La Opinión Popular
                  23:46  |  Miércoles 18 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Estamos convencidos de que la elección no sucedió”. Mauricio Macri
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 26-08-2019 / 10:08
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

La rebelión del gaucho Rivero en las Islas Malvinas

La rebelión del gaucho Rivero en las Islas Malvinas
En enero de 1833 el Reino Unido ocupó por la fuerza las islas Malvinas. De los gauchos y aborígenes acriollados que todavía vivían en las islas, un grupo de ellos se sublevó en desacuerdo con la nueva situación, el 26 de agosto de 1833, seis meses después de la invasión británica de las islas. Su líder era el gaucho entrerriano federal Antonio Rivero.
El 03 de enero de 1833 el Reino Unido ocupó por la fuerza las islas con la corbeta HMS Clio. El descontento cundía entre los gauchos, pues el capataz, el francés Jean Simon, con la excusa de la ocupación británica, intentaba extenderles las ya pesadas tareas campestres, entre otros excesos de autoridad.
 
Sumado a eso, se les abonaba no con dinero, sino con vales firmados por el propio ex gobernador Vernet, los cuales no eran aceptados por Dickson, el administrador de las islas, que a la vez también era el responsable de los almacenes.
 
Además, les prohibían alimentarse con el ganado doméstico, obligándolos a cazar animales asilvestrados. Los explotadores actuaban en perfecta armonía con Dickson, único representante de la corona británica presente en las islas.
 
De los gauchos y aborígenes acriollados que todavía vivían en las islas, un grupo de ellos se sublevó en desacuerdo con la nueva situación, el 26 de agosto de 1833, seis meses después de la invasión británica de las islas. Su líder era el gaucho entrerriano federal Antonio Rivero.
 
Los rebeldes estaban armados con facones, boleadoras, espadas, pistolas y mosquetes, en contraste con las pistolas y fusiles con los que contaban sus oponentes. Decidieron actuar por sorpresa, aprovechando la ausencia del teniente Lowe y sus hombres, que se habían alejado por mar en una expedición de caza de lobos marinos.
 
Fueron ejecutados el administrador del archipiélago William Dickson, Matthew Brisbane, Juan Simón, y otros dos colonos. Los ataques fueron llevados a cabo cuando las víctimas estaban a solas, para aprovecharse de la superioridad numérica. Posteriormente se instalaron los gauchos en la casa de la comandancia, impidieron el izado de la bandera británica durante los siguientes cinco meses, izando en su lugar una azul y blanca (colores entonces de la Bandera Argentina).
 
Las vidas del resto de los colonos, que eran criollos y de otras nacionalidades, fueron respetadas y -en espera de que las autoridades argentinas enviaran una fuerza naval para recuperar las islas- los confinaron en la isla Celebroña.
 
El 23 de octubre de 1833 atracó la goleta británica HMS Hopeful seguida por dos balleneras también británicas. Rehusaron a enfrentarse a los facciosos y decidieron en cambio reportar la situación a sus superiores del sector sudamericano, por lo que se retiraron. El 9 de enero de 1834, la HMS Hopeful regresó a la isla Soledad junto con la también británica HMS Challenger. El capitán Seymour despachó al teniente Henry Smith, e inmediatamente izaron la bandera británica.
 
Rivero y sus compañeros estaban en ese momento preparando una rudimentaria embarcación para dirigirse al continente. Recién el 21 de enero de 1834 los británicos lograron recuperar el control de Puerto Soledad. Los sublevados, muy superados en número y armamento, optaron por retirarse al interior de la isla. Smith, el oficial a cargo, ordenó la persecución de los sublevados, aunque no les resultó fácil capturarlos, necesitando enviar varias expediciones para obtenerlo.
 
Finalmente, la rebelión pudo ser controlada, lográndose apresar a todos los gauchos rebeldes. Los insurrectos fueron trasladados engrillados a la estación naval británica de América del Sur a bordo del HMS Beagle. Allí se les inició un proceso penal. Por motivos no bien documentados el almirante británico no se atrevió a convalidar el fallo y ordenó que Rivero y los suyos fueran liberados en Montevideo.
 
Rivero, incorporado en las filas del ejército federal por Juan Manuel de Rosas, muere el 20 de noviembre de 1845 combatiendo a los británicos en la Vuelta de Obligado.
 
