La Opinión Popular
                  08:01  |  Sábado 28 de Noviembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"Hay que recuperar los 20 puntos que perdieron los jubilados durante el gobierno de Macri". Fernanda Raverta
Recomendar Imprimir
Nacionales - 06-05-2020 / 10:05
FRENTE A LA DEVASTACIÓN NEOLIBERAL

El Green New Deal para la pos-pandemia

El Green New Deal para la pos-pandemia
El Green New Deal es un conjunto de propuestas políticas para ayudar a abordar el problema ambiental y la crisis financiera. Se hace eco del New Deal, los programas sociales y económicos iniciados por el presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt a raíz del Crac del 29 y en el inicio de la Gran Depresión.
Desde perspectivas polares, políticos, estrategas e intelectuales de Occidente, tanto en los países centrales como en los periféricos, coinciden en que la magnitud de la actual crisis económica-financiera a escala mundial, detonada y agravada por la expansión del Covid-19, es aún más grave que el quiebre financiero de 1929-1930.
 
Coinciden además, en que al final de la pandemia se esperan cambios profundos. El mayor interrogante es hacia dónde se orientarán tales cambios considerando que, a su vez, la actual crisis se conjuga con las amenazas del calentamiento global y la crisis del agua, que en palabras del Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, son aún más graves y amenazantes que la pandemia.
 
La expansión del Covid-19 dio el golpe final a la hegemonía del neoliberalismo y de la globalización neoliberal en los países centrales y periféricos de Occidente, cuyo fracaso se venía anunciando con características propias, en Francia, en Inglaterra, en Italia o en Estados Unidos; y también en Colombia, Perú, Ecuador, Chile o Argentina.
 
El crecimiento exponencial de la concentración y polarización de la riqueza, con su contracara de un incremento también exponencial de la pobreza e indigencia, el desempleo, la precarización laboral, la caída de los salarios reales y el deterioro de los sistemas de salud pública, que se fueron agudizando en las últimas décadas, crearon las condiciones para que la pandemia actuara como un inesperado y contundente detonador.
 
Dolorosamente, Argentina es un ejemplo más de la devastación producida por las políticas neoliberales impuestas desde la dictadura militar, que en parte pudieron ser revertidas por los gobiernos de principios del siglo XXI, pero se agudizaron nuevamente durante la presidencia de Mauricio Macri.
 

 
Los datos de distintos organismos internacionales dan cuenta de la magnitud de la crisis a nivel mundial. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo-PNUD indicaba en 2019 que el 80% de la población mundial -unos 6.500 millones de personas- sólo contaba con el 4.5% de la riqueza; y de ellos 4.500 millones se encontraba bajo condiciones de pobreza o indigencia.
 
Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que puede producirse un rápido incremento de la destrucción de empleo y superar largamente los 250 millones de desocupados, afectando con dureza a más de 2.000 millones de trabajadores del sector informal, sin cobertura de seguridad social.
 
 
Argentina y la devastación neoliberal
  
En grandes rasgos, entre 1974 y 2020, la pobreza creció desde el 6% a más del 40% de la población; del 90% de los trabajadores en blanco y con derechos sociales, se pasó al 48%, el resto está precarizado, en negro o desocupado; el desempleo creció desde el 3% al 12% y si se agregan los inactivos supera el 20%.
 
Situación social que se combina con el saqueo de las empresas públicas y los recursos estratégicos, que fueron privatizados a precio vil, junto a la destrucción del sistema nacional de ferrocarriles y de la flota mercante y fluvial. También se destruyó el sistema de educación pública, el más importante del continente, que había dado tres Premios Nobel en Ciencias y dos Premios Nobel de la Paz.
 
A lo largo de esos años, Argentina pagó más de 530.000 millones de dólares en concepto de deuda; perdió unos 420.000 millones de dólares en renta petrolera; y abonó cerca de 200.000 millones de dólares en fletes, a causa de la destrucción de la flota mercante. A lo cual se agrega un nuevo endeudamiento irracional, que pasó del 52.6% del PBI en 2016 al 91.7% en 2019; y en su mayor parte fue destinado a la especulación financiera y la fuga de capitales.
 
En estas adversas condiciones en lo económico y lo social, Argentina enfrenta la pandemia y una grave crisis mundial, potenciada a su vez al conjugarse con la crisis ambiental: un escenario nacional e internacional ante el cual las más diversas perspectivas coinciden en que al final de la pandemia habrá cambios de gran profundidad.
 
