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El clima en Paraná
“La pandemia nos demostró que vivimos en un país injusto y que la calidad de vida incide fuertemente en el riesgo de contagio”. Alberto Fernández
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Entre Ríos - 18-05-2020 / 13:05
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

Semana muy intensa para el gobierno de Bordet

Semana muy intensa para el gobierno de Bordet
Fue otra semana muy intensa para el gobierno de Gustavo Bordet, enfrentando una peste para la que no hay vacunas ni tratamientos específicos. En ese marco, hay dos temas que inquietan y cuyo desarrollo se observa con preocupación: la de la pandemia y la del flujo de recursos nacionales. Mientras la primera siga aplanada y no crezca y la segunda se mantenga y no siga decayendo, la crisis social por razones sanitarias o económicas se alejará.
Fue otra semana muy intensa para el gobierno de Gustavo Bordet, enfrentando una peste para la que no hay vacunas ni tratamientos específicos. En ese marco, hay dos temas que inquietan y cuyo desarrollo se observa con preocupación: la de la pandemia y la del flujo de recursos nacionales. Mientras la primera siga aplanada y no crezca y la segunda se mantenga y no siga decayendo, la crisis social por razones sanitarias o económicas se alejará.
 
Sin embargo, preocupan otros problemas durante este tiempo de crisis o cuando se supere el drama del coronavirus. La apuesta oficialista es que la curva de evolución de contagios de la covid-19 prosiga aplanada como hasta hoy y que la Nación continúe manteniendo el nivel de auxilio económico a Entre Ríos.
 
Lo primero depende de los resultados de la política de aislamiento, de medidas de prevención y control, y lo segundo exclusivamente de la buena sintonía con el poder central y de la existencia de fondos en las arcas nacionales. En la Casa Gris, por el momento, hay un cierto alivio en estos aspectos, ya sea por los resultados y preparativos en materia de salud pública provincial y porque Alberto revela que no desamparará a Bordet. Lo sostiene por su afinidad política.
 
Hoy por hoy, en lo económico, la Provincia depende de los fondos especiales que le envía la Nación ya que no tiene otras vías para hacer frente a sus gastos debido a la merma de recursos propios y a los de coparticipación. Sería grave, para el Ejecutivo provincial, si esa ayuda sufriera retrasos o decayera, porque no podría garantizar la tranquilidad en la administración pública, máxime si se considera que la discusión paritaria estatal fue postergada a causa de la pandemia.
 
Con los docentes, la negociación salarial quedó congelada a causa de la cuarentena, lo mismo que sucedió con las protestas. Al freezer. Con la asistencia nacional, el Estado provincial llega con lo justo y necesario para atender la planilla salarial, por lo que es fácil deducir que el Ejecutivo se verá en dificultades para satisfacer las demandas de los gremios estatales por una eventual mejora de haberes cuando se supere la pandemia, porque nadie sabe en qué situación económica se saldrá cuando se emerja.
 
"Inviable", es el concepto que un funcionario lanzó cuando se analizó si estarán en condiciones de otorgar una mejora salarial. Todo hace presuponer que entre las presiones sindicales y las carencias de billetes del Estado los problemas estarán a la vuelta de la pandemia. Todo lo bien hecho en materia sanitaria tiene su correlato negativo en el deterioro de la economía. Pero se eligió, y se eligió bien.
 
Nadie sabe en qué condiciones económicas y sociales quedará el Gobierno después de esta crisis sanitaria como para encarar los reclamos del sector público y las exigencias del privado. Lo que emerja no será mejor que antes de marzo, cuando ya se venía mal, sino peor.
 
La Opinión Popular


Necesidades extensas y recursos acotados  

Vivir el hora a hora
 
Con medidas dirigidas a atender la demanda alimentaria del 40% de pobres, el Gobierno provincial ya no vive el día a día, sino el hora a hora, y con dificultades para llegar con lo justo, y si los sindicatos exigen legítimamente aumentos en los sueldos, el clima de la negociación pintará complicado.
 
Para el Gobierno el panorama es crítico respecto de cómo enfrentar las paritarias. En esa línea han surgido voces que advierten que no estarán en situación de conceder una suba de sueldos. "Si apenas podemos pagar la actual planilla salarial, cómo atenderemos un aumento", reflexionó un funcionario, abriendo el paraguas y sin ni siquiera arrojar cifras porcentuales mínimas.
 
Hoy la cuarentena mantiene aisladas y contenidas las exigencias salariales, pero la presión aumenta con cada día de encierro. Cuando se liberen esas trabas y la normalidad retorne, esa negociación se convertirá en una olla a presión. El nerviosismo se incrementa, además, porque el mes próximo deben pagar el medio aguinaldo. SOS a la Nación, envíen socorro.
 