Por Carlos Morales



EL GAUCHO RIVERO


Por  La Gazeta Federal


"El ser gaucho es un delito"
 cantaba en su inmortal poema Martín Fierro

"siempre pobre y perseguido
....como si juera maldito
porque el ser gaucbo, carajo!
el ser gaucho es un delito".



De esa forma José Hernández nuestro máximo poeta, expresó el drama de los gauchos que quisieron ser libres "como el pájaro del cielo" y se debieron enfrentar con quienes los consideraron bandoleros.

"Le llaman gaucho mamao
si lo pillan divertido,
si uno aguanta, es gaucho bruto,
si no aguanta es gaucho malo
¡Déle azote, déle palo!
orque es lo que él necesita
de todo el que nació gaucho
esta es la suerte maldita".



A esa estirpe de gauchos perteneció Antonio Rivero, nacido junto a la Patria en los pagos de Montiel (Entre Ríos), patriota como el que más y federal (por más datos). Fue un héroe nacional que pocos reconocieron, pero otro entrerriano cabal, el poeta gauchesco "Popo" Próspero Chávez (1929-1979) supo cantarle:

"¡Ah! gaucho Antonio Rivero
que a bolas te abriste cancha,
y en eso de hacer pata ancha
no mesquinastes el cuero".



Arisqueándole tal vez a la triste suerte de los gauchos, Antonio Rivero se hizo a la mar guiado por la Cruz del Sur y terminó conchabándose de esquilador de ovinos en nuestras Islas Malvinas en tiempos que las administraban los gobernadores designados en Buenos Aires por Manuel Rodríguez y Juan Manuel de Rosas: Luis Vernet y Esteban Mestivier. (Ver Rosas y Malvinas )

"¡Ah! gaucho Antonio Rivero,
que en esos pagos tan fríos,
se te agrandó el Entre Ríos
y el coraje montielero".

  

Pero un aciago 2 de enero de 1833 llegó a esas latitudes el comandante Onslow, de la fuertemente armada corbeta inglesa "Clio" y realizó el ultimátum de arriar la bandera argentina, procediendo a izar la británica, designándose gobernador: tenía ordenes de S.M. Británica de ocupar el archipiélago ysometerlo al poder inglés.

Una vez concluida su tarea Onslow dejó como gobernador al despensero Dickson y el 14 de enero de 1833 zarpó hacia nuevos destinos de su misión pirata. Fue entonces cuando Antonio Rivero comenzó su labor de convencer a otro puñado de gauchos esquiladores para restablecer el pabellón argentino.

El 26 de agosto de ese mismo año el grupo de gauchos comandados por Rivero, tomó por asalto casas de Puerto Soledad y algunas embarcaciones inglesas. A lo gaucho ejecutaron a todos los que cumplían ordenes británicas.

"¡Pucha! q' les quedó fiero
que un gaucho con siete más,
con alas de libertad,
de esas que empluma mi tierra,
le declarara la guerra,
por su cuenta y nada más".



Antonio Rivero y sus gauchos estuvieron al gobierno de las Malvinas, arriando el pabellón inglés e izando la bandera argentina, hasta el 7 de enero de 1834 en que fueron reducidos por efectivos armados de la fragata inglesa "Challenger" comandada por el Capitán Seymour. Rivero y los suyos fueron embarcados para someterlos a juicio. 

"Y no me extraña esa hombrada
cumpliendo sus pareceres,
que al fin en esos deberes
de su indómita gauchada,
en tan desigual patriada
con su apotrada hidalguía,
ta' toda la tierra mía
quisquíllosa y corajuda,
porque parió bien sin dudar
la yegua e' la entrerrianía".



La crónica y periodismo inglés los consideró "bandoleros", "asesinos", "delincuentes".

Primero se les hizo un proceso en el buque "Spartiate", de la estación naval británica en América del Sur. Fue tan inicuo que el almirante inglés no se atrevió a convalidarlo y prefirió desprenderse del asunto desembarcando a Rivero y los suyos en Montevideo. 

"Ahijuna ... acostumbrao
a quedarse con lo ajeno,
y Rivero que era güeno
pa' tirarle a los venao,
tres barcos le había boleao
en insólito abordaje,
y en aquel frío paraje
de la querida Argentina,
no había libras de esterlina
para comprar su coraje".



