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El clima en Paraná
"No se puede pretender que las deudas sean pagadas con sacrificios insoportables para los pueblos". Papa Francisco
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Nacionales - 25-08-2019 / 09:08
LA MARCHA DE LA CATARSIS

Enfurecidos por la derrota y bajo la supuesta defensa a la democracia, los fanáticos de Macri se movilizaron

Enfurecidos por la derrota y bajo la supuesta defensa a la democracia, los fanáticos de Macri se movilizaron
REMONTANDO LA PALIZA ELECTORAL. Descontentos por el resultado de las PASO y bajo la supuesta defensa a la democracia, los simpatizantes de Cambiemos se movilizaron en el centro porteño. Sonó lógico: Macri perdió por 15 puntos de diferencia ante la fórmula que encabeza Alberto Fernández, candidato del Frente con Todos, y el “mercado” también olió la despedida. Se escucharon cánticos de "Si, se puede", agresiones contra ex gobernantes e insultos hacia periodistas. Sobre el final, el presidente Mauricio Macri viajó a la Casa Rosada para agradecerles su apoyo, usando la bandera Argentina como poncho.
La historia contará que en cuatro años de gobierno el presidente Mauricio Macri salió dos veces al balcón. Una cuando asumió. Y otra cuando se... Otra ayer, cuando una convocatoria hecha a través de las redes sociales le despabiló un sábado. "Mauricio no se va/ Mauricio no se va", cantaron desde la Plaza de Mayo como si tuvieran certeza de que eso pudiera ocurrir en la elección general de octubre.
 
Los manifestantes, en gran porcentaje, pasaban la adultez. El promedio de edad osciló entre 50 y 80 años. Alrededor de las 19, dos horas después de la convocatoria inicial, haciéndose el Juan Perón, el mandatario salió a saludar al balcón. Visiblemente emocionado, se dio palmadas en el pecho en señal de agradecimiento y lanzó gritos cuyos registros de sonidos fueron inaudibles. Tiró besos con las manos y se abrazó a sí mismo, un gesto que inmortalizó Maradona

La segunda salida de Macri al balcón de la Rosada también será recordada como el día en que el Presidente utilizó la Casa Rosada para hacer campaña para las elecciones generales, tras la brutal derrota que sufrió -y que aún sufre- tras las primarias del 11 de agosto. 

Gritos histéricos para que "no vuelva la yegua", rugidos para "no ser Venezuela", chillidos porque "el gato no se va" y exclamaciones "por la República" según Carrió. Gritos y más gritos con furia. Así fue la marcha por el #24A convocada por el macrismo más fanático para darse ánimos. 

La protesta tuvo réplicas del núcleo duro en plazas de todo el país, bajo las consignas "Defendamos la República" y "Vamos a darla vuelta" (se presume que a la elección). ¿Qué apoyaban si hicieron todo mal?

En medio de los tantos gritos a favor de la "democracia", de la "libertad", de la "República", un grupo de intolerantes comenzó a agredir al cronista de C5N Rafael Palavecino y luego golpearon al móvil que transmitía la marcha en directo. La furia llegó a tal punto que la tarea periodística debió ser suspendida.
 
"El gato no se va/ el gato no se va", coreaban los manifestantes en clara referencia a su líder político mientras desconcentraban el centro porteño por Diagonal Norte en dirección a Plaza de Mayo, cuando comenzó a circular el rumor que Macri saldría al balcón. Entre ellos caminaban varias de las figuras del espectáculo que impulsaron la convocatoria a través de las redes sociales y programas de TV o radio.
 
Avanzaban con uno de los gritos característicos de las campañas del macrismo: "Sí se puede/ sí se puede", decían sin aclarar qué se podría. Pero más que alientos a Cambiemos, lo que más se escuchó fue el "No vuelven más" y otro en tono vengador: "Ar-gen-tina/ sin-Cris-tina".
 
