Hay una relación criminal de la derecha argentina con el golpismo boliviano. El esfuerzo de la cúpula radical por sintonizar con el PRO le ganó un lugar en esa lista. Gran parte del esfuerzo de la propaganda golpista fue evitar que el mundo calificara al golpe como golpe.
 
En Argentina circuló en Twitter el hashtag "EnBolivianohaygolpe". Una investigación de las cuentas que dieron origen a esta campaña demostró que 3612 de esas cuentas tenían sólo un seguidor o no tenían ninguno y que más de 4500 habían sido creadas ese día o el día anterior. Una campaña de ese tipo cuesta alrededor de medio millón de dólares, según el especialista en redes Luciano Galup.
 
Evo Morales recibió el respaldo de tres millones de votos. La señora Jeanine se convirtió en senadora sólo con el aval de 50 mil votos. Como presidenta de facto, Jeannine designó un gabinete a su imagen y semejanza, todas personas sin representatividad y que expresan la ideología extremista de su partido Unidad Democrática.
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Nacionales - 16-11-2019 / 10:11
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Las relaciones de la derecha argentina con el golpismo boliviano

Las relaciones de la derecha argentina con el golpismo boliviano
En Argentina, la renuencia de los falsos republicanos del gobierno saliente a denunciar el golpismo en Bolivia genera inquietud sobre el tipo de oposición que harán al gobierno entrante de Alberto y Cristina. Si aceptan como “mal necesario” el golpismo contra el “populismo”, el país habrá retrocedido a los años ‘70. Hay una responsabilidad muy fuerte del partido radical si acepta mansamente este retroceso o si se planta frente a los ultras del PRO y da batalla al gorilismo como argumento político, que ya se ha comprobado que desemboca indefectiblemente en violencia.
La declaración de compromiso que inventaron los radicales en el Congreso para no denunciar el golpe de Estado en Bolivia fue un engendro de supuesto centrismo que en realidad es de derecha conservadora, pero con vergüenza de serlo.
 
La alianza con el PRO hunde cada vez más al partido centenario en un pantano ideológico que tergiversa sus orígenes. El esfuerzo que, con honrosas excepciones, realizaron para justificar el golpe racista contra Evo Morales trastoca la relación con el golpismo latinoamericano que Raúl Alfonsín instaló en el radicalismo.
 
Antes del golpe, la autoproclamada presidenta de Bolivia, Jeanine Añez, y el jefe de los fascistas cívicos santacruceños, Luis "el Macho" Camacho, eran dos personajes ignotos, ultra minoritarios y supuestamente ubicados en las antípodas ideológicas de cualquier radical. Y ahora pareciera que tienen que ser vistos como dos luchadores republicanos.
 
Carlos Mesa, el candidato que salió segundo, más de diez puntos detrás de Evo Morales en las elecciones suspendidas, tiene un parentesco ideológico con el radicalismo argentino. Se autoproclama socialdemócrata, aunque más no fuera de la boca para fuera porque ahora avala el golpe de los ultraderechistas Jeanine y Camacho.
 
Siempre hubo una relación estrecha entre los procesos políticos de Bolivia y Argentina. No por nada el presidente derrocado se llama Juan Evo, por Perón y Evita.
 
Otros antecedentes no son buenos: el general Hugo Banzer (1971-1978) estudió en el Colegio Militar argentino, el golpe del narcodictador Luis García Meza fue respaldado por el batallón de inteligencia 601 del ejército argentino durante la dictadura y el ex presidente popular Juan José Torres, exiliado en Argentina, fue acribillado a balazos aquí por bandas paramilitares después del golpe del '76.
 
Hay una relación criminal de la derecha argentina con el golpismo boliviano. El esfuerzo de la cúpula radical por sintonizar con el PRO le ganó un lugar en esa lista. Gran parte del esfuerzo de la propaganda golpista fue evitar que el mundo calificara al golpe como golpe.
 
