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Sociedad e Interés General - 30-07-2021 / 18:07
ABOGADO, INTELECTUAL Y POLÍTICO PERONISTA

La banda terrorista de ultra derecha Triple A asesina a Rodolfo Ortega Peña

La banda terrorista de ultra derecha Triple A asesina a Rodolfo Ortega Peña
Acompañan a Perón (desde la izquierda de la fotografía) el escritor José María Castiñeira de Dios, el historiador José Luis Muñoz Azpiri, los escritores y abogados Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña, además del Dr. Desperbasques.
 
El 31 de julio de 1974, en Buenos Aires un mes después del fallecimiento de Juan Perón, el peronista Rodolfo Ortega Peña fue asesinado por un grupo de la organización terrorista de ultraderecha Alianza Anticomunista Argentina (conocida como la «Triple A»), que lo acribilló cuando salía de su estudio. Al momento de su asesinato, con 38 años, era diputado nacional por el peronismo.
 
El cuerpo de Ortega Peña fue velado en sede sindical. Los asistentes formaron un cortejo fúnebre para acompañar el féretro al cementerio, en la otra punta de la ciudad. Sin embargo, la policía les cortó el paso a las pocas cuadras.

 
Frente a la Casa Rosada se escucharon gritos contra Isabelita y las bandas de ultraderecha, lo cual fue la excusa que encontró el jefe de la Policía Federal y uno de los organizadores de la Triple A, el siniestro comisario Alberto Villar, para desatar la represión por haber dañado la investidura de la presidenta. Todos los asistentes al entierro fueron detenidos por orden de Villar, después de que las fuerzas policiales rodearan los autobuses que los trasladaban.
 
La represión fue de tal magnitud que incluso se produjeron persecuciones a caballo entre las tumbas, además de que varios legisladores, que recibieron golpes de porra por ello, debieron defender el féretro de la policía, que pretendía llevárselo. Cerca de 400 personas fueron detenidas ese día.
 
A las pocas semanas, la Triple A arrojó volantes frente a algunas comisarías con listados de los 400 detenidos, con sus nombres completos y domicilios. En éstos, se anunciaba muerte para los señalados, que llegó a cumplirse en el caso del primero de la lista y, en el del segundo, quien no fuera encontrado en su domicilio, el escuadrón de la muerte decidiría acabar con la vida de su padre y hermano.
 
La Opinión Popular


Ortega Peña a 40 Años de su Asesinato
 
Por Pablo Adrian Vázquez  
 
Del esperanzador 1973 al funesto 1974: Las muertes de Perón, Jauretche y Hernández Arreghi se completaron con los asesinatos a Mugica, Ortega Peña y decenas de militantes silenciados por el plomo de la intolerancia.
 
Rodolfo Ortega Peña, del que se cumple un nuevo aniversario de su holocausto, nació en Buenos Aires un 12 de septiembre de 1935. Su inteligencia superlativa le permitió recibirse rápidamente de abogado, estudiar Filosofía y cursar Ciencias Económicas al mismo tiempo.
 
Polemizó tanto con Julián Marías, como con Carlos Coscio, Córdova Iturburu, Leopoldo Marechal, Ernesto Sábato y Tulio Halperin Donghi.
 
De familia antiperonista, apoyo inicialmente el golpe cívico militar de 1955 para luego acercarse al frondicismo, militar en el PC y finalmente abrazar el peronismo.
 
Su encuentro con Eduardo Luis Duhalde fue decisivo. A partir de 1961 trabajarían juntos, sea en estudios jurídicos, representando a presos políticos, militando en espacios de resistencia, colaborando en publicaciones periódicas e investigando sobre "la otra historia."
 
Sus trabajos Facundo y La Montonera, Baring Bother y la historia política argentina, El asesinato de Dorrego, Felipe Varela y el Imperio Británico, entre otros ratificaron su lugar en el pensamiento nacional, amén de ser éxito de ventas.
 
Es difícil separar a ambos actores políticos, tal como Sacco y Vanzeti, donde su obra historiográfica va de la mano con su militancia.
 
Sus textos en El Popular; su acercamiento a José María Rosa y al Instituto Juan Manuel de Rosas, donde publicarían artículos y conferencias en revista; la relación con sindicatos y con grupos de resistencia; hasta su experiencia en CONDOR bajo la dirección de Hernández Arregui, donde se relacionan  con el MNRT de Joe Baxter y José Luis Neill, quienes editaron en conjunto: El retorno de Perón (alienación y contrarrevolución de las izquierdas) de 1964; son mojones de una trayectoria sin concesiones.
 
La vuelta de Perón trajo un novedad a nivel político en la vida de Ortega Peña, pues fue nominado a integra la nómina de diputados nacionales por Capital Federal en la lista del FREJULI.
 
La jura como legislador será recordada por siempre por su inmortal frase: "La sangre derramada no será negociada".
 