Coronavirus y exigencia de reactivar la economía
 
Buena predisposición de la Nación
 
Si bien ha disminuido casi en un 20% el ingreso por coparticipación federal, la provincia viene siendo compensada por otras vías por el Gobierno nacional, como recursos a través de ATN o por el Fondo Fiduciario, y ahora también con obras públicas.
 
Este aspecto ratifica que hay buena predisposición de la Nación con el mandatario entrerriano, ya que en este rubro la Nación puede elegir a quién beneficiar y a quien retacearle este tipo de ayuda. Sucede siempre.
 
A las "ventajas" obtenidas por afinidades políticas, algunos funcionarios le añaden también la cantidad de Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de $ 10.000 y la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) -pago del 50% de los salarios de las empresas calificadas para acogerse al beneficio-.
 
Aspectos que ayudaron a descomprimir la situación social, según valoró un funcionario, entendiendo que si bien son iniciativas que trasuntan sensibilidad social conllevan una fuerte dosis de contenido político. Señales que, más allá de que Fernández sostenga como premisa que gobierna con 24 mandatarios, no descuida a sus principales socios en las malas.
 
En materia de obras públicas, el poder central se puede dar el lujo de cierta discrecionalidad para dejar en claro las preferencias o las sociedades políticas; sin embargo, en las ayudas económicas a las provincias tiene que respetar los índices coparticipables, aspecto con el que el Presidente pretende hacer gala de una corrección política para favorecer sus vínculos con todos los gobernadores. De ahí el reparto equilibrado.
 
En suma, el auxilio económico nacional es clave para sostener la gestión de Bordet; sus colaboradores ruegan que ese nivel de ayuda para atender las obligaciones del Estado no decaiga porque pondría en serias dificultades al Gobierno, que además debe pensar en la pospandemia.

 
En el Ejecutivo local confían en que el Presidente no le va a soltar la mano, con todo lo que eso significa en materia de gobernabilidad. La pandemia derrumbó los ingresos y ahora los gobernadores dependen de lo que el gobierno nacional envíe. La emisión y la inflación son la contracara de la solución. Todo es muy complejo en tiempos de pandemia.
 

La clase media está en medio del mar y sin salvavidas
 
Mantener la curva aplanada
 
Si Bordet y la ministra de Salud, Sonia Velázquez, le piden encarecidamente a la población que no salga es porque, aunque no se note el oleaje, navegamos por el corazón de la tormenta. Los 29 casos confirmados de coronavirus registrados hasta la tarde de ayer en la provincia no son indicativos de nada.
 
Una generosa porción de la sociedad entrerriana hizo los deberes, se preocupó por cumplir las reglas, se cuidó y nos cuidó a todos. Todo ese esfuerzo no sirve para nada cuando el resto sigue el camino opuesto. En otras palabras: quienes respetaron -y siguen respetando- la cuarentena están a merced de los transgresores.
 
Por ahora, el Ejecutivo debe esforzarse por mantener la curva aplanada del coronavirus y si bien se sostiene que se han preparado para lo peor, lo que inquieta a algunos especialistas es que haya un brote de contagios que se torne exponencial en Buenos Aires y que por miedo la gente huya de esos lugares tratando de ingresar a la provincia, sanos o enfermos; lo que sería catastrófico.
 
Las estimaciones que se hacen para que todo empiece a complicarse, por ejemplo, es que lleguen 200 personas enfermas a Entre Ríos; caso en el que el sistema podría empezar a resentirse. Se estima que cada enfermo puede contagiar a tres.
 
Toda la atención y la mirada sanitaria esta puesta en el área central del país, el AMBA, porque si allí estalla la pandemia, en nuestra provincia habrá que profundizar las medidas de seguridad y todos los controles. El temor es real, aunque por ahora la curva aplanada local lleva alivio a las autoridades, y también a la sociedad.
 

Semana muy intensa para el gobierno de Bordet
 
Aspectos de la flexibilización en Entre Ríos
 
La demora en la emisión del último decreto presidencial sobre la cuarentena, el domingo, obligó a Bordet y a su equipo a postergar por un día las medidas ya acordadas para poner en práctica aquí en el marco de la fase 4 de la emergencia sanitaria.
 
Aspectos de la flexibilización posible en Entre Ríos, que habían sido pedidos a la Nación el 6 de este mes llegaron tarde, seguramente por efectos de la complejidad en la toma de decisiones en el difícil terreno del área metropolitana (ciudad autónoma de Buenos Aires y conurbano). Es que prácticamente el 75% de los casos de contagio y muertes se produce en el AMBA.
 
Gran contraste con la gran mayoría de las provincias, donde los efectos de la pandemia son leves. Si bien en el marco global las estadísticas argentinas son más que favorables, sigue el temor de una explosión de contagios en las próximas semanas que tire abajo el esfuerzo de la gente en estos dos meses.
 
