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Nacionales - 06-07-2019 / 11:07
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

El protectorado austral de Trump, de la campaña del miedo a la del humo

El protectorado austral de Trump, de la campaña del miedo a la del humo
Un protectorado es una soberanía parcial que un Estado ejerce sobre un territorio que no está incorporado a esa nación y que posee autoridades propias. Los protectorados concedían a su imperio protector, a cambio de su compromiso de defenderlo, el derecho a gestionar sus asuntos exteriores e intervenir en su administración. Aunque las relaciones internacionales se complejizaron mucho desde la segunda descolonización y queda poco de aquellas viejas metrópolis dominantes, el vínculo de Mauricio Macri con Donald Trump y el FMI parece haberse estrechado casi hasta ese punto durante los últimos tiempos, a un nivel incluso superior al de las "relaciones carnales" de Guido Di Tella durante el menemismo.
Donald Trump está dispuesto a hacer en América latina lo que hizo con Corea del Norte. Golpear la mesa, amenazante, para después posar sonriente para la foto y negociar para imponer sus intereses. La diferencia es que en el Cono Sur, alineado con Washington como nunca desde el fin de las dictaduras, no hace falta amenazar a nadie con bombas nucleares. Alcanza con que siga gobernado como hasta ahora, con un apego a los designios de la metrópoli solo visto en protectorados.
 
Eso es exactamente lo que procurará asegurarse durante su interinato el reemplazante de Christine Lagarde, David Lipton, quien tendrá el organismo a su cargo durante el tramo final de las campañas presidenciales en Argentina, Uruguay y Bolivia.
 
No es la primera metamorfosis que vive el FMI, que ya pasó de custodio del valor de las monedas entre la posguerra y los 70 a impulsor de las reformas del Estado y las privatizaciones en los años 80 y 90. Ahora, tras veinte años como paladín de la austeridad en los márgenes de Europa, el Fondo vuelve a Latinoamérica como antídoto contra el regreso de lo que en Estados Unidos definen como populismo.
 
La politización del Fondo y su abandono del rol meramente técnico que solía exhibir se pusieron tan de manifiesto que en su cuartel general ya hay un verdadero ejército de economistas trabajando en el plan de "reconstrucción" de Venezuela. La decisión que tomó el G7 es que las decenas de miles de millones de dólares que pondrán para apoyar a quien consiga desbancar a Nicolás Maduro y "restablecer la democracia" se canalicen a través del Fondo.
 
Y Lipton es el hombre ideal para la misión: su salto a la política lo dio en 1989, cuando voló a Polonia con Jeffrey Sachs enviado por el Tesoro para armarle desde las sombras y en un par de días y noches sin dormir el plan económico al partido Solidaridad, que corrió al comunismo en ese país mientras se derrumbaba la Unión Soviética.
 
La consagración de Lipton como "duro" llegó en 1997, cuando aterrizó ya como subsecretario del Tesoro en Seúl, en plena crisis asiática, para avalar las gestiones de emergencia que había iniciado en la capital coreana una misión urgente del FMI. Aquella vez no solo doblegó la resistencia del banco central coreano a subir sus tasas de interés sino que también lo forzó a abrir su sistema bancario al capital extranjero, haciéndose eco del lobby de Wall Street, donde más tarde trabajaría durante varios años, antes de volver al FMI.
 
En la cumbre de Osaka del fin de semana pasado, Dujovne pasó casi todo el tiempo con Lipton. Se sentaban uno junto al otro en el primer anillo de funcionarios detrás de los presidentes del G-20 y de Lagarde, que tenía su silla en esa mesa como jefa del FMI.
 
En Hacienda niegan que haya sido Lipton quien se opuso a autorizar al Gobierno a intervenir en el mercado cambiario con los dólares prestados por el Fondo. Es lo que más criticó Alberto Fernández ante Werner, montado sobre un dato: de los u$s 39.000 millones que recibió Macri desde la firma del acuerdo, un año atrás, US$32.400 millones ya se evaporaron para cubrir la fuga de divisas.

