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“En política no hay que reír ni llorar, sólo comprender”, Baruch Spinoza. "La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva", José Saramago.
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Nacionales - 19-09-2021 / 08:09
RAZONES DEL VEREDICTO POPULAR

La necesidad de repensar y concebir nuevas políticas públicas

La necesidad de repensar y concebir nuevas políticas públicas
Los pronunciamientos colectivos responden a un conjunto de motivos. El mono causalismo es la pereza de los simplistas. Las causas económicas son racionales: aluden a derechos y necesidades. La emocionalidad gravita también aunque es más ardua para medir… tal vez hasta de notar por quien responde a una encuesta. Sobreimpresa a las urgencias del bolsillo, agravó el cuadro.
Respeto y diferenciación. El respeto al voto popular no obliga a alinearse con el contingente ganador, renunciar a la ideología ejercitando un oportunismo estadístico.
 
El rotundo mensaje del cuarto oscuro abre un escenario poco deseable. Se insinúa la resurrección de la coalición opositora cuyo proyecto de país es inviable y elitista. Demasiado pronto se la revalida, sin que sus dirigentes hayan aprendido algo, ejercido mínimas autocríticas.
 
Un Congreso muy dividido, sin primera minoría oficialista ante una oposición salvaje podría inducir a un cuadro de ingobernabilidad. O, así más no fuera, de atonía institucional.
 
Además de esos peligros, este cronista cree que el Gobierno merecía una oportunidad para reparar errores e insistir en sus aciertos, que los tuvo. En ampliación de derechos y también en materia económica social. El panorama económico de David Cufré publicado ayer en este diario enumera en detalle esas realizaciones, a él remitimos.
 
El pueblo soberano votó, cambió el escenario. Al oficialismo le cabe intentar reducir la distancia en votos y bancas con un trabajo territorial intenso, estudiado y militante.
 
Al Gobierno le cabe hacerse entender mejor en campaña, acercarse más a la gente, escuchar. Y demostrar en un lapso corto que comprendió, que reencauza el rumbo, que hay voluntad e inteligencia para alumbrar nuevas políticas, consistentes con los reclamos ciudadanos y con el contrato social propuesto por Alberto Fernández, plebiscitado por este mismo padrón hace menos de dos años.
 

 
RESEÑA Y DESAFÍOS DE UNA SEMANA INESPERADA
 
El impacto de las PASO: la economía y otros motivos para la bronca
 
  
La reseña semanal comienza cronológicamente y en orden de importancia por el veredicto electoral del domingo pasado. Un duro rechazo al oficialismo difícil de revertir en noviembre.
  
El Gobierno tenía que comprender el mensaje popular, relanzar su gestión y su campaña, arbitrar medidas. El presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner conversaron el martes y acordaron que debían producirse urgentes cambios en el Gabinete.
 
A partir del miércoles se sucedieron una serie de movidas a plena luz, dejando demasiado expuesta una discusión interna que (opinamos) debía sustanciarse puertas adentro. Las polémicas escalaron hasta que llegó el viernes por la noche el nombramiento de nuevas autoridades que jurarán mañana.
 
Los ministros entrantes tienen experiencia, peso específico propio. Todos los funcionarios participaron del Ejecutivo durante la presidencia de Cristina, casi todos como ministros.
 
Fue reemplazado un solo ministro del sector kirchnerista que hizo público su ofrecimiento de renuncias, Roberto Salvarezza. Todos los demás que dejan sus cargos habían ofrecido sus dimisiones al Presidente sin darle visibilidad mediática.
 
Transcurrió una semana de las contadas que restan para las elecciones. La oposición acentuó el perfil bajo que ya había elegido dejando el centro de la escena a las controversias en el oficialismo.
 
Desde mañana, con equipo remozado, el Gobierno deberá remontar muchas cuestas. La fundamental es tomar decisiones que tracen un futuro más vivible para los argentinos. Adoptar medidas económicas que distingan el segundo bienio de Alberto del actual y de la desoladora herencia que legó el expresidente Mauricio Macri.
 
Se despliega a continuación esta síntesis inicial, puntualizando que cada uno de los párrafos siguientes merece un tratamiento más extenso. En parte, se abordará en notas ulteriores. En parte se han venido marcando en esta columna, semanas o meses atrás. En parte integran de un sentido común expandido entre quienes comparten el proyecto del oficialismo.
 
