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Sociedad e Interés General - 05-09-2021 / 20:09
EL 06 DE SEPTIEMBRE DE 1930 UN GOLPE DE ESTADO, ENCABEZADO POR URIBURU, DERROCA A YRIGOYEN

El golpe de Estado militar que marcó la historia del siglo XX

El golpe de Estado militar que marcó la historia del siglo XX
José Félix Uriburu participó en la Revolución de 1890 del lado de los cívicos. Pero en 1905 reprimió la intentona revolucionaria radical. Fue director de la Escuela Superior de Guerra y observador y agregado militar en Europa. En 1914 fue elegido diputado al Congreso Nacional. Durante la presidencia de Alvear fue nombrado inspector general del Ejército y miembro del Consejo Supremo de Guerra.
 
El 06 de septiembre de 1930, irrumpe, en la Argentina moderna, el poder militar. El general José Félix Uriburu encabezó un golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional, democrático, nacional y popular de Hipólito Yrigoyen, que había llegado a la Casa Rosada dos años antes con el 57% de los votos. Se estableció así una dictadura militar, la primera de una serie que se extendería hasta 1983.
 
Paradójicamente el general Uriburu había sido uno de los organizadores de la Revolución de 1890, un levantamiento cívico-militar que dio origen a la Unión Cívica Radical. Uriburu, a quien sus amigos, que no era muchos, llamaban "Von Pepe" por su profunda admiración por los militares  alemanes, guió la restauración conservadora y oligárquica que dio inicio a la Década Infame, caracterizada por el fraude electoral y la entrega de la economía del país a los neocolonialistas ingleses.
 
Uriburu designó a un civil en el cargo de Ministro de Economía, José S. Pérez, vinculado a los grandes terratenientes y a los sectores más reaccionarios y conservadores. Además, una de sus primeras medidas fue establecer una estructura estatal represiva ilegal, creando una "sección especial" de la policía para utilizar sistemáticamente la tortura contra los opositores, siendo la primera en utilizar la electricidad con tal fin, mediante las picanas diseñadas para el ganado.
 
Como en todos los golpes militares, prometieron orden y seguridad, prohibieron la actividad política y sindical; intervinieron las provincias y las universidades; decretaron la pena de muerte; detuvieron, torturaron y asesinaron a los opositores y al mismo tiempo hicieron una declaración de profunda fe católica y de pertenencia al mundo occidental y cristiano. Además, dejaron en suspenso la duración del gobierno militar y, finalmente, en nombre de la Patria y la honestidad, hicieron los más sucios y descarados negociados.
 
Al no tener apoyo político para instaurar el régimen político fascista que se proponía, llamó a elecciones pero dispuso proscribir la participación en ellas del radicalismo. La reinstauración "democrática" fue falaz, restringida y controlada por las Fuerzas Armadas y dio origen a una serie de gobiernos fraudulentos conocidos como los de la Década Infame.
 
Por Blas García

 
El golpe de estado que le permitió llegar al poder fue algo inédito en la Historia de la Argentina. Al opinar acerca de él el filósofo Mario Bunge dice:
 
El golpe militar del 06 de septiembre de 1930 terminó un período de medio siglo de paz interior y progreso continuo del país en lo económico, político y cultural.
 
Fue también la primera vez en el continente que el fascismo levantó la cabeza; la primera en la historia del país que las Fuerzas Armadas encabezaron el poder político; la primera, desde la Semana Trágica (1919) y la represión de los obreros patagónicos (1922), que el gobierno fusiló a militantes sindicales; y también la primera vez, desde la caída de la tiranía de Rosas, que la Iglesia Católica volvió a meterse en política, esta vez con una orientación netamente fascista.
 
El 10 de septiembre, Uriburu fue reconocido como presidente de la Nación mediante una célebre y cuestionada Acordada de la Corte Suprema de Justicia que dio origen a la doctrina de los gobiernos de facto.
 
Disolvió el Congreso, declaró el estado de sitio, intervino todas las provincias y, en rasgos generales, quiso implantar un gobierno similar al fascismo, régimen en el que veía un ejemplo de paz y orden político del cual se podía aprender útiles lecciones.
 
El 18, los embajadores de los Estados Unidos e Inglaterra, país en el que había sido agregado militar, hacen saber a Uriburu que las potencias por ellos representadas han reconocido al gobierno provisional.
 
Aunque públicamente Uriburu declaraba respetar la constitución, personalmente sentía que el país necesitaba retornar al régimen de gobierno conservador, previo a la sanción de la Ley Sáenz Peña de voto universal y secreto para varones.
 
