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El clima en Paraná
"No se puede pretender que las deudas sean pagadas con sacrificios insoportables para los pueblos". Papa Francisco
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Nacionales - 16-08-2019 / 10:08
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

Crónicas del desbande macrista

Crónicas del desbande macrista
El desbande macrista es tan caótico que tanto en el Congreso como en Tribunales circularon insistentemente mensajes con referencias al artículo 88 de la Constitución y a la Ley 25.716 (de Acefalia), que establecen lo que ocurriría en caso de renuncia de Mauricio Macri.
El lunes por la noche, en Olivos y ante un Mauricio Macri todavía noqueado, Horacio Rodríguez Larreta se probó por primera vez el traje del jefe.
 
-¡Basta, Jaime! El único espacio que nos queda para construir política es la Ciudad. Tenemos que ser cautelosos y cuidar eso.
-No, no. Hay que seguir endureciendo el discurso. Esto todavía puede revertirse -lo desafió Durán Barba.
-Y decime una cosa: si yo pierdo ¿vos de dónde vas a cobrar? ¿eh?
 
El batacazo del domingo dejó al Presidente tan grogui que el jefe de Gobierno sintió que era hora de tomar el timón. Ponerse en control, como diría Miguel Pichetto. Apenas 48 horas después de ese tenso diálogo de Olivos, el consultor ecuatoriano abandonó el país.
 
El círculo más íntimo de Macri entró en un tembladeral. El jefe de asesores José Torello no toleró que Hernán Lombardi lo insultara en el Salón de los Bustos y le tiró un bofetón que alcanzó a rozar su calva.
 
Arreciaron los rumores de reemplazo de Marcos Peña por Pichetto. Hasta Nicolás Dujovne, apadrinado ni más ni menos que por el Fondo Monetario, quedó a un paso del despido cuando osó resistirse a las medidas de alivio fiscal en la reunión de gabinete del miércoles. "¿Qué querés? ¿Dejarle las cuentas equilibradas a Cristina?", le respondieron.
 
Cerca de Rodríguez Larreta dan por hecho que la era Macri terminó y que el experimento político que copó las tres administraciones más importantes del país durante estos cuatro años deberá guarecerse ahora detrás de la General Paz.
 
Por eso advirtieron dos cosas: que su campaña para esquivar un balotaje con Matías Lammens será municipal, sin mención alguna al Presidente, y que después del 10 de diciembre su territorio no será un campo de refugiados de quienes deban ceder sus sillas en la Nación y la provincia.
 
El martes, María Eugenia Vidal parecía convencida del mismo desenlace. Larreta la imagina derrotada en octubre por un margen todavía más amplio que el del domingo a manos de Axel Kicillof. Y cree que se mantendrá lejos de la política al menos durante un año, aunque quisiera que después de eso vuelva a las filas de un postmacrismo vecinalista. Algo que ambos alcanzaron a cuchichear brevemente ayer, después de la reunión de gabinete ampliado que encabezó Macri en el CCK.
 
Son especulaciones a largo plazo en momentos donde manda la más estricta coyuntura, sin garantías siquiera de que el defenestrado líder del PRO llegue a completar el mandato que Alberto Fernández ahora ruega que alcance a concluir.
 
El desbande es tan caótico que tanto en el Congreso como en Tribunales circularon insistentemente mensajes con referencias al artículo 88 de la Constitución y a la Ley 25.716 (de Acefalia), que establecen lo que ocurriría en caso de renuncia.

 
Muerto el rey...
 
Al Fondo Monetario también le preocupa la transición, lógicamente. Por eso Alejandro Werner, el director del Departamento para el Hemisferio Occidental, le hizo llegar una felicitación el mismo lunes a Matías Kulfas, a quien Alberto Fernández designó como interlocutor para el organismo.
 
En ese intercambio empezó a gestarse la conferencia de prensa que ofreció el candidato anteayer, donde el primer mensaje que transmitió fue que su plan económico no incluye un default. Después, Kulfas partió de luna de miel. La había postergado por la campaña.
 
El mismo mensaje de tranquilidad procuró llevar a la Bolsa de Comercio anteanoche Emmanuel Álvarez Agis, el exviceministro de Economía de Axel Kicillof.
 
Algo impensable apenas un mes atrás: compartió escenario con Luis "Toto" Caputo y se fue ovacionado. No hizo falta que defendiera demasiado al triunfador del domingo. Fue Toto quien se encargó. "No creo que tenga la intención de hacer un default", dijo.
 
