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"Me acusaron de envenenador serial y ahora me piden que consiga veneno para todos los argentinos". Alberto Fernández
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Nacionales - 31-01-2021 / 10:01
DESAFÍO DE LOS PODERES FÁCTICOS

Tres misiones para el Gobierno: las vacunas, el regreso a las aulas, el pacto precios-salarios

Tres misiones para el Gobierno: las vacunas, el regreso a las aulas, el pacto precios-salarios
Tras un año de recorrido, “el mercado” o “los privados” imponen condiciones, son huesos duros de roer. Las patentes les van ganando a los derechos humanos, la solidaridad internacional, las gestiones de gobernantes. Capitalismo versus democracia, un nuevo y decepcionante episodio, aún en los países centrales.
En los remotos comienzos de la pandemia proliferaron diagnósticos precoces, voluntaristas. Consignas para noquear en los debates, imaginar tatuajes o estampados de remeras. "Te salva el Estado, no el mercado". Tras un año de recorrido, "el mercado" o "los privados" imponen condiciones, son huesos duros de roer. Las patentes les van ganando a los derechos humanos, la solidaridad internacional, las gestiones de gobernantes. Capitalismo versus democracia, un nuevo y decepcionante episodio, aún en los países centrales.
 
La comisaria europea de Salud, Stella Kyriakides, verbaliza "profundo descontento" por los retrasos en la entrega de vacunas de AstraZeneca y problemas de distribución de Pfizer/BioNTech. Las campañas europeas de vacunación tropiezan o se frenan. La funcionaria esta rezongando, más como comentarista que como autoridad. No amenaza con medidas "del siglo XX" (expropiaciones, estatizaciones, socialización de las patentes), con sanciones drásticas, con llevar empresarios a tribunales. Los Estados y la Unión Europea parecen limitados. Con mirada profana, desde lejos, con el partido disputándose, uno imagina que las grandes empresas farmacéuticas replican "mirá como tiemblo".
 
La politóloga María Esperanza Casullo tuitea: "Para mí, no hay historia más central en este año que la incapacidad de los países de coordinar internacionalmente para expandir y maximizar la eficiencia de la producción/distribución de vacunas". Y añade, poco rato después: "Qué poco están queriendo/pudiendo hacer los Estados". Muy poco, tendencia general que reconoce honrosas-contadas excepciones.
 
En su visita de Estado a Chile, el presidente Alberto Fernández abordó el problema desde un ángulo semejante: "Si hubiéramos estado juntos, estaríamos en mejores condiciones de negociar una vacuna contra el coronavirus". Interesante la introspección de AF aunque quizá el ejemplo europeo sugiere que la unidad de los hermanos no garantiza la eficacia.
 

 
El gobierno nacional divulgó fechas de vacunación y cantidades de dosis en base a datos imperfectos, desvirtuados por los hechos. Anunciar objetivos es necesario, cuantificarlos o fecharlos, un albur excesivo o una temeridad. Se derrapa al error porque todos los jugadores improvisan sobre la marcha. O macanean, vaya uno a saber.
 
Las necesidades sociales, las premuras políticas corren a una velocidad mayor que la producción. El transporte, la logística... todos desafíos sin precedentes lo que dificulta o imposibilita la confección de cronogramas certeros. Mejor hacer conocer las tratativas con diferentes laboratorios, ubicados en variadas comarcas, las perspectivas generales, las hipótesis de trabajo. Las hojas de ruta, digamos.
 
Cuantificar depende de "n" factores, cuya mayoría es ajena a la voluntad o la acción del gobernante... un camino de ida a la crítica opositora, a la desilusión de la fuerza propia, a la incredulidad ciudadana y al fortalecimiento de los negacionistas o antivacunas.
 
Podría sorprender pero el reinicio de las clases, presencialidad incluida, plantea cuitas similares, hasta cierto punto. Arranca de discusiones dicotómicas, con argumentaciones blindadas. La ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, "roba cámara", eclipsa las realidades de 23 provincias, exaspera el debate, lo simplifica al extremo. El maniqueísmo del PRO, el sesgo unitario de la polémica, no dejan ver el bosque federal. Impiden razonar, matizar.
 
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Regresar a las escuelas:
 
El año pasado hubo clases, laburo a destajo a menudo, con magros sueldos. Horarios impiadosos casi sin descanso del personal docente. Aprendizajes de maestros, alumnos y familias. No es menester, pues, el regreso de las clases. Sí la vuelta, tranqui, escalonada y segura a la escuela, a la presencialidad, el modo normal de transmitir conocimiento, sociabilizar, juntarse.
 
