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Nacionales - 09-08-2019 / 09:08
PREOCUPACIÓN POR LOS NÚMEROS BONAERENSES

A puro marketing PRO, Macri y Vidal cerraron llorando y suplicando por un voto

A puro marketing PRO, Macri y Vidal cerraron llorando y suplicando por un voto
Las lágrimas de Macri y Vidal. Los discursos suplicantes. Una concurrencia cómplice, con acceso celosamente custodiado. Todo estuvo puesto al servicio de intentar remontar el voto bonaerense y apuntalar a la candidata a gobernadora, Vidal, y por supuesto, la reelección presidencial.
En un acto de típica estética PRO y muy poco público, con Mauricio Macri muy debilitado en su imagen tras años de crisis, el rol estelar lo tuvo la gobernadora María Eugenia Vidal, quien puso en juego su figura para un cierre de campaña de Juntos por el Cambio.
 
Llegan con sus chances electorales comprometidas en el marco de la crisis y los planes de ajuste que vienen aplicando por orden del FMI, que le han generado un amplio rechazo social. El eje discursivo estuvo caracterizado por el típico manual del PRO: polarizar contra el peronismo mediante las dicotomías pasado versus futuro, lucha contra las mafias, obra pública y corrupción. Al revés que el peronismo, intentan que el centro del debate no sea copado por la funesta política económica neoliberal.
 
Intentando ponerle mística a un espacio que genera muy poco entusiasmo, los oradores presentaron la elección como "la más importante desde el 83" y convocaron a ser protagonistas del cambio, a convencer a los que faltan decidirse "para no volver atrás".
 
El tono de Vidal fue intimista: habló de los almuerzo con sus padres los domingos, del amor a sus hijos y lo comparó con el amor que -dijo- siente por los 17 millones de bonaerenses. Se refirió a la soledad y dijo que con el voto hacia ella en 2015 se había terminado una época de sentirse solos.
 
Tras cuatro años de gestión deplorable sin un logro tangible, todo fue hablar de emociones, en clave del discurso que busca Jaime Durán Barba. Los datos, en cambio, decían otra cosa. "Hicimos las obras para que no se vuelva a inundar", sostuvo Vidal, sin recordar las inundaciones que hubo en la provincia durante su gestión.
 
En la misma línea argumental, pero con peor oratoria, Macri dedicó una parte importante de su discurso a apuntalar la figura de Vidal, lo que indicó la preocupación que hay en filas macristas por la diferencia que pueda obtener Axel Kicillof en las PASO (y la diferencia aún mayor que podría haber entre las fórmulas presidenciales).
 
Las lágrimas de Macri y Vidal. Los discursos suplicantes. Una concurrencia cómplice, con acceso celosamente custodiado. Todo estuvo puesto al servicio de intentar remontar el voto bonaerense y apuntalar a Vidal, y por supuesto, la reelección presidencial.
 
Macri es gutural, maneja un vocabulario pobre, simplifica hasta el delirio. La campaña de Cambiemos busca polarizar, sacar de escena a las terceras fuerzas y fidelizar votos gorilas. Y aunque tengan una exagerada valoración del marketing, las tretas electoralistas y la manipulación mediática, de cualquier forma, el macrismo sabe hacer campaña. Mejor que gobernar.
 
La Opinión Popular

 
LAS PINTORESCAS METÁFORAS EN EL ACTO DE CIERRE DE MACRI
 
La fórmula del gato, la leona y el gatito
 
En el cierre de campaña, para el que volvió a elegir Vicente López, el presidente Mauricio Macri se emocionó cuando habló de Vidal y llamó a ir a votar en las PASO, como lo hicieron a repetición todos los oradores. "Falta muy poco para definir el futuro de nuestro país para siempre", se engrandeció el mandatario en busca de su reelección.
 
Mucha cumbia y música latina fue de nuevo la receta de un acto en el Centro Asturiano en Vicente López, donde gobierna Jorge Macri. El clima de fiesta al principio contrastó con la frialdad del público, que luego precalentó haciendo palmas. No había globos, solo unos banners de colores que decían "Juntos por el Cambio". La austeridad llegó a las campañas.
 
En torno a un escenario 360 se ubicó buena parte del gabinete nacional, así como el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, su vicejefe Diego Santilli, el compañero de fórmula presidencial Miguel Ángel Pichetto, el primer candidato a senador Martín Lousteau, además de otros funcionarios e intendentes. En los márgenes se pudo ver al diputado Daniel Lipovetsky, a quien dejaron fuera de la lista de diputados nacionales.
 
La noche la abrió de local el intendente de Vicente López Jorge Macri, quien negó que estén escondiendo a su primo en las boletas bonaerenses. "Será que ellos están acostumbrados a esconderse. ¡Nosotros no tenemos nada que esconder! Ellos se esconden detrás de un candidato", sostuvo en la primera alusión a Axel Kicillof de la noche.
 
"Esta es la elección más importante desde 1983. Y hay que votar la boleta completa. ¡Es el Gato, la Leona y el gatito!", exclamó Jorge Macri, reservándose ese último apodo para sí mismo.
 
Luego de esa incursión felina, pasaron al escenario el vicegobernador Daniel Salvador y el ministro de Seguridad y primer candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo. Este último vinculó al Frente de Todos a los barrabravas y dijo que "fueron parte del problema del narcotráfico". También tuvo un dardo para Alberto Fernández: "He visto muchas promesas desde 1983. Pero nunca había escuchado la promesa de que no nos vamos a pelear", lo gastó.
 
Vidal hizo su entrada entre aplausos y cantitos de "Mariuuu, Mariuuu". El suyo fue el momento de oratoria más importante de la noche, como ya es costumbre. "Es un momento histórico. Nos animamos a cambiar la provincia después de 28 años y por primera vez en más de 90 años vamos a tener un presidente no peronista que termina el mandato", hizo revisionismo histórico.
 
"Hay más de un millón de bonaerenses que volvieron a estudiar. En su mayoría mujeres", aseguró Vidal, aunque eso contrasta con los estudios de la UBA que indican que el programa Progresar perdió casi medio millón de beneficiarios y vio ajustado su monto por debajo de la inflación en los últimos cuatro años.
 
"Yo no estoy acá por un cargo ni para hacerme rica. Estoy para dar las peleas que hay que dar. ¡No podemos bajar los brazos después de tantos años de mentiras!", los arengó la gobernadora, que presentó a Macri como "un bonaerense que los necesita" (nació en Tandil).
 
Por eso, cada orador se dedicó a pedir que vayan a votar en las primarias e insistieron con la boleta completa. "Hoy no me quiero quedar corto. Quiero describir en palabras el nivel de cariño que tengo por esta mujer", dijo Macri, que se emocionó hasta las lágrimas.
 
El público se levantó a aplaudirlo entre cantitos de "se siente, Mauricio presidente" y "Sí, se puede".  "Tal vez estoy más sensible porque es el día del Gato", bromeó Macri sobre el apodo. Alguien le pidió que renovara los gritos sobre las inundaciones, y se negó: "No lo voy a repetir. Hoy no hablo en inglés", sostuvo en alusión al "sorry" que dijo hace días luego del "¡no se inunda más, carajo!".
 
El resto del discurso de Macri estuvo dedicado a plantear que la crisis económica es un esfuerzo que "no es en vano". "Los cambios llevan tiempo y hay que remar. Tengo que pedirles que sigan poniendo", aseguró. No faltó el repaso de las obras públicas. "Si pudimos con el espantoso punto de partida que tuvimos, imaginemos los próximos cuatro años", invitó. Y destacó: "Si la mayoría de los argentinos dice que no vuelve a pasar, no va a volver a pasar".
 
Por Werner Pertot
 
Fuente: Página12
 

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24-08-2019 / 10:08
El candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, criticó al gobierno por haber minimizado la inflación y por creer que ese problema se solucionaba "enfriando" la economía. "Multiplicaron por dos la inflación" y "lo único que produjo Macri son 5 millones de pobres", sentenció.
 
Fernández afirmó que su prioridad será "reconstruir el desastre" que deja el gobierno de Macri y aseguró que recibirá "tierra arrasada". Consultado por cuándo cree que podrá verse una recuperación económica, evitó dar un pronóstico pero señaló: "Los éxitos del primer semestre van a depender de nosotros, no de que alguien haga llover inversiones".
 
El Gobierno "equivocó gravemente el tratamiento del tema de la inflación" porque "pensó que el problema era monetario, y que sacando dinero de la plaza y bajando el consumo la iban a contener", añadió. Sin embargo, "llevamos cuatro años y multiplicaron por dos la inflación".
 
Para el candidato más votado en las PASO, la salida es "cambiar esa lógica que el gobierno repite" y "volver a encender la economía". "Ponerle dinero en el bolsillo a los que consumen y hacer un acuerdo con empresarios y sindicatos para poner en marcha la economía". "No va a ser fácil -aclaró- porque Macri ha diezmado la Argentina".
 
Para Fernández "ha llegado la hora de parar la pelota, levantar la cabeza, ver cómo rearmamos el equipo y empezar a salir de otro modo. Y lo vamos a hacer porque los argentinos la están pasando muy mal, y nadie quiere pasarla mal".
 
