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Sociedad e Interés General - 12-11-2019 / 19:11
EFEMÉRIDES POPULARES. 13 DE NOVIEMBRE DE 1901: NACIMIENTO DEL PATRIOTA

Don Arturo Jauretche, un militante de todas las batallas nacionales y populares

Don Arturo Jauretche, un militante de todas las batallas nacionales y populares
El 13 de noviembre de 1901, en Lincoln, provincia de Buenos Aires, nace Arturo Jauretche. Se destacó como político, pensador, escritor, autor de diversos libros, ensayos, artículos e investigaciones históricas de reafirmación del pensamiento nacional, popular y federal. Popularizó, en la literatura política, las palabras y los conceptos de cipayo, vendepatria y oligarca.
El 13 de noviembre de 1901, en Lincoln, provincia de Buenos Aires, nace Arturo Jauretche. Se destacó como político, pensador, escritor, autor de diversos libros, ensayos, artículos e investigaciones históricas de reafirmación del pensamiento nacional, popular y federal. Popularizó, en la literatura política, las palabras y los conceptos de cipayo, vendepatria y oligarca.
 
Quienes tuvimos, en algún momento, la oportunidad de conocerlo y compartir personalmente la misma tarima en encuentros políticos, o algunas charlas nocturnas en los bares de Córdoba, allá por fines de la década de 1960, aprendimos mucho de su larga experiencia, de su permanente búsqueda de verdades y su continuo cuestionamiento de las fábulas políticas instaladas, en la sociedad argentina, por las clases dominantes.
 
Con FORJA, don Arturo fue el eslabón vivo que enlazó en 1945 al yrigoyenismo del declinante radicalismo con el naciente peronismo. Estableció con sus actos, su pluma y su palabra, la íntima relación dialéctica entre ambos movimientos nacionales, populares y democráticos.
 

El Día de los Trabajadores y una tradición de conquistas sociales logradas por la lucha popular
Por Blas García


Militancia radical
 
Arturo Martín Jauretche nació en Lincoln, provincia de Buenos Aires, el 13 de noviembre de 1901 y murió en Buenos Aires, el 25 de mayo de 1974.
 
Después de pasar su niñez y adolescencia en Lincoln se trasladó a Buenos Aires. Simpatizó con el nuevo modelo de integración social promovido por la Unión Cívica Radical, afiliándose al partido en el bando de Hipólito Yrigoyen, los llamados radicales personalistas; fue importante en ello la influencia del poeta y compositor Homero Manzi, que veía en ello una nueva y beneficiosa política de inserción de las clases trabajadoras, con las que el origen rural de Jauretche le hacía simpatizar.
 
En 1928, cuando Yrigoyen asumió su segundo mandato tras el interludio del gobierno de Marcelo T. de Alvear, fue nombrado funcionario, aunque sólo brevemente; dos años más tarde, el ejército promovería el primer golpe de estado de la época constitucional en Argentina, dando inicio a la llamada Década Infame.
 
Jauretche combatió con las armas a los insurrectos, y luego desarrolló una intensa actividad política contra éstos. En 1933, en Corrientes, tomó parte en el alzamiento de los coroneles Roberto Bosch y Gregorio Pomar, quienes no habían participado de la revolución del 6 de septiembre de 1930.
 
Tras la derrota del alzamiento, fue encarcelado; en prisión escribiría su versión de los episodios en forma de poema gauchesco, al que tituló El Paso de los Libres. La publicaría en 1934 con prólogo de Jorge Luis Borges, de quien sin embargo lo separarían cada vez más marcadamente cuestiones de política social y cultural.
 
 
Militancia en FORJA 
 
El conflicto de Jauretche con la línea dirigente del radicalismo, encabezada por Alvear, no tardó en profundizarse; cuando este último decidió en 1934 levantar la decisión de no presentarse a elecciones para mostrar el desacuerdo del partido con el régimen imperante, un importante grupo de la izquierda radical decidió formar una agrupación disidente.
 
Junto con Manzi, Luis Dellepiane, Gabriel del Mazo, Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Ortíz Pereyra y otros fundó FORJA (acrónimo de Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), que desarrollaría los lineamientos del nacionalismo democrático, opuesto a la vez al nacionalismo conservador de los sectores reaccionarios y a la política liberalizadora del gobierno de Agustín P. Justo. Marginados de la esfera política partidaria, los actos de FORJA se realizaron sobre todo a través de manifestaciones callejeras y publicaciones de edición propia (los conocidos como Cuadernos de FORJA).
 
En ellos criticaban las medidas del gobierno, a partir del pacto Roca-Runciman, y argumentaban que el Banco Central había sido fundado para que los hombres de la finanzas ingleses controlaran el sistema monetario y financiero argentino, que se había conformado la Corporación del Transporte para que los ferrocarriles británicos no tuvieran competencia, que no convenía la ruptura de relaciones con la Unión Soviética, pues ésta podía significar un importante comprador de los productos agropecuarios argentinos.
 
Con respecto a la política interior, aducían que el gobierno de Justo intervenía las provincias donde ganaban partidos opositores al gobierno, y que el salario y la desocupación habían empeorado. Uno de sus principios incondicionales era el mantenimiento de la neutralidad argentina ante la próxima Segunda Guerra Mundial, siendo el único partido que lo apoyaba.
 
Hacia 1940 Jauretche rompió con Dellepiane y del Mazo, que se reincorporaron a la línea oficial de la UCR. FORJA se radicalizó así, dando lugar a elementos más nacionalistas. Raúl Scalabrini Ortiz, siempre próximo al ideario del movimiento, se afilió a él, formando junto con Jauretche la dupla dirigente.
 
Se apartaría nuevamente hacia 1943, dejando a Jauretche en solitario al frente. Su oposición al gobierno de Ramón Castillo fue vehemente; aunque se mostró escéptico ante las intenciones de los militares que lo derrocaran, su firme posición de neutralidad frente a la Segunda Guerra Mundial hizo que saludara al gobierno de Pedro Pablo Ramírez con simpatía, y cuando el Grupo de Oficiales Unidos derrocó a Ramírez a su vez por romper con el Eje Roma-Berlín-Tokio, se aproximó al ascendente coronel Juan Domingo Perón.
 
  
Militancia peronista
 
Adhirió al peronismo desde el 17 de octubre de 1945. Apoyado por Domingo Mercante, gobernador de la provincia de Buenos Aires, y próximo al programa económico de Miguel Miranda, que promovía un proyecto de industrialización acelerada fomentado por el Estado, con la idea de emplear los réditos del modelo agroexportador durante la coyuntura de la guerra en Europa para transformar el perfil productivo del país, fue nombrado presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires en 1946, cargo que ocuparía hasta 1951.
 
En ese cargo, desarrolló una política crediticia generosa con los proyectos de industrialización. Cuando el enfrentamiento de Mercante con Perón, por la posición cada vez más concesiva de este último con algunos principios inicialmente sostenidos, culminó en la caída en desgracia de Mercante, Jauretche abandonó el cargo y se retiró a la vida privada.
 
 
La oposición a Aramburu y el exilio 
 
No volvería a aparecer públicamente hasta que en 1955 la Revolución Libertadora derrocara a Perón; exento en un primer momento de las persecuciones políticas por haber estado apartado del gobierno en los últimos años, fundó el periódico El Líder y el semanario El '45 para defender lo que consideraba los 10 años de gobierno popular, criticando duramente la acción política, económica y social del régimen de facto.
 
