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Nacionales - 02-07-2019 / 09:07
AL GOBIERNO DE MACRI Y A ÉL NO LES IMPORTA CUÁNTOS PUESTOS DE TRABAJO QUEDEN EN EL CAMINO

Acuerdo Mercosur- Unión Europea: Grobocopatel quiere dejar que desaparezca la industria nacional

Acuerdo Mercosur- Unión Europea: Grobocopatel quiere dejar que desaparezca la industria nacional
Ante los riesgos del acuerdo Mercosur-Unión Europea, el empresario sojero Gustavo Grobocopatel dijo que “hay que permitir que haya sectores que desaparezcan”. “Al Gobierno y a él no les importa cuántas industrias y puestos de trabajo queden en el camino”, le respondieron los amenazados.
El agroempresario sojero Gustavo Grobocopatel festejó el acuerdo alcanzado con el viejo continente que beneficia al campo pero sentencia de muerte a la industria nacional y las PyMEs. "Hay que permitir que haya sectores que desaparezcan", aseguró ayer, sumándose a la concepción darwinista de la economía que estimula el gobierno de la alianza Cambiemos y que se potenciará con el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
 
"Si la industria láctea argentina no produce quesos de calidad y a menor costo que los europeos, sí, va a sufrir, pero también es un gran desafío para el sector mejorar la calidad", ejemplificó uno de los tres mayores productores de trigo y soja del país, con negocios que trascienden las fronteras argentinas.
 
Las provocadoras frases de Grobocopatel levantaron polvareda entre pequeños y medianos industriales que podrían desaparecer ante una eventual apertura sin arancel para productos europeos.
 
"Es un exponente del proyecto de país que este gobierno está llevando adelante. Por eso se identifica, más allá de las pérdidas o las ganancias. Ellos quieren una economía primarizada, pero detrás de esa frase hay miles de puestos de trabajo, miles de fábricas, posibilidad de desarrollo y  crecimiento. Todo lo que no te da el campo", afirmó Ariel Aguilar, vicepresidente de la Confederación General Económica de la República Argentina (Cgera).
 
La negociación con Unión Europea no reconoce en ningún tramo el concepto de asimetría entre las partes. El acuerdo consolida una especialización productiva en donde nuestro país se enfocaría en funcionar como un proveedor internacional de materias primas, mientras que los industriales del Viejo Continente esperan que se les facilite el acceso en la Argentina de sus productos. Grobocopatel fue de los primeros en celebrar el acuerdo y afirmar que las empresas que desaparecen será porque no son competitivas.
 
Lo mismo había dicho el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, quien aseguró que había empresas que cierran pero también otras que nacen. "Lo que pasa es que están sumando como nuevas unidades productivas a micro emprendimientos de software o servicios, que en muchos casos son dos o tres personas. Pero no podés comparar el cierre de una plana de Zanella con un micro emprendedor trabaja con una computadora desde la casa", aseguró Aguilar.
 
"Grobocopatel habla de un sector que en el mundo ya es competitivo, mientras que una pyme en el país tiene que decidir si invierte con una tasa de interés de más del 60 por ciento anual. Y nos hablan de igualdad de condiciones", agregó el directivo de la Cgera. Entre las principales ramas productivas actualmente en riesgo, están calzado, marroquinería, textil, metalmecánico y bienes de capital.

 
"Un acuerdo a este nivel es importante para el país, pero no en las condiciones en que está hoy la Argentina. En la situación actual del país sólo puede beneficiarse el agro, porque se le amplía el mercado, pero no el sector industrial, que no puede competir contra los empresarios europeos", afirmó a PáginaI12 Daniel Rosato, titular de Industriales Pymes Argentinos (IPA).
 
Según comentó, desde esta y otras cámaras están analizando la posibilidad de hacer una presentación formal ante el Congreso para rechazar una negociación en las condiciones en las cuales está planteado hasta el momento.
 
"Nos quieren comparar en términos de competencia, pero en Europa la tasa de interés a la cual se financian las empresa es cero. No tienen la inflación que tenemos en la Argentina y no nos sacan el 10 por ciento en impuestos para poder exportar -en referencia a la retención fija que amplió el Gobierno a industria y servicios-ni les quitaron reintegros. Se necesita un cambio muy importante para ponernos en igualdad de condiciones antes. Si hoy cerraron más de 1500 industrias pymes y se perdieron 180.000 puestos de trabajo, con un acuerdo tal como está planteado estos guarismos se van a duplicar", agregó Rosato.
 
Alejandro Bartalini, dueño de Metalcron, proveedor de bombas para la industria del petróleo y afines coincide en señalar la difícil situación del sector manufacturero. "En el rubro metalúrgico están subsistiendo las empresas ligadas al sector energético (petrolero) y la agroindustria. Pero el resto está baja, principalmente la vinculada a la línea blanca, por falta de consumo y de crédito, y el metalmecánico, por el desplome en la fabricación de vehículos", explicó a PáginaI12 Bartalini.
 
