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"Los diarios inventan la mitad de lo que dicen. Y si a eso le sumamos que no dicen la mitad de lo que pasa resulta que los diarios no existen". Mafalda
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Nacionales - 08-07-2019 / 09:07

La decisión de los indecisos

La decisión de los indecisos
Conseguir al resto, para el intento de liquidar el pleito en primarias o primera vuelta, requiere de mejores precisiones. Alberto Fernández ya dejó claro lo que no se propone y se asienta como figura con juego propio. Sus reuniones ampliadas de los últimos días, con gobernadores e intendentes del conurbano, no hubieran sido posibles con CFK en papel protagónico. Aquello de que ella divide y Alberto suma, o que con Cristina no alcanza y sin ella no se puede.
Los escándalos de la derecha gobernante, estupideces, ninguneo mediático y falta de muñeca en visión de largo aliento, están lejos de una parte social decisiva. La de los indiferentes, unánimemente citados como "indecisos".  Son clave para el resultado de elecciones en que se juega un dramático futuro de mediano plazo.
 
Estimables focus group, realizados desde proveniencias oficialistas y opositoras, por el momento mantenidos en reserva, muestran que los vacilantes no son atendidos como se debe en los mensajes conocidos hasta acá. Ni por el macrismo, que actúa en base al pasado K despreciable, ni por la unidad o unión que por fin logró el espacio del peronismo globalmente entendido.
 
Los unos y los otros están hablándoles con prioridad a sus núcleos duros, con la diferencia de que el Gobierno se asienta en sus hechos horribles pero sin ambigüedades y la oposición permanece genérica. Difusa respecto de propuestas más concretas, mejor enfocadas hacia un público más amplio.
 
Una de las consultoras, Argumentaria, que trabajó sobre este tema en el conurbano bonaerense, advierte que la apelación a un pasado que era mejor, y a un presente desastroso, no causa efecto en una ciudadanía necesitada de argumentos más específicos. El factor "épica", por sí solo, no suma.
 
Es desde ahí donde, pareciera, la oposición necesita valor agregado, tanto en las declaraciones de sus candidatos como en la campaña propiamente dicha.
 
Acerca de lo segundo, las piezas publicitarias -de todas las fuerzas-  revelan, primero, las mismas deficiencias de continente que se saben hace rato. Con guiones predecibles y cansadores, mal locutadas, hechas a las disparadas, cabe inquirir si a esta altura los comandos de campaña están en verdad interesados en esa artillería que recorre radio y tevé hasta agotar a cualquiera.
 
Ocurre que el oficialismo no tiene más nada que demostrar, ni en sus spots ni en su acción de gobierno, y el Frente de Todos sí. Cristina cubre la sección emocional, lo hace sin imperfecciones, trabaja desde el lugar al que se bajó subiéndose de otra manera y consolida la pasión de los votos asegurados.
 
Conseguir al resto, para el intento de liquidar el pleito en primarias o primera vuelta, requiere de mejores precisiones. Alberto Fernández ya dejó claro lo que no se propone y se asienta como figura con juego propio. Sus reuniones ampliadas de los últimos días, con gobernadores e intendentes del conurbano, no hubieran sido posibles con CFK en papel protagónico. Aquello de que ella divide y Alberto suma, o que con Cristina no alcanza y sin ella no se puede.
 
Lo que no, ya está. Fue la agenda que el aparato del macrismo impuso en los momentos iniciales de lanzada su candidatura, y contestarle era inevitable.

 
Comenzada formalmente la campaña electoral y sin perder de vista algunos componentes estéticos y de contenido, a los que se alude dentro de unas líneas, vale preguntarse si hay mucho más para decir, ver, escuchar, registrar. O si acaso se trata de que la unificación opositora le acierte a unas pocas y precisas propuestas.
 
De adelanto: son (casi) solamente interrogantes porque, según antecedentes de sobra, la efectividad del proselitismo se mide con el resultado puesto y, antes, mediante cómo calza en un clima social predeterminado.
 
Hasta ahora, y como le cabe a toda fuerza oficialista, el macrismo se expresa con sus decisiones, que son inequívocas. Tuvo contramarchas políticas, pero nunca ideológicas. La más ostensible fue designar a Miguel Ángel Pichetto como compañero de fórmula, y en el terreno operativo no le fue muy bien que digamos salvo por la cortina de humo de haberle caído fantástico a la invisible confianza externa.
 
