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Sociedad e Interés General - 17-09-2019 / 18:09
EFEMÉRIDES POPULARES. SE CUMPLEN HOY TRECE AÑOS DE LA AUSENCIA DE JORGE JULIO LÓPEZ, UN DESAPARECIDO POLÍTICO EN LA DEMOCRACIA

¿Y Jorge Julio López?

¿Y Jorge Julio López?
El 18 de septiembre de 2006, dejó su casa y su familia López, un desaparecido político en democracia. Hoy volvemos a exigir que impulse una investigación en serio sobre el destino de Jorge Julio López, testigo clave en los juicios por los crímenes de la dictadura militar.
Sin memoria ni justicia, hoy se cumplen 13 años de la segunda desaparición de Julio López, el testigo clave que aportó datos indispensables para que avance el juicio contra Miguel Etchecolatz -que fue el responsable de su primera desaparición-, militares y policías involucrados con la última dictadura cívico-militar.
 
El albañil, que ya había estado desaparecido tres años (1976-1979) durante la dictadura militar genocida, cuando era cruelmente común y cotidiano que los milicos se llevaran a cualquier persona que militara o estuviera ligada a un militante, se había transformado en una figura mediática que le comenzó a hacer ruido a muchos, por aquellos días de 2006.
 
Testigo fundamental del juicio contra el siniestro Etchecolatz, el albañil López no pudo presenciar la condena contra el represor, porque ese mismo día lo desaparecieron, 30 años después de su primer secuestro, como en el peor momento de la dictadura, pero en democracia.
 
En aquel momento, y luego de su desaparición, todos salieron a apuntar a los sectores ligados con el represor Etchecolatz, pero desde la Policía nunca explicaron nada.
 
Una parte de la sociedad está atenta a la falta de López, pero otros parecen no querer verla. Hay un mandato del poder hacia determinados sectores de derechos humanos de no hablar de Julio López. Diez años de dolor, de desazón, desconcierto y muchos interrogantes.
 
Un 18 de septiembre, dejó su casa y su familia López, un desaparecido político en democracia. Hoy volvemos a exigir que impulse una investigación en serio sobre el destino de Jorge Julio López, testigo clave en los juicios por los crímenes de la dictadura militar.
 
De la redacción de La Opinión Popular



¿Y Jorge Julio López?
Jorge Julio López nació en General Villegas el 25 de noviembre de 1929. Por su simpatía con el peronismo, debió dejar en 1955 su pueblo natal debido a la persecución contra el peronismo llevada adelante por la dictadura autodenominada Revolución Libertadora. López se instaló en Los Hornos, un barrio perteneciente al sur del Gran Buenos Aires, cercano a La Plata. Allí se dedicó a la albañilería.
 
En 1973 comenzó a colaborar con la unidad básica Juan Pablo Maestre, simpatizando con la Tendencia Revolucionaria del peronismo, liderada por el grupo guerrillero Montoneros. El 24 de marzo de 1976 fue derrocado el gobierno constitucional, tomando el poder una dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional.
 
La noche del 27 de octubre de 1976 fuerzas de seguridad ingresaron a Los Hornos con el fin de secuestrar a los militantes del barrio. Entre los detenidos-desaparecidos se encontraba Jorge Julio López. Las fuerzas estaban bajo el mando de Miguel Etchecolatz, por entonces director de Investigaciones de la Policía Bonaerense y mano derecha del entonces Ramón Camps, jefe de Policía de la provincia.
 
Así estuvo detenido-desaparecido en cuatro centros clandestinos: Cuatrerismo, Pozo de Arana, la Comisaría Quinta y la Comisaría Octava. Allí sufrió torturas y presenció varios asesinatos, entre ellos los de dos compañeros de militancia en el barrio, Ambrosio Francisco de Marco y Patricia Dell Ortto.
 
El 4 de abril de 1977, cinco meses y cinco días después de haber sido secuestrado, fue "blanqueado" cuando el dictador Jorge Rafael Videla dispuso formalmente su detención sin juicio en la Unidad Penal Nº 9 de La Plata. El 25 de junio de 1979 fue liberado.
 
Luego de ser liberado López se mantuvo en silencio, incluso con su propia familia durante varios años y volvió a trabajar con el mismo empleador para el que trabajaba antes de su desaparición.
 
