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"Vamos a levantarnos una vez más". Alberto Fernández y Eduardo Duhalde
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Nacionales - 05-07-2019 / 10:07
AUTOMOTORES, TEXTILES Y MUEBLES FUERON LOS SECTORES CON PEOR DESEMPEÑO

Sin repunte en el consumo, la producción industrial cayó 6,9% interanual en mayo

Sin repunte en el consumo, la producción industrial cayó 6,9% interanual en mayo
Con el correr de los días, se va conociendo la "letra chica" de lo acordado con la UE y todas las concesiones realizadas para rubricar el principio de acuerdo. Mientras la producción industrial nacional volvió a registrar una caída interanual de 6,9% en mayo. Los sectores que más empujaron hacia abajo fueron los más sensibles, dependientes de la golpeada demanda interna, y los que mayor preocupación mostraron frente al acuerdo UE- Mercosur: automotrices, textiles, calzado y muebles.
"Tenemos que abrirnos a la competencia", que "subsistan los que son viables", repiten por estos pagos los neoliberales entusiastas del libre comercio que festejan el "éxito" de los acuerdos de Mauricio Macri. Pero lo cierto es que la UE, claramente quien cuenta con las mayores ventajas para competir, ha hecho todo lo contrario, protege su industria de las importaciones.
 
Con el correr de los días, se va conociendo la "letra chica" de lo acordado con la UE y todas las concesiones realizadas para rubricar el principio de acuerdo. Mientras la producción industrial nacional volvió a registrar una caída interanual de 6,9% en mayo. Los sectores que más empujaron hacia abajo fueron los más sensibles, dependientes de la golpeada demanda interna, y los que mayor preocupación mostraron frente al acuerdo UE- Mercosur: automotrices, textiles, calzado y muebles.
 
Una buena: mayo fue mejor que abril y así el Gobierno celebró el segundo mes consecutivo de subas. Aun así, no llegó a los niveles previos al desplome de marzo. La comparación intermensual mostró una mejora de 0,6%. Es decir, desaceleró contra la de 2,5% de abril pero le dio continuidad. En lo que va del año, la industria cayó 9,8% contra el mismo período de 2018.
 
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, vendiendo humo, celebró vía Twitter el repunte parcial. La actitud recordó a lo ocurrido a principios de año, cuando su segundo, Miguel Braun, festejó también dos mejoras seguidas en el sector manufacturero y auguró que "la actividad habría encontrado piso".
 
El mismo día que se conoció que en mayo continuó cayendo la industria y la construcción, el equipo económico de Dujovne giró el primer anticipo de Presupuesto 2020, en el que vierte proyecciones que desbordan de esperanza: aguardan que el PBI crezca el año que viene 3,5 %. También, que la inflación se ubique debajo del 27%.
 
Esto va en línea con la proyección que hoy realizan las consultoras encuestadas por el BCRA y para su Relevamiento de expectativas de mercado (REM). El REM destaca por errar casi siempre en las perspectivas de mediano plazo, súper optimistas que nunca se dan.
 
Llegamos así al final de mandato de la alianza Cambiemos habiendo dejado a la Argentina en el FMI, con el fracaso de la "lluvia de inversiones" a cuestas y una economía que no termina de salir de la estanflación: inflación más recesión. Las improbables ventajas del libre comercio para un futuro todavía lejano, y las promesas de volver a crecer en el "segundo mandato", son todo lo que Macri tiene para ofrecer al cabo de sus 4 años con el "mejor equipo".
 
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Esta vez Dujovne afirmó: "El IPI muestra que la industria creció con respecto a abril (0,6% sin estacionalidad) y se encuentra 6% por encima del nivel de diciembre, que también fue el más bajo de la serie. Muestra signos de recuperación y las expectativas para el futuro son positivas. En mayo, casi el 60% de la industria espera que la demanda interna mejore o se mantenga, comparado con un 53% del mes anterior y un 42% en diciembre pasado".
 
El escenario macro en el que se dieron las mejoras de abril y mayo es similar al de enero y febrero, festejado por Braun. Esto es: dólar calmo y tasa de interés altas aunque bajando. En aquella ocasión, la pax cambiaria se interrumpió hacia mediados de febrero. Esta vez hay expectativas de que el permiso del FMI al BCRA, para intervenir en el mercado con venta de divisas, pueda sostener la estabilidad hasta octubre.
 