Colaboró en los Semanarios "Azul y Blanco" y "Segunda Republica" (entre 1955-70). En 1956 publicaría el ensayo El Plan Prebisch: retorno al coloniaje, refutando el informe que Raúl Prebisch, secretario de la Comisión Económica para América Latina (C.E.P.A.L.), había escrito a pedido del régimen de Pedro Eugenio Aramburu. La dureza de su oposición le valdría la persecución política y el exilio en Montevideo.
 
Desde el extranjero publicaría en 1957 Los profetas del odio, un estudio sobre las relaciones de clase en Argentina a partir del ascenso del peronismo.
 
 
Jauretche, Los profetas del odio
 
La propuesta de Jauretche era de integración, en la medida en que los intereses comunes de burguesía y proletariado están en el desarrollo de una sólida economía nacional. Esta posición, difícil de reconciliar con el populismo peronista, le granjeó a la vez la enemistad de los liberales y la de la dirigencia del justicialismo; el mismo Perón lo detestaba con cordialidad. En Los profetas del odio esbozaría por primera vez su representación de lo que entendía como la principal oposición al desarrollo nacional, la intelligentsia liberal y cosmopolita, que fascinada con la cultura europea intentaría aplicarla acríticamente a la situación argentina, sin ser consciente de las diferencias históricas y de las distintas posiciones en la articulación internacional de la economía que los continentes ocupan.
 
 
Jauretche y el revisionismo  
 
El naciente revisionismo histórico se aliaría en la obra de Jauretche con su interpretación de la realidad contemporánea. Aunque autores revisionistas venían propugnando una reinterpretación de la historia argentina -criticando la visión canónica, consagrada sobre todo por Bartolomé Mitre y Sarmiento, que había representado el desarrollo nacional en términos de la oposición entre civilización y barbarie- ya desde la década del '30, no sería hasta que la Revolución Libertadora identificara explícitamente a Perón con Juan Manuel de Rosas que la misma comenzaría a cobrar fuerza. Así como los partidarios de Aramburu habían identificado el golpe contra Perón como "un nuevo Caseros", los historiadores revisionistas recogerían el guante, pero viendo en Caseros el comienzo de un fracaso histórico, que el gobierno de Rosas habría mantenido a raya sintetizando en la medida de lo posible los intereses de las distintas clases:
 
La Línea Mayo-Caseros ha sido el mejor instrumento para provocar las analogías que establecen entre el pasado y el presente la comprensión histórica (...) ¡Flor de revisionistas estos Libertadores! Así bastó que nos demostrasen que esto era el nuevo Caseros, para que mis paisanos se dieran cuenta, una vez por todas, de lo que fue el otro. Y una dosis un poco masiva de cipayismo para que mis paisanos se anoticiaran definitivamente de lo que significaron las tropas brasileñas desfilando a la vanguardia -más visibles pero menos ruidosas que las espoletas- del otro ejército libertador.
 
 
Jauretche escritor  
 
El agotamiento de sus posibilidades políticas indujo a Jaureteche a retomar la pluma; en la década del '60 publicaría con frecuencia e intensidad, tanto en revistas y periódicos como en volúmenes de ensayo que resultarán grandes éxitos de público. En 1962 apareció Forja y la Década Infame, dos años más tarde Filo, contrafilo y punta, y en 1966 El medio pelo en la sociedad argentina, una punzante interpelación a la clase media que tiene inmediata repercusión. En 1967 los convocamos a Córdoba para que presentara el libro en la Escuela Profesional Anexa de la Facultad de Ingeniera, donde yo estudiaba, hecho que tuvo una gran repercusión política.
 
Su afinidad con la CGT de los Argentinos lo lleva a sumarse a la Comisión de Afirmación Nacional de la Central Obrera.
 
En 1968 publica su Manual de zonceras argentinas, un interesante listado de ideas negativas sobre su propio país que generalmente tienen los argentinos. Éstas son introducidas en la conciencia de todos los ciudadanos desde la educación primaria y sostenidas posteriormente por medio de la prensa. Frases como la sarmientina El mal que aqueja a la Argentina es la extensión, más la dicotomía "civilización o barbarie" (según Jauretche, la madre que las parió a todas las zonceras) y similares, según Jauretche, llevan a la limitación de las posibilidades de la Argentina de realizarse en forma autónoma.
 
En 1972 publica De memoria. Pantalones cortos. Era el primer tomo de una trilogía que debía rescatar los recuerdos de su vida y las enseñanzas políticas y nacionales que ésta la fue dejando. Este primer tomo, que reúne sus recuerdos de infancia en Lincoln, provincia de Buenos Aires, fue el único que publicó. La muerte le impidió publicar sus continuaciones.
 
Sobre su capacidad de crear o adaptar términos para definir actitudes políticas, él mismo escribió sobre las palabras cipayo, oligarca y vendepatria:
 
"Creo haber sido el inventor de la palabra 'vendepatria' o por lo menos de su divulgación inicial, desde el semanario Señales. El uso de la expresión 'oligarquía' en la acepción hoy popular, así como las expresiones 'vendepatria' y 'cipayo', las popularicé desde el periódico Señales y en otros de vida efímera en los años posteriores a la revolución de 1930."
 

 Obras  
 
1934: El Paso de los Libres.
1956: El Plan Prebisch: retorno al coloniaje.
1957: Los profetas del Odio y la Yapa.
1958: Ejército y Política.
1959: Política Nacional y Revisionismo Histórico.
1960: Prosas de Hacha y Tiza.
1962: Forja y la Década Infame.
1964: Filo, Contrafilo y Punta.
1966: El Medio Pelo en la Sociedad Argentina.
1968: Manual de Zonceras Argentinas.
1969: Mano a Mano entre Nosotros.
 
Por Blas García para La Opinión Popular

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02-07-2020 / 19:07
02-07-2020 / 19:07
 
El primer gran caudillo popular de la Argentina del siglo XX, don Hipólito Irigoyen, fue también el primer Presidente argentino elegido por sufragio popular tras la promulgación de la Ley Sáenz Peña, que estableció entre otras cosas el voto popular obligatorio.

El irigoyenismo fue un movimiento popular de masas que expresaba la primera generación de hijos de inmigrantes, la tradición federal de las provincias del interior y a gran parte del naciente proletariado industrial, que buscaban el desarrollo del país, frenado por la alianza de la aristocracia latifundista y el Imperio Británico.
 
Su triunfo democrático en 1916 encarnó las esperanzas de progreso de todo un pueblo, que eligió a su partido, la Unión Cívica Radical, con el 45,6% de los votos.

En 1928, Irigoyen fue reelegido Presidente de la Nación, tras ganar las elecciones con 839.140 votos (el 57,4%), a los 76 años. Pero no pudo concluir con el mandato que el pueblo le había otorgado, pues los conservadores impulsaron su caída argumentando su avanzada edad.
 
La depresión de 1929 terminó de debilitar su gobierno y finalmente cayó derrocado en 1930 por los sectores más concentrados del poder oligárquico terrateniente, en el primer golpe militar del siglo XX.
 
Después de su derrocamiento, fue detenido y confinado reiteradamente en la Isla Martín García. El 03 de julio de 1933 Irigoyen, a los 80 años de edad, falleció en Buenos Aires, en la misma austeridad en la que vivió toda su vida.
 
Al día siguiente, unas 200.000 personas siguen el cortejo fúnebre y más de medio millón lo observan, en uno de los funerales más multitudinarios de la historia de Buenos Aires.
 
Por Carlos Morales



01-07-2020 / 19:07
30-06-2020 / 19:06
 
La Resistencia salvó al Peronismo, lo proyectó como movimiento histórico, no sólo fuerte en el poder, sino aguerrido en la adversidad. Ejemplo claro de esa militancia, el legendario Gustavo Adolfo "Coco" Rearte fue un dirigente juvenil, político y sindical, una de las figuras más destacadas del peronismo combativo y revolucionario.
 
