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Nacionales - 04-07-2019 / 10:07

El Justicialismo está unido en el Frente de Todos porque el peronismo vota peronistas

El Justicialismo está unido en el Frente de Todos porque el peronismo vota peronistas
El precandidato presidencial Alberto Fernández se reunió este miércoles con doce mandatarios peronistas que avalaron la fórmula junto a Cristina Fernández. “Entre todos vamos a poner el país en movimiento. Con los gobernadores coincidimos en que la prioridad es volver a crecer y defender el trabajo de los argentinos. Hoy podemos elegir entre un país para todos o este gobierno de unos pocos”, escribió el ex jefe de Gabinete en su cuenta de Twitter.
Con las listas peronistas oficializadas, se aclaró el panorama electoral y el justicialismo empezó a cerrar filas detrás de Alberto Fernández y Cristina Fernández, los candidatos del Frente de Todos. Este miércoles hubo dos señales de ese respaldo. La primera fue al mediodía. Los gobernadores se comprometieron ante el precandidato a presidente a "militar" la boleta peronista.
 
En el almuerzo, que se llevó a cabo en las oficinas de Alberto en San Telmo, estuvieron el formoseño Gildo Insfrán, la santacruceña Alicia Kirchner, la catamarqueña Lucía Corpacci, el riojano Sergio Casas, el chubutense Mariano Arcioni, el entrerriano Gustavo Bordet, el chaqueño Domingo Peppo, el sanjuanino Sergio Uñac, el santiagueño Gerardo Zamora y el pampeano Carlos Verna
 
"Los gobernadores van a tener mucho protagonismo en la campaña", dijeron desde el equipo de campaña de Fernández. Los colaboradores del precandidato aclararon que los ausentes igual respaldan la boleta del Frente de Todos. "Con Omar Perotti cenó ayer (martes 2 de julio), Alberto Rodríguez Saá no llegó pero escribió en las redes y el de Misiones mandó un diputado", precisaron.
 
Los gobernadores lo invitaron a sus provincias y las recorridas por los distritos peronistas serán parte de la agenda de campaña de Fernández. Pero no sólo irá a provincias "amigas". El viernes 5 de julio estará en Mendoza junto a Anabel Fernández Sagasti, la candidata de La Cámpora para disputarle al radicalismo la gobernación.
 
Si bien muchos de los gobernadores se aseguraron su reelección antes de las generales de octubre, tienen motivos para hacer campaña activa por Fernández-Fernández: en las listas a diputados y senadores nacionales hay hombres y mujeres que les responden. 
 
La segunda señal para Fernández llegó por la tarde, cuando el sucesor de Miguel Pichetto, Carlos Caserio, recibió al precandidato en el Senado junto a sus pares del peronismo. También dieron ellos respaldo a la boleta que comparte con Cristina.
 
En la reunión con los gobernadores, Alberto prometió un país "más federal". Es, sin dudas, una materia que al menos el kirchnerismo no saldó. Muchos mandatarios se quejaron en esos años de la distribución desigual de recursos. 
 
Sin embargo, el precandidato se comprometió: "La Argentina dice ser un país federal pero no lo es, tenemos que cambiar el unitarismo por más federalismo y lo voy a hacer con los gobernadores. Por eso, ellos y ellas serán mis principales aliados", indicó.
 
En buena parte de las provincias que estuvieron representadas en la reunión con Fernández la imagen de Cristina supera a la de cualquier otro referente peronista.
 
La Opinión Popular

 
Los Gobernadores con Fernández: "Los peronistas votamos peronistas"
 
"Vamos a iniciar un tiempo que ponga fin a los desencuentros del pasado", aseguró el candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández poco después de reunirse con una quincena de gobernadores peronistas que, como afirmó el candidato, "son mis principales aliados" en la campaña electoral que ya se desarrolla.
 
Fernández almorzó en un restaurante del barrio porteño de San Telmo con los gobernadores Juan Manzur (Tucumán), Mariano Arcioni (Chubut), Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Alicia Kirchner (Santa Cruz), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Lucía Corpacci (Catamarca), Sergio Casas (La Rioja), Domingo Peppo (Chaco), Sergio Uñac (San Juan) y Carlos Verna (La Pampa).
 
También participaron el gobernador electo de La Pampa, Sergio Ziliotto, y en representación del gobernador Hugo Passalacqua de Misiones estuvo presente el diputado nacional Jorge Franco. Por problemas de agenda no estuvo presente el puntano Alberto Rodríguez Saá y tampoco Omar Perotti de Santa Fe con quien cenó el martes por la noche.
 
"La Argentina dice ser un país federal pero no lo es, tenemos que cambiar el unitarismo por más federalismo y lo voy a hacer con los gobernadores. Por eso, ellos y ellas serán mis principales aliados", aseguró Fernández poco después de finalizado el almuerzo. "Tengo la decisión de que Argentina se convierta en un país federal, que deje de declamarlo y se convierta en un país federal", agregó.
 
Por los mandatarios hablaron Manzur y Zamora, quienes destacaron la decisión de los gobernadores de participar de manera activa en la campaña "porque los peronistas votamos a peronistas y la fórmula del peronismo es Alberto Fernández y Cristina Kirchner".
 
El gobernador tucumano aseguró que durante el almuerzo se habló del "rumbo de la economía, el impacto negativo que tiene en la sociedad y en las economías regionales". Por otra parte sostuvo que se hizo un repaso de "los principales ejes de la plataforma electoral" y reconoció el pedido de ayuda y compromiso que Fernández les hizo con miras a las primarias de agosto y las generales del 27 de octubre próximo.
 
Alberto Fernández acordó con los mandatarios recorrer nuevamente las provincias para convocar a la mayor cantidad posibles de votantes y prometieron volver a encontrarse. Es posible en algún acto de campaña que todavía no tiene una fecha definida.
 
Antes del almuerzo con los gobernadores, el comando de campaña de Fernández dio a conocer que el candidato hará un viaje relámpago a Brasil para visitar a Lula en prisión.
 
Después del almuerzo, Fernández se hizo tiempo para visitar al bloque de senadores del PJ que eligió al cordobés Carlos Caserio como sucesor de Miguel Pichetto.
 
Caserio tomó distancia de Schiaretti y ya hizo público que apoyará la fórmula de les Fernández en la pelea por la presidencia. Y también concurrió a la Escuela Carlos Pellegrini, donde mantuvo un diálogo abierto con los estudiantes que se reunieron a escucharlo.
 
Por Felipe Yapur
 
Fuente: Página12
 

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12-12-2019 / 08:12
12-12-2019 / 08:12
El nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán, mostró a grandes trazos el camino para revertir la delicada desastrosa económica que dejó Mauricio Macri. Dijo que una de las rutas que podría tomar, la de la emisión monetaria, en realidad es una trampa que llevaría a la desestabilización general de las principales variables.
 
También fue enfático en que no hay espacio para generar impulso fiscal, porque el mapa heredado ofrece un pasaje que se estrecha por la propia recesión. Además, sostuvo que para lograr consistencia hay que tender a conseguir superávit primario (que los ingresos del Estado superen a los gastos, sin contar los pagos de deuda).
 
Guzmán también dijo que el principal objetivo en materia macroeconómica es dejar de caer, y confirmó que habrá aumentos de emergencia para jubilaciones y asignaciones. Sin shock de emisión ni suba del gasto público, el camino será reorientar los 1,2 billones de pesos que actualmente están previstos para cancelar vencimientos en 2020. Esa será la principal caja para financiar a empresas y familias, mejorar los ingresos populares y empezar a encender la economía.
 
Guzmán remarcó que la renegociación de la deuda es fundamental para darle consistencia a un plan económico integral. Es clave no solo porque Argentina no está en condiciones de cumplir sus compromisos, como coincide todo el arco de economistas y admitía hasta el ex ministro de Cambiemos, Hernán Lacunza.
 
La negociación con los acreedores también es esencial por otro motivo: se necesita liberar recursos para apalancar políticas que rescaten a la producción y al mercado interno. El margen de maniobra del año que viene surgirá de lo que se logre con los tenedores de bonos.
 
El proyecto de Presupuesto para 2020 que había presentado el gobierno anterior destinaba el 19,3% de las partidas a los pagos de deuda pública. Cuando Macri había empezado su gestión en 2015, la carga era equivalente al 5% de las partidas. Es decir que en 4 años cuadruplicó el volumen de intereses por el brutal endeudamiento que generó.
 
Sobre gastos totales estimados en 6,2 billones de pesos, para deuda pública estaban previstos 1,2 billones. Guzmán pretende no gastar nada de eso el año que viene y repetir el escenario en 2021. Esa fuente de financiamiento indirecta, pactada con los bonistas, sería la más importante en el arranque del programa económico.
 
Quedan otras dos que el ministro no mencionó. La primera es incrementar la recaudación fiscal con nuevas retenciones a las exportaciones, tanto del complejo agropecuario como de la minería, bajando las de la industria. También aumentar los ingresos por Bienes Personales, gravar las ganancias extraordinarias de los bancos y a quienes blanqueron y dejaron el dinero fuera del país. La última es una reasignación de partidas con una orientación progresiva del gasto público.
 