 
El antecedente de las alternativas ante la crisis de 1929/1930
  
Es pertinente recordar que, ante la magnitud de la crisis que afectó al mundo en esa tercera década del siglo XX, se plantearon dos opciones polares. Por una parte, el presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt, aconsejado por el joven economista John Maynard Keynes, impulsó el New Deal.
 
Una política de participación del Estado en la economía, como motor del crecimiento y garantía de bienestar de la población, con control del sector financiero y otras áreas estratégicas, combinado con una redistribución de la riqueza y de derechos laborales, que significaron un aumento de los salarios reales y otros beneficios. A lo cual se sumó una disminución de la jornada de trabajo del 45%: desde las 72 horas semanales de fines del siglo XIX y principios del XX, a las 40 horas que finalmente se impondrían en la posguerra.
 
La otra opción, promovida por el Canciller alemán Adolf Hitler, fue la superación de la crisis y el desempleo mediante un impulso decisivo a la industria de guerra, junto a la persecución y el genocidio de la población considerada indeseable. Una política que llevó al estallido de la II Guerra Mundial.
 
Al finalizar la contienda y en el marco de un esquema internacional de poder liderado respectivamente por Estados Unidos y la Unión Soviética, ante las amenazas del avance del comunismo y como respuesta a las movilizaciones y protestas en el campo occidental, en los países centrales y en parte de América Latina se impusieron, con características propias, los Estados de Bienestar y los modelos económicos keynesianos.
 
Fueron "los treinta años de oro" entre 1945 y comienzos de la década de 1970: los de más alto y sostenido crecimiento económico y equidad social de la historia. Tal vez la consigna más noble de esos tiempos en Argentina fue "los únicos privilegiados son los niños"; ahora casi el 60% de nuestros niños y adolescentes, están en condiciones de pobreza e indigencia.
 
 
Las propuestas polares como respuesta a la crisis en los países centrales de Occidente
  
Henry Kissinger, el más lúcido y siniestro estratega del poder estadounidense, considera que "el mundo nunca será el mismo después del coronavirus" y propone estrategias para salvar al "mundo libre" ante el peligro que "se incendie" y que la "agitación política y económica que ha desatado la pandemia podría durar por generaciones".
 
Con la misma orientación, Steve Bannon, ex jefe de estrategias de la Casa Blanca en la administración de Donald Trump, se ha dado la tarea de unir fuerzas entre movimientos políticos europeos de derecha y extrema derecha, con el fin de fortalecerse en conjunto para garantizar la orientación de los cambios.
 
Cuenta para este objetivo con la experiencia en manipulación de conciencias a través de su empresa Cambridge Analytica, que utiliza una masa de datos personales obtenidos a partir de las redes informáticas, combinados con guerras informativas, difamaciones y falsas denuncias de corrupción, a fin de "construir modelos para explotar lo que sabemos de ellos y apuntar a sus demonios internos".
 
Entre otros, podrían ser convocados por Bannon dirigentes como Viktor Orbán de Hungría, Jörg Meuthen y Alexander Gauland de Alternativa para Alemania, Matteo Salvini de la Liga del Norte de Italia, Marine Le Pen del Frente Nacional de Francia, Geert Wilders del Partido Popular por la Libertad y la Democracia de Holanda, Santiago Abascal del partido Vox de España y Norbert Hofer del austríaco Partido de la Libertad. Con estas perspectivas, los grupos de poder norteamericanos y sus aliados internacionales, se muestran dispuestos a disciplinar y subordinar esa probable agitación política y económica generada por las demandas de justicia de las grandes mayorías del mundo.
 
En contraste, políticos e intelectuales de Estados Unidos y Canadá, como Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez, Noam Chomsky y Naomi Klein, junto a políticos e intelectuales europeos, entre quienes destaca el economista griego Yanis Varoufakis, lanzarán la convocatoria de consolidación de un movimiento progresista internacional y la propuesta de debatir el Green New Deal, como alternativa global hacia la salida de la crisis internacional. Convocan a sus pares de América Latina, África y la India, a integrarse a la construcción y ampliación de este movimiento global, participando del debate y enriqueciéndolo a partir de las diversas síntesis de los contextos locales y regionales. En grandes rasgos, plantean que, en la actual coyuntura, a la profundidad de la crisis económico-social, agravada por la pandemia del Covid-19, se suma la necesidad de concebir respuestas integrales, capaces de superar los graves problemas económico-financieros y sociales que afrontan los países del área occidental y, al mismo tiempo, revertir los procesos que potencian el calentamiento global y destruyen la biodiversidad, poniendo en riesgo la vida misma en el planeta.
 