Todavía herido con quienes le serrucharon el piso, también criticó sin nombrarlos a Dujovne y a su sucesor, el por estas horas inhallable Guido Sandleris.
 
Fue tal el shock que sufrió la City por la derrota irremontable del oficialismo que sus referentes optaron por no hacer olas frente a la presencia de Álvarez Agis. Uno de los presentes incluso lo definió elogioso como "el Carlos Melconian de la heterodoxia".
 
Un doble trago amargo para el exjefe del Banco Nación, que se imaginaba ministro en un hipotético segundo mandato de Macri.
 
Primero, porque no habrá tal prolongación. Segundo, porque no oculta su desprecio hacia el exviceministro. Nada que no ocurra entre competidores de cualquier negocio; en este caso, la próspera industria de la consultoría.
 
Consultores y encuestadores, claro está, fueron los otros grandes perdedores de las PASO. Todos los que publicaron sondeos electorales erraron fiero, pero el que más expuesto y desprestigiado quedó fue Luciano Cohan, durante algunos meses subsecretario de Programación del Ministerio de Hacienda y hasta el viernes jefe de Elypsis, la consultora que fundó y ahora volvió a capitanear Eduardo Levy Yeyati tras un año de licencia.
 
Cohan encabezó el viernes bien temprano una conferencia telefónica con 20 representantes de bancos y fondos de inversión. Aseguró que Juntos por el Cambio (JxC) y el Frente de Todos (FdT) estaban empatados. Los traders quisieron creerle y apostaron fuerte al alza. El lunes perdieron millones.
 
Cohan fue inmediatamente eyectado de la consultora y siguió sus pasos Gabriel Zelpo, su inexperto economista jefe, también defensor a ultranza de la administración macrista. Pero quizás la purga no alcance. "¿Ahora es neoalbertista Elypsis?", consultó ayer BAE Negocios a un encumbrado economista del FdT. "¿Neoalbertista? ¡Neoliberal-bertista, en todo caso!", respondió.
 
Aunque no las publicaron, en el comando de campaña de Fernández manejaban pronósticos bastante acertados. Disponían de cuatro módulos de encuestas. Los IVR (sondeos telefónicos automáticos) les asignaban el mismo margen estrecho que publicaban los diarios, de 3 o 4 puntos. El tracking diario, igual.
 
Los CATI (también por teléfono, pero con las preguntas a cargo de humanos) estiraban un poco la diferencia. Las que más se arrimaron fueron las encuestas presenciales de Roberto Bacman y Analía del Franco. Preveían al menos 10 puntos de margen.
 
 
Devolvé los nietos
  
La visita al comando de campaña albertista del dueño de MercadoLibre, Marcos Galperín, dejó anoche estupefacto al establishment. No solo por tratarse del empresario favorito del Presidente, quien lo exaltó cuantas veces pudo como un ejemplo para todo el empresariado. También porque el mismo Galperín militó en público como nadie la reelección.
 
Otro de los entusiastas hasta el domingo fue Martín Migoya, fundador de Globant y creador del grupo de whatsapp "Nuestra Voz". Anteayer, Migoya también pidió audiencia con Fernández.
 
Triunfal aunque discreto para no ser un mal ganador, el laboratorista Hugo Sigman impulsó el primer guiño público de los miembros de "Nuestra Voz" hacia la fórmula F-F. Fue el afiche virtual que muchos de sus miembros colgaron en sus redes sociales. "Los que emprendemos en Argentina continuaremos invirtiendo más allá del resultado de las elecciones", rezaba el cartel.
 
Una perogrullada sin más fin que arrimar al grupo al ganador. La primera aproximación física la ensayó el cafetero Martín Cabrales. Ayer se reunió con Santiago Cafiero, el joven politólogo de estirpe peronista que suena como jefe de Gabinete de Alberto.
 
Son lobbies que siempre florecen ante parteaguas como el del domingo. Como los de quienes empezaron a perseguir a Gustavo Béliz, el exministro de Justicia y Seguridad de Néstor Kirchner eyectado al cabo de un año de gestión por su pelea con Jaime Stiuso. ¿Volvió a la política de la mano de Alberto? Por ahora no, dicen cerca de él. Subrayan el "por ahora".
 
Rendidos ante los votos, empresarios y lobistas procuran seguir los pasos de Marcelo Mindlin (Pampa Energía) y Gabriel Martino (HSBC), que se reunieron a solas con Fernández antes de las elecciones. A Galperín y a Migoya les seguirán varios más.
 
