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“La pandemia nos demostró que vivimos en un país injusto y que la calidad de vida incide fuertemente en el riesgo de contagio”. Alberto Fernández
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Nacionales - 12-01-2020 / 11:01
UN MES CUMPLIDO

"Somos un gobierno peronista, hacemos"

"Vamos haciendo lo que prometimos, seguimos el rumbo trazado en campaña". Alberto Fernández cumplió el primer mes como presidente; en su entorno están conformes, ocupados. No adoptan la gestualidad de quien ataja penales sino la de quien gestiona mucho. "Somos un gobierno peronista, hacemos", sintetiza el ocupante de un despacho prominente.
"Vamos haciendo lo que prometimos, seguimos el rumbo trazado en campaña". Alberto Fernández cumplió el primer mes como presidente; en su entorno están conformes, ocupados. No adoptan la gestualidad de quien ataja penales sino la de quien gestiona mucho. "Somos un gobierno peronista, hacemos", sintetiza el ocupante de un despacho prominente.
 
Gobierno peronista atento a los equilibrios fiscales, pensando en mejorar la vida de la gente común, de a poquito. Pendiente de que la inflación no anule o eclipse los aumentos de jubilaciones, sueldos o programas sociales.
 
Está de moda comparar al presidente con sus predecesores, la oratoria de Fernández incentiva el ejercicio. Ahí vamos. La obsesión por el día a día, la mezcla entre medidas "pro gente" y cuidado fiscal, el ojo avizor sobre los precios lo emparentan con Néstor Kirchner. Las circunstancias son sensiblemente distintas, las ideas fuerza parecidas.
 
La plata va llegando "abajo" (jubilaciones, Asignación Universal por Hijo, Plan Argentina contra el Hambre) y a lo que podríamos llamar el medio, los trabajadores en relación de dependencia. Los congelamientos (con impacto policlasista) cooperan con un objetivo: "que los productos cuesten lo mismo que una semana o mes atrás". Precios Cuidados será un instrumento esencial, recién se implementa.
 
Las provincias pueden agruparse en dos categorías simples. Las que tienen cuentas y presupuestos ordenados que van para "hablar de política" o pedir fondos para promover el desarrollo, mediano plazo: puentes, aeropuertos, carreteras, complejos turísticos. Otros gobernadores se conforman con zafar en el cortísimo plazo. Como a tantos argentinos, no les alcanza para llegar a fin de mes.
 
Por su parte, la derecha autóctona macrista le exige a Fernández sumisión ante el líder yanqui Donald Trump. Reclamo inadmisible para el presidente de un país soberano, aunque necesite la anuencia de Trump para un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 
Transformar en leyes las medidas prometidas es más complejo que enunciarlas, de ahí la creciente parquedad para fechar la entrada de las normas al Congreso. Los ejemplos proliferan, van algunos.
 
*Relevar con precisión el personal de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) es un castigo bíblico que tramita la interventora Cristina Caamaño. Oscar Parrilli había depurado su plantel y prescindido del celebérrimo (gracias a Netflix) Antonio "Jaime" Stiuso y su ballet.
 
Pero el Señor Cinco macrista Gustavo Arribas abrió el portón, hizo ingresar una caterva de "services" en la que coexiste una mayoría abrumadora de colados impresentables con una mínima cantidad de personal que tiene papeles en regla. Echarlos a granel configuraría una injusticia, hay que revisar legajo por legajo. Tarea engorrosa, minga de envidiable.
 
*El ministro de Trabajo Claudio Moroni se encarga de proponer la nueva fórmula de actualización semestral de jubilaciones. Será ley, el presidente estimula a que antes del semestre fijado en la ley ómnibus de Solidaridad, reactivación y delegación de facultades.
 
Hace un par de semanas "todo" llegaría en las sesiones extraordinarias. Ahora se prioriza tener bien tramados los proyectos. De cualquier modo, sigue el afán de anunciar movidas cotidianamente. Otra marca de fábrica de Kirchner.
 