Estableció un régimen represivo que incluyó por primera vez la utilización sistemática de la tortura contra los opositores políticos mediante la creación de la Sección Especial de la Policía Federal con ese fin. Detuvo a varios dirigentes políticos, entre ellos a Hipólito Yrigoyen, impuso censura a los diarios, intervino las universidades anulando el régimen de autonomía y cogobierno establecido desde la Reforma Universitaria de 1918.
 
A principios de 1931 llamó a elecciones en la provincia de Buenos Aires, pero luego las anuló debido a que había ganado la Unión Cívica Radical. En noviembre de ese año convocó nuevamente a elecciones luego de prohibir las candidaturas del radicalismo y organizar un sistema que se reconocía públicamente como fraudulento.
 
En esas condiciones resultó electo presidente el general Agustín P. Justo, quien representaba el conservadurismo liberal que había terminado con la sanción de la Ley Sáenz Peña.
 
Fuente: Wikipedia

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El golpe de Estado militar que marcó la historia del siglo XX
Von Pepe era un militar cuartelero que se fue metiendo de a poco en la política como respondiendo a un llamado del destino, o por lo menos así le gustaba a él contarlo para compararse con los próceres de nuestra historia, que no podían defenderse de tal afrenta.
El golpe de Estado militar que marcó la historia del siglo XX
El dictador Uriburu, ya instalado en el poder, posando con damas de la alta sociedad.
22-09-2021 / 09:09
 
El 22 de septiembre de 1974 fallece, en la ciudad de Mar del Plata, Juan José Hernández Arregui. Filósofo, intelectual y ensayista, fue un escritor argentino que a partir de 1955, cuando el peronismo es expulsado del poder por antimperialista, inició una importante producción destinada a revisar "el pensamiento nacional" que lo colocó como uno de los referentes principales de la corriente nacionalista de izquierda y la izquierda peronista.

La corriente nacionalista de izquierda, denominada también izquierda nacional o marxismo nacional, surgió en la Argentina a mediados del siglo XX. Sus fundadores replantearon la interpretación de la historia y la cultura nacional con una perspectiva revolucionaria, latinoamericanista y socialista, cuestionando la visión liberal eurocéntrica predominante y su influencia en la izquierda tradicional.

De la confluencia de dos tradiciones ideológicas diferentes, el nacionalismo y el marxismo, se gesta el nacionalismo de izquierda, que se inserta en el cauce más amplio de una corriente nacional y popular peronista. Hernández Arregui es considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario".

Hernández Arregui, a quien tuve la suerte de conocerlo y tratarlo, fue un intelectual fuertemente comprometido con la política. Sus principales obras: Imperialismo y cultura (1957) La formación de la Conciencia Nacional (1960) ¿Qué es el ser nacional? (1963) Nacionalismo y liberación (1969) Peronismo y socialismo (1972), han formado generaciones enteras de militantes políticos.
 
Escribe: Blas García



22-09-2021 / 09:09
 
A principios de los setenta se acentuó el reclamo popular por el regreso a la Patria de Juan Domingo Perón. El general Alejandro Lanusse había tomado el poder en marzo de 1971 mediante un golpe palaciego dentro del régimen militar surgido en 1966, y decidió restaurar la democracia institucional en 1973.
 
El 22 de septiembre de 1972, en una maniobra fraudulenta, el destituido presidente Perón es excluido, por tercera vez desde 1955, de las elecciones presidenciales. Perón, desde el exilio en España, tomó la decisión de nombrar un candidato a presidente por el peronismo cuya misión sería eliminar la proscripción por la que él no podía presentarse, para que Perón pudiera retornar al país y -tras la necesaria renuncia del presidente peronista que se descontaba que sería elegido- se llamara a elecciones y triunfara Perón.
 
Perón se decidió por Héctor J. Cámpora y el 11 de marzo de 1973, Argentina tuvo elecciones generales. Cámpora, con el apoyo de Perón en el exilio, gana las elecciones con el 49,5% de los votos; el líder radical, Ricardo Balbín, había salido segundo con un 21,3%, y, como el FreJuLi no había obtenido más del 50% de los votos tenía que realizarse un ballotage entre la primera y segunda fuerza.
 
Sin embargo, Balbín reconoció la victoria de Cámpora y renunció al ballotage. El delegado de Perón asumió el 25 de mayo de 1973, dándose así por finalizado el período dictatorial de la autoproclamada Revolución Argentina.
 
Carlos Morales para La Opinión Popular

 
22-09-2021 / 09:09
 
El 22 de septiembre de 1866, en Paraguay -en el marco de la invasión de este país por parte de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay)- se libra la batalla de Curupaytí donde, en una verdadera masacre,  mueren alrededor de 9.000 argentinos y menos de 100 paraguayos.
 
