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“La pandemia nos demostró que vivimos en un país injusto y que la calidad de vida incide fuertemente en el riesgo de contagio”. Alberto Fernández
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Nacionales - 20-05-2020 / 09:05
DESAGRAVIO DEL ESTADO

En medio de la pandemia, 9 de cada 10 hogares de todo el país reciben un ingreso por parte del Estado

En medio de la pandemia, 9 de cada 10 hogares de todo el país reciben un ingreso por parte del Estado
En casi el 90 por ciento de los hogares de todo el país vive al menos una persona que percibe un ingreso proveniente del Estado. Este escenario se da porque a los empleados públicos, jubilados, pensionados, titulares de la asignaciones familiares y de la asignación universal por hijo, se sumaron las casi seis millones de personas que reciben el Ingreso Familiar de Emergencia y los 2,2 millones de trabajadores de cuyo salario se hizo cargo el Estado con el programa ATP.
En casi el 90 por ciento de los hogares de todo el país vive al menos una persona que percibe un ingreso proveniente del Estado. Este escenario se da porque a los empleados públicos, jubilados, pensionados, titulares de la asignaciones familiares y de la asignación universal por hijo, se sumaron las casi seis millones de personas que reciben el Ingreso Familiar de Emergencia y los 2,2 millones de trabajadores de cuyo salario se hizo cargo el Estado con el programa ATP.
 
Una de las consecuencias de la pandemia de Covid-19 es haber revelado la gran importancia del Estado como instrumento de la sociedad para afrontar escenarios traumáticos. Aquí y en todo el mundo, bajo un sistema neoliberal que en las últimas décadas evolucionó hacia un modelo que exalta el individualismo y el afán de lucro sin límite, un virus que atacó masivamente a los seres humanos está poniendo en entredicho al dogma neoliberal.
 
La glorificación del "mercado" y la repulsión del Estado están en el núcleo de esa ideología neoliberal que provocó a nivel global no solo cambios económicos sino también culturales. Pero bastó que una mínima partícula biológica -que ni siquiera tiene el rango de célula- atacara a la sociedad con una capacidad de multiplicación nunca vista, para que esa construcción ideológica comience a crujir desde sus cimientos.
 
Hasta los países con gobiernos más fanáticamente pro-mercado han tenido que apelar a medidas keynesianas para afrontar tanto la crisis sanitaria como la económica. El "mercado" mostró su impotencia para garantizar la salud y el bienestar del pueblo. 

 
Todos los gobiernos están emitiendo ingentes cantidades de moneda para ayudar a las personas pero también a las empresas, en todo el mundo se avanza en la aplicación de impuestos a los más ricos y hasta en la estatización, parcial o total, de grandes corporaciones.
 
Nuestro país no es ajenos a esta realidad, y con un punto a favor: el actual gobierno no carga en sus mochilas con el odio neoliberal al Estado. Por eso, ha aplicado la mayor cobertura de la historia destinada a mantener la economía en movimiento. Ya puede circular el 66% de los trabajadores privados y el consumo de luz y combustibles se quintuplicó. En la siguiente etapa se relanzará el acuerdo económico y social.

 
En tanto, el sector duro del macrismo, en la oposición kamikaze, mastica su impotencia porque los manuales de marketing político no traen instrucciones para moverse en una pandemia, y les resulta difícil pelear la iniciativa contra un Estado al que todos reclaman expandir sus brazos.
 
La Opinión Popular
 
 
EL GOBIERNO DESTACÓ QUE ES LA MAYOR COBERTURA DE LA HISTORIA CONTEMPORÁNEA
 
El Estado asiste a nueve de cada diez hogares en medio de la pandemia
 
En casi el 90 por ciento de los hogares de todo el país vive al menos una persona que percibe un ingreso proveniente del Estado. Este escenario se da porque a los empleados públicos, jubilados, pensionados, titulares de la asignaciones familiares y de la asignación universal por hijo, se sumaron las casi seis millones de personas que reciben el Ingreso Familiar de Emergencia y los 2,2 millones de trabajadores de cuyo salario se hizo cargo el Estado con el programa ATP.
 
"La asistencia que está brindando el Estado argentino en estos días es la mayor de la historia contemporánea", resalta un informe elaborado por el gobierno. Este tipo de respuestas, en mayor o menor medida y con distinto tipo de combinaciones entre subsidios, créditos y transferencias, se están poniendo en práctica en todo el mundo para sostener la vida económica en medio de la pandemia.
 
El gobierno nacional evalúa que una vez que se generalice la reanudación de la actividad económica, van a primar las herramientas financieras por sobre los subsidios directos y está previsto relanzar el acuerdo económico y social como vehículo para canalizar consensos que permitan digerir las demandas sociales.
 
La economía argentina está retomando la actividad productiva, en un proceso lento dado no sólo por las exigencias sanitarias sino por el fuerte deterioro del mercado interno y externo y el gran agujero financiero que enfrentan las empresas a raíz de la ruptura de las cadenas de pago. El gobierno calcula que en estos días, alrededor del 66 por ciento de los trabajadores del sector privado ya tiene la autorización formal para circular, lo cual no implica que lo estén haciendo (así como tampoco la ausencia de ese permiso implica la no circulación). Al comienzo de la cuarentena, ese porcentaje estaba en el 43 por ciento.
 
En la misma línea, hay datos que confirman la tendencia, visible en la calle, a desempolvar las máquinas, mostradores y exhibidores: según los datos de Cammesa, la caída de la demanda eléctrica que era del 94 por ciento en los primeros días de la cuarentena, ahora está en el 35 por ciento comparada con la semana previa al confinamiento. Algo similar ocurre con el consumo de naftas. Volkswagen, Toyota y Acindar retomaron la actividad entre lunes y martes, por ejemplo.
 
 
Lo que viene
  
La vuelta a la actividad se hace a un ritmo bajo, del orden del 50 por ciento en las grandes plantas. Incluso, se espera que pueda haber problemas de producción por faltantes de piezas puntuales de proveedores que todavía no consiguieron el permiso. Aun así, el panorama es de mucha más actividad que hace algunas semanas.
 
Si este proceso avanza, aparecerán soluciones pero también nuevos problemas, porque la puesta en marcha del aparato productivo requiere inversión, entre otras cosas. "A medida que se avanza en la reapertura, la ayuda financiera va a ser más fuerte que el subsidio", explican en el Ministerio de Desarrollo Productivo. El pago de salarios por parte del Estado en el programa ATP ya se extendió para los salarios de mayo y no se sabe qué pasará en junio.
 
Pero más tarde o más temprano la intención oficial es que la herramienta crediticia, con fondeo de bancos privados y públicos y el sistema de garantías oficiales, pueda ganar terreno en lugar del pago de salarios. En este punto, si bien el gobierno admite que el desempeño de los bancos para otorgar créditos de la línea del 24 por ciento para empresas afectadas por la pandemia no tuvo un buen arranque, "ya llevan desembolsados 200 mil millones de pesos, lo cual no es poco".
 
El gobierno piensa en lanzar el (postergado) acuerdo económico y social como vehículo para canalizar las múltiples demandas del escenario post-cuarentena. De todos modos, aclaran que son pasos que se darán "una vez que la cuestión sanitaria no presente riesgos", algo que todavía está lejos. En cambio, se espera que el pago de salarios a través del ATP continúe hasta cerca de fin de año para los sectores que tienen menos perspectivas de volver a funcionar, como gastronomía, turismo, cultura y deportes.
 
 
El Estado al rescate
  
Según los datos relevados por el Centro de Estudios de la Producción dirigido por Daniel Schteingart, que depende del Ministerio de Desarrollo Productivo, el 60 por ciento de la industria nacional sufre caídas de facturación en términos reales mayores al 30 por  ciento interanual. El escenario es peor en hoteles y restaurantes y recreación y cultura y algo mejor en transporte y almacenamiento, comercio y construcción.
 
El reducido grupo de sectores que operan en positivo está compuesto por medicamentos, carne vacuna, galletitas, pastas y panificados y agroquímicos. La contracción de la actividad económica y del empleo es la peor desde 2002, e incluso en algunos casos el panorama es más negativo, como sucede en la construcción, gastronomía y turismo.
 
De las 600 mil empresas que hay en el país, 500 mil se comunicaron con el Ministerio para solicitar la ATP, aunque hay una porción que ni siquiera presentó la documentación exigida. Hasta ahora, el Estado nacional ya aprobó el pago de parte del salario de abril de 2,2 millones de asalariados que trabajan en 247 mil empresas.
 
Alrededor del 85 por ciento de los beneficiarios de la ATP están cubiertos en al menos la mitad de su salario. En las empresas de menos de 25 empleados, la ATP cubre en promedio el 70 por ciento del salario neto, mientras que en las de 800 empleados, esa cifra es del 50 por ciento.
 
Por Javier Lewkowicz
 
Fuente: Página12
 

 

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05-06-2020 / 12:06
Miguel Acevedo le sonrió todo lo que pudo a la camarita de su laptop. Estaba en su casa pero de saco y corbata, igual que el resto de los directivos de la Unión Industrial. -El milagro de la pandemia es que la AFIP sea la buena de la película. ¡Hay que agradecer!
 
Fue el martes a la tarde y Mercedes Marcó del Pont le acababa de dar dos buenas noticias en medio de la caída libre que atraviesa la economía: que la recaudación cayó un poco menos en mayo que en abril, tal como se oficializó al día siguiente, y que la semana que viene se deposita la parte de los sueldos que paga el Estado a los empleados cuyos patrones solicitaron la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP).
 
Con el malo de la película le tocó hablar anoche. El presidente del Banco Central, Miguel Pesce, le prometió -también por videoconferencia- que no complicará el acceso a dólares de las industrias que quieran importar.
 
La inquietud de todo el empresariado apareció el viernes pasado, cuando Pesce estableció que las empresas que posean dólares declarados en el exterior deberán usarlos para pagar las importaciones que quieran hacer. Y que recién cuando los hayan gastado podrán acceder a más en el mercado oficial.
 
Acevedo ya había protestado diplomáticamente contra esa resolución anteayer, cuando Alberto Fernández lo recibió en Olivos junto a una docena de CEOs de grandes empresas, como Javier Madanes (Aluar), Luis Pagani (Arcor), Sergio Kaufman (Accenture), Luis Perez Companc (Molinos) y Daniel Herrero (Toyota).
 
El Presidente lo miró a Matías Kulfas. "Es algo temporario", aclaró el ministro de Producción. "Y además, con los insumos para la industria no deberían tener problema", agregó.
 

05-06-2020 / 11:06
04-06-2020 / 11:06
"Expresamos nuestra condena a los graves hechos de violencia institucional que se han suscitado en los últimos días en nuestro país y que son de conocimiento público", indicó el partido de la derecha en un comunicado que firmó el ex secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, pero no la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, quien -como ministra de Seguridad- justificó el asesinato por la espalda de personas a manos de policías y prefectos.
 
Se entiende por qué la omisión: como ministra de Seguridad, Bullrich justificó cuanto acto de violencia institucional ocurrió durante su paso por el gobierno de Mauricio Macri. El mandatario, dicho sea de paso, recibió en Casa Rosada y felicitó al policía Luis Chocobar, mientras estaba siendo investigando penalmente por matar por la espalda al sospechoso de un delito.
 
Bullrich también justificó el asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel por la espalda por parte de integrantes de la Prefectura. Antes de que siquiera comenzara la investigación penal, la ministra emitió un comunicado en el cual aseguró que los prefectos habían sido atacados por poco menos que un comando guerrillero.
 
Nunca se encontraron evidencias de esto, pero la entonces ministra jamás se retractó. De hecho, dijo que en casos de violencia institucional como ese "no necesitamos pruebas: le otorgamos el carácter de verdad a la versión de Prefectura". Lo mismo hizo a lo largo de las semanas y semanas que estuvo desaparecido Santiago Maldonado: defendió sin pruebas a los gendarmes y se negó a hablar de desaparición forzada (un término que, por suerte, ahora el PRO aprendió a usar en su comunicado).
 
La nueva posición del PRO despertó ironías y críticas en las redes, donde no dudaron de tildarlos de farsantes. 

04-06-2020 / 10:06
Comienza un proceso alentador en nuestro país, quizás oscurecido hoy por la contundente irrupción del Covid-19. La rescisión de los polémicos contratos de obras públicas realizados durante el macrismo bajo el sistema de Participación Público Privada (PPP), un modelo de contratación muy perjudicial para el Estado pero que no prosperó por la crisis financiera.
 
El gobierno de Alberto Fernández puso en marcha el proceso para la rescisión de los seis contratos de obras de corredores viales que habían sido adjudicados por Mauricio Macri bajo la cuestionada modalidad PPP en julio de 2018. Ya en plena crisis externa y con el país con el crédito externo cortado, salvo el acuerdo con el FMI, el gobierno de Mauricio Macri firmó contratos bajo una modalidad que sólo había provocado fracasos y sospechas en el mundo.
 
El programa PPP, participación público-privada, es un modelo por el cual las mismas concesionarias debían obtener el financiamiento y realizar las obras, a cambio de la explotación comercial de las rutas y autopistas licitadas. Es decir, las concesionarias contrataban una deuda que después debía pagar el Estado, mientras que aquéllas se quedaban con el negocio del peaje y de la renta de los espacios comerciales que se desarrollaran a lo largo de las rutas (estaciones de servicio, por ejemplo).
 
La marcha atrás con el modelo PPP es una buena noticia. Ese engendro ya había fracasado en Europa dejando un tendal de deudas siderales que debieron ser afrontadas por los Estados. Se trata de un sistema que, como todo producto "made in neoliberalismo", privilegia las finanzas por sobre la producción.
 
En este caso las grandes empresas constructoras -multinacionales muchas de ellas- se hacían cargo de las obras viales licitadas, de su financiamiento y, como frutilla del postre, de la futura explotación de las autopistas. Todo cotizado en dólares, con tasas de interés altísimas y, por supuesto, con el Estado como garante del negocio de los privados. 
 

03-06-2020 / 12:06
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