La Opinión Popular
                  22:43  |  Lunes 27 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Tenemos nuevas prioridades: combatir el hambre y la pobreza, encender la economía, reactivar el consumo y generar empleo”. Alberto Fernández
Recomendar Imprimir
Nacionales - 13-01-2020 / 10:01
RESISTENCIA DE LOS RICOS A LAS RETENCIONES, EL 30% EN LA COMPRA DE DÓLARES Y LA SUBA DE BIENES PERSONALES

Aumentos de impuestos: ¿quiénes deben pagar el desastre macrista?

Aumentos de impuestos: ¿quiénes deben pagar el desastre macrista?
En esta coyuntura es importante determinar quiénes deben tener una mayor obligación contributiva para salir del desastre macrista. La devastación del tejido productivo y social, la desarticulación de funciones básicas del Estado y la herencia de una inmensa deuda impagable con una economía en recesión en tres de los cuatro últimos años es el cuadro que entregó el macrismo. Es un cuadro dramático que tiene que ser recordado cada vez que se impulsan iniciativas para recuperar recursos fiscales.
El gobierno anterior debilitó las cuentas públicas y avanzó con medidas regresivas en materia impositiva: eliminó retenciones, para luego reimplantarlas desesperado por el naufragio de la economía y por recomendación del FMI; redujo los impuestos a bienes suntuarios (autos de alta gama, motos y embarcaciones); bajó las alícuotas de Bienes Personales; disminuyó Ingresos Brutos con el consenso fiscal rubricado con las provincias; regaló más de dos puntos de la coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires.
 
Este paquete impositivo no despertó resistencias en los medios porque implicó una importante transferencia de recursos hacia los ricos y, por lo tanto, al poder económico. Pero esa redistribución regresiva fue el pecado original porque derivó en el endeudamiento descontrolado de los dos primeros años del macrismo.
 
La pérdida de recursos fiscales agudizó el déficit que fue cubierto con deuda en dólares, en una pésima decisión de administración financiera de las cuentas públicas. O sea, se capturaban dólares del mercado para atender el creciente desequilibrio en pesos, desbalance agudizado por esas medidas impositivas.
 
El saldo fue un rápido naufragio de la economía con default y debilidad fiscal, que el auxilio financiero extraordinario del FMI evitó un descontrol aún mayor de las variables macroeconómicas.
 
La administración Fernández aplicó un paquete impositivo contrario al impulsado por Macri. Lo tuvo que hacer para empezar a atender el desquicio fiscal recibido no sólo por esas medidas tributarias regresivas, sino también por la inmensa carga fiscal que implica el stock de deuda incrementado en forma impresionante en esos cuatro años. Y lo hizo sin castigar a los sectores máspobres dirigiendo la exigencia de un mayor aporte a grupos sociales con mayor capacidad contributiva.
 
Las medidas impositivas progresivas y la renegociación de los pagos de la deuda constituyen entonces la base para la recuperación fiscal de las cuentas públicas y de la economía en general.
 
Las protestas por los cambios impositivos provienen de los sectores más ricos que se han beneficiado en los últimos cuatro años. El complejo agroexportador, con la eliminación de las retenciones y la megadevaluación macrista; sectores sociales que tradicionalmente son intensos en dolarizarse en ahorros y por turismo al exterior, cuya voz representativa en estos días fue Susana Giménez; los contribuyentes que pagaron menos por Bienes Personales, y los grandes propietarios rurales y urbanos de la provincia de Buenos Aires.
 
Alberto Fernández decidió conseguir recursos adicionales entre los ganadores del modelo macrista, eludiendo el sendero del ajuste tradicional a los pobres de la ortodoxia económica, que despertaron resistencias de sectores privilegiados durante el gobierno de Macri.

 
La resistencia a las retenciones agropecuarias, al impuesto cambiario PAIS, a las alzas en las alícuotas en Bienes Personales y al paquete impositivo en la Provincia de Buenos Aires revela dos cuestiones, además de controversias tributarias:
 
1. Los impuestos forman parte de una disputa política medular en la sociedad.
 
2. La existencia de potentes restricciones sociales, económicas y políticas para instrumentar medidas de redistribución progresiva del ingreso vía modificación de la estructura tributaria.
 