El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la ministra Acuña no están solos en ese afán pero se ingeniaron para colocarse como paladines de la demanda ciudadana. Eligieron como enemigos a los gremios docentes, los malos de su película: por esencia y porque son "K". La segunda parte ni siquiera es plenamente cierta.
 
No importa, los funcionarios cambiemitas encaran: "nosotros garantizamos lo que pide la gente, los sindicalistas hacen politika". El eslogan pega, se adecua a la etapa: esquemático y maniqueo. Un enemigo irrecuperable combinado con una pobre descripción de las circunstancias. Escondiendo las dificultades, mitificando a los "protocolos" no como medio para atenuar el riesgo de contagios sino como panacea para impedirlos, tout court.
 
En realidad, todas las autoridades concernidas de la Argentina quieren y promueven un retorno a la presencialidad, en condiciones sanitarias seguras. Alberto Fernández tras enunciarlo lo plasmó en el Decreto que prorroga el Dispo. El ministro de Educación, Nicolás Trotta, lo subraya en reportajes o reuniones con colegas provinciales.
 
El sistema educativo, tupacamarizado y desfinanciado por el menemismo, articula un esquema federal mistongo. La Nación da directivas, tira líneas maestras, algunos recursos, Las provincias deciden y administran. Las asimetrías entre ellas perviven mitigadas por algunos mecanismos y resortes económicos compensatorios, bien intencionados, insuficientes de ordinario.
 
El Consejo Federal de Educación fijará los parámetros para los comienzos de ciclos lectivos, entre mediados de febrero y principios de marzo. Se congregó muchas veces durante el primer año de la peste, lo hará en la primera quincena del mes que viene. Las tratativas se llevan con un tono distinto al que promueve Acuña: más diálogo, menos beligerancia.
 
Si coexisten 24 distritos, olvídense de la uniformidad. Pero los representantes de los gobernadores esquivan el conflicto frontal por dos motivos básicos, distintos. En principio se llevan bien con Trotta y valoran aportes e iniciativas de Nación. Además, si tienen divergencias prefieren callar a ventilarlas a los gritos.
 
De ese modo sostienen un trato pacífico con la Casa Rosada y se reservan el derecho de las medidas finales que se toman puertas adentro de las provincias y, aún, de las escuelas. El modus operandi lleva décadas de uso.
 
La conflictividad frente a los sindicatos recorre una vasta gama, el promedio es muy inferior a la porteña aunque, insistimos, cada terruño es un mundo.
 
Como sucede con las vacunas, las nuevas metas resultan imprescindibles. De su concreción depende que este año sea mejor. Hay un horizonte, tareas a ejecutar. Marcar el rumbo, las herramientas constituye un deber pionero de los ministros, con Trotta a la cabeza. Pero, como Alberto en lo atinente a las vacunas, las autoridades deberían morderse la lengua antes de fijar plazos perentorios, cuantificar porcentajes de alumnos que volverán. Lo cualitativo es beautiful, lo cuanti indigesto. Se hará camino al andar.
 
El ministro de Educación cordobés, Walter Grahovac, veterano como pocos, al mando de una provincia muy poblada y muy diversa, charló informalmente con este cronista. Detalló requisitos imprescindibles en cada escuela para empezar a volver. Sencillos, ineludibles, ninguno puede faltar. En combo configuran una exigencia elevada para muchos territorios.
 
Tiene que haber agua potable, baños en cantidad suficiente y en buenas condiciones, ventilación-aireación, señalización clara. Provisión y suministro cotidiano de barbijos para personal docente y no docente, alcohol para les pibes y los grandes. Las familias proveerán barbijos para sus hijos e hijas. En caso de carencia, tal como se hace con los guardapolvos, el Estado provee. Las directoras son, si se permite ese giro amable, el órgano de aplicación.
 
Con los recaudos básicos garantizados, es viable empezar a volver. Cabe entonces calcular cuántas personas pueden convivir en la superficie existente. Afirmar que "tienen que ir" el x por ciento de los alumnos a todas las escuelas es una compadrada. Demarcar dead line para el 17 de febrero, otro tanto.
 
