"sé que tengo una enfermedad pulmonar, pero aun así, fumo, no me hace nada". Negar a secas, por el contrario, sería sostener que la pandemia es un invento, que no existe.
 
El problema se complejiza porque por un lado están datos de la realidad misma, y, por otro, la presión de los grandes medios de comunicación, y una realidad 'oficial' que desmiente con sus actos la gravedad de lo que ocurre. Estos datos titubeantes fomentan los mecanismos psíquicos de rechazo de la realidad y hacen que muchas personas sientan que ya pasó la pandemia, o que es una sencilla gripe, o que nada va a pasarles, o que si les toca les toca.
  
Ante situaciones de peligro hay distintas reacciones. Hay personas que reaccionan con angustia pero la enfrentan y otras que se enojan, sobre todo con el mensajero. En lugar de combatir los peligros de la realidad combaten al que se los comunica. Además de quienes se niegan, en parte o por completo, a aceptar la situación.
 
Tanto en los viejos como en jóvenes existen diferentes grados de tolerancia de la incertidumbre. En los viejos el hecho de participar de una fiesta sin cuidados en este momento, requiere de una negación más fuerte. El joven tiene ciertas ventajas para suponer, basándose en datos objetivos, que el riesgo es menor.
 
Por otra parte, para mantener cierta integridad del psiquismo ante peligros muy grandes y una situación de incertidumbre, como la que estamos viviendo, es hasta lógico que surjan estas formas de negación más violentas que en otras circunstancias de la vida.
  
Es lo que en psicoanálisis se llama 'mecanismo identificatorio de masas', donde se da un proceso de identificación mutua. Es como decir: "'si él lo hace, yo también lo puedo hacer' y 'si a él no le pasa nada, no me va a pasar nada a mí tampoco". Las personas pierden el discernimiento propio en un mecanismo de conducta masificada.
 
'/> ¿Por qué hay quienes eligen no cuidarse en pandemia y no les importa morir? / La Opinión Popular
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                  16:19  |  Viernes 16 de Abril de 2013  |  Entre Ríos
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"Me acusaron de envenenador serial y ahora me piden que consiga veneno para todos los argentinos". Alberto Fernández
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Nacionales - 04-04-2021 / 10:04
UNA MIRADA PSICOANALÍTICA

¿Por qué hay quienes eligen no cuidarse en pandemia y no les importa morir?

¿Por qué hay quienes eligen no cuidarse en pandemia y no les importa morir?
En plena parte II del terror de la pandemia, en Crespo, Entre Ríos, 500 personas a las que se considera dentro de la antipática categoría “de riesgo” se reunieron en un galpón cerrado, sin protocolos y con autorización del municipio, a bailar ¿hasta que la muerte los separe?
En Argentina y en todo el planeta hay quienes abrazan el espíritu negacionista frente a la evidencia científica, y ven una conspiración en las medidas estatales para hacerle frente al coronavirus. Estos sectores tienen puntos de contacto con otros que también niegan, por ejemplo, la existencia del cambio climático y la efectividad de las vacunas.
 
Pero, ¿qué les pasa con el vértigo adolescente a aquellos adultos que, sin ser necesariamente anticuarentena, no soportan vivir otro año más sin viajar a Río de Janeiro o ir a un baile sin barbijo? ¿Un Complejo de Superman? ¿Fantasías de inmunidad? ¿Un carpe diem que se sostiene sobre un presente punk: la impresión de un no future más cercano que nunca?
  
La renegación es un mecanismo que acepta y niega al mismo tiempo la existencia de algo. La persona está dividida, por un lado, sabe que hay un peligro y, por el otro, se conduce como si no existiera. Si le preguntás a cualquiera que haya estado en la fiesta de 'El Club de los Abuelos' en Crespo, si sabe que hay una pandemia, va a decir que obviamente sí. Sabe de qué se trata, pero al mismo tiempo con su acto reniega de ese saber: Es como decir: "sé que tengo una enfermedad pulmonar, pero aun así, fumo, no me hace nada". Negar a secas, por el contrario, sería sostener que la pandemia es un invento, que no existe.
 