 
Desquicio fiscal
 
En el incipiente escenario de conflicto político, en apenas en el primer mes del gobierno de Alberto Fernández, se han empezado a manifestar en forma muy explícita tensiones conceptuales acerca del rol del Estado en la economía, del alcance de los impuestos y del destino del gasto público.
 
Es un debate en el cual el oficialismo ha quedado a la defensiva. Su mensaje apunta a reclamar "solidaridad" de sectores medios y altos de la pirámide de ingresos. Lo hace cuando, en realidad, la cuestión impositiva está basada en relaciones de poder y no de buena voluntad de los sectores de mayor capacidad contributiva.
 
No se trata de pedir un "esfuerzo", sino de redefinir las reglas de una sociedad más equitativa, lo que implica abrir conflictos con sectores a los que se les afectarían sus privilegios. En esta coyuntura es importante determinar quiénes deben tener una mayor obligación contributiva para salir del desastre macrista.
 
La devastación del tejido productivo y social, la desarticulación de funciones básicas del Estado y la herencia de una inmensa deuda impagable con una economía en recesión en tres de los cuatro últimos años es el cuadro que entregó el macrismo. Es un cuadro dramático que tiene que ser recordado cada vez que se impulsan iniciativas para recuperar recursos fiscales.
 
Si ese recordatorio no se hace por especulación política o por estrategia comunicacional, esas medidas parecen aisladas, caprichosas u hostiles hacia un sector específico cuando, en realidad, son imprescindibles para recomponer la situación fiscal.
 
Explicar las motivaciones de las medidas no es revanchismo ni mirar para atrás, sino una necesaria tarea de divulgación para que la mayoría de la sociedad comprenda la magnitud de la crisis y quiénes deben aportar más proporcionalmente para comenzar a transitar el sendero de la recuperación.
 
 
Quejas
 
El origen y la orientación del paquete tributario del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, son similares al del gobierno nacional, aun con más dificultad porque la administración de María Eugenia Vidal se lanzó a un irresponsable endeudamiento en dólares. Se sabe que las provincias no emiten moneda ni pueden conseguir dólares, lo que las pone en una posición más frágil respecto a la de la Nación.
 
Uno de los frentes de resistencia a las medidas de Kicillof para sumar recursos provino de las cableoperadoras (la del Grupo Clarín es la más importante en ese negocio). Esas firmas contaron con la colaboración del bloque de legisladores de Juntos por el Cambio, que consiguió frenar la propuesta de aumento de la alícuota de Ingresos Brutos (de 2 a 3 por ciento), perdiendo la provincia de recaudar 600 millones de pesos anuales. En contrapartida es el monto que se ahorran de pagar esas empresas.
 
Otros beneficiarios de las modificaciones introducidas por la oposición en el paquete impositivo fueron los importadores y exportadores y los propietarios más grandes de la provincia de Buenos Aires.
 
La progresividad de la iniciativa impositiva bonaerense se mantuvo pero con una menor intensidad.
 
 
Conceptos
 
Las medidas impositivas de los gobiernos nacional y bonaerense están provocando un debate dominado por el discurso conservador. Los argumentos son conocidos, pese a que se tratan de tibias reformas progresivas: en Argentina se paga mucho en impuestos; siempre pagan los mismos; el Estado es ineficiente; los políticos cobran mucho.
 
Resulta oportuno recordar conceptos fundamentales para abordar el tema de los impuestos.
 
Los Estados necesitan recaudar impuestos para realizar acciones necesarias al bien común. Para eso definen y aplican un sistema tributario con la aspiración social de que sea básicamente equitativo.
 
En general, los sectores alcanzados por impuestos manifiestan resistencia a pagarlos, y la estrategia para expresar disconformidad es la misma: que pagan mucho, que otros lo hacen menos y que la acción del Estado es abusiva sobre sus ingresos.
 
Es una posición que voluntaria o involuntariamente deslegitima la acción del Estado en la economía. Cuestiona de esa forma el contrato social básico referido al pago de impuestos para financiar el funcionamiento del Estado.
 
Lo hacen invirtiendo la secuencia de ese contrato social. Exponen que pagan demasiado en impuestos en relación a lo que reciben de parte del Estado. Algunos consideran que el gasto público es ineficiente o evalúan que otros gozan de privilegios impositivos que ellos no tienen.
 