 
Christine Lagarde no les adelantó nada, pero su relación llegó a un punto de tal intimidad que alcanzaron a intuirlo. El fin de semana, en la cumbre del G-20 en Osaka, tanto Mauricio Macri como Nicolás Dujovne encontraron a la renunciante jefa del Fondo Monetario de mejor humor que el habitual.
 
Y el martes al mediodía terminaron de entender por qué. Su salida del Fondo para asumir al frente del Banco Central Europeo (BCE) la catapulta de un organismo antipático y deslegitimado por una larga historia de ajustazos y pronósticos fallidos a uno prestigioso y con interlocutores de peso global.
 
Todo ganancia para la abogada que de chica no consiguió ingresar a la École National de Administration (ENA) pero que terminó por convertirse igual en la mujer más poderosa de su país y en algunos años, con un poco de suerte, aspira ahora a presidirlo.
 
Algunos en el Gobierno inflaron el pecho con la noticia. "Su éxito es reflejo del nuestro", se oyó en la Jefatura de Gabinete, con el siguiente razonamiento: si el programa de asistencia financiera que Lagarde le concedió a Macri es el mayor de la historia del Fondo, que la hayan ascendido es una demostración de que el G7 (el club de las naciones más desarrolladas) está conforme con su aplicación.
 
La realidad es que el ascenso llega pocos meses antes de que el programa deba ser renegociado, gane quien gane las elecciones. Es lo que admitió en reserva a Lagarde el jefe del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo, Alejandro Werner, luego de sus entrevistas con Alberto Fernández y Roberto Lavagna de la semana pasada.
 
Lo que no pudo llevarse es lo que venía a buscar, al menos según concluyeron en ambos campamentos opositores por su insistencia: un compromiso escrito de esos dos candidatos de que mantendrán la hoja de ruta fijada por Macri, al menos en sus trazos generales: ajuste fiscal, aspiradora de pesos contra la inflación, respeto del calendario de pagos a los acreedores y reducción gradual de impuestos.
 
Además de informarlo al directorio del FMI, Werner les contó bastante detalladamente a sus interlocutores del Gobierno todo lo que conversó con Alberto Fernández y sus economistas Matías Kulfas y Cecilia Todesca. "En privado fue un pan de Dios", lo chicaneó uno de esos funcionarios ante BAE Negocios.
 
En el comunicado que sacó tras el encuentro, Fernández declaró haberle dicho a Werner que el programa vigente "compromete a nuestro país muy por encima de sus propias posibilidades" y que Argentina "vive desde hace tiempo en un default encubierto que no asoma solo por la asistencia del FMI en favor de la continuidad de políticas muy nocivas para el desarrollo".
 
 
Christine 2019
  
El premio para Lagarde, más que al éxito de su apuesta por Macri como quisieran cerca de Marcos Peña, es un reconocimiento a su capacidad de maniobrar con diplomacia entre intereses divergentes y dejar que se impusieran los que tenían que imponerse.
 
En este caso, los del principal accionista a quien debía responder como directora gerente del FMI: el Tesoro de los Estados Unidos, que detenta un 16% del voting power en su directorio pero que concentra el 41% junto al resto del G7 y que mantiene el poder de veto que le garantizaron los acuerdos de Bretton Woods.
 
Donald Trump está dispuesto a hacer en América latina lo que hizo con Corea del Norte. Golpear la mesa, amenazante, para después posar sonriente para la foto y negociar para imponer sus intereses. La diferencia es que en el Cono Sur, alineado con Washington como nunca desde el fin de las dictaduras, no hace falta amenazar a nadie con bombas nucleares. Alcanza con que siga gobernado como hasta ahora, con un apego a los designios de la metrópoli solo visto en protectorados.
 
Eso es exactamente lo que procurará asegurarse durante su interinato el reemplazante de Lagarde, David Lipton, quien tendrá el organismo a su cargo durante el tramo final de las campañas presidenciales en Argentina, Uruguay y Bolivia.
 
No es la primera metamorfosis que vive el FMI, que ya pasó de custodio del valor de las monedas entre la posguerra y los 70 a impulsor de las reformas del Estado y las privatizaciones en los años 80 y 90. Ahora, tras veinte años como paladín de la austeridad en los márgenes de Europa, el Fondo vuelve a Latinoamérica como antídoto contra el regreso de lo que en Estados Unidos definen como populismo.
 
La politización del Fondo y su abandono del rol meramente técnico que solía exhibir se pusieron tan de manifiesto que en su cuartel general ya hay un verdadero ejército de economistas trabajando en el plan de "reconstrucción" de Venezuela.
 
La decisión que tomó el G7 es que las decenas de miles de millones de dólares que pondrán para apoyar a quien consiga desbancar a Nicolás Maduro y "restablecer la democracia" se canalicen a través del Fondo.
 
Y Lipton es el hombre ideal para la misión: su salto a la política lo dio en 1989, cuando voló a Polonia con Jeffrey Sachs enviado por el Tesoro para armarle desde las sombras y en un par de días y noches sin dormir el plan económico al partido Solidaridad, que corrió al comunismo en ese país mientras se derrumbaba la Unión Soviética.
 
La consagración de Lipton como "duro" llegó en 1997, cuando aterrizó ya como subsecretario del Tesoro en Seúl, en plena crisis asiática, para avalar las gestiones de emergencia que había iniciado en la capital coreana una misión urgente del FMI.
 
Aquella vez no solo doblegó la resistencia del banco central coreano a subir sus tasas de interés sino que también lo forzó a abrir su sistema bancario al capital extranjero, haciéndose eco del lobby de Wall Street, donde más tarde trabajaría durante varios años, antes de volver al FMI. Lo cuenta Paul Blustein, un periodista del The Washington Post, en su libro The Chastening (La Penitencia).
 
En la cumbre de Osaka del fin de semana pasado, Dujovne pasó casi todo el tiempo con Lipton. Se sentaban uno junto al otro en el primer anillo de funcionarios detrás de los presidentes del G-20 y de Lagarde, que tenía su silla en esa mesa como jefa del FMI.
 
En Hacienda niegan que haya sido Lipton quien se opuso a autorizar al Gobierno a intervenir en el mercado cambiario con los dólares prestados por el Fondo. Es lo que más criticó Alberto Fernández ante Werner, montado sobre un dato: de los u$s 39.000 millones que recibió Macri desde la firma del acuerdo, un año atrás, US$32.400 millones ya se evaporaron para cubrir la fuga de divisas.
 
 
Promesas sobre el bidet
  
Antes de llegar a Osaka, Dujovne pasó por Wall Street con el vicepresidente del Banco Central, Gustavo Cañonero. Además de varias reuniones uno a uno, los argentinos mantuvieron tres encuentros con inversores privados y ejecutivos de bancos de inversión. Uno en Goldman Sachs, otro en el HSBC y otro en el Santander. En todos prometió lo mismo que ayer anticipó del proyecto de Presupuesto 2020: un superávit primario equivalente al 1,1% del PBI.
 
Los que oyeron a Dujovne y Cañonero en Nueva York saben que sus pronósticos solo cierran si el Fondo acepta estirar los plazos de pago de la deuda para los próximos años. Sobre todo los de 2021 (US$21.200 millones) y 2022 (US$22.300 millones). Dan por hecho que si es reelecto Macri eso ocurrirá, por la misma razón que llevó al FMI a relajar todos sus requisitos y reglas estrictas hasta ahora: para evitar que vuelva el populismo.
 
Para llegar a ese 1% de superávit primario el año que viene, sin embargo, el Gobierno debería afectar las jubilaciones y las prestaciones sociales en términos reales. Y el riesgo es que eso vuelva a deprimir el consumo y a deprimir la recaudación, como acaba de admitir la Afip que ocurrió durante toda la primera mitad de este año.
 
Por eso los inversores mantienen sus reparos sobre Argentina. Sus órdenes de venta hacen que apenas se recuperan los bonos, sus agentes salen a rematarlos. De ahí que nadie prevea que el riesgo país baje mucho más de lo que bajó hasta ahora.
 
Esa endeblez de la economía y sus escasas perspectivas de repunte inmediato convencieron a Macri de salir a hacer campaña con cumbres internacionales y acuerdos como el que apuró el Mercosur con la Unión Europea o el que, sorpresivamente, ayer anticipó que buscará también con Estados Unidos.
 
Un regreso al ALCA quince años después, con Macri y Jair Bolsonaro en la locomotora imaginaria que ahora lleva a la región en sentido opuesto al de aquel tren que piloteó Diego Maradona en 2005 en Mar del Plata con Néstor Kirchner, Lula Da Silva y Hugo Chávez a bordo.
 
La locomotora electoral promete mucho humo, como el que emanó del pacto Mercosur-Europa durante toda esta semana. Un pacto cuya letra chica todavía tiene huecos e inconsistencias inexplicables, como que los europeos aseguren que podrán aplicar salvaguardias para limitar los volúmenes de importaciones de ciertos alimentos incluso dentro de las cuotas que comprometieron dejar entrar sin aranceles. Acá lo niegan.
 
O que la cuota de carne que Europa acepta comprar (99.000 toneladas anuales luego de 5 años) equivalga al 1% de su producción de carne bovina anual y al 0,0125% de su consumo. ¿Para eso tanto lío?
 
El humo no se disipará al menos hasta el 27 de octubre. Será más o menos en función de lo peleado que esté el comicio. Después el que gane tendrá que soplar y ver si debajo quedó algo en pie.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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19-10-2019 / 09:10
La única duda es la preposición. Imposible saber si Mauricio Macri quiere llenar el acto que realizará hoy en Corrientes de policías o con policías. Pero que habrá muchos policías, habrá: la repartición ordenó a los efectivos de todas las áreas que se presenten a sus lugares de trabajo vestidos de civil.
 
El Memorándum J.P. número 573/19 de la Jefatura de Policía de Corrientes, está dirigido a los directores generales de Personal y Formación Policial, de Asuntos Judiciales y Represión del Delito, de Administración Financiera, de Seguridad Vial, de Coordinación e Interior. También a los directores, jefes de departamentos y jefes de divisiones.
 
El memo tiene fecha 17 de octubre y dice textualmente, con respeto de su sintaxis original, sus comas y sus mayúsculas: "Raíz implementación de la Orden Operacional J.P. N° 05/19, suscripta por el Sr. Jefe de Policía, por la visita del Sr. Presidente de la Nación, Ing. MAURICIO MACRI, el día 18 del corriente, en nuestra ciudad capital, más precisamente en la explanada del puente 'Gral. Manuel Belgrano'. Deben disponer que el 100% del personal bajo su mando, se encuentre en apresto en esta Jefatura de Policía, el día 18/10/19, 15.00 horas, de civil, aguardando directivas al respecto".
 
Firma Edgardo Acevedo, comisario general, subjefe de Policía de Corrientes.
 
Si bien la utilización de recursos del Estado para la campaña no es una novedad en el gobierno de Macri y la coacción a empleados públicos para que se apersonen como extras en actos políticos (o actúen como fiscales en las elecciones) fue denunciada en otros distritos donde manda Cambiemos, más notoriamente la ciudad de Buenos Aires, resulta inédita una orden de este tenor dirigida a todos los miembros de las fuerzas de seguridad locales para que dejen de lado sus tareas y hagan bulto en las presentación de campaña de Macri.
 
Macri estuvo ayer en Chaco dentro de su gira de despedida por 30 ciudades de todo el país. "Que escuche todo Corrientes", dijo en la ciudad de Roque Sáenz Peña, que en realidad es chaqueña. Anoche durmió en Corrientes y hoy se dispone a protagonizar un nuevo acto. La policía local, como se desprende del facsímil con la orden, será parte de la fiesta de despedida macrista.
 
La Opinión Popular

19-10-2019 / 08:10
"La alianza entre Italia y Estados Unidos se remonta al imperio romano", mandó Donald Trump, mientras en la Argentina, su amigo Mauricio Macri, en campaña, arengaba: "¡Que se escuche en todo Corrientes!", pero estaba en la provincia de Chaco. Están hermanados por un rasero cultural de cuarta. Y bien clasista en cuanto importa más el poder del dinero que el conocimiento. Los dos coinciden en sus dificultades con historia y geografía y en cuestiones como Venezuela.
 
Macri se desvive por halagar a Trump. Diez días antes de los comicios en los que todo el mundo da por descontado que no tendrá reelección, que será rechazado por la absoluta mayoría de los argentinos, sin siquiera segunda vuelta, tomó decisiones estratégicas para beneficiar los intereses de EE.UU. en la región pero que compromete el planteo más democrático y pacífico del futuro gobierno.
 
Ante el inminente derrumbe de su presidencia, Macri hizo renunciar a Paula Bertol como representante del país en la Organización de Estados Americanos (OEA) y ordenó al canciller Jorge Faurie que la reemplace por un funcionario de carrera allegado al PRO a través del secretario de Asuntos Estratégicos de la cancillería, Fulvio Pompeo.
 
Bertol es un cuadro destacado del PRO. Ha sido legisladora por la ciudad y diputada nacional. Su designación se correspondió con la decisión de Washington de convertir a la OEA en la herramienta principal de su ofensiva para recuperar el petróleo de Venezuela, una prioridad de la política yanqui para la región.
 
Felipe Solá, posible futuro canciller de Alberto Fernández si gana las elecciones, denunció estos cambios en la cancillería como "escandalosos y de mala fe". Y explicó en declaraciones periodísticas que "Bertol no cumplió su mandato como embajadora, renunció para la campaña y nombraron a un embajador de carrera que piensa parecido en la OEA, donde se discuten cosas donde nuestro pensamiento es distinto al del Gobierno".
 
Como la de Bertol fue una designación política, hubiera tenido que renunciar al cambiar el gobierno, ahora el nuevo representante tendrá que ser removido por decreto. Macri hizo renunciar antes de tiempo a Bertol con la excusa inverosímil de que la necesita en una campaña que ya está en su tramo final.
 
Antes de renunciar, Bertol aprobó una convocatoria al TIAR impulsada por Estados Unidos para estudiar un plan conjunto de agresión a Venezuela. Durante la guerra de Malvinas, Argentina convocó al TIAR, pero Estados Unidos ignoró el compromiso de auxilio al que obliga el Tratado ante una agresión externa y, en cambio, actuó como aliado de Gran Bretaña en la OTAN, el enemigo de Argentina, que ahora se junta con Estados Unidos para agredir a Venezuela.
 
Pero Macri ha sido el gran derrotado y el único objetivo de estas decisiones ha sido poner obstáculos a su sucesor, sobre todo en la relación con Trump, quien tendrá que ser necesariamente un interlocutor importante en la negociación de la deuda. De esta manera, Macri le hace el trabajo sucio a Washington.

18-10-2019 / 09:10
En una jornada de ribetes épicos para el peronismo, el Frente de Todos conmemoró en La Pampa el Día de la Lealtad con un acto del que participó el candidato Alberto Fernández, quien denunció a Mauricio Macri "porque se cansó de decir mentiras", llamó a construir una "Argentina que a todos nos incluya" y destacó que el país se volverá a levantar porque está formado por "un pueblo maravilloso".
 
El candidato opositor señaló que el peronismo volvió "a estar unidos", a juntar fuerzas "para darle al pueblo una opción después de 4 años de sumisión y de derrota" que es a lo que el gobierno neoliberal de Cambiemos condenó "a los sectores más humildes".
 
"Necesitamos de una vez por todas que la Argentina deje de caerse, que es lo que pasa cada vez que estos llegan al poder", dijo en alusión a los neoliberales, se mostró esperanzado en que "esta vez hayamos aprendido que la política no es prepararse haciendo coaching para mostrarse frente a una cámara diciendo lo que la gente quiere oír", sino que "la política, entiéndalo presidente, exige no mentirle a la gente y exige comprometerse".
 
En otro tramo, Fernández llamó a construir "una Argentina que nos incluya a todos, no una Argentina para unos pocos" y advirtió que para el Gobierno de Macri "donde hay una necesidad hay un negocio, y así estamos, todos ellos haciendo negocios para sus amigos".
 
"Estamos muy cerca pero aún no hemos llegado y necesitamos que el 27 de octubre le digamos adiós a estos malos momentos que nos han hecho vivir", y que el pueblo demuestre que "lo que deseamos es que la pequeña y mediana empresa levante sus persianas, vuelva a producir y a darle trabajo al que hoy no lo tiene".
 
Finalmente, señaló que "cuando Macri termine su mandato la pobreza alcanzará al 40% de los argentinos, y así se irán, como siempre lo han hecho, dejando un pueblo sumido en la miseria, pero eso no tiene que preocuparnos, porque nosotros sabemos que podemos trabajar juntos".
 
Previamente, Cristina había señalado respecto a Cambiemos que "parecía que venían a quedarse por 100 años, sin embargo pudimos de poco ir reconstruyendo la unidad del campo popular". En un mensaje directo a Macri, dijo que "vamos a tener que saber en qué se fue la plata del endeudamiento que se han robado en estos años".
 
En el recordatorio estuvieron los gobernadores Carlos Verna, Juan Manzur, Sergio Uñac, Roxana Bertone, Lucía Corpacci, Gildo Insfrán, Mariano Arcioni, Gustavo Bordet, Alicia Kirchner, Gerardo Zamora, Domingo Peppo, el postulante, Axel Kicillof y los electos Sergio Ziliotto y Jorge Capitanich; entre otros.
 
La Opinión Popular

17-10-2019 / 10:10
17-10-2019 / 09:10
Por impericia y castigo a los votantes, el Gobierno de Mauricio Macri generó en septiembre una inflación del 5,9%, la más alta del año y la segunda mayor de la era Cambiemos. La devaluación del peso, que permitió el Presidente para aleccionar a quienes le dieron la espalda en las PASO, tuvo en septiembre su mayor impacto en materia de precios, y continuará derramando en los meses siguientes.
 
En lo que va del año, el nivel general de precios acumuló un alza del 37,7% y en los últimos de doce meses el aumento fue del 53,5%. Las subas se concentraron en servicios regulados, donde la aprobación de los ajustes debe ser convalidado por el gobierno, como Salud, Transporte, Energía y Comunicación.
 
El precio de los alimentos fue el otro gran rubro que subió por encima de la media, lo que impacta en mayor medida a los hogares de menores recursos.  "El Presidente está preocupado porque levanto mi índice al hablar. Pero hay índices que le arruinan la vida a la gente y condenan a millones a la pobreza", reprochó desde Twitter el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández.
 
Pese a la contundencia de los números oficiales, los funcionarios del gobierno de Macri se desentienden de la escalada inflacionaria que provocó la dolarización de la energía y el combustible, la administración errante del tipo de cambio y el desmantelamiento de cualquier política que controle precios y regule la rentabilidad empresarial.
 
El pico inflacionario de septiembre generó mayores niveles de pobreza e indigencia, dado que los hogares de menores ingresos, cuyo gasto se compone de los capítulos más inelásticos como servicios, transporte y alimentos, sufrieron incrementos mayores a los de la inflación general.
 
La altísima inflación no sorprende pero sepulta al Presidente de cara al debate del domingo y a la elección. Macri está cada vez más complicado en su sueño del milagro de la reelección presidencial ya que una inflación del 5,9% es un baldazo agua fría de cara a las elecciones del 27 de octubre.
 
Las políticas neoliberales implementadas y algunas de "alivio" aplicadas a destiempo, mal diagnóstico, incapacidad y falta de experiencia, son algunos de los problemas que tuvo la era Macri y que hizo explotar la economía Argentina a lo largo de estos 4 años. El macrismo, tras la derrota de las PASO, llevó adelante algunas medidas económicas parciales que no resuelven el problema de fondo.
 
La subordinación neocolonial a Donald Trump, que aceptó Macri, no pueden más que agravar las tensiones sociales en una economía condicionada por las exigencias del FMI. Esto hace que Juntos por el Cambio se acerque a la inevitable despedida.
 
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