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"Vine a terminar con los odiadores seriales y a abrir los brazos para que todos nos unamos". Alberto Fernández
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Nacionales - 07-12-2019 / 07:12
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Mauricio Macri hizo siempre lo contrario de lo que dijo

Mauricio Macri hizo siempre lo contrario de lo que dijo
Los medios y periodistas oficialistas que se indignan por el dedo levantado de Alberto Fernández en el debate o por el enojo de Cristina Kirchner durante su defensa legal, se cuidaron bien de callar cada uno de estos actos esquizofrénicos donde se decía una cosa y se hacía lo contrario y donde el que cometía perradas era el que acusaba a los demás de hacerlas.
Fue patético el jueves el esfuerzo de Mauricio Macri para disipar en una nube de falsedades el 41 por ciento de pobreza que deja, el ahínco para hacer que la clase media olvide la calidad de vida que perdió, para que nadie repare en la manipulación de jueces y fiscales para perseguir a opositores, o la persecución y encarcelamiento de dueños de medios críticos.
 
El país que deja este personaje es lamentable y representa el fracaso de una elite empresaria que se autoproclamó "el mejor equipo de los últimos 50 años".
 
Habló de transparencia y corrupción el presidente al que investigadores alemanes le descubrieron más de 40 cuentas offshore de las que se utilizan para lavar o evadir, el mismo que trató de hacer desaparecer las deudas multimillonarias de sus empresas con el Estado y que está acusado de haber realizado negociados con sus aerolíneas, autopistas y empresas de energía.
 
El estilo de Macri ha sido acusar a sus adversarios de cometer las cosas que en realidad hace él. Por ejemplo, un gran lavador al que se le descubren cuentas offshore pondría en el organismo encargado de perseguir el lavado y la evasión, a abogados que hayan defendido a evasores.
 
Oh, casualidad, Macri puso al frente de la UIF a dos abogados del banco HSBC, al que la justicia francesa le descubrió, entre otras, cuatro mil cuentas no declaradas de argentinos en su filial de Suiza. Es la República Macrista S.A.
 
Hizo siempre lo contrario de lo que dijo. Habló de independencia de la Justicia y tuvo una mesa judicial para apretar y manipular jueces y fiscales. Habló de inserción en el mundo y lo que hizo fue que el mundo se insertara en el país y destruyera la economía al levantar las barreras a la importación.
 
El caradura dijo que mejoró la educación, cuando bajó más del 30 por ciento el presupuesto, no construyó escuelas y dejó a las que había con goteras, grietas en las paredes, sin calefacción ni electricidad, techos que se derrumban, garrafas que explotan, además de suspender la distribución de computadoras entre los chicos. Y mostró unos numeritos en que los pibes aumentaron 10 puntos la comprensión de textos.
 
Mostrar esos numeritos fue un acto de crueldad cuando la mayoría de los chicos que van a la escuela están bajo la línea de pobreza o sufren hambre. 68%, 74, menos 82 o lo que sea, la matemática de Macri es puro invento si los chicos tienen hambre. Fue una bajeza.
 
Macri reivindicó que ahora exportan energía. Porque esa energía ya no se utiliza en el país que deja Macri con una industria raquítica que funciona en muchos casos con menos del 50 por ciento de su capacidad instalada. Sobra energía porque la industria consume menos. Una familia de 4 que vive con lo justo tendrá de sobra si se mueren 2.

Defensores de la República trabajando con los servicios de inteligencia para avasallar a la justicia, luchadores contra la corrupción haciendo negociados, liberales reprimiendo en nombre de la libertad.
 
Resaltar como un acto monumental de la obra pública 700 kilómetros de caminos en cuatro años es una obra maestra del terror. No hizo escuelas, ni hospitales, no hizo casi infraestructura y destruyó la industria, pero batió récords para tomar deuda y dejar al país enajenado por varias generaciones. Ni una palabra para explicar adónde fueron los 150 mil millones de dólares que tomó prestados.
 
Es una ecuación que no cierra aunque le metan maquillaje mediático. Macri convocó a su acto de despedida de hoy solamente basado en el miedo y el odio a un enemigo creado en forma virtual, que es el kirchnerismo o el peronismo.
 
Ni una sola palabra de su cadena nacional del jueves resiste el mínimo análisis. Es imposible convocar por el contenido plano de ese discurso si no fuera la mascarada que oculta ese odio construido laboriosa y científicamente.
 
En la reunión del Mercosur de esta semana, Macri y Bolsonaro trataron de marcarle la cancha a Alberto Fernández. El presidente que va de salida leyó y dijo que seguía con atención los esfuerzos de la "presidenta electa" "Yáñez" en Bolivia y le pidió al futuro presidente que la reconozca.
 
Dijo "Yáñez", pero la presidenta se llama Añez y no fue electa sino que fue puesta por un golpe policial y militar. Ni siquiera se tomó el trabajo de decir bien su nombre, porque el esquema ideológico del conservador liberal blanco de Argentina desprecia lo que sea boliviano o latinoamericano.
 
Lo que quería ser un acto de reivindicación ideológica del golpismo de Bolivia, involuntariamente tomó la forma de un acto de desprecio. Porque los golpistas bolivianos son para el conservador argentino, lo que los indígenas son para los golpistas. La discriminación es una cadena sinfin. Los golpistas discriminan y son discriminados.
 
Jair Bolsonaro aprovechó para advertir al presidente electo de Argentina sobre cualquier reconfiguración "ideológica" del Mercosur. "No lo admitiremos", dijo el mandatario ultraderechista de Brasil, que después se preocupa de mandar sigilosos emisarios porque la economía brasileña en crisis tampoco se puede dar el lujo de espantar al socio argentino.
 
No está en la intención de Alberto Fernández buscar una configuración ideológica del Mercosur, pero fue uno de los artífices del rescate de Evo Morales para su exilio en México. Y ya dijo que no invitará a la ceremonia de asunción a Jeanine Añez.
 
Así como las dictaduras latinoamericanas de los '70 se pueden visualizar como un bloque bastante homogéneo, Néstor y Cristina Kirchner coincidieron con los gobiernos latinoamericanos populares de Pepe Mujica, Evo Morales, Fernando Lugo, Rafael Correa y Hugo Chávez. Cada uno con su modalidad expresó la sincronía de un momento político de América Latina y el Caribe.
 
Macri se va en un contexto donde el bloque latinoamericano histórico que representa está conformado por Jair Bolsonaro en Brasil, Jeanine Añez en Bolivia, Sebastián Piñera en Chile, Iván Duque en Colombia y el ubicuo Lenin Moreno en Ecuador. Son todos gobiernos neoliberales ultraconservadores, algunos con rasgos fascistas.
 
Macri fue eyectado tras sus primeros cuatro años de gobierno cuando quiso reelegir y sufrió una derrota en primera vuelta por ocho puntos de diferencia.
 
Los demás soportan rebeliones populares masivas que han puesto a la mayoría de ellos en situación de retirada. Ese será el bloque que compartirán en la historia Macri y sus socios radicales: referentes golpistas, racistas y machistas, paramilitaristas como Bolsonaro y Duque u oportunistas como el ecuatoriano.
 
Macri se reivindica como el rey de la tolerancia. Pero calificó de traidores a los diputados que salieron de Juntos para el Cambio para hacer un bloque aparte. Recuperó esa palabra de los peores momentos de la historia política del país. Es una expresión que no tiene retorno, que se aplica cuando el enfrentamiento es insanable y por cualquier medio. Es una palabra que desde los '70 se ha tratado de evitar.
 
En el peronismo hubo una tradición alrededor de esa palabra. Implicaba que se había traspasado un límite y lo que eso pudiera significar en la dinámica violenta de aquellos años en los que el peronismo trataba de sobrevivir entre proscripciones, exilios, cárceles y represiones.
 
Cambió el contexto y ya con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner esa palabra quedó en desuso. Las diferencias entre grupos y dirigentes, por más incómodas o deshonrosas que pudieran ser, lograron encontrar otra lógica.
 
La elección de esa expresión no es casual. El macrismo se esforzó por quemar desde el principio cualquier puente de diálogo o regla de juego en común. Fue una estrategia rancia de autoritarismo que hizo imposible la convivencia democrática con la primera fuerza de oposición.
 
Ese autoritarismo ha sido siempre el rasgo característico de la alianza Cambiemos. Macri dice ahora que realizará una oposición democrática. La experiencia indica que, como hizo siempre, hará todo lo contrario de lo que dice.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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07-08-2020 / 10:08
Aunque hace tiempo que nadie en el poder se lo toma demasiado en serio ni le pide opinión, Guillermo Moreno pudo haber sido la excepción que confirmara la regla. El acuerdo que enhebró Martín Guzmán con los acreedores privados para aplazar y aliviar los pagos de la deuda jamás haría desdecirse al pintoresco exsecretario de Comercio, quien semanas atrás vaticinó que fracasaría porque le faltaba "haber pateado más la calle".
 