En Argentina circuló en Twitter el hashtag "EnBolivianohaygolpe". Una investigación de las cuentas que dieron origen a esta campaña demostró que 3612 de esas cuentas tenían sólo un seguidor o no tenían ninguno y que más de 4500 habían sido creadas ese día o el día anterior. Una campaña de ese tipo cuesta alrededor de medio millón de dólares, según el especialista en redes Luciano Galup.
 
Evo Morales recibió el respaldo de tres millones de votos. La señora Jeanine se convirtió en senadora sólo con el aval de 50 mil votos. Como presidenta de facto, Jeannine designó un gabinete a su imagen y semejanza, todas personas sin representatividad y que expresan la ideología extremista de su partido Unidad Democrática.

 
En sus primeras declaraciones el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, anunció que lanzará "una cacería" contra el hermano del vicepresidente Álvaro García Linera. En la Cancillería, que durante el gobierno de Evo Morales fue conducida por indígenas, nombró a Karen Longaric, quien lo primero que hizo fue romper relaciones con Venezuela y retirar a Bolivia del ALBA por lo que se ganó las felicitaciones de la OEA y de Washington.
 
Y el ministerio de Comunicación está a cargo de la periodista Roxana Lizcárraga que amenazó a los periodistas argentinos con acusarlos de sedición por cubrir los actos de protesta en respaldo de Evo Morales. Jeanine termina sus alocuciones con una Biblia y desparramando bendiciones al mismo tiempo que repite una y otra vez que no hubo golpe. Los periodistas de TN, Telefe, Crónica y América TV amenazados tuvieron que ser evacuados a pesar de las bendiciones de Jeanine.
 
La técnica de las bandas cívicas a las que se sumaron policías de civil ha sido incendiar las casas de dirigentes del MAS y en algunos casos tomar a sus familiares de rehenes para exigirles la renuncia a sus cargos. Bandas de decenas de motoqueros armados recorrían la ciudad y atacaban a los grupos de manifestantes que respaldaban a Evo Morales. En el caso de los periodistas eran permanentemente hostigados por personas de civil que los insultaban y provocaban.
 
Ha habido movilizaciones populares masivas en El Alto y en el centro de La Paz para repudiar el golpe y no fueron cubiertas por ninguno de los medios locales. La sola presencia de los medios extranjeros puso nerviosos a los golpistas que enviaron provocadores a hostigarlos.
 
La posición de los radicales argentinos es insólita. Lo que empezó como lenta deriva hacia la derecha conservadora se aceleró con la alianza con el PRO y ahora con la nueva derrota electoral. La base electoral del radicalismo se había movido antes que la cúpula, pero ésta no supo disputar ese corrimiento estimulado por una narrativa mediática que inyectó el odio de su electorado desempolvando el viejo gorilismo.
 
Fue evidente que un amplio sector del radicalismo quedó muy disconforme con la voz cantante de Mario Negri en Diputados y Luis Naidenoff en el Senado, ambos respaldados en la interna por el gobernador jujeño, Gerardo Morales, que se ha cansado de denostar al gobierno de Evo Morales.
 
En la liturgia del gobernador radical, la tupaquera Milagro Sala es el equivalente del presidente derrocado. Y los mecanismos que usó Gerardo Morales para perseguir y encarcelar a Milagro Sala no tienen nada que envidiarles a los métodos de los golpistas cívicos bolivianos.
 
Los países del Mercosur, incluyendo a Bolivia, firmaron en 1998 una cláusula democrática, por la cual se suspendería la participación del país donde se produjera un golpe de Estado o una alteración del proceso democrático. Un protocolo similar tiene la OEA. Si el golpe cívico-militar de Bolivia era catalogado como lo que fue, la OEA y el Mercosur estaban obligados a tomar medidas que hubieran aislado al gobierno de Jeannine.
 
La OEA y su secretario general, el uruguayo expulsado del Frente Amplio Luis Almagro, actúan en todas estas situaciones según el interés de Estados Unidos. El organismo fue invitado por Evo Morales como veedor de las elecciones. Pero participó en la gestación del golpe.
 
De más de 34 mil mesas, se encontraron irregularidades sólo en 280. Lo cual es una cifra que responde a estándares generales en otras elecciones que no fueron declaradas fraudulentas. Por esa razón, la OEA no pudo denunciar fraude y el comunicado se limitó a referirse a esas irregularidades.
 
