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Sociedad e Interés General - 15-09-2020 / 20:09

16 de septiembre: De “La Noche de los Lápices” al “Día Nacional de la Juventud”

16 de septiembre: De “La Noche de los Lápices” al “Día Nacional de la Juventud”
De la decena de adolescentes detenidos en ese septiembre de 1976, seis que no volvieron jamás y fueron: Claudio de Acha 16 años, Horacio Ungaro 16 años, María Clara Ciocchini 17 años, María Claudia Falcone 16 años, Francisco López Muntaner 17 años, Daniel A. Racero 18 años, todos jóvenes, militantes y peronistas que fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención.
 
El 16 de septiembre de 1976 un grupo de jóvenes de la ciudad de La Plata fueron secuestrados, torturados y desaparecidos a raíz de sus luchas por el boleto estudiantil secundario, en una operación represiva conocida como la "Noche de los lápices".
 
Todos ellos tenían entre catorce y dieciocho años; estaban comprometidos con el momento histórico que vivían, se daban cuenta de que los tiempos habían virado definitivamente hacia la represión ilegal, pero eligieron seguir en la lucha por una sociedad más justa y solidaria, enfrentando a la alianza entre la patria financiera y sus personeros militares. Hoy forman parte de los 238 adolescentes argentinos, que fueron secuestrados durante la dictadura y aún siguen desaparecidos.
 
De aquella noche, los seis que no volvieron jamás, de la decena de adolescentes detenidos en ese septiembre, fueron: Claudio de Acha 16 años, Horacio Ungaro 16 años, María Clara Ciocchini 17 años, María Claudia Falcone 16 años, Francisco López Muntaner 17 años, Daniel A. Racero 18 años, todos jóvenes, militantes y peronistas que fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención.
 
Hace casi una década, y a modo de homenaje, desde el gobierno nacional junto con organizaciones políticas y reparticiones provinciales de políticas de Juventud impulsamos que se designe el 16 de septiembre como el "Día de la Juventud".
 
Se lo planteamos al entonces presidente Néstor Kirchner que de inmediato tomó la propuesta e impulsó la iniciativa. En nuestra provincia, el primer acto de homenaje a esta fecha lo hizo Gustavo Bordet en el 2006 en el PJ de Concordia.
 
Fue una excelente manera de rendir siempre homenaje a una generación que participó políticamente, persiguió una transformación en la Argentina, se sacrificó y militó para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder.
 

San Martín en un panteón junto a Rosas y Perón
Escribe: Alejandro Gonzalo García Garro



Sobre la "Noche de los Lápices"
 
Desde 1945 a 1955 se erigió un modelo de país con un Estado de Bienestar dirigido a consolidar la justicia social y una nación independiente con autonomía suficiente para vincularse al mundo en igualdad de condiciones. Este modelo de país moderno y no dependiente en forma servil de los grandes centros del poder mundial, fue percibido como amenazador por el imperialismo y sus aliados de los sectores locales oligárquicos.
 
El 16 de Septiembre de 1955 la "Argentina, oligárquica, conservadora y tradicional" derrocó al gobierno popular de Juan Perón y produjo una ola de represión contra todo aquel que enarbolara, en heroica resistencia, la identidad popular peronista.
 
Esta represión, sin embargo, no eliminó los factores de resistencia contra el retorno de la república oligárquica al viejo estado de cosas, y fue sólo después de más de dos décadas, en 1976, que pudieron dar otro golpe militar contundente contra los sectores populares que sostenían un proyecto diferente de país.
 
En el marco del golpe, y en otro septiembre 16, pero de 1976, la más cruenta dictadura que hemos soportado acometió la desaparición de un grupo de militantes, jóvenes de la ciudad de La Plata de la organización peronista Unión de Estudiantes Secundarios (UES) que fueron secuestrados en la madrugada, de los domicilios donde dormían, por un "grupo de tareas" del general Ramón Camps y del que participó el represor Miguel Etchecolatz.
 
Los seis que no volvieron jamás, de la decena de adolescentes detenidos en ese septiembre, fueron: Claudio de Acha 16 años, Horacio Ungaro 16 años, María Clara Ciocchini 17 años, María Claudia Falcone 16 años, Francisco López Muntaner 17 años, Daniel A. Racero 18 años, todos jóvenes, militantes y peronistas que fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención.
 
Todos ellos tenían entre catorce y dieciocho años; estaban comprometidos con el momento histórico que vivían, se daban cuenta de que los tiempos habían virado definitivamente hacia la represión ilegal y en sus casas sus padres se lo advertían. Pero eligieron seguir en la lucha por una sociedad más justa y solidaria, enfrentando a la alianza entre la patria financiera y sus personeros militares.
 