 
El rol del Estado y el Green New Deal pos-pandemia
  
América Latina y Argentina tienen raíces culturales ancestrales que portan esos valores y ya desde las primeras etapas de la Independencia, a inicios del siglo XIX, se formularon en nuestro continente las ideas más avanzadas en la reivindicación del carácter integralmente humano de todos los seres humanos: Alexander Petión en Haití, Hidalgo y Morelos en México; Bolívar y Simón Rodríguez en la Gran Colombia; San Martín, Belgrano y Artigas en el Río de la Plata, fueron los primeros en el mundo en plantear la construcción de democracias integrales, con eliminación de la esclavitud y la servidumbre indígena y el reconocimiento como ciudadanos plenos, de esas castas consideradas inferiores de indígenas, mestizos, negros y mulatos, que fueran las bases principales de los ejércitos libertadores.
 
A pesar de las derrotas y del acoso de los centros imperiales, esas ideas, que incluyen un mandato de respeto y relaciones armónicas con la naturaleza, sumadas a las enseñanzas de los triunfos y fracasos de las experiencias de reivindicación social y autonomía nacional en el transcurso de nuestra historia, constituyen un patrimonio que debe estar presente en la elaboración de las nuevas alternativas. Son valores esenciales para concebir el futuro, más allá de las distancias tecnológicas entre los barcos a vela y la inteligencia artificial o los sistemas 5G.
 
Ante estos desafíos, en Argentina es preciso plantear un amplio y profundo debate para la definición de un proyecto nacional de democracia integral, que contemple respuestas capaces de revertir las duras consecuencias de la devastación neoliberal y los factores que alimentan el calentamiento global y la destrucción de la biodiversidad.
 
En grandes líneas y sin pretender agotar la complejidad y amplitud del debate, un punto esencial es el nuevo papel del Estado en el bienestar social y en la economía, en las finanzas y en el control de áreas estratégicas, otorgando prioridad a las orientaciones políticas basadas en valores solidarios; en la participación y las acciones colectivas; en el bien común y las organizaciones libres del pueblo; en contraste con las ideas del individualismo egoísta, el lucro como valor supremo y las obsesiones privatistas. El equilibrio fiscal no se logra solamente por un ajuste de los gastos, sino por un incremento de los ingresos legítimos del sector público.
 
Entre otros aspectos, consideramos necesario debatir algunos puntos básicos:
 
- Consolidar el sistema de salud pública, recuperar la calidad del sistema público de educación y fortalecer el sistema científico-técnico. Además de la jerarquización y calificación docente en las áreas primaria y secundaria, ante el despliegue de la Revolución Científico-Técnica, que impone al conocimiento como el recurso estratégico por excelencia, la educación de calidad para el conjunto de la población es una de sus fuentes esenciales, que no puede dejarse en manos del mercado en ninguno de sus niveles. La promoción del sistema científico-técnico adquiere carácter prioritario; y los montos destinados a estos campos no deben considerarse gastos sino inversiones estratégicas.
 
- Control estatal de las finanzas: es el único camino para revertir la impunidad con que se han comportado los bancos y los grupos financieros en las últimas décadas. El libre juego de las leyes del mercado promovido por el neoliberalismo, ha llevado a descomunales saqueos a través de endeudamientos fraudulentos e irracionales; especulación financiera; fuga de capitales; limitación de créditos para el desarrollo industrial y de servicios o el consumo; obtención de ganancias extraordinarias y sistemáticas; todo ello en perjuicio del conjunto de la economía y la población. En este campo se incluye el pedido del Papa Francisco a los países ricos, respaldados por organismos financieros, de condonación de las abultadas deudas externas de los países periféricos.
 
- Control del comercio exterior ante la sistemática evasión a través de meras declaraciones juradas, que sin una evaluación de su veracidad, han permitido verdaderas estafas al fisco, con montos que puede rondar entre 10.000 y 15.000 millones de dólares anuales, en concepto del contrabando de mineras, petroleras y agro-negocios. Además de la creación de un organismo similar al IAPI, es preciso nacionalizar los puertos principales y la Hidrovía, cuyas concesiones están finalizando en estos años.
 