 
Quién me presta una escalera
 
Los visitantes más empinados a la Casa de Gobierno acceden por la explanada. Pueden llegar con el auto hasta la puerta, pasan entre Granaderos, los atiende personal comedido. Quienes se dirigen a los despachos del Jefe de Gabinete Santiago Cafiero o del presidente tienen que subir un piso.
 
Está bueno hacerlo por una escalera bastante señorial, de mármol y alfombrada. Se puede pispear quién anda por ahí y, algo que complace a casi todo el mundo: ser visto.
 
En las semanas recientes casi todos los gobernadores hicieron ese trayecto. Un solo piso, un acceso posta, a nadie le pinta usar un ascensor. Por añadidura los ascensores de la Rosada no funcionan. Solo lo hace uno.
 
Tanguero él: fané y descangayado, una especie de montacargas con pintura descascarada. Empleados con experiencia lo aplican para explicar la acción estatal de la administración macrista. Devastaron todo, nada anda, no les importa.
 
Fernández arma reuniones gregarias pero privilegia el trato radial, de a uno. El mecanismo complace a los mandatarios provinciales que se llevan parte del capital simbólico a sus pagos. Según una tipología urdida en la Casa Rosada las provincias pueden agruparse en dos categorías simples, un poco extremas, con escasas excepciones intermedias.
 
Las que tienen cuentas y presupuestos ordenados que van para "hablar de política" o pedir fondos para promover el desarrollo, mediano plazo: puentes, aeropuertos, carreteras, complejos turísticos. Que Neuquén esté en la nómina no sorprende. Contra la cháchara hegemónica la componen asimismo provincias descalificadas como "feudales": Santiago del Estero o Formosa sin ir más lejos.
 
Otros gobernadores se conforman con zafar en el cortísimo plazo. Como a tantos argentinos, no les alcanza para llegar a fin de mes. La Nación transfirió en esta semana dos mil millones de pesos al Chaco, mil a Chubut. Esta provincia que produce petróleo de modo convencional, padece una crisis sistémica: la competencia con Vaca Muerta perjudica su actividad principal. Y una política, observada con preocupación desde Balcarce 50: el gobernador Mariano Arcioni está desacreditado, adeuda fortunas en sueldos, no deja macana por hacer. La palabra "macana" a veces se sustituye por otras coloquiales, más rotundas.
 
La Paritaria Nacional Docente repuesta por el gobierno es tema ineludible en los paliques federales. En sintonía con la Rosada, Trabajo y el ala económica, el ministro de Educación Nicolás Trotta dialoga con los gremialistas docentes. Hay que desmontar el mecanismo de la cláusula gatillo, pregonan. O, como poco, acotarla a lo que suceda desde ahora, en 2020. Retrotraer cualquier mecanismo de actualización a las subas de 2019 transformaría cualquier deuda en impagable.
 
Moroni transmite la inquietud a la dirigencia cegetista, en particular a los contados gremios cuyas convenciones colectivas vencen a fines del verano o principios del otoño. Recuperar el valor adquisitivo sí, indexar "hacia atrás no". Claro para mencionar, peliagudo cuando comience la pugna de intereses.
 
Fernández confía en la cooperación de la mayoría de la dirigencia gremial. Las bases serán comprensivas si transcurren con alivio los primeros meses del gobierno, si su vida mejora paso a paso, si hay más laburo o changa, si los precios dejan de trepar por un ascensor que funcione.
 
 
Un mundo amenazante
 
La renegociación de la deuda externa es clave, por ahora transcurre bajo el cono del silencio. El asesinato del general iraní Qasem Soleimani es mala nueva para la convivencia mundial. Casi todos los países occidentales deploran o hasta repudian el gesto idiosincrático del presidente Donald Trump.
 