El problema se complejiza porque por un lado están datos de la realidad misma, y, por otro, la presión de los grandes medios de comunicación, y una realidad 'oficial' que desmiente con sus actos la gravedad de lo que ocurre. Estos datos titubeantes fomentan los mecanismos psíquicos de rechazo de la realidad y hacen que muchas personas sientan que ya pasó la pandemia, o que es una sencilla gripe, o que nada va a pasarles, o que si les toca les toca.
  
Ante situaciones de peligro hay distintas reacciones. Hay personas que reaccionan con angustia pero la enfrentan y otras que se enojan, sobre todo con el mensajero. En lugar de combatir los peligros de la realidad combaten al que se los comunica. Además de quienes se niegan, en parte o por completo, a aceptar la situación.
 
Tanto en los viejos como en jóvenes existen diferentes grados de tolerancia de la incertidumbre. En los viejos el hecho de participar de una fiesta sin cuidados en este momento, requiere de una negación más fuerte. El joven tiene ciertas ventajas para suponer, basándose en datos objetivos, que el riesgo es menor.
 
Por otra parte, para mantener cierta integridad del psiquismo ante peligros muy grandes y una situación de incertidumbre, como la que estamos viviendo, es hasta lógico que surjan estas formas de negación más violentas que en otras circunstancias de la vida.
  
Es lo que en psicoanálisis se llama 'mecanismo identificatorio de masas', donde se da un proceso de identificación mutua. Es como decir: "'si él lo hace, yo también lo puedo hacer' y 'si a él no le pasa nada, no me va a pasar nada a mí tampoco". Las personas pierden el discernimiento propio en un mecanismo de conducta masificada.
 

 
NO ME IMPORTA MORIR
 
Una mirada psicoanalítica sobre quienes eligen no cuidarse en pandemia
 
Para muchas de las personas que atravesaron su adolescencia en Argentina a principios de este siglo, los acordes de "No me importa morir", la canción de El Otro Yo, seguramente deben haber sonado como cortina imaginaria cuando leyeron por estos días sobre la fiesta de "El club de los abuelos".
 
En plena parte II del terror de la pandemia, en Crespo, Entre Ríos, 500 personas a las que se considera dentro de la antipática categoría "de riesgo" se reunieron en un galpón cerrado, sin protocolos y con autorización del municipio, a bailar ¿hasta que la muerte los separe?
 
En Argentina y en todo el planeta hay quienes abrazan el espíritu negacionista frente a la evidencia científica, y ven una conspiración en las medidas estatales para hacerle frente al coronavirus. En Estados Unidos, estos sectores tienen puntos de contacto con otros que también niegan, por ejemplo, la existencia del cambio climático y la efectividad de las vacunas. Pero esa visión del mundo no representa a todas las personas que, aun sin ser libertarios rabiosos de la escuela de Javier Milei y contando con la información necesaria, optan por no cuidarse del coronavirus.
 
Dejando de lado a las muchedumbres jóvenes, como las que se vieron este verano en Villa Gessell y Pinamar (porque tienen mejores chances que sus mayores de atravesar sin complicaciones la enfermedad) y más allá de las responsabilidades municipales obvias, ¿qué les pasa con el vértigo adolescente a aquellxs adultxs que, sin ser necesariamente anticuarentena, no soportan vivir otro año más sin viajar a Río de Janeiro o ir a una rave sin barbijo? ¿Un Complejo de Superman? ¿Fantasías de inmunidad? ¿Un carpe diem que se sostiene sobre un presente punk: la impresión de un no future más cercano que nunca? ¿O puro terraplanismo de la salud? Sin repetir y sin juzgar: ¿qué tienen para decir las disciplinas psi sobre cómo se entona el "No me importa morir" a esta altura de la curva de contagios?
 
 
Los renegados
  
El psicoanálisis distingue entre la negación y la renegación. Esta última es un mecanismo que Yago Franco --presidente del Colegio de Psicoanalistas-- explica en estos términos: "es aceptar y negar al mismo tiempo la existencia de algo. La persona está dividida, por un lado, sabe que hay un peligro y, por el otro, se conduce como si no existiera. Si le preguntás a cualquiera que haya estado en la fiesta de 'El Club de los Abuelos', si sabe que hay una pandemia, va a decir que obviamente sí". Sabe de qué se trata, pero al mismo tiempo con su acto reniega de ese saber: "'Es como decir: 'sé que tengo una enfermedad pulmonar, pero aun así, fumo, no me hace nada'". Negar a secas, por el contrario, sería sostener que la pandemia es un invento, que no existe.
 
Sigue Franco: "Ante todo, no puede perderse de vista en ningún momento que estamos ante un acontecimiento extraordinario, poco comparable con experiencias previas y que está generando respuestas parecidas en la población en todo el mundo. Todo esto somete a los sujetos a un trabajo psíquico enorme. Diferenciaría la violación de las medidas sanitarias debido a cuestiones psicopatológicas (que no es lo más frecuente) de condicionantes sociales que llevan a los sujetos a poner en juego mecanismos psíquicos diversos (negación, renegación)".
 
El problema, dice Franco, se complejiza porque por un lado están "datos de la realidad misma, y, por otro, el apremio de lo económico, la presión de muchos medios de comunicación, y una realidad 'oficial' que desmiente con sus actos la gravedad de lo que ocurre, o actúa a destiempo". Según Franco, estos datos titubeantes fomentan los mecanismos psíquicos de rechazo de la realidad y "hacen que muchas personas sientan que ya pasó la pandemia, o que es una sencilla gripe, o que nada va a pasarles, o que si les toca les toca".
 
 
Maten al mensajero
  
"Ante situaciones de peligro hay distintas reacciones. Hay personas que reaccionan con angustia pero la enfrentan y otras que se enojan, sobre todo con el mensajero. En lugar de combatir los peligros de la realidad combaten al que se los comunica", afirma Diana Litvinoff, psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina.
 
Además de quienes se niegan, en parte o por completo, a aceptar la situación, hay quienes, en otro extremo, reaccionan transformando los cuidados en una suerte de religión. Dice Litvinoff: "Van generando una especie de ceremoniales religiosos alrededor del barbijo, el lavado de manos, el alcohol. Como si hubiera ahí una culpa. Y también están siempre señalando herejes y culpables. Son más papistas que el Papa y creen que si cumplen al pie de la letra y más los preceptos, alcanzarán la salvación".
 
¿Por qué tienen culpa? "Depende. A veces por haber consumido demasiado. Por haber abrazado demasiado. Por haber viajado demasiado. Se genera una sensación de que son culpables en vez de víctimas de políticas planetarias de descuido ambiental, sanitario, desequilibrios económicos y sociales y muchos otros elementos que no conocemos" que están en el origen de la pandemia.
 
Y también están quienes, según Litvinoff, "aprovechan la cuarentena para aislarse. Se protegen de relaciones con otros y de la realidad, quedándose en sus casas. Encuentran en la cuarentena una especie de justificación para las fobias o dificultades personales".
 
 
Viaje al fin del mundo
  
Consultada por este tema, Alicia Stolkiner --titular de la Cátedra de Salud Mental Comunitaria de la UBA-- pone su foco de interés en lxs viajerxs: "Desde el campo de la salud mental creo que cabe hacernos la pregunta de por qué se ha construido, en Argentina y en muchos otros lugares, un actor social que para soportar toda su vida cotidiana tiene que tener en el horizonte un viaje. Son personas que te dan la impresión de que terminan de planear uno y empiezan a planear el siguiente. El resto del año es un chato sobrevivir".
 
"Si no, no se explica cómo una persona hoy se toma un avión y se va a Brasil, donde sabemos que no dan abasto las morgues. Si leés los diarios, ¿cómo te vas sabiendo que en cualquier momento le van a cerrar las fronteras? Es como si para estas personas la vida de verdad sucediera sólo en esos 15 días que salen de su vida cotidiana".
 
Para Néstor Carlisky --psicoanalista, psiquiatra, coordinador del Capítulo de DDHH de la Asociación Psicoanalítica Argentina--, "tanto en los viejos como en jóvenes existen diferentes grados de tolerancia de la incertidumbre. En los viejos el hecho de participar de una fiesta sin cuidados en este momento, requiere de una negación más fuerte. El joven tiene ciertas ventajas para suponer, basándose en datos objetivos, que el riesgo es menor".
 
Carlisky sostiene que para mantener "cierta integridad del psiquismo" ante peligros muy grandes y una situación de incertidumbre "como la que estamos viviendo es hasta lógico que surjan estas formas de negación más violentas que en otras circunstancias de la vida".
 
El rol del psicoanálisis en momentos como éste, dice, es ayudar a las personas a entender los fenómenos que ocurren en el psiquismo, "poder mostrar a nuestros pacientes los elementos de omnipotencia y negación que pueden aparecer, y acompañarlos en el sufrimiento y los duelos que inevitablemente implica la pandemia".
 
 
Cantando en la trinchera
  
Para Guillermo Bruschtein --psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina y psiquiatra de la Asociación de Psiquiatras Argentinos-- la omnipotencia y la renegación, para las cuales no hay edad, a veces se expresan como fenómenos sociales "lo que en psicoanálisis se llama 'mecanismo identificatorio de masas', donde se da un proceso de identificación mutua".
 
Es como decir: "'si él lo hace, yo también lo puedo hacer' y 'si a él no le pasa nada, no me va a pasar nada a mí tampoco'. Las personas pierden el discernimiento propio en un mecanismo de conducta masificada". Más allá de la pandemia, para Bruschtein abundan los "ejemplos de este tipo de comportamiento en la historia. Durante la Primera Guerra Mundial en Europa había una euforia en relación a ir al frente, deseos de ir a la guerra. Decían que irían a vencer al enemigo y volver indemnes. Fue una de las guerras más cruentas de la historia y se diezmó a una generación. Esa misma generación iba cantando a la trinchera."
 
Fuente: Página12
 

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16-04-2021 / 10:04
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, afirmó ayer que la provincia de Buenos Aires "adhiere a las medidas que dictó el presidente" Alberto Fernández para restringir la circulación y otras actividades para combatir el coronavirus y acusó a la oposición de Juntos por el Cambio de "hacer política y campaña electoral con la pandemia y tirarle nafta a la grieta".
 
Por otra parte, lamentó no poder coordinar acciones con la Ciudad de Buenos Aires porque, dijo, "el virus no reconoce un lado u otro de la General Paz", aunque sostuvo que "no me vengan con el verso del consenso porque parece que el único consenso es hacer lo que ellos quieren".
 
"Cuando buscábamos ese consenso con los jefes de Gabinete de Nación y de la Ciudad, el Jefe de Gobierno (Horacio Rodríguez Larreta) firmó un comunicado donde Juntos por el Cambio estaba en contra de las restricciones. Están en campaña electoral y buscan hacerle daño al Gobierno" nacional, aseveró.
 
Kicillof respondió a los cuestionamientos que formuló Rodríguez Larreta al Presidente y consignó que "vimos una oposición furibunda y hoy decidieron entrar en campaña electoral, les pido que la corten".
 
Asimismo, destacó: "A veces pienso sino sería mejor que venga (el expresidente Mauricio) Macri a discutir con nosotros. Pensamos que Larreta era diferente porque tenía responsabilidad de gobernar, pero es lo mismo". Y recordó que ayer, tras el anuncio de las medidas, la referente de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, "estaba en la Quinta de Olivos insultando al Presidente a viva voz".
 

16-04-2021 / 09:04
A las diez de la mañana, hoy mismo, se verán las caras hurañas el presidente Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta, el Jefe de Gobierno de la CABA, epicentro de la segunda ola de coronavirus. Presionado por el ala más gurka del PRO, Larreta arribará con un recurso ante la justicia contra la suspensión de la presencialidad de las clases, medida que los trabajadores de la educación venían reclamando por el aumento de contagios y la falta de vacunación. Nada indica que la vía judicial zanje el conflicto.
 
A Fernández le preocupan los contagios crecientes, el riesgo cierto de saturación del sistema sanitario. Necesita ganar tiempo, una exigencia que signa su mandato. En marzo-mayo del año pasado ganaba tiempo para fortalecer el sistema de salud, mejorar la infraestructura hospitalaria, conseguir insumos críticos, capacitar a profesionales de provincias, conducir la política sanitaria nacional. Sus adversarios se alineaban, lo alababan.
 
Hoy en día, Alberto quiere mitigar los efectos de la segunda ola que azota al mundo, a la región, a los países limítrofes, a Brasil. Para acotar los contagios y de nuevo para evitar la sobreocupación de camas críticas (o en salas comunes). Y para seguir vacunando, por último en la enunciación pero primero en las prioridades.
 
La peor falacia de Larreta y de Juntos por el Cambio es el sinuoso discurso sobre las vacunas. Fueron veneno, motivaron acciones penales... judicializan todo. El Gobierno nacional ganó la polémica respecto de las vacunas, acertó al concertar compras de la Sputnik V. La oposición vociferaba consignas anacrónicas, macartistas. Se equivocaron, sin autocrítica. Luego Larreta las distribuyó con criterio elitista, privilegiando a las prepagas o a profesionales privados que atienden de forma remota.
 
La mayoría abrumadora de la gente común ansía vacunarse. Lo revelan datos tangibles: la cantidad de inscriptos. Y costumbristas, la alegría ante cada dosis. Esa victoria genera obligación de atender a una demanda popular creciente. Los opositores subestiman lo conseguido, reclaman un calendario preciso. Mienten porque saben, por experiencia propia, que el mercado es escaso y concentrado.
 
Larreta es hábil comunicador. Vuelca conceptos sencillos, repite como mantra, hace ademanes serios. Soslaya su trayectoria y la de su partido el PRO en materia de salud y educación. Presupuestos avaros, favoritismo hacia los sectores privados, desdén y odio a los gremios, avaricia para las escalas salariales. Halaga con la palabra a los profesionales de la salud pero les niega licencias o vacaciones.
 
Todo esto acontece en el peor momento de la peste, con la gente cansada, con las vacunas abriendo una luz en el horizonte. La mirada al interés colectivo, la conducción, recaen sobre el Presidente quien --alelado por como escalan hechos que meten miedo-- decidió extremar las medidas de cuidado. También socorrer económicamente a los damnificados por las restricciones. Otra práctica ajena a Larreta, pródigo en alabanzas verbales y amarrete a la hora de abrir la billetera.
 
La Opinión Popular
 

15-04-2021 / 12:04
La causa conocida como "dólar futuro" se cerró y quedó demostrado, ya sin sombra de duda, que se trató de una persecución política, mediática y judicial contra Cristina, Axel Kicillof y otros funcionarios K. La denuncia original había sido presentada por Federico Pinedo y Mario Negri el 30 de octubre de 2015, cinco días después de la primera vuelta de la elección presidencial -cuando Daniel Scioli se impuso por tres puntos a Mauricio Macri- y tres semanas antes del ballotage del 22 de noviembre, que ganó Macri por dos puntos.
 
La intención perversa de la denuncia fue visible de entrada, no solo por la oportunidad temporal de su presentación sino porque recayó en el juzgado de Claudio Bonadío, el hombre que decidió no actuar como juez sino como verdugo con el beneplácito de toda la estructura judicial que estaba por encima de él y lo apañó en su tarea de hostigamiento a la entonces oposición política. No se puede olvidar que once de los trece procesamientos contra Cristina los dictó este infame magistrado; los otros dos corrieron por cuenta de otro pescado del cardumen macrista: Julián Ercolini.
 
La profunda corrupción que carcome al Poder Judicial se puso de manifiesto en esta causa absolutamente descabellada que acaba de cerrar, en fallo unánime, la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal con el sobreseimiento de todos los imputados por inexistencia de delito. El grado garrafal de perversión que encierra este procedimiento está en el hecho de que el expediente inició su curso, y continuó su desarrollo, sin el peritaje imprescindible que determinara si hubo o no perjuicio contra el Estado, es decir, si hubo o no accionar delictivo.
 
Esa evaluación crucial se concluyó nada menos que cinco años después de iniciadas las actuaciones, lapso en el cual los imputados estuvieron embargados y sometidos a un ataque mediático impiadoso por parte de la gran prensa porteña.
 

15-04-2021 / 11:04
En un mensaje al país, el presidente Alberto Fernández explicó que "en el AMBA estamos viviendo la mayor velocidad de aumento de casos desde el inicio de la pandemia. Por lo tanto, es nuestra obligación tomar medidas adicionales y convocar a la población a un cambio, para lograr que avance el plan de vacunación y evitar la saturación del sistema de salud".
 
Aclaró que "el mayor riesgo de transmisión se produce en las actividades sociales y recreativas nocturnas, donde no hay dos metros de distancia, se producen aglomeraciones, se usa escasamente el barbijo y también en espacios cerrados sin ventilación adecuada". Por todo ello, el Gobierno decidió una serie de nuevas medidas que regirán para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), desde las 0 horas del día 16 de abril, como la de circulación nocturna o la suspensión de la presencialidad en las escuelas, por dos semanas.
 
Además, el gobierno dará una ayuda de 15 mil pesos para los sectores más vulnerables. Será para beneficiarios de la AUH, Asignación Universal por Embarazo y monotributistas de las categorías más bajas de los lugares con las nuevas restricciones. El Presidente también anticipó que evaluará alternativas para el caso de alquileres y dio precisiones sobre las nuevas medidas, entre ellas que los shoppings deben cerrar.
 
Acompañando al brasileño Jair Bolsonaro que, con más de 360.000 muertos sobre sus espaldas, apeló a un mensaje irónico para referirse a las nuevas restricciones impuestas en Argentina, hubo algunas inentendible protestas con cacerolas por parte de la oposición contra las medidas para cuidar a la gente en algunos barrios de la Capital y en las zonas más ricas del conurbano.
 
Mientras las terapias intensivas están al borde de la saturación y a diario se rompen récords de contagios y muertes, referentes de la oposición macrista, como Patricia Bullrich y Miguel Ángel Pichetto, se manifestaron contra las medidas anunciadas por el presidente para intentar frenar la segunda ola. A través de las redes sociales y los grandes medios de comunicación porteños, aprovecharon para hacer demagogia en defensa de "la gente que trabaja" frente a las medidas.
 
Sin embargo, ocultan que su verdadera preocupación es la de garantizar que las ganancias de los grandes empresarios no se vean perjudicadas por ningún motivo. Los dichos de los referentes de Juntos por el Cambio no son más que demagogia en un año electoral con el fin de ocultar sus verdaderos intereses: la defensa irrestricta de la ganancia de una minoría empresaria sin importar el nivel de crisis que pueda alcanzar la situación sanitaria y social.
 
Más allá de sus dichos mediáticos, la propuesta de la alianza opositora es que toda la actividad, ya sea esencial o no, siga funcionando a pesar de la situación sanitaria, sin protocolos que se apliquen realmente, sin que los empresarios tengan que hacerse cargo del transporte de sus empleados a sus establecimientos y sin ninguna garantía económica y sanitaria para las grandes mayorías. En pocas palabras, quieren que las ganancias empresarias sigan a pleno mientras los trabajadores se contagian y fallecen. Sigue el consejo de Mauricio Macri: "Que se mueran los que tengan que morirse".
 
La Opinión Popular
 

14-04-2021 / 11:04
La ministra de Salud, Carla Vizzotti, explicó que el sistema sanitario está "en tensión" por la aceleración de los contagios y llamó a la población a cuidarse. Dijo que para tomar nuevas medidas si hacen falta no se van a regir sólo por el aumento de los contagios y subrayó que aún no se llegó a  verificar si las restricciones que puso Alberto Fernández hicieron bajar la curva. Llamó a que los gobernadores a que se "empoderen" y a la gente a postergar "todo lo postergable".
 
También convocó a todo el arco político opositor a estar "a la altura de la circunstancia". La oposición parece cada vez más extraviada. Las manifestaciones públicas de sus principales referentes asombran por la vacuidad de sus ideas y propuestas. Tal carencia es lo que, quizás, la haya conducido a extremar su rol opositor a manifestaciones inauditas. Apenas el oficialismo se pronuncia sobre un tema, como un acto reflejo carente de racionalidad, la oposición de inmediato apuesta por el contrario.
 
Cuando el Presidente de la Nación anunció los lineamientos generales para los cuidados sanitarios ante la llegada de la segunda ola de la pandemia, la figura más vociferante y de mayor presencia en los medios porteños, Patricia Bullrich, expresó su oposición... antes de que las medidas fueran divulgadas y por lo tanto conocidas.
 
Los prejuicios políticos de Juntos por el Cambio los habían llevado a desacreditar la Sputnik V, la vacuna elaborada por el Instituto Gamaleya de Rusia. El desempeño notable de ese producto y los elogios que cosechó en todo el mundo puso en ridículo la advertencia opositora; y volvió más sospechoso todavía su insistente prédica en favor de la vacuna de Pfizer, aun cuando se sabe que las condiciones que pretendió imponer el laboratorio yanqui frustraron un acuerdo con el Estado argentino. Chile está padeciendo a Pfizer pues ha enviado al país trasandino apenas unas miles de dosis de su vacuna. 
 

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