- Defensa del agua. El calentamiento global, con patrones de temperaturas y fenómenos meteorológicos extremos, está afectando el retroceso de glaciares y cascos polares, poniendo en peligro estos suministros en el futuro. A su vez, la deforestación masiva afecta el régimen de lluvias, mientras los modelos extractivistas --cultivos transgénicos, mega-minería y extracción de hidrocarburos con la técnica del fracking-- generan procesos de contaminación de las aguas o de utilización masiva de recursos hídricos en detrimento de la salud y el ambiente, que agravan el problema y obligan a plantear alternativas para este tipo de producciones.
 
El informe de Naciones Unidas "Desarrollo de los recursos hídricos en el mundo" estima que hacia 2050, sobre una población total de 9.000 millones, 7.000 millones de personas padecerán de escasez de agua por efectos del cambio climático; lo cual amenaza la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia. Las tendencias indican que en esos años, la demanda de agua será superior en un 60% de la actual, mientras el 85 % de las fuentes hídricas se encuentran en zonas donde habita el 12% de la población del mundo. Argentina, con sus vastos recursos hídricos, se encontraría en el ojo de la tormenta: los glaciares y cuencas de ríos patagónicos; el sistema de grandes lagos, de lagunas y esteros; la cuenca del Río de la Plata; junto a las reservas subterráneas de acuíferos como el Puelche o el Guaraní, configuran un claro objetivo en la estrategia de las potencias y las corporaciones interesadas en disponer de este recurso.
 
- Reconversión energética y reorientación de producciones contaminantes. El Informe Especial sobre Calentamiento Global, publicado en Octubre de 2018 por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas-IPCC, advierte que el mundo experimentará graves problemas, si las emisiones de gases de efecto invernadero y los procesos de deforestación no se revierten en las próximas décadas. Esta amenaza impone la necesidad de abordar una reconversión energética en gran escala, con el cambio hacia energías renovables --solar, eólica, hidráulicas y otras-- que incluyen el parque automotor, los edificios y viviendas, parte de las industrias y otras áreas.
 
- Desarrollo de industrias públicas en el sector ferroviario y naviero. La reconstrucción de los ferrocarriles se impone como un objetivo estratégico de primer nivel: además de revertir la distorsión que supone tener más del 90% del transporte de mercancías y personas por automotores, se trata de una industria multiplicadora, capaz de crear cientos de miles de puestos de trabajo en la industria central, en las proveedoras, en el servicio ferroviario, en la recuperación de los pueblos fantasma y en la dinamización de las economías regionales. Es preciso formular estudios rigurosos y evaluar las experiencias internacionales, en especial las europeas y la china con su Ruta de la Seda, para impulsar una industria pública de avanzada. En la misma orientación, la producción naviera civil y militar, es otro polo multiplicador para la reconstrucción de las flotas nacionales: más del 90% de nuestras exportaciones se transportan en buques extranjeros; y se calcula que la pérdida en fletes ronda los cinco mil millones de dólares anuales.
 
- Reducción de la jornada laboral y recalificación de trabajadores en áreas de avanzada con salarios dignos. Las tecnologías de avanzada no reemplazan personas, sino tiempo de trabajo humano; y una disminución en gran escala de la jornada laboral puede reducir a la mitad el drama actual del desempleo, junto a la creación de nuevos puestos a partir de los polos de las industrias multiplicadoras: una de las claves del éxito de los "Treinta años de Oro", fue la reducción de la jornada en un 45%: de 72 a 40 horas semanales. Política que debe conjugarse con la promoción y el incremento de la calidad productiva de las economías populares: tal vez nuestra principal ventaja frente a otros países, sea la existencia de una amplia red de organizaciones sociales de base, con valores de solidaridad, cooperación y reciprocidad, que nuclean a millones de trabajadores precarizados o desocupados en formas creativas de subsistencia y producción popular.
 
Noam Chomsky advierte que la estrategia de los grupos de poder ante la crisis, agravada por la pandemia del coronavirus: "Nos podría llevar a Estados altamente autoritarios y represivos, que expandan el manual neoliberal incluso más que ahora. La clase capitalista no cede. Piden más financiación para los combustibles fósiles, destruyen las regulaciones que ofrecen algo de protección. Eso depende de la gente joven. Depende de cómo la población mundial reaccione."
 