Pero la reconciliación más impactante ya ocurrió y es otra. No por lo inesperada, porque la mayoría del círculo rojo la daba por hecha si el resultado era éste. Sí por la inquietud que seguramente generará entre los nostálgicos del último kirchnerismo. Según pudo confirmar BAE Negocios en dos fuentes de cada lado, Alberto Fernández conversó durante media hora con el CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto.
 
La cita fue dos semanas antes de las PASO en el cuartel general de la calle Tacuarí y como celestino operó el gerente de Relaciones Externas del holding, Jorge Rendo. El hermetismo fue total. Lo seguro es que Magnetto quedó conforme, porque el jueves próximo escuchará desde la primera fila del auditorio del MALBA tanto a Fernández como a Macri -por separado- en el ciclo "Democracia y Desarrollo", organizado por Clarín. El domingo a la medianoche, irónico como de costumbre, lo festejó con una chicana impiadosa para sus coroneles periodísticos. "Ustedes perdieron por 15 puntos. Yo no", los chuceó.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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23-02-2020 / 10:02
El domingo próximo, el presidente Alberto Fernández hablará por segunda vez ante la Asamblea Legislativa. Ratificará rumbo y medidas, hará un repaso de la gestión que lleva menos de tres meses, remarcará la magnitud del descalabro dejado por el ex presidente Mauricio Macri. Anunciará proyectos de ley (varios anticipados en el día de la jura) y subrayará los avances referidos a la renegociación de la deuda externa.
 
El mandatario comenzará a redactar el borrador mañana, los ministerios (es habitual) le hacen llegar informes y sugerencias. Para el período ordinario de Sesiones, el Ejecutivo impulsará las siguientes leyes.
 
· Reforma judicial.
· Creación de un Consejo para la Calidad Institucional del Poder Judicial.
· Consejo Económico Social.
· Aborto libre, legal y gratuito.
 
Se anticipan conflictos referidos a la interrupción del embarazo. Otras iniciativas del Gobierno levantarán vientos de fronda: el aumento de las retenciones a la soja y la ley que reforma a la baja las jubilaciones de privilegio que ya se está tratando.
 
El paquete de normas que propondrá el mandatario no contiene leyes mordaza o restrictivas de libertad de prensa. Tampoco un proyecto para sancionar el negacionismo del terrorismo de Estado. Fernández dijo en París que estudiaría dicha idea pero la desechó para prevenir acechanzas contra la libertad de expresión.
 
Lo actual y lo posible: Los primeros resultados del Plan contra el Hambre entusiasman al Presidente que maneja al dedillo los datos de Concordia, la ciudad entrerriana en la que primero se aplicó. Miles de tarjetas usadas sabiamente por las jefas de familia se traducen en consumo local, ganancias para pequeños comercios, mejoras palpables en la alimentación de los pibes.
 
En otra provincia, Santa Fe, el gobernador Omar Perotti se entusiasma, refiere el presidente, con el dinamismo impreso por el nuevo derecho social. Los dos ejemplos, desde ya, son micro. Para que pudieran potenciarse será necesario aliviar a la Argentina de los pagos de deuda externa en los próximos años.
 
Miles de millones de dólares que reactivarían en el corto plazo, durante los seis-siete-ocho últimos meses de 2020. "Obra pública, el Plan de Viviendas que está atrasado", proyecta Fernández. Actividades clásicas, mano de obra intensivas, para masas de trabajadores desocupados o que changuean hoy en día.
 
"Keynes corazón", cantaría la hinchada aunque es consabido que dichos resurgimientos no serán suficientes. Habrá que promover subsidios o incentivos que permitan el nacimiento de industrias con potencial exportador o la resurrección de la capacidad ociosa tras el industricidio macrista.

22-02-2020 / 10:02
La centralidad de la deuda en la coyuntura actual es de tal magnitud que cualquier decisión del gobierno queda relegada a un segundo plano y condicionada por esa centralidad, que es económica y política a la vez. El ministro Martín Guzmán expuso con claridad en la Cámara de Diputados la suerte de círculo vicioso en que está la cuestión de la deuda pública nacional: "Hay voluntad firme de pagar la deuda. El problema es que no hay capacidad para hacerlo. Para poder pagar Argentina tiene que crecer y para poder crecer se tiene que sacar de encima el peso de una deuda que asfixia".
 
Este círculo, en el que intervienen jugadores con peso e intereses propios, es el centro del debate. El gobierno caracteriza a la deuda como impagable, pero al mismo tiempo la reconoce y legitima, por lo tanto necesita de una "reestructuración profunda": estiramiento de plazos, quita de capital y reducción de intereses.
 
