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Sociedad e Interés General - 02-04-2021 / 18:04
EL MENDOZAZO: MOVIMIENTO DE RESISTENCIA A LA OPRESIÓN DEL 4 DE ABRIL DE 1972

En Mendoza estalla una rebelión popular

En Mendoza estalla una rebelión popular
Arde un trolebús Mercedes Benz O6600T en los violentos incidentes del "Mendozazo".
 
El "Mendozazo" fue una protesta social ocurrida el 04 de abril de 1972 en Mendoza, en una jornada importante del proceso de lucha y participación popular que puso en evidencia el descontento generalizado durante la dictadura militar llamada "Revolución Argentina" (1966-1973).
 
Cansados del hambre y la miseria, los mendocinos reclamaban un aumento de los salarios. En lugar de esto, la dictadura militar dispuso un aumento en las tarifas de la electricidad para las provincias. Este fue el motivo detonante de una protesta que se generalizó espontáneamente entre los ciudadanos de Mendoza que derivó en una violenta represión de las fuerzas policiales y militares.
 
Fue una pueblada, una rebelión popular que costó la vida de varias personas, la destrucción de más de 100 autos, el incendio de varios trolebúses, además de la quema de negocios. El primero en caer fue un canillita de 39 años: Ramón Quiroga. En Guaymallén cayó muerta por una bala Susana Gil de Aragón, de 46 años. Luego se registró otra muerte: un joven de 16 años, Luis Mallea. Hubo centenares de heridos y detenidos.
 
Esta reacción popular logró que renunciara el gobernador, que no aumentaran los impuestos, y además, la suba de emergencia de los salarios.
 
La Opinión Popular
 
El 04 de abril de 1972, un reclamo docente, al que se acoplaron otros, derivó en una violenta represión de las fuerzas policiales y militares y la renuncia del gobernador Francisco Gabrielli.

El Mendozazo, hace hoy 40 años, fue un estallido en el que en un escenario caldeado confluyeron el activismo de estudiantes, la pasividad del Gobierno local y la puja por apoderarse de la protesta de parte de sectores políticos apartidarios y sindicales, a lo que se sumó la represión.

A fines de marzo de 1972, el gremio de los docentes llevaba adelante un paro por tiempo indeterminado en reclamo de mejoras salariales y otros ítems. A ellos se acoplaban otros sectores. La gestión del gobernador Francisco Gabrielli no había sido capaz de darles una solución.

En ese contexto, se produjo un aumento de las tarifas eléctricas impuesto desde Buenos Aires y varias instituciones hicieron un llamado a no pagarlas. El 2 de abril marcharon a la Casa de Gobierno. Se reunieron unos 20 mil manifestantes.

El 03 de abril, la CGT se adueñó de la protesta, le exigió al Gobierno el retorno a las tarifas anteriores y convocó a una concentración para el martes 4, con paro activo de dos horas. El Gobierno respondió con la prohibición del acto, que iba a ser aprovechado por los docentes para acercarle un petitorio a Gabrielli.

Éste se reunió con los jefes de Policía para garantizar la no represión. Pero el Ejército decidió reprimir y el entonces jefe de la VIII Brigada de Montaña, general Luis Carlos Gómez Centurión, tomó el control de operación de la Policía. Gabrielli intentó que desde el Gobierno central se evitara esa actitud, pero renunció al ver infructuosos sus intentos.

El día de la manifestación, para la gente, Gabrielli seguía siendo el gobernador, por lo que las maestras se reunieron en el local de su sindicato, en Montevideo 444, a redactar el petitorio. Pero, a una cuadra, la policía, a cargo de José Naman García, esperaba la orden para dispersarlas.

Entró en escena uno de los símbolos de aquellas jornadas: el carro hidrante apodado Neptuno por los policías y Camello por los manifestantes. Las mujeres fueron dispersadas con agua coloreada de azul. Tras eso actuó la caballería y los fustazos arreciaron sobre las espaldas de las docentes. Las educadoras buscaron escapar por San Martín, pero, sospechando que irían a la sede de la CGT, en 25 de Mayo entre Gutiérrez y Espejo, se ordenó reprimir.

Ante la actitud policial, se hizo correr la noticia de llegar a toda costa a la Casa de Gobierno y la columna de la CGT se unió con los docentes. Al mediodía, unas 10 mil personas llegaron al Palacio de Gobierno.

La policía cargó a caballo sobre ellas, pero los manifestantes se defendieron con palos y piedrazos. El descontrol llevó a incendiar coches y romper todo lo que se podía. Entraron en acción Gendarmería y, luego, el Ejército, con gases lacrimógenos y lluvias de balas. El primero en caer fue un canillita de 39 años: Ramón Quiroga. La turba comenzó a huir hacia el centro destrozando y quemando lo que cruzaban a su paso.

Caía la noche cuando el cielo de la ciudad era surcado a escasa altura por aviones Sabre F-86 de la IV Brigada Aérea y el toque de queda se hacía sentir. Al otro día, el ánimo estaba caldeado debido a los 400 detenidos, entre manifestantes, dirigentes sindicales y transeúntes.

En el centro había francotiradores ubicados en lugares estratégicos, para dispersar posibles manifestaciones. Era pública la renuncia de Gabrielli y la intervención federal en nombre de Gómez Centurión.

El jueves seguía la violencia. Una columna de 4 mil lasherinos llegó al centro sin ser dispersada, pero tras un choque con la policía hubo 300 detenidos. Esa noche recrudeció la violencia en Guaymallén y Las Heras, adonde cayó muerta por una bala Susana Gil de Aragón, de 46 años. Fue de calibre 11.25 del Ejército.