La derecha autóctona le exige a Fernández genuflexión ante el líder estadounidense. Reclamo inadmisible para el presidente de un país civilizado y soberano, aunque necesite la anuencia de Trump para un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 
La geopolítica regional y mundial complican las estrategias del gobierno argentino. Con Trump al mando, en año de elecciones, la dinámica global ya no responde al "efecto mariposa" sino al dominó. Las catástrofes no derivan de acontecimientos remotos sino de la acción directa.
 
El presidente de la mayor potencia es un irresponsable cuyas decisiones ponen en vilo al planeta, las esquirlas llegan hasta lo que ellos llaman el "patio trasero". El contexto externo amenaza y cerca. Fronteras adentro, Alberto Fernández ocupa el centro del escenario, mantiene la iniciativa, dialoga y conduce, está al timón.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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06-06-2020 / 10:06
¿Te acordás de Mauricio Macri hablando sobre la importancia de la libertad de prensa? Bueno, ahora sabemos que usó la AFI para espiar a 403 periodistas. A ver si queda claro: Macri mandó a espiar a 403 periodistas, muchos de ellos integrantes del famoso whatsapp presidencial. Se creyeron parte del poder, eran apenas unos boludos útiles del macrismo.  
 
"Siempre con posturas contra el Gobierno". "Se opone fuertemente al kirchnerismo". "Hay una (foto) con Estela de Carlotto". "Se destaca que en FB la única pagina de políticos a la que le dio 'Me Gusta' es a la de Laura Alonso". "Utiliza las redes como herramienta de viralización de contenidos feminista". "En las elecciones presidenciales de 2015 apoyó a Cambiemos". Estas frases figuran en algunas de las fichas de 403 periodistas que fueron espiados de manera ilegal.
 
También han sido espiados Jorge Rubén Lugones, obispo diocesano de Lomas de Zamora; los periodistas del diario macrista La Nación Hugo Alconada Mon y Marcelo Veneranda; el presidente de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, Martín Irurzun, quien estuvo a cargo de intervenir comunicaciones; la diputada Graciela Camaño, su esposo y  gremialista Luis Barrionuevo, el ex presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó y el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli.
 
También el ex diputado del PRO Nicolás Massot, la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal; el secretario general de Camioneros, Hugo Moyano; el diputado nacional de Cambiemos Waldo Wolff, el senador nacional Maurice Closs, los intendentes, de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, y de Avellaneda, Jorge Ferraresi, además del ex alcalde de La Plata, Pablo Bruera. Y el sacerdote José María "Pepe" Di Paola, del clero diocesano de la Arquidiócesis de Buenos Aires; Salvatore Pica (pareja de la Florencia Macri, hermana menor del ex presidente); e integrantes de la Comunidad del Pueblo Mapuche en Argentina. Todos fueron o serán notificados.
 

06-06-2020 / 09:06
Durante los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri una doctrina predominó en el gobierno. Los medios la denominaron "doctrina Chocobar". Como toda propuesta conservadora, la Chocobar no inventó nada sino que estimuló el lado oscuro, subyacente, que puja por aprovechar esa violencia en forma discrecional.
 
Además de la represión violenta a la protesta social, hubo grandes inversiones en equipo represivo, se elaboró un discurso que alentó a los efectivos de las fuerzas de seguridad a disparar antes de preguntar, garantizándoles protección mediática y judicial.
 
Una doctrina no es un discurso nada más. Requiere un programa, acción política para aplicarlo, complicidad mediática para bloquear la reacción de la sociedad y complicidad judicial para garantizar impunidad, como quedó demostrado en los casos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel.
 
Esas son las fuerzas de seguridad que dejaron los cuatro años del gobierno del PRO, los radicales PRO y los seguidores de Carrió. Y en algunos casos esa práctica está aún más contaminada en algunas provincias, por el racismo y por prácticas feudales como si las policías fueran propiedad privada del poder económico local.
 
Alberto Fernández y su ministra de Seguridad, Sabina Frederic, repudiaron estos abusos criminales de policías de San Luis, Tucumán y Chaco. "Venimos de cuatro años en los que todo esto estuvo habilitado", graficó el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla.
 