La cosa es que poco después Antonio Rivero fue dado de alta en el ejército de Buenos Aires por el gobernador Juan Manuel de Rosas y allí prestó nuevos servicios hasta que, como lo comprobara el historiador José María Rosa, murió en su ley de gaucho patriota, al pie de una batería argentina peleando contra los ingleses el 20 de noviembre de 1845 en la Vuelta de Obligado

Algunos "historiadores" , a pesar de la heroica y esforzada vida de Antonio Rivero, prefirieron mezquinarle honores diciendo que fue un gaucho pendenciero porque se basaron en las crónicas británicas sobre la sublevación de Malvinas. 

Hasta la Academia Nacional de Historia en un dictamen dado en Buenos Aires 19 de abril de 1966 con la firma de los académicos Ricardo R. Caillet-Bois y Humberto F. Burzio sostuvo que "los antecedentes documentales hasta ahora conocidos, no son nada favorables para otorgar a Rivero títulos que justifiquen un homenaje".

Como cantó Martín Fierro:..."el ser gaucho, carajo!/ el ser gaucho es un delito". 

Hoy, Día de la Soberanía, se cumplen 161 años del fallecimiento en acto de servicio de este gaucho que defendió la bandera argentina en Malvinas y la Vuelta de Obligado. 

Queremos homenajear su memoria repitiendo los versos de Próspero Chávez:

"El filo e' tu caronero
es una luz que ilumina:
debe ser llama argentina
pal' q' se sienta servíl,
y alumbre con su candil
el derecho a las Malvinas".



Fuente: Antonio Rivero, héroe gaucho por Alberto Gonzalez Arzac 
(Colaboración de Oscar Turone - Agrupacion Patricios Reservistas)
 
Fuente: Nac & Pop y Wikipedia

Agreganos como amigo a Facebook
18-09-2019 / 20:09
18-09-2019 / 20:09
18-09-2019 / 20:09
El día 19 de septiembre de 1945 se realiza la Marcha de la Constitución y la Libertad, en donde la oposición juega todas sus armas contra la candidatura de Juan Perón, bajo los auspicios de la Embajada yanqui y las estrofas de la Marsellesa. Amplios sectores de clase media confluyen con la clase alta y la oligarquía, concentrándose frente al Congreso.
 
El Daily Mail, de Londres, sostiene: "Fue una demostración política, pero ni Bond Street podía haber hecho una exhibición tal de modelos y ni aún Mr. Cochran, el conocido empresario teatral, lograría reunir tantas mujeres bonitas para exhibirlas en una mezcla semejante de pasión política y de alegría".
 
El historiador Norberto Galasso relata que a la cabeza de la manifestación marchan la derecha y la izquierda del viejo país: "Don Joaquín de Anchorena y Antonio Santamarina contestaban a los aplausos con elegantes galerazos, Rodolfo Ghioldi, Pedro Chiaranti y Ernesto Giudici (todos del PC), con el puño en alto, Alfredo Palacios (PS) con amplios ademanes que no desacomodaban su chambergo".
 
También integran las primeras filas: Manuel Ordoñez, Carlos Saavedra Lamas, Jorge Walter Perkins, Eustaquio Méndez Delfino, Rodolfo Aráoz Alfaro y otros oligarcas, sumándose, en las cercanías de Plaza Francia, un personaje conocido: el embajador yanqui Spruille Braden.
 
Días después, al partir, Braden declara que no solo ha estado en la parte final de la marcha sino que el personal de la embajada fue dispuesto estratégicamente a lo largo del itinerario. The New York Times sostiene: "250.000 personas se congregaron a favor de la libertad. Multitud record gritó ¡Muera Perón!"
 
El historiador Rodolfo Puiggros afirma que esa marcha constituyó la antesala del golpe: "El plan maquinado por Braden con los 'demócratas' se dividía en tres etapas: primero, un acto en el Luna Park convocado por el Partido Comunista (31/8/45), segundo, la marcha de la Constitución y la Libertad (19/9/45) y tercero, el golpe militar".
 
En la noche de 19, Braden informa, con sumo alborozo: "La concurrencia a la manifestación se ha estimado en doscientas a trescientas mil personas (algunos, creen medio millón) y ha tenido una representatividad genuina, evidenciada por la forma en que se hallaban entremezcladas las clases sociales y los grupos políticos. Tuvo buena organización y autodisciplina... Las dimensiones y naturaleza de la manifestación resultan notables".
 