No hubo fraude en las elecciones. Y aún cuando se anularan esas mesas, Evo hubiera ganado en primera vuelta. A pesar de comprobar que no se había producido fraude, se unió a la agitación de la derecha para anular el comicio.
 
Una vez que se había aceptado la realización de las elecciones, los alegatos sobre la inconveniencia ética de la tercera candidatura del presidente Evo resultan irrelevantes y oportunistas. También constituyen una forma vergonzante de maquillar el golpismo.
 
Hasta podría afirmarse que el golpe confirmó más que nunca la necesidad de una tercera presidencia de Evo Morales para no regresar al apartheid histórico representado por figuras grotescas como Jeanine y el Macho que encarnan el estereotipo bananero que tienen en los Estados Unidos de los latinoamericanos.
 
El MAS decidió mantener movilizados a los movimientos sociales, pero abrir el diálogo con los golpistas con el objetivo de lograr una convocatoria a elecciones sin proscripciones. Jeannine ha dicho que "ni sueñen que podrán participar Evo Morales ni García Linera".
 
Aunque el gobierno de facto cuenta sobre todo con el respaldo de la policía, y con la anuencia de las Fuerzas Armadas, Bolivia se ha convertido en un escenario de gran inestabilidad. Jeannine también necesita negociar.
 
En Argentina, la renuencia de los falsos republicanos del gobierno saliente a denunciar el golpismo en Bolivia genera inquietud sobre el tipo de oposición que harán al gobierno entrante de Alberto Fernández y Cristina Fernández. Si aceptan como "mal necesario" el golpismo contra el "populismo", el país habrá retrocedido a los años '70.
 
Hay una responsabilidad muy fuerte del partido radical si acepta mansamente este retroceso o si se planta frente a los ultras del PRO y da batalla al gorilismo como argumento político, que ya se ha comprobado que desemboca indefectiblemente en violencia. No se puede retroceder frente a lo que ha ido quedando atrás gracias al impulso inicial de Raúl Alfonsín.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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08-12-2019 / 10:12
El discurso presidencial decepcionó a sus seguidores, que hubieran preferido escucharlo más tiempo. El tema que más le preocupó fue el de la Justicia. "Quiero una justicia que se guíe por pruebas y no por el discurso político", exclamó, viéndo un traje a rayas en su imaginación.
 
El gobierno de Mauricio Macri será recordado por muchas cosas poco republicanas, entre ellas la manipulación de la justicia para perseguir a sus opositores, hasta el ensañamiento. Es lógico que su preocupación sea ese tema. Si lo hizo él, está seguro que lo harán sus adversarios. Y Macri está flojo de papeles en muchas de las causas de corrupción que tiene en la Justicia.
 
Pero el tema que generó más empatía con sus fanáticos fue el miedo y el odio gorila al peronismo. "Yo sé que muchos de ustedes sienten angustia por lo que viene --afirmó--, pero no hay porqué tener miedo, somos muchos para defender la libertad y la democracia".
 
Y en otro de los pocos párrafos de su discurso, insistió: "Vamos a cuidar que no roben, que no estafen más a nuestra querida Argentina". Esa referencia provocó un bufido de aprobación en sus seguidores. Muchos asintieron con la cabeza, especialmente las señoras. El núcleo duro del macrismo --personas mayores de situación acomodada-- se convoca en gran parte por ese sentimiento visceral.
 
Para esa multitud la grieta es irreductible. Algunos de los que hablaron a los movileros que cubrieron el acto, se quejaron de la grieta, sin darse cuenta que la grieta es el odio antiperonista que ellos mismos destilaban, un odio que en la mayoría de los casos fue instalado por la campaña de los medios hegemónicos: Clarín, La Nación e Infobae.
 
Aquí se vio la doble vara macrista, la contradicción, la raíz ilógica de ese discurso en el tratamiento diferente que le dieron a Pichetto y a los diputados que se les fueron. Con la justicia es igual. A los otros se los puede condenar sin pruebas. A ellos ni siquiera con pruebas. Si los condena a ellos con pruebas, la justicia es corrupta. Si condena sin pruebas a los que ellos no quieren, es independiente.
 