Sin embargo, para tener derechos, primero hay que cumplir con obligaciones, en este caso impositivas en función de la capacidad contributiva. Así se desarrollaron los contratos sociales en las sociedades modernas.
 
El Estado, a su vez, obtiene legitimación para el cobro de impuestos cuando utiliza esa recaudación redistribuyendo ingresos en forma progresiva, como con la cobertura social que incluye entre sus pilares la Asignación Universal por Hijo. También con su política de subsidios a los servicios públicos, que actúan como un salario indirecto al trabajador.
 
 
Equidad
 
Los tributaristas explican que una sociedad funciona con un contrato social básico de pago de impuestos para financiar el funcionamiento del Estado. Y que esos pagos tienen que recaer en mayor medida en los sectores que tienen más capacidad contributiva, o sea que tienen más ingresos.
 
Un sistema tributario es más equitativo cuando la carga de la recaudación descansa en porcentajes crecientes en impuestos que pagan los sectores de mayor capacidad contributiva en la pirámide de ingresos.
 
Aunque esas ideas parezcan elementales, de aceptación general, cuando se intentan tímidas modificaciones para fortalecer y profundizar ese contrato social el resultado son conflictos de proporciones. En 2008 hubo una rebelión del sector del campo para resistir la aplicación de un esquema de retenciones móviles a las exportaciones.
 
Hoy el malestar se expresa también en el esquema de retenciones de Fernández y en la carga impositiva en el mercado cambiario.
 
El éxito del movimiento en 2008, logrando que pequeños y medianos productores salieran a defender intereses de grandes propietarios, ha definido límites muy estrechos para diseñar una reforma fiscal que involucre al campo. Esos contornos quedaron en evidencia en la actualización del Impuesto Inmobiliario Rural que impulsó la gobernación de la provincia de Buenos Aires
 
 
Disputa política
 
La controversia alrededor de las retenciones al complejo agroexportador es la muestra más visible que, además de los aspectos recaudatorios, redistributivos de la renta de la tierra y del impacto en precios internos, se trata de un espacio de disputa política.
 
Cuando Mauricio Macri las reimplanta, teniendo como ministro, luego rebajado a secretario de Agricultura, al presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Etchevehere, no hubo ni comunicados de entidades gremiales del sector, ni protestas de productores ni tractorazos en las rutas.
 
La reacción fue opuesta cuando Alberto Fernández sólo actualizó el monto de las retenciones al mismo nivel que el dispuesto inicialmente por Macri. La decisión clave fue que ahora se aplica como un porcentaje, y antes era un monto fijo que con devaluación e inflación se terminó licuando.
 
La resistencia que se está alimentando, con grupos que convocan a la desobediencia fiscal y a la movilización en las rutas, tiene un origen eminentemente político. A esta altura es sabido que no existen las condiciones para reeditar un conflicto como el del 2008, lo que no implica que el de ahora no pueda ser intenso. No existen las condiciones fundamentalmente por el aprendizaje que dejó ese traumático conflicto para la fuerza política que hoy es gobierno, que se reflejará en la próxima segmentación de las retenciones por agregación de valor, por distancia al puerto y por pequeños productores.
 
De todos modos la cuestión impositiva seguirá siendo un terreno de disputa política porque, como lo expresó el milmillonario financista estadounidense Warren Buffet, "hay una guerra de clases, y la estamos ganando los ricos".
 
Por Alfredo Zaiat
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

Agreganos como amigo a Facebook
27-01-2020 / 08:01
A un mes de la partida del macrismo, una serie de episodios entrelazados que salen a la luz permiten pintar con más precisión la actuación de la alianza antiperonista cuyo paso por la administración pública prometía ser la reivindicación misma de la República.
 
El caso del fajo de diez mil dólares que se halló en la oficina blindada y encriptada de Rodrigo Sbarrra, un funcionario de segunda línea del Ministerio de la Producción macrista impactó de lleno en ese discurso donde se daba como una verdad revelada que los funcionarios macristas, por ser ricos, no robaban ni se dejaban tentar por coimas.
 
