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Nacionales - 02-11-2020 / 09:11
ACUERDO ECONÓMICO Y SOCIAL

Diplomacia de cagazo: cómo la crisis puede salvar al país

Diplomacia de cagazo: cómo la crisis puede salvar al país
En los últimos días hubo notorias novedades sobre el rumbo de la coalición opositora. Los frentes políticos, en ese sentido, son como pesados buques transatlánticos, cuya dirección se corrige con pequeños virajes que pueden resultar imperceptibles pero que al cabo de un tiempo modifican la trayectoria inicial.
En los últimos días hubo notorias novedades sobre el rumbo de la coalición opositora. Los frentes políticos, en ese sentido, son como pesados buques transatlánticos, cuya dirección se corrige con pequeños virajes que pueden resultar imperceptibles pero que al cabo de un tiempo modifican la trayectoria inicial.
 
Después de la carta de Cristina, la primera reacción de la línea macrista, en boca de Patricia Bullrich y Alfredo Cornejo, fue la de siempre: bajarle el precio al acuerdo y defenderse de las críticas a la gestión de Cambiemos, anticipando la respuesta del propio Mauricio Macri, que llegaría tres días después.
 
Sin embargo, el comunicado oficial de Juntos por el Cambio prescindía de esa defensa al expresidente y aceptaba la invitación al diálogo, poniendo una serie de condiciones de rigor.
 
El texto pide que el diálogo sea "dentro del marco de la Constitución Nacional, respetando los valores y principios republicanos, reconociendo al Congreso de la Nación y a los partidos políticos" (una obviedad para cualquier observador bienintencionado sin antecedentes psiquiátricos).
 
Macri, por su parte, dio a través de sus redes sociales una respuesta que aparenta ser similar pero esconde un pliego de condiciones muy diferente: "La Constitución Nacional sobre la mesa, dar de baja el embate a la Justicia, al procurador, a la Corte y a la propiedad privada". Con poco decoro, el ex presidente pone sobre la mesa el precio de su civismo: su propia impunidad.
 
Las diferencias entre Macri y su rival por el liderazgo opositor, Horacio Rodríguez Larreta, se agigantaron una vez que Elisa Carrió, circunstancialmente aliada al alcalde porteño, y luego el vice Diego Santilli respaldaran la postulación de Daniel Rafecas como Procurador, abriendo una cuña en el bloque de senadores de Juntos por el Cambio.
 
Las reuniones de la cúpula opositora que se hacían por videollamada todos los lunes se habían espaciado recientemente a una cada dos semanas para distender la relación. La próxima reunión agendada es el 9 de noviembre, pero el viernes, luego de que se diera a conocer en los medios la visita de Rodríguez Larreta y Vidal a la quinta de Carrió, Macri estuvo mandando mensajes para programar un zoom de emergencia. Por ahora no consiguió quórum. Está cada vez más aislado.
 

 
Guernica fue una luz amarilla intensa, casi anaranjada. Esta semana quedó claro que el gobierno necesita salir lo antes posible de un laberinto que no construyó. En el contexto de la pandemia, el déficit habitacional es un problema resulta tan grave y urgente como el hambre.
 
El contrato con el electorado del Frente de Todos no contempla escenas de represión como las del jueves, más allá de los matices que, con razón, señalan en el oficialismo: que el desalojo se resolvió sin heridos de gravedad ni muertes y el esfuerzo realizado antes para relocalizar a la mayoría de las familias, con el compromiso de que tendrán un lote con servicios antes de fin de año.
 
Los medios ya corrieron sus cámaras al siguiente conflicto, en Los Hornos. Siempre va a haber otra toma después de la última toma.
 
La solución tampoco es permitir la proliferación de asentamientos sin intervención por parte del Estado, como parecen sugerir algunas opiniones por izquierda, dentro y fuera de la coalición oficialista. Para empezar, una casilla de chapas en un bañado inundable donde no hay condiciones para el acceso a servicios públicos tampoco puede considerarse una vivienda digna.
 
Por otra parte, si bien es cierto que la propiedad privada encuentra límites ante otros derechos más urgentes, tal como está previsto en la Constitución y los tratados de Derechos Humanos, esos límites deben establecerse desde los tres poderes públicos y no quedar librados al conflicto entre actores particulares. A nadie le conviene que el conurbano se convierta en el Far West.
 
Se impone, por lo tanto, una intervención enérgica del Estado para ordenar la situación y descomprimir los reclamos. Una parte del problema puede saldarse con tierras fiscales, pero la concentración de la propiedad es una cuestión que debe resolverse necesariamente como condición para solucionar de manera definitiva la falta de viviendas accesibles para las clases bajas y medias. En las ciudades, crece la cantidad de unidades vacías, adquiridas sólo como reserva de valor o para especulación inmobiliaria.
 
En el interior, enormes latifundios de tierra rural, periurbana y urbana, que podrían utilizarse para vivienda y producción agrícola familiar, permanecen ociosos desde hace décadas. El resultado es el mismo: escasez, encarecimiento y migración a asentamientos precarios en los conurbanos.
 
Existen procesos en marcha para revertir ese camino. El gobernador bonaerense Axel Kicillof presentó hace un mes un plan de Suelo, Vivienda y Hábitat que prevé para el fin de su mandato terminar más de 8 mil viviendas que habían quedado a medio hacer por la administración anterior, construir 33.600 nuevas unidades y desarrollar 85 mil lotes con servicios.
 
Los tiempos corren: esta semana, en Moreno, terminó la relocalización pacífica de 130 familias del barrio La Bibiana, sobre el que pesaba una orden de desalojo confirmada en segunda instancia. El problema se replica en todo el país. En Rosario se discutirá un impuesto extraordinario a la vivienda ociosa. En Río Negro, la gobernadora Arabela Carreras prometió 12 mil terrenos para vivienda en cinco años.
 
A nivel nacional, está en marcha un ambicioso plan de diez años para integrar a la traza urbana las más de 4400 villas que fueron identificadas en el censo que hizo en 2016 el Registro Nacional de Barrios Populares. El programa depende del ministerio de Hábitat y Vivienda encabezado por María Eugenia Bielsa, uno de los pocos nombres que se repite en todos los prodes de "funcionarios que no funcionan".
 
Sin sustento político en ninguna de las patas que sostienen el Frente de Todos, es probable que más temprano que tarde esa área, o toda la cartera, termine subordinada al ministro de Obras Públicas Gabriel Katopodis. Esta semana también se llevó a cabo el tercer sorteo del rejuvenecido Plan Procrear, que en esta nueva etapa planea adjudicar 50 mil viviendas y 10 mil lotes con servicios.
 
Llegará el momento, sin embargo, en el que la tierra en manos del Estado no sea suficiente, y sea necesario avanzar sobre latifundios ociosos. Aunque parezca difícil en este clima polarizado, el gobierno deberá trabajar para conseguir consensos que permitan dar el debate sobre los límites del derecho a la propiedad respecto a otras necesidades de utilidad pública.
 
La paz social, en el mediano plazo o antes, depende de ello. Algunos dirigentes opositores comparten esa lectura. Ayer, en una entrevista radial, Ernesto Sanz fue el primero en decirlo públicamente.
 
"Creo que en Argentina podemos discutir si la propiedad privada es un valor absoluto. Está claro que no es un valor absoluto. Pero no podemos discutir la propiedad en sí". Como punto de partida no está nada mal.
 
En los últimos días hubo notorias novedades sobre el rumbo de la coalición opositora. Los frentes políticos, en ese sentido, son como pesados buques transatlánticos, cuya dirección se corrige con pequeños virajes que pueden resultar imperceptibles pero que al cabo de un tiempo modifican la trayectoria inicial.
 
Después de la carta de CFK, la primera reacción de la línea macrista, en boca de Patricia Bullrich y Alfredo Cornejo, fue la de siempre: bajarle el precio al acuerdo y defenderse de las críticas a la gestión de Cambiemos, anticipando la respuesta del propio Mauricio Macri, que llegaría tres días después.
 
Sin embargo, el comunicado oficial de Juntos por el Cambio prescindía de esa defensa al expresidente y aceptaba la invitación al diálogo, poniendo una serie de condiciones de rigor.
 
El texto pide que el diálogo sea "dentro del marco de la Constitución Nacional, respetando los valores y principios republicanos, reconociendo al Congreso de la Nación y a los partidos políticos" (una obviedad para cualquier observador bienintencionado sin antecedentes psiquiátricos).
 
Luego habla de "gestos serios y concretos que muestren una voluntad real de dialogar y que comiencen a solucionar los graves problemas sociales, económicos e institucionales (...), en el entendimiento de que quien gobierna hoy tiene la misión y responsabilidad primaria de encontrar las respuestas".
 
Una premisa llamativamente similar a lo que propone la vicepresidenta: discutir el fondo y no la forma, que se acuerde sobre las cuestiones más urgentes y que la palabra final la tiene el presidente Alberto Fernández.
 