A ese panorama, que permitirá una lenta desaceleración inflacionaria, se le sumarán la también parcial recuperación del salario, a partir de las paritarias, y el extra de la demanda que pueden agregar el Ahora 12 y los créditos Anses.
 
En ese sentido no hay grandes expectativas. Según la Secretaría de Comercio, el Ahora 12 habría agregado $7.000 millones al consumo de junio, mucho menos que los $90.000 millones que suma cada punto de mejora del salario real.
 
Desde LCG destacaron: "En la industria no hay grandes expectativas para este año. Durante los próximos meses, sin embargo, mejoras en el poder adquisitivo a partir de las paritarias que se cerraron y una mayor estabilidad cambiaria podrían traccionar marginalmente el consumo hacia arriba. El sector depende parcialmente del mercado interno, y en la medida que éste mejore, habrá una mayor demanda que satisfacer. De todas formas, la severidad de la política monetaria y la poca movilidad en el mercado de crédito no permiten hablar de una reactivación significativa".
 
Por Mariano Cuparo Ortiz
 
Fuente: BAE Negocios
 

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Sin repunte en el consumo, la producción industrial cayó 6,9% interanual en mayo
OPTIMISMO BABIECA. Presupuesto 2020: el Gobierno de Macri prevé que la economía crezca 3,5% y las exportaciones 7%. No dio estimaciones de inflación.
13-12-2019 / 08:12
Antes de llegar a la Casa Rosada, Mauricio Macri usaba la inflación como caballito de batalla para denigrar al peronismo. Según el CEO del PRO, había impericia en esos tiempos y el asunto era más sencillo de lo que parecía. Algunas de sus frases de campaña fueron: "La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar. En mi presidencia la inflación no va a ser un tema". "La inflación se produce por culpa de un gobierno que administra mal", afirmaba.
 
Por si sus mentiras de campaña no fueran suficiente, ya en el gobierno, el mismo Macri y sus funcionarios volvieron sobre el tema: "Si la inflación no baja es culpa mía, no le voy a echar la culpa a otro" (Macri, 20 de marzo de 2016, cuando se consideraba ya superado el impacto de la mega devaluación de diciembre). "Será de por sí un logro que la inflación sea este año la mitad del año pasado. Y esperemos que sea la mitad de este año el año próximo, y que lleguemos a un dígito en 2019" (Dujovne, 7 de junio de 2017).
 
Ya fuera del poder, el expresidente Macri rompió otro récord negativo: la inflación acumulada en el año llegó al 48,3% y ya se trata del nivel más alto registrado desde 1991. Además, La aceleración de precios de noviembre llegó al 4,3% en comparación a octubre, de acuerdo al último informe del Indec.
 
En términos interanuales, la cifra se disparó al 52,1% respecto al mismo mes del 2018. Se trató del primer documento durante la gestión del presidente, Alberto Fernández, y habrá que esperar hasta enero para saber cuál fue el balance inflacionario del último año de la desastrosa gestión macristaA pesar de que el año aún no terminó, Cambiemos cerrará 2019 con el peor dato en 28 años y rompió su propia marca. En 2018, la inflación fue del 47,6% y había sido el ascenso de precios más elevado desde el 84% de 1991.
 
Los rubros que más aumentaron en la perspectiva intermensual fueron: comunicación (7,4%), Salud (6,3%), Bebidas alcohólicas y tabaco (5,6%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (5,3%), Bienes y servicios varios (4,9%), Transporte (4,6%) y Recreación y cultura (3,4%). El segmento que generó un mayor arrastre para el nivel general fue el de alimentos y bebidas, con 1,35 puntos. El impacto devaluatorio todavía había generado consecuencias en el nivel general de precios.
 
El ministro de Economía, Martín Guzmán, presentó los lineamientos generales de su plan económico para aliviar la situación de los trabajadores y sectores populares cuyo poder adquisitivo se desplomó en los últimos años. Y adelantó el envío al Congreso de un proyecto de Solidaridad y Reactivación Productiva que incluiría la propuesta de mejorar los ingresos más bajos. Mientras tanto los salarios siguen perdiendo por la elevada inflación.
 