Fuera de eso, Casa Rosada armó sus listas a gusto y piacere, el senador quedó pintado y, al margen de si fue él quien engendró la movida de proscribir a José Luis Espert para evitar fugas por derecha, lo evidenciado a hoy es un boomerang: lo victimizaron, le hicieron una publicidad extraordinaria y todo para nada, porque el humorista quedó firme como candidato con sus votos que, en primera instancia, se restarían de ex Cambiemos.
 
Apuntes como esos podrán ser considerables si se atiende a chicanas e intrigas de palacio, y lo serán mucho más si las primarias acaban en una diferencia grande o indescontable a favor de Fernández y Fernández. Lo cual ocurriría con el diario de un lunes que todavía debe construirse.
 
Mientras tanto, el Gobierno avanza a un paso vaya a saberse si convincente en cuanto a sus chances electorales. Pero es una marcha que no ofrece dudas, ninguna, acerca de su estable decisión.
 
Los cambiemitas ganarán o perderán con las botas puestas, e incluso se dan el lujo de advertir que trasladaron todas sus bombas para después de diciembre.
 
Una deuda externa triplicada en sus intereses desde 2016, no en factura de acreedores privados sino con un organismo financiero internacional. Lo que queda de los tarifazos, cuyas cuotas pasan asimismo a luego de las elecciones. Las reformas laborales y previsionales, que en el primer caso consistía en llamar "flexibilización" a lo ahora denominado "competitividad". En el segundo, lesionar a los futuros jubilados sin siquiera desmentir que intentarán volver al fraude del sistema de capitalización.
 
Todo informado. Todo avisado. Incluye al dólar en descenso y en retraso cambiario, con el propio "mercado" recordando que eso explota inevitablemente. Todo -en principio- para después del diciembre en que, Macri dixit, harán las cosas que hacen pero más rápido todavía.
 
No sólo eso.
 
Es un hecho de no tantos antecedentes, por su dimensión de falsedad técnica, que el Gobierno haya vendido el buzón de un acuerdo Mercosur-Unión Europea, inexistente en letra chica pero también en la mayor y, con suerte, a implementar en unos cuantos años.
 
No hay una sola referencia específica al margen de intenciones macropolíticas que, nada menos, deben atravesar la aprobación de un Congreso que, muy probablemente, estará integrado por una mayoría opositora.
 
Redoblan la apuesta con otra fake absoluta, el convenio de libre comercio con Estados Unidos que en el menemato se titulaba "intercambio recíproco" y que Martín Granovsky resumió en su artículo sobre el desentierro del ALCA (PáginaI12, viernes pasado): es una burla a Washington que, justo a 243 años de la independencia norteamericana, la oferta se produzca justo al rato de haber anunciado la intención de firmar un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
 
"Los historiadores recordarán que cuando Mauricio Macri hizo el anuncio estaba en plena campaña por su reelección, y que un asesor ecuatoriano le recomendaba sacar de la galera un conejo por día para compensar noticias como la caída de la producción automotriz (y la industrial, o los índices de la construcción), o los cinco muertos de frío en condiciones de indigencia".
 
No a la venganza, ni a que el gobierno de la unidad cometerá la chiquilinada de anunciar el no pago de la deuda con el Fondo, ni a que será Cristina quien le armará el gabinete, ni a cualquier ruta en esas direcciones.
 
Para lo que sí, sin tampoco caer en la inocencia suicida de anunciar cada medida a disponer, sería imprescindible que la oposición trazara ciertos ejes mucho más definidos que los vistos al presente.
 
El centro global es claro y pasa por palabras o disparadores como recuperación, reconquista, volver al trabajo y al mercado interno, acabar con la timba financiera, edificar sobre los escombros que deja Macri. Y formular esa "poesía" válida con creatividad propagandística, desde ya.
 
Pero aquella parte sustantiva de "la gente" demanda unas formulaciones más concretas, del tipo de cómo será un plan de emergencia para asistir a los pobres e indigentes que la brutalidad gobernante multiplicó, a cuáles ganancias se afectará para sacar los fondos que la reparación compele, de qué modo que no sean oraciones fáciles volverá el crédito productivo.
 
En otras palabras, se supone que hay dos pecados en que una oposición auténtica no debería incurrir.
 