El lanzamiento de la revista Militancia bajo su dirección y sus colaboraciones en De Frente fueron sus nuevas trincheras ante el avance lopezrreguista.
 
Sus acercamientos al Peronismo de Base, así como su separación del bloque mayoritario en un monobloque, o sus acuerdos con el FAS, marcaron las diferencias con el oficialismo ante los enfrentamientos entre derecha e izquierda dentro del peronismo.
 
Tras la muerte de Perón se perdió toda tolerancia ante las disidencias. López Rega dio la orden a la Triple A de eliminar a su enemigo número uno.
 
El 31 de julio de 1974 fue acribillado al salir de su estudio, siendo el primer asesinato reconocido de la AAA. Los chacales festejaban mientras se enlutó la militancia.
 
Hace poco la CONABIP reeditó Baring Bother y la historia política argentina como merecido homenaje a su aporte historiográfico.
 
Murió peleando por sus ideas, reflejándose su legado en quienes sentimos que involucrase sirve para cambiar la realidad.
 
N&P: El Correo-e del autor es Pablo Vázquez pabloadrianvazquez@hotmail.com
 
* Pablo Adrián Vázquez es politólogo; docente de la UCES; miembro de número de los Institutos Nacionales Eva Perón, Rosas y Manuel Dorrego 

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La banda terrorista de ultra derecha Triple A asesina a Rodolfo Ortega Peña
Rodolfo Ortega Peña se había recibido de abogado a los 20 años, paralelamente estudió filosofía y ciencias económicas, y también se interesó por la historia y la literatura. Poseía un talento extraordinario y una formación fuera de lo común. Leía en inglés, francés, alemán, italiano, portugués, latín y griego. Al momento de su muerte "El Pelado" era diputado nacional, defensor de presos políticos y director de la revista Militancia. Fundamentalmente un intelectual solidario comprometido con las causas populares.
22-09-2021 / 09:09
 
El 22 de septiembre de 1974 fallece, en la ciudad de Mar del Plata, Juan José Hernández Arregui. Filósofo, intelectual y ensayista, fue un escritor argentino que a partir de 1955, cuando el peronismo es expulsado del poder por antimperialista, inició una importante producción destinada a revisar "el pensamiento nacional" que lo colocó como uno de los referentes principales de la corriente nacionalista de izquierda y la izquierda peronista.

La corriente nacionalista de izquierda, denominada también izquierda nacional o marxismo nacional, surgió en la Argentina a mediados del siglo XX. Sus fundadores replantearon la interpretación de la historia y la cultura nacional con una perspectiva revolucionaria, latinoamericanista y socialista, cuestionando la visión liberal eurocéntrica predominante y su influencia en la izquierda tradicional.

De la confluencia de dos tradiciones ideológicas diferentes, el nacionalismo y el marxismo, se gesta el nacionalismo de izquierda, que se inserta en el cauce más amplio de una corriente nacional y popular peronista. Hernández Arregui es considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario".

Hernández Arregui, a quien tuve la suerte de conocerlo y tratarlo, fue un intelectual fuertemente comprometido con la política. Sus principales obras: Imperialismo y cultura (1957) La formación de la Conciencia Nacional (1960) ¿Qué es el ser nacional? (1963) Nacionalismo y liberación (1969) Peronismo y socialismo (1972), han formado generaciones enteras de militantes políticos.
 
Escribe: Blas García



22-09-2021 / 09:09
 
A principios de los setenta se acentuó el reclamo popular por el regreso a la Patria de Juan Domingo Perón. El general Alejandro Lanusse había tomado el poder en marzo de 1971 mediante un golpe palaciego dentro del régimen militar surgido en 1966, y decidió restaurar la democracia institucional en 1973.
 
El 22 de septiembre de 1972, en una maniobra fraudulenta, el destituido presidente Perón es excluido, por tercera vez desde 1955, de las elecciones presidenciales. Perón, desde el exilio en España, tomó la decisión de nombrar un candidato a presidente por el peronismo cuya misión sería eliminar la proscripción por la que él no podía presentarse, para que Perón pudiera retornar al país y -tras la necesaria renuncia del presidente peronista que se descontaba que sería elegido- se llamara a elecciones y triunfara Perón.
 
Perón se decidió por Héctor J. Cámpora y el 11 de marzo de 1973, Argentina tuvo elecciones generales. Cámpora, con el apoyo de Perón en el exilio, gana las elecciones con el 49,5% de los votos; el líder radical, Ricardo Balbín, había salido segundo con un 21,3%, y, como el FreJuLi no había obtenido más del 50% de los votos tenía que realizarse un ballotage entre la primera y segunda fuerza.
 
Sin embargo, Balbín reconoció la victoria de Cámpora y renunció al ballotage. El delegado de Perón asumió el 25 de mayo de 1973, dándose así por finalizado el período dictatorial de la autoproclamada Revolución Argentina.
 