Sbarrra es rico, lo es porque tiene 30 millones de patrimonio, pero no lo era en 2015 cuando ingresó con Macri y su neoliberalismo. En su paso como funcionario de Macri, en solo cuatro años pasó de tener menos de un millón de pesos de patrimonio a tener más de 30 millones. Este evidente enriquecimiento está hoy en el ojo de la Justicia, pero no entusiasma a los medios como Clarín, La Nación e Infobae, que antes deliraban con casos similares que insinuaban corrupción K.
 
Su caso se agrega a la historia de los fajos y bolsos de dinero que los políticos en funciones suelen dejar caer. El más recordado fue el de la ex ministra K de Economía, Felisa Micceli, que fue condenada en 2014 por administración fraudulenta. O sea, fue descubierta, juzgada y condenada en la era K del que era funcionaria de alto rango.
 
Mejor suerte corrió la ex vicepresidenta Gabriela Michetti, que zafó de la Justicia luego que se le hallaran decenas de miles de dólares no declarados en la AFIP en un paquete en su casa. La Justicia macrista le creyó sus argumentos, que pasaron de un préstamo para pagar estudios de su hijo en el extranjero (como si las universidades cobraran al contado) a que se trataba de fondos de su fundación.
 
Pero el más sonado fue, sin dudas el de José López, atrapado in fraganti con bolsos de dinero en un caso que fue explotado mediáticamente para validar la frase "se robaron todo" que desde la Alianza se descargó sobre el peronismo. Curiosamente, cuando fue llevado a juicio y condenado, López no fue indagado sobre el origen de esos billetes, que habrían llevado a una ruta certera hacia el origen de la coima, empresarios macristas de la obra pública.
 
Ahora, los periodistas especialistas en paquetes, bolsos y dólares perdidos por funcionarios, que tanta pasión, tapas de diarios, minutos de informativos y cabeceras de sitios digitales les destinaban, no parecen en lo más mínimo interesados en rastrear el origen y el destino de este sugestivo fajo macrista de dólares.
 
Y no se trata de un hecho aislado. Seguramente sabremos mucho más de Cambiemos si se investiga la brutal deuda que contrajeron, si se averigua el origen de los fondos utilizados por el PRO en las elecciones, las relaciones del macrismo con las empresas de peaje, con los parques eólicos, con el dinero fugado del país hacia guaridas fiscales...
 
La Opinión Popular

26-01-2020 / 11:01
El expresidente Mauricio Macri se reunió este viernes con dirigentes del PRO en Villa La Angostura. Allí realizó un balance de su gestión. Con un grado de cinismo imposible de tragar, el que estuvo al frente del Poder Ejecutivo y que durante toda su gestión se jactó de "trabajar en equipo", ahora dice que la culpa de la crisis, sería responsabilidad de quienes conformaron su "equipazo" económico.
 
"Yo les decía, cuidado que yo conozco los mercados. Un día no te prestan más plata y nos vamos a ir a la mierda. Ellos me decían 'no, seguí'", sostiene en un fragmento de su exposición, culpando a sus asesores del fracaso, lo que puede escucharse claramente en un video que se compartió en redes sociales.
 
Luego de desligarse de responsabilidades por haber hipotecado y hundido al país, decide victimizarse y sostiene que las marchas del Sí se puede le levantaron el ánimo. "La verdad, los últimos treinta días, después del último año y medio y de estar destruido anímicamente, fue una experiencia increíble", dijo.
 
Macri no la ha pasado mal un solo minuto con el agravamiento de la crisis. Siguió gozando de privilegio, lujos y tomándose vacaciones frecuentemente. Lejos estuvo de sentir en su vida cotidiana las consecuencias de la política que él mismo impulsaba y de las decisiones que tomaba.
 
Después de terminar su mandato y de otras buenas vacaciones, reaparece y, lejos de la autocrítica, le da la cara para justificarse y no hacerse cargo de la miseria a la que condenó con el endeudamiento a generaciones enteras. Además, los que le decían "seguí" son sus amigos, como Luis Caputo, ministro de Finanzas cuando se emitió un bono a cien años.
 
Por otro lado, si tanto conocía a los mercados, ¿por qué actuó como actuó y consintió lo que consintió? El pulso no le tembló para hacer valer su rol como presidente y así procedió con las leyes favorables al pueblo trabajador que votó el Congreso, como la ley antidespidos y la ley para limitar los tarifazos. Ahora resulta que para otras decisiones clave para el futuro de la economía y de las grandes mayorías populares, el ex presidente no era capaz de usar su propio conocimiento y criterio. Sencillamente increíble.
 
