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Sociedad e Interés General - 04-07-2019 / 16:07
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS. LAS MILICIAS CRIOLLAS REPELEN A LOS SOLDADOS INVASORES

Todo un pueblo en pie de guerra para defenderse de las tropas británicas

Todo un pueblo en pie de guerra para defenderse de las tropas británicas
El 05 de julio de 1807 fue capitulación de las fuerzas invasoras inglesas en Buenos Aires. El episodio conocido como La Defensa, tuvo lugar durante la segunda invasión inglesa al Río de La Plata. Fue el último capítulo bélico que se produjo en la ciudad de Buenos Aires a raíz de los intentos de conquista británicos de 1806 y 1807.
En junio de 1807, una nueva expedición inglesa, esta vez de 12.000 hombres y cien barcos mercantes cargados de productos británicos, trató de apoderarse de Buenos Aires. Tras vencer las primeras resistencias, los invasores avanzaron sobre la ciudad, pero la capital ya no estaba indefensa.
 
En la mañana del 05 de julio de 1807, con la totalidad del ejército invasor británico, John Whitelocke dio la orden de ingresar a la ciudad en 12 columnas. En un alarde innecesario, llevaban orden de «no disparar sus armas hasta llegar a la Plaza de la Victoria».
 
Sin embargo, los invasores se enfrentaban a una Buenos Aires muy diferente a la que se había rendido ante William Carr Beresford. Los vecinos en las calles, desde barricadas, pozos y trincheras, arrojaron sobre las cabezas de los famosos "casacas rojas" del Regimiento de infantería N° 88, piedras y líquidos hirviendo.
 
La defensa de Buenos Aires contó con tres principales actores: Martín de Álzaga, Santiago de Liniers y Martín de Pueyrredón. El francés Liniers fue el comandante de la resistencia reclutando tropas en Buenos Aires y Montevideo.
 
La organización de gauchos y paisanos de la campaña y la formación de guerrillas populares urbanas (3 mil hombres y mujeres, entre las que destacó Manuela Pedraza) definieron el combate. Los improvisados oficiales habían sido civiles hasta pocos meses antes, como el hacendado Cornelio Saavedra.
 
Para la derrota de las tropas británicas se produjeron distintas acciones: luchas en la campaña y la ciudad, la entrada de las tropas de Liniers por el norte, las de Pueyrredón en las costas (donde participó Güemes), con importantes movilizaciones populares y la organización de los vecinos desde sus viviendas.
 
Liniers y Álzaga habían logrado reunir un ejército de 9.000 milicianos, apostados en distintos puntos de la ciudad. El avance de las columnas britanicas se vio severamente entorpecido por las defensas montadas, el fuego permanente desde el interior de las casas y desinteligencias y malentendidos entre los comandantes británicos.
 
Whitelocke vio cómo sus hombres eran embestidos en cada esquina. Mediante la lucha popular callejera, los vecinos de Buenos Aires superaron la disciplina de las famosas "casacas rojas". El 12 de agosto, Beresford se rindió acorralado por la multitud en el Fuerte.
 
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Cuando los ingleses pensaban que volverían a desfilar por las estrechas calles, desde los balcones y terrazas fueron recibidos a tiros, pedradas, torrentes de agua y aceite hirviendo.
 
"Cuando las 110 velas de la granarmada británica se divisaron en el horizonte -dirá Manuel José García en sus Memorias-, este espectáculo capaz de intimidar a los más aguerridos no causó el menor recelo a los colonos". Entre sorprendidos y chamuscados los ingleses optaron por rendirse.
 
En el acta de la capitulación pretenden, infructuosamente, incluir una cláusula que los autorizaría a vender libremente la abundante mercadería traída en los barcos.
 
El 28 de enero de 1808 comenzó en Londres el juicio contra Whitelocke. Por momentos intentó una defensa diciendo cosas como "esperaba encontrar una gran porción de habitantes preparados a secundar nuestras miras. Pero resultó ser un país completamente hostil."
 
Pero el fallo fue durísimo. Disponía que "dicho teniente general Whitelocke sea dado de baja y declarado totalmente inepto e indigno de servir a S.M. en ninguna clase militar". Y agregaba "para que sirva de eterno recuerdo de las fatales consecuencias a que se exponen los oficiales revestidos de alto mando que, en el desempeño de los importantes deberes que se les confían, carecen del celo, tino y esfuerzo personal que su soberano y su patria tienen derecho a esperar de ellos."
 
Whitelocke concluyó su alegato con palabras contundentes: "No hay un solo ejemplo en la historia, me atrevo a decir, que pueda igualarse a lo ocurrido en Buenos Aires, donde, sin exageración, todos los habitantes, libres o esclavos, combatieron con una resolución y una pertenencia que no podía esperarse ni del entusiasmo religioso o patriótico, ni del odio más inveterado."
 
Por Felipe Pigna
 
Fuente: elhistoriador.com.ar

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Todo un pueblo en pie de guerra para defenderse de las tropas británicas
En la mañana del 05 de julio de 1807, con la totalidad del ejército invasor británico, John Whitelocke dio la orden de ingresar a la ciudad en 12 columnas. En un alarde innecesario, llevaban orden de «no disparar sus armas hasta llegar a la Plaza de la Victoria».
22-07-2019 / 20:07
El pacto Roca-Runciman, un verdadero "estatuto del coloniaje", obligada a la Argentina a dejar entrar las mercaderías inglesas sin pagar impuestos; a considerar a Inglaterra nación privilegiada, que controlaba el producto de exportación más importante, la carne y que fuese manejado por un trust íntimamente ligado al mercado británico.
 
Entre otras muchas medidas de saqueo imperialista, el acuerdo reservaba para los frigoríficos extranjeros (casi todos ingleses) el 85% de la cuota de exportación, mientras que el resto correspondería a empresas argentinas. Además, la totalidad de las divisas generadas por compras de los ingleses a la Argentina debía destinarse a compras de productos británicos.
 
El martes 23 de julio de 1935, el senador santafesino por el Partido Demócrata Progresista, Enzo Bordabehere, fue asesinado en la Cámara Alta de la Nación, al alcanzarle los disparos que Ramón Valdez Cora dirigió al senador Lisandro de la Torre debido a la denuncia de sobornos de la empresa frigorífica británica Swift, para tapar el escandaloso fraude contable para aumentar sus ganancias.
 
El ex comisario Valdez Cora, reconocido matón a sueldo del régimen conservador, policía corrupto y provocador profesional, disparó cuatro balazos, tres de los cuales dieron en el cuerpo del legislador. Bordabehere fue trasladado al hospital Ramos Mejía, pero morirá una hora más tarde a pesar de los esfuerzos del doctor Wibert y su equipo.
 
Una hora después los senadores volverán a reunirse en recinto y le tributarán la despedida al hombre de 44 años que había nacido en Montevideo en 1889, se había educado en Rosario y consideraba a Lisandro de la Torre como su maestro político. Como contrapartida, o como dato sugestivo, esa misma noche el presidente Agustín Justo asistirá a una función de gala en el Teatro Colón acompañado por su esposa.
 
El miércoles 24 de julio en la estación de trenes de Retiro se realizará un acto público para despedir al senador muerto, previo al traslado de sus restos a Rosario. Allí usaron de la palabra Lisandro de la Torre y Alfredo Palacios. Se habló del asesinato de un legislador y de la presencia del hampa en una de las máximas instituciones de la República. El público se enardeció y menudearon los insultos a los conservadores. Alguien propuso salir a la calle a protestar y la policía disolvió la manifestación.
 
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