El 7 de julio de 1999 declaró como testigo en el Juicio por la Verdad de La Plata, sin que se enterara ningún miembro de su familia, que se enteró debido a que un diario local publicó la noticia en un pequeño recuadro.
 
Allí relató en detalle, ante los jueces de la Cámara de Federal de Apelaciones, su secuestro, las torturas sufridas, los asesinatos, violaciones y demás delitos de lesa humanidad que presenció, y los diferentes centros clandestinos en los que estuvo.
 
Declaró como testigo en la causa contra Echecolatz el 28 de junio de 2006. Sus hijos, que nunca lo habían oído contar lo que le había sucedido, estuvieron presentes y lloraron. Dos meses y medio después, el 18 de septiembre de 2006 era el día de los alegatos. López había arreglado con su sobrino Hugo Savegnago, para que lo pasara a buscar por su casa, con el fin de asistir al tribunal. Ese día desapareció por segunda vez.
 
Al día siguiente Etchecolatz fue condenado a cadena perpetua por los delitos de lesa humanidad cometidos. Durante los primeros dieciocho meses la causa fue caratulada como desaparición simple y la investigación del hecho quedó a cargo de la Policía Bonaerense, la misma fuerza de la que Etchecolatz había sido un alto funcionario. En mayo de 2008, la causa fue caratulada "López, Jorge Julio, s/ desaparición forzada de personas" y la Policía Bonaerense fue apartada de la investigación.
 
A más de tres meses de la desaparición de López, desapareció otra persona: se trataba de Luis Gerez, un militante peronista que denunció que el excomisario Luis Patti lo sometió a torturas durante la década de 1970. Gracias a este testimonio, Patti no pudo asumir como diputado nacional en mayo de ese año.
 
La presión de la Casa Rosada no se hizo esperar. El entonces presidente Néstor Kirchner se reunión con el gobernador bonaerense Felipe Solá y aplazó su viaje a El Calafate, donde acostumbra pasar las Fiestas de fin de año. Y el 29 a la noche salió en una dura cadena nacional a acusar a la "mano de obra desocupada" por las desapariciones de López y Gerez.
 
El presidente sostuvo que "todo hace pensar" que actuaron grupos "paramilitares y parapoliciales" en las desapariciones de los dos testigos. Afirmó que buscan "extorsionar a través del miedo" para obtener impunidad. El mensaje fue tan duro que a las horas apareció Jerez. Y hasta la fecha esa situación no quedó para nada clara.
 
Hasta 2017 la investigación judicial no ha podido determinar qué le sucedió a Jorge Julio López, ni encontrar sus restos en caso de haber sido asesinado -hipótesis sobre la que existe un amplio consenso-, responsables, partícipes ni encubridores.
 
La Opinión Popular

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09-12-2019 / 21:12
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09-12-2019 / 06:12
09-12-2019 / 06:12
La batalla de Don Gonzalo, librada al noreste de Paraná, en la provincia de Entre Ríos, el 09 de diciembre de 1873, fue un combate durante la guerra civil entre porteños y federales, y significó la derrota del caudillo federal Ricardo López Jordán frente a las fuerzas nacionales, de unitarios y liberales, al mando del general Martín de Gainza.
 
El 1 de mayo de 1873, López Jordán regresó y sublevó a la provincia de Entre Ríos, reuniendo en poco tiempo más de 18.000 hombres, mal armados y sin experiencia en combate. La inmensa mayoría de la población se puso de su lado, mientras el presidente Sarmiento ponía precio a la cabeza del caudillo y ordenaba la movilización de la mayoría del ejército nacional contra Entre Ríos.
 
Las fuerzas nacionales contaban con modernos fusiles Remington, revólveres Colt, cañones Krupp y ametralladoras Gatling, que hicieron estragos entre los jordanistas. Fue una "carnicería" la primera batalla en la historia argentina en que se usaron ametralladoras contra las lanzas federales. Se dijo que también se usaron balas explosivas, algo que casi todos deploraron como violación del derecho de guerra, y más tarde fueron prohibidas en los países occidentales.
 
Las sucesivas cargas de la caballería entrerriana lograron evitar el desastre entre los federales, pero éstos dejaron cientos de muertos en el campo de batalla. La lucha se detuvo al caer la noche. En la retirada que siguió, López Jordán perdió casi todas sus armas, incluso toda la artillería. A la mañana siguiente, muchos soldados de sus escuadrones regresaron a sus pueblos, ocultando sus armas y tratando de pasar desapercibidos como pacíficos pobladores. Al día siguiente el triunfante coronel Ayala, siguiendo la costumbre liberal "civilizada" y la suya propia, pasa por las armas sin juicio previo, entre muchos, al teniente José Camejo.
 
Esta fue la última batalla del último caudillo federal en armas. Todavía habrá guerras civiles durante el resto de la década de 1870, pero éstas serán enfrentamientos internos entre facciones del partido liberal, descendiente legítimo del partido unitario. La batalla de Don Gonzalo fue la última librada en la Argentina por caudillos federales del interior del país contra fuerzas unitarias porteñas.
 
En las guerras civiles del siglo XIX se definió la identidad de nuestra Patria y su lugar en el mundo con el triunfo de quienes se identificaban con la "civilización", de acuerdo a la definición de Sarmiento, en perjuicio de quienes representarían a la "barbarie". Las masas populares que pelearan por la Independencia, en Ituzaingó contra el Imperio esclavista de Brasil, y en la Vuelta de Obligado contra ingleses y franceses, fueron declaradas raza inferior condenada a la extinción.
 
Las expediciones punitivas porteñas ahogaron a sangre y fuego las protestas de los pueblos del interior. La oligarquía forjó así un país semicolonial y dependiente, oprimido por el imperialismo británico, que perjudicaba a las producciones provinciales, que no podían competir con la industria inglesa.

 Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Por Blas García 


07-12-2019 / 18:12
La madrugada del 1 de diciembre de 1828, el general unitario Juan Lavalle tomó el Fuerte de Buenos Aires; derrocó al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Manuel Dorrego; y reunió a miembros del partido unitario en la iglesia de San Francisco -como representación del pueblo- siendo elegido gobernador.
 
Juan Manuel de Rosas levantó la campaña contra los sublevados y reunió un pequeño ejército de milicianos y partidas federales, mientras Dorrego se retiraba al interior de la provincia para buscar su protección. Lavalle, con sus experimentadas tropas se dirigió a la campaña para enfrentar a las fuerzas federales de Rosas y Dorrego, a quienes atacó sorpresivamente en la batalla de Navarro, derrotándolos.
 
Debido a la disparidad existente entre las aguerridas y veteranas fuerzas sublevadas, que participaron en la guerra contra Brasil, bajo el mando de Lavalle, el federal Dorrego fue hecho prisionero. Lavalle, influido por el deseo de venganza de los ideólogos unitarios, ordenó su fusilamiento. De ese modo se generalizó la guerra civil en todo el país.
 
Lavalle envió ejércitos en todas direcciones, pero varios caudillos aliados de Rosasorganizaron la resistencia. Los jefes unitarios recurrieron a toda clase de crímenes para aplastarla, un hecho poco difundido por la historiografía de las guerras civiles argentinas.
 
Al frente del grueso de su ejército, Lavalle avanzó hasta ocupar Rosario. Pero, poco después, Estanislao López dejó sin caballos a Lavalle, que se vio obligado a retroceder. López y Rosas persiguieron a Lavalle derrotándolo en la batalla de Puente de Márquez, el 26 de abril de 1829.
 
El 24 de junio, Lavalle y Rosas firmaron el Pacto de Cañuelas, que estipulaba que se llamaría a elecciones, en las que sólo se presentaría una lista de unidad de federales y unitarios, y que el candidato a gobernador sería Félix de Álzaga. Pero los unitarios presentaron la candidatura de Carlos María de Alvear, y al precio de treinta muertos ganaron las elecciones.
 
Las relaciones quedaron rotas nuevamente, obligando a Lavalle a un nuevo tratado, el pacto de Barracas, del 24 de agosto. Pero, ahora más que antes, la fuerza estaba del lado de Rosas. A través de este pacto se nombró gobernador a Juan José Viamonte. Éste llamó a la legislatura derrocada por Lavalle, allanándole a Rosas el camino al poder.
 
La Legislatura de Buenos Aires proclamó a Rosas como 13º Gobernador de Buenos Aires el 6 de diciembre de 1829, honrándolo además con el título de "Restaurador de las Leyes e Instituciones de la Provincia de Buenos Aires". El 08 de diciembre de 1829, comienza el primer gobierno de Juan Manuel de Rosas.
 
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