Los pretextos de Macri, al mejor estilo Poncio Pilatos, son imposibles de creer. Sus declaraciones se inscriben en el marco de su regreso a la actividad política y como un primer gesto de cuál será su ubicación como opositor. Claramente, intentará despegarse del desastre de su gestión y de las consecuencias de la crisis que tanto profundizó, con argumentos de manual marketinero berreta macrista.
 
La Opinión Popular

25-01-2020 / 09:01
El titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), Mariano Federici, fue denunciado penalmente por haber encubierto presuntas maniobras de lavado de dinero proveniente del narcotráfico. La acusación fue presentada por el diputado nacional Rodolfo Tailhade. Se hallaron al menos dos casos en que la UIF evitó sancionar a Gabriel Martino, banquero amigo de Mauricio Macri y, hasta hace poco, presidente del HSBC, al no haber informado maniobras sospechosas de lavado de activos.
 
El legislador sostuvo que su hipótesis es que "Federici y Talerico tenían fuertes lazos con el HSBC y por eso se hicieron los tontos frente al delito de lavado del que era partícipe el banco". Aseguró que los episodios denunciados "tienen que ver con el narcotráfico: había uno de Mi Sangre y otro de una banda colombiana, que fue el hecho donde estuvo involucrado Chicho Serna y allanaron el Café de los Angelitos. Federici advertía a Martino sobre las causas para que Martino pueda emprolijar las cosas".
 
Puntualmente, en el primero de los casos planteados ante la Justicia, detalló Tailhade, tanto Federici como María Eugenia Talerico, su número dos y exabogada del banco en cuestión, hicieron un dictamen liberatorio para el HSBC en el caso "Mi Sangre".
 
La entidad estaba acusada por las múltiples operaciones financieras llevadas a cabo por Marcelo Oscar Chirizola, presunto testaferro del narcotraficante colombiano, Henry de Jesús López Londoño (conocido como Mi Sangre), quien había sido detenido en Argentina y extraditado a Estados Unidos, donde fue condenado.
 
El Consejo Asesor de la UIF rechazó por unanimidad esta decisión, pero Federici decidió la absolución del banco pese a que, en el juzgado en lo Criminal y Correccional Federal 2, cursaba un proceso penal por lavado de dinero contra Chirizola y otras personas que, aparentemente, conformaban un "equipo" de lavado de dinero proveniente del narcotráfico.
 
En el segundo episodio denunciado, funcionarios de la UIF le avisaron a Martino, en noviembre de 2016, que el narcotraficante colombiano José Bayron Piedrahita Ceballos y su testaferro local, Mateo Corvo Dolcet, estaban siendo investigados por la justicia argentina.
 
Corvo Dolcet realizó múltiples operaciones con el HSBC y los funcionarios de Federici le avisaron al expresidente de la entidad financiera que no informar la existencia de operaciones vinculadas al narcotráfico implicaba un serio riesgo para él - Martino - y el banco. Para ello, denunció el diputado, le dieron tiempo para que "limpiara" las pruebas incriminatorias.
 
Desde el gobierno de Mauricio Macri se llenaron la boca hablando de la lucha contra el narcotráfico, pero no hicieron nada por cortar el eslabón más importante: el del blanqueo del dinero proveniente de ilícitos. En lugar de eso, encubrieron a los lavadores.
 
La Opinión Popular

25-01-2020 / 08:01
Metida en la sobremesa de familias y amigos y en las pesadillas de los ciudadanos, la deuda externa ya forma parte de las tradiciones argentinas como el Pombero o el Lobizón. Tiene creyentes y sacerdotes. Para los primeros es como una religión. En cambio para los sacerdotes siempre ha sido un buen negocio.
 
El gobierno de Mauricio Macri reunió a los obispos del endeudamiento y rompió todas las marcas mundiales en cantidad y velocidad para endeudarse. Y también rompió el récord del Fondo Monetario Internacional que cedió el préstamo más grande de su historia.
 
Cosas de la política: ahora es otra administración la que tratará de pagar sin ajuste. Y los que endeudaron al país van a juzgar si es correcto lo que hará el nuevo gobierno.
 