Hoy forman parte de los 238 adolescentes argentinos, que fueron secuestrados durante la dictadura y aún siguen desaparecidos.
 
¿Cuál fue el delito que cometieron?: tomar parte de la lucha por recuperar el Boleto Estudiantil Secundario, suprimido por la dictadura militar en La Plata. Una demanda justa, especialmente para los chicos pobres.
 
No hicieron politiquería, realizaron política en serio: definieron una necesidad, puntualizaron la reivindicación, la difundieron, consiguieron apoyo, movilizaron a mucha gente y, a partir de eso, buscaron concretar sus ideas.
 
Para ello, realizaron una serie de marchas, sentadas, petitorios; acciones que hoy nos parecen normales, o molestas (para algunos sectores) pero a las que jamás se castigarían con el secuestro, la desaparición, la tortura o la muerte.
 
Este tipo de intervención política -la lucha por demandas específicas- es lo que la represión militar buscó desarmar porque plantaba objetivos contrarios a los sectores sociales más poderosos.
 
Porque la dictadura militar no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos.
 
El golpe del 76 pretendió poner fin a las condiciones materiales que habían permitido sobrevivir y reconstituir la alianza social que había construido el gobierno peronista hasta 1955. La misma que había sido reformulada y ampliada en los 70. Para eso era preciso destruir a las organizaciones populares que sostenían las banderas del proyecto. No es casual que la inmensa mayoría de las víctimas fueron trabajadores y jóvenes organizados, y que fueran peronistas. El golpe se propuso responder a una necesidad histórica, poner fin a una experiencia social y política que cuestionaba importantes intereses económicos y estrategias internacionales hegemónicas.
 
La UES (Unión de Estudiantes Secundarios), organización de donde provenían la mayor parte de los estudiantes secundarios secuestrados y asesinados por la dictadura, fue un espacio político construido durante el primer peronismo, desarrollado al calor de la movilidad social ascendente y la masiva inclusión de los sectores populares a la escolaridad formal.
 
No es casual que sea la misma organización la que, veinte después, luchará por la plena vigencia de los derechos adquiridos en los gobiernos peronistas. Sin dudas, si no hubiera existido el primer 16 de septiembre, el de 1955, no tendríamos que recordar, cada 16 de septiembre, a los mártires de "La Noche de los Lápices"
 
 
Día Nacional de la Juventud
 
Hace años, casi una década, cuando era joven y justamente Subsecretario de la Juventud del Gobierno de Entre Ríos en la gestión de Jorge Busti, además de militante de la JP e integrante del Consejo Provincial del PJ de Entre Ríos, formé parte de un grupo de jóvenes de distintas organizaciones políticas, sociales y responsables de políticas públicas de juventud, encabezados por la Dirección Nacional de Juventud, que nos reunimos con el entonces presidente Néstor Kirchner con el fin de entregarle un proyecto en el cual solicitamos que se declare al 16 de septiembre como "Día Nacional de la Juventud".  El presidente, totalmente de acuerdo con la iniciativa, suscribió el proyecto que fue enviado por entonces a la legislatura nacional. Fue el 15 de septiembre de 2006. (http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/elpais/1-73047-2006-09-15.html y http://www.desarrollosocial.gob.ar/efemerides/especial-16-de-septiembre-dia-nacional-de-la-juventud).
 
Dentro de los puntos salientes del petitorio que le entregamos al Presidente se destacaba que era "es necesario pues, para alcanzar el éxito, buscar en nuestra experiencia como país una fecha que con su propio peso sociocultural pueda convertirse en el Día Nacional de la Juventud, entendiéndolo como un día de lucha contra la desigualdad, la explotación y la inequidad en la distribución del ingreso". Del mismo modo, el petitorio aclaraba que instituir un Día Nacional de la Juventud tiene por objeto que "los jóvenes de nuestro país se reconozcan como protagonistas de su propia historia, sujetos de deberes y de derechos, ejerciendo plenamente su libertad y sus potencialidades y manteniendo la lucha, siempre interminable, por una patria para todos". Fue en el 2006,  se cumplían 30 años de "La Noche de los Lápices" y el homenaje era lo más oportuno posible.
 
Y se terminó llevando adelante, hoy con satisfacción veo la institucionalización de la fecha y celebro los nuevos avances normativos en materia de Juventud que lleva adelante el gobierno, en especial el voto a los 16 años que se ha establecido.
 
Acá en Entre Ríos, recuerdo que el primer lugar donde se hizo un acto grande con motivo del Día Nacional de la Juventud fue Concordia, cuando Gustavo Bordet -hoy nuestro candidato a Gobernador y por entonces Ministro de Salud y Acción Social de la provincia y ya candidato lanzado a la intendencia de Concordia- hizo un importante acto en el PJ de Concordia donde se rindió homenaje a los mártires de "La Noche de los Lápices" en el Día Nacional de la Juventud. Fue al otro día de la reunión en Casa Rosada. Bordet fue de los primeros de los dirigentes importantes del peronismo entrerriano que recordó esta fecha (creo que fue el primer acto de esta magnitud) jerarquizando el rol de los jóvenes en la política y destacando la necesidad de la participación para la transformación de la sociedad.  
 
 
Por la memoria y los derechos humanos
 
Pablo Díaz, 18 años, secuestrado el día 21, sobrevivió al horror y tiene fuerzas para contar lo vivido en el campo clandestino "Pozo de Banfield", donde permaneció cuatro meses con sus compañeros y otros secuestrados. "Estar desaparecido -dice- es recibir picana eléctrica en todo el cuerpo, que nos arranquen las uñas, estar quince días a sólo pan y agua, con una soga al cuello, las manos esposadas, los ojos vendados, los cabellos crecidos, sin bañarse. Las chicas manoseadas y violadas cada noche."
 
Justamente con Pablo Díaz hicimos el año anterior, el 2005, un acto en homenaje a la "La Noche de los Lápices" en CABA, ya impulsando políticamente la fecha, y recuerdo que tuve junto con compañeros de la JP de otras provincias la posibilidad de hacerle un homenaje y ponerle un brazalete de la JP y la UES.
 
Hay hechos que no se deben olvidar nunca para evitar que se repitan. Es por eso, y ante el riesgo que suponen la impunidad y la desmemoria, debemos rendir siempre homenaje a una generación que participó políticamente, persiguió una transformación en la Argentina, se sacrificó y militó para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder.
 
Por los ideales de aquellos caídos por defender los derechos, levantamos nuevamente las banderas de siempre, las de una Patria Justa, Libre y Soberana, por la que ellos lucharon.
 
Compañeros y Compañeras:
 
Claudio de Acha (16 )
Horacio Ungaro (16)
María Clara Ciocchini (17)
María Claudia Falcone (16)
Francisco López Muntaner (17)
Daniel A. Racero (18)


¡PRESENTES! 

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16 de septiembre: De “La Noche de los Lápices” al “Día Nacional de la Juventud”
En 2006, junto con Gustavo Bordet en Concordia, en un acto en homenaje a los mártires de "La Noche de los Lápices"
16 de septiembre: De “La Noche de los Lápices” al “Día Nacional de la Juventud”
En la reunión en Casa Rosada, Gonzalo Garcia Garro junto a Néstor Kirchner, por el “Día Nacional de la Juventud”.
26-09-2020 / 18:09
26-09-2020 / 18:09
 
El golpe militar gorila de 1955 destruyó las conquistas sociales y políticas logradas por los trabajadores. Para resistir y luchar en contra del imperialismo y la oligarquía, el movimiento obrero realizó propuestas políticas, sociales y económicas, con el objeto de evitar la dispersión y neutralizar el plan oficial.
 
La resistencia a los planes de la dictadura fue llevada a cabo por cuadros de segunda y tercera línea del peronismo junto a los dirigentes que estaban en la CGT Auténtica, como Andrés Framini (textiles), Dante Viel (estatales), y Luis Natalini (Luz y Fuerza). En los años 1956 y 1957, la lucha por la recuperación de los gremios, intervenidos por los militares, se centró fundamentalmente en los sindicatos industriales.
 
La mayoría de esos nuevos dirigentes, como Sebastián Borro en el Frigorífico Lisandro de la Torre, eran peronistas del campo nacional y popular. La primera CGT Regional recuperada fue la de Córdoba, que el primero de julio de 1957 elige en Plenario General a Atilio López de UTA como Secretario General (CGT legal).
 
Pese al Estado de Sitio, las proscripciones y la cárcel para sus dirigentes más combativos, el Movimiento Obrero era un verdadero dolor de cabeza para Aramburu y compañía.
 
En el marco de esa efervescencia política contra la entrega, la CGT de Córdoba convocó a un Plenario Nacional de Delegaciones Regionales y de las 62 Organizaciones, que se llevó a cabo en La Falda, Córdoba, donde se aprobó un programa obrero, basado en las grandes banderas históricas del peronismo.
 
El 27 de septiembre de 1957, las 62 Organizaciones Peronistas -creadas el mes anterior en Buenos Aires en el marco de la dictadura militar autodenominada Revolución "Libertadora"- organizan un paro nacional, y luego lanzan el Programa de La Falda: "Control estatal del comercio exterior, política de alto consumo interno, expropiación de los latifundios, control obrero de la producción, control popular de los precios, solidaridad de la clase trabajadora con las luchas de liberación nacional de los pueblos oprimidos".
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular



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