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12-12-2019 / 08:12
12-12-2019 / 08:12
El nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán, mostró a grandes trazos el camino para revertir la delicada desastrosa económica que dejó Mauricio Macri. Dijo que una de las rutas que podría tomar, la de la emisión monetaria, en realidad es una trampa que llevaría a la desestabilización general de las principales variables.
 
También fue enfático en que no hay espacio para generar impulso fiscal, porque el mapa heredado ofrece un pasaje que se estrecha por la propia recesión. Además, sostuvo que para lograr consistencia hay que tender a conseguir superávit primario (que los ingresos del Estado superen a los gastos, sin contar los pagos de deuda).
 
Guzmán también dijo que el principal objetivo en materia macroeconómica es dejar de caer, y confirmó que habrá aumentos de emergencia para jubilaciones y asignaciones. Sin shock de emisión ni suba del gasto público, el camino será reorientar los 1,2 billones de pesos que actualmente están previstos para cancelar vencimientos en 2020. Esa será la principal caja para financiar a empresas y familias, mejorar los ingresos populares y empezar a encender la economía.
 
Guzmán remarcó que la renegociación de la deuda es fundamental para darle consistencia a un plan económico integral. Es clave no solo porque Argentina no está en condiciones de cumplir sus compromisos, como coincide todo el arco de economistas y admitía hasta el ex ministro de Cambiemos, Hernán Lacunza.
 
La negociación con los acreedores también es esencial por otro motivo: se necesita liberar recursos para apalancar políticas que rescaten a la producción y al mercado interno. El margen de maniobra del año que viene surgirá de lo que se logre con los tenedores de bonos.
 
El proyecto de Presupuesto para 2020 que había presentado el gobierno anterior destinaba el 19,3% de las partidas a los pagos de deuda pública. Cuando Macri había empezado su gestión en 2015, la carga era equivalente al 5% de las partidas. Es decir que en 4 años cuadruplicó el volumen de intereses por el brutal endeudamiento que generó.
 
Sobre gastos totales estimados en 6,2 billones de pesos, para deuda pública estaban previstos 1,2 billones. Guzmán pretende no gastar nada de eso el año que viene y repetir el escenario en 2021. Esa fuente de financiamiento indirecta, pactada con los bonistas, sería la más importante en el arranque del programa económico.
 
Quedan otras dos que el ministro no mencionó. La primera es incrementar la recaudación fiscal con nuevas retenciones a las exportaciones, tanto del complejo agropecuario como de la minería, bajando las de la industria. También aumentar los ingresos por Bienes Personales, gravar las ganancias extraordinarias de los bancos y a quienes blanqueron y dejaron el dinero fuera del país. La última es una reasignación de partidas con una orientación progresiva del gasto público.
 
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11-12-2019 / 16:12
En una jornada cruzada por la emoción y la esperanza de la multitud que copó desde temprano el centro porteño, Alberto Fernández asumió como presidente de la Nación con un mensaje en el que hizo especial hincapié en la necesidad de unir a los argentinos, una especie de leit motiv que se repitió a lo largo de la jornada. Planteó como prioridad de su gestión la lucha contra el hambre y adelantó reformas en la Justicia y en los servicios de inteligencia, dos áreas delicadas.
 
"Durante cuatro años escuchamos que nosotros no volvíamos más, ¡pero esta noche volvimos y vamos a ser mejores! Gracias argentinos, a trabajar a partir de mañana por ese país que nos merecemos", concluyó Fernández antes de fundirse en un abrazo con Cristina y que los fuegos artificiales iluminaran el cielo sobre la Plaza de Mayo.
 
En una suerte de consejos al nuevo presidente, la vicepresidenta le había expresado: "no se preocupe por la tapa de un diario, preocúpese por llegar al corazón de los argentinos".
 
A propósito de esos planteos, Fernández dio una definición. "Sé muy bien que la política es contradicción de intereses. Y sé muy bien con Cristina a quiénes representamos: a los que sufren, a los que se quedaron sin trabajo, a los que se quedaron sin escuela, a los que deambulan por esta ciudad buscando el techo de un banco para pasar la noche", sostuvo.
 
Agradeció a Dios haber conocido a Néstor y Cristina Kirchner, y pidió que no se insulte a Mauricio Macri con el cantito que se conoció como "el hit del verano". "No, no ya no. Todo eso ya pasó", cortó. Sostuvo que había que recordar el pasado reciente pero para no repetirlo y no reincidir en las divisiones. "Con las divisiones ganan los de siempre", consideró.
 