La embajada norteamericana en La Paz informa, a su vez, que "anoche debió realizarse en Salta una reunión de la que participarían miembros del Ejército que se están poniendo contra Perón. El movimiento está destinado a derrocar al actual régimen, indefectiblemente el 26 de octubre próximo".
 
El día 22, Braden abandona la Argentina, con rumbo a Estados Unidos. El día anterior a su partida -sostiene el agregado cultural de la embajada, Mr. Griffith"Braden sostuvo una conversación con José Peter, el jefe de la organización gremial de los comunistas en los frigoríficos, para discutir la situación obrera".
 
Por Blas García 


17-09-2019 / 18:09
Sin memoria ni justicia, hoy se cumplen 13 años de la segunda desaparición de Julio López, el testigo clave que aportó datos indispensables para que avance el juicio contra Miguel Etchecolatz -que fue el responsable de su primera desaparición-, militares y policías involucrados con la última dictadura cívico-militar.
 
El albañil, que ya había estado desaparecido tres años (1976-1979) durante la dictadura militar genocida, cuando era cruelmente común y cotidiano que los milicos se llevaran a cualquier persona que militara o estuviera ligada a un militante, se había transformado en una figura mediática que le comenzó a hacer ruido a muchos, por aquellos días de 2006.
 
Testigo fundamental del juicio contra el siniestro Etchecolatz, el albañil López no pudo presenciar la condena contra el represor, porque ese mismo día lo desaparecieron, 30 años después de su primer secuestro, como en el peor momento de la dictadura, pero en democracia.
 
En aquel momento, y luego de su desaparición, todos salieron a apuntar a los sectores ligados con el represor Etchecolatz, pero desde la Policía nunca explicaron nada.
 
Una parte de la sociedad está atenta a la falta de López, pero otros parecen no querer verla. Hay un mandato del poder hacia determinados sectores de derechos humanos de no hablar de Julio López. Diez años de dolor, de desazón, desconcierto y muchos interrogantes.
 
Un 18 de septiembre, dejó su casa y su familia López, un desaparecido político en democracia. Hoy volvemos a exigir que impulse una investigación en serio sobre el destino de Jorge Julio López, testigo clave en los juicios por los crímenes de la dictadura militar.
 
De la redacción de La Opinión Popular



16-09-2019 / 21:09
 
El 16 de septiembre de 1976 un grupo de jóvenes de la ciudad de La Plata fueron secuestrados, torturados y desaparecidos a raíz de sus luchas por el boleto estudiantil secundario, en una operación represiva conocida como la "Noche de los lápices".
 
Todos ellos tenían entre catorce y dieciocho años; estaban comprometidos con el momento histórico que vivían, se daban cuenta de que los tiempos habían virado definitivamente hacia la represión ilegal, pero eligieron seguir en la lucha por una sociedad más justa y solidaria, enfrentando a la alianza entre la patria financiera y sus personeros militares. Hoy forman parte de los 238 adolescentes argentinos, que fueron secuestrados durante la dictadura y aún siguen desaparecidos.
 
De aquella noche, los seis que no volvieron jamás, de la decena de adolescentes detenidos en ese septiembre, fueron: Claudio de Acha 16 años, Horacio Ungaro 16 años, María Clara Ciocchini 17 años, María Claudia Falcone 16 años, Francisco López Muntaner 17 años, Daniel A. Racero 18 años, todos jóvenes, militantes y peronistas que fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención.
 
Hace casi una década, y a modo de homenaje, desde el gobierno nacional junto con organizaciones políticas y reparticiones provinciales de políticas de Juventud impulsamos que se designe el 16 de septiembre como el "Día de la Juventud".
 
Se lo planteamos al entonces presidente Néstor Kirchner que de inmediato tomó la propuesta e impulsó la iniciativa. En nuestra provincia, el primer acto de homenaje a esta fecha lo hizo Gustavo Bordet en el 2006 en el PJ de Concordia.
 
Fue una excelente manera de rendir siempre homenaje a una generación que participó políticamente, persiguió una transformación en la Argentina, se sacrificó y militó para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder.
 
Escribe: Alejandro Gonzalo García Garro
 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar