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"Vamos a levantarnos una vez más". Alberto Fernández y Eduardo Duhalde
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Nacionales - 24-11-2019 / 17:11
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Macri con crisis en el Gabinete y, peor aún, en Boca Juniors

Macri con crisis en el Gabinete y, peor aún, en Boca Juniors
El club Boca Juniors ya fue usado por Macri como base de operaciones, tanto para campañas electorales como para el lawfare o guerra jurídica. El macrismo necesita al club como retaguardia estratégica, como refugio que al mismo tiempo le da presencia simbólica e inserción popular sin serlo. No se trata de algo más, sino del punto de origen al que se regresa para recomponer estrategias. Más allá del resultado, unas elecciones que iban a ser un paseo se convirtieron en dolor de cabeza.
La derrota llama a la derrota. Tras la debacle electoral, a Mauricio Macri se le suman problemas. En el gabinete, donde enfrenta el desafío radical. Y en Boca Juniors, su lugar de refugio, donde la incorporación de Juan Ramón Riquelme a la lista opositora complicó el panorama electoral de sus fieles. Alberto Fernández, en espejo, sigue acumulando sobre su victoria.
 
La política es como el agua: cuando el plano se inclina discurre toda hacia el mismo lado. Los hados hablaron con la voz de las urnas y el resultado ladeó la cancha hacia Alberto Fernández que se dio el lujo esta semana de recibir en sus oficinas a la legendaria Patti Smith, mientras Macri comenzó el camino amargo de la derrota entre una crisis de gabinete que lo enfrenta con sus principales aliados y una posible derrota en las elecciones de Boca Juniors.
 
Retaguardia estratégica y despliegue en el territorio están en juego en estas fisuras del macrismo que aparecieron durante la semana con el tema del aborto y la incorporación de Juan Román Riquelme a la lista opositora en el club.
 
Todo festeja a la victoria y nada a la derrota, a la que el perdedor tiene que domar con paciencia y tenacidad como hicieron Néstor y Cristina Kirchner cuando les tocó atravesar esa prueba. O la dificilísima filigrana que debió realizar Perón en los 18 años de exilio y a miles de kilómetros de distancia.
 
Tras la victoria de Alberto Fernández y Cristina el escenario de simpatías tiende a parecerse más al resultado de las PASO que al de las elecciones. Es un proceso universal. El voto más volátil del macrismo tiende a abrir una expectativa hacia el nuevo presidente y alejarse de su decisión original.
 
En el mejor de los casos, el perdedor logra contener al núcleo duro de sus simpatizantes si es que no son absorbidos por el remolino centrífugo que produce la derrota. La crisis de gabinete pocos días antes del traspaso de gobierno se convirtió en un síntoma, nube negra que anuncia tormenta.
 
El secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, no es un francotirador de globos amarillos sino que es un cuadro del radicalismo. Es difícil que haya tomado sin consultar con sus correligionarios la decisión de publicar el protocolo para el aborto legal, igual que su renuncia, pocos días antes del traspaso del gobierno. No es la mejor imagen si el macrismo quería mostrar una retirada en orden. Por el contrario, una crisis de gabinete en este contexto pone de manifiesto debilidad y mar de fondo.
 
El radicalismo abrió el juego. Eligió un tema como el aborto, que se corre del conservadurismo evangélico con el que Macri intenta contener a su núcleo duro. No se trata del ala que se referencia en Ricardo Alfonsín, que siempre fue crítica de la alianza con Macri. El mismo Ernesto Sanz, que de alguna manera fue el radical más macrista, salió en respaldo de Rubinstein.

No existe consenso en los radicales para aceptar la intención de Macri de ponerse a la cabeza de la oposición. Tampoco es, en principio, una fisura rupturista. Es una advertencia de que van a disputar espacio. 

El presidente de salida está en situación vulnerable, porque si rompe la alianza con el radicalismo pierde presencia territorial, representada por varios gobernadores y decenas de intendentes. Pero pasar a segundo plano, en su caso, sería peor que retirarse.
 
El exabrupto institucional que se produjo con el protocolo para el aborto no punible mostró un fuerte contraste entre Macri y el radicalismo y también entre las distintas facetas que Macri quiso proponer de sí mismo a la sociedad. Fue ambiguo con relación al aborto. Abrió el debate para instalar una imagen de tolerancia democrática y ahora lo cerró con prepotencia integrista.
 