Rearte simbolizaba en su persona el nuevo peronismo surgido a partir de 1955, un peronismo de lucha, de la defensa popular de las conquistas logradas durante los diez años de gobierno justicislista, un peronismo que se construía desde el combate y el enfrentamiento contra la patronal, las fuerzas represi­vas y la burocracia sindical.
 
Rearte fue co-fundador de la mítica Juventud Peronista en 1957 y además integrante de su primera Mesa Ejecutiva. Fue uno de los jóvenes trabajadores peronistas que constituyeron los numerosos grupos de la Resistencia, formando parte del célebre "Comando Juan José Valle".
 
La lucha por el retorno de Juan Perón y contra el régimen dictatorial lo lleva a encontrarse y organizarse con otros jóvenes militantes peronistas, como Carlos Caride, Jorge Rulli, Envar "Cacho" El Kadri, Susana Valle, Felipe Vallese, etc.
 
Junto con John William Cooke estableció puentes entre Juan Perón y el peronismo con la Revolución Cubana, con Fidel Castro y el Che Guevara. Participó en la épica toma del frigorífico Lisandro de la Torre y escribió el programa revolucionario de Huerta Grande que marcó un hito en la historia del movimiento obrero.

Además, Rearte, por haber sido él mismo dirigente obrero, sería parte de la articulación de una nueva dirección sindical combativa y revolucionaria que impulsará el Cordobazo lo que permitiría concretar la vuelta de Perón a la Patria y del peronismo al gobierno en 1973, quebrando los planes oligárquicos de la Revolución Libertadora.
 
El compañero Gustavo Rearte murió, el 01 de julio de 1973, como consecuencia de un cáncer.
 
Escribe: Blas García



30-06-2020 / 19:06
 
Leandro Nicéforo Alem fue el fundador de la Unión Cívica Radical y uno de los hombres que hicieron grande a la historia del país. Hijo de un jefe federal, peleó en las últimas batallas de las guerras civiles argentinas, Cepeda y Pavón, del lado federal contra los unitarios de Buenos Aires.
 
Comenzó en la política desde el Partido Autonomista de Adolfo Alsina por el cual sería diputado provincial en dos oportunidades. También fue Diputado Nacional durante un corto periodo por este mismo partido, del cual se separaría luego de la conformación del Partido Autonomista Nacional.
 
En 1890 fue, junto con varios referentes de la oposición, fundador de la Unión Cívica que bajo los reclamos de elecciones libres y honradez administrativa, gestaría un movimiento revolucionario conocido como la Revolución del Parque contra el régimen fraudulento del PAN.
 
Las diferencias entre el sector de Alem (intransigencia) y el de Mitre (acuerdismo) se profundizaron luego de que este último aceptara la fórmula de unidad con el Gobierno, hecho que llevó a la ruptura del partido a mediados de 1891, que se dividió en la Unión Cívica Radical (liderada por Alem) y la Unión Cívica Nacional (liderada por Mitre).
 
La revolución de 1890 provoca la renuncia del entonces presidente Juárez Celman y la asunción del más moderado vicepresidente Carlos Pellegrini. Si bien no logra por el momento expulsar al PAN del poder, provoca una crisis de legitimidad que no dejará de profundizarse desde entonces.
 
En 1895 se realizan elecciones legislativas en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires donde pese al fraude el radicalismo logra acceder a algunos escaños en el Congreso. Alem entra como Diputado Nacional.
 
Sin embargo, los conflictos internos, el acuerdo de algunos sectores con el gobierno, cierto estancamiento del partido y su pelea con su sobrino y principal dirigente del radicalismo bonaerense, Hipólito Yrigoyen, profundizada luego de la revolución de 1893, llevan a Alem a una depresión que derivará en su suicidio el 01 de julio de 1896.

Por Carlos Morales



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