La Opinión Popular

 
PERFUMES, BANDERITAS Y MEDIA HORA DEL PRESIDENTE EN EL BALCÓN
 
El intento macrista de hacer pie en Plaza de Mayo
 
A trece días de la derrota en las PASO, miles de porteños marcharon ayer del obelisco a Plaza de Mayo para expresar su apoyo al gobierno de Cambiemos. Las consignas centrales fueron las mismas que en 2015: "Sí/se/puede" y "Ar/gen/tina, sin/ Cris/tina".
 
A diferencia de las infinitas movilizaciones para repudiar políticas oficiales, el gobierno abrió los enormes portones de rejas que alejan al pueblo de la Casa Rosada luego de que el presidente decidiera interrumpir su descanso para acercarse. Mauricio Macri se asomó al balcón que no pisaba desde el 10 de diciembre de 2015, saludó, levantó los brazos y mandó besos durante media hora, pero no le habló a los suyos.
 
A la hora señalada, las 17, medio millar de personas, no menos de sesenta años promedio, mueven sus banderitas argentinas en la Plaza de la República y cantan "si esto no es el pueblo, el pueblo dónde está". La marcha fue convocada desde las redes sociales por el actor Luis Brandoni y el cineasta Juan José Campanella, entre otros simpatizantes cambiemitas.
 
--¡Corten la calle, como la cortan ellos! --grita un hombre excitado en avenida Corrientes.
 
--Necesitamos cubrir toda la 9 de Julio --pide una mujer tapada de maquillaje.
 
Asomado por el techo de un BMW, un muchacho arenga a la tropa. Los últimos automovilistas que logran cruzar la avenida no son bien recibidos: "¡Kirchneristas de mierda!".
 
--¿Estos vienen a apoyar a Macri? --indaga al cronista un vendedor de chocolates. Al oír la respuesta piensa en voz alta: "¿qué carajo apoyan si hizo todo mal?".
 
Debajo del mástil, en el centro de la 9 de Julio, dos familias pobres con una docena de pibes, rodeados de bolsos y colchones, observan con desconcierto a señoras perfumadas que corean "Si/se/puede".
 
"A pesar de todo, confío en este camino", expresa una mujer desde un cartel. "Sé que faltó mucho pero aún confío", confiesa otro.
 
Desde una imponente Ford Ranger con altoparlantes sale "No tenemos miedo", un viejo gospel que fue himno de los negros en los '60 e hizo famoso Joan Baez, mezclado con un discurso del ex periodista Luis Otero, que posa para las selfies. "Por libertad, república y democracia", dice el candidato a intendente de Avellaneda que en las PASO quedó 29 puntos debajo de Jorge Ferraresi. "Sin grietas, sin insultos", proclama.
 
No hay banderas de sindicatos ni agrupaciones de ningún tipo. La más exótica, sobre fondo negro, dice "Mujeres trabajadoras que aman la democracia" e incluye un corazoncito.
 
En la vereda de Diagonal Norte hay otras dos mujeres de rostros curtidos que viven con sus seis niños en la calle. Uno levanta todo lo que encuentra en el piso y lo revolea con ganas a la multitud que camina hacia la plaza. Le llueven puteadas. Señores y señoras bien vestidos miran a los desarrapdos de reojo y pasan lo más lejos posible.
 
--Que nadie les compre el voto --le dice a una de las madres una mujer que le da unos pesos.
 
--Aguante Cristina, vieja --le grita en la cara otro de los pibes.
 
--Les pagan, les pagan --escupe una señora y los mira con odio.
 
--¡A trabajar, a trabajar! --agrega su acompañante con una sonrisa nerviosa.
 
En el medio de la avenida, Otero grita "viva la patria, viva la república". Pide volver al obelisco y genera desconcierto. Alguien intenta bromear: "como hace Macri, marcha y contramarcha".
 
Cuando desde los altoparlantes se escucha el himno los rostros se tornan solemnes y todos elevan los celulares. Se huelen perfumes raros: no hay choripanes ni bondiolas, sólo se ven vasos de Mc Donald.
 
Los cantitos de entrada a la plaza, a falta de logros, son por la negativa: "Ar/gen/tina, sin/ Cris/tina" y "No vuelven más". La cartelería recorre todos los lugares comunes del discurso oficial: "República sí, chavismo no", "Más república, no al populismo", "No me obligan a venir. ¡Soy libre!". Ante la aparición de un dron, todos se emocionan, saludan al cielo y repiten hasta el hartazgo "Si/ se/ puede".
 
A las seis y media la policía abre las rejas en la mitad de Plaza de Mayo. Los manifestantes avanzan con dudas. "Tendría que salir", se escucha. El balcón está desierto hasta que dos empleados se asoman a sacar fotos. Una tela con San Martín en su caballo blanco cubre la Rosada.
 
La bandera gigante que suele flamear en la plaza de las Madres faltó al a cita. La pobreza alcanza a los cantitos: "Borom bom bom, el que no salta, es un ladrón". De repente, empleados de la Rosada asoman una bandera argentina y los presentes aplauden. Circula el rumor de que Macri llegará en helicóptero.
 
--¡No pisen las plantas, no seamos peronistas! -grita un hombre. Nadie acusa recibo.
 
--¿Dónde están los periodistas? --se indigna otro ante la ausencia de cámaras--. En eso tienen razón los kirchneristas: los periodistas son unos hijos de puta, se dieron vuelta todos --lamentan. Lejos de allí, otros cambiemitas insultan a cronistas y camarógrafos de C5N.
 
Poco después de las siete de la tarde, Macri y su pareja, Juliana Awada, salen al balcón. El presidente transmite vía Facebook. "Tres años y medio es poco tiempo para cambiar todo lo que hay que cambiar", se le alcanza a escuchar. "Podemos ser mejores", asegura.
 
Pide un minuto y reaparece 19.15. "Tenemos que seguir más que nunca", agrega. Manda besos y se toca el corazón con el puño cerrado. Desde abajo lo filman con celulares.
 
--¡Cualquier cosa! -grita mirando al presidente el hombre que pidió no pisar las plantas--¡Antes que los kakarulos, cualquier cosa!
 
Fuente: Página12
 

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Enfurecidos por la derrota y bajo la supuesta defensa a la democracia, los fanáticos de Macri se movilizaron
En medio de los tantos gritos a favor de la "democracia", de la "libertad", de la "República", un grupo de intolerantes comenzó a agredir al cronista de C5N Rafael Palavecino y luego golpearon al móvil que transmitía la marcha en directo. La furia llegó a tal punto que la tarea periodística debió ser suspendida.
23-02-2020 / 10:02
El domingo próximo, el presidente Alberto Fernández hablará por segunda vez ante la Asamblea Legislativa. Ratificará rumbo y medidas, hará un repaso de la gestión que lleva menos de tres meses, remarcará la magnitud del descalabro dejado por el ex presidente Mauricio Macri. Anunciará proyectos de ley (varios anticipados en el día de la jura) y subrayará los avances referidos a la renegociación de la deuda externa.
 
El mandatario comenzará a redactar el borrador mañana, los ministerios (es habitual) le hacen llegar informes y sugerencias. Para el período ordinario de Sesiones, el Ejecutivo impulsará las siguientes leyes.
 
· Reforma judicial.
· Creación de un Consejo para la Calidad Institucional del Poder Judicial.
· Consejo Económico Social.
· Aborto libre, legal y gratuito.
 
Se anticipan conflictos referidos a la interrupción del embarazo. Otras iniciativas del Gobierno levantarán vientos de fronda: el aumento de las retenciones a la soja y la ley que reforma a la baja las jubilaciones de privilegio que ya se está tratando.
 
El paquete de normas que propondrá el mandatario no contiene leyes mordaza o restrictivas de libertad de prensa. Tampoco un proyecto para sancionar el negacionismo del terrorismo de Estado. Fernández dijo en París que estudiaría dicha idea pero la desechó para prevenir acechanzas contra la libertad de expresión.
 
Lo actual y lo posible: Los primeros resultados del Plan contra el Hambre entusiasman al Presidente que maneja al dedillo los datos de Concordia, la ciudad entrerriana en la que primero se aplicó. Miles de tarjetas usadas sabiamente por las jefas de familia se traducen en consumo local, ganancias para pequeños comercios, mejoras palpables en la alimentación de los pibes.
 
En otra provincia, Santa Fe, el gobernador Omar Perotti se entusiasma, refiere el presidente, con el dinamismo impreso por el nuevo derecho social. Los dos ejemplos, desde ya, son micro. Para que pudieran potenciarse será necesario aliviar a la Argentina de los pagos de deuda externa en los próximos años.
 
Miles de millones de dólares que reactivarían en el corto plazo, durante los seis-siete-ocho últimos meses de 2020. "Obra pública, el Plan de Viviendas que está atrasado", proyecta Fernández. Actividades clásicas, mano de obra intensivas, para masas de trabajadores desocupados o que changuean hoy en día.
 
"Keynes corazón", cantaría la hinchada aunque es consabido que dichos resurgimientos no serán suficientes. Habrá que promover subsidios o incentivos que permitan el nacimiento de industrias con potencial exportador o la resurrección de la capacidad ociosa tras el industricidio macrista.

22-02-2020 / 10:02
La centralidad de la deuda en la coyuntura actual es de tal magnitud que cualquier decisión del gobierno queda relegada a un segundo plano y condicionada por esa centralidad, que es económica y política a la vez. El ministro Martín Guzmán expuso con claridad en la Cámara de Diputados la suerte de círculo vicioso en que está la cuestión de la deuda pública nacional: "Hay voluntad firme de pagar la deuda. El problema es que no hay capacidad para hacerlo. Para poder pagar Argentina tiene que crecer y para poder crecer se tiene que sacar de encima el peso de una deuda que asfixia".
 
Este círculo, en el que intervienen jugadores con peso e intereses propios, es el centro del debate. El gobierno caracteriza a la deuda como impagable, pero al mismo tiempo la reconoce y legitima, por lo tanto necesita de una "reestructuración profunda": estiramiento de plazos, quita de capital y reducción de intereses.
 
El FMI estaría dispuesto a posponer los vencimientos a cambio de garantías de la sustentabilidad de los mismos, léase superávit fiscal primario suficiente para hacer frente a los vencimientos, al mismo tiempo que presiona para que los privados acepten quitas de capital, que no está dispuesto a hacer con sus propias acreencias. Los bonistas exigen más pagos ahora, un plan económico y el aval del Fondo de que la deuda total es sustentable para luego acordar.
 
El ministro agregó que en su esquema el equilibrio fiscal recién se obtendría para el 2023 -lo que significa que pedirá como mínimo 4 años de gracia- la economía entonces podría crecer al 2% a partir del año próximo. Los analistas consideran que ese crecimiento es bajo para generar los excedentes necesarios para afrontar los vencimientos.
 
La realidad es que las reservas no alcanzan para afrontar las deudas en dólares mientras que para los vencimientos en pesos -suman hasta junio la friolera de 850.000 millones- no es aconsejable emitir, a riesgo de que la inflación se desmadre del todo, por algo se suspenden la indexación jubilatoria y salarial. Así el margen de maniobras es reducidísimo, sino nulo.
 