La Opinión Popular

11-12-2019 / 16:12
En una jornada cruzada por la emoción y la esperanza de la multitud que copó desde temprano el centro porteño, Alberto Fernández asumió como presidente de la Nación con un mensaje en el que hizo especial hincapié en la necesidad de unir a los argentinos, una especie de leit motiv que se repitió a lo largo de la jornada. Planteó como prioridad de su gestión la lucha contra el hambre y adelantó reformas en la Justicia y en los servicios de inteligencia, dos áreas delicadas.
 
"Durante cuatro años escuchamos que nosotros no volvíamos más, ¡pero esta noche volvimos y vamos a ser mejores! Gracias argentinos, a trabajar a partir de mañana por ese país que nos merecemos", concluyó Fernández antes de fundirse en un abrazo con Cristina y que los fuegos artificiales iluminaran el cielo sobre la Plaza de Mayo.
 
En una suerte de consejos al nuevo presidente, la vicepresidenta le había expresado: "no se preocupe por la tapa de un diario, preocúpese por llegar al corazón de los argentinos".
 
A propósito de esos planteos, Fernández dio una definición. "Sé muy bien que la política es contradicción de intereses. Y sé muy bien con Cristina a quiénes representamos: a los que sufren, a los que se quedaron sin trabajo, a los que se quedaron sin escuela, a los que deambulan por esta ciudad buscando el techo de un banco para pasar la noche", sostuvo.
 
Agradeció a Dios haber conocido a Néstor y Cristina Kirchner, y pidió que no se insulte a Mauricio Macri con el cantito que se conoció como "el hit del verano". "No, no ya no. Todo eso ya pasó", cortó. Sostuvo que había que recordar el pasado reciente pero para no repetirlo y no reincidir en las divisiones. "Con las divisiones ganan los de siempre", consideró.
 
Fernández buscó, en la medida de lo posible, presentarse como una persona común afrontando un día único. Mostró en las redes sociales cómo se preparaba para ir al Congreso, hizo una consulta para saber si estaba bien su atuendo. Luego salió manejando su Toyota junto a su mujer Fabiola. Afuera lo esperaban vecinos de Puerto Madero para saludarlo. Habían armado el nombre Alberto, cada uno con una letra.
 
La plaza del Congreso había comenzado a llenarse desde temprano. Pese a que no hubo asueto y que las temperaturas eran muy altas desde la mañana, la característica fue gente festejando y cantando por donde fuera. La sensación era de alivio luego de una transición que se hizo eterna.
 
La llegada de Fernández sirvió para avivar los ánimos, tanto afuera como adentro del Congreso. En el ingreso lo esperaban las vicepresidentas Cristina y Gabriela Michetti. Fue muy comentado el gesto de Fernández de ayudar a Michetti con su silla, lo mismo que el gélido saludo entre Cristina y Mauricio Macri. La vicepresidenta electa no le obsequió ni una mirada. En sintonía, la marcha peronista que cantaron los legisladores y desde los palcos sonó más fuerte cuando apareció Macri en escena. Su presencia generaba incomodidad. 

10-12-2019 / 09:12
#Chaupelotudo. Se termina el peor gobierno desde el regreso de la democracia. Y uno de los más dañinos de la historia nacional. En sus cuatro años de mandato Mauricio Macri acumuló todo tipo de récords negativos y perpetró un saqueo a favor de los ricos amparado en el odio político antiperonista.

El mandato de Alberto Fernández y Cristina Kirchner arranca condicionado por la espantosa herencia que recibirá y la demanda reparatoria de los propios, sometidos durante cuatro años a una campaña feroz de estigmatización. Ante la tentación de la revancha, no comerse al caníbal. No ser injusto con los injustos.
 
El nuevo gabinete anticipa la aplicación de un programa progresista con altas dosis de realpolitik, a tono con lo que impone el contexto geopolítico y con la necesidad de acumular fuerza de cara a lo que viene: el 48% alcanzó para ganar las elecciones, pero es escaso para arar en tierra arrasada.
 
Alberto Fernández jurará este martes pero viene gestionando desde el día posterior a las Primarias Abiertas (PASO). Todo lo que estaba a su alcance (que no es tanto) y muy bien dentro de lo disponible. El Plan Argentina Contra el Hambre es el ejemplo de una gran movida que se vino pensando, articulando y que arrancará mañana. Otras requerirán más tiempo, debates, elaboraciones.
 