Macri, por su parte, dio a través de sus redes sociales una respuesta que aparenta ser similar pero esconde un pliego de condiciones muy diferente: "La Constitución Nacional sobre la mesa, dar de baja el embate a la Justicia, al procurador, a la Corte y a la propiedad privada". Con poco decoro, el ex presidente pone sobre la mesa el precio de su civismo: la impunidad.
 
Curiosamente, lo mismo que consignaban las versiones alentadas desde su propio entorno respecto a un pacto secreto con CFK. La postura de la vicepresidenta está, explícita, en la carta: la materia del "acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales" debe ser resolver los problemas más urgentes, no un pacto entre dos líderes por su situación judicial.
 
Las diferencias entre Macri y su rival por el liderazgo opositor, Horacio Rodríguez Larreta, se agigantaron una vez que Elisa Carrió, circunstancialmente aliada al alcalde porteño, y luego el vice Diego Santilli respaldaran la postulación de Daniel Rafecas como Procurador, abriendo una cuña en el bloque de senadores de Juntos por el Cambio.
 
Las reuniones de la cúpula opositora que se hacían por videollamada todos los lunes se habían espaciado recientemente a una cada dos semanas para distender la relación. La próxima reunión agendada es el 9 de noviembre, pero el viernes, luego de que se diera a conocer en los medios la visita de Rodríguez Larreta y Vidal a la quinta de Carrió, Macri estuvo mandando mensajes para programar un zoom de emergencia. Por ahora no consiguió quórum.
 
En la cámara de Diputados también hay movimientos. Por primera vez desde diciembre, el interbloque de Juntos por el Cambio sufrió una deserción. La salida del riojano Felipe Álvarez, cercano a Emilio Monzó, deja a la bancada opositora con 115 votos, uno más lejos de los 129 que necesita para bloquear iniciativas del oficialismo.
 
En su debut por afuera del paraguas amarillo, Álvarez votó a favor del Presupuesto 2021. Dentro de JxC también hubo diferencias: una mayoría decidió abstenerse, los diputados de Jujuy y de Corrientes acompañaron la iniciativa del oficialismo por gestión de sus gobernadores y un grupo de perfil alto y postura intransigente votó en contra.
 
Son los mismos que iniciaron la trunca denuncia contra periodistas de El Destape. Se corre la voz por whatsapp: ya no los bancan ni sus compañeros.
 
Así como en Europa bautizaron "inmunidad de cagazo" los cambios en el comportamiento causados por los grandes brotes de coronavirus que redujeron, circunstancialmente, la circulación de la pandemia, en la Argentina una virtual "diplomacia de cagazo" puede facilitar un diálogo que hasta hace semanas resultaba impensado, en el que los principales actores dejen de lado sus intereses sectoriales por un tiempo para evitar un nuevo estallido.
 
El vocero público de los empresarios fue el excandidato a presidente Roberto Lavagna, que bendijo el acercamiento a través de las redes. Las condiciones están dadas para sentar a todos alrededor de la misma mesa. Falta la parte más difícil. Ponerse de acuerdo en quiénes son los que tienen que ceder.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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20-06-2021 / 08:06
A un mes del cierre de listas la oposición es un hormiguero en estado de alerta y movilización permanente. La interna a cielo abierto entre Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta removió el sustrato de siete años de problemas asordinados y puso en movimiento varias capas geológicas de conflicto, que deberán saldarse, para bien o para mal, antes del 24 de julio.
 
La división en las filas del PRO abrió una ventana de oportunidad para los socios menores, que se entusiasman con la ocasión para dejar los papeles de reparto. El radicalismo reincide en sus sueños de grandeza y hace un casting de candidatos atractivos para disputar el protagonismo. Elisa Carrió, que no tiene los mismos problemas de autoestima, hace cuentas menos ambiciosas pero más terrenales y aprovecha el entuerto para mover sus fichas con el fin de engrosar su representación parlamentaria.
 
Macri y Rodríguez Larreta decidieron anticipar la conflagración cantada entre los dos para dirimir el liderazgo de cara a 2023 sin calcular los efectos secundarios. Como en el juego de la gallina, aceleraron cuando estaban a tiempo de evitar el choque, cada uno pensando que el otro se apartaría del camino.
 
En los últimos días se iniciaron algunas gestiones para desactivar la escalada, pero el esfuerzo parece ser demasiado poco y demasiado tarde. En ambos boxes se preparan dirimir el asunto en las urnas, sin dar crédito a la posibilidad de un alto el fuego. Una interna para terminar con todas las internas. Una primaria proxy, en la que los verdaderos protagonistas no van a aparecer en la boleta. Un ajedrez jugado con fichas que tienen sus propias agendas y no siempre coinciden con la del jugador.
 

