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"Los diarios inventan la mitad de lo que dicen. Y si a eso le sumamos que no dicen la mitad de lo que pasa resulta que los diarios no existen". Mafalda
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Nacionales - 27-07-2019 / 09:07
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Sin el contacto directo de los dirigentes con el pueblo la política se empobrece

Sin el contacto directo de los dirigentes con el pueblo la política se empobrece
Mauricio Macri fue duramente cuestionado cuando asomó la nariz en Suiza, en Azul la semana pasada y el jueves en Córdoba sin mencionar canchas de fútbol y de básquet, restaurantes y terminales de trenes y autobuses que gritaron con furia el hit del verano: “Mauricio Macri la p... que te parió”. Es un presidente odiado por mucha gente y si gana le resultará muy difícil gobernar. Tendría que haber dado un paso al costado.
Parece un tecnicismo de alta sofisticación que la campaña de Cambiemos eluda el contacto directo con los ciudadanos. No hay timbreos, no hay actos masivos. Solamente inundación de mensajes en las redes, inundación de fake-anuncios en los medios oficialistas que no los cuestionan y algunas entrevistas con comunicadores seleccionados por expertos.
 
Pero no se trata de ningún tecnicismo respaldado en las videncias de un supergurú. Simplemente, los candidatos de Cambiemos ya no resisten la calle o las preguntas que vienen de la gente. María Eugenia Vidal quedó descolocada con algunas dudas inofensivas planteadas por periodistas que simplemente se corrieron del libreto.
 
Y Mauricio Macri fue duramente cuestionado cuando asomó la nariz en Suiza, en Azul la semana pasada y el jueves en Córdoba sin mencionar canchas de fútbol y de básquet, restaurantes y terminales de trenes y autobuses que gritaron con furia el hit del verano. Es un presidente odiado por mucha gente y si gana le resultará muy difícil gobernar. Tendría que haber dado un paso al costado.
 
Para el activismo macrista, sobre todo el que interviene en las redes, la mano que mece la cuna siempre es la de La Cámpora. Y las personas que increparon a Macri serían comandos entrenados para romper el estrecho círculos de guardaespaldas y cortesanos que lo rodea cuando tiene que realizar una actividad como cruzar la calle o inaugurar una ruta a la que sólo emparcharon.
 
Pero la mujer que en Azul le dijo en la cara: "nos dejaste en la calle, sos un hijo de puta" es la esposa de un obrero despedido de la fábrica militar de explosivos que motorizaba gran parte de la economía local. En Córdoba, el tipo que sin premeditación ni alevosía se topó con la comitiva presidencial, alcanzó a decirle: "Vaciaste el país, loco; vaciaste el país".
 
Macri mantiene un respaldo importante, pero el daño que hizo a millones de familias con inflación, desempleo o la quiebra de pequeños y medianos comercios sobrepasa al odio instalado contra Cristina por la corporación de medios oficialista. Cristina pudo ver que ese odio no iba a decaer y se iba a convertir en un factor desestabilizador permanente. Y decidió dar un paso al costado para que Alberto Fernández encabece la fórmula del Frente de Todos.
 
El peronismo no tiene un dispositivo equivalente para instalar un odio similar. Aún así, la bronca con Macri es mucho más intensa y genuina. La imagen negativa del presidente supera en varios puntos a la de Cristina, pese a que la ex presidenta ha sido bombardeada mediática y judicialmente en forma sistemática desde hace más de una década, mientras que Macri ha sido protegido por la gran mayoría de los medios.
 
Si gana Macri, las cosas no van a cambiar y le será muy difícil gobernar con el odio de tanta gente. Y está demostrado que no alcanza la represión para tener gobernabilidad.

 
Las políticas oficiales destruyeron la vida de millones de personas que se quedaron sin trabajo o quebraron sus industrias y comercios o sus salarios quedaron reducidos a una miseria.
 
Macri no puede asistir a una cancha de fútbol y los timbreos se convirtieron en un via crucis para los candidatos de Cambiemos, porque la gente de las casas o los vecinos del timbreado también los increpaban. No hubo golpes ni heridos, pero sí mucha bronca en el ambiente.
 
Cristina Kirchner tuvo esa percepción. Podía cambiar pero muy lentamente y hasta cierto punto, la bronca que se había implantado en sectores de la oposición. Y tuvo la grandeza de correrse a un costado porque el próximo gobierno afrontará una situación muy difícil y deberá tener todas las facilidades para gobernar.
 
Macri, por el contrario, afronta una imagen negativa aún más alta que Cristina Kirchner y con causas que difícilmente se olviden y sin embargo no quiso ceder protagonismo. Son actitudes distintas con relación a la responsabilidad que implica la política.
 
Sin el contacto directo de los dirigentes con el pueblo, la política se empobrece. Esa ausencia va más allá de los problemas del macrismo para afrontar la calle. La disputa electoral es por una franja de votos que hasta ahora no se ha decidido o lo ha hecho en forma tenue porque hasta cierto punto es un sector indiferente y por lo tanto insolidario desde lo político y ubicado del centro a la derecha.
 
Esos son los votos que vienen definiendo las últimas elecciones. La derecha da por consolidado a su voto duro. Y lo mismo sucede con el peronismo-kirchnerismo. La disputa es entonces por ese espectro que inclinará el resultado para uno u otro lado.
 
El problema es que para ese sector son chocantes los actos masivos, la participación política, la organización política, se aburre con razonamientos o programas, sobre todo porque siente que cuando un candidato le explica algo, lo trata de ignorante.
 
Cada uno de esos elementos son herramientas de la política para la participación ciudadana. Explicar, organizar, participar. Es construcción de ciudadanía. Para no asustar a los indiferentes, la campaña electoral parece desprovista de estos elementos que la enriquecen.
 
Para el Frente de Todos, es hacer un equilibrio muy delicado y sustituye los actos de masas con las presentaciones del libro de Cristina Kirchner. Y la intención de buscar un perfil de electores que vaya más allá de la agenda partidaria se puede ver en la decisión de Alberto Fernández de participar en programas de radio y televisión que han sido ferozmente antiperonistas y antikirchneristas.
 
Las dos variantes de hablarle a la sociedad tuvieron un efecto positivo. Las insólitas presentaciones del "Sinceramente" son multitudinarias en una coreografía inédita en el proselitismo político. Cristina Kirchner nunca habla de pie y no siempre de política. No hay discursos agitativos y algunos de los conceptos que circulan en esas presentaciones multitudinarias no son sencillos, pero su explicación es seguida atentamente por el público que desborda auditorios para miles de personas.
 
Las intervenciones de Alberto Fernández en territorios francamente hostiles como los programas de Eduardo Feinmann, de Joaquín Morales Solá o del cordobés amigo del dictador Menéndez, Mario Pereyra, tuvieron el mérito de confirmar vocación de diálogo y apertura por parte del Frente de Todos, a diferencia de Macri que nunca abandona su lugar de comodidad en las entrevistas con Luis Majul o con el mismo Joaquín Morales Solá, concesivos, predispuestos y hasta obsecuentes.
 
Sin embargo, los programas políticos, en general tienen bajo ráting y son tan parciales que es difícil evaluar si constituyen el mejor canal para llegar a ese voto dudoso.
 
Los timbreos en el caso de Cambiemos fueron una escenografía. No eran masivos ni los hacían los militantes. Participaban los dirigentes en unas pocas casas, muchas veces ya controladas y la filmación de ese timbreo era difundida en forma masiva.
 
El peronismo kirchnerismo tiene la capacidad de llegar a cada casa con sus militantes, lo cual sería una forma de romper el cerco y tender puentes hacia sectores más alejados políticamente. Pero según encuestas y focus group, cualquier demostración de aparato ya sea en actos de masas o en despliegues territoriales importantes genera rechazo en una parte de la sociedad.
 
La organización política, que debería ser vista como un nivel alto de consciencia y participación democrática fue demonizada por las corporaciones mediáticas. Y en esa empresa de difamación se llegó, incluso, a denunciarlas como bandas de narcotraficantes.
 
La política, la organización política, los actos donde los dirigentes comparecen ante su pueblo, han sido desprestigiados y presentados como lo opuesto de lo que son.
 
El imaginario del votante al que están dirigidas centralmente las estrategias electorales de las dos fuerzas políticas principales está constituido por esa línea de prejuicios. Y así la política tiende a mostrarse desprendida de estas herramientas que la han enriquecido.
 
Para Cambiemos es algo natural porque su voto duro piensa de esa manera. El esfuerzo para el Frente de Todos es más complicado porque su voto duro se formó en la valoración y en la participación en esos niveles de compromiso político.
 
Desde el campo popular es imposible participar de otra manera. Y lo mismo debería ser si se asume la política desde una concepción realmente democrática, aun cuando fuera desde la derecha.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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24-08-2019 / 10:08
El candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, criticó al gobierno por haber minimizado la inflación y por creer que ese problema se solucionaba "enfriando" la economía. "Multiplicaron por dos la inflación" y "lo único que produjo Macri son 5 millones de pobres", sentenció.
 
Fernández afirmó que su prioridad será "reconstruir el desastre" que deja el gobierno de Macri y aseguró que recibirá "tierra arrasada". Consultado por cuándo cree que podrá verse una recuperación económica, evitó dar un pronóstico pero señaló: "Los éxitos del primer semestre van a depender de nosotros, no de que alguien haga llover inversiones".
 
El Gobierno "equivocó gravemente el tratamiento del tema de la inflación" porque "pensó que el problema era monetario, y que sacando dinero de la plaza y bajando el consumo la iban a contener", añadió. Sin embargo, "llevamos cuatro años y multiplicaron por dos la inflación".
 
Para el candidato más votado en las PASO, la salida es "cambiar esa lógica que el gobierno repite" y "volver a encender la economía". "Ponerle dinero en el bolsillo a los que consumen y hacer un acuerdo con empresarios y sindicatos para poner en marcha la economía". "No va a ser fácil -aclaró- porque Macri ha diezmado la Argentina".
 
Para Fernández "ha llegado la hora de parar la pelota, levantar la cabeza, ver cómo rearmamos el equipo y empezar a salir de otro modo. Y lo vamos a hacer porque los argentinos la están pasando muy mal, y nadie quiere pasarla mal".
 
Durante la charla con periodistas, el ex jefe de Gabinete durante el gobierno de Néstor Kirchner fue consultado también sobre cómo sería su relación con la Justicia en caso de llegar a la Presidencia. "No voy a ser un cazador de brujas ni perseguidor de nadie", aseguró y recordó que la tarea de juzgar a los jueces y fiscales es del Consejo de la Magistratura y del Ministerio Público, respectivamente.
 
Eso sí, aclaró que su labor "como ciudadano será señalar mi preocupación por la forma en que funcionó" un sector del Poder Judicial durante los últimos años, y destacó que "la mejor Justicia es la que es independiente de la presión mediática y política".
 
"No quiero ser el que está parado en el medio de la grieta", definió Fernández e indicó que su tarea será "dejar de hablar de la grieta y trabajar juntos, porque en el juego de la grieta perdemos mucho tiempo en reconstruir el desastre que han hecho".
 
Finalmente, destacó la importancia de promover las economías regionales, de construir un gobierno "de un presidente con 24 gobernadores" y reiteró que su objetivo será "terminar con los personalismos y construir otro país, porque no nos merecemos el país tan injusto que tenemos".
 
La Opinión Popular

24-08-2019 / 10:08
Las PASO no definían nada porque todas las listas se habían puesto de acuerdo en sus candidatos principales. Pero la diferencia fue tan inesperada e indiscutible que de la nada se convirtieron en el principio del fin para el gobierno de Cambiemos. Y no surgen hasta ahora síntomas de que se pudiera revertir el resultado.
 