Las dos primeras fortalezas de Fernández son su legitimidad de origen y un aceptable poder relativo en el Congreso. Contará con mayoría propia en el Senado, le pasará muy cerca en Diputados. Pactando está en condiciones de lograr aprobación de las leyes y hasta rondar los dos tercios de la Cámara Alta necesarios para conseguir Acuerdos.
 
Los bloques de Juntos por el Cambio (JpC) seguramente perderán legisladores pero seguirán siendo potentes. Cuesta imaginar, sin embargo, que se den maña para obstruir o frenar las iniciativas del Ejecutivo. Los números no le dan y, tal vez, tampoco exista voluntad unánime de las facciones de la Alianza.
 
El PRO de Macri se radicalizó en campaña y en el calvario post derrota. Encarna un bolsonarismo argentino, confirmado por las monsergas de Macri y la designación de la gurka Patricia Bullrich como presidenta del partido. Más a la derecha... en la Argentina no se consigue. La intransigencia, todo lo indica, será lo suyo. Su respeto a las reglas democráticas... habrá que ver.
 
Luego de años en el llano, Alberto reingresará hoy a la política de palacio, ámbito natural del status quo. Su éxito o fracaso dependerá, sin embargo, de la fortaleza que acumule en la calle. Porque el proyecto oligárquico que encarnó Macri se va del gobierno, pero no del poder. Sigue enquistado en los tribunales, en el periodismo hegemónico, en los grandes bancos, en los directorios de las empresas monopólicas y el gran capital concentrado, que no le darán al Gobierno popular ni el beneficio de la duda.
 
La Opinión Popular

 

09-12-2019 / 07:12
Lo que parecía imposible, sucedió: después de las derrotas electorales de Mauricio Macri en la Nación y en Buenos Aires, el macrismo sufrió una nueva caída al perder en Boca, el bastión en el que nació y creció su poder. Lo hizo posible la lista opositora que encabezan Jorge Amor Ameal y Mario Pergolini, pero que tuvo en Juan Román Riquelme, el máximo ídolo del club, como principal emblema del triunfo.
 
Pasada largamente la medianoche y escrutadas más del 80% de las mesas, en un conteo lentísimo y que pasó por diferentes etapas, la dupla opositora se imponía con un 53,5% de los votos por delante del oficialismo que proponía a Christian Gribaudo y Juan Carlos Crespi como postulantes, que sumaban un 30,6%. En tercer lugar, con un 15,9% se ubicaba la lista de José Beraldi y Rodolfo Ferrari.
 
"Ganamos porque la gente no aguantó más. Lo primero que vamos a hacer es abrirle la puerta al socio", dijo un exultante Ameal, cerca de la una de la mañana. A su lado, Pergolini destacaba la grandeza del club, por haber logrado que casi 40 mil personas se acercaran a votar.
 
Atrás había quedado una elección récord para un club argentino, con 38.363 votantes, en la que la dupla Ameal-Pergolini logró un triunfo claro que supone el fin del macrismo en Boca después de 24 años de hegemonía, desde que Macri se impusiera en los comicios de diciembre de 1995 al binomio que componían Antonio Alegre y Carlos Heller.
 
Como había pedido Riquelme, desde muy temprano los socios de Boca se acercaron en masa a la Bombonera para votar, en unas elecciones que mostraron irregularidades y que tuvieron varias denuncias por parte de los opositores. "Son tramposos, son tram-po-sos", bramaba Riquelme cuando se iba enterando de los problemas.
 
Ameal comenzó dando la sorpresa al imponerse por 2 puntos en las mesas de las peñas, que se estimaba que iban a ser favorables al oficialismo. Gribaudo solo se impuso entre los vitalicios, en tanto que la sorpresa la dieron las mesas de Damas, que le daban más de 100 votos de diferencia para la vuelta del ídolo en cada una de ellas, con excepción de una.
 
Así, con casi el 100% escrutado, Ameal llegaba al 52,84% de los votos, mientras Gribaudo tenía 30,6% y José Beraldi, el tercero en discordia, solo 16,41%. Pero luego de unas mínimas dudas, cuando las primeras mesas de activos marcaban paridad, la tendencia se consolidó con diferencias amplias en las mesas que concentraban a la mayoría de los votantes.
 
Y allí la tendencia se hizo irreversible, por más que el escrutinio avanzaba a paso de tortuga. Pero si esperaron 24 años para sacar al macrismo de Boca, los ganadores no se preocuparon demasiado y celebraron una victoria que hace un tiempo parecía imposible.
 
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