20-06-2021 / 07:06
El presidente Alberto Fernández llegó a la Casa Rosada prometiendo crecimiento, redistribución del ingreso, más y mejor trabajo. El compromiso se reiteró para este año: los ingresos populares tienen que ganarle a la inflación, hacerse un toque menos regresiva la distribución de la riqueza entre empresarios y laburantes. No sucedió en la primera mitad del año porque se conjuraron la segunda ola (inesperada, ajena a cualquier radar) y la inflación, en parte responsabilidad oficial.
 
En el gabinete económico observan satisfechos el aumento de la recaudación impositiva y el crecimiento de la producción industrial. El ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas distribuye un cuadro mostrando que dicha alza es elevada comparada con otros países. Ni qué hablar cuando se la coteja con cuatro años macristas de industricidio y destrucción del empleo.
 
La referencia, sólida, no induce a engaños. El crecimiento es heterogéneo, disímil. Las restricciones de los meses recientes no solo impactaron en los sectores más obvios: gastronomía, turismo, hotelería, espectáculos. También en el comercio minorista. "La gente se retrajo, se preocupó, restringió el consumo", explican en zonas aledañas a la Casa de gobierno. Recuperar el dinamismo es imperativo aunque no sencillo.
 
Las reacciones ante la inflación son diversas. Aluden al poder relativo de distintas organizaciones y a la capacidad de intervención estatal. Se reabren las convenciones colectivas, algunas porque lo preveían y otras por imperio de la necesidad. El Ministerio de Trabajo y el equipo económico acompañan las revisiones, cuando no las inducen.
 
Se otorgan aumentos de prestaciones estatales para jubilados con la mínima, jefas de familia que perciben la Asignación Universal por Hijo, se amplia y fortifica la tarjeta Alimentar. Se incrementan prestaciones para integrantes de movimientos sociales incluidos en el Programa Potenciar Trabajo. Las cifras se quedan cortas, las organizaciones se movilizan.
 
Subsisten muchas personas sin cobertura, en la amplia franja de las pequeñas empresas, los cuentapropistas, los emprendedores particulares, los laburantes informales, autoempleados o desocupados. El Gobierno analiza contrarreloj alguna medida específica direccionada a ese conjunto, variopinto y no cabalmente sintonizado los registros estatales.
 
Alberto Fernández incita a ministros y funcionarios de primera línea a defender lo realizado, a salir "a la cancha". Con el mazo dando, se espera que esa defensa se robustezca con novedades tangibles y auspiciosas, con más plata en los bolsillos de los trabajadores.
 

19-06-2021 / 11:06
No es la primera vez que las palabras de Mauricio Macri generan una ola de repudios como la que sucedió. Pero el contexto trágico que atraviesa el país, con más de 87 mil personas fallecidas a causa de la pandemia y un contexto social crítico, obligaron al ex presidente a recular y pedir disculpas a través de sus redes sociales.
 
Macri en campaña en Mendoza, tratando de vender un libro que no compran ni sus fanáticos, había afirmado que el coronavirus "es un poquito más que una gripe" y que nunca le quitó el sueño. "Nunca he creído realmente que esta gripe un poquito más grave es algo por lo que uno debe estar sin dormir", fueron sus palabras textuales.
 
El repudio generalizado y el malestar que generaron sus afirmaciones lo obligaron a salir a hacer un pedido de disculpas y una "aclaración" a través de su cuenta de Twitter. "Pido perdón por el error que cometí ayer al hablar de la pandemia y envío mis disculpas a las personas que fueron afectadas por este virus y a sus familiares. De ninguna manera minimizo el impacto mundial del COVID y el sufrimiento que ha causado", escribió.
 
Además, ahora dice que no dijo lo que dijo y destacó que "lo que quiso decir" fue otra cosa: "La enfermedad no se puede usar como una excusa para que el gobierno avance sobre las libertades de las personas y avasalle institucionalmente a la república". Las declaraciones de Macri recordaron dichos como los del irresponsable Jair Bolsonaro, el mandatario de Brasil, quien había calificado a la pandemia como una "gripezinha" a pesar de tener los números más alarmantes de contagios y muertes en la región.
 
Con la tranquilidad del millonario que tiene todo asegurado y puede darse el lujo de vacunarse en Miami, Macri remarcó que la pandemia "no le quitaba el sueño", lo que despertó la bronca de miles que en estos meses han perdido a alguien cercano por el covid-19.
 
La Opinión Popular
 

19-06-2021 / 10:06
La denuncia de la Oficina Anticorrupción por enriquecimiento ilícito contra Mauricio Macri se sumó esta semana a una larga lista de causas abiertas por corrupción de las que el expresidente no recibe buenas noticias. Un personaje más bien holgazán es empujado así por la situación judicial a disputar el control de su partido para que no lo entreguen o con la esperanza de colocarse él, o a un candidato propio para el 2023.
 
Las causas judiciales que tiene Macri suman, como mínimo unos once mil millones de pesos. La causa por el Correo, los parque eólicos, la de los peajes, la venta de Macri Air a Avianca, más el paquete que quedó al descubierto con los Panamá Paper's son algunas de ellas. Macri aparece con un protagonismo que no tuvo antes en las internas a las que siempre sobrevoló. Ese protagonismo es el síntoma de que hubo un cambio en la base electoral de la derecha y que su imagen es muy negativa.
 
Con esa base electoral donde el presidenciable más visualizado es el jefe de Gobierno de CABA, Horacio Rodríguez Larreta, Macri intenta ponerle límites con la candidatura de Patricia Bullrich. La disputa en Juntos por el Cambio está centrada en la ciudad de Buenos Aires. Según versiones -que pueden ser interesadas, también-- Larreta estaría dispuesto a entregarle el gobierno de la ciudad a su aliado Martín Lousteau.
 
Como en el macrismo dan por perdida la provincia de Buenos Aires, el único bastión que les queda es la CABA. Nunca podrían entregar la ciudad a sus aliados del radicalismo porque quedarían a la intemperie. Si Lousteau insiste con realizar una interna, la alianza podría quedar dividida en tres listas: la de Bullrich (respaldada por Macri), la de María Eugenia Vidal (impulsada por Larreta) y la de Lousteau, que en ese caso, podría ser el ganador.
 
Los más cercanos al expresidente afirman que está convencido de que si el macrismo no gana las elecciones de 2023, tendrá que fugarse del país. La pesadilla que lo atormenta es que Larreta lo entregue para evitar que lo ensucie la suma de negociados que habría realizado el grupo Macri mientras su dueño era presidente.
 

18-06-2021 / 11:06
A diez días de las elecciones en Jujuy, el macrista autoritario Gerardo Morales se anotó el triunfo que más buscaba: una nueva condena contra Milagro Sala. El Tribunal Oral Federal de Jujuy retomó una causa trucha de 2009 por una protesta contra Morales, en la que Sala no había participado, la condenó por amenaza y agravó su pena a tres años y medio de prisión.
 
Milagro es una presa política del gobierno de Jujuy, está detenida desde enero de 2016, apenas días después de que Morales asumiera como gobernador. Ahora una de las juezas, que es familiar del gobernador Morales, la condenó por un "escrache" del que no participó. Otro ataque antidemocrático de la justicia controlada por el régimen político jujeño, con presos políticos, proscripción e intentos de fraude, a la orden del día. Desde el gobierno nacional y los organismos de derechos humanos repudiaron el fallo.
 
En menos de una semana Milagro Sala tuvo que comparecer ante el TOF de Jujuy sin haber tenido tiempo de ver a sus abogados, fue sacada esposada y a punta de Ithaca para conocer una nueva acusación en su contra e insólitamente recibió una agravación de la pena en una causa de 2009 que está prescripta. Es la continuación de la persecución política del régimen del radical macrista Morales y de la casta judicial jujeña, que comenzó en el gobierno de Mauricio Macri contra la dirigente de la agrupación Tupac Amaru.
 
Se la imputó por el delito de amenazas coactivas contra el entonces senador radical Morales, en octubre de 2009. Quien ahora gobierna la provincia, había asistido a dar una charla al Consejo de Ciencias Económicas de Jujuy y ahí fue recibido a los huevazos; pero Milagro ni siquiera participó del escrache. También fueron condenados los dirigentes María López y Ramón Salvatierra.
 
Entre los jueces que emitieron el fallo, se encuentra Marta Liliana Snopek, quien tiene relación estrecha con Morales, por ser la prima de su esposa. Con la impunidad feudal con la que se maneja el régimen de esta provincia, gobernada por el cabecilla autoritario de Juntos por el Cambio, todo queda en familia.
 
Escándalo similar ocurrió con la designación de un excandidato a vicegobernador de Morales, como juez encargado de controlar los comicios y que viene siendo cuestionado por distintas maniobras e irregularidades que ponen en duda la transparencia del proceso electoral próximo. Así gobierna el macrismo.
 
La Opinión Popular
 

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