El protocolo no excedía el marco de la ley de aborto no punible. Pero Macri se preocupó y apuró en decir públicamente que emitió el decreto para anularlo. Fue un mensaje de desprecio por una problemática muy sensible.
 
La fisura entre el PRO y los radicales no se resuelve con el regreso a la situación previa porque ya no existe el contexto que la sostenía.
 
Los medios que respaldaron la gestión macrista se preocupan por exagerar las dificultades en el campamento de Alberto Fernández. Pero, en realidad, los obstáculos que va sorteando para conformar su gabinete no encuentran oposición firme.
 
Al revés que con Macri, el resultado electoral tiene su propia lógica y facilita esas decisiones, por lo menos durante los primeros meses. Las preocupaciones de Alberto Fernández apuntan hacia el futuro y están relacionadas con la economía ruinosa que deja el macrismo.
 
Esta crisis de gabinete fue simultánea con la incorporación de Riquelme a la lista opositora al macrismo en Boca. Parece una noticia alejada de la política pero para el macrismo es quizás más grave e inmanejable que la polémica con los radicales o el tema del aborto.
 
Boca fue el trampolín de Macri hacia el gobierno de la ciudad primero y después a la Presidencia. No fueron hechos contingentes sino que formaron parte de una estrategia cuya base se asentó en el control de Boca Juniors que funcionaba como inmensa vidriera y plataforma de penetración mediática.
 
El control del club sirvió para múltiples fines. Mientras el macrismo mantuvo el control de Boca, por la institución pasó el comisario Jorge Fino Palacios relacionado con varios escándalos, desde la causa por encubrimiento del atentado a la AMIA hasta otras por espionaje ilegal. Y también varios de los funcionarios judiciales involucrados en el lawfare contra los opositores al gobierno de Cambiemos.
 
El fiscal Carlos Stornelli fue Director de Seguridad del club, al frente de una comisión que también integraban el juez Ariel Lijo, los fiscales Raúl Plée y Gerardo Pollicita y el ex juez federal y ex ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Guillermo Montenegro.
 
Todos ellos personajes que se han destacado en la oposición del macrismo a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner y que luego tuvieron protagonismo muy polémico en el plano judicial durante la gestión macrista. El macrismo se especializó en denigrar a la política para hacer política desnaturalizando instituciones deportivas y judiciales.
 
Desalojado de la provincia de Buenos Aires y de la Nación, al macrismo no le alcanza la CABA, donde Horacio Rodríguez Larreta tiene sus propios intereses. Y espera usar Boca Juniors como refugio estratégico. En cierto sentido, el club tiene una potencia simbólica y mediática que no tiene la CABA.
 
El anuncio de Riquelme de participar en la lista que encabeza Jorge Ameal, enfrentada a la lista del oficialismo que propone a Christian Gribaudo, desequilibró la balanza cuando el macrismo ya daba por ganada la elección. Es que las encuestas planteaban todas que ganaría la lista que llevara al ex mediocampista.
 
Riquelme se convirtió en pieza de disputa.  Y la decisión final del jugador, que seguramente es menos política que deportiva, tiene un impacto decisivo en la política.
 
Otro síntoma de debilitamiento. Entre tanto, Patti Smith, con sus 72 años y pañuelo verde en la muñeca, con su historia legendaria y luminosa de música y poesía, prefirió hablar con Alberto Fernández y no con Macri, sobre feminismo y cambio climático. Son los últimos recreos del presidente electo.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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08-12-2019 / 10:12
El discurso presidencial decepcionó a sus seguidores, que hubieran preferido escucharlo más tiempo. El tema que más le preocupó fue el de la Justicia. "Quiero una justicia que se guíe por pruebas y no por el discurso político", exclamó, viéndo un traje a rayas en su imaginación.
 
El gobierno de Mauricio Macri será recordado por muchas cosas poco republicanas, entre ellas la manipulación de la justicia para perseguir a sus opositores, hasta el ensañamiento. Es lógico que su preocupación sea ese tema. Si lo hizo él, está seguro que lo harán sus adversarios. Y Macri está flojo de papeles en muchas de las causas de corrupción que tiene en la Justicia.
 
Pero el tema que generó más empatía con sus fanáticos fue el miedo y el odio gorila al peronismo. "Yo sé que muchos de ustedes sienten angustia por lo que viene --afirmó--, pero no hay porqué tener miedo, somos muchos para defender la libertad y la democracia".
 