Por el contrario, las encuestas post Paso aumentan la diferencia de la dupla de Alberto Fernández y Cristina sobre Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto. El Frente de Todos ya estaría cerca de los 53 puntos. Y el escrutinio definitivo amplía la ventaja del Frente de Todos en casi un punto, de 15 a 16.
 
Las derrotas electorales tienen efecto centrífugo. Cuando Daniel Scioli perdió por dos puntos en 2015, al toque hubo rupturas en los bloques legislativos y alejamientos de gobernadores que querían libertad para negociar con el nuevo gobierno. Ese fenómeno es síntoma de derrota. Tras las PASO, los radicales pidieron que Marcos Peña no intervenga en sus campañas. No quieren cargar con Macri.
 
En la misma línea, Vidal dijo el jueves a los candidatos a diputados por el distrito bonaerense que es "necesario provincializar la elección". Pero no le será fácil ocultar al Presidente. Macri tiene que hacer campaña. No se resigna. El miércoles reunió a Vidal, los radicales y Horacio Rodríguez Larreta en un almuerzo para la foto.
 
El peso de la crisis detonó en plena campaña. Como en el judo, Macri trató de cambiar el signo negativo de ese peso involucrando a Alberto Fernández con el abrazo del oso. En una semana lo llamó dos veces por teléfono para mostrar hacia la sociedad una actuación de conjunto que no existe.
 
El candidato opositor no quiso romper su imagen de dialoguista, pero al mismo tiempo aclaró que en las PASO lo habían votado para ser opositor y por lo tanto no habría cogobierno. Macri insistió con otra munición de pólvora mojada y quiso darle más protagonismo a Cristina. Ella no recogió el guante envenenado y la estrategia murió antes de empezar. Los trolls de Peña hablan del "Albertítere de la Porota".
 
Como carambola de billar, las cifras de las PASO retiraron el poder al que tiene el gobierno y le dieron poder al que no tiene el gobierno. Es una ecuación de suma cero a la que se agrega la imposibilidad de Macri para frenar la crisis. Las medidas que lanzó van a contrapelo de su pensamiento y del modelo de país que quiso instalar. Fuera del contexto de un modelo de país que sea coherente con ellas, esas medidas no tienen destino.
 
Más que soluciones, para Macri fueron una forma de derivar el peso de la crisis hacia las provincias, porque el IVA es un impuesto coparticipable. Les retira fondos a las provincias. Y además, en medio de una inflación irrefrenable es difícil controlar que esa diferencia no se quede en la cadena de comercialización y llegue a los precios. Los gobernadores plantearon sus críticas.
 
La congelación de las naftas también provocó la protesta de las provincias petroleras así como de las empresas, que pasaron rápidamente el malestar a los sindicatos. Con un modelo de país diferente al de la ley de la selva en la economía, hay salidas de una crisis que el macrismo no atina a resolver y sólo busca desviar su responsabilidad hacía otros.

23-08-2019 / 10:08
Parece que la brutal derrota electoral le cayó pesada.  Elisa Carrió continúa con su gira de stand up político por los medios de comunicación afines al macrismo y también con la verborragia que a cada paso dispara despropósitos sin filtro. En ese marco, la dirigente de Cambiemos eligió criticar a los bonaerenses por haberle dado la espalda de forma masiva a la gobernadora María Eugenia Vidal. También culpó a Alberto Fernández por la disparada del dólar.

"El pueblo de la provincia dejó sola a Vidal", expectoró "Lilita" en (otro) amable diálogo con la señal TN. "Muchas veces el pueblo te deja sola", reiteró la idea y calificó a la estrepitosa derrota de la mandataria como "una injusticia brutal porque el milagro de la provincia es que ganó ella y no Aníbal Fernández".
 
"Mucha gente no sabe cuidar ni los valores que Dios le entrega para salvarlos", aseveró también, mística, rara, como encendida. La diputada nacional por Cambiemos eligió confrontar así con los millones de pobres que dejaron de votar al macrismo y le dieron el 50% de los votos a Axel Kicillof.
 
Además, volvió a agitar el fantasma del fraude (uno que, de haberse concretado, por primera vez en la historia habría sido llevado a cabo por la oposición) e insistió con la idea de que hubo fallas en la fiscalización durante las PASO.
 
En cuanto al dólar, no dudó en culpar a la oposición. "El dólar a 60 pesos es el dólar Alberto Fernández y Techint, lo tengo clarísimo. Lo clavó a 60 que era lo que pedía el establishment a costa de los argentinos", disparó sin reacciones ni repreguntas a la vista.
 
Es evidente que el presidente Mauricio Macri ha decidido poner 'toda la carne en el asador' y a pesar de las críticas que ha tenido la polémica diputada de la Coalición Cívica, le da una segunda oportunidad. Y es que trascendió que será 'Lilita' quien llevará adelante lo que resta de campaña electoral de cara a octubre.
 
Mientras Macri le da 'el ok' a Carrió para que siga adelante con sus discutibles declaraciones, los periodistas difundieron un comunicado donde le advierten a la legisladora que sus afirmaciones son una especie de "intento de censura". Por su parte, el ministro Dietrich acompañará a Carrió en esta nueva misión imposible.
 
Tras describirse como "una porrista, como alguien que enciende" porque "habla desde el alma", Carrió exhortó nuevamente a votar por el presidente Macri, ya que, aseguró, es "el orden" ante "el caos" aunque admitió que "no comparto las posiciones del gobierno que dicen que el triunfo solo depende de una estabilidad de la moneda".
 
Por último manifestó: "cuando hay caos se vota el orden. ¿El orden es La Cámpora? ¿Es Cristina Kirchner? ¿Es (Axel) Kicillof? Jamás. El orden es Mauricio Macri", dijo en el canal ultra macrista 'TN', y reprodujo en 'Twitter'. A preparase  para todo tipo de exabruptos, porque Carrió es muy mala perdedora.
 
La Opinión Popular

23-08-2019 / 09:08
El seminario "Democracia y Desarrollo" del grupo Clarín, donde ayer se cruzaron Mauricio Macri y Alberto Fernández con apenas minutos de diferencia, probó con la misma nitidez que el charter de los banqueros brasileños que visitó al candidato del peronismo, que el poder se escurre como el agua. Y que a veces lo salpica a uno antes de tiempo.
 
¿No es acaso un riesgo para Alberto consumir los cien días de gracia de todo presidente incluso antes de sentarse en el sillón de Rivadavia? ¿No es peligroso el desgaste del cogobierno de facto al que lo forzó una victoria tan apabullante como la del 11?
 
¿Alcanza con decir, como ayer, "yo soy solo un candidato"? ¿Acaso le queda otra que ejercer durante la transición ese cogobierno lo más secretamente posible?
 
La designación de Hernán Lacunza es en sí misma un hito de ese cogobierno tácito. A Macri le permitió avanzar con el populismo de emergencia que decidió desplegar apenas perdió las PASO y que Nicolás Dujovne resistió atrincherado en el déficit cero comprometido ante el FMI.
 
A Fernández le abrió un canal de interlocución privilegiada: Lacunza fue durante muchos años (en la Fundación Capital y en el Banco Central) la mano derecha de Martín Redrado, el mismo que ayer Fernández reconoció ante la plana mayor de Clarín como uno de sus más asiduos consultores.
 
A Fernández también le aparecen insólitos aliados circunstanciales, como las petroleras. Los barones del crudo pusieron el grito en el cielo por el congelamiento preelectoral de combustibles, una puñalada que jamás esperaron del Macri que les dejó elegir al ministro del área apenas asumió.
 
Sus pataleos judiciales contra el congelamiento irán al fondo del cajón y ellos lo saben. Apenas procuran cubrirse con las demandas de eventuales juicios de accionistas o reguladores.
 
Pero sí pueden prosperar las objeciones de las provincias, que entran directamente a la Corte Suprema por la Secretaría de Originarios, llamada así precisamente porque los pleitos originarios que debía resolver el máximo tribunal eran los inter jurisdiccionales. Todo un reordenamiento del mapa de alianzas del poder en la Argentina.

22-08-2019 / 11:08
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