Pero ¿qué garantiza que haciendo lo de siempre tengamos resultados diferentes? ¿Dónde está la virtud de seguir honrando una deuda que amenaza con continuar por varios años más el estancamiento de la economía? ¿Dónde está escrito que si hay una reestructuración "exitosa" se abrirán los mercados y habrá nuevo financiamiento? ¿Por qué vendrían inversiones productivas que hace tiempo no vienen? ¿Qué garantiza que dentro de 5 años no haya una nueva crisis de deuda?
 
La figura del default se recorta cada vez más nítidamente en el horizonte, el tema es si lo imponen los mercados y entonces la salida será caótica y muy gravosa para los sectores populares, o bien es producto de una decisión política. Entonces la salida no será un campo de rosas, pero será ordenada -deberá ir acompañada de medidas complementarias, como mayor intervención estatal en la banca y el comercio exterior entre otras- y abrirá un futuro diferente a la mediocridad actual. No hay que dejarse amedrentar por el terrorismo mediático de los medios al servicio de los fondos de inversión.

22-02-2020 / 08:02
Está la sensación de que el gobierno de Alberto Fernández llegó hace mucho a pesar de que apenas pasaron dos meses y días desde que asumió. Hay un clima de rutina sin sorpresa. Que en buen castellano también puede definirse como alivio.
 
Es un problema, porque es más fácil convertir en costumbre al alivio que a la tragedia. No es que el nuevo gobierno haya tomado muchas o pocas decisiones. En este fenómeno tiene más que ver el desastre como terminó la gestión de Mauricio Macri, la incertidumbre ante un gobierno paralizado por una crisis creada por ellos mismos y que todos los días arrojaba resultados nefastos sin que pudieran frenarla.
 
Es fácil acostumbrarse al alivio y olvidarse de la tragedia. Es fácil, pero peligroso. El macrista que odia al peronismo, que se hundía pero no quería dar el brazo a torcer ni reconocerlo, y que a pesar de su situación personal en franca picada volvió a votar a Macri, sintió alivio por la derrota. Nadie podrá decir que facilitó el triunfo del peronismo, su conciencia estará tranquila y, gracias a la derrota de su candidato, el bolsillo también.
 
El primer macrista en reconocerlo ha sido el Fondo Monetario Internacional. El organismo decidió prestarle a Macri 56 mil millones de dólares --el 62 por ciento de su capacidad de préstamo-- para que gane las elecciones. Y el tipo habilitó la fuga del 90 por ciento de esa fortuna y encima perdió las elecciones. La primera línea del Fondo, en especial la que baja de Washington y habilitó esa jugada ultramacrista, apostó a perdedor y llevó las finanzas del organismo al borde de la bancarrota.
 
Ahora resulta que el equipo técnico del organismo que, transgrediendo sus propios estatutos, respaldó a Macri contra el actual gobierno, reconoce que la deuda argentina es "insostenible".
 
O sea: reconoce que el préstamo fue un error, que prestaron una fortuna que no se podría devolver. Antes de pedir al Fondo, el gobierno de Macri se había endeudado con particulares en cien mil millones de dólares, en apenas año y medio. Rompió todos los récords, de los planetarios y de la historia. Cuando el Fondo les prestó, los prestamistas particulares ya no querían hacerlo porque veían el borde del precipicio.
 
Deuda "insostenible" en criollo quiere decir que fue una barrabasada. El Fondo está diciendo que la política neoliberal de Cambiemos fue un desatino que destruyó el aparato productivo y creó adicción y dependencia del endeudamiento.
 
Y no fue ejecutada por cuatros de copa sino por las estrellas locales del neoliberalismo, por los economistas que siempre hablaban por la tele, los preferidos por la mayoría de los empresarios, los Ceos campeones del capitalismo. Si el Fondo Monetario reconoce que la deuda es "insostenible", está diciendo que esa gente hizo un desastre.

21-02-2020 / 12:02
Apenas dos meses después de haber realizado un más que entusiasta diagnóstico en la única cadena nacional de su gestión acerca del país que dejaba, el ahora ex presidente Mauricio Macri aseguró "estar preocupado por la actualidad de la Argentina".
 
En lo que constituyó su regreso a la actividad política tras dejar el gobierno el pasado 10 de diciembre y tras tomarse unas extensas vacaciones, Macri encabezó la reunión de la mesa chica del PRO.
 
En las oficinas que el PRO montó en el edificio "Holiday" (vacaciones en inglés, lo que supuso no pocas chicanas en las redes sociales) de Vicente López, el ex mandatario comenzó a desplegar su estrategia para intentar mantenerse como el mandamás de la oposición a pesar de su resonante fracaso en su intento reeleccionista.
 
Tras el encuentro el ex peronista, ex senador y ex compañero de fórmula de Macri, Miguel Ángel Pichetto, aseguró a los medios que analizaron la coyuntura nacional y comenzaron a trazar los pasos a seguir ya en tanto oposición.
 
De la cumbre del PRO participaron también el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la ex gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, la ex ministra de Seguridad y presidenta del espacio, Patricia Bullrich y el ex ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo.
 
"Al expresidente lo vi muy bien, con mucho interés en seguir los temas del país, con muchas prudencia y responsabilidad, nosotros a su vez le transmitimos los problemas que nos preocupan", dijo Pichetto y aseguró que Macri "está preocupado por la actualidad del país".
 
Se juntan por inercia, y porque creen que el 40% que sacaron de votos les pertenece. No es poco, pero solo les queda el apoyo mediático y judicial, ya que políticamente están reventados.
 
La Opinión Popular
 

21-02-2020 / 09:02
El apoyo que logró el gobierno de Alberto Fernández del FMI lo fortalece de cara a la negociación con los acreedores privados pero no implica que la cuestión de la deuda esté a punto de resolverse. Ni mucho menos.
 
Si el resultado de la primera misión del Fondo tras la salida de Mauricio Macri fueran los octavos de final de un Mundial, bien podría decirse que la renegociación de la deuda con el organismo son los cuartos y la discusión con los bonistas, la final.
 
Aunque anteayer por la noche algunos de los negociadores descorcharon espumantes, en el quinto piso de Economía no comparten la euforia que se apoderó de otras áreas del Ejecutivo y de la militancia en las redes sociales. "Además de paciencia oriental hay que tener algo de astucia florentina", comentaron desde allí.
 
Lo que aprovechó el Gobierno al máximo fue la coincidencia coyuntural de sus intereses con el FMI, al que circunstancialmente también le conviene que los bonistas cobren lo menos posible. Para poder cobrar más él, por supuesto, pero también para no inflar el "riesgo moral" (moral hazard) del que solía hablar Anne Krueger en 2002.
 
La tesis del "riesgo moral" -un clásico de los tecnócratas del Fondo- sostiene que si los prestamistas nunca pierden, cada vez correrán riesgos mayores. Total, alguien (el Fondo) los rescatará.
 
Esa coincidencia no implica que el Fondo se haya hecho peronista ni que su directora gerente, Kristalina Georgieva, haya vuelto a sus días de estudiante en el Alto Instituto de Economía Karl Marx de la Bulgaria comunista.
 
El FMI necesita que se olvide lo más rápido posible el abochornante préstamo récord que el Tesoro estadounidense forzó a firmar a Christine Lagarde para que Macri fuera reelecto, pero su matriz de pensamiento sigue siendo la misma.
 
Aún tras la purga que se llevó puestos a David Lipton (un halcón demócrata que Donald Trump aprovechó para tirar por la ventana) y al encargado del caso argentino, Roberto Cardarelli, la ortodoxia fiscal de Lagarde sigue vivita y coleando en la calle 19. La gravitación de Wall Street sobre su staff, también.
 
En cuanto a las condiciones que vaya a poner el FMI para aplazar sus cobros, el ministro Martin Guzmán viene repitiendo que no hará "austeridad en recesión".
 

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