En el imaginario autoritario de ese grupo gorila conservador que forma el núcleo duro de Cambiemos, ellos son los únicos republicanos y democráticos. Los demás son enemigos de esos valores. Es imposible la convivencia en ese clima de pensamiento. 
 
Macri tuvo su plaza de despedida cuando más del 65% de los argentinos tiene una imagen suya negativa. La Plaza macrista era representativa del sector conservador duro que no abarca el 40% de los votos que logró la fórmula de Juntos por el Cambio en las elecciones.
 
Fue su acto de despedida. Un acto masivo, pero no de los más grandes. Fue una demostración de fuerza. Quiso dejar asentado que todavía está en carrera si puede convocar a pesar de su desastroso legado de más del 50% de inflación y más del 40% de pobreza.
 
La Opinión Popular

07-12-2019 / 09:12
En una conferencia de prensa, el presidente electo Alberto Fernández presentó a su Gabinete de Ministros que lo acompañará en la administración del país a partir del 10 de diciembre. Con pocas sorpresas, el ex Jefe de Gabinete aseguró que su equipo de trabajo "refleja la unidad sobre la que se construyó el Frente de Todos".
 
"Es la tercera vez que participo de la confección de un gabinete nacional y estoy muy contento con el resultado que hemos logrado. A todos los conozco, sé de la calidad moral y la calidad técnica de los que me acompañan", agregó Fernández.
 
En esa línea, dijo que el Frente de Todos "se constituyó sobre la base de la unidad, y como tuve una preocupación porque se unifiquen los bloques en el Congreso, para que expresemos esa vocación de unidad, quise que esa unidad esté reflejada en el Gabinete".
 
En un contexto de fuerte expectativa, Alberto armó un gabinete típico de una coalición como es el Frente de Todos. Un gabinete numeroso, con espacio para todos los sectores, todas las generaciones y todas las urgencias. Así sucede por ejemplo con la configuración del área económica, con Martín Guzmán como futuro negociador de la deuda, Matías Kulfas en Producción y Luis Basterra en Agricultura a cargo, dijo AF, de obtener divisas y convivir en paz con los hombres de campo.
 
Pasa lo mismo con las cuestiones sociales, con Daniel Arroyo en el ministerio específico y una fuerte presencia de Victoria Tolosa Paz en la cabeza del Plan Argentina contra el Hambre. El decano del área social será Ginés González García, el único mayor de 70 y compañero de gabinete de Fernández en tiempos de Néstor Kirchner. Elizabeth Gómez Alcorta, a cargo del nuevo ministerio de la Igualdad, es un símbolo. El presidente electo no lo dijo pero ni falta que hace: es la abogada de Milagro Sala.
 
A Wado de Pedro, futuro ministro del Interior, lo llamó Wadito. Otro símbolo, y no solo por su pertenencia a La Cámpora sino porque, dijo, "siente la política como yo, basada en el diálogo". Entre tantos anuncios quedó un misterio. Fernández dijo que ya tiene la persona para la Agencia Federal de Inteligencia pero que antes debe terminar de ver el cómo. O sea que habrá reestructuración.
 
Con sus amigos Marcela Losardo en Justicia, Santiago Cafiero en Jefatura de Gabinete y Claudio Moroni en Trabajo, Alberto se aseguró que los tres sean prolongaciones de sí mismo. A Cafiero lo presentó directamente como "mi alter ego".
 
Después de presentar su Gabinete completo, Alberto concluyó que "todos aceptaron el desafío" de sacar el país adelante y convocó a impulsar "la epopeya de hacer otro país" porque el futuro Gobierno tendrá "la oportunidad de ingresar a la función pública para protagonizar un momento único de cambio".
 