Y en otro de los pocos párrafos de su discurso, insistió: "Vamos a cuidar que no roben, que no estafen más a nuestra querida Argentina". Esa referencia provocó un bufido de aprobación en sus seguidores. Muchos asintieron con la cabeza, especialmente las señoras. El núcleo duro del macrismo --personas mayores de situación acomodada-- se convoca en gran parte por ese sentimiento visceral.
 
Para esa multitud la grieta es irreductible. Algunos de los que hablaron a los movileros que cubrieron el acto, se quejaron de la grieta, sin darse cuenta que la grieta es el odio antiperonista que ellos mismos destilaban, un odio que en la mayoría de los casos fue instalado por la campaña de los medios hegemónicos: Clarín, La Nación e Infobae.
 
Aquí se vio la doble vara macrista, la contradicción, la raíz ilógica de ese discurso en el tratamiento diferente que le dieron a Pichetto y a los diputados que se les fueron. Con la justicia es igual. A los otros se los puede condenar sin pruebas. A ellos ni siquiera con pruebas. Si los condena a ellos con pruebas, la justicia es corrupta. Si condena sin pruebas a los que ellos no quieren, es independiente.
 
En el imaginario autoritario de ese grupo gorila conservador que forma el núcleo duro de Cambiemos, ellos son los únicos republicanos y democráticos. Los demás son enemigos de esos valores. Es imposible la convivencia en ese clima de pensamiento. 
 
Macri tuvo su plaza de despedida cuando más del 65% de los argentinos tiene una imagen suya negativa. La Plaza macrista era representativa del sector conservador duro que no abarca el 40% de los votos que logró la fórmula de Juntos por el Cambio en las elecciones.
 
Fue su acto de despedida. Un acto masivo, pero no de los más grandes. Fue una demostración de fuerza. Quiso dejar asentado que todavía está en carrera si puede convocar a pesar de su desastroso legado de más del 50% de inflación y más del 40% de pobreza.
 
La Opinión Popular

07-12-2019 / 09:12
En una conferencia de prensa, el presidente electo Alberto Fernández presentó a su Gabinete de Ministros que lo acompañará en la administración del país a partir del 10 de diciembre. Con pocas sorpresas, el ex Jefe de Gabinete aseguró que su equipo de trabajo "refleja la unidad sobre la que se construyó el Frente de Todos".
 
"Es la tercera vez que participo de la confección de un gabinete nacional y estoy muy contento con el resultado que hemos logrado. A todos los conozco, sé de la calidad moral y la calidad técnica de los que me acompañan", agregó Fernández.
 
En esa línea, dijo que el Frente de Todos "se constituyó sobre la base de la unidad, y como tuve una preocupación porque se unifiquen los bloques en el Congreso, para que expresemos esa vocación de unidad, quise que esa unidad esté reflejada en el Gabinete".
 
En un contexto de fuerte expectativa, Alberto armó un gabinete típico de una coalición como es el Frente de Todos. Un gabinete numeroso, con espacio para todos los sectores, todas las generaciones y todas las urgencias. Así sucede por ejemplo con la configuración del área económica, con Martín Guzmán como futuro negociador de la deuda, Matías Kulfas en Producción y Luis Basterra en Agricultura a cargo, dijo AF, de obtener divisas y convivir en paz con los hombres de campo.
 
Pasa lo mismo con las cuestiones sociales, con Daniel Arroyo en el ministerio específico y una fuerte presencia de Victoria Tolosa Paz en la cabeza del Plan Argentina contra el Hambre. El decano del área social será Ginés González García, el único mayor de 70 y compañero de gabinete de Fernández en tiempos de Néstor Kirchner. Elizabeth Gómez Alcorta, a cargo del nuevo ministerio de la Igualdad, es un símbolo. El presidente electo no lo dijo pero ni falta que hace: es la abogada de Milagro Sala.
 
A Wado de Pedro, futuro ministro del Interior, lo llamó Wadito. Otro símbolo, y no solo por su pertenencia a La Cámpora sino porque, dijo, "siente la política como yo, basada en el diálogo". Entre tantos anuncios quedó un misterio. Fernández dijo que ya tiene la persona para la Agencia Federal de Inteligencia pero que antes debe terminar de ver el cómo. O sea que habrá reestructuración.
 
Con sus amigos Marcela Losardo en Justicia, Santiago Cafiero en Jefatura de Gabinete y Claudio Moroni en Trabajo, Alberto se aseguró que los tres sean prolongaciones de sí mismo. A Cafiero lo presentó directamente como "mi alter ego".
 
Después de presentar su Gabinete completo, Alberto concluyó que "todos aceptaron el desafío" de sacar el país adelante y convocó a impulsar "la epopeya de hacer otro país" porque el futuro Gobierno tendrá "la oportunidad de ingresar a la función pública para protagonizar un momento único de cambio".
 
La Opinión Popular

07-12-2019 / 07:12
Fue patético el jueves el esfuerzo de Mauricio Macri para disipar en una nube de falsedades el 41 por ciento de pobreza que deja, el ahínco para hacer que la clase media olvide la calidad de vida que perdió, para que nadie repare en la manipulación de jueces y fiscales para perseguir a opositores, o la persecución y encarcelamiento de dueños de medios críticos.
 
El país que deja este personaje es lamentable y representa el fracaso de una elite empresaria que se autoproclamó "el mejor equipo de los últimos 50 años".
 
Habló de transparencia y corrupción el presidente al que investigadores alemanes le descubrieron más de 40 cuentas offshore de las que se utilizan para lavar o evadir, el mismo que trató de hacer desaparecer las deudas multimillonarias de sus empresas con el Estado y que está acusado de haber realizado negociados con sus aerolíneas, autopistas y empresas de energía.
 
El estilo de Macri ha sido acusar a sus adversarios de cometer las cosas que en realidad hace él. Por ejemplo, un gran lavador al que se le descubren cuentas offshore pondría en el organismo encargado de perseguir el lavado y la evasión, a abogados que hayan defendido a evasores.
 
Oh, casualidad, Macri puso al frente de la UIF a dos abogados del banco HSBC, al que la justicia francesa le descubrió, entre otras, cuatro mil cuentas no declaradas de argentinos en su filial de Suiza. Es la República Macrista S.A.
 
Hizo siempre lo contrario de lo que dijo. Habló de independencia de la Justicia y tuvo una mesa judicial para apretar y manipular jueces y fiscales. Habló de inserción en el mundo y lo que hizo fue que el mundo se insertara en el país y destruyera la economía al levantar las barreras a la importación.
 
El caradura dijo que mejoró la educación, cuando bajó más del 30 por ciento el presupuesto, no construyó escuelas y dejó a las que había con goteras, grietas en las paredes, sin calefacción ni electricidad, techos que se derrumban, garrafas que explotan, además de suspender la distribución de computadoras entre los chicos. Y mostró unos numeritos en que los pibes aumentaron 10 puntos la comprensión de textos.
 
Mostrar esos numeritos fue un acto de crueldad cuando la mayoría de los chicos que van a la escuela están bajo la línea de pobreza o sufren hambre. 68%, 74, menos 82 o lo que sea, la matemática de Macri es puro invento si los chicos tienen hambre. Fue una bajeza.
 
Macri reivindicó que ahora exportan energía. Porque esa energía ya no se utiliza en el país que deja Macri con una industria raquítica que funciona en muchos casos con menos del 50 por ciento de su capacidad instalada. Sobra energía porque la industria consume menos. Una familia de 4 que vive con lo justo tendrá de sobra si se mueren 2.

06-12-2019 / 09:12
La pobreza trepó al 40,8% de la población y afecta a 16 millones de personas. También aumentó la indigencia, que saltó al 8,9% de la población, es decir, 3,6 millones de personas. En ambos casos se trata de los registros más altos de la década, según se desprende del último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), correspondiente al tercer trimestre de 2019.
 
Hace 4 años, la tasa de pobreza era del 28,5%, con 11 millones de afectados, por lo que en la gestión Cambiemos la pobreza se incrementó en 12 puntos porcentuales y 5 millones de personas. La disparada es mayor en el caso de la indigencia, que casi se duplicó, dado que en 2015 era del 4,5%.
 
"Las reiteradas devaluaciones, el aumento de la inflación, el estancamiento, el aumento del desempleo y las medidas de ajuste acordadas con el FMI explican el deterioro", según detalla la UCA. Las cifras trascienden a 5 días del final del gobierno de Macri, que había pedido que se evaluara su gestión por su capacidad o no de reducir la pobreza.
 