Por Alcira Argumedo y Juan Pablo Olsson
 
Fuente: Página12
 

Agreganos como amigo a Facebook
28-11-2020 / 07:11
El presidente Alberto Fernández consideró "desmedido" el accionar de la Policía de la Ciudad durante el funeral de Diego Armando Maradona. La ministra de Seguridad nacional, Sabina Frederic, contó que le pidió a su par porteño, Diego Santilli, que cesara la represión.
 
Desde el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires salieron al contragolpe: primero culparon al gobierno nacional y a "los violentos" por todo lo ocurrido, pero luego optaron por defender el accionar de la policía y sostuvieron que no se podía dejar avanzar a los violentos.
 
Eso argumentaron tanto el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, como su vicejefe, Santilli, que oficia también como ministro de Seguridad local. En ese contexto, la Secretaría de Derechos Humanos nacional presentó una denuncia contra las autoridades de CABA por la brutalidad policial.
 
Durante toda la tarde del funeral, fueron y vinieron las acusaciones entre los dos gobiernos. Primero, el ministro del Interior, Eduardo "Wado" De Pedro, lanzó un pedido urgente: pidió dejar de reprimir. "Les exigimos a Larreta y Santilli que frenen ya esta locura que lleva adelante la Policía de la Ciudad. Este homenaje popular no puede terminar en represión y corridas a quienes vienen a despedir a Maradona".
 
El Ministerio de Seguridad nacional también sacó un comunicado en el que destacó: "Queremos que quede claro: este Ministerio ni ninguna de las fuerzas a su cargo ha dado ni recibido orden alguna de ejercer la violencia sobre las personas que se encuentran en las inmediaciones ni adentro de la Casa Rosada". 
 

27-11-2020 / 11:11
27-11-2020 / 10:11
El fallecimiento de Diego Maradona conmovió a la Argentina y al mundo. Ayer la noticia estuvo presente en los diarios y en las cadenas televisivas de los cinco continentes. Quizás ese hecho nos ayude a comprender la verdadera dimensión que alcanzó este compatriota nacido en una villa del conurbano bonaerense.
 
No fueron solo los extraordinarios logros deportivos los que convirtieron al hombre en mito. Se equivoca y mucho quien piense que Maradona se ganó el corazón de tanta gente por la habilidad fuera de serie de su zurda, por los goles inolvidables a los ingleses, por la copa del mundo, por sus derroches de magia en los estadios.
 
Las lágrimas de millones de personas, las velas encendidas en miles de improvisados altares, la multitud y la cola interminable en la Casa Rosada para despedirlo tienen origen en otro tipo de agradecimiento. Uno que nace, es cierto, en el fervor futbolístico, pero que lo trasciende infinitamente para convertirse en una suerte devoción pagana por su figura de semidiós caído.
 
Fue, a diferencia de tantos otros tocados por el dedo de la fama, uno que nunca se olvidó ni renegó de su origen en la pobreza de Fiorito; uno que siempre se paró del lado de los humildes y nunca de los poderosos; uno que siempre abrazó como propias las mejores causas; uno que nunca se calló a pesar de que su silencio le hubiera reportado enormes beneficios personales y económicos. Siempre tuvo muy claro de qué lado de la raya ubicarse, y para qué lado había que poner el pecho.
 
Su amistad con Fidel Castro, su admiración por el Che Guevara, su cercanía con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, su presencia altiva en el "No al ALCA" junto a Chávez, Lula y Kirchner en Mar del Plata, su defensa de los futbolistas ante la prepotencia de la FIFA en el Mundial de México, sus solitarias denuncias contra la corrupción de la elite corporativa del fútbol global, su acompañamiento de los movimientos populares de todo el mundo y tantas otras cosas imposibles de mencionar aquí lo convirtieron en el mito que es hoy, cuando acaba de partir.

26-11-2020 / 10:11
Los funcionarios que rodean a Martín Guzmán no lo dirán en público, al menos por ahora. Pero el último dato del Indec, dando cuenta de la lenta aunque persistente recuperación de la actividad económica, llevó entusiasmo al equipo. Creen que, de cara al verano, la recuperación podría ser más visible. La clave para entender la posible dinámica positiva radica en lo que ya han tomado nota los principales mercados internacionales: la seguridad de contar con una vacuna para los próximos meses.
 
