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                  23:37  |  Sábado 24 de Agosto de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"Los diarios inventan la mitad de lo que dicen. Y si a eso le sumamos que no dicen la mitad de lo que pasa resulta que los diarios no existen". Mafalda
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Nacionales - 08-08-2019 / 09:08
BUEN AMBIENTE DE COMPAÑERISMO EN LA DIRIGENCIA DEL PJ COMO NO SE VEÍA HACE AÑOS, CON DIAGNÓSTICO COMPARTIDO: EL PERONISMO SE IMPONDRÁ EL DOMINGO

Alberto, en un clima triunfalista, prometió cambiar la Argentina en el "primer semestre"

Alberto, en un clima triunfalista, prometió cambiar la Argentina en el
En el acto, Alberto Fernández reconoció que a fines del 2017 era difícil imaginarse un escenario tan competitivo como el actual y recordó: "Nos había pasado lo que le pasó a muchos argentinos, que la política nos había distanciado. Y un día nos dimos cuenta que nuestra distancia sólo había favorecido que se instale en la Argentina esta realidad penosa". Fue acaso una referencia no sólo a su reconciliación con Cristina sino también al entendimiento con Sergio Massa, que acompañó a Alberto en buena parte de la jornada.
En un clima de camaradería entre la primera línea de dirigencia, como hacía mucho que no se vivía en el peronismo, el Frente de Todos cerró campaña en Rosario, con la idea de Gobernadores, candidatos y dirigentes que el domingo los espera un triunfo contundente.
 
También contribuyó al buen clima, la sensación compartida que el gobierno de Mauricio Macri perdió su momentum y la campaña de Alberto encontró un mejor cause. El ambiente, manejado con mucha cautela, es que el próximo domingo el peronismo ganará por una diferencia que dejará a Alberto y Cristina en las puertas de la Rosada.
 
"Si se confirma que Alberto está en torno a los 42 puntos como marcan algunas de las últimas encuestas, eso va a tener un impacto demoledor", analizaban en Rosario. No es para menos, si se da ese escenario quedaría a sólo tres puntos de ganar en primera vuelta.
 
El buen clima también se vio en la desbordada plaza que rodea al Monumento a la Bandera. Las principales agrupaciones del peronismo que años atrás copaban los mejores lugares, esta vez permitieron que las familias y los asistentes inorgánicos protagonizaran la jornada.
 
Cristina, que habló primero, pidió dar vuelta de página a las políticas del macrismo porque "no me imaginé nunca que esto iba a ser tan feo". Y cuando la multitud empezó a corear insultos al presidente, los frenó: "No, por favor no, están esperando eso para seguir dividiendo a los argentinos, no hagamos eso, no les demos el gusto", concluyó.
 
En su discurso, Alberto Fernández hizo un repaso por la desastrosa situación económica, el empleo y la desocupación. Prometió sacar el país adelante en el primer semestre priorizando la salud, el trabajo, la educación y la ciencia, por encima de los bancos y las Leliq, dos temas que le generaron un inicial impacto negativo y que en el entorno del candidato creen que logró revertir.
 
Tan distendido estaba Alberto, que incluso se animó a jugar con las promesas semestrales, que escaldaron a Macri. "Nos dicen que hay que soportar este presente porque tenemos un mañana venturoso. No sé cuántos semestres pasaron esperando que alguien traiga lo que nunca llegó. ¿Cuántos semestres más tenemos que esperar?", dijo.
 
"Nosotros, el primer semestre que gobernemos, vamos a cambiar la Argentina, porque la suerte va a depender de nosotros. No vamos a estar esperando que alguien venga a invertir lo que nunca trajo. Nosotros vamos a ser los que recuperemos las fábricas y dar trabajo", agregó. "A mí no me ponen vallas que me separan de ustedes, las vallas las tienen los que no pueden acercarse a la gente", fustigó.
 
La Opinión Popular

 Alberto, en un clima triunfalista, prometió cambiar la Argentina en el

El Frente de Todos cerró su acto en Rosario con un abrazo entre Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Sergio Massa
 
Cristina Fernández hizo dos bromas y se emocionó. Alberto Fernández se ocupó de los temas de fondo. Y Sergio Massa entró a escena en el momento justo. Axel Kicillof saludó con los dedos en V y arengó los cantos de tribuna. El economista fue uno de los más ovacionados. Junto a ellos Matías Lammens debutó rodeado de gobernadores y fue el único a quien el precandidato a presidente mencionó por su nombre: "Siempre le digo a Matías que es un porteño muy federal". Debajo hubo muchos dirigentes políticos de peso.
 
Varios intendentes bonaerenses como Martín Insaurralde, Julio Zamora, Mariano Cascallares, Gustavo Menéndez, Gabriel Katopodis, entre otros, sacaron fotos, cantaron y aplaudieron, por momentos eufóricos, entusiasmados con lo que sucedía arriba. Insaurralde fue uno de los más contentos.
 
En el cierre de campaña se percibió que Cristina Fernández de Kirchner quiere ganar la elección. Alberto Fernández quiere ganar la elección. Y también Sergio Massa que empuja a todos con la necesidad de reforzar la próxima etapa para ganar en primera vuelta. El balotaje puede ser un riesgo en una Argentina polarizada.
 
Tras ceder y despojarse de enojos que arrastraron desde el 2013,  fue recién hoy cuando se los vio relajados y sin tensión entre ellos. Por momentos se los notó divertidos y hubo hasta miradas cómplices entre Fernández y Massa en cada abrazo que se dieron. Fue Fernández quien buscó al ex diputado y abrazados recorrieron el escenario, según lo planeado, hasta donde estaba Cristina.
 
Hubo un beso y el ex intendente de Tigre tuvo algún gesto cariñoso con Cristina y terminó cantando Mariposas Tecnicolor, uno de los temas favoritos de los Fernández y además un hit del rosarino Fito Páez a quien casi todos ellos quieren y admiran.
 
El retraso en el inicio del acto de cierre de campaña del Frente de Todos tuvo una razón: esperar que se ocultara un poco el sol para que el Monumento de la Bandera quedara iluminado y se vieran las imágenes que se proyectarían.
 
Los gobernadores llegaron juntos en una combi, esperaron en una carpa blanca e ingresaron de a uno mientras la locutora los nombraba. Cristina acababa de llegar desde la Capital y se acomodó en otra carpa donde esperó al precandidato a presidente. Charlaron unos minutos a solas y entraron detrás de los gobernadores, juntos, con Fito Páez de fondo.
 
Como era de esperar fue ella quien arrancó saludando a Rosario como si se tratara de un show y no de un acto político. Dudaba sobre usar un micrófono vincha pero agradeció a Alberto Fernández que le hubiera propuesto usarlo en lugar de uno de mano. Chicaneó a María Eugenia Vidal, sin nombrarla. "Ellos o ellas (estiró el pronombre femenino y lo acentuó) que piensan que los chicos pobres no tienen que llegar a la universidad pública", apuntó.
 
Y reivindicó el acercamiento "con otras fuerzas que estuvimos distanciados o de las que recibimos críticas. Era necesaria la unión de todos". E hizo un mea culpa al advertir que "ningún dirigente político duerme en la calle, ni comen una sola vez al día o salteado".  "Los que pasan estas penurias es el pueblo, entonces los dirigentes tienen la obligación moral de ponerle fin a esta situación", continuó.
 
Al final, elogió a Alberto Fernández, el primero que recibió su beso cuando se despidió. El segundo beso fue para Axel Kicillof que tuvo que advertirle que se oía lo que decía. CFK miró al costado, hizo señas con sus dedos como si fueran una tijera para que le cortaran su audio y avisó que no diría malas palabras "porque después me graba la AFI" en referencia a las escuchas de llamadas entre ellas y su ex secretario general, Oscar Parrilli, que volvió de Neuquén, donde es precandidato a senador, para acompañarla.
 
A un costado del escenario se escondieron algunos colaboradores y también Felipe Solá que durante todo el día acompañó a Alberto Fernández en sus reuniones, conversó por la tarde con Massa y se irá con ambos este jueves a Córdoba donde se concretará el cierre final de la campaña antes de la veda con un acto en el Orfeo. Desde allí viajó a Rosario el presidente del PJ de Córdoba Carlos Caserio.
 
Alberto Fernández no despierta la misma emoción que su compañera de fórmula. Lo sabe, lo admite y no lo toma a mal. Sin embargo varias veces lo interrumpieron para cantarle a viva voz "Alberto presidente". En su discurso fue a lo seguro y repitió algunos conceptos como que entre los bancos y los jubilados vota por los jubilados, entre la especulación y los que trabajan vota por los que trabaja y así las sucesivas comparaciones habituales en él.
 
Reivindicó también su reencuentro con Cristina y dejó algunos slongans. "El futuro no es mañana, es hoy" fue uno de ellos. "Nunca los voy a defraudar" prometió mientras detrás suyo la ex presidenta intentaba arrojar besos disimuladamente a quienes vivavan su nombre. "Si un día me ven claudicar salgan a la calle a decirme que les estoy fallando", pidió en un contrato imaginario con las más de 100 mil personas asistentes, cifra calculada por los organizadores.
 
Tras el punto final sonó nuevamente Fito Páez y al abrazo de Alberto y Cristina se sumó Massa. Había esperado a un costado del escenario y cuando CFK lo nombró alguien lo tomó del brazo y lo instó a mostrarse en público. El no se movió y un camarógrafo registró su imagen. Massa sabía que no era el momento todavía y que tenía que esperar al final para compartir la escena. De hecho fue el único precandidato a diputado nacional junto a la fórmula mientras que Verónica Magario, intendenta de La Matanza, fue la única precandidata a vicegobernadora también en la imagen. Por su poder territorial y porque en estos nuevos tiempos políticos se impulsa mayor presencia femenina en cada presentación.
 
La transmisión fue dirigida, como es habitual, por el cineasta Tristán Bauer y la producción general corrió por cuenta de Ignacio Saavedra que comparte empresa con Javier Grosman. El resto de las tareas se las repartieron los equipos del Instituto Patria y de Alberto Fernández (algunos los ´heredó´ de Felipe Solá). El equipo registró las escenas finales que no tuvieron telón: gobernadores y precandidatos cantaron la canción de Fito Páez mientras le alcanzaban a CFK ejemplares de Sinceramente para que firmara. Hubo incluso un abrazo de despedida entre Cristina, Alberto, Kicillof y Massa. Impensable un año atrás.
 
Por Analía Argento
 
Fuente: Infobae
 

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Alberto, en un clima triunfalista, prometió cambiar la Argentina en el
El Frente de Todos tuvo un multitudinario acto de cierre de campaña en Rosario, con un mega escenario frente al Monumento a la Bandera y una masiva concurrencia.
Alberto, en un clima triunfalista, prometió cambiar la Argentina en el
Alberto Fernández y representantes del peronismo y partidos aliados de 19 provincias firmaron un compromiso "federal" de cara a un hipotético gobierno. La firma del documento se realizó en la Facultad de Derecho rosarina, en la previa del acto del cierre de campaña en el Monumento a la Bandera.
24-08-2019 / 10:08
El candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, criticó al gobierno por haber minimizado la inflación y por creer que ese problema se solucionaba "enfriando" la economía. "Multiplicaron por dos la inflación" y "lo único que produjo Macri son 5 millones de pobres", sentenció.
 
Fernández afirmó que su prioridad será "reconstruir el desastre" que deja el gobierno de Macri y aseguró que recibirá "tierra arrasada". Consultado por cuándo cree que podrá verse una recuperación económica, evitó dar un pronóstico pero señaló: "Los éxitos del primer semestre van a depender de nosotros, no de que alguien haga llover inversiones".
 
El Gobierno "equivocó gravemente el tratamiento del tema de la inflación" porque "pensó que el problema era monetario, y que sacando dinero de la plaza y bajando el consumo la iban a contener", añadió. Sin embargo, "llevamos cuatro años y multiplicaron por dos la inflación".
 
Para el candidato más votado en las PASO, la salida es "cambiar esa lógica que el gobierno repite" y "volver a encender la economía". "Ponerle dinero en el bolsillo a los que consumen y hacer un acuerdo con empresarios y sindicatos para poner en marcha la economía". "No va a ser fácil -aclaró- porque Macri ha diezmado la Argentina".
 
Para Fernández "ha llegado la hora de parar la pelota, levantar la cabeza, ver cómo rearmamos el equipo y empezar a salir de otro modo. Y lo vamos a hacer porque los argentinos la están pasando muy mal, y nadie quiere pasarla mal".
 
Durante la charla con periodistas, el ex jefe de Gabinete durante el gobierno de Néstor Kirchner fue consultado también sobre cómo sería su relación con la Justicia en caso de llegar a la Presidencia. "No voy a ser un cazador de brujas ni perseguidor de nadie", aseguró y recordó que la tarea de juzgar a los jueces y fiscales es del Consejo de la Magistratura y del Ministerio Público, respectivamente.
 
Eso sí, aclaró que su labor "como ciudadano será señalar mi preocupación por la forma en que funcionó" un sector del Poder Judicial durante los últimos años, y destacó que "la mejor Justicia es la que es independiente de la presión mediática y política".
 
"No quiero ser el que está parado en el medio de la grieta", definió Fernández e indicó que su tarea será "dejar de hablar de la grieta y trabajar juntos, porque en el juego de la grieta perdemos mucho tiempo en reconstruir el desastre que han hecho".
 
Finalmente, destacó la importancia de promover las economías regionales, de construir un gobierno "de un presidente con 24 gobernadores" y reiteró que su objetivo será "terminar con los personalismos y construir otro país, porque no nos merecemos el país tan injusto que tenemos".
 
La Opinión Popular

24-08-2019 / 10:08
Las PASO no definían nada porque todas las listas se habían puesto de acuerdo en sus candidatos principales. Pero la diferencia fue tan inesperada e indiscutible que de la nada se convirtieron en el principio del fin para el gobierno de Cambiemos. Y no surgen hasta ahora síntomas de que se pudiera revertir el resultado.
 
Por el contrario, las encuestas post Paso aumentan la diferencia de la dupla de Alberto Fernández y Cristina sobre Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto. El Frente de Todos ya estaría cerca de los 53 puntos. Y el escrutinio definitivo amplía la ventaja del Frente de Todos en casi un punto, de 15 a 16.
 
Las derrotas electorales tienen efecto centrífugo. Cuando Daniel Scioli perdió por dos puntos en 2015, al toque hubo rupturas en los bloques legislativos y alejamientos de gobernadores que querían libertad para negociar con el nuevo gobierno. Ese fenómeno es síntoma de derrota. Tras las PASO, los radicales pidieron que Marcos Peña no intervenga en sus campañas. No quieren cargar con Macri.
 
En la misma línea, Vidal dijo el jueves a los candidatos a diputados por el distrito bonaerense que es "necesario provincializar la elección". Pero no le será fácil ocultar al Presidente. Macri tiene que hacer campaña. No se resigna. El miércoles reunió a Vidal, los radicales y Horacio Rodríguez Larreta en un almuerzo para la foto.
 
El peso de la crisis detonó en plena campaña. Como en el judo, Macri trató de cambiar el signo negativo de ese peso involucrando a Alberto Fernández con el abrazo del oso. En una semana lo llamó dos veces por teléfono para mostrar hacia la sociedad una actuación de conjunto que no existe.
 
El candidato opositor no quiso romper su imagen de dialoguista, pero al mismo tiempo aclaró que en las PASO lo habían votado para ser opositor y por lo tanto no habría cogobierno. Macri insistió con otra munición de pólvora mojada y quiso darle más protagonismo a Cristina. Ella no recogió el guante envenenado y la estrategia murió antes de empezar. Los trolls de Peña hablan del "Albertítere de la Porota".
 
Como carambola de billar, las cifras de las PASO retiraron el poder al que tiene el gobierno y le dieron poder al que no tiene el gobierno. Es una ecuación de suma cero a la que se agrega la imposibilidad de Macri para frenar la crisis. Las medidas que lanzó van a contrapelo de su pensamiento y del modelo de país que quiso instalar. Fuera del contexto de un modelo de país que sea coherente con ellas, esas medidas no tienen destino.
 
Más que soluciones, para Macri fueron una forma de derivar el peso de la crisis hacia las provincias, porque el IVA es un impuesto coparticipable. Les retira fondos a las provincias. Y además, en medio de una inflación irrefrenable es difícil controlar que esa diferencia no se quede en la cadena de comercialización y llegue a los precios. Los gobernadores plantearon sus críticas.
 
La congelación de las naftas también provocó la protesta de las provincias petroleras así como de las empresas, que pasaron rápidamente el malestar a los sindicatos. Con un modelo de país diferente al de la ley de la selva en la economía, hay salidas de una crisis que el macrismo no atina a resolver y sólo busca desviar su responsabilidad hacía otros.

23-08-2019 / 10:08
Parece que la brutal derrota electoral le cayó pesada.  Elisa Carrió continúa con su gira de stand up político por los medios de comunicación afines al macrismo y también con la verborragia que a cada paso dispara despropósitos sin filtro. En ese marco, la dirigente de Cambiemos eligió criticar a los bonaerenses por haberle dado la espalda de forma masiva a la gobernadora María Eugenia Vidal. También culpó a Alberto Fernández por la disparada del dólar.

"El pueblo de la provincia dejó sola a Vidal", expectoró "Lilita" en (otro) amable diálogo con la señal TN. "Muchas veces el pueblo te deja sola", reiteró la idea y calificó a la estrepitosa derrota de la mandataria como "una injusticia brutal porque el milagro de la provincia es que ganó ella y no Aníbal Fernández".
 
"Mucha gente no sabe cuidar ni los valores que Dios le entrega para salvarlos", aseveró también, mística, rara, como encendida. La diputada nacional por Cambiemos eligió confrontar así con los millones de pobres que dejaron de votar al macrismo y le dieron el 50% de los votos a Axel Kicillof.
 
Además, volvió a agitar el fantasma del fraude (uno que, de haberse concretado, por primera vez en la historia habría sido llevado a cabo por la oposición) e insistió con la idea de que hubo fallas en la fiscalización durante las PASO.
 
En cuanto al dólar, no dudó en culpar a la oposición. "El dólar a 60 pesos es el dólar Alberto Fernández y Techint, lo tengo clarísimo. Lo clavó a 60 que era lo que pedía el establishment a costa de los argentinos", disparó sin reacciones ni repreguntas a la vista.
 
Es evidente que el presidente Mauricio Macri ha decidido poner 'toda la carne en el asador' y a pesar de las críticas que ha tenido la polémica diputada de la Coalición Cívica, le da una segunda oportunidad. Y es que trascendió que será 'Lilita' quien llevará adelante lo que resta de campaña electoral de cara a octubre.
 
Mientras Macri le da 'el ok' a Carrió para que siga adelante con sus discutibles declaraciones, los periodistas difundieron un comunicado donde le advierten a la legisladora que sus afirmaciones son una especie de "intento de censura". Por su parte, el ministro Dietrich acompañará a Carrió en esta nueva misión imposible.
 
Tras describirse como "una porrista, como alguien que enciende" porque "habla desde el alma", Carrió exhortó nuevamente a votar por el presidente Macri, ya que, aseguró, es "el orden" ante "el caos" aunque admitió que "no comparto las posiciones del gobierno que dicen que el triunfo solo depende de una estabilidad de la moneda".
 
Por último manifestó: "cuando hay caos se vota el orden. ¿El orden es La Cámpora? ¿Es Cristina Kirchner? ¿Es (Axel) Kicillof? Jamás. El orden es Mauricio Macri", dijo en el canal ultra macrista 'TN', y reprodujo en 'Twitter'. A preparase  para todo tipo de exabruptos, porque Carrió es muy mala perdedora.
 
La Opinión Popular

23-08-2019 / 09:08
El seminario "Democracia y Desarrollo" del grupo Clarín, donde ayer se cruzaron Mauricio Macri y Alberto Fernández con apenas minutos de diferencia, probó con la misma nitidez que el charter de los banqueros brasileños que visitó al candidato del peronismo, que el poder se escurre como el agua. Y que a veces lo salpica a uno antes de tiempo.
 
¿No es acaso un riesgo para Alberto consumir los cien días de gracia de todo presidente incluso antes de sentarse en el sillón de Rivadavia? ¿No es peligroso el desgaste del cogobierno de facto al que lo forzó una victoria tan apabullante como la del 11?
 
¿Alcanza con decir, como ayer, "yo soy solo un candidato"? ¿Acaso le queda otra que ejercer durante la transición ese cogobierno lo más secretamente posible?
 
La designación de Hernán Lacunza es en sí misma un hito de ese cogobierno tácito. A Macri le permitió avanzar con el populismo de emergencia que decidió desplegar apenas perdió las PASO y que Nicolás Dujovne resistió atrincherado en el déficit cero comprometido ante el FMI.
 
A Fernández le abrió un canal de interlocución privilegiada: Lacunza fue durante muchos años (en la Fundación Capital y en el Banco Central) la mano derecha de Martín Redrado, el mismo que ayer Fernández reconoció ante la plana mayor de Clarín como uno de sus más asiduos consultores.
 
A Fernández también le aparecen insólitos aliados circunstanciales, como las petroleras. Los barones del crudo pusieron el grito en el cielo por el congelamiento preelectoral de combustibles, una puñalada que jamás esperaron del Macri que les dejó elegir al ministro del área apenas asumió.
 
Sus pataleos judiciales contra el congelamiento irán al fondo del cajón y ellos lo saben. Apenas procuran cubrirse con las demandas de eventuales juicios de accionistas o reguladores.
 
Pero sí pueden prosperar las objeciones de las provincias, que entran directamente a la Corte Suprema por la Secretaría de Originarios, llamada así precisamente porque los pleitos originarios que debía resolver el máximo tribunal eran los inter jurisdiccionales. Todo un reordenamiento del mapa de alianzas del poder en la Argentina.

22-08-2019 / 11:08
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