El 07 se registró otra muerte: un joven de 16 años, Luis Mallea, quien falleció tras ser herido en la espalda por una bala 7.62 de un FAL, también del Ejército. Ese día, a Mendoza llegaron motociclistas antiguerrilla para sumarse a la represión.

Pero a la tarde comenzó a volver la paz a las calles y, si bien hubo focos de violencia durante varios días, pronto el conflicto tuvo una solución radical. El gobierno había decidido suspender la cobranza de las boletas de la luz.

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15-04-2021 / 18:04
 
El 16 de abril de 1987, el ignoto teniente coronel Aldo Rico se sublevó con otros camaradas en el Regimiento de Campo de Mayo y durante cuatro días mantuvieron en vilo al pueblo argentino con una velada amenaza de golpe militar, nunca confesada, pero que siempre estuvo latente.
 
La motivación principal de esos militares que se levantaron a tres años y medio después del retorno de la democracia -mientras gobernaba el radical Raúl Alfonsín- era intentar desactivar los innumerables procesos judiciales que los acosaban por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
 
La Justicia, que ya había condenado a las cúpulas de las Juntas militares, inició causas contra los oficiales de segunda y tercera línea que tenían denuncias en su contra.
 
La actitud intempestiva de los "carapintadas" -llamados así porque en su rol de comandos se habían pintado la cara de negro- fue rechazada por gran parte de la ciudadanía que salió a las calles en forma espontánea en apoyo al sistema democrático.
 
En ese marco, se desarrollaron marchas diarias a partir del Jueves Santo, que concluyeron con una gran manifestación, el domingo de Pascuas en la Plaza de Mayo. Esa tarde, el entonces presidente Alfonsín viajó hasta Campo de Mayo para hablar con Rico con el fin de intentar superar esta crisis.
 
Culminado el motín, el entonces presidente Alfonsín emitió la célebre frase: "Felices Pascuas, la casa está en orden".
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular

 
14-04-2021 / 19:04
 
El antiperonismo fue antipopular, terrorista, antidemocrático y golpista desde su mismo origen. Un hecho muy poco conocido es el atentado terrorista indiscriminado, contra víctimas inocentes, realizado el 15 de abril de 1953 por el antiperonismo, que consistió en la detonación de bombas mientras se realizaba un acto sindical organizado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en la Plaza de Mayo de Buenos Aires.
 
Como trágico resultado murieron 7 trabajadores peronistas y más de 90 quedaron heridos, entre ellos 19 mutilados. El atentado se realizó en la histórica Plaza y en la línea A de subterráneos que corre por debajo de la misma, mientras el entonces presidente Juan Perón se dirigía a los trabajadores argentinos desde la Casa Rosada.
 
El 16 de junio de 1955 diversos grupos de militares y civiles antiperonistas ejecutaron el brutal bombardeo en la Plaza de Mayo, asesinando más de 300 personas y dejando heridas a otras 800.
 
Después del golpe del 16 de septiembre de 1955 (Revolución Libertadora), el antiperonismo inició una política para "desperonizar" el país, que incluyó la represión sistemática contra peronistas, con fusilamientos, detenciones arbitrarias, cesantías laborales, discriminación política y proscripciones electorales, que continuó hasta 1973.
 
En especial, cabe mencionar los fusilamientos de 1956 en contra del general Juan José Valle y otros militares y civiles peronistas que se habían levantado contra la dictadura gorila, y que culminó con los fusilamientos clandestinos de peronistas en los basurales de José León Suárez.

Propaganda macrista: De Goebbels a Durán Barba
Escribe: Blas García 

 
13-04-2021 / 20:04
12-04-2021 / 19:04
 
La Unión Cívica fue un partido político de breve existencia a fines del siglo XIX, que inspiró la creación de los partidos modernos en Argentina. Creado en 1890, su división en 1891 dio origen a la Unión Cívica Radical y a la Unión Cívica Nacional.

En 1889 Argentina está convulsionada: una grave crisis económica se ha prolongado por dos años, causando una brusca caída de los salarios, desocupación y un reguero de huelgas nunca antes visto.

La presidencia del General Roca fue sucedida por la de su cuñado, Miguel Juárez Celman, cuyo gobierno se caracterizó por las denuncias de corrupción y autoritarismo; sus opositores llamaban a esa gestión como el Unicato.

El 1 de septiembre de 1889 un grupo de jóvenes convoca a un gran mitin en el Jardín Florida de la ciudad de Buenos Aires, y se constituye como Unión Cívica de la Juventud, con el fin de aglutinar al amplio espectro de opositores al régimen de Juárez Celman, sostenido por el oficialista Partido Autonomista Nacional.

Poco después, el 13 de abril de 1890, el partido juvenil se consolida en un gran acto en el Frontón Buenos Aires, donde se constituye un nuevo partido que será denominado Unión Cívica.

La Unión Cívica se organizó en todo el país y consagró una fórmula para las elecciones presidenciales de 1891 conformada por Bartolomé Mitre y Bernardo de Irigoyen. Sin embargo, Roca acuerda con Mitre una fórmula de unidad nacional entre ambos partidos, encabezada por el propio Mitre.

Al conocer el acuerdo el 16 de abril, Leandro N. Alem se opone al mismo en forma tajante, lo que desencadena la ruptura de la Unión Cívica y constituyen formalmente la Unión Cívica Radical.

La Opinión Popular

 

11-04-2021 / 20:04
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