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"Vine a terminar con los odiadores seriales y a abrir los brazos para que todos nos unamos". Alberto Fernández
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Nacionales - 13-09-2019 / 09:09
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

Funcionarios macristas se preparan para exilios forzados

Funcionarios macristas se preparan para exilios forzados
El masivo voto de censura que se encamina a enfrentar Mauricio Macri en las elecciones del 27 de octubre reavivó un recuerdo entre sus más asiduos interlocutores empresariales y sindicales: la casa en Roma que varias veces les contó que tiene lista, hasta con cortinas nuevas, para pasar allí el resto de sus días con Juliana Awada y la pequeña hija de ambos.
El masivo voto de censura que se encamina a enfrentar Mauricio Macri en las elecciones del 27 de octubre reavivó un recuerdo entre sus más asiduos interlocutores empresariales y sindicales: la casa en Roma que varias veces les contó que tiene lista, hasta con cortinas nuevas, para pasar allí el resto de sus días con Juliana Awada y la pequeña hija de ambos.
 
Paradojas de la vida, el país de cuya crisis escapó su padre 70 años atrás podría servirle al todavía Presidente en unos pocos meses como refugio de la que él mismo deja como legado en la tierra donde su progenitor se hizo millonario.
 
No es el único que coquetea con el exilio. En el gabinete también se escuchó hablar a Guillermo Dietrich de unas "largas vacaciones" fuera del país después del 10 de diciembre.
 
Al margen del propio Macri, el ministro de Transporte es el más complicado en dos causas judiciales que avanzaron en las últimas semanas sobre el manejo de rutas y autopistas a partir de 2015.
 
Una, la que inició el sindicato de Vialidad sobre el cobro de más de $30.000 millones en peajes sin contrato en siete corredores viales, se tramita en el juzgado de Sebastián Casanello.
 
La otra, que investiga la polémica re-concesión hasta 2030 y el reconocimiento de una deuda por US$ 500 millones a favor de los ex socios del grupo Macri en Autopistas del Sol, está en manos de Rodolfo Canicoba Corral.
 
A esta última la reactivó el mismísimo fiscal Carlos Stornelli, ex jefe de seguridad de Boca. Su resurgir montó a caballo del despoder presidencial, como el de la causa por la deuda de Correo Argentino S.A.
 
Aunque estudia emigrar para evitar correr la suerte de su antecesor, Julio De Vido, Dietrich no pierde las esperanzas de una remontada como la que vende Marcos Peña a los pocos que todavía lo escuchan en la Casa Rosada.
 
Al menos eso procuró transmitir por whatsapp a sus colaboradores días atrás, cuando empezó a amainar la corrida cambiaria.
 
El desbande, tras la paliza de las PASO, es muy desordenado. La desesperación por tapar huellas es tal que las máquinas trituradoras de papel empezaron a trabajar a full en todos los dominios macristas.

 
"Equipo, ahí me confirmaron que voy a ser el responsable de la fiscalización en todo el país. La idea es armar una mega logística movilizando entre 100.000 y 200.000 personas en todo el país para cubrir cada una de las 100.000 mesas. Voy a incorporar gente de otros lugares del gobierno y del sector privado y designar a un responsable de gestión por provincia, que se articulará con un responsable político de cada provincia", escribió Peña.
 
El ministro se autoimpuso metas ambiciosas: solo en Transporte (incluyendo a los ferrocarriles de gestión estatal) aspira a reclutar 10 mil fiscales.
 
"Alvaro y Euge van a articular esto con ustedes, como en las PASO", les avisó en el mismo grupo a sus colaboradores. Si algún fiscal se pone a investigar esos chats, quizá se le abra un frente judicial adicional.
 
¿Acaso el coordinador de Asuntos Públicos del ministerio, Alvaro Quiroga, y la directora general de Relaciones Institucionales, Eugenia Wehbe, cobran los jugosos salarios que les paga el Estado para organizar a los fiscales de Cambiemos? ¿Acaso los 10 mil irán voluntariamente o los presionarán para que lo hagan, como denunciaron decenas de empleados precarios del gobierno porteño en el sitio noesmitrabajo.com?
 