La subsecretaria de Derechos Humanos del Chaco, Nayla Bosch, pertenece al CELS, y allí el gobierno provincial separó a los policías, inició la investigación y se sumó a la querella. No es la primera vez que se producen abusos contra la comunidad qom, pero ni el gobierno nacional ni el provincial reaccionaron para esconder el abuso policial como sucedió en los casos de Maldonado y de Rafael Nahuel y, por el contrario, se impulsó la investigación y la intervención de la justicia.
 

05-06-2020 / 12:06
Miguel Acevedo le sonrió todo lo que pudo a la camarita de su laptop. Estaba en su casa pero de saco y corbata, igual que el resto de los directivos de la Unión Industrial. -El milagro de la pandemia es que la AFIP sea la buena de la película. ¡Hay que agradecer!
 
Fue el martes a la tarde y Mercedes Marcó del Pont le acababa de dar dos buenas noticias en medio de la caída libre que atraviesa la economía: que la recaudación cayó un poco menos en mayo que en abril, tal como se oficializó al día siguiente, y que la semana que viene se deposita la parte de los sueldos que paga el Estado a los empleados cuyos patrones solicitaron la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP).
 
Con el malo de la película le tocó hablar anoche. El presidente del Banco Central, Miguel Pesce, le prometió -también por videoconferencia- que no complicará el acceso a dólares de las industrias que quieran importar.
 
La inquietud de todo el empresariado apareció el viernes pasado, cuando Pesce estableció que las empresas que posean dólares declarados en el exterior deberán usarlos para pagar las importaciones que quieran hacer. Y que recién cuando los hayan gastado podrán acceder a más en el mercado oficial.
 
Acevedo ya había protestado diplomáticamente contra esa resolución anteayer, cuando Alberto Fernández lo recibió en Olivos junto a una docena de CEOs de grandes empresas, como Javier Madanes (Aluar), Luis Pagani (Arcor), Sergio Kaufman (Accenture), Luis Perez Companc (Molinos) y Daniel Herrero (Toyota).
 
El Presidente lo miró a Matías Kulfas. "Es algo temporario", aclaró el ministro de Producción. "Y además, con los insumos para la industria no deberían tener problema", agregó.
 

05-06-2020 / 11:06
04-06-2020 / 11:06
"Expresamos nuestra condena a los graves hechos de violencia institucional que se han suscitado en los últimos días en nuestro país y que son de conocimiento público", indicó el partido de la derecha en un comunicado que firmó el ex secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, pero no la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, quien -como ministra de Seguridad- justificó el asesinato por la espalda de personas a manos de policías y prefectos.
 
Se entiende por qué la omisión: como ministra de Seguridad, Bullrich justificó cuanto acto de violencia institucional ocurrió durante su paso por el gobierno de Mauricio Macri. El mandatario, dicho sea de paso, recibió en Casa Rosada y felicitó al policía Luis Chocobar, mientras estaba siendo investigando penalmente por matar por la espalda al sospechoso de un delito.
 
Bullrich también justificó el asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel por la espalda por parte de integrantes de la Prefectura. Antes de que siquiera comenzara la investigación penal, la ministra emitió un comunicado en el cual aseguró que los prefectos habían sido atacados por poco menos que un comando guerrillero.
 
Nunca se encontraron evidencias de esto, pero la entonces ministra jamás se retractó. De hecho, dijo que en casos de violencia institucional como ese "no necesitamos pruebas: le otorgamos el carácter de verdad a la versión de Prefectura". Lo mismo hizo a lo largo de las semanas y semanas que estuvo desaparecido Santiago Maldonado: defendió sin pruebas a los gendarmes y se negó a hablar de desaparición forzada (un término que, por suerte, ahora el PRO aprendió a usar en su comunicado).
 
La nueva posición del PRO despertó ironías y críticas en las redes, donde no dudaron de tildarlos de farsantes. 

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