En el gobierno provincial hay satisfacción por el trabajo hecho hasta ahora. Consideran que la respuesta positiva de la Nación a lo sugerido por Bordet ("casi todo le fue concedido", dicen en su entorno) habla de la valoración que hacen semanalmente en la Jefatura de Gabinete.
 
Hay otras provincias que aún no acceden a la flexibilización que ya fue autorizada aquí. "No nos dicen sí porque sí. Se ha hecho un trabajo muy importante en Salud y en otras áreas vinculadas a la estrategia contra la pandemia"; es la apreciación de uno de los funcionarios.
 

La pandemia impuso el consenso político
 
El clima político se enrareció en los últimos días
 
Sin embargo, en este contexto, con la montaña aún por delante, es el clima político se enrareció en los últimos días. Concejales de Juntos por el Cambio Gualeguaychú aseguraron que "el oficialismo pone en riesgo a la comunidad".
 
Otros referentes locales de Cambiemos criticaron al Ejecutivo local por una aparente falta de definiciones sobre la crisis económica y laboral de la provincia, ahora potenciada por la pandemia. El problema es que hablan de una inmediatez que seguramente no se podrá abordar en breve.
 
En el marco que instaló la pandemia hay margen nulo para mostrar apetencias políticas o personales. El humor social es complejo y bastaría un fósforo para que estalle cuando sus ánimos están caldeados. Parecen irresponsables, o fuera de tiempo, estas catilinarias de Cambiemos en la provincia.
 

La flexibilización es un hecho: los dilemas de Gustavo Bordet
 
Salir de la actual coyuntura
 
En cuanto al sector empresario, ve con expectativa el accionar oficial y destaca que también va en sintonía con un planteo que no hace mucho le hicieron al Gobierno, más que nada con la intención de aportar ideas ante las consecuencias económicas de las medidas sanitarias adoptadas por el coronavirus.
 
Esa postura habría sumado gran parte del arco económico y comercial. Está claro que empresa o emprendimiento que quede mal parado por la actual parálisis no tendrá una recuperación rápida. Por ello los responsables de empresas buscan alternativas para salir de la actual coyuntura y avanzar con la discusión sobre la nueva matriz productiva para la provincia.
 

Coronavirus y exigencia de reactivar la economía
 
Respaldado en la buena imagen
 
Entrando ya en el plano de las especulaciones, distintas mediciones locales reiteran que Alberto y Bordet son los dirigentes mejor vistos en Entre Ríos. No es una sorpresa. Ya se ha comentado que, ante la emergencia, la trascendencia de los jefes de cada Ejecutivo es mayor. Es probable que en muchas otras provincias ocurra lo mismo.
 
El Presidente tuvo el mérito, por lo menos hasta ahora, de apurar un aislamiento social que disimuló falencias de infraestructura en salud y mantuvo baja la curva de contagios. Y Bordet se movió en la misma línea, no dudó un instante en adherir a las directivas emanadas desde la Casa Rosada y tomó la iniciativa en algunas propuestas antes que las definiera el gobierno nacional.
 
Y el equilibrio político continúa fortaleciéndose en Bordet. Cada semana el devenir lo pone a prueba en ese aspecto. La semana pasada el presidente Fernández lo había expuesto, junto a otros mandatarios de provincias de la oposición, con el reconocimiento a la lealtad institucional ante la emergencia por la pandemia, diferenciándolos de otros gurkas opositores que, no están a cargo de gobiernos, y cuestionaban con dureza las medidas del Ejecutivo nacional, en especial por las consecuencias económicas del actual aislamiento social.
 
Respaldado en la buena imagen que le deja su gestión ante la pandemia y el respeto a las directivas nacionales, Bordet sigue apostando a darle forma a iniciativas que se concreten en base al consenso. Es un sello, pero no es todo lo que debe resolver una gestión.
 

Semana muy intensa para el gobierno de Bordet
 
Obra pública provincial
  
El gobernador le pidió al Presidente que contribuya a levantar una provincia que, coyunturalmente -según el lenguaje de los administradores de las finanzas públicas-, ha caído en el déficit fiscal. ¿Y cuál puede ser el remedio para semejante caída de la actividad económica producto de la pandemia del coronavirus? La obra pública, sin lugar a dudas.
 
No hay fondos provinciales y, por esa razón, la única alternativa posible es apelar a los programas federales financiados por organismos multilaterales. Fernández ha decidido pagar la deuda electoral, pendiente de las elecciones pasadas, esas en las que Bordet jugó un rol protagónico y que, por esas cosas de las internas peronistas y de la cuarentena, ha quedado pendiente.
 