Por motivos comprensibles más no deseables, la inversión para reforma o mantenimiento de edificios escolares resultó muy exigua en 2020. Arcas públicas exhaustas, prioridades en gastos de salud y salarios agotaron las cajas provinciales o municipales. Los niveles de arranque se parecerán demasiado a los legados por la presidencia de Mauricio Macri, angurrienta en materia de gasto social.
 
La controversia focalizada en "presencialidad sí o no" peca de reduccionista: hace a un lado cuestiones fundamentales. Entre muchos enfoques recomendables en ese sentido destacamos un artículo del historiador docente Federico Lorenz en Anfibia. Glosamos intuiciones propias. Tras un año sin cercanía se torna imperioso discutir contenidos, enfoques, modos de armonizar educación remota y cercana.
 
La provisión masiva de notebooks para chicas y chicas sin recursos familiares se torna imprescindible y subraya qué necio fue Macri al suspender el programa Conectar Igualdad.
 
Los docentes son parte de la solución, jamás los causantes del problema. Se han especializado en pilotear crisis, como la de 2001. Ocuparse de los comedores atentos a las urgencias de las criaturas y de las familias. Tampoco son novatos en enseñar mientras se combaten enfermedades: en bastantes provincias cooperaron en campañas contra el dengue.
 
De nuevo: los propósitos compartidos deben prevalecer sobre la ansiedad. Para ser serio, se debe discernir conforme se vaya avanzando. Con previsibles logros y retrocesos. Sin triunfalismos ni "enemigos internos" útiles para acumular en las encuestas pero disfuncionales para la gestión.
 
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Moderar la inflación, otra premura:
 
El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) figura en la agenda presidencial, puede esperar a abril o mayo aunque es sensato no explicitarlo. El regreso a las escuelas, los progresos en la vacunación son necesidades urgentes. Tanto como moderar la inflación, sobre todo la de alimentos. Los aumentos de 2020 conspiran contra (o imposibilitan) la recuperación del valor adquisitivo de los salarios.
 
Las herramientas elegidas por ahí contuvieron subidas peores... apenas eso. No bastaron los mecanismos de control de precios, los congelamientos de tarifas. La ley de Góndolas se reglamentó tardíamente. Tampoco bastó tranquilizar la economía, impedir el ataque devaluatorio, tampoco.
 
El Gobierno encara una solución política: organiza un acuerdo de precios y salarios entre representaciones empresarias y de trabajadores. Movida ambiciosa, importante en la coyuntura. Vale distinguirla del Consejo Económico Social (CES), prometido en campaña y en discursos inaugurales de AF pero no concretado. El CES anunciado en el Congreso se implantaría por ley, sería un organismo consultivo, para debatir medidas de mediano plazo. Dictaminaría sobre proyectos de ley, con resoluciones no vinculantes.
 
Fernández quería que lo comandara el ex ministro Roberto Lavagna quien siempre se negó al convite. Ahora la Casa Rosada trabaja en un proyecto similar, un poco menos ambicioso. Un CES creado por Decreto y no por ley, posiblemente presidido por el secretario Gustavo Beliz.
 
Organismo de debate, caja de resonancia y visibilización un buen diseño del CES presuponía representaciones variadas, multicolores y fuertes, como cualquier organismo parlamentario. Institucionalizar el debate, someterlo a la luz pública, uno de sus méritos-designios.
 
Un acuerdo sobre precios y salarios persigue otros resultados. Concretos, inmediatos o próximos. Gremios y centrales empresarias tienen que tener antes que nada, capacidad de incidir en los mercados y en las demandas de los laburantes. En criollo: si se acuerdan valores, estos deben regir en una cantidad apreciable de casos.
 
La segmentación de representaciones alza un escollo a la eficacia. En Trabajo y la Rosada distinguen: "el panorama sindical es relativamente más sencillo, hay tres o cuatro grupos. Las Pymes se diseminan en unas cuantas centrales y tienen relativo poder para garantizar precios. Las grandes empresas se organizan un poco mejor".
 
"Pero están intratables", glosa este cronista del otro lado de la línea obteniendo silencio como respuesta. Estudios de abogados Hood Robin se aprestan a judicializar el aporte solidario a las grandes fortunas, en defensa de un puñado de multi-multi millonarios. Por añadidura amenazan ir a los tribunales arguyendo la inconstitucionalidad de la prorrogada prohibición de despidos incausados. Nobleza obliga; frente a esta norma, se tomaron más tiempo. Pero se muestran incorregibles.
 