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Primeras lecturas sobre las PASO: 
  
El resultado sorprendió por las diferencias de votos, por la cantidad de provincias y ciudades en las que venció Juntos por el Cambio (JpC), por las proyecciones que tendría la diferencia en las dos Cámaras del Congreso si se repitiera o ampliara.
 
La coalición opositora retuvo votos fidelizados mientras el oficialismo perdió apoyos en toda la geografía nacional. A menudo se observan niveles diferentes de presentismo. Más elevados que la media en distritos propicios para JpC. Menores al promedio en territorios usualmente favorables al Frente de Todos (FDT).
 
El mapa tendiente al monocolor amarillo expresa un castigo. Las interpretaciones coinciden: su principal motivo conjuga la situación económica, la inflación, el empleo, las complicaciones para llegar a fin de mes. Los argentinos saben ser rotundos cuando votan... por eso participan tanto.
 
Se repitió la lógica habitual. La gente común decide mirando "su metro cuadrado": si se para la olla, el laburo, la educación, el barrio. La supuesta pasividad o indefinición se trasmutó en bronca; ya aconteció en otras oportunidades.
 
El sufrimiento social de la pandemia causó resultados funestos para los oficialismos en la mayoría de los países del continente. En la Argentina mediaron factores locales que agravaron el rechazo a la situación económica.
  
Uno de ellos fue la política educativa nacional, la excesiva prolongación de la enseñanza a distancia en 2020, el modo en que encaró el Gobierno la discusión y la demanda por la presencialidad.
 
La asistencia a la escuela ordena la vida familiar, contiene a los chicos, deja margen para que madres y padres puedan laburar o salir o desenchufarse un rato. 
 
El Gobierno le dejó a la oposición una bandera que calaba hondo en la gente de a pie. El relato y en alta dosis la praxis educativa nacional se confinó en evitar contagios, una finalidad irrenunciable y a la vez insuficiente.
 
El ministro saliente Nicolás Trotta careció de iniciativas visibles respecto de las deserciones, de propuestas para el año que viene. Para colmo en un par de ocasiones, cuando arrimó el bochín a las expectativas de las familias, el presidente desautorizó sus anuncios.
 
Otro aspecto no cuantificable, subestimado por el gobierno, fue la revelación del cumpleaños de la primera dama Fabiola Yáñez en Olivos. Una conducta reprobable, disímil a la predicada y a la legislada, a la que observaron y padecieron millones de compatriotas. Faltó sensibilidad cuando se hizo y cuando se pensó que la ofensa se reparaba con una seguidilla de disculpas.
 
Los pronunciamientos colectivos responden a un conjunto de motivos. El mono causalismo es la pereza de los simplistas. Las causas económicas son racionales: aluden a derechos y necesidades. La emocionalidad gravita también aunque es más ardua para medir... tal vez hasta de notar por quien responde a una encuesta. Sobreimpresa a las urgencias del bolsillo, agravó el cuadro.
 
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Cuentas posibles: 
  
La relación del binomio Alberto-Cristina es novedosa, única en la historia, complicada para implementar. Valió para llegar a la Casa Rosada, tiene que seguir vigente para conservar unidad del FdT. Una tarea iniciática del nuevo equipo de gobierno es restañar heridas que quedan cuando se han cruzado acusaciones e invectivas.
 
Los ministros entrantes cuentan con mucho rodaje, conocen las carteras que asumirán. Al desafío de gestionar, para el que capacitan cómodos, se les añade el de reconstruir un clima de convivencia. La labor común ayuda pero no alcanza.
 
Las traducciones sobre "quién ganó" entre el presidente y la vice se instalan en quinchos, tertulias amicales, medios. El volumen político y la trayectoria de los nuevos ministros desautoriza a que se los encasille como meros agentes de Cristina.
 
Cierto es que la vicepresidenta marcó los tiempos y logró que se desplazara al Jefe de Gabinete Santiago Cafiero, enrocado a Cancillería quizá como compensación para el desaire.
 
El exsecretario de Comunicación Juan Pablo Biondi fue denunciado en la carta de CFK por promover operaciones. Entre ellas haber difundido falsamente que el presidente había aceptado la renuncia del ministro del Interior Eduardo de Pedro. Colegas confiables al mango, incluyendo periodistas de este diario, confirman que la versión fue divulgada por Biondi.
 
La secretaria Legal y Técnica Vilma Ibarra la desmintió rápidamente cuando había circulado como reguero de pólvora. Ese hecho, el texto auto elegíaco de su renuncia y el modo arrogante con que se despidió de los periodistas en la Casa de Gobierno redondearon una deplorable salida del entorno presidencial.
 