Carlos Morales para La Opinión Popular

 
22-09-2021 / 09:09
 
El 22 de septiembre de 1866, en Paraguay -en el marco de la invasión de este país por parte de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay)- se libra la batalla de Curupaytí donde, en una verdadera masacre,  mueren alrededor de 9.000 argentinos y menos de 100 paraguayos.
 
La batalla tuvo inicio con el bombardeo de la flota brasileña a las fortificaciones paraguayas, seguido del avance terrestre del ejército aliado. Pero las pésimas condiciones del terreno dificultaron el ataque aliado, lo que resultó más fácil a los paraguayos defender sus posiciones. El desenlace de este enfrentamiento fue favorable al ejército paraguayo, y fue su mayor victoria en esa guerra.
 
Cuando los soldados aliados estuvieron a tiro, se ordenó disparar a la artillería paraguaya que estaba casi intacta y que causó enormes bajas a las tropas enemigas que avanzaban en formaciones muy densas y con mucho esfuerzo y lentitud debido a la zona lodosa.
 
Estas fuerzas, al superar la zona batida por la artillería debían pasar por zanjas cubiertas con espinas y estacas para llegar al campo de tiro de la infantería paraguaya atrincherada en sus posiciones. Los soldados aliados no pudieron acercarse a las trincheras enemigas, y los pocos que lograron hacerlo fueron literalmente fusilados.
 
El desastre de Curupaytí, que constituye un cabal ejemplo del fracaso de un ataque frontal sin reconocimiento previo contra una posición prácticamente inexpugnable, paralizó las operaciones de los aliados durante diez meses, terminó de hundir el ya mermado prestigio del entonces presidente argentino Bartolomé Mitre como generalísimo y reavivó especialmente en Argentina el rechazo popular a la guerra, lo cual devino en una serie de levantamientos en las provincias que hicieron forzoso retirar tropas del frente.
 
La Opinión Popular



21-09-2021 / 09:09
20-09-2021 / 10:09
 
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe militar oligárquico contra el gobierno constitucional de Juan Perón. El 20 de septiembre, Eduardo Lonardi asume la presidencia de la República con una famosa frase que luego fue desvirtuada por la realidad de los hechos: "Ni vencedores, ni vencidos".
 
Pese al eslogan de Lonardi, apenas derrocado Perón, no hubo misericordia con los peronistas y se desató una ola de odio que golpeó a los sectores mayoritarios de la sociedad. No controlaron al sector más violentamente antiperonista y se produjo una secuela sin precedentes de despidos por causas políticas o gremiales.
 
Encarcelaron a todos los diputados, senadores, ministros, intendentes y gobernadores peronistas de todo el país. Fusilaron al secretario general de la CGT de Azul, Manuel Chaves. Saquearon las casas de funcionarios peronistas como Ramón Carrillo, Raúl Apold, Ángel Borlenghi, Oscar Nicolini y Franklin Lucero, entre otros.
 
Aun así, el primer presidente de facto fue visto como demasiado débil: lo sustituyó Pedro Eugenio Aramburu con su siniestro decreto 4.161, que prohibió nombrar a Perón. Lo trataban de "tirano prófugo" y "tirano sonriente"... Con la llegada del gorila Aramburu se intensificó la venganza de los vencedores. El peronismo pasó a estar prohibido y el Movimiento se encontraba desorganizado. Se produce el desbande general de los viejos dirigentes; muy pocos permanecerán en sus puestos de lucha.
 
Los "comandos civiles" atacan los sindicatos obreros y los ocupan a punta de pistola. Se interviene la CGT, se asaltan las Unidades Básicas y se encarcela a sus dirigentes más representativos. Fusilaron militantes peronistas en oscuro basurales. Pero la Resistencia surgió rápida y espontánea en las bases populares indignadas por el derrocamiento de Perón, aunque sus dirigentes estaban presos, ocultos o exiliados.
 
Las bases peronistas no esperaron nada porque no podían esperar. Se largaron a pelear por su cuenta y protagonizaron una de las luchas más puras de la historia política de nuestra Patria, la lucha obrera y popular clandestina por el retorno del Líder. La realizaron al margen de todas las conducciones formales, políticas y gremiales, del PJ y la CGT que estaban intervenidos, y la hicieron desde el seno mismo del Pueblo, porque estaban dispuestos a no rendirse, a no doblegarse, a seguir luchando.
 
Se llenaron todas las cárceles del país con los que resistían a la dictadura militar, con los que exigían la vuelta al sistema constitucional, el retorno de Perón a la Patria y al poder y la restauración de las conquistas sociales obtenidas por la clase trabajadora durante el gobierno justicialista.
 
La campaña de desperonización de los gorilas vencedores no dio el resultado que esperaban y, por el contrario, se inició en el país la Resistencia Peronista, que duraría casi 18 años, hasta el 25 de mayo de 1973.


El retorno del Líder del exilio y la proscripción 
Escribe: Blas García 

 

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