El desbande tras la paliza de las PASO es muy desordenado. La desesperación por tapar huellas es tal que las máquinas trituradoras de papel empezaron a trabajar a full en todos los dominios de Dietrich.
 
Para los papeles más difíciles de emprolijar volvió al ruedo una contadora creativa: la ex tesorera del PRO bonaerense María Fernanda Inza, a quien María Eugenia Vidal debió echar de la Contaduría provincial por el escándalo de los aportantes truchos a la campaña pasada.
 
Protegida del secretario legal y técnico de Presidencia, Pablo Clusellas, y portadora de saberes y contactos de los nosiglistas Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti, Inza trajina los pasillos de Transporte como un bombero en pleno incendio. ¿Alcanzará?
 
 
Para todos, todo
  
La frazada corta del Estado, mientras tanto, parece angostarse cada día. La plata no alcanza para todos y Macri decidió priorizar a los amigos. Así fue como, el viernes pasado, las empresas generadoras de electricidad cobraron una vieja deuda por el equivalente a lo que costará la Emergencia Alimentaria que obtuvo media sanción en Diputados.
 
No hizo falta que cortaran ninguna calle el dueño de Central Puerto, Nicky Caputo, ni el de Pampa Energía, Marcelo Mindlin. Junto a otras firmas, como Aluar y Albanesi, embolsaron entre el miércoles y el viernes pasado unos 7.200 millones de pesos.
 
La negociación de ese pago, según publicó el portal especializado Econojournal, la encabezó el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui. ¿Lo sabría el magnate británico Joe Lewis, varias veces anfitrión de Macri en su mansión de Lago Escondido, cuando compró un 9% de Pampa Energía el 12 de agosto, justo después del peor desplome diario que hayan sufrido nunca las acciones de las empresas de ningún país que no estuviera en guerra?
 
Una tensión similar promete generar dentro de una semana el BoPoMo (Bono de Política Monetaria), una jugada ¿preparada? del Messi de las finanzas Luis "Toto" Caputo antes de su salto al Banco Central. Se trata de un bono a dos años que emitió el Tesoro en 2017 en pesos, pero cuyos intereses replican los de las Leliqs.
 
La mitad de la emisión la compró PIMCO, un fondo de inversión que se jacta de manejar más títulos de deuda soberana que ningún otro en el planeta. Lo preside Mohammed El-Erian, uno de los economistas que sonó como posible reemplazo de Christine Lagarde en el FMI cuando se supo que dejaría el cargo.
 
Tal como quedó redactado el "reperfilamiento" de la deuda, el BoPoMo debería pagarse. Es el equivalente a 410 millones de dólares que los acreedores cobrarán en pesos pero que procurarán convertir a moneda dura al instante. Es lo que avisaron esta semana los enviados de PIMCO que visitaron al secretario de Finanzas, Santiago Bausili.
 
El problema, en rigor, es más político que económico. ¿Cómo justificará Macri pagarle a un megafondo de Wall Street luego de haber defaulteado las LECAPs que tenían en cartera las Pymes y los ahorristas con cuotapartes en Fondos Comunes de Inversión (FCI)?
 
¿Cómo evitará que, para sortear el control de cambios, PIMCO compre dólares a través de la bolsa y haga volar el precio del "contado con liqui"? ¿Y si le paga con dólares de las reservas? ¿Se animará a hacerlo con el FMI todavía en silencio acerca de su último desembolso comprometido?
 
Rogelio Frigerio, economista al fin, también procura tapar lo que la frazada deja al descubierto. Desde el Ministerio del Interior negoció con las petroleras el descongelamiento del combustible para el mercado mayorista, donde los que compran son básicamente productores rurales.
 
El criterio fue afectar al sector que más ganó con la devaluación para evitar un castigo adicional a los automovilistas urbanos. De paso, las petroleras se aseguraron que el congelamiento termine en noviembre, antes del traspaso de los atributos del poder.
 
 
Pactismo de Estado
  
El gran interrogante es qué pasará en los primeros meses de gestión del casi seguro ganador, Alberto Fernández. A Miguel Acevedo, en su reunión en el búnker de la calle México, el candidato le habló de un pacto de precios y salarios por 180 días.
 
Las eléctricas y gasíferas ya dan por hecho que durante ese lapso no tendrán subas, por más que el dólar siga en alza, pero las petroleras se preguntan si llegarán a ponerse al día antes de ese nuevo freezer. El que pica en punta para administrar ese pacto es José Ignacio de Mendiguren, quien insiste en formalizarlo por ley y que funcione como una especie de ministerio.
 
Alfredo Coto también habló fugazmente de ese acuerdo de precios y salarios con Fernández, a quien ya había visitado luego de que Cristina Kirchner lo ungiera como candidato presidencial. El supermercadista lo conoce desde 1996, cuando Fernández ocupaba un rol clave en Provincia Seguros, la aseguradora que creó la primera ART.
 
Coto gestionó entonces a través suyo una "carta de indemnidad", que implicaba que si demandaban a Coto, la ART cubría también el excedente de la tarifa que fijaba la ley de riesgos de trabajo. La carta se firmó pero la aseguradora estatal no cubrió las demandas.
 
"Lo conozco desde la vez que le compré el primer seguro y todavía se acuerda de que lo apretamos un poquito", se rió Coto al recordarlo, la semana pasada, en el seminario que organizó la Asociación Empresaria Argentina (AEA) en el Sheraton.
 
El banquero Jorge Horacio Brito, que voló a Tucumán en su avión privado para no perderse la foto del pacto con Acevedo y Héctor Daer, es uno de los más entusiasmados con el fin de ciclo. Lo intuía incluso la semana previa a las PASO.
 
Se lo anticipó a Gabriel Martino, el CEO del HSBC, en un café que compartieron por esos días. Martino, más afín a Cambiemos aunque también lo suficientemente precavido como para haber ido a visitar a Alberto a su departamento de Puerto Madero antes de esa elección, creyó que era solo una expresión de deseos.
 
Son gestos casi imperceptibles, pero que Fernández anota para un futuro inmediato. Así cómo valora lo solícito que se muestra Sergio Massa a la hora de hacer campaña y la sintonía que supo construir incluso con dirigentes de La Cámpora que antes había denostado, el candidato registra el rol que jugaron bajo el macrismo los barones del establishment.
 
Del jefe de Techint, Paolo Rocca, recuerda que apenas asumió Macri celebró que "al fin tenemos un presidente ingeniero". Y sabe que el del jefe de Techint no fue un flechazo sino un romance prolongado. En 2017, con una frase para la antología, lo llevó a su paroximo: "Por primera vez en años, hay un clima que permite pensar la Argentina de largo plazo".
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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07-08-2020 / 10:08
Aunque hace tiempo que nadie en el poder se lo toma demasiado en serio ni le pide opinión, Guillermo Moreno pudo haber sido la excepción que confirmara la regla. El acuerdo que enhebró Martín Guzmán con los acreedores privados para aplazar y aliviar los pagos de la deuda jamás haría desdecirse al pintoresco exsecretario de Comercio, quien semanas atrás vaticinó que fracasaría porque le faltaba "haber pateado más la calle".
 
En el mundo empresario, entre los apostadores bursátiles y entre los consultores más cotizados de la City, en cambio, no hubo ningún reparo para la pirueta: hasta quienes le pedían el mes pasado a Alberto Fernández que lo eche -en público y en privado- se vistieron de guzmanistas de la primera hora. Todos salieron a gritar el gol que añoraban tanto la hinchada como el técnico, aun cuando está lejos de haber definido el partido.
 
Puertas adentro de la coalición, el primero en cantarlo fue Sergio Massa, quien no solo había convocado varias veces durante abril y mayo a su propio gabinete económico para interconsultas sino quien además entabló diálogos paralelos con Wall Street que obligaron al Presidente a avisar en tres ocasiones que el único interlocutor oficial era Guzmán.
 
Pasado pisado: tanto se apuró el jefe de Diputados en sacar pecho por el entendimiento que incluso primereó a Fernández. Pidió disculpas.
 
El recorrido de Guzmán antes del cierre de las negociaciones reflejó fielmente el equilibrio de fuerzas en el Frente de Todos
 

07-08-2020 / 10:08
En plena recesión y en medio del proceso de flexibilización de las restricciones por la pandemia, el debate sobre cómo sería la recuperación de la economía toma vigencia. ¿Cómo será? ¿Un dibujo en V? ¿Será acaso más apaisada? ¿O la Argentina estará condenada a convivir con una L, en el mejor de los casos, castigada por la crisis permanente?
 
Ese debate se mezcla con la política. María Eugenia Vidal, por caso, levantó el perfil público el jueves por la mañana en un "zoom" en el que planteó -en base a su economista de cabecera, Hernán Lacunza, que la economía caerá este año un 12%, pero que en 2021 no podrá recuperar lo perdido.
 
Más optimista, el economista Emmanuel Álvarez Agis -cercano ideológicamente a la Casa Rosada- cree que la actividad se recuperará pero para asegurarlo reclama una mayor y decisiva participación del Estado, a través del gasto público.
 
"Ahora que arreglamos con los acreedores llegó el momento de gastar. En la pandemia, hay que gastar más. El Estado argentino gasta la mitad que su par de Chile o Perú. Y mucho menos que Brasil", argumenta Agis.
 
Desde Economía se aboga por un ordenamiento fiscal, de cara a las inminentes negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Pero no sólo por eso. Martín Guzmán demostró desde un primer momento que valora la cautela a la hora de programar el gasto público, lo que quedó a la vista cuando se suspendió la actualización automática de las jubilaciones.
 
En el Gobierno creen que esta semana fue la mejor desde que Alberto Fernández se puso la banda presidencial.
En el equipo económico sospechan que la buena onda perdurará. Y no lo avalan por una cuestión de fe religiosa. Los funcionarios comparten algunos de los datos positivos de la actividad, que los sorprendió gratamente a ellos mismos.
 
Juzgan, sin temor a hacerlo con premura, que se trata de los primeros indicios de una recuperación veloz. Incluso destacan la "V corta" de la palabra "veloz".
 

06-08-2020 / 11:08
La valiente fiscal Gabriela Boquin, quien llevó adelante la acusación contra la familia Macri en la causa Correo Argentino, denunció este miércoles ante una comisión bicameral que una empleada de su fiscalía "le entregaba documentación en pleno trámite de la investigación de la causa al diputado (del Pro) Pablo Tonelli" y que al denunciar esa situación ante su superior, el Procurador interino, Eduardo Casal, "no tomó ninguna medida al respecto".
 
Boquin expuso este miércoles ante la comisión bicameral de Seguimiento y Control del Ministerio Público. La semana pasada, Casal, quien asumió como jefe de los fiscales durante la gestión de Cambiemos, le inició un sumario administrativo por supuesto maltrato y mobbing laboral a ex empleados de la fiscalía.
 
La comisión bicameral tiene previsto volver a reunirse en diez días para tratar una serie de denuncias y pedidos de juicio político contra Casal por supuestas arbitrariedades en traslados y medidas disciplinarias contra fiscales que investigaban al macrismo.
 
En su presentación, la fiscal Boquin, que interviene en una de las causas más complicadas para el ex presidente y su familia, dijo: "Es falaz decir que se retiraron de mis dependencias por maltratos o pidieron traslados. Esto no existió. Es más, a una de las testigos el traslado lo pedí yo".
 