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Escuchar, mirar y ver mejor: 
  
No se relevó a ninguna figura del gabinete económico ni del Ministerio de Trabajo. Llama la atención porque, como sintetiza bien el intelectual rosarino Juan Giani, las principales fallas del Gobierno son "una política antinflacionaria ineficaz y una política de ingresos timorata. Hasta aquí los salarios no le están ganando a la inflación".
 
Expandir el gasto se transforma en prioridad. A la vez, pensamos, es imperioso releer la estructura social y laboral argentina y diseñar políticas públicas nuevas, perdurables.
 
La reactivación de la industria es virtuosa, genera trabajo... bienvenida sea, a condición de entender que atañe a una franja de la clase trabajadora. Otra prefiere trabajar la tierra, producir y vender lo que hace, sin patrones... claro que ganando lo necesario para vivir con dignidad. Habría que averiguar cuántos millenials querrían "trabajo decente" para el resto de sus vidas entendiendo por tal al realizado en relación de dependencia. En una de esas no son tantos.
 
Los modos de trabajar y las expectativas de los laburantes no encajan con el modelo que empezó a agotarse en la década del 70, aunque tuvo una breve resurrección durante los mandatos de Néstor Kirchner y Cristina.
 
Los gobiernos kirchneristas dejaron un amplio piso de protección social, el más amplio de la historia, que ya no basta. Porque la pirámide social se viene reconfigurando desde hace décadas, tanto como las costumbres, porque los niveles de ingresos son bajos.
 
Una comparación osada: la crisis sanitaria terminó de comprobar cuan intrincado y costoso es el sistema de Salud. Las políticas sociales existentes, sugerimos a simple vista, adolecen de un problema similar salvando las distancias.
  
Abundan, se superponen, se entrecruzan programas parecidos a niveles: nacional, provinciales y municipales. No se trata, intuye uno, de abolirlos sino de rediseñarlos, acumularlos, reasignando recursos, manteniendo y potenciando beneficios. Inventando nuevas instituciones sociales porque las crisis son a la vez un problema y una oportunidad.
 
Puesto con respeto, hay demasiados funcionarios que confían en algo así como el crecimiento y el derrame del derruido sistema económico actual. Cambiarlo cualitativamente es otro desafío. Bajado a tierra, en el aquí y ahora: las iniciativas de pensar un ingreso universal deberían ser ítem principal de las agendas oficiales. Salto de calidad difícil, costoso... quizás imprescindible.
 
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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17-10-2021 / 11:10
El regreso a cierta normalidad revitalizará los encuentros por el Día de la Madre. La Selección dio alegría a muchos corazones, la presencia del público "cambió el aire". Embelleció las victorias, consagró para siempre a Messi, hizo ídolo al Dibu Martínez, reivindicó al Fideo di María.
 
Las movilizaciones de hoy y de mañana fueron precedidas por idas y vueltas difíciles de explicar y hasta de comprender. En una de esas los cambios atendieron a reclamos de militantes y adherentes, de gente de a pie que quería expresarse. Pudieron incidir divergencias internas, que sobreviven y cuya real magnitud se medirá después de las elecciones.
 
Como fuera, el sistema político argentino es incompleto y hasta inconcebible sin la activa y multicolor movilización popular. La movida callejera protagoniza, influye, a menudo cambia la realidad. Como mínimo, da cuenta de los reclamos, las protestas y las emociones colectivas. Jamás una marcha o un acto expresan a la totalidad pero ésta es menos inteligible sin el termómetro callejero.
 
¿Hace falta decir, lectora o lector, que este reconocimiento-elegía no equivale a endiosar específicamente las movilizaciones antes de que se concreten? Miles o millones de protagonistas le darán sentido, demarcarán rumbos, cantarán o gritarán. Harán camino al andar.
 
Como es regla, las Madres y las Abuelas dieron el primer ejemplo al suspender los actos del 24 de marzo, dos años seguidos. Ahora, la comunidad pugna por recuperar pedacitos de vida, gestos de afecto, abrazos, compañía.
 
Las convocatorias de hoy y mañana reabren una puerta. No es serio predecir qué hay "del otro lado". Seguro que es mejor, más apegado a las tradiciones populares que las restricciones que impuso la pandemia. El resto, el futuro se irá re-construyendo.
 

17-10-2021 / 10:10
El pronóstico indica que este domingo el cielo estará mayormente despejado en todo el territorio argentino, con temperaturas agradables (excepto en las zonas más australes) y sin probabilidad de lluvia. Meteorológicamente hablando será lo que el maestro Osvaldo Soriano inmortalizó en las últimas líneas de su novela No habrá más penas ni olvidos como "un día peronista". El lunes, de acuerdo a las previsiones, va a pasar lo mismo.
 
Se trata de un escenario óptimo para que el peronismo vuelva a la calle después de dos años de pandemia y en medio de una feroz avanzada de la derecha, que en el peor momento económico y social del país en dos décadas pretende imponer una agenda de ajuste ortodoxo, flexibilización laboral y devaluación del poder adquisitivo. No serán, el domingo ni el lunes, manifestaciones de apoyo al gobierno, sino más bien marchas en defensa propia.
 
Decimos "en defensa propia" en dos sentidos. Social, porque un nuevo shock como el que promueve la oposición, después de tres años de recesión y una década de estancamiento y partiendo de un 40 por ciento de pobreza hundiría a la Argentina en una crisis peor que la de comienzos de siglo. Según los números que maneja el gobierno, una devaluación del 20 por ciento del tipo de cambio oficial arrojaría dos millones de personas más a la pobreza.
 
Político, por otro lado, porque todos los dirigentes y militantes peronistas son potenciales víctimas de la persecución que anuncia la derecha si vuelve al poder. Los mecanismos del lawfare siguen intactos. Lo demostró Casación esta semana, dictaminando que Gustavo Hornos es imparcial para juzgar a Mauricio Macri luego de que el propio juez confesara ser su amigo para no explicar las asiduas visitas a Casa Rosada y Olivos.
 
Sigue siendo un misterio la predisposición del empresariado argentino para apostar a una salida consensuada de la crisis a costa de postergar por un tiempo la recomposición de sus márgenes de ganancia. Si sigue primando, en cambio, la postura de insistir en reformas laborales inviables o en la salida del cepo vía devaluación, el gobierno deberá encontrar en las calles llenas de gente este 17 y 18 de octubre el valor para hacer lo que sea necesario.
 

16-10-2021 / 07:10
Que la gestión de Mauricio Macri benefició a las distribuidoras eléctricas privadas Edenor y Edesur se supo siempre. Ahora lo confirmó un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN). En una investigación referida a la Revisión Tarifaria Integral, la AGN revela que la gestión cambiemos aprobó "costos operativos mayores a los reales", que impactó en la tarifa final que pagaron los usuarios, y que ello produjo, sin causa, "una mayor rentabilidad para las empresas".
 
Y más: entre el 28 de enero de 2016 y el 1 de febrero de 2018 el Ente Nacional Regulador de la Electricidad no cumplió con su tarea de controlar a las concesionarias de Edenor y Edesur empresas que prestan el servicio en el Área Metropolitana Buenos Aires
 
En su auditoria, la AGN detectó que resultaron "mayores a los costos reales de las distribuidoras, lo que implicó una sobreestimación de los mismos y un mayor reconocimiento a incluir en el Costo Propio de Distribución para el cálculo del cuadro tarifario".
 
Comparando los costos presentados por las empresas con sus Estados Contables, se determinó que "el Enre aprobó costos operativos un 54% superiores para Edenor y un 61% para Edesur". Estas sobreestimaciones representaron montos adicionales para las distribuidoras equivalentes a 2.200 millones de pesos para Edenor y 2.000 millones de pesos para Edesur, solventados por los usuarios en sus tarifas.
 
El relevamiento fue aprobado por los auditores generales María Graciela de la Rosa, Javier Fernández, Juan Ignacio Forlón, Gabriel Mihura Estrada, Miguel Ángel Pichetto y Alejandro Nieva y el titular del organismo Jesús Rodríguez.
 
Tal un pasaje textual del informe "estos sobre costos derivaron en una tarifa final mayor para los usuarios". Y agrega: "La fórmula para determinar las bonificaciones que debía otorgarse a los usuarios por cortes de suministro perjudicaron a los mismos con respecto a la situación previa".
 
La Auditoría también descubrió "desvíos de los planes de inversión comprometidos por parte de las distribuidoras, lo que llevó a que en los primeros dos años del quinquenio persistan los cortes de suministro".
 
Conclusión: "La Revisión Tarifaria Integral benefició a las distribuidoras en detrimento de los usuarios ya que se aprobaron costos operativos mayores a los reales, lo que impactó en la tarifa final que pagaron los usuarios y en una mayor rentabilidad para las empresas".
 
La Opinión Popular
 

16-10-2021 / 07:10
"Tendríamos que haber pagado cinco mil millones de dólares este año y 19 mil millones en el 2022 ¿qué hubieran hecho ustedes si estuvieran en el gobierno?", preguntó Leandro Santoro. "Fácil -respondió María Eugenia Vidal-- tendríamos la confianza de los organismos internacionales y hubiéramos conseguido más crédito". Endeudarse más, según la candidata de Cambiemos. La respuesta resbaló por el éter hacia algún agujero negro.
 
Vidal lo soluciona todo fácil: Nos endeudamos más y que pague Magoya a costa de la educación, la salud y la seguridad de los pobres. Así. lo único que queda de esos debates son gestos, como el de Myriam Bregman de negarse a saludar a Javier Milei, o la sonrisa escenográfica de falsa ama de casa de Vidal cuando respondía barrabasadas o afirmaciones falsas sobre sus propuestas para un tema como educación que nunca fue prioridad en los gobiernos del macrismo.
 
Al revés del discurso de falsa sonrisa, el macrismo siempre bajó los presupuestos en educación y salud, no construyó ninguna escuela cuando fue gobernadora y hasta le explotó una por falta de mantenimiento. Y en CABA con Rodríguez Larreta siempre hay déficit de vacantes en las escuelas. "CABA tiene un héroe de la pandemia que se llama Fermán Quirós", afirmó Vidal, cuando Quirós no hubiera podido vacunar a nadie si no fuera por el enorme esfuerzo del gobierno nacional para conseguir las vacunas a pesar de los obstáculos y las críticas permanentes del macrismo.
 
Eso fue el debate estelar de esta semana durante el cual Leandro Santoro, el candidato del Frente de Todos, se mantuvo sobrio y con más consistencia que Vidal. Bregman sobresalió por su gesto con un Milei que está formateado para gritar solo, pero hace agua en un debate. Imposible que el debate haya aclarado algo a los porteños o que haya movido el amperímetro.
 
Un acto de exposición de ideas entre los candidatos --que tiene un fundamento democrático-- está tan intermediado por la lógica mediática que se convierte en un festival guionado donde los contenidos pasan a un lugar muy secundario.
 

15-10-2021 / 10:10
Superada la etapa "fiscalista" a la que el kirchnerismo adjudica la derrota en las PASO, y luego de los anuncios que volcarán casi medio punto del PBI a los bolsillos de la clase media y baja, lo que determinará ahora el carácter progresivo o regresivo del rebote post-pandemia es el éxito que tenga el Gobierno en el combate contra la inflación.
 
Si sigue como en septiembre, de vuelta arriba del 50% interanual, se va a hacer realidad el peor vaticinio de Cristina Fernández en aquel discurso platense de fines del año pasado: que el crecimiento "se lo queden tres o cuatro vivos nada más". Para evitarlo, la vicepresidenta dijo aquella vez que había que "alinear salarios y jubilaciones, obviamente, precios, sobre todo los de los alimentos y tarifas". Por ahora no lo logró.
 
Es la misión que le encomendaron al flamante secretario de Comercio, Roberto Feletti, quien ayer avisó a supermercadistas que el mecanismo de seguimiento va a cambiar respecto del que llevaba adelante Paula Español.
 
La guardiana eyectada no pudo resistir la presión del 3,5% de inflación de septiembre, por encima de los peores pronósticos. En las últimas semanas venía hablando pestes de su jefe en los papeles, Matías Kulfas, quien de todos modos tampoco festejó su desplazamiento porque con su sucesor aterrizó la exministra Débora Giorgi, con quien nunca congenió.
 
La negociación con el FMI, donde se juega el futuro inmediato del país, la llevará adelante durante los próximos tres meses ese oficialismo lastimado en su legitimidad, urgido por los vencimientos, presionado por el empresariado y sin unanimidad respecto de qué es aceptable socialmente firmar.
 
Todo va a acelerar después de las elecciones de noviembre. Pero si lo que se firma es lo que está en los borradores, en 2026 va a haber vencimientos por más de la mitad de las reservas brutas del Banco Central.
 
Es algo que el Guzmán académico difícilmente podría definir como sostenible. Hasta ese momento, sin embargo, un sector del establishment coincide con parte del oficialismo y parte de la oposición en que puede recrearse un modelo de alto crecimiento con inversión alta y salarios modestos. Parecido al de Néstor Kirchner. El obstáculo es que hay mucho menos para repartir. Y una deuda mucho más cuantiosa.
 

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