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Sociedad e Interés General - 24-06-2020 / 19:06
ARGENTINA 1978

Con César Luis Menotti y Mario Kempes, la primera Copa del Mundo en casa

Con César Luis Menotti y Mario Kempes, la primera Copa del Mundo en casa
Mario Alberto Kempes.
 
El 25 de junio de 1978, Argentina venció a Holanda 3-1 en Buenos Aires en la primera final de un Mundial definida en tiempo suplementario y se quedaba con su 1.ª Copa del Mundo. En la imagen: Mario Alberto Kempes, apodado "El Matador", jugaba de mediocampista ofensivo o delantero por izquierda, es considerado como uno de los grandes jugadores argentinos de la historia y elegido por la IFFHS el 6º mejor jugador argentino del Siglo XX, destacaba por su zurda potente, facilidad para el gol, velocidad, coraje y destreza.
 

Tras un pobre desempeño en Alemania 74 y la designación de Argentina como sede de la Copa del Mundo de 1978, se nombró como director técnico a César Luis Menotti, quien sin dudas marcó un antes y un después tras su paso por los seleccionados de fútbol.
 
Avalado por una fuerte política de organización de la AFA, Menotti comenzó a recorrer y explorar todo el país, club por club, en busca de nuevos valores.
 
Formó de esta manera un excelente plantel con figuras como Fillol, Passarella, Tarantini, Bertoni, Olguín, Luque, Valencia, Ardiles y Kempes entre otros grandes jugadores.
 
El 1 de junio de 1978, al son de una marcha militar, el dictador militar Videla condecoró a Havelange, presidente de la FIFA; en la ceremonia de la inauguración, en el estadio Monumental de Buenos Aires.
 
A unos pasos de allí, estaba en pleno funcionamiento el Auschwitz argentino, el centro de tortura y exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada. Y algunos kilómetros más allá, los aviones militares arrojaban a los prisioneros políticos vivos al fondo de la mar.
 
El 25 de junio de 1978, Argentina venció a Holanda 3-1 en Buenos Aires en la primera final de un Mundial definida en tiempo suplementario y se quedaba con su 1.ª Copa del Mundo.
 
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El Mundial del 78
 
En Alemania moría el popular escarabajo de la Volkswagen, el Inglaterra nacía el primer bebé de probeta, en Italia se legalizaba el aborto. Sucumbían las primeras víctimas del sida, una maldición que todavía no se llamaba así. Las Brigadas Rojas asesinaban a Aldo Moro, los Estados Unidos se comprometían a devolver a Panamá el canal usurpado a principios de siglo.
 
Fuentes bien informadas de Miami anunciaban la inminente caída de Fidel Castro, que iba a desplomarse en cuestión de horas. En Nicaragua tambaleaba la dinastía de Somoza, en Irán tambaleaba la dinastía del Sha, los militares de Guatemala ametrallaban una multitud de campesinos en el pueblo de Panzós.
 
Domitila Barrios y otras cuatro mujeres de las minas de estaño iniciaban una huelga de hambre contra la dictadura militar de Bolivia, al rato toda Bolivia estaba en huelga de hambre, la dictadura caía. La dictadura militar argentina, en cambio, gozaba de buena salud, y para probarlo organizaba el undécimo Campeonato Mundial de Fútbol.
 
Participaron diez países europeos, cuatro americanos, Irán y Túnez. EL Papa de Roma envió su bendición.
 
Al son de una marcha militar, el general Videla condecoró a Havelange en la ceremonia de la inauguración, en el estadio Monumental de Buenos Aires. A unos pasos de allí, estaba en pleno funcionamiento el Auschwitz argentino, el centro de tormento y exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada. Y algunos kilómetros más allá, los aviones arrojaban a los prisioneros vivos al fondo de la mar.
 
«Por fin el mundo puede ver la verdadera imagen de la Argentina», celebró el presidente de la FIFA ante las cámaras de la televisión. Henry Kissinger, invitado especial, anunció: -Este país tiene un gran futuro a todo nivel. Y el capitán del equipo alemán, Berti Vogts, que dio la patada inicial, declaró unos días después:-Argentina es un país donde reina el orden. Yo no he visto a ningún preso político.
 