La Opinión Popular

07-12-2019 / 07:12
Fue patético el jueves el esfuerzo de Mauricio Macri para disipar en una nube de falsedades el 41 por ciento de pobreza que deja, el ahínco para hacer que la clase media olvide la calidad de vida que perdió, para que nadie repare en la manipulación de jueces y fiscales para perseguir a opositores, o la persecución y encarcelamiento de dueños de medios críticos.
 
El país que deja este personaje es lamentable y representa el fracaso de una elite empresaria que se autoproclamó "el mejor equipo de los últimos 50 años".
 
Habló de transparencia y corrupción el presidente al que investigadores alemanes le descubrieron más de 40 cuentas offshore de las que se utilizan para lavar o evadir, el mismo que trató de hacer desaparecer las deudas multimillonarias de sus empresas con el Estado y que está acusado de haber realizado negociados con sus aerolíneas, autopistas y empresas de energía.
 
El estilo de Macri ha sido acusar a sus adversarios de cometer las cosas que en realidad hace él. Por ejemplo, un gran lavador al que se le descubren cuentas offshore pondría en el organismo encargado de perseguir el lavado y la evasión, a abogados que hayan defendido a evasores.
 
Oh, casualidad, Macri puso al frente de la UIF a dos abogados del banco HSBC, al que la justicia francesa le descubrió, entre otras, cuatro mil cuentas no declaradas de argentinos en su filial de Suiza. Es la República Macrista S.A.
 
Hizo siempre lo contrario de lo que dijo. Habló de independencia de la Justicia y tuvo una mesa judicial para apretar y manipular jueces y fiscales. Habló de inserción en el mundo y lo que hizo fue que el mundo se insertara en el país y destruyera la economía al levantar las barreras a la importación.
 
El caradura dijo que mejoró la educación, cuando bajó más del 30 por ciento el presupuesto, no construyó escuelas y dejó a las que había con goteras, grietas en las paredes, sin calefacción ni electricidad, techos que se derrumban, garrafas que explotan, además de suspender la distribución de computadoras entre los chicos. Y mostró unos numeritos en que los pibes aumentaron 10 puntos la comprensión de textos.
 
Mostrar esos numeritos fue un acto de crueldad cuando la mayoría de los chicos que van a la escuela están bajo la línea de pobreza o sufren hambre. 68%, 74, menos 82 o lo que sea, la matemática de Macri es puro invento si los chicos tienen hambre. Fue una bajeza.
 
Macri reivindicó que ahora exportan energía. Porque esa energía ya no se utiliza en el país que deja Macri con una industria raquítica que funciona en muchos casos con menos del 50 por ciento de su capacidad instalada. Sobra energía porque la industria consume menos. Una familia de 4 que vive con lo justo tendrá de sobra si se mueren 2.

06-12-2019 / 09:12
La pobreza trepó al 40,8% de la población y afecta a 16 millones de personas. También aumentó la indigencia, que saltó al 8,9% de la población, es decir, 3,6 millones de personas. En ambos casos se trata de los registros más altos de la década, según se desprende del último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), correspondiente al tercer trimestre de 2019.
 
Hace 4 años, la tasa de pobreza era del 28,5%, con 11 millones de afectados, por lo que en la gestión Cambiemos la pobreza se incrementó en 12 puntos porcentuales y 5 millones de personas. La disparada es mayor en el caso de la indigencia, que casi se duplicó, dado que en 2015 era del 4,5%.
 
"Las reiteradas devaluaciones, el aumento de la inflación, el estancamiento, el aumento del desempleo y las medidas de ajuste acordadas con el FMI explican el deterioro", según detalla la UCA. Las cifras trascienden a 5 días del final del gobierno de Macri, que había pedido que se evaluara su gestión por su capacidad o no de reducir la pobreza.
 
La pobreza afecta con más intensidad en los niños y adolescentes de 0 a 17 años, ya que asciende al 59,5% de la población. Esto es, aproximadamente 7 millones de niños en hogares pobres. Hace dos años, antes de la crisis financiera, esa cifra era del 44%. "Una vez más, las estimaciones reflejan la persistente infantilización de la pobreza en la Argentina urbana", detalla el informe.
 