De cualquier modo, el Gobierno se tiene fe para una variante criolla de acuerdo marco.
 
El ministro de Economía, Martín Guzmán, aprueba, chimentan sus pares, pero despotrica cuando se hacen trascender números. Tanto por ciento de tope a aumentos paritarios, tanto por ciento de salarios ganándoles a los precios.... las versiones circulan, seguramente inducidas por algún sector...
 
Guzmán suspende su tranquilidad zen; le interesan los resultados, tarifarlos de antemano le suena como pelotazo en contra, un condicionante. En el contexto, un acuerdo eficaz entre representantes de clases y el Estado constituiría un avance. Tan necesario como dificultoso... el signo de los tiempos.
 
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La crisis causó nuevos conflictos:
 
A los 99 años el académico francés Edgard Morin rememora y predica: "Yo me he sorprendido por la pandemia, pero en mi vida, tengo la costumbre de ver llegar lo inesperado (...) Yo no he vivido más que para lo inesperado y la costumbre de las crisis (...) Hace 20 años, un proceso de degradación comenzó en el mundo. La crisis de la democracia no ocurre solamente en América Latina, sino también en los países europeos. El predominio del lucro ilimitado que controla todo está en todos los países. Igual con la crisis ecológica".
 
Combinemos para el cierre estas frases con las de la argentina María Esperanza Casullo: "Impresiona la impericia de tantos gobernantes, tanto como la debilidad relativa de los Estados frente a los ganadores del siglo XXI en todo el planeta. Acentuada en esta época atroz."
 
Los tres desafíos que hemos reseñado contienen conflictividad. La más artificial es la referida a la educación, exacerbada por el egoísmo e, intuye quien les habla, una dosis elevada de irresponsabilidad del gobierno porteño. En los otros, los intereses contradictorios están a la vista.
 
Solo los representantes elegidos por el pueblo, la sociedad civil, las organizaciones populares, los sindicatos expresan (ora mejor, ora peor) a los intereses mayoritarios. Las corporaciones, las empresas de cualquier calibre o bandera defienden los propios. El indigesto deber de quienes comandan al Estado es negociar o pulsear con ellas sin perder de vista quiénes son sus mandantes.
 
Olvidar datos tan sencillos incita al error, a deprimirse, a equivocarse de enemigo o de adversario. Podría sonar obvio o redundante subrayarlo a cada rato. Resulta, cree uno, imprescindible dentro del cuadro de incertidumbre, brutalidad de la derecha mundial y bulimia de los grandes jugadores de la economía.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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08-03-2021 / 11:03
El proyecto del oficialismo, impulsado por Sergio Massa, que sube el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias incorporó otros dos beneficios para los trabajadores y jubilados que queden eximidos de pagar el tributo en caso de aprobarse la iniciativa.
 
La implementación del nuevo piso en 150.000 pesos será retroactiva a enero, lo que implicará la devolución de lo pagado durante los primeros tres meses del año. Además, el aguinaldo quedará exceptuado para salarios que no superen ese mínimo.
 
Las modificaciones al proyecto original, que recogieron algunos de los planteos de los legisladores de extracción sindical, fueron difundidas por el presidente de la Cámara de Diputados a pocas horas de que comience su tratamiento. Mañana comenzará el debate en comisión.
 
El primer cambio determina que la implementación de la suba del nuevo piso a 150.000 pesos sea retroactiva a enero. Así, en caso de que la iniciativa se convierta en ley, lo deducido por el impuesto en los primeros tres meses del año será reintegrado en el salario del mes de abril.
 
Desde el oficialismo destacaron que "los más de 1,2 millón de contribuyentes que dejarán de pagar el tributo, contarán con el beneficio extra de contar en su bolsillo con la devolución de aquello que hayan pagado en los meses de enero, febrero y marzo".
 
La segunda modificación incorpora la exención del pago de Ganancias al Sueldo Anual Complementario (SAC), conocido como aguinaldo, de quienes no alcancen de forma regular el nuevo mínimo no imponible.
 

08-03-2021 / 07:03
El Consejo de la Magistratura de la Nación tratará hoy en un plenario extraordinario por el Día Internacional de la Mujer, dos propuestas que apuntan a dar señales a la sociedad de un compromiso en la prevención de los femicidios, en momentos en que crece la indignación social frente a la inacción de la justicia para prevenirlos.
 