La pobreza afecta con más intensidad en los niños y adolescentes de 0 a 17 años, ya que asciende al 59,5% de la población. Esto es, aproximadamente 7 millones de niños en hogares pobres. Hace dos años, antes de la crisis financiera, esa cifra era del 44%. "Una vez más, las estimaciones reflejan la persistente infantilización de la pobreza en la Argentina urbana", detalla el informe.
 
En cuanto a la indigencia, la insuficiencia de ingresos para cubrir la canasta básica alimentaria (tasa de indigencia) se encuentra fuertemente asociada al estrato económico-ocupacional del principal sostén del hogar. La indigencia por ingresos fue más elevada en las unidades domésticas cuyo principal sostén pertenece a la clase trabajadora informal. En estos casos, alcanza el 22,1% de la población.
 
Además, la indigencia afecta con más intensidad a niños y adolescentes: mientras a nivel general alcanza al 8,9% para el tercer trimestre 2019, en el grupo de 0 a 17 años asciende a 14,8%. Esto es, hay más de 1,5 millones de niños en hogares indigentes. Hace dos años esa cifra no alcanzaba el 10%.
 
La evolución de los datos muestra que los últimos índices de pobreza e indigencia son los más altos de toda la década. Este deterioro tiene diversas causas: la retracción del mercado interno y de las capacidades productivas del sector informal tuvo un efecto regresivo en el ingreso de los hogares, por un deterioro en el poder adquisitivo de los salarios, las jubilaciones y las prestaciones sociales.
 
De cara al traspaso de gobierno, un cambio de rumbo estructural no solo necesita inversiones e impulso a las exportaciones, sino políticas públicas que sean redistributivas y busquen el desarrollo hacia el mercado interno y el sector informal. "La economía vinculada al sector externo no derrama hacia los sectores menos dinámicos", enfatiza.
 
La Opinión Popular

06-12-2019 / 08:12
Termina como empezó. Lejos de la verdad, abrazado al dispositivo de la mentira planificada buscó instalar un insólito balance sobre su gestión. El saldo económico de estos cuatro años desmiente el desvarío de Mauricio Macri de que deja "bases sólidas para empezar un ciclo de crecimiento". Más inflación, más desempleo, más deuda, FMI, desindustrialización, destrucción del salario real, megadevaluación, más pobreza. Es una herencia pesadísima para Alberto Fernández.
 
Macri construyó en 2015 su campaña para ganar las elecciones con ofertas seductoras a la población, que no cumplió cuando fue gobierno. Durante los cuatro años de gestión se dedicó a prometer un futuro venturoso que, una y otra vez, no llegó. El engaño y la distorsión de la realidad fue su estrategia política preferida. La utiliza hasta el final.
 
El discurso de Macri, a pesar de reconocer algunas "dificultades", celebró lo principal de su desastrosa gestión. Fue realizado por una cadena nacional que siempre demonizó, en otra exhibición de la realidad paralela que maneja, quien, después de cuatro años, culmina como el peor gobierno desde la restauración de la democracia.
 
Un breve balance de la economía neoliberal macrista es fulminante en términos del bienestar general, a saber: El salario real de los trabajadores registrados acumuló una caída del 18,5 %. Las jubilaciones perdieron 20 puntos en términos reales en relación a 2015. Según el último informe de la UCA, al tercer trimestre de este año el 32,1% de los hogares y el 40,8% de las personas se encuentran en la pobreza. 

La tasa de inflación del último año de la administración macrista será del 50 al 60 % anual. Y la desindustrialización macrista fue una máquina de destruir empleos de calidad. Se perdieron 158.600 puestos de trabajo, desde noviembre de 2015 a septiembre de 2019. Equivalente a la pérdida de 13 de cada 100 empleos del sector en menos de cuatro años.
 
Tres de las cuatros años fueron en recesión. La apertura a las importaciones, los tarifazos, las fuertes devaluaciones, las tasas de interés altísimas y el derrumbe del mercado interno, por el castigo a los ingresos reales de trabajadores y jubilados, determinaron la permanente caída de la actividad. El PIB per cápita disminuirá como mínimo el 11 % durante la economía macrista. En un ciclo vertiginoso de emisión de deuda, en pesos y en dólares, en los mercados local e internacional, en apenas dos años, la economía macrista terminó en un nuevo default.
 
La pieza de marketing, en una cadena nacional, no modificará que este saldo, independientemente de eslóganes, mentiras y distorsiones expuestos por Macri en su despedida, sea recordado como una de las crisis más devastadoras de la economía argentina moderna.
 
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