Durante la charla con periodistas, el ex jefe de Gabinete durante el gobierno de Néstor Kirchner fue consultado también sobre cómo sería su relación con la Justicia en caso de llegar a la Presidencia. "No voy a ser un cazador de brujas ni perseguidor de nadie", aseguró y recordó que la tarea de juzgar a los jueces y fiscales es del Consejo de la Magistratura y del Ministerio Público, respectivamente.
 
Eso sí, aclaró que su labor "como ciudadano será señalar mi preocupación por la forma en que funcionó" un sector del Poder Judicial durante los últimos años, y destacó que "la mejor Justicia es la que es independiente de la presión mediática y política".
 
"No quiero ser el que está parado en el medio de la grieta", definió Fernández e indicó que su tarea será "dejar de hablar de la grieta y trabajar juntos, porque en el juego de la grieta perdemos mucho tiempo en reconstruir el desastre que han hecho".
 
Finalmente, destacó la importancia de promover las economías regionales, de construir un gobierno "de un presidente con 24 gobernadores" y reiteró que su objetivo será "terminar con los personalismos y construir otro país, porque no nos merecemos el país tan injusto que tenemos".
 
La Opinión Popular

24-08-2019 / 10:08
Las PASO no definían nada porque todas las listas se habían puesto de acuerdo en sus candidatos principales. Pero la diferencia fue tan inesperada e indiscutible que de la nada se convirtieron en el principio del fin para el gobierno de Cambiemos. Y no surgen hasta ahora síntomas de que se pudiera revertir el resultado.
 
Por el contrario, las encuestas post Paso aumentan la diferencia de la dupla de Alberto Fernández y Cristina sobre Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto. El Frente de Todos ya estaría cerca de los 53 puntos. Y el escrutinio definitivo amplía la ventaja del Frente de Todos en casi un punto, de 15 a 16.
 
Las derrotas electorales tienen efecto centrífugo. Cuando Daniel Scioli perdió por dos puntos en 2015, al toque hubo rupturas en los bloques legislativos y alejamientos de gobernadores que querían libertad para negociar con el nuevo gobierno. Ese fenómeno es síntoma de derrota. Tras las PASO, los radicales pidieron que Marcos Peña no intervenga en sus campañas. No quieren cargar con Macri.
 
En la misma línea, Vidal dijo el jueves a los candidatos a diputados por el distrito bonaerense que es "necesario provincializar la elección". Pero no le será fácil ocultar al Presidente. Macri tiene que hacer campaña. No se resigna. El miércoles reunió a Vidal, los radicales y Horacio Rodríguez Larreta en un almuerzo para la foto.
 
El peso de la crisis detonó en plena campaña. Como en el judo, Macri trató de cambiar el signo negativo de ese peso involucrando a Alberto Fernández con el abrazo del oso. En una semana lo llamó dos veces por teléfono para mostrar hacia la sociedad una actuación de conjunto que no existe.
 
El candidato opositor no quiso romper su imagen de dialoguista, pero al mismo tiempo aclaró que en las PASO lo habían votado para ser opositor y por lo tanto no habría cogobierno. Macri insistió con otra munición de pólvora mojada y quiso darle más protagonismo a Cristina. Ella no recogió el guante envenenado y la estrategia murió antes de empezar. Los trolls de Peña hablan del "Albertítere de la Porota".
 
Como carambola de billar, las cifras de las PASO retiraron el poder al que tiene el gobierno y le dieron poder al que no tiene el gobierno. Es una ecuación de suma cero a la que se agrega la imposibilidad de Macri para frenar la crisis. Las medidas que lanzó van a contrapelo de su pensamiento y del modelo de país que quiso instalar. Fuera del contexto de un modelo de país que sea coherente con ellas, esas medidas no tienen destino.
 
Más que soluciones, para Macri fueron una forma de derivar el peso de la crisis hacia las provincias, porque el IVA es un impuesto coparticipable. Les retira fondos a las provincias. Y además, en medio de una inflación irrefrenable es difícil controlar que esa diferencia no se quede en la cadena de comercialización y llegue a los precios. Los gobernadores plantearon sus críticas.
 
La congelación de las naftas también provocó la protesta de las provincias petroleras así como de las empresas, que pasaron rápidamente el malestar a los sindicatos. Con un modelo de país diferente al de la ley de la selva en la economía, hay salidas de una crisis que el macrismo no atina a resolver y sólo busca desviar su responsabilidad hacía otros.

23-08-2019 / 10:08
Parece que la brutal derrota electoral le cayó pesada.  Elisa Carrió continúa con su gira de stand up político por los medios de comunicación afines al macrismo y también con la verborragia que a cada paso dispara despropósitos sin filtro. En ese marco, la dirigente de Cambiemos eligió criticar a los bonaerenses por haberle dado la espalda de forma masiva a la gobernadora María Eugenia Vidal. También culpó a Alberto Fernández por la disparada del dólar.

"El pueblo de la provincia dejó sola a Vidal", expectoró "Lilita" en (otro) amable diálogo con la señal TN. "Muchas veces el pueblo te deja sola", reiteró la idea y calificó a la estrepitosa derrota de la mandataria como "una injusticia brutal porque el milagro de la provincia es que ganó ella y no Aníbal Fernández".
 
"Mucha gente no sabe cuidar ni los valores que Dios le entrega para salvarlos", aseveró también, mística, rara, como encendida. La diputada nacional por Cambiemos eligió confrontar así con los millones de pobres que dejaron de votar al macrismo y le dieron el 50% de los votos a Axel Kicillof.
 
Además, volvió a agitar el fantasma del fraude (uno que, de haberse concretado, por primera vez en la historia habría sido llevado a cabo por la oposición) e insistió con la idea de que hubo fallas en la fiscalización durante las PASO.
 
En cuanto al dólar, no dudó en culpar a la oposición. "El dólar a 60 pesos es el dólar Alberto Fernández y Techint, lo tengo clarísimo. Lo clavó a 60 que era lo que pedía el establishment a costa de los argentinos", disparó sin reacciones ni repreguntas a la vista.
 
Es evidente que el presidente Mauricio Macri ha decidido poner 'toda la carne en el asador' y a pesar de las críticas que ha tenido la polémica diputada de la Coalición Cívica, le da una segunda oportunidad. Y es que trascendió que será 'Lilita' quien llevará adelante lo que resta de campaña electoral de cara a octubre.
 
Mientras Macri le da 'el ok' a Carrió para que siga adelante con sus discutibles declaraciones, los periodistas difundieron un comunicado donde le advierten a la legisladora que sus afirmaciones son una especie de "intento de censura". Por su parte, el ministro Dietrich acompañará a Carrió en esta nueva misión imposible.
 
Tras describirse como "una porrista, como alguien que enciende" porque "habla desde el alma", Carrió exhortó nuevamente a votar por el presidente Macri, ya que, aseguró, es "el orden" ante "el caos" aunque admitió que "no comparto las posiciones del gobierno que dicen que el triunfo solo depende de una estabilidad de la moneda".
 
Por último manifestó: "cuando hay caos se vota el orden. ¿El orden es La Cámpora? ¿Es Cristina Kirchner? ¿Es (Axel) Kicillof? Jamás. El orden es Mauricio Macri", dijo en el canal ultra macrista 'TN', y reprodujo en 'Twitter'. A preparase  para todo tipo de exabruptos, porque Carrió es muy mala perdedora.
 
La Opinión Popular

23-08-2019 / 09:08
El seminario "Democracia y Desarrollo" del grupo Clarín, donde ayer se cruzaron Mauricio Macri y Alberto Fernández con apenas minutos de diferencia, probó con la misma nitidez que el charter de los banqueros brasileños que visitó al candidato del peronismo, que el poder se escurre como el agua. Y que a veces lo salpica a uno antes de tiempo.
 
¿No es acaso un riesgo para Alberto consumir los cien días de gracia de todo presidente incluso antes de sentarse en el sillón de Rivadavia? ¿No es peligroso el desgaste del cogobierno de facto al que lo forzó una victoria tan apabullante como la del 11?
 
¿Alcanza con decir, como ayer, "yo soy solo un candidato"? ¿Acaso le queda otra que ejercer durante la transición ese cogobierno lo más secretamente posible?
 
La designación de Hernán Lacunza es en sí misma un hito de ese cogobierno tácito. A Macri le permitió avanzar con el populismo de emergencia que decidió desplegar apenas perdió las PASO y que Nicolás Dujovne resistió atrincherado en el déficit cero comprometido ante el FMI.
 
A Fernández le abrió un canal de interlocución privilegiada: Lacunza fue durante muchos años (en la Fundación Capital y en el Banco Central) la mano derecha de Martín Redrado, el mismo que ayer Fernández reconoció ante la plana mayor de Clarín como uno de sus más asiduos consultores.
 
A Fernández también le aparecen insólitos aliados circunstanciales, como las petroleras. Los barones del crudo pusieron el grito en el cielo por el congelamiento preelectoral de combustibles, una puñalada que jamás esperaron del Macri que les dejó elegir al ministro del área apenas asumió.
 
Sus pataleos judiciales contra el congelamiento irán al fondo del cajón y ellos lo saben. Apenas procuran cubrirse con las demandas de eventuales juicios de accionistas o reguladores.
 
Pero sí pueden prosperar las objeciones de las provincias, que entran directamente a la Corte Suprema por la Secretaría de Originarios, llamada así precisamente porque los pleitos originarios que debía resolver el máximo tribunal eran los inter jurisdiccionales. Todo un reordenamiento del mapa de alianzas del poder en la Argentina.

22-08-2019 / 11:08
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