El FMI estaría dispuesto a posponer los vencimientos a cambio de garantías de la sustentabilidad de los mismos, léase superávit fiscal primario suficiente para hacer frente a los vencimientos, al mismo tiempo que presiona para que los privados acepten quitas de capital, que no está dispuesto a hacer con sus propias acreencias. Los bonistas exigen más pagos ahora, un plan económico y el aval del Fondo de que la deuda total es sustentable para luego acordar.
 
El ministro agregó que en su esquema el equilibrio fiscal recién se obtendría para el 2023 -lo que significa que pedirá como mínimo 4 años de gracia- la economía entonces podría crecer al 2% a partir del año próximo. Los analistas consideran que ese crecimiento es bajo para generar los excedentes necesarios para afrontar los vencimientos.
 
La realidad es que las reservas no alcanzan para afrontar las deudas en dólares mientras que para los vencimientos en pesos -suman hasta junio la friolera de 850.000 millones- no es aconsejable emitir, a riesgo de que la inflación se desmadre del todo, por algo se suspenden la indexación jubilatoria y salarial. Así el margen de maniobras es reducidísimo, sino nulo.
 
Pero ¿qué garantiza que haciendo lo de siempre tengamos resultados diferentes? ¿Dónde está la virtud de seguir honrando una deuda que amenaza con continuar por varios años más el estancamiento de la economía? ¿Dónde está escrito que si hay una reestructuración "exitosa" se abrirán los mercados y habrá nuevo financiamiento? ¿Por qué vendrían inversiones productivas que hace tiempo no vienen? ¿Qué garantiza que dentro de 5 años no haya una nueva crisis de deuda?
 
La figura del default se recorta cada vez más nítidamente en el horizonte, el tema es si lo imponen los mercados y entonces la salida será caótica y muy gravosa para los sectores populares, o bien es producto de una decisión política. Entonces la salida no será un campo de rosas, pero será ordenada -deberá ir acompañada de medidas complementarias, como mayor intervención estatal en la banca y el comercio exterior entre otras- y abrirá un futuro diferente a la mediocridad actual. No hay que dejarse amedrentar por el terrorismo mediático de los medios al servicio de los fondos de inversión.

22-02-2020 / 08:02
Está la sensación de que el gobierno de Alberto Fernández llegó hace mucho a pesar de que apenas pasaron dos meses y días desde que asumió. Hay un clima de rutina sin sorpresa. Que en buen castellano también puede definirse como alivio.
 
Es un problema, porque es más fácil convertir en costumbre al alivio que a la tragedia. No es que el nuevo gobierno haya tomado muchas o pocas decisiones. En este fenómeno tiene más que ver el desastre como terminó la gestión de Mauricio Macri, la incertidumbre ante un gobierno paralizado por una crisis creada por ellos mismos y que todos los días arrojaba resultados nefastos sin que pudieran frenarla.
 
Es fácil acostumbrarse al alivio y olvidarse de la tragedia. Es fácil, pero peligroso. El macrista que odia al peronismo, que se hundía pero no quería dar el brazo a torcer ni reconocerlo, y que a pesar de su situación personal en franca picada volvió a votar a Macri, sintió alivio por la derrota. Nadie podrá decir que facilitó el triunfo del peronismo, su conciencia estará tranquila y, gracias a la derrota de su candidato, el bolsillo también.
 
El primer macrista en reconocerlo ha sido el Fondo Monetario Internacional. El organismo decidió prestarle a Macri 56 mil millones de dólares --el 62 por ciento de su capacidad de préstamo-- para que gane las elecciones. Y el tipo habilitó la fuga del 90 por ciento de esa fortuna y encima perdió las elecciones. La primera línea del Fondo, en especial la que baja de Washington y habilitó esa jugada ultramacrista, apostó a perdedor y llevó las finanzas del organismo al borde de la bancarrota.
 
Ahora resulta que el equipo técnico del organismo que, transgrediendo sus propios estatutos, respaldó a Macri contra el actual gobierno, reconoce que la deuda argentina es "insostenible".
 
O sea: reconoce que el préstamo fue un error, que prestaron una fortuna que no se podría devolver. Antes de pedir al Fondo, el gobierno de Macri se había endeudado con particulares en cien mil millones de dólares, en apenas año y medio. Rompió todos los récords, de los planetarios y de la historia. Cuando el Fondo les prestó, los prestamistas particulares ya no querían hacerlo porque veían el borde del precipicio.
 