La batalla tuvo inicio con el bombardeo de la flota brasileña a las fortificaciones paraguayas, seguido del avance terrestre del ejército aliado. Pero las pésimas condiciones del terreno dificultaron el ataque aliado, lo que resultó más fácil a los paraguayos defender sus posiciones. El desenlace de este enfrentamiento fue favorable al ejército paraguayo, y fue su mayor victoria en esa guerra.
 
Cuando los soldados aliados estuvieron a tiro, se ordenó disparar a la artillería paraguaya que estaba casi intacta y que causó enormes bajas a las tropas enemigas que avanzaban en formaciones muy densas y con mucho esfuerzo y lentitud debido a la zona lodosa.
 
Estas fuerzas, al superar la zona batida por la artillería debían pasar por zanjas cubiertas con espinas y estacas para llegar al campo de tiro de la infantería paraguaya atrincherada en sus posiciones. Los soldados aliados no pudieron acercarse a las trincheras enemigas, y los pocos que lograron hacerlo fueron literalmente fusilados.
 
El desastre de Curupaytí, que constituye un cabal ejemplo del fracaso de un ataque frontal sin reconocimiento previo contra una posición prácticamente inexpugnable, paralizó las operaciones de los aliados durante diez meses, terminó de hundir el ya mermado prestigio del entonces presidente argentino Bartolomé Mitre como generalísimo y reavivó especialmente en Argentina el rechazo popular a la guerra, lo cual devino en una serie de levantamientos en las provincias que hicieron forzoso retirar tropas del frente.
 
La Opinión Popular



21-09-2021 / 09:09
20-09-2021 / 10:09
 
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe militar oligárquico contra el gobierno constitucional de Juan Perón. El 20 de septiembre, Eduardo Lonardi asume la presidencia de la República con una famosa frase que luego fue desvirtuada por la realidad de los hechos: "Ni vencedores, ni vencidos".
 
Pese al eslogan de Lonardi, apenas derrocado Perón, no hubo misericordia con los peronistas y se desató una ola de odio que golpeó a los sectores mayoritarios de la sociedad. No controlaron al sector más violentamente antiperonista y se produjo una secuela sin precedentes de despidos por causas políticas o gremiales.
 
Encarcelaron a todos los diputados, senadores, ministros, intendentes y gobernadores peronistas de todo el país. Fusilaron al secretario general de la CGT de Azul, Manuel Chaves. Saquearon las casas de funcionarios peronistas como Ramón Carrillo, Raúl Apold, Ángel Borlenghi, Oscar Nicolini y Franklin Lucero, entre otros.
 
Aun así, el primer presidente de facto fue visto como demasiado débil: lo sustituyó Pedro Eugenio Aramburu con su siniestro decreto 4.161, que prohibió nombrar a Perón. Lo trataban de "tirano prófugo" y "tirano sonriente"... Con la llegada del gorila Aramburu se intensificó la venganza de los vencedores. El peronismo pasó a estar prohibido y el Movimiento se encontraba desorganizado. Se produce el desbande general de los viejos dirigentes; muy pocos permanecerán en sus puestos de lucha.
 
Los "comandos civiles" atacan los sindicatos obreros y los ocupan a punta de pistola. Se interviene la CGT, se asaltan las Unidades Básicas y se encarcela a sus dirigentes más representativos. Fusilaron militantes peronistas en oscuro basurales. Pero la Resistencia surgió rápida y espontánea en las bases populares indignadas por el derrocamiento de Perón, aunque sus dirigentes estaban presos, ocultos o exiliados.
 
Las bases peronistas no esperaron nada porque no podían esperar. Se largaron a pelear por su cuenta y protagonizaron una de las luchas más puras de la historia política de nuestra Patria, la lucha obrera y popular clandestina por el retorno del Líder. La realizaron al margen de todas las conducciones formales, políticas y gremiales, del PJ y la CGT que estaban intervenidos, y la hicieron desde el seno mismo del Pueblo, porque estaban dispuestos a no rendirse, a no doblegarse, a seguir luchando.
 
Se llenaron todas las cárceles del país con los que resistían a la dictadura militar, con los que exigían la vuelta al sistema constitucional, el retorno de Perón a la Patria y al poder y la restauración de las conquistas sociales obtenidas por la clase trabajadora durante el gobierno justicialista.
 
La campaña de desperonización de los gorilas vencedores no dio el resultado que esperaban y, por el contrario, se inició en el país la Resistencia Peronista, que duraría casi 18 años, hasta el 25 de mayo de 1973.


El retorno del Líder del exilio y la proscripción 
Escribe: Blas García 

 

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