civiles liderado por el ex diputado peronista Tomás Ryan, sucesivamente iba copando el Batallón de Escuela, la comisaría, la estación del ferrocarril, el aeropuerto, y las dos sucursales bancarias de la ciudad.
 
En el apuro, se olvidó la central telefónica, pero el error fue enmendado a media mañana por Tomás Ryan y un policía uniformado. A media mañana, los círculos políticos de Tartagal estaban en estado de ebullición.
 
Ante la aparente pasividad o tolerancia de los oficiales del Batallón de Escuela, el intendente municipal Aníbal Justo Nazar y el presidente del Concejo Deliberante Juan Ángel, se apersonaron en el regimiento y pidieron que se reprima a los alzados.
 
Finalmente a las diez y media de la mañana, cuando el ejército recibió la orden de actuar, en la puerta del Batallón detuvieron a Tomás Ryan y a Clemente Avila. Más tarde apresaron al jefe revolucionario, teniente coronel (r) Escude.
 
Y finalmente, cuando fueron por la recuperación de los organismos públicos, los rebeldes se echaron al monte en los jeep incautados a YPF y la policía. A las once, cayó el último bastión rebelde: la comisaría de Tartagal que permanecía a cargo del mayor (r) Schmit. Una hora después, todo había concluido y los organismos recuperados comenzaban a normalizarse.
 
Tras los fugados por la tarde, comenzó la búsqueda da de los fugitivos. Con aviones afectados al ejército se sobrevoló la zona boscosa pero parecía que el monte se los había tragado. A la noche, el saldo de detenidos era muy pobre.
 
En el Batallón Monte sólo estaban Escude, Ryan y Clemente Avila, pero se rumoreaba que en Pocitos habían sido detenidos varios cuando intentaban pasar a Bolivia. Al final, llegó un comunicado del ejército: "Reina absoluta calma en todas las guarniciones de Santiago del Estero, Catamarca, Tucumán, Jujuy y Salta". Lo firmaba el general Sánchez Almeyra.
 
Y aunque a nivel nacional se trató de minimizar los hechos, el dos de diciembre a la noche el presidente Frondizi habló por Radio Nacional para referirse a la "sedición de Iñiguez". Exaltó la lealtad de los militares para con la Constitución y la ley (dos años después lo echaron); condenó al peronismo (dos años antes lo había hecho presidente); y advirtió: "La revolución del 55 es irrevocable...".
 
Más detenidos días después, las detenciones y los allanamientos se multiplicaron y el 6 de diciembre había doscientos detenidos en todo el país.
 
En un bolsillo del coronel Julio Barredo, muerto en la toma del regimiento de Rosario, se encontró esta proclama: "El Primer Ejército de la Reconquista y la Liberación Argentina, inicia su marcha en esta histórica ciudad de Rosario de Santa Fe. Convoca su comando a todos los ciudadanos a terminar con el actual indigno desgobierno. ¡Viva la Patria!". Rosario, 29 de noviembre de 1960.
 
Fuente: Diario El Tribuno

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23-01-2022 / 09:01
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El copamiento del cuartel de La Tablada es un intento de ocupación de los cuarteles del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 General Belgrano del Ejército Argentino en La Tablada, provincia de Buenos Aires, el 23 y 24 de enero de 1989 por parte de miembros del Movimiento Todos por la Patria (MTP). Resultaron muertos 32 guerrilleros, 9 militares y 2 policías.
 
Al momento de realizarse el ataque en la conducción del MTP se encontraban, además de Enrique Gorriarán Merlo, otros que como él habían militado en el Ejercito Revolucionario del Pueblo ERP pero que habían estado en la cárcel hasta el retorno de la democracia a la Argentina en diciembre de 1983, como Francisco Provenzano, Roberto Felicetti Carlos Samojedny, que participaron en La Tablada.
 
Por otra parte, en diciembre de 1987 habían abandonado el MTP algunas personalidades notorias de la dirección como Rubén Dri y Manuel Gaggero, quienes habían participado allí desde el primer momento, así como grupos importantes de militantes, sobre todo en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y Córdoba, disconformes con el rumbo abiertamente vanguardista y el cariz conspirativo que tomaba el MTP, y con la presencia cada vez más determinante de la figura de Gorriarán Merlo.
 
El 23 de enero de 1989, durante el gobierno de Raúl AlfonsínGorriarán Merlo (ex jefe del grupo guerrillero ERP) lideró un grupo armado de integrantes del MTP que atacó y ocupó parcialmente el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 con asiento en La Tablada.
 
El MTP, que desde el primer momento presentó la toma como el intento de impedir un supuesto golpe de Estado planeado por el entonces candidato a presidente Carlos Saúl Menem y el coronel Mohamed Alí Seineldín, al iniciarse el ataque arrojó en las cercanías del cuartel volantes atribuibles a un supuesto comando llamado «Nuevo Ejército Argentino» que pretendía derrocar al presidente Alfonsín.
 
Desde el primer momento, los militares conocían que el ataque era realizado por elementos de la izquierda e, incluso, inteligencia conocía previamente que un movimiento rebelde iba a atacar a alguna unidad militar del área metropolitana y que por eso el entonces titular del Ejército Argentino, teniente general Francisco Gassino, dispuso reforzar la infantería.
 
Inmediatamente después del copamiento, efectivos policiales de la Provincia de Buenos Aires, rodearon el cuartel a modo de primera línea de emergencia para repeler a los guerrilleros hecho que confundió a la población ya que se pensó que la Policía era la que atacaba las instalaciones militares, dado que no se tenía conocimiento del grupo.
 
Finalmente, efectivos pertenecientes al Ejército consiguieron la recuperación del cuartel, tras ser auxiliados y apoyados por la Policía de la Provincia de Buenos Aires, sin aceptar las tres solicitudes de rendición de los guerrilleros y atacando con fósforo blanco, arma prohibida por las Naciones Unidas. Además, se habrían realizado ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición de guerrilleros.
 
La Opinión Popular 

 

23-01-2022 / 09:01
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Juan Perón fue construyendo apoyo y poder popular mediante las políticas sociales, laborales y previsionales que desarrolló como funcionario de Pedro Ramírez y de Edelmiro Farrell, durante el gobierno de la Revolución Nacional que se instaló en junio de 1943.
 
El 23 de enero de 1945, mediante el Decreto N° 1440, la Secretaría de Trabajo y Previsión -con rango ministerial- a cargo del coronel Perón proclama el derecho de los trabajadores a gozar de un período de vacaciones pagas.
 
Los trabajadores argentinos comenzaron a disponer de una serie de días consecutivos de vacaciones pagas mediante un programa de acceso al turismo social. Una multitud de trabajadores empezó a descubrir un país hasta entonces muy poco conocido.
 
Aquella primera década peronista (interrumpida por el golpe oligárquico de 1955) fue el escenario de cambios sociales sin precedentes en el país. Gracias al incremento del salario real y al desarrollo de la industria, amplios sectores de la población comenzaron a participar en espacios y prácticas de consumo que les habían estado negados desde siempre.
 
Los trabajadores colmaron tiendas y ciudades turísticas, obtuvieron viviendas y las dotaron de confort, y mejoraron su alimentación y su vestimenta. El surgimiento de ese consumidor obrero fue una fuerza social que no sólo modeló una nueva cultura comercial y turística, sino que transformó relaciones e identidades colectivas y redefinió el rol de un nuevo Estado de bienestar con nuevos derechos. 
 
Desde sus inicios, este proceso generó el rechazo de las clases sociales altas y resistencias del conservadurismo político gorila. El 19 de septiembre de 1945, sectores medios y altos realizan la "Marcha de la Constitución y la Libertad", que reunió 200.000 personas. Y estaba al frente el embajador yanqui Spruille Braden quien apoyó abiertamente a la Unión Democrática: la alianza de conservadores, radicales, socialistas y comunistas que enfrentó a Perón en los comicios de 1946.
 
Perón aprovechó esa postura del embajador yanqui para defender las conquistas sociales logradas, planteando una opción nacional y popular frente al capitalismo foráneo y las élites locales serviles. "Braden o Perón" no sólo fue un eslogan de campaña, sino también una proclama de principios de los tiempos fundacionales del peronismo.

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