En el Ministerio de Obras Públicas de la Nación hay un plan de pavimentación integral y articulada, de obras para mejorar y ampliar el sistema de cordón cuneta y de redes de saneamiento. Se trata de un programa para grandes aglomerados que posibilitará que cada Municipalidad que ingrese al programa cuente con unos $ 100 millones para ejecutar esos trabajos.
 
"Necesito logros de gestión", fue una de las frases que el mandatario provincial le habría dicho al jefe de Estado nacional durante la conversación. Pero nada es gratis. En la política se necesitan gestos. Y el gobernador le dio al Presidente lo que hoy precisa: apoyo para renegociar la deuda, más allá del resultado.
 
En ese sentido, Bordet afirmó que la propuesta "expresa una salida sustentable para que nuestro país pueda superar el problema de la deuda. Es una condición ineludible para que, una vez superada esta pandemia, podamos crecer". Y hará una oferta similar a los acreedores de la provincia.
 
Fue un mensaje hacia adentro de la provincia, pero también con proyección nacional, hacia el resto de los mandatarios en un momento clave para establecer si la actual administración pagará a bonistas o si entrará en cesación de pagos. El santafesino Omar Perotti siguió los pasos, casi con las mismas palabras y la misma actitud adoptó el sanjuanino Sergio Uñac, entre otros.
 
Un eventual default cambiaria los planes de las provincias, cada vez más dependientes de la Casa Rosada. Con la crisis actual, los gobernadores necesitan imperiosamente de la mano nacional. Y todos, sin excepción. Con las recaudaciones locales en picada, las transferencias nacionales volvieron a ser gravitantes porque contribuyen a financiar casi un 80% de los gastos mensuales subnacionales.
 
El lunes había varios gobernadores (entre ellos Bordet) inquietos por el resultado de la renegociación de la deuda de Buenos Aires. Los mandatarios seguían de cerca las tratativas encaradas por Axel Kicillof, ya que un default en el principal distrito del país condenaría al resto de las jurisdicciones a la ausencia total de financiamiento para encarar obras públicas.
 
El mercado voluntario de crédito está cerrado para la Argentina (con un riesgo país que se ubicaba levemente por encima de los 3.000 puntos básicos); entonces, la única alternativa que queda es usar los préstamos del Banco Mundial (BM), la Corporación Andina de Fomento (CAF) o del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que también esperaban el resultado bonaerense. Con la extensión de las negociación hasta el 26, ahora será la Nación la que deba definir cuál será el trato con los acreedores (su plazo vence el 22).
 
Entre Ríos necesita esas obras si se toman en cuentan las proyecciones socio-económicas que dejó la fuerte recesión macrista y que se profundizará con la cuarentena por la pandemia del coronavirus: un desempleo cercano al 13%, un nivel de pobreza de hasta un 42% y una informalidad de casi la mitad de los asalariados.
 
Eso podría empezar a revertirse con el dinamismo de un plan de trabajos públicos. Esos datos inquietan al Gobierno nacional. No hay funcionario que proyecte un escenario similar al de 2002, cuando el Producto Bruto Interno llegó a caer un 11%. Pero, el impacto mayor se observará en los grandes aglomerados urbanos. De allí los anuncios para los distritos más poblados de la Argentina, más expuestos al coronavirus y a la crisis profunda que acecha.
 

Coronavirus y exigencia de reactivar la economía
 
Se aguardan anuncios
 
Ya se están planificando programas de empleo, de pequeñas y medianas obras públicas para todo el interior, y se esperan anuncios importantes en materia de viviendas. El Gobernador aguarda poder dar dos sorpresas en materia de infraestructura: una relacionada a una esperada obra vial y la otra a una hídrica.
 
De nuevo, por la "panlítica" y por prudencia, no quiere hablar ahora de esos temas, Bordet no quiere cometer los errores del macrismo y de sus adláteres locales: no anunciará nada hasta que el chivo esté en el lazo. Las expectativas y las demandas son enormes, se impone la cautela.
 
Por último, los que hablan con Bordet aseguran que mucho antes de la elección en la que él logró su segundo mandato y el peronismo ganó la Capital provincial, el gobernador ya enumeraba dos temas ineludibles: resolver el déficit de la Caja de Jubilaciones y lograr una gestión eficiente en la Municipalidad de Paraná. Adán Bahl no era aún candidato a intendente.
 
A este menú inicial que Bordet preveía para estos años se le sumó un frente que tampoco podrá eludir: la renegociación de la deuda que la Provincia no puede enfrentar. La oferta provincial a los bonistas estaría definida, pero ahora faltan los avales del Gobierno nacional. Ese tema no estaba en los planes del peronismo entrerriano. Son tiempos complejos, un annus horribilis que no sabemos cuándo ni cómo terminará, y mucho menos en qué derivará.
 
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