La deuda creció con dictaduras militares y gobiernos neoliberales siempre de la mano del ajuste y la crisis. Y fueron gobiernos populares los que tuvieron que lidiar con esa herencia, desde Dorrego, hasta Perón, Kirchner y Cristina y ahora Alberto Fernández.
 
El martes el gobierno envió al Congreso el proyecto de ley de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda y entró en la recta decisiva y más política para zambullirse de cabeza en el desastre que dejó el macrismo.
 
Deuda y contradeuda es un contrapunto que se prolonga en el tiempo y que en forma cíclica ocupa el centro pese a que siempre fue nada más que un negocio para los prestamistas. Nunca los promotores del endeudamiento han podido exhibir un saldo de provecho que haya dejado alguna de las deudas históricas.
 
Desde Rivadavia hasta el presente nadie puede decir: "esto fue gracias a la deuda". No hay hospitales ni escuelas, ni rutas ni puertos ni fábricas. Miles de millones de dólares a lo largo de la historia que no dejaron nada más que una fabulosa ganancia para los prestamistas, dependencia económica y pobreza.
 
Después del fracaso de la deuda en el 2001, tan cercano, todavía hay economistas, periodistas y medios que defienden ese entramado de ideas del endeudamiento. Después de esa experiencia histórica tan fuerte, es difícil explicar esa insistencia. Pero es cierto que el país se arruinó aunque hubo una elite que se favoreció materialmente con la desgracia general.
 
El gobierno envió al Congreso su proyecto de ley sobre la deuda. Al igual que en los gobiernos K, el criterio es respaldar las negociaciones con el Congreso. El macrismo, en cambio se negó hace apenas dos años a que el préstamo gigante del FMI tuviera tratamiento parlamentario. Son concepciones diferentes con relación a la deuda externa y la democracia.

24-01-2020 / 07:01
El escándalo del Banco Nación en la gestión de Mauricio Macri suma un nuevo capítulo. Tras conocerse que la entidad le otorgó un préstamo millonario a Vicentín, empresa "amiga" del anterior gobierno, ahora se conoció que la aceitera fue la mayor aportante privada de la campaña de Juntos por el Cambio, al menos hasta las PASO. Se endeudó con el Banco Nación por 350 millones de dólares, nunca pagó y se declaró en default el 6 de diciembre.
 
Según publicó La Política Online, la entidad pública le prestó a la empresa que entró en default más de $18.370 millones durante la gestión de Javier González Fraga. En diciembre del año pasado, la empresa entró en quiebra y comenzó la polémica contra el funcionario macrista, por ignorar los análisis de riesgo crediticio y ampliar el préstamo a la firma que suspendió pagos por "estrés financiero".
 
Pero el nuevo dato que complica a la gestión macrista es que la agroexportadora Vicentín fue la mayor aportante privada de la campaña de Juntos por el Cambio. De acuerdo a los registros en la página de la Cámara Nacional Electoral, Vicentín aportó a través de tres de sus empresas: Algodonera Avellaneda, FRIAR S.A y Oleaginosa San Lorenzo. Las tres pertenecen al holding agroexportador Vicentín.
 
Cada una de las compañías aportó para la campaña de Juntos por el Cambio la suma exacta de $4.500.000, dando un total de $13.500.000. Con esa suma, aparecen como uno de los principales aportantes privados a la campaña de Macri, que fue quien más recibió. Lo hicieron algunos días antes de las PASO, entre el 6 y el 8 de agosto de acuerdo a los registros.
 
Cabe destacar que fue el ex presidente Macri el que impulsó en 2019 una ley exprés para permitir que las empresas privadas pudieran realizar aportes para la campaña electoral. Dicha práctica se encontraba prohibida por la reforma electoral que impulsó en 2009 el entonces gobierno de Cristina Fernández. Y aún no fueron publicados los registros de aportes para la segunda etapa de la campaña.
 
El Banco Nación abrió una investigación sobre los créditos irregulares que la entidad otorgó a la exportadora de granos Vicentín. La empresa se declaró en cesación de pagos cuatro días antes de que Cambiemos terminara su gobierno. Macri favoreció a una empresa "amiga" y dejó al Banco Nación en jaque.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar