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“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
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Nacionales - 03-10-2021 / 11:10
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Cristina y Alberto cierran filas para frenar la brutal ofensiva golpista del macrismo

Cristina y Alberto cierran filas para frenar la brutal ofensiva golpista del macrismo
En el gobierno creen que después del 14 de noviembre habrá una ofensiva de la oposición con el objetivo de máxima de terminar anticipadamente con el gobierno de Alberto Fernández y el de mínima condicionarlo de tal forma de bloquear cualquier iniciativa del oficialismo.
La furibunda ofensiva macrista que se intensificó en el final de esta semana confirmó el diagnóstico de Cristina Fernández tras las primarias: la debilidad electoral del Frente de Todos sería leída por la oposición como una oportunidad para terminar con el gobierno peronista sin esperar hasta 2023.
 
De allí se desprende buena parte de lo que hizo en los últimos veinte días, los riesgos tomados ante la falta de reacción de Alberto Fernández en las primeras 72 horas después de la derrota, el fortalecimiento de la coalición sumando un socio de las características de Juan Manzur, la conformación del nuevo gabinete, las medidas que apuntan a desescalar la tensión con sectores antagonistas, como el campo, o borderline, como los gordos de la CGT. El nombre del juego es gobernabilidad y, aunque Cristina es del Lobo, se juega como lo haría el doctor Carlos Salvador Bilardo.
 
Los antecedentes preocupan. En las últimas dos décadas hubo en América Latina nueve golpes de Estado. Casi todos exitosos. En 2002, un alzamiento en Venezuela logró destituir a Hugo Chávez durante 48 horas. En 2004, el presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide dimitió tras un ultimátum del ejército. En 2009 la Corte Suprema de Honduras depuso de forma ilegal a Mel Zelaya. En 2008, Evo Morales sofocó una sublevación paramilitar. En 2010 Rafael Correa fue secuestrado por un motín policial.
 
En 2012 el paraguayo Fernando Lugo fue destituido mediante un juicio político exprés. En 2016 Dilma Rousseff sufrió un destino similar. En 2018, policías, militares y paramilitares forzaron la renuncia de Morales en Bolivia. Este año, un comando de mercenarios colombianos contratados por una empresa de seguridad de Miami asesinó en Haiti al presidente Jovenel Moise.
 
Ya se conoce abundante evidencia, documental, material y testimonial, de que el gobierno de Mauricio Macri colaboró con el levantamiento de noviembre del 19 en Bolivia, enviando armas y municiones a los golpistas, además de que fue uno de los primeros países del mundo en reconocer al gobierno de facto de Jeanine Añez.
 
Macri todavía niega, en las entrevistas, que se haya tratado de un golpe de Estado, y reclama por la libertad de Añez, a la que considera una presa política. También fue el primero en dar legitimidad al gobierno de Michel Temer tras la caída de Rousseff. Resulta imposible pasar por alto la advertencia que hizo poco antes de las PASO: "Si nos encontramos que una mayoría de los argentinos decimos basta, va a haber un aire nuevo el lunes diciendo bueno, cambien o se van a ir, ¿no? En el tiempo se van a tener que ir porque han perdido el apoyo".
 
En el gobierno creen que después del 14 de noviembre habrá una ofensiva de la oposición con el objetivo de máxima de terminar anticipadamente con el gobierno de Alberto Fernández y el de mínima condicionarlo de tal forma de bloquear cualquier iniciativa del oficialismo. Si se repite el resultado de septiembre, apuntarán contra la debilidad del mandatario; si el Frente de Todos logra mejorar su performance, denunciarán fraude, como anticiparon este viernes con la inédita y probablemente ilegal iniciativa de crear un Comité de Control Electoral para gestionar supuestas denuncias de fraude. 
 

 
El resto de Juntos por el Cambio ya ni siquiera intentan disimular cuál es el rumbo. Este miércoles, en una entrevista por Twitch junto a Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal blanqueó que busca sumar apoyos para desplazar a Sergio Massa de la presidencia de la cámara de Diputados, el tercer lugar de la línea sucesoria presidencial.
 
El alcalde porteño, un día más tarde, hizo aprobar en la legislatura un proyecto de ley que literalmente interviene, desde la ciudad de Buenos Aires, la justicia nacional. También avanzó con más excepciones al código urbanístico para construir emprendimientos inmobiliarios de lujo en barrios donde no está permitido, al mismo tiempo que desalojaba a mujeres víctimas de la violencia de género del refugio que habían construido, precariamente, en un terreno baldío en la Villa 31. Y esa es el ala moderada.
 
 
Desde 1983, las elecciones en Argentina han ratificado y desbancado, alternativamente, a oficialismos de todos los colores, sin que jamás se haya puesto en cuestión la transparencia de los comicios. Es otro consenso democrático que el macrismo no tendrá problemas en romper si eso trae una ventaja circunstancial.
 
Hay varios factores que aceleran el ataque opositor. Por un lado, el avance de algunas de las múltiples causas que investigan a Macri y a dirigentes de primera línea de Juntos por el Cambio. Esta semana llegó la primera citación a indagatoria al expresidente, en un expediente sumamente sensible, a pesar de los lastimeros intentos de la prensa militante amarilla por bajarle el precio a la muerte de los 44 argentinos que navegaban en el ARA San Juan y también a la insostenible e ilegal decisión del gobierno de espiar a sus familiares mientras aún se desconocía el paradero del submarino y la tripulación.
 
Aunque todavía sigan montados, en su mayor parte, los mecanismos del lawfare, la abundante evidencia que respalda la mayoría de las denuncias en su contra puede terminar causándole problemas. Y Macri, al menos en ese aspecto, es un hombre precavido.
 
En segundo lugar, un factor geopolítico también apura a los sediciosos. En un año habrá elecciones en Brasil y todos los pronósticos indican que Lula Da Silva, exonerado ya de los cargos que de manera fraudulenta le habían impedido de participar en las elecciones que ganó Jair Bolsonaro, logrará imponerse y volver a la presidencia.
 
La complicidad de Bolsonaro, desde el Palacio de Planalto, es una condición indispensable para el éxito de una maniobra destituyente. Con Lula en el poder, en cambio, se alzaría un obstáculo prácticamente insalvable. El mapa de la región está en constante movimiento y lo que sucede en un país condiciona a los vecinos. Así como Macri garantizó el éxito de los golpes a Rousseff y Morales, ahora espera que Bolsonaro juegue un papel similar. La presencia recurrente de su hijo en la tevé argentina da cuenta de cierta coordinación.
 
El factor económico también pesa. La apertura anunciada esta semana, que prácticamente normaliza toda la actividad, terminará de impulsar una recuperación que este año puede alcanzar el 9 por ciento del PBI, según cálculos de economistas que no precisamente militan en La Cámpora.
 
La decisión ya tomada de acordar con el Fondo Monetario Internacional antes de fin de año ayudaría a despejar el panorama en el corto plazo. Un puñado de medidas que se anunciará, al fin, en los próximos días, busca acelerar la llegada de los efectos de ese crecimiento a los bordes de la sociedad, esos que quedaron a la deriva en la pandemia y dejaron de votar en las PASO. Aunque el alivio no alcance a tiempo para cambiar el rumbo de la elección, el apoyo popular es, en última instancia, la garantía del gobierno contra cualquier aventura antidemocrática que pudiera intentar la oposición.
 
La recuperación y consolidación de ese vínculo, que garantice la continuidad del gobierno de Alberto Fernández y evite una parálisis política que estrangule las chances del Frente de Todos de cara a 2023, es el objetivo del nuevo esquema de poder que emergió después de las primarias.
 
No es una tarea sencilla, porque las decisiones deben transitar un estrechísimo desfiladero, entre las necesidades impostergables de la sociedad argentina y la fragilidad de una macroeconomía al borde de un ataque de nervios.
 
A esta altura del partido, cualquier desliz que termine en una corrida cambiaria y vuelva a alimentar a la inflación (que, pase lo que pase, en septiembre y octubre será mayor que agosto) es leña al fuego que intenta encender el macrismo. Manzur, con su robusta red de contactos en el establishment nacional e internacional, es el encargado de desactivar esa bomba de tiempo.
 
Su llegada al gobierno arrimó otra silla a la mesa chica del Frente de Todos. El tucumano no es delegado de nadie ni responde a ninguna jefatura política más que a sí mismo y trae consigo a los gobernadores peronistas que hasta ahora miraron de afuera un gobierno al que le costaba salir más allá del primer cordón del conurbano, además de un esquema empresarial que trae consigo su propio proyecto de país, no necesariamente el mismo que el que imagina el Instituto Patria.
 
Abrirle la puerta fue un reconocimiento explícito de cierto déficit político. Como en 2008, después de la crisis, CFK decidió recostarse en el peronismo para darle estabilidad a los cimientos del gobierno, tratando de recuperar el resuello, en el corto plazo, y la hegemonía, en el largo. Construir una empalizada que resista los embates de la derecha para garantizar las condiciones de gobernabilidad.
 
Es razonable que existan ciertas resistencias o la duda de que el giro pragmático implique dejar de lado el avance en una agenda de corte progresista, anti corporativa y de ampliación de derechos que forma parte nuclear (aunque no siempre en un rol protagónico) de la identidad del peronismo desde siempre.
 
En ese contexto, es una señal muy saludable que este martes, en la reanudación de las sesiones de la cámara de Diputados, se vaya a tratar, y muy probablemente sancionar, la ley de etiquetado frontal de alimentos, a pesar de que muchos especularon que el vínculo estrecho de Manzur con la poderosa industria azucarera tucumana le pondría un freno a esa iniciativa.
 
El desembarco de una vieja guardia de funcionarios feos, sucios y malos en el gabinete puede reperfilar el gobierno pero nunca cambiar su identidad. La patria, el movimiento, los hombres (y las mujeres).
 
En algo más de dos semanas comienza la veda de actos de gobierno. Antes, el gobierno prepara por lo menos dos anuncios importantes y con impacto directo en el bolsillo de los más necesitados. Es posible, y coherente con el nuevo perfil que adoptó la coalición oficialista, que las anuncie Fernández el domingo 17 de octubre.
 
Ese día habrá un acto en el Mercado Central y el presidente será el único orador. Comprometieron su participación la CGT, los intendentes y las organizaciones sociales. También se espera que haya concentraciones en apoyo al gobierno en Plaza de Mayo y otras ciudades del país.
 
El lunes 18, la central obrera convoca a otra manifestación, frente al monumento al trabajador, en el centro porteño. El peronismo comenzará a desentumecer el músculo callejero, atrofiado durante un año y medio de pandemia. Puede ser un factor clave en los próximos meses.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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17-10-2021 / 11:10
El regreso a cierta normalidad revitalizará los encuentros por el Día de la Madre. La Selección dio alegría a muchos corazones, la presencia del público "cambió el aire". Embelleció las victorias, consagró para siempre a Messi, hizo ídolo al Dibu Martínez, reivindicó al Fideo di María.
 
Las movilizaciones de hoy y de mañana fueron precedidas por idas y vueltas difíciles de explicar y hasta de comprender. En una de esas los cambios atendieron a reclamos de militantes y adherentes, de gente de a pie que quería expresarse. Pudieron incidir divergencias internas, que sobreviven y cuya real magnitud se medirá después de las elecciones.
 
Como fuera, el sistema político argentino es incompleto y hasta inconcebible sin la activa y multicolor movilización popular. La movida callejera protagoniza, influye, a menudo cambia la realidad. Como mínimo, da cuenta de los reclamos, las protestas y las emociones colectivas. Jamás una marcha o un acto expresan a la totalidad pero ésta es menos inteligible sin el termómetro callejero.
 
¿Hace falta decir, lectora o lector, que este reconocimiento-elegía no equivale a endiosar específicamente las movilizaciones antes de que se concreten? Miles o millones de protagonistas le darán sentido, demarcarán rumbos, cantarán o gritarán. Harán camino al andar.
 
Como es regla, las Madres y las Abuelas dieron el primer ejemplo al suspender los actos del 24 de marzo, dos años seguidos. Ahora, la comunidad pugna por recuperar pedacitos de vida, gestos de afecto, abrazos, compañía.
 
Las convocatorias de hoy y mañana reabren una puerta. No es serio predecir qué hay "del otro lado". Seguro que es mejor, más apegado a las tradiciones populares que las restricciones que impuso la pandemia. El resto, el futuro se irá re-construyendo.
 

17-10-2021 / 10:10
El pronóstico indica que este domingo el cielo estará mayormente despejado en todo el territorio argentino, con temperaturas agradables (excepto en las zonas más australes) y sin probabilidad de lluvia. Meteorológicamente hablando será lo que el maestro Osvaldo Soriano inmortalizó en las últimas líneas de su novela No habrá más penas ni olvidos como "un día peronista". El lunes, de acuerdo a las previsiones, va a pasar lo mismo.
 
Se trata de un escenario óptimo para que el peronismo vuelva a la calle después de dos años de pandemia y en medio de una feroz avanzada de la derecha, que en el peor momento económico y social del país en dos décadas pretende imponer una agenda de ajuste ortodoxo, flexibilización laboral y devaluación del poder adquisitivo. No serán, el domingo ni el lunes, manifestaciones de apoyo al gobierno, sino más bien marchas en defensa propia.
 
Decimos "en defensa propia" en dos sentidos. Social, porque un nuevo shock como el que promueve la oposición, después de tres años de recesión y una década de estancamiento y partiendo de un 40 por ciento de pobreza hundiría a la Argentina en una crisis peor que la de comienzos de siglo. Según los números que maneja el gobierno, una devaluación del 20 por ciento del tipo de cambio oficial arrojaría dos millones de personas más a la pobreza.
 
Político, por otro lado, porque todos los dirigentes y militantes peronistas son potenciales víctimas de la persecución que anuncia la derecha si vuelve al poder. Los mecanismos del lawfare siguen intactos. Lo demostró Casación esta semana, dictaminando que Gustavo Hornos es imparcial para juzgar a Mauricio Macri luego de que el propio juez confesara ser su amigo para no explicar las asiduas visitas a Casa Rosada y Olivos.
 
Sigue siendo un misterio la predisposición del empresariado argentino para apostar a una salida consensuada de la crisis a costa de postergar por un tiempo la recomposición de sus márgenes de ganancia. Si sigue primando, en cambio, la postura de insistir en reformas laborales inviables o en la salida del cepo vía devaluación, el gobierno deberá encontrar en las calles llenas de gente este 17 y 18 de octubre el valor para hacer lo que sea necesario.
 

16-10-2021 / 07:10
Que la gestión de Mauricio Macri benefició a las distribuidoras eléctricas privadas Edenor y Edesur se supo siempre. Ahora lo confirmó un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN). En una investigación referida a la Revisión Tarifaria Integral, la AGN revela que la gestión cambiemos aprobó "costos operativos mayores a los reales", que impactó en la tarifa final que pagaron los usuarios, y que ello produjo, sin causa, "una mayor rentabilidad para las empresas".
 
Y más: entre el 28 de enero de 2016 y el 1 de febrero de 2018 el Ente Nacional Regulador de la Electricidad no cumplió con su tarea de controlar a las concesionarias de Edenor y Edesur empresas que prestan el servicio en el Área Metropolitana Buenos Aires
 
En su auditoria, la AGN detectó que resultaron "mayores a los costos reales de las distribuidoras, lo que implicó una sobreestimación de los mismos y un mayor reconocimiento a incluir en el Costo Propio de Distribución para el cálculo del cuadro tarifario".
 
Comparando los costos presentados por las empresas con sus Estados Contables, se determinó que "el Enre aprobó costos operativos un 54% superiores para Edenor y un 61% para Edesur". Estas sobreestimaciones representaron montos adicionales para las distribuidoras equivalentes a 2.200 millones de pesos para Edenor y 2.000 millones de pesos para Edesur, solventados por los usuarios en sus tarifas.
 
El relevamiento fue aprobado por los auditores generales María Graciela de la Rosa, Javier Fernández, Juan Ignacio Forlón, Gabriel Mihura Estrada, Miguel Ángel Pichetto y Alejandro Nieva y el titular del organismo Jesús Rodríguez.
 
Tal un pasaje textual del informe "estos sobre costos derivaron en una tarifa final mayor para los usuarios". Y agrega: "La fórmula para determinar las bonificaciones que debía otorgarse a los usuarios por cortes de suministro perjudicaron a los mismos con respecto a la situación previa".
 
La Auditoría también descubrió "desvíos de los planes de inversión comprometidos por parte de las distribuidoras, lo que llevó a que en los primeros dos años del quinquenio persistan los cortes de suministro".
 
Conclusión: "La Revisión Tarifaria Integral benefició a las distribuidoras en detrimento de los usuarios ya que se aprobaron costos operativos mayores a los reales, lo que impactó en la tarifa final que pagaron los usuarios y en una mayor rentabilidad para las empresas".
 
La Opinión Popular
 

16-10-2021 / 07:10
"Tendríamos que haber pagado cinco mil millones de dólares este año y 19 mil millones en el 2022 ¿qué hubieran hecho ustedes si estuvieran en el gobierno?", preguntó Leandro Santoro. "Fácil -respondió María Eugenia Vidal-- tendríamos la confianza de los organismos internacionales y hubiéramos conseguido más crédito". Endeudarse más, según la candidata de Cambiemos. La respuesta resbaló por el éter hacia algún agujero negro.
 
Vidal lo soluciona todo fácil: Nos endeudamos más y que pague Magoya a costa de la educación, la salud y la seguridad de los pobres. Así. lo único que queda de esos debates son gestos, como el de Myriam Bregman de negarse a saludar a Javier Milei, o la sonrisa escenográfica de falsa ama de casa de Vidal cuando respondía barrabasadas o afirmaciones falsas sobre sus propuestas para un tema como educación que nunca fue prioridad en los gobiernos del macrismo.
 
Al revés del discurso de falsa sonrisa, el macrismo siempre bajó los presupuestos en educación y salud, no construyó ninguna escuela cuando fue gobernadora y hasta le explotó una por falta de mantenimiento. Y en CABA con Rodríguez Larreta siempre hay déficit de vacantes en las escuelas. "CABA tiene un héroe de la pandemia que se llama Fermán Quirós", afirmó Vidal, cuando Quirós no hubiera podido vacunar a nadie si no fuera por el enorme esfuerzo del gobierno nacional para conseguir las vacunas a pesar de los obstáculos y las críticas permanentes del macrismo.
 
Eso fue el debate estelar de esta semana durante el cual Leandro Santoro, el candidato del Frente de Todos, se mantuvo sobrio y con más consistencia que Vidal. Bregman sobresalió por su gesto con un Milei que está formateado para gritar solo, pero hace agua en un debate. Imposible que el debate haya aclarado algo a los porteños o que haya movido el amperímetro.
 
Un acto de exposición de ideas entre los candidatos --que tiene un fundamento democrático-- está tan intermediado por la lógica mediática que se convierte en un festival guionado donde los contenidos pasan a un lugar muy secundario.
 

15-10-2021 / 10:10
Superada la etapa "fiscalista" a la que el kirchnerismo adjudica la derrota en las PASO, y luego de los anuncios que volcarán casi medio punto del PBI a los bolsillos de la clase media y baja, lo que determinará ahora el carácter progresivo o regresivo del rebote post-pandemia es el éxito que tenga el Gobierno en el combate contra la inflación.
 
Si sigue como en septiembre, de vuelta arriba del 50% interanual, se va a hacer realidad el peor vaticinio de Cristina Fernández en aquel discurso platense de fines del año pasado: que el crecimiento "se lo queden tres o cuatro vivos nada más". Para evitarlo, la vicepresidenta dijo aquella vez que había que "alinear salarios y jubilaciones, obviamente, precios, sobre todo los de los alimentos y tarifas". Por ahora no lo logró.
 
Es la misión que le encomendaron al flamante secretario de Comercio, Roberto Feletti, quien ayer avisó a supermercadistas que el mecanismo de seguimiento va a cambiar respecto del que llevaba adelante Paula Español.
 
La guardiana eyectada no pudo resistir la presión del 3,5% de inflación de septiembre, por encima de los peores pronósticos. En las últimas semanas venía hablando pestes de su jefe en los papeles, Matías Kulfas, quien de todos modos tampoco festejó su desplazamiento porque con su sucesor aterrizó la exministra Débora Giorgi, con quien nunca congenió.
 
La negociación con el FMI, donde se juega el futuro inmediato del país, la llevará adelante durante los próximos tres meses ese oficialismo lastimado en su legitimidad, urgido por los vencimientos, presionado por el empresariado y sin unanimidad respecto de qué es aceptable socialmente firmar.
 
Todo va a acelerar después de las elecciones de noviembre. Pero si lo que se firma es lo que está en los borradores, en 2026 va a haber vencimientos por más de la mitad de las reservas brutas del Banco Central.
 
Es algo que el Guzmán académico difícilmente podría definir como sostenible. Hasta ese momento, sin embargo, un sector del establishment coincide con parte del oficialismo y parte de la oposición en que puede recrearse un modelo de alto crecimiento con inversión alta y salarios modestos. Parecido al de Néstor Kirchner. El obstáculo es que hay mucho menos para repartir. Y una deuda mucho más cuantiosa.
 

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