Y amplió Boquin que realizó ese pedido "por falta de confianza" de la empleada de su fiscalía tras "descubrir que le entregaba documentación en pleno trámite de la investigación de la causa Correo Argentino al diputado Pablo Tonelli".
 
"Esa documentación que le pasaba y que le iba comunicando los pasos del expediente a Tonelli estaban relacionados con su propia vinculación en la causa porque cuando yo denuncié el vaciamiento, estaban las facturas de Tonelli por millones de pesos retirando dinero de Correo Argentino", agregó la fiscal. 
 

06-08-2020 / 10:08
"La cúpula de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) impartió órdenes a un grupo de agentes orgánicos e inorgánicos quienes se dedicaron a realizar tareas de inteligencia y espionaje ilegal consistentes en llevar a cabo vigilancias, observaciones, obtener información, producir inteligencia, almacenar datos y generar informes sobre distintas personas por el solo hecho de su pertenencia político-partidaria, social, sindical y/o cultural".
 
Con estas frases contundentes, el juez federal de Lomas de Zamora, Juan Pablo Augé, procesó a los directores de la AFI macrista, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, por espionaje ilegal, abuso de autoridad y falsificación de documentos. La suma de los delitos establece penas de hasta 12 años de prisión. Al mismo tiempo, el juez les prohibió la salida del país, retuvo sus pasaportes y los embargó por dos millones de pesos. Y Mauricio Macri, ¿para cuándo?
 
Eso sí, no ocurrió como en los cuatro años anteriores: no los fueron a buscar a sus casas a la medianoche o a la madrugada, no les pusieron chaleco antibalas ni casco ni convocaron a las cámaras de televisión, pese a que los delitos prevén penas como las señaladas, superiores a las previstas en las causas contra los ex funcionarios y empresarios detenidos en tiempos de Macri.
 
Como ocurre en casi todas las causas que tienen imputados macristas, la defensa principal consiste en tratar de llevar el expediente a los tribunales de Comodoro Py, donde juegan de locales. Es a lo que apuestan las ex autoridades de la AFI. Se sabe que en el edificio de Retiro encuentran cobijo judicial-mediático-político aunque sea para empantanar las cosas por unos años.
 

05-08-2020 / 13:08
Cada vez que alguna selección argentina, del deporte que sea, llega a la final de algún torneo importante, la televisión se llena de especialistas en. Los argentinos fueron especialistas en rally dakar, rugby, handball, judo. También en ciencia forense con el caso Nisman y en infectología con la covid-19.
 
En el día del cierre del acuerdo de deuda  entre el gobierno y los tenedores de bonos en dólares bajo legislación extranjera, muchos argentinos, los funcionarios que participaron de un gobierno que endeudó al país por 96.602 millones de dólares, pasando de representar un 52 al 81 por ciento del PBI, también se animaron a opinar.
 
Sin ninguna vergüenza, miembros del equipo económico de Mauricio Macri, que lideraron el mayor ciclo de endeudamiento de la economía argentina hasta desembocar en un default virtual, salieron a opinar de la negociación exitosa del ministro Martín Guzmán.
 
"Se podría haber logrado un acuerdo mejor. Como Ecuador: más rápido, mayor alivio de intereses, mayores plazos y quita de capital. Pero ya está: con acuerdo no alcanza; sin acuerdo no arranca. Ahora a ponerle todo el diálogo y toda la energía para salir de esta dolorosa recesión", twitteó el ex Ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, Alfonso Prat-Gay.
 
Puede que Prat-Gay quiera tomar de referencia la rapidez con la que cerró la negociación con los fondos buitre que, luego de haber litigado quince años contra la Argentina, se beneficiaron con una ganancia de 1600 por ciento gracias al acuerdo que alcanzó con el gobierno que a su vez implicó un endeudamiento para el país del orden de los 16.500 millones de dólares. "Chau default, arranca una nueva etapa", celebraba el flamante ministro en aquel entonces. Era verdad, empezaba en aquel entonces la etapa del presidente que más se endeudó de los últimos 50 años. 
 

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