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Sociedad e Interés General - 11-07-2019 / 17:07
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

Juana Azurduy, flor revolucionaria independentista del Alto Perú

Juana Azurduy, flor revolucionaria independentista del Alto Perú
El 12 de julio de 1780 en La Plata -hoy Sucre, departamento de Chuquisaca-, nace Juana Azurduy Bermúdez. Educada en Chuquisaca, parlante del castilla y el quechua, idioma de los andes, Juana combatió durante toda su vida contra la ocupación extranjera.
El 12 de julio de 1780 en La Plata -hoy Sucre, departamento de Chuquisaca-, nace Juana Azurduy Bermúdez. Educada en Chuquisaca, parlante del castilla y el quechua, idioma de los andes, Juana combatió durante toda su vida contra la ocupación extranjera.
 
Fue una patriota de la Revolución de Mayo en el Alto Perú que acompañó a su esposo Manuel Ascencio Padilla en las luchas por la emancipación en el Virreinato del Río de la Plata contra el Reino de España y que a la muerte de éste asumió la comandancia de las guerrillas que conformaron la luego denominada Republiqueta de La Laguna, por lo que es honrada su memoria en la Argentina y en Bolivia.
 
Participante de la Revolución de Chuquisaca de 1809; vinculada, junto a su esposo al Ejercito Auxiliar del Norte que condujo González Balcarce; refugiada en las montañas de Tarabuco, Sucre, luego de haber sido liberada de los realistas por su esposo, cuyas propiedades habían sido confiscadas por la corona de España.
 
Combatiente en el nuevo Ejército Auxiliar del Norte, que condujo el general Manuel Belgrano en 1812, al que sumaron, junto a su marido, a 10 mil milicianos; participante en el Éxodo Jujeño, en el Batallón Leales, en la batalla de Ayohuma, en la toma del cerro de Potosí en 1816, que le mereció el nombramiento de Teniente Coronel por Juan Martín de Pueyrredón.
 
De un gran coraje combativo, Juana Azurduy fue compañera de guerra de su esposo, caso excepcional en aquellos tiempos, y siguió el derrotero libertario de Bartolina Sisa, heroína aymara que fue descuartizada junto a su esposo, Tupak Katari, en el siglo XVI, y de otras amazonas de la libertad americana.
 
Replegada, luego de la muerte de su marido, en Salta, donde sirvió a las órdenes del general Martín Miguel de GüemesJuana vivió, luego de la muerte del caudillo salteño en 1821, en la pobreza. En 1825, luego de visitarla, el general Simón Bolívar la ascendió al grado de coronel. Murió en Sucre a los 81 años de edad.
 
Juana fue la tierra en armas que se hizo mujer.
 
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La lucha de las mujeres fue fundamental en la guerra gaucha. No solamente eran excelentes espías sino que algunas de ellas, como doña Juana Azurduy de Padilla, comandaban tropas en las vanguardias de las fuerzas patriotas.
 
Esta maravillosa mujer había nacido en Chuquisaca el 8 de marzo de 1781, mientras estallaba y se expandía la rebelión de Túpac Amaru. El amor la llevó a unir su vida a la del comandante Manuel Asencio Padilla.
 
La pareja de guerrilleros defendió a sangre y fuego del avance español la zona comprendida entre el norte de Chuquisaca y las selvas de Santa Cruz de la Sierra. El sistema de combate y gobierno conocido como el de las "republiquetas" consistía en la formación, en las zonas liberadas, de centros autónomos a cargo de un jefe político-militar.
 
Hubo ciento dos caudillos que comandaron igual número de republiquetas. La crueldad de la lucha fue tal que sólo sobrevivieron nueve. Quedaron en el camino jefes notables, de un coraje proverbial. Entre ellos hay que nombrar a Ignacio Warnes, Vicente Camargo, al cura Idelfonso Muñecas y al propio Padilla.
 
Los Padilla lo perdieron todo, su casa, su tierra y sus hijos en medio de la lucha. No tenían nada más que su dignidad, su coraje y la firme voluntad revolucionaria. Por eso, cuando estaban en la más absoluta miseria y un jefe español intentó sobornar a su marido, Juana le contestó enfurecida: "La propuesta de dinero y otros intereses sólo debería hacerse a los infames que pelean por su esclavitud, más no a los que defendían su dulce libertad, como él lo haría a sangre y fuego".
 
Juana fue una estrecha colaboradora de Güemes y por su coraje fue investida del grado de teniente coronel con el uso de uniforme, según un decreto firmado por el director supremo Pueyrredón el 13 de agosto de 1816 y que hizo efectivo el general Belgrano al entregarle el sable correspondiente.
 
Tres meses después, en la batalla de Villar fue herida por los realistas. Su marido acudió en su rescate y logró liberarla, pero a costa de ser herido de muerte. Era el 14 de septiembre de 1816. Juana se quedaba sin su compañero y el Alto Perú sin uno de sus jefes más valientes y brillantes.
 
Autor: Felipe Pigna, Los mitos de la historia argentina 2, Buenos Aires, Planeta. 2005.
 
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

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Juana Azurduy, flor revolucionaria independentista del Alto Perú
18-10-2019 / 20:10
18-10-2019 / 20:10
Este 19 de octubre se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Julio Argentino Roca, una figura molesta para algunos que lo ven como un genocida porque derrotó militarmente a los indios que ocupaban parte del territorio nacional. Fue antes de su presidencia, cuando Roca era ministro, encabezó la llamada Conquista del Desierto, en base a una ley aprobada por el Congreso.
 
La pelea contra los indios venía ya desde la época de la Independencia; el objetivo de la ley del Congreso fue ocupar esas tierras para atraer a los millones de inmigrantes que el país necesitaba. Que no iban a venir si persistían los malones indígenas.
 
Roca derrotó a los mapuches e incorporó al Estado nacional el sur y sudoeste de Buenos Aires, el sur de Córdoba, San Luis y Mendoza, y las actuales provincias de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Sin esos territorios, no habría, además, Antártida argentina ni Malvinas argentinas.
 
Es básico tener en cuenta que los mapuches no eran pueblos originarios en la zona sino que habían derrotado militarmente a otras tribus. Ellos  habían venido de Chile y tenían contacto permanente con sus hermanos que vivían del otro lado de los Andes.
 
Es decir que, con Roca, la Argentina consolidó su dominio territorial y construyó el Estado nacional. Un solo Estado en una sola Nación porque los millones de inmigrantes pobres se convirtieron en argentinos gracias al ley 1.420, sancionada por Roca, que introdujo la enseñanza primaria obligatoria, universal, gratuita y laica. Para ello, debió derrotar políticamente a la Iglesia Católica, que controlaba la educación.
 
La infraestructura, especialmente los ferrocarriles, recibió un impulso decisivo. En lo social, el inicio del sistema de seguridad social y de jubilación estatales. Leyes laicas como la de registro y matrimonio civil lo enfrentaron nuevamente con la Iglesia. Por la vastedad del proyecto de Roca, hubo una ruptura diplomática con la Santa Sede, que se solucionó recién en su segundo mandato.
 
A nivel internacional, los límites con Chile, la presencia en la Antártida y la Doctrina Drago, que impide el cobro de deudas mediante fuerza militar. Roca no estuvo solo sino que formó parte de una clase dirigente notable. Y fue esa Generación del 80 la que transformó un país pobre, vulnerable y despoblado en una de las economías más pujantes de su época. 
 
La Opinión Popular



18-10-2019 / 20:10
17-10-2019 / 19:10
El 18 de octubre de 1801, en Talar de Arroyo Largo, cerca de Concepción del Uruguay, en el entonces Virreinato del Río de la Plata, nace Justo José de Urquiza. Genio militar y hábil comerciante, fue varias veces gobernador de la provincia de Entre Ríos, Jefe traidor del Partido Federal y el primer presidente constitucional de la República Argentina, en 1854.
 
Siendo uno de los principales jefes del partido federal, encabezó el movimiento que derrocó en 1852 al gobernador nacional y popular de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, con ayuda de tropas brasileñas. Y vuelve a traicionar el proyecto del interior federal cuando ordena la retirada en la batalla de Pavón (1861) cuando las tropas entrerrianas iban ganando y le entrega la victoria al unitario porteño Bartolomé Mitre.
 
Su "neutralidad" frente al bombardeo brasilero del pueblo hermano uruguayo que estaba al mando del coronel Leandro Gómez, en la heroica Paysandú; su participación en la guerra genocida para destruir el Paraguay, ejemplo de un desarrollo autónomo en América Latina; las maniobras para evitar la elección de López Jordán y la entrega de la recaudación de impuestos provinciales en manos de un particular, lo llevaron a la muerte.
 
José Hernández, autor del Martín Fierro, afirmó: "Urquiza, era el Gobernador Tirano de Entre Ríos, pero era más que todo, el Jefe Traidor del Partido Federal, y su muerte, mil veces merecida, ... era el justo castigo al Jefe Traidor". 
 
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17-10-2019 / 19:10
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