Deuda "insostenible" en criollo quiere decir que fue una barrabasada. El Fondo está diciendo que la política neoliberal de Cambiemos fue un desatino que destruyó el aparato productivo y creó adicción y dependencia del endeudamiento.
 
Y no fue ejecutada por cuatros de copa sino por las estrellas locales del neoliberalismo, por los economistas que siempre hablaban por la tele, los preferidos por la mayoría de los empresarios, los Ceos campeones del capitalismo. Si el Fondo Monetario reconoce que la deuda es "insostenible", está diciendo que esa gente hizo un desastre.

21-02-2020 / 12:02
Apenas dos meses después de haber realizado un más que entusiasta diagnóstico en la única cadena nacional de su gestión acerca del país que dejaba, el ahora ex presidente Mauricio Macri aseguró "estar preocupado por la actualidad de la Argentina".
 
En lo que constituyó su regreso a la actividad política tras dejar el gobierno el pasado 10 de diciembre y tras tomarse unas extensas vacaciones, Macri encabezó la reunión de la mesa chica del PRO.
 
En las oficinas que el PRO montó en el edificio "Holiday" (vacaciones en inglés, lo que supuso no pocas chicanas en las redes sociales) de Vicente López, el ex mandatario comenzó a desplegar su estrategia para intentar mantenerse como el mandamás de la oposición a pesar de su resonante fracaso en su intento reeleccionista.
 
Tras el encuentro el ex peronista, ex senador y ex compañero de fórmula de Macri, Miguel Ángel Pichetto, aseguró a los medios que analizaron la coyuntura nacional y comenzaron a trazar los pasos a seguir ya en tanto oposición.
 
De la cumbre del PRO participaron también el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la ex gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, la ex ministra de Seguridad y presidenta del espacio, Patricia Bullrich y el ex ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo.
 
"Al expresidente lo vi muy bien, con mucho interés en seguir los temas del país, con muchas prudencia y responsabilidad, nosotros a su vez le transmitimos los problemas que nos preocupan", dijo Pichetto y aseguró que Macri "está preocupado por la actualidad del país".
 
Se juntan por inercia, y porque creen que el 40% que sacaron de votos les pertenece. No es poco, pero solo les queda el apoyo mediático y judicial, ya que políticamente están reventados.
 
La Opinión Popular
 

21-02-2020 / 09:02
El apoyo que logró el gobierno de Alberto Fernández del FMI lo fortalece de cara a la negociación con los acreedores privados pero no implica que la cuestión de la deuda esté a punto de resolverse. Ni mucho menos.
 
Si el resultado de la primera misión del Fondo tras la salida de Mauricio Macri fueran los octavos de final de un Mundial, bien podría decirse que la renegociación de la deuda con el organismo son los cuartos y la discusión con los bonistas, la final.
 
Aunque anteayer por la noche algunos de los negociadores descorcharon espumantes, en el quinto piso de Economía no comparten la euforia que se apoderó de otras áreas del Ejecutivo y de la militancia en las redes sociales. "Además de paciencia oriental hay que tener algo de astucia florentina", comentaron desde allí.
 
Lo que aprovechó el Gobierno al máximo fue la coincidencia coyuntural de sus intereses con el FMI, al que circunstancialmente también le conviene que los bonistas cobren lo menos posible. Para poder cobrar más él, por supuesto, pero también para no inflar el "riesgo moral" (moral hazard) del que solía hablar Anne Krueger en 2002.
 
La tesis del "riesgo moral" -un clásico de los tecnócratas del Fondo- sostiene que si los prestamistas nunca pierden, cada vez correrán riesgos mayores. Total, alguien (el Fondo) los rescatará.
 
Esa coincidencia no implica que el Fondo se haya hecho peronista ni que su directora gerente, Kristalina Georgieva, haya vuelto a sus días de estudiante en el Alto Instituto de Economía Karl Marx de la Bulgaria comunista.
 
El FMI necesita que se olvide lo más rápido posible el abochornante préstamo récord que el Tesoro estadounidense forzó a firmar a Christine Lagarde para que Macri fuera reelecto, pero su matriz de pensamiento sigue siendo la misma.
 
Aún tras la purga que se llevó puestos a David Lipton (un halcón demócrata que Donald Trump aprovechó para tirar por la ventana) y al encargado del caso argentino, Roberto Cardarelli, la ortodoxia fiscal de Lagarde sigue vivita y coleando en la calle 19. La gravitación de Wall Street sobre su staff, también.
 
En cuanto a las condiciones que vaya a poner el FMI para aplazar sus cobros, el ministro Martin Guzmán viene repitiendo que no hará "austeridad en recesión".
 

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