También el sector de bienes de capital está contra las cuerdas, dado el congelamiento de la inversión en maquinaria de las pymes y al aumento de las importaciones, incluso de bienes de capital usados.
 
"No tenemos desacuerdo sobre una mayor relación bilateral, pero no pueden pretender que juguemos con un equipo de primera C del país con el Barcelona de Europa. Para competir se necesitan pautas claras y seguridad jurídica. Si no, que me venga a decir Grobocopatel cuánto van a valer los servicios de luz, gas y agua el año que viene. Si sólo quiere un país para plantar soja entonces nos tenemos que ir los 44 millones de argentinos", concluyó Bartalini.
 
Fuente: Página12
 

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13-12-2019 / 08:12
Antes de llegar a la Casa Rosada, Mauricio Macri usaba la inflación como caballito de batalla para denigrar al peronismo. Según el CEO del PRO, había impericia en esos tiempos y el asunto era más sencillo de lo que parecía. Algunas de sus frases de campaña fueron: "La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar. En mi presidencia la inflación no va a ser un tema". "La inflación se produce por culpa de un gobierno que administra mal", afirmaba.
 
Por si sus mentiras de campaña no fueran suficiente, ya en el gobierno, el mismo Macri y sus funcionarios volvieron sobre el tema: "Si la inflación no baja es culpa mía, no le voy a echar la culpa a otro" (Macri, 20 de marzo de 2016, cuando se consideraba ya superado el impacto de la mega devaluación de diciembre). "Será de por sí un logro que la inflación sea este año la mitad del año pasado. Y esperemos que sea la mitad de este año el año próximo, y que lleguemos a un dígito en 2019" (Dujovne, 7 de junio de 2017).
 
Ya fuera del poder, el expresidente Macri rompió otro récord negativo: la inflación acumulada en el año llegó al 48,3% y ya se trata del nivel más alto registrado desde 1991. Además, La aceleración de precios de noviembre llegó al 4,3% en comparación a octubre, de acuerdo al último informe del Indec.
 
En términos interanuales, la cifra se disparó al 52,1% respecto al mismo mes del 2018. Se trató del primer documento durante la gestión del presidente, Alberto Fernández, y habrá que esperar hasta enero para saber cuál fue el balance inflacionario del último año de la desastrosa gestión macristaA pesar de que el año aún no terminó, Cambiemos cerrará 2019 con el peor dato en 28 años y rompió su propia marca. En 2018, la inflación fue del 47,6% y había sido el ascenso de precios más elevado desde el 84% de 1991.
 
Los rubros que más aumentaron en la perspectiva intermensual fueron: comunicación (7,4%), Salud (6,3%), Bebidas alcohólicas y tabaco (5,6%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (5,3%), Bienes y servicios varios (4,9%), Transporte (4,6%) y Recreación y cultura (3,4%). El segmento que generó un mayor arrastre para el nivel general fue el de alimentos y bebidas, con 1,35 puntos. El impacto devaluatorio todavía había generado consecuencias en el nivel general de precios.
 
El ministro de Economía, Martín Guzmán, presentó los lineamientos generales de su plan económico para aliviar la situación de los trabajadores y sectores populares cuyo poder adquisitivo se desplomó en los últimos años. Y adelantó el envío al Congreso de un proyecto de Solidaridad y Reactivación Productiva que incluiría la propuesta de mejorar los ingresos más bajos. Mientras tanto los salarios siguen perdiendo por la elevada inflación.
 
La Opinión Popular

12-12-2019 / 08:12
12-12-2019 / 08:12
El nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán, mostró a grandes trazos el camino para revertir la delicada desastrosa económica que dejó Mauricio Macri. Dijo que una de las rutas que podría tomar, la de la emisión monetaria, en realidad es una trampa que llevaría a la desestabilización general de las principales variables.
 
También fue enfático en que no hay espacio para generar impulso fiscal, porque el mapa heredado ofrece un pasaje que se estrecha por la propia recesión. Además, sostuvo que para lograr consistencia hay que tender a conseguir superávit primario (que los ingresos del Estado superen a los gastos, sin contar los pagos de deuda).
 
Guzmán también dijo que el principal objetivo en materia macroeconómica es dejar de caer, y confirmó que habrá aumentos de emergencia para jubilaciones y asignaciones. Sin shock de emisión ni suba del gasto público, el camino será reorientar los 1,2 billones de pesos que actualmente están previstos para cancelar vencimientos en 2020. Esa será la principal caja para financiar a empresas y familias, mejorar los ingresos populares y empezar a encender la economía.
 
Guzmán remarcó que la renegociación de la deuda es fundamental para darle consistencia a un plan económico integral. Es clave no solo porque Argentina no está en condiciones de cumplir sus compromisos, como coincide todo el arco de economistas y admitía hasta el ex ministro de Cambiemos, Hernán Lacunza.
 
La negociación con los acreedores también es esencial por otro motivo: se necesita liberar recursos para apalancar políticas que rescaten a la producción y al mercado interno. El margen de maniobra del año que viene surgirá de lo que se logre con los tenedores de bonos.
 
El proyecto de Presupuesto para 2020 que había presentado el gobierno anterior destinaba el 19,3% de las partidas a los pagos de deuda pública. Cuando Macri había empezado su gestión en 2015, la carga era equivalente al 5% de las partidas. Es decir que en 4 años cuadruplicó el volumen de intereses por el brutal endeudamiento que generó.
 
Sobre gastos totales estimados en 6,2 billones de pesos, para deuda pública estaban previstos 1,2 billones. Guzmán pretende no gastar nada de eso el año que viene y repetir el escenario en 2021. Esa fuente de financiamiento indirecta, pactada con los bonistas, sería la más importante en el arranque del programa económico.
 
Quedan otras dos que el ministro no mencionó. La primera es incrementar la recaudación fiscal con nuevas retenciones a las exportaciones, tanto del complejo agropecuario como de la minería, bajando las de la industria. También aumentar los ingresos por Bienes Personales, gravar las ganancias extraordinarias de los bancos y a quienes blanqueron y dejaron el dinero fuera del país. La última es una reasignación de partidas con una orientación progresiva del gasto público.
 
La Opinión Popular

11-12-2019 / 16:12
En una jornada cruzada por la emoción y la esperanza de la multitud que copó desde temprano el centro porteño, Alberto Fernández asumió como presidente de la Nación con un mensaje en el que hizo especial hincapié en la necesidad de unir a los argentinos, una especie de leit motiv que se repitió a lo largo de la jornada. Planteó como prioridad de su gestión la lucha contra el hambre y adelantó reformas en la Justicia y en los servicios de inteligencia, dos áreas delicadas.
 
"Durante cuatro años escuchamos que nosotros no volvíamos más, ¡pero esta noche volvimos y vamos a ser mejores! Gracias argentinos, a trabajar a partir de mañana por ese país que nos merecemos", concluyó Fernández antes de fundirse en un abrazo con Cristina y que los fuegos artificiales iluminaran el cielo sobre la Plaza de Mayo.
 
En una suerte de consejos al nuevo presidente, la vicepresidenta le había expresado: "no se preocupe por la tapa de un diario, preocúpese por llegar al corazón de los argentinos".
 
A propósito de esos planteos, Fernández dio una definición. "Sé muy bien que la política es contradicción de intereses. Y sé muy bien con Cristina a quiénes representamos: a los que sufren, a los que se quedaron sin trabajo, a los que se quedaron sin escuela, a los que deambulan por esta ciudad buscando el techo de un banco para pasar la noche", sostuvo.
 
Agradeció a Dios haber conocido a Néstor y Cristina Kirchner, y pidió que no se insulte a Mauricio Macri con el cantito que se conoció como "el hit del verano". "No, no ya no. Todo eso ya pasó", cortó. Sostuvo que había que recordar el pasado reciente pero para no repetirlo y no reincidir en las divisiones. "Con las divisiones ganan los de siempre", consideró.
 
Fernández buscó, en la medida de lo posible, presentarse como una persona común afrontando un día único. Mostró en las redes sociales cómo se preparaba para ir al Congreso, hizo una consulta para saber si estaba bien su atuendo. Luego salió manejando su Toyota junto a su mujer Fabiola. Afuera lo esperaban vecinos de Puerto Madero para saludarlo. Habían armado el nombre Alberto, cada uno con una letra.
 
La plaza del Congreso había comenzado a llenarse desde temprano. Pese a que no hubo asueto y que las temperaturas eran muy altas desde la mañana, la característica fue gente festejando y cantando por donde fuera. La sensación era de alivio luego de una transición que se hizo eterna.
 
La llegada de Fernández sirvió para avivar los ánimos, tanto afuera como adentro del Congreso. En el ingreso lo esperaban las vicepresidentas Cristina y Gabriela Michetti. Fue muy comentado el gesto de Fernández de ayudar a Michetti con su silla, lo mismo que el gélido saludo entre Cristina y Mauricio Macri. La vicepresidenta electa no le obsequió ni una mirada. En sintonía, la marcha peronista que cantaron los legisladores y desde los palcos sonó más fuerte cuando apareció Macri en escena. Su presencia generaba incomodidad. 

10-12-2019 / 09:12
#Chaupelotudo