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Sociedad e Interés General - 30-10-2020 / 20:10

Un gran olvidado, el presidente Edelmiro Farrell

Un gran olvidado, el presidente Edelmiro Farrell
Farrell y Perón, dos de las figuras de la Revolución Nacional del 43 en la Plaza de Mayo, circa 1945.
 
El 31 de octubre de 1980, en Capital Federal, fallece Edelmiro Juan Farrell, un militar patriota que ejerció como presidente de la República Argentina, no habiendo sido electo, pero fue un activo protagonista de un proceso histórico que cambió el rumbo de la Patria.
 
En 1943 participó en el golpe de estado, junto al coronel Juan Perón, llamado Revolución del 43 desempeñando los cargos de Ministro de Guerra y Vicepresidente de la Nación durante el gobierno del general Pedro Pablo Ramírez hasta que éste fue removido, fecha en que asumió por delegación (de facto) del cargo como Presidente de la Nación.
 
La Revolución del 43 fue el movimiento militar, producido el 4 de junio de 1943, que derrocó al gobierno fraudulento de Ramón S. Castillo, poniendo fin a la llamada "Década Infame", un período de gobiernos autoritarios, ilegítimos y corruptos, signados por la trampa electoral sistemática, la represión a opositores, la proscripción del yrigoyenismo y la entrega económica de la Patria. 
 
La serie de gobiernos militares que resultaron del mismo terminaron con la vieja argentina oligárquica, semicolonial y dependiente y culminaron con la asunción del gobierno electo democráticamente de Juan Perón, el 4 de junio de 1946. En su transcurso emergió la figura del entonces coronel Perón, originándose el peronismo.
 
Carlos Morales para La Opinión Popular 



Un gran olvidado, General Edelmiro Juan Farrell
 
Edelmiro J. Farrell no fue solo un militar sino un criollazo de ley. Su carácter alegre y sencillo conquistaba amistades por donde pasaba, desde los círculos sociales de la ciudad hasta los últimos rincones de la cordillera cuyana que conocía como pocos.
 
No había rancho donde no hubiera estado tomando mates, tocando la guitarra y cantando folclore, llevando siempre ayuda a los necesitados. He conocido muchos chicos montañeses que se decían ahijado del "coronel". Con ese grado lo conocieron y no le daban importancia a otras jerarquías militares.
 
La última vez que lo vi estaba en la sala de su departamento frente a la Plaza San Martín, donde no faltaba nunca una guitarra, y sobre sillones un pergamino y una plaqueta que le acababan de entregar altos jefes de la Fuerza Aérea Militar, arma creada por Farrell siendo presidente provisional y ese día se celebraba un aniversario más.
 
Amante de los deportes de montaña los difundió entre los jóvenes mendocinos y estimuló la preparación de pistas de esquiar en Vallecitos y Puente del Inca. Trajo los primeros esquíes para armar regimientos de infantería en esa especialidad.
 
Auspició la formación de la Asociación de Andinistas Argentinos a cuyos muchachos, entre ellos su propio hijo Jorge y yo, nos prestaba elementos del ejército para las prácticas. Hasta que Farrell impuso la palabra "andinismo", se usaba decir aquí "alpinismo".
 
Sus conocimientos musicales le permitieron hacer composiciones folclóricas, con letras muy criollas que exaltaban la identidad nacional. A veces improvisaba rimas como un payador.
 
 
Farrell en la política
 
Cuando el pequeño grupo de coroneles y otros oficiales formaron el GOU y desde allí comenzaron a soñar una revolución transformadora en lo económico y social. Farrell fue el primer general enterado de tales propósitos y el principal apoyo.
 
Ya en el gobierno provisional, algunos opositores intrigaban con supuestas diferencias entre ellos, pretendiendo mostrarlos como enfrentados. Pero Farrell lograba con habilidad consensos para seguir adelante. Para ello disponía de inteligencia, autoridad y credibilidad.
 
Solían discutir amigablemente y sabía bien donde ponía su firma, cuidando celosamente sus puntos de vista. En el cuerpo diplomático extranjero se destacaba por su tacto y en ese medio ganó amistades.
 
Llegado el momento de la conspiración contra Perón de octubre de 1945, Farrell jugó los tiempos con mucha astucia. Aduciendo razones de salud del coronel, fue el presidente quien ordenó su rápido traslado al Hospital Militar.
 
Allí estuvo al cuidado médico de un joven de su confianza que prestaba servicio en ese nosocomio, el doctor Ramón Carrillo, quien sería luego el brillante primer ministro de Salud Pública del gobierno constitucional.
 
Con el hecho consumado de encontrarse en el hospital capitalino, fue fácil llevar al coronel Perón a la Casa Rosada para tranquilizar al pueblo allí reunido que lo reclamaba y se negaba a abandonar el lugar sin ver antes libre a su líder. Así ocurrió y, siendo el general Perón vicepresidente, se agilizó el proceso de cambios, incrementándose las medidas a favor de los olvidados trabajadores.
 
El levantamiento del estado de sitio y el llamado a elecciones, fue armonizado sin problemas entre Farrell y Perón. Luego el primero se retiró y no participó más en política, al dejar ya normalizada y en paz la vía constitucional del país.
 
La vida sencilla de siempre y sus hábitos de lector (conocía dos lenguas extranjeras), más la afición por la música y sus frecuentes caminatas por la vecina calle Florida, como se usaba antes, se contaban entre sus distracciones. A su paso recibía demostraciones de simpatías y saludos amistosos de los transeúntes.
 
Como hombre de contactos populares se sentía solidarizado con las necesidades de los pueblos marginados, lo cual facilitó que darle un gran apoyo a quien fuera su subordinado, el coronel Perón que actuó un tiempo bajo sus órdenes organizando la infantería de montaña.
 
Sus vivencias de los jóvenes que llegaban a cumplir con el servicio militar de lugares remotos de la cordillera lo sensibilizaban por el grado de miseria e ignorancia que reinaba en esas soledades de dura existencia y riguroso clima.
 
Es probable que la Revolución de 1943, sin el papel delicado que él supo cumplir con el prestigio de su carrera militar y personal marcada por la honestidad de sus actos, no hubiera tenido tanto éxito.
 
Pienso que, con una clara investigación histórica del papel cumplido por el general Edelmiro J. Farrell, se enriquecerá la verdad y entendimiento de aquellos años tan difíciles donde se jugaba el destino del país.
 
En paz con la conciencia del deber cumplido, murió Farrell en 1990, a los 93 años de edad.
 
Escrito por Enrique Oliva

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El presidente Edelmiro Farrell en un acto protocolar.
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Juan Perón recibe los atributos del mando por parte de Edelmiro Farrell. Junio 1946
26-11-2020 / 18:11
25-11-2020 / 20:11
 
Pascual Pérez fue un boxeador argentino de peso mosca. Ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 y campeón mundial (1954-1960), único argentino en alcanzar ambos logros.
 
Pascual Pérez y Yoshio Shirai se enfrentaron por el título mundial en el Estadio Korakuen de Tokio, el 26 de noviembre de 1954, a 15 asaltos, como era norma en las peleas por títulos mundiales en aquel entonces. El argentino venció al japonés por puntos con amplitud, en decisión unánime, luego de haberlo derribado en el segundo asalto y nuevamente en el 12.º, en el que el campeón se retiró a su rincón casi grogui.
 
En el asalto 13, Pérez volvió a castigar duramente a Shirai, que estuvo al borde del nocaut. Al finalizar la pelea, el puntaje reflejó por unanimidad una amplia diferencia a favor del argentino.​ Pascualito se constituyó así en el boxeador más pequeño en ganar un título mosca.
 
El triunfo de Pascual Pérez tuvo un enorme impacto en la Argentina,​ aunque él personalmente no tuvo un carisma especial que le permitiera volverse un ídolo popular, como había sido Justo Suárez, en el pasado, o lo sería Carlos Monzón, en el futuro.​ Se trataba del primer campeón mundial de boxeo, una de las tres disciplinas esenciales del deporte argentino, junto al fútbol y el automovilismo.​
 
Por otra parte, Pascual Pérez, simpatizante radical, dedicó el triunfo al presidente Juan Perón, desde el mismo ring y a través de la radio, cerrando su dedicatoria con la frase: «¡cumplí, mi General!». El propio Perón fue a recibirlo al aeropuerto de Ezeiza cuando el boxeador volvió de Japón luego de la victoria.
 
La Opinión Popular



25-11-2020 / 20:11
25-11-2020 / 20:11
 
La "Década Infame" fue un período de gobiernos autoritarios, ilegítimos y corruptos, signados por la trampa electoral sistemática, la represión a opositores, la proscripción del yrigoyenismo y la entrega económica de la Patria. 
 
En la revolución nacionalista del 4 de junio de 1943, que terminó con esto, había un militar distinto. Los hombres del GOU eran industrialistas. Buscaban el desarrollo de la industria nacional. El coronel Juan Perón, no solo eso. Su objetivo era la clase obrera, resultado de las migraciones internas debido al proceso de sustitución de importaciones. Eran los "cabecitas negras" que llegaban sin cesar del campo a la ciudad, del interior del país a la capital.
 
El proceso de industrialización había dado origen a un nuevo proletariado decepcionado de un socialismo ajeno a la realidad nacional, de un radicalismo en plena descomposición después de la muerte de su gran caudillo Irigoyen, y de un comunismo cuyas consignas nunca se relacionaron con las demandas nacionales y populares.
 
Cuando le preguntaron qué cargo quería en el gobierno, Perón contestó: el Departamento de Trabajo ¿Y qué podía hacer desde ahí? Allí Perón consolidó una fuerte relación con los trabajadores a través de la política desarrollada por la nueva Secretaría de Trabajo y Previsión.
 
El 27 de Octubre de 1943 el Coronel Perón fue nombrado director del Departamento Nacional del Trabajo, luego convertido, el 26 de noviembre, en Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Desde dicha Secretaría se otorgaron importantes conquistas sociales a los trabajadores.
 
Así, Juan Perón empezó un proceso de construcción de poder, para conformar un movimiento social y político que impulsó transformaciones que dejaron huellas profundas en nuestra sociedad. La clase trabajadora constituyó el eje principal de sustentación de ese nuevo y vasto movimiento que buscó cambiar las condiciones sociales, políticas y económicas del país.
 
Por Blas García



 
24-11-2020 / 18:11
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