Uno es cometer sincericidios.
 
El otro, no señalar a cuales minorías se afectará.
 
La plata para la reconstrucción de algún lado hay que sacarla y tarde o temprano deberá decirse de dónde, so pena de mostrar un programa aguachento o melancólico. Cuidado, porque el macrismo no duda.
 
Por Eduardo Aliverti
 
Fuente: Página12
 

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23-07-2019 / 09:07
Según estimaciones privadas, la producción industrial caerá 4,6% en 2019 afectada por el fuerte deterioro del poder adquisitivo y la política de apretón monetario con tasas por las nubes. Un retroceso superior al 2,5% proyectado por la Unión Industrial Argentina.
 
De confirmarse una baja de esta magnitud, el Gobierno de Mauricio Macri dejará una profunda herida para el sector manufacturero, que acumulará un derrumbe superior al 11% a lo largo de su mandato.
 
Un informe de la Fundación Capital (FC), que dirige Martín Redrado, planteó que pese a haber tocado piso en el primer trimestre, la economía no logra salir del pozo, aun con el impulso del fuerte crecimiento del agro que resulta el único motor en marcha.
 
De acuerdo a sus cálculos, el primer semestre habría cerrado con una caída del producto del 3,3% interanual que la llevó a su nivel más bajo en siete años.
 
Con indicadores sectoriales que adelantan una leve desaceleración de la baja, en la segunda mitad la actividad mostraría una tenue mejora del 0,9% interanual, ante una menor base de comparación y gracias a un pequeño repunte en el salario real.
 
Así, la consultora proyectó que la PBI cerrará 2019 con un declive del 1,3%, una décima menos que el promedio previsto por los analistas consultados por el BCRA en su último Relevamiento de Expectativas de Mercado.
 
Además, estimó que, sin contar la cosecha récord, la caída anual sería el doble de grande. Es que, por la caída del consumo y el muy elevado costo de financiamiento, la industria y el comercio cerrarían el año con fuertes retrocesos del 4,6% y 6,5% interanual, respectivamente, y en conjunto restarían 1,5 punto al producto.
 
En ambos casos, uno de los principales factores es el desplome del poder adquisitivo. 
 

22-07-2019 / 09:07
"Hiperpolarización". Esa es la palabra más escuchada en las últimas jornadas en los mentideros políticos. La utilizan analistas, consultores y los propios protagonistas. Se refiere al escenario político que, a gran velocidad, va fluyendo rumbo a las PASO.
 
A menos de tres semanas para las elecciones, que en rigor definirá las candidaturas de las generales de octubre, los dos búnkers de los cuales saldrá el futuro Presidente ya manejan un escenario en el que las candidaturas de Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto y la de Alberto Fernández y Cristina Fernández concentran nada menos que el 80% de los votos.
 
Incluso, en el Instituto Patria -desde donde se maneja la campaña de Cristina- no descartan que la hiperpolarización se acerque al 85 por ciento. Esto implica que el escenario de definición que se esperaba para octubre podría ocurrir ya en las PASO de agosto. Y se entusiasman con que la fórmula opositora se ubique ya en "zona de victoria en primera vuelta".
 
Esa misma lectura se está haciendo en estos días en otras oficinas, aunque con menos triunfalismo: los operadores financieros -tanto de la City porteña como de Wall Street- están yendo a posiciones defensivas, a la espera de que la situación se aclare. Es que el escenario que se abre para el dólar varía mucho según qué candidato se imponga.
 
Lo cierto es que se ve un escenario inédito de la política argentina de los últimos años. De hecho, en las últimas competencias hubo tres corrientes bien diferenciadas: los dos polos determinados por el oficialismo de Cambiemos, a un lado, y el Kirchnerismo, del otro. En el medio, el Peronismo "moderado" liderado por Sergio Massa, hoy candidato estelar en las boletas de los Fernández.
 
El hecho de que el "espacio del medio" -hoy representado por Lavagna-Urtubey- se haya reducido (algunos hablan directamente de una implosión) da lugar al crecimiento de los dos polos. Un verdadero "mano a mano" que, a la hora de estimar un resultado, la mayoría de los encuestadores grafica como una verdadera moneda al aire.
 
Lo cierto es que, bajo este nuevo escenario pre electoral, los "laboratorios" de ambos lados se han puesto a elaborar distintos contextos para el 11 de agosto a la noche, una vez que se conozcan los resultados.
 
Consultores como Rosendo Fraga y Lucas Romero (Synopsis), entre otros, ya hablan de la cada vez mayor probabilidad que el futuro presidente de los argentinos se defina en octubre. Es decir, que Macri o Fernández gane en primera vuelta por llegar al 45% de los votos, el "piso" a partir del cual un candidato puede ganar en primera vuelta.
 
"Es perfectamente posible que uno de los candidatos obtenga entre 42% y 44% de los votos y quede a un paso de ganar en primera vuelta, en octubre", afirma Fraga.

22-07-2019 / 08:07
Este viernes, durante la visita de campaña que Mauricio Macri y María Eugenia Vidal hicieron a la ciudad de Azul, una mujer se acercó hasta donde estaba el presidente y lo insultó por el cierre de Fanazul, la emblemática fábrica que el Gobierno desmanteló y cerró. "Nos dejaste sin trabajo, sos un hijo de puta", gritó Fernanda Marsciano, quien luego vería como la rodeaban los policías para llevarla detenida.
 
Marsciano es esposa de un ex trabajador de la fábrica militar de Azul, y en ese momento regresaba de hacer las compras cuando se cruzó con el operativo de seguridad que acompañaba a Macri y a Vidal durante su recorrida por el Hospital de Niños.
 
A pesar de la bronca y la angustia, la mujer nunca intentó acercarse a los mandatarios, quienes estaban fuertemente custodiados. Sin embargo, los policías la rodearon rápidamente y se la llevaron del lugar sin mediar palabra, como puede verse en los videos que se subieron a las redes. "Queremos trabajar, se necesitan fuentes de trabajo, la gente se está muriendo de hambre", fue lo último que alcanzó a gritarle Fernanda Marsciano a la distancia.
 
En la sede policial informaron que "desde ahora en más, esa clase de manifestaciones serán plausibles de enfrentarse a una detención por contravención". La decisión policial se basa en un decreto de la última dictadura militar genocida incluido en el Código de Faltas.
 
Fernanda Marsciano permaneció varias horas detenida e incomunicada en la comisaría primera de Azul y ahora tiene abierta una causa contravencional por disturbios en la vía pública, en donde el juez correccional Aníbal Álvarez deberá decidir si la absuelve o no.
 
"Es una actitud absolutamente provocativa del Gobierno nacional, provincial y local, que vienen a esta ciudad después de cerrar Fanazul y dejar a 200 familias sin trabajo. Encima detienen a Fernanda ante su desesperación", opinó Vanina Zurita, secretaria general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). "Esta gestión muestra constantemente el desprecio que tienen por la clase trabajadora. Son unos cínicos", agregó.
 
Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) entiende que la libertad de expresión debe contemplar aquellos dichos que "ofenden, resultan chocantes o perturban", porque "tales son las exigencias del pluralismo, la tolerancia y apertura mental sin las cuales no existe una sociedad democrática". No justificamos su reacción, pero la dominó la impotencia. Repudiamos la falta total de sensibilidad social del gobierno de Macri, que eligió la represión y la comisaría y no contenerla y solucionarle su problema.
 
La Opinión Popular

21-07-2019 / 09:07
La economía a partir del 2020 estará muy condicionada por la herencia macrista. El stock de deuda equivalente a casi el 90 por ciento del Producto Interno Bruto es una carga muy pesada. Si a este ya potente limitante se le agrega que el Fondo Monetario Internacional es auditor de la gestión de gobierno y uno de los principales acreedores, la capacidad de desplegar una política económica con cierto margen de autonomía se reduce considerablemente. 
 
Es una restricción fundamental para las perspectivas de un gobierno diferente al actual, incluso también para un escenario de Mauricio Macri reelecto. Lo que sucede es que no hay misterios acerca de qué pasará en un segundo mandato macrista.
 
No habrá una estrategia para tratar de administrar esa restricción, sino que el sendero anunciado es hacer lo mismo pero más rápido, lo que tendrá como consecuencia la profundización de la actual crisis socioeconómica. Cada una de las variables congeladas a presión (dólar y tarifas ) tiene destino de estallido, el cual sería más intenso que los desbordes padecidos en estos años de macrismo. En ese panorama crítico, el Fondo estará omnipresente en la vida cotidiana indicando la hoja de ruta que pretende para la economía argentina.
 
El gobierno de Macri convocó nuevamente al país al FMI, con todo lo que eso significa, no sólo como proveedor de dólares -además acreedor privilegiado-, sino como auditor dominante de la política económica. No son secretas las exigencias que planteará la tecnoburocracia de Washington para el gobierno 2020. El camino que han trazado es:
 
1. Como el programa financiero definido con el gobierno de Macri es un desastre, al concentrar el 90 por ciento del crédito entre junio de 2018 y diciembre de 2019, y que ha sido diseñado para financiar la campaña electoral del oficialismo, a mediados del año próximo será necesaria la redefinición de los vencimientos, concentrados en 2021 y 2022.
2. El Fondo está predispuesto a refinanciar los vencimientos, convirtiendo el stand by en un programa denominado Extended Fund Facility, de hasta 10 años.
3. El paso previo que propondrá es colaborar en el "reperfilamiento" de la deuda con el sector privado. Como lo ha dejado escrito en el memorándum de entendimiento del stand by y en cada una de sus revisiones, la deuda argentina es "insustentable con elevada probabilidad".
4. Todo este esquema de colaboración del FMI viene con una exigencia: instrumentar las reformas laboral, previsional y tributaria, además de continuar con el ajuste fiscal. 


Es una hoja de ruta que muestra disposición a ayudar a administrar la carga pesada de la deuda, pero con un condicionamiento fulminante para cualquier política que aspire a mejorar el bienestar general.

20-07-2019 / 11:07
Mike Pompeo, representante de Donald Trump, está en la Argentina para consolidar el encolumnamiento incondicional de Macri y avalar la política del macrismo. El secretario de Estado tuvo un día agradable, porque según su cuenta de Twitter, estuvo "encantado de reunirme con el presidente Mauricio Macri". La satisfacción viene por el estrecho alineamiento de Argentina con la parte más agresiva de la política exterior yanqui.
 
La conferencia ministerial de Lucha Contra el Terrorismo le permitió saludar el regalito argentino de salirse del marco de las Naciones Unidas en cuánto a quién es un terrorista y quién no. Macri, por decreto y sin consultar al Congreso, creó un registro propio y lo estrenó poniendo a Hezbollah, el tipo de cosas que en Washington saludan como políticas de Estado.
 
La llegada del funcionario americano, que en términos reales es el segundo más poderoso en cualquier gobierno norteamericano, sella las nuevas relaciones carnales. Esto se venía preparando desde hace rato y tuvo un evento previo el mes pasado, cuando llegó el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de las fuerzas armadas de EE.UU.
 
La parte macrista, para variar, se pasó de olfa: los americanos anunciaron que la visita era para hablar de "nuestros intereses comunes y la cooperación mutua", mientras que la argentina explicó que era para hablar de "ciberdefensa, narcotráfico y crimen organizado". Faller, hablando ante cadetes de aquí, les explicó la nueva guerra fría al decirles que Rusia, China, Irán, Venezuela, Cuba y Nicaragua "no comparten los valores democráticos que tienen Washington y Buenos Aires".
 
No extraña este trumpismo explícito del macrismo, porque Pompeo está entre un puñado de funcionarios que le viene durando al pintoresco presidente, que te echa a la primera contradicción. Primero lo nombró en la CIA, momento en el que Pompeo tuvo que dar marcha atrás en una declaración que lo había hecho famoso cuando era diputado, que torturar prisioneros era correcto y necesario. Como juró que no iba a autorizar que se volviera a usar el submarino en los interrogatorios, logró algunos votos demócratas y fue confirmado.
 
En abril del año pasado reemplazó a Rex Tillerson como secretario de Estado. Tillerson, evidentemente, no se había mostrado como un completo alfil de Trump, y hacía cosas como no putear debidamente a la ONU. En el extraño universo de la derecha dura en Estados Unidos, las Naciones Unidas rankean con la masonería y los Sabios de Sión como una conspiración oscura.
 
Macri y su gobierno bailan al son de la música que toca la administración Trump. Estos actos del Gobierno tienen un inmediato efecto práctico: mayor sumisión a la política exterior del principal país imperialista y cumplir con todas la ocurrencias de su presidente.
 
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