Los dueños de casa vencieron algunos partidos, pero perdieron ante Italia y empataron con Brasil. Para llegar a la final contra Holanda, debían ahogar a Perú bajo una lluvia de goles. Argentina obtuvo con creces el resultado que necesitaba, pero la goleada, 6 a 0, llenó de dudas a los malpensados, y a los bien pensados también. Los peruanos fueron apedreados al regresar a Lima.
 
La final entre Argentina y Holanda se definió por alargue. Ganaron los argentinos 3 a 1, y en cierta medida la victoria fue posible gracias al patriotismo del palo que salvó al arco argentino en el último minuto del tiempo reglamentario. Ese palo, que detuvo un pelotazo de Rensenbrink, nunca fue objeto de honores militares, por esas cosas de la ingratitud humana.
 
De todos modos, más decisivos que el palo resultaron los goles de Mario Kempes, un potro imparable que se lució galopando, con la pelambre al viento, sobre   el césped nevado de papelitos. A la hora de recibir los trofeos, los jugadores holandeses se negaron a saludar a los jefes de la dictadura argentina. El tercer puesto fue para Brasil. El cuarto, para Italia.
 
Kempes fue el mejor jugador de la Copa y también el goleador, con seis tantos. Detrás figuraron el peruano Cubillas y el holandés Rensenbrink, con cinco goles cada uno.
 
Fuente: Nac & Pop

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Con César Luis Menotti y Mario Kempes, la primera Copa del Mundo en casa
César Luis Menotti, el extraordinario DT de la Selección Argentina en el Mundial 78.
Con César Luis Menotti y Mario Kempes, la primera Copa del Mundo en casa
Gran Capitán. Passarella rodeado de la gente, en el campo de juego del Monumental, levanta la Copa.
09-07-2020 / 20:07
 
El 10 de julio de 1821, en Chañar Viejo, cerca de Villa de María del Río Seco, Córdoba, muere Francisco "Pancho" Ramírez, líder indiscutido en Entre Ríos, donde lo llamaban El Supremo Entrerriano. Fue un caudillo, uno de los principales líderes del federalismo durante los años de formación de la República Argentina.
 
Se incorporó tempranamente, en 1810, a las luchas por la Independencia y luego formó parte del partido federal, fundado por José Gervasio Artigas, con quien más tarde se enemistó, hasta combatirlo y derrotarlo, obligándolo a exiliarse. Venció a los porteños en Cañada de Cepeda, en 1820, y entró, junto a Estanislao López a la ciudad puerto, capital de la oligarquía, donde atan sus caballos a las rejas de la Pirámide de Mayo.
 
Enfrentado a quien anteriormente había sido su aliado, López, fue derrotado en Chañar Viejo. Logró escapar, pero al descubrir que su legendaria mujer, su amor, La Delfina, que había luchado a su lado valientemente durante toda la campaña, había sido capturada, regresó a rescatarla. En ese momento fue muerto de un balazo. Fue decapitado y su cabeza clavada en una pica y luego enviada a López, quien la hizo embalsamar y la exhibió en una jaula, en la puerta del Cabildo santafesino.
 
Su deslumbrante carrera política tuvo sólo tres años de protagonismo superlativo. Fueron solamente tres fugaces años en que se difundió el nombre de Pancho Ramírez por las Provincias Unidas, dejando su huella en la historia argentina y de nuestra provincia: su capacidad militar, su hombría de bien en la guerra y el profundo amor por la causa federal y su tierra entrerriana.
 
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08-07-2020 / 19:07
En Buenos Aires, el 09 de julio de 2019, falleció Fernando De la Rúa. Fue un abogado y político de la Unión Cívica Radical, el primer jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, además de haber sido tres veces senador nacional, una vez diputado nacional y candidato a vicepresidente de la Nación en las elecciones presidenciales de septiembre de 1973.
 
Fue presidente de Argentina, asumiendo por la Alianza el 10 de diciembre de 1999, sucediendo al segundo gobierno de Carlos Menem. La incapacidad fue su característica fundamental y la crisis de la convertibilidad corroía los cimentos de su Gobierno, De la Rúa la negaba y aseguraba "estoy en la plenitud de mi liderazgo". Solo le creían sus familiares.
 
Las elecciones de medio término, celebradas en octubre de 2001, redondearon una catástrofe para el radicalismo que perdió literalmente millones de votos en un bienio. De la Rúa negó que el resultaron lo afectara, aduciendo que él no se había comprometido en la disputa. Sin embargo, se plebiscitaba su gestión.
 
En dos meses posteriores, el Presidente confiscó los depósitos mediante el "corralito" pergeñado por el ministro de Economía Domingo Cavallo y decretó el estado de sitio como respuesta a las movilizaciones populares en todo el país.
 
Si bien su mandato se extendía hasta el año 2003, renunció al cargo el 20 de diciembre de 2001 cumpliendo 2 años y 10 días de gobierno, en medio de numerosas protestas sociales durante la crisis de diciembre de 2001 en Argentina. Dejó un país devastado. El neoliberalismo, una vez más, había mostrado su fracaso.
 
La consecuente acefalia presidencial obligó a la reunión de una Asamblea Legislativa que determinaría quién debía continuar ejerciendo el cargo, siendo reemplazado por Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y finalmente Eduardo Duhalde en el curso de trece días.
 
La Opinión Popular

08-07-2020 / 19:07
08-07-2020 / 19:07
 
Como cada 9 de Julio reivindicamos la lucha de las masas populares contra la permanente agresión política, económica y cultural neocolonial e imperialista, que busca disolver la identidad nacional y condenar a nuestra Patria a la condición dependiente como factoría de las metrópolis imperiales, mera proveedora de materias primas y alimentos baratos.

El 09 de julio de 1816, el histórico Congreso de Tucumán proclamó la existencia de una nueva nación, libre e independiente: las Provincias Unidas de Sud América. Lo hacía cuando la Santa Alianza, de Austria, Rusia y Prusia, promovía en Europa la restauración monárquica y combatía los movimientos liberales y democráticos.

Se realizó en Tucumán por el creciente malestar de los pueblos del interior contra Buenos Aires. Desde la supresión de la Junta Grande por el Primer Triunvirato en 1811 y hasta el Directorio de Carlos María de Alvear, la elite porteña había impuesto sus criterios centralistas, desconociendo el sentimiento federal de la mayoría del interior.

Las masas populares, con sus lanzas y su fuerte sentimiento libertario, construyeron la Patria independiente con José de San Martín, las montoneras bravías del interior que nos legaron el federalismo, los ciudadanos revolucionarios de don Hipólito Irigoyen que cimentaron la democracia del Pueblo y las multitudes obreras movilizadas por Juan Perón que combatieron por la Justicia Social.

Invariablemente, la alternativa histórica fue siempre: independencia económica o subdesarrollo y miseria, e implica optar entre aceptar resignadamente la dependencia del país al FMI o luchar por la Liberación, por una Nación Justa, Libre y Soberana.

Tomamos el valiente ejemplo de San Martín que, para la Declaración de la Independencia, se impuso militarmente a los españoles y políticamente a aquellos sectores vinculados a la elite porteña que ya estaban negociando, tanto con el Imperio español como con el Reino Unido de Gran Bretaña, una nueva dependencia.

La nuestra es una historia de caudillos y masas populares. Los líderes pesaron mucho en los procesos. En 1816, San Martín, Belgrano, Güemes, Pueyrredón, Artigas, Juana Azurduy... Y la participación de las masas populares es una herencia del período independentista revolucionario, por la importancia que tempranamente tuvo la movilización popular, política y militar, en nuestra historia, desde la formación de las milicias urbanas para derrotar a los invasores británicos, y la voluntad del Pueblo que jugó un papel sin precedentes en la destitución de un virrey y el nombramiento de su sucesor.

Como decía don Arturo Jauretche"La historia es la política del pasado y la política es la historia del presente". Hoy, como siempre, peleamos por nuestra única, verdadera e irrenunciable independencia, denunciando el aparato de colonización mental montada por los países centrales y sus operadores internos, como el macrismo, para perpetuar la dependencia.


Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Escribe: Blas García


07-07-2020 / 19:07
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