Fernández buscó, en la medida de lo posible, presentarse como una persona común afrontando un día único. Mostró en las redes sociales cómo se preparaba para ir al Congreso, hizo una consulta para saber si estaba bien su atuendo. Luego salió manejando su Toyota junto a su mujer Fabiola. Afuera lo esperaban vecinos de Puerto Madero para saludarlo. Habían armado el nombre Alberto, cada uno con una letra.
 
La plaza del Congreso había comenzado a llenarse desde temprano. Pese a que no hubo asueto y que las temperaturas eran muy altas desde la mañana, la característica fue gente festejando y cantando por donde fuera. La sensación era de alivio luego de una transición que se hizo eterna.
 
La llegada de Fernández sirvió para avivar los ánimos, tanto afuera como adentro del Congreso. En el ingreso lo esperaban las vicepresidentas Cristina y Gabriela Michetti. Fue muy comentado el gesto de Fernández de ayudar a Michetti con su silla, lo mismo que el gélido saludo entre Cristina y Mauricio Macri. La vicepresidenta electa no le obsequió ni una mirada. En sintonía, la marcha peronista que cantaron los legisladores y desde los palcos sonó más fuerte cuando apareció Macri en escena. Su presencia generaba incomodidad. 

10-12-2019 / 09:12
#Chaupelotudo. Se termina el peor gobierno desde el regreso de la democracia. Y uno de los más dañinos de la historia nacional. En sus cuatro años de mandato Mauricio Macri acumuló todo tipo de récords negativos y perpetró un saqueo a favor de los ricos amparado en el odio político antiperonista.

El mandato de Alberto Fernández y Cristina Kirchner arranca condicionado por la espantosa herencia que recibirá y la demanda reparatoria de los propios, sometidos durante cuatro años a una campaña feroz de estigmatización. Ante la tentación de la revancha, no comerse al caníbal. No ser injusto con los injustos.
 
El nuevo gabinete anticipa la aplicación de un programa progresista con altas dosis de realpolitik, a tono con lo que impone el contexto geopolítico y con la necesidad de acumular fuerza de cara a lo que viene: el 48% alcanzó para ganar las elecciones, pero es escaso para arar en tierra arrasada.
 
Alberto Fernández jurará este martes pero viene gestionando desde el día posterior a las Primarias Abiertas (PASO). Todo lo que estaba a su alcance (que no es tanto) y muy bien dentro de lo disponible. El Plan Argentina Contra el Hambre es el ejemplo de una gran movida que se vino pensando, articulando y que arrancará mañana. Otras requerirán más tiempo, debates, elaboraciones.
 
Las dos primeras fortalezas de Fernández son su legitimidad de origen y un aceptable poder relativo en el Congreso. Contará con mayoría propia en el Senado, le pasará muy cerca en Diputados. Pactando está en condiciones de lograr aprobación de las leyes y hasta rondar los dos tercios de la Cámara Alta necesarios para conseguir Acuerdos.
 
Los bloques de Juntos por el Cambio (JpC) seguramente perderán legisladores pero seguirán siendo potentes. Cuesta imaginar, sin embargo, que se den maña para obstruir o frenar las iniciativas del Ejecutivo. Los números no le dan y, tal vez, tampoco exista voluntad unánime de las facciones de la Alianza.
 
El PRO de Macri se radicalizó en campaña y en el calvario post derrota. Encarna un bolsonarismo argentino, confirmado por las monsergas de Macri y la designación de la gurka Patricia Bullrich como presidenta del partido. Más a la derecha... en la Argentina no se consigue. La intransigencia, todo lo indica, será lo suyo. Su respeto a las reglas democráticas... habrá que ver.
 
Luego de años en el llano, Alberto reingresará hoy a la política de palacio, ámbito natural del status quo. Su éxito o fracaso dependerá, sin embargo, de la fortaleza que acumule en la calle. Porque el proyecto oligárquico que encarnó Macri se va del gobierno, pero no del poder. Sigue enquistado en los tribunales, en el periodismo hegemónico, en los grandes bancos, en los directorios de las empresas monopólicas y el gran capital concentrado, que no le darán al Gobierno popular ni el beneficio de la duda.
 
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