En cuanto a la indigencia, la insuficiencia de ingresos para cubrir la canasta básica alimentaria (tasa de indigencia) se encuentra fuertemente asociada al estrato económico-ocupacional del principal sostén del hogar. La indigencia por ingresos fue más elevada en las unidades domésticas cuyo principal sostén pertenece a la clase trabajadora informal. En estos casos, alcanza el 22,1% de la población.
 
Además, la indigencia afecta con más intensidad a niños y adolescentes: mientras a nivel general alcanza al 8,9% para el tercer trimestre 2019, en el grupo de 0 a 17 años asciende a 14,8%. Esto es, hay más de 1,5 millones de niños en hogares indigentes. Hace dos años esa cifra no alcanzaba el 10%.
 
La evolución de los datos muestra que los últimos índices de pobreza e indigencia son los más altos de toda la década. Este deterioro tiene diversas causas: la retracción del mercado interno y de las capacidades productivas del sector informal tuvo un efecto regresivo en el ingreso de los hogares, por un deterioro en el poder adquisitivo de los salarios, las jubilaciones y las prestaciones sociales.
 
De cara al traspaso de gobierno, un cambio de rumbo estructural no solo necesita inversiones e impulso a las exportaciones, sino políticas públicas que sean redistributivas y busquen el desarrollo hacia el mercado interno y el sector informal. "La economía vinculada al sector externo no derrama hacia los sectores menos dinámicos", enfatiza.
 
La Opinión Popular

06-12-2019 / 08:12
Termina como empezó. Lejos de la verdad, abrazado al dispositivo de la mentira planificada buscó instalar un insólito balance sobre su gestión. El saldo económico de estos cuatro años desmiente el desvarío de Mauricio Macri de que deja "bases sólidas para empezar un ciclo de crecimiento". Más inflación, más desempleo, más deuda, FMI, desindustrialización, destrucción del salario real, megadevaluación, más pobreza. Es una herencia pesadísima para Alberto Fernández.
 
Macri construyó en 2015 su campaña para ganar las elecciones con ofertas seductoras a la población, que no cumplió cuando fue gobierno. Durante los cuatro años de gestión se dedicó a prometer un futuro venturoso que, una y otra vez, no llegó. El engaño y la distorsión de la realidad fue su estrategia política preferida. La utiliza hasta el final.
 
El discurso de Macri, a pesar de reconocer algunas "dificultades", celebró lo principal de su desastrosa gestión. Fue realizado por una cadena nacional que siempre demonizó, en otra exhibición de la realidad paralela que maneja, quien, después de cuatro años, culmina como el peor gobierno desde la restauración de la democracia.
 
Un breve balance de la economía neoliberal macrista es fulminante en términos del bienestar general, a saber: El salario real de los trabajadores registrados acumuló una caída del 18,5 %. Las jubilaciones perdieron 20 puntos en términos reales en relación a 2015. Según el último informe de la UCA, al tercer trimestre de este año el 32,1% de los hogares y el 40,8% de las personas se encuentran en la pobreza. 

La tasa de inflación del último año de la administración macrista será del 50 al 60 % anual. Y la desindustrialización macrista fue una máquina de destruir empleos de calidad. Se perdieron 158.600 puestos de trabajo, desde noviembre de 2015 a septiembre de 2019. Equivalente a la pérdida de 13 de cada 100 empleos del sector en menos de cuatro años.
 
Tres de las cuatros años fueron en recesión. La apertura a las importaciones, los tarifazos, las fuertes devaluaciones, las tasas de interés altísimas y el derrumbe del mercado interno, por el castigo a los ingresos reales de trabajadores y jubilados, determinaron la permanente caída de la actividad. El PIB per cápita disminuirá como mínimo el 11 % durante la economía macrista. En un ciclo vertiginoso de emisión de deuda, en pesos y en dólares, en los mercados local e internacional, en apenas dos años, la economía macrista terminó en un nuevo default.
 
La pieza de marketing, en una cadena nacional, no modificará que este saldo, independientemente de eslóganes, mentiras y distorsiones expuestos por Macri en su despedida, sea recordado como una de las crisis más devastadoras de la economía argentina moderna.
 
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