Se votará la creación de un Registro Público de magistrados y magistradas denunciados por mal desempeño en la actuación de casos de violencia de género, y la realización de una auditoría en los juzgados --nacionales y federales-- para monitorear las respuestas que se brindaron a las denuncias que involucran hechos de violencia de género y si jueces y funcionarixs que tratan esos casos han hecho la capacitación prevista en la Ley Micaela y otros cursos relativos a la incorporación de la perspectiva de género en sus labores.
 
El tratamiento de las dos iniciativas se da tres semanas después de manifestaciones frente a los tribunales en todo el país contra "la justicia patriarcal" luego del femicidio anunciado de la adolescente Ursula Bahillo, y en el marco de un nuevo Paro Internacional Feminista, convocado este 8M con un llamado de una amplia articulación de organizaciones de mujeres y disidencias, sindicales -todas las centrales obreras--, políticas y sociales, a concentrar a las 17 frente al Congreso, para reclamar "contra las violencias machistas" y por "una reforma judicial feminista", "paridad en la Justicia", y "aplicación efectiva de la Ley Micaela en el Poder Judicial", entre otras demandas.
 

07-03-2021 / 09:03
Ningún análisis sobre la situación de Formosa puede pasar por alto un dato: la provincia siguió una estrategia exitosa de supresión del Covid que le permite mostrar cifras comparables a las de Nueva Zelanda o Corea del Sur, con una cantidad de recursos infinitamente menor. En esos países se realizaron cuarentenas muy extensas y estrictas, hubo un control férreo de las fronteras y se reaccionó rápidamente ante la aparición de pocos infectados para contener nuevos brotes.
 
Son casos excepcionales y que la misma oposición que condena al gobernador Gildo Insfrán usa como ejemplo para esmerilar la respuesta a la pandemia del gobierno nacional. Es válido discutir hasta qué punto se puede aceptar el sacrificio de ciertos derechos en pos de un objetivo sanitario, pero no hacerse los boludos.
 
No resulta excepcional, por el contrario, que un sector de la sociedad se rebele ante las medidas de restricción impuestas desde el Estado. Sucedió en todos los países del mundo y en muchos, desde Rusia hasta Italia, desde Chile hasta Gran Bretaña, las protestas se dispersaron con una respuesta policial desmedida.
 
Ninguna estrategia de lucha contra el coronavirus justifica la violencia institucional. La falta de proporción en la represión a las manifestaciones formoseñas del viernes pasado debe ser condenada sin peros. De ahí a sostener, como sostiene la oposición, que en Formosa no rige el estado de Derecho, que debe haber una intervención federal o se tiene que reclamar la presencia de veedores extranjeros existe una distancia enorme y una doble vara flagrante.
 
Durante los 14 años de gobierno ininterrumpido del PRO en la ciudad de Buenos Aires los casos de violencia institucional no solamente no fueron condenados por el oficialismo porteño sino que fueron reivindicados. En los cuatro de mandato de Mauricio Macri al frente del gobierno nacional, también.
 
Los mismos que denuncian una "dictadura" en Formosa reconocieron el gobierno de facto de Jeanine Añez en Bolivia, que llegó al poder con tanques en la calle, dirigentes políticos secuestrados y funcionarios linchados por patotas parapoliciales. La caracterización no es inocente: en el imaginario de derecha, la palabra Venezuela da carta blanca para la intervención extranjera o el golpe de Estado. El siguiente paso es transferir esa cualidad de Insfrán a Alberto Fernández. Ya está sucediendo.
 
La reaparición del "espantapájaros venezolano" en el discurso opositor puede ser una buena noticia para el gobierno, porque señala el agotamiento de la agenda que Juntos por el Cambio promovió estos meses. Con el programa de vacunación ya en marcha y aumentando su ritmo en todo el país, la impostura antivacunas no sólo pierde efectividad: resulta contraproducente a medida que las dosis van llegando a cada hogar.
 
Realidad efectiva, a prueba de operaciones mediáticas, aunque el costo que ya se cobraron es altísimo. Un antiguo proverbio atribuido a Confucio sostiene que cuando un hombre sabio señala a la luna, un hombre estúpido se queda mirando el dedo. 
 

07-03-2021 / 08:03
El presidente Alberto Fernández cuestionó en el Congreso al Poder Judicial y propuso leyes para adecentarlo. Varias se están discutiendo, alguna es mandato constitucional desde 1853, otras recogen tradiciones añejas. La derecha autóctona se indignó, el elenco estable de juristas de los medios dominantes clamó al cielo, como de costumbre.
 
La vicepresidenta Cristina Fernández protagonizó por Zoom un clásico de la política: la acusada que desnuda a sus fiscales o jueces, que disecciona sus maniobras y a quiénes sirven. Los medios audiovisuales, condenados a divulgarla, acumularon un rating inusual para el horario.
 
La elusión de impuestos, la perpetuación antiética en los cargos, el maltrato a personas comunes que acuden a juzgados ordinarios son menú de todos los días. Llamar "Justicia" al Poder Judicial es un error de lenguaje, extendido.
 
Las rémoras de los Tribunales se expanden en otros fueros, "ordinarios" en jerga. Damnifican a gente común, litigantes de a pie. Las causas son eternas lo que ínsitamente favorece a la parte más poderosa.
 
Así es, de modo clavado, en los pleitos laborales, suele suceder en otros. Miles padecen destratos, plazos vaticanos, están impedidos de entender qué expresan las sentencias que les llegan tarde... Escritas en dialecto abstruso, para no ser comprendidas.
 
La lucha del movimiento feminista arroja claridad sobre el modus operandi judicial respecto de la violencia de género, con pico en los femicidios. La crónica diaria revela desprecios por las víctimas, pereza frente a sus demandas. Hasta pijotean la entrega de tobilleras. Están a su alcance, prevendrían in extremis hechos de violencia. "La Justicia" remolonea, en irrevocable declive.
 
Ciertas cuestiones se reiteran, como la persecución y la cárcel para dirigentes opositores al macrismo y al establishment. Cristina desenmascaró a sus juzgadores y a otros como ellos, sin apartarse del temario porque la agenda en debate es la insolidaridad cotidiana, los abusos de poder, el machismo, el sesgo de clase.
 
Los Poderes Judiciales son conservadores, por lo general. "Tiran" a derecha. Sus cuadros se anquilosan como élite. La mayor rémora del Poder Judicial argentino es ideológica. Los jueces naturalizan privilegios como la exención impositiva auto otorgada. Se hacen nombrar como "Su Señoría". Reparten puestos entre la parentela, practican la endogamia.
 
Todo esto dicho, el más aristocrático de los poderes atraviesa su peor etapa desde 1983. Los discursos de Alberto y de Cristina, formulados desde sitiales distintos, emitieron un alerta. Y las propuestas en danza son un reparo correcto e insuficiente para una herida que sangra demasiado.
 

06-03-2021 / 09:03
La policía de Formosa reprimió con balas de goma y gases lacrimógenos una manifestación contra el gobierno de Gildo Insfrán por su decisión de volver a la Fase 1 del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) decidida el jueves por el Consejo de Atención Integral de la Emergencia Covid-19 luego de detectar un rebrote de 43 contagios, la mayoría en la capital.
 
El lamentable operativo incluyó detenciones y provocó heridas en varios manifestantes. La represión -que fue bastante dura- alcanzó repercusión nacional y fue repudiado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, la Secretaría de Derechos Humanos, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, y organizaciones de derechos humanos.
 
Los grandes medios opositores porteños se encargaron de transmitir los hechos al mismo tiempo que denunciaban todo lo actuado por Insfrán en los meses de la cuarentena. La demagogia y la utilización política no se hicieron esperar. Desde la cúpula de Juntos por el Cambio, en un acto de cinismo desvergonzando, Patricia Bullrich repudió la represión. No fue la única figura de este espacio en hacerlo, las condenas llovieron. Las mismas que están ausentes cuando se reprime en provincias gobernadas por ese espacio político, como en Jujuy.
 
La represión de este viernes mostró el carácter políticamente regresivo que tiene el gobierno de Formosa. Al mismo tiempo desnudó la demagogia política de la oposición de Juntos por el Cambio, que fogoneó la protesta provincial al tiempo que la utilizó para hacer política a escala nacional. Para la oposición derechista, solo se trata de debilitar al Gobierno. Es repudiable la represión en Formosa y es ridícula la derecha repudiando la represión en Formosa.
 
La represión siempre está mal venga de donde venga, pero ver dirigentes macristas indignados por el accionar de la policía de Formosa, y cuando fueron gobierno, repartían palos a diestra y siniestra a los jubilados, mientras miraban complacidos, es de una hipocresía  garrafal.
 

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