En el mundo empresario, entre los apostadores bursátiles y entre los consultores más cotizados de la City, en cambio, no hubo ningún reparo para la pirueta: hasta quienes le pedían el mes pasado a Alberto Fernández que lo eche -en público y en privado- se vistieron de guzmanistas de la primera hora. Todos salieron a gritar el gol que añoraban tanto la hinchada como el técnico, aun cuando está lejos de haber definido el partido.
 
Puertas adentro de la coalición, el primero en cantarlo fue Sergio Massa, quien no solo había convocado varias veces durante abril y mayo a su propio gabinete económico para interconsultas sino quien además entabló diálogos paralelos con Wall Street que obligaron al Presidente a avisar en tres ocasiones que el único interlocutor oficial era Guzmán.
 
Pasado pisado: tanto se apuró el jefe de Diputados en sacar pecho por el entendimiento que incluso primereó a Fernández. Pidió disculpas.
 
El recorrido de Guzmán antes del cierre de las negociaciones reflejó fielmente el equilibrio de fuerzas en el Frente de Todos
 

07-08-2020 / 10:08
En plena recesión y en medio del proceso de flexibilización de las restricciones por la pandemia, el debate sobre cómo sería la recuperación de la economía toma vigencia. ¿Cómo será? ¿Un dibujo en V? ¿Será acaso más apaisada? ¿O la Argentina estará condenada a convivir con una L, en el mejor de los casos, castigada por la crisis permanente?
 
Ese debate se mezcla con la política. María Eugenia Vidal, por caso, levantó el perfil público el jueves por la mañana en un "zoom" en el que planteó -en base a su economista de cabecera, Hernán Lacunza, que la economía caerá este año un 12%, pero que en 2021 no podrá recuperar lo perdido.
 
Más optimista, el economista Emmanuel Álvarez Agis -cercano ideológicamente a la Casa Rosada- cree que la actividad se recuperará pero para asegurarlo reclama una mayor y decisiva participación del Estado, a través del gasto público.
 
"Ahora que arreglamos con los acreedores llegó el momento de gastar. En la pandemia, hay que gastar más. El Estado argentino gasta la mitad que su par de Chile o Perú. Y mucho menos que Brasil", argumenta Agis.
 
Desde Economía se aboga por un ordenamiento fiscal, de cara a las inminentes negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Pero no sólo por eso. Martín Guzmán demostró desde un primer momento que valora la cautela a la hora de programar el gasto público, lo que quedó a la vista cuando se suspendió la actualización automática de las jubilaciones.
 
En el Gobierno creen que esta semana fue la mejor desde que Alberto Fernández se puso la banda presidencial.
En el equipo económico sospechan que la buena onda perdurará. Y no lo avalan por una cuestión de fe religiosa. Los funcionarios comparten algunos de los datos positivos de la actividad, que los sorprendió gratamente a ellos mismos.
 
Juzgan, sin temor a hacerlo con premura, que se trata de los primeros indicios de una recuperación veloz. Incluso destacan la "V corta" de la palabra "veloz".
 

06-08-2020 / 11:08
La valiente fiscal Gabriela Boquin, quien llevó adelante la acusación contra la familia Macri en la causa Correo Argentino, denunció este miércoles ante una comisión bicameral que una empleada de su fiscalía "le entregaba documentación en pleno trámite de la investigación de la causa al diputado (del Pro) Pablo Tonelli" y que al denunciar esa situación ante su superior, el Procurador interino, Eduardo Casal, "no tomó ninguna medida al respecto".
 
Boquin expuso este miércoles ante la comisión bicameral de Seguimiento y Control del Ministerio Público. La semana pasada, Casal, quien asumió como jefe de los fiscales durante la gestión de Cambiemos, le inició un sumario administrativo por supuesto maltrato y mobbing laboral a ex empleados de la fiscalía.
 
La comisión bicameral tiene previsto volver a reunirse en diez días para tratar una serie de denuncias y pedidos de juicio político contra Casal por supuestas arbitrariedades en traslados y medidas disciplinarias contra fiscales que investigaban al macrismo.
 
En su presentación, la fiscal Boquin, que interviene en una de las causas más complicadas para el ex presidente y su familia, dijo: "Es falaz decir que se retiraron de mis dependencias por maltratos o pidieron traslados. Esto no existió. Es más, a una de las testigos el traslado lo pedí yo".
 
Y amplió Boquin que realizó ese pedido "por falta de confianza" de la empleada de su fiscalía tras "descubrir que le entregaba documentación en pleno trámite de la investigación de la causa Correo Argentino al diputado Pablo Tonelli".
 
"Esa documentación que le pasaba y que le iba comunicando los pasos del expediente a Tonelli estaban relacionados con su propia vinculación en la causa porque cuando yo denuncié el vaciamiento, estaban las facturas de Tonelli por millones de pesos retirando dinero de Correo Argentino", agregó la fiscal. 
 

06-08-2020 / 10:08
"La cúpula de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) impartió órdenes a un grupo de agentes orgánicos e inorgánicos quienes se dedicaron a realizar tareas de inteligencia y espionaje ilegal consistentes en llevar a cabo vigilancias, observaciones, obtener información, producir inteligencia, almacenar datos y generar informes sobre distintas personas por el solo hecho de su pertenencia político-partidaria, social, sindical y/o cultural".
 
Con estas frases contundentes, el juez federal de Lomas de Zamora, Juan Pablo Augé, procesó a los directores de la AFI macrista, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, por espionaje ilegal, abuso de autoridad y falsificación de documentos. La suma de los delitos establece penas de hasta 12 años de prisión. Al mismo tiempo, el juez les prohibió la salida del país, retuvo sus pasaportes y los embargó por dos millones de pesos. Y Mauricio Macri, ¿para cuándo?
 
Eso sí, no ocurrió como en los cuatro años anteriores: no los fueron a buscar a sus casas a la medianoche o a la madrugada, no les pusieron chaleco antibalas ni casco ni convocaron a las cámaras de televisión, pese a que los delitos prevén penas como las señaladas, superiores a las previstas en las causas contra los ex funcionarios y empresarios detenidos en tiempos de Macri.
 
Como ocurre en casi todas las causas que tienen imputados macristas, la defensa principal consiste en tratar de llevar el expediente a los tribunales de Comodoro Py, donde juegan de locales. Es a lo que apuestan las ex autoridades de la AFI. Se sabe que en el edificio de Retiro encuentran cobijo judicial-mediático-político aunque sea para empantanar las cosas por unos años.
 

05-08-2020 / 13:08
Cada vez que alguna selección argentina, del deporte que sea, llega a la final de algún torneo importante, la televisión se llena de especialistas en. Los argentinos fueron especialistas en rally dakar, rugby, handball, judo. También en ciencia forense con el caso Nisman y en infectología con la covid-19.
 
En el día del cierre del acuerdo de deuda  entre el gobierno y los tenedores de bonos en dólares bajo legislación extranjera, muchos argentinos, los funcionarios que participaron de un gobierno que endeudó al país por 96.602 millones de dólares, pasando de representar un 52 al 81 por ciento del PBI, también se animaron a opinar.
 
Sin ninguna vergüenza, miembros del equipo económico de Mauricio Macri, que lideraron el mayor ciclo de endeudamiento de la economía argentina hasta desembocar en un default virtual, salieron a opinar de la negociación exitosa del ministro Martín Guzmán.
 
"Se podría haber logrado un acuerdo mejor. Como Ecuador: más rápido, mayor alivio de intereses, mayores plazos y quita de capital. Pero ya está: con acuerdo no alcanza; sin acuerdo no arranca. Ahora a ponerle todo el diálogo y toda la energía para salir de esta dolorosa recesión", twitteó el ex Ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, Alfonso Prat-Gay.
 
Puede que Prat-Gay quiera tomar de referencia la rapidez con la que cerró la negociación con los fondos buitre que, luego de haber litigado quince años contra la Argentina, se beneficiaron con una ganancia de 1600 por ciento gracias al acuerdo que alcanzó con el gobierno que a su vez implicó un endeudamiento para el país del orden de los 16.500 millones de dólares. "Chau default, arranca una nueva etapa", celebraba el flamante ministro en aquel entonces. Era verdad, empezaba en aquel entonces la etapa del presidente que más se endeudó de los últimos 50 años. 
 

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