"El mundo financiero ya opera bajo el supuesto del final de la pandemia para el corto plazo. Que podamos evitar la segunda ola del Covid será lo más relevante que nos vaya a pasar frente a lo que viene", argumenta, auspiciosa, una fuente inobjetable del equipo económico. La confirmación de la llegada de la vacuna puede convertirse en la noticia que quiebre la tendencia negativa de la actividad económica, creen en Economía.
 
El hecho de que la actividad económica se encuentre "apenas" 7% por debajo de la prepandemia potenció las expectativas. Según el Indec, todavía hay varios sectores que se encuentran prácticamente frenados: "Hoteles y Restaurantes" está nada menos que 59,5% atrás del año pasado. Otro ejemplo: La "Construcción" se ubica 28% debajo de septiembre de 2019; y "Transporte" se encuentra 19% por debajo.
 
En la mirada de los funcionarios, esto significa que con la reapertura (aunque sea parcial) de esas actividades, la economía debería acelerar su recuperación. En el equipo económico esperan que tanto octubre, pero sobre todo noviembre, ya muestre números más cercanos a la recuperación total. Básicamente porque esos rubros que estaban totalmente clausurados hasta hace poco, ya se fueron reabriendo. Y lo harán seguramente con más decisión ya para el año que viene si -como se aguarda- llega la vacuna y se relajan las restricciones impuestas por la pandemia.
 

26-11-2020 / 09:11
Es probable que la muerte de Diego Armando Maradona sea uno de los pocos fenómenos capaces de barrer con la grieta en este país. Por unos días, la enorme mayoría de los cincuenta millones de argentinos estaremos aunados en la pena. Eso no significa que Maradona no haya tomado partido.
 
Por eso lo querían y lo odiaban. Lo odiaban porque tenía el valor que muchos no tienen de ser libre, de no ajustarse a lo que todos le reclamaban, de ser siempre él a un costo bestial. Porque estar arriba te convierte en un engranaje importante de la máquina, no podés no ser un ejemplo, no podés cagarte en ser el espejo en el que todos aspiremos a reflejarnos. Los millonarios y los famosos cumplen esas reglas de casta. Están para eso. Y Diego los mandó a pasear a todos.
 
Diego fue el chico más grande, tan grande que convirtió el futbol en un enorme campo de rebelión. Como cuando les ganó a los ingleses después de Malvinas con dos jugadas hermosas y cuando hizo que los napolitanos (los "cabecita negra" de Italia) ganaran el campeonato que era monopolio de los rubios del norte. Sacó al Napoli del fondo de la tabla y lo llevó hasta la punta. Y cuando hacía el gol se abrazaba a la tribuna haciéndoles sentir que lo habían hecho todos.
 
Nos metemos en política, que es un tema difícil de tocar con relación a esta cuestión. Diego vivió 5 años en Cuba, que sirvió de plataforma para su compromiso con los movimientos populares en América Latina durante las últimas dos décadas de su vida. Hugo Chávez, Lula Da Silva, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Evo Morales, Pepe Mujica, Rafael Correa, Nicolás Maduro, Alberto Fernández: todos tuvieron su abrazo y su foto con el 10.
 
Maradona hizo propia la causa popular con la misma intensidad que todo en su vida: sin marco teórico ni especulaciones, sin medir riesgos ni consecuencias. Desde redes sociales dejó claro su apoyo al Frente de Todos, primero, y al gobierno de Alberto Fernández después. Con el que nunca hubo acercamiento posible fue con Mauricio Macri.
 
Lo quisimos aún cuando anduvo perdido por la droga y rodeado de seres destestables que se aprovechaban de él. Por eso, la mayoría de los argentinos lo estamos llorando y más que nadie esa tribuna colmada que llamamos Pueblo. Es que el sistema quería que el astro Diego fuera un ex pobre domesticado, para que los pobres quisieran imitarlo. Y el espejo que hizo Diego reflejaba su esencia que es la del pibe de Villa Fiorito luchando con sus ángeles y sus demonios.
 
En ese espejo, el Pueblo se veía Pueblo. Es como el Peronismo: es como es. No como quisieran verlo o verse. Por eso en este país van de la mano. "Mi viejo fue peronista, mi vieja adoraba a Evita, y yo fui, soy, y seré siempre peronista. Y esto no debería ser un problema. El problema es la intolerancia que nos plantaron", sentenció el Diego en el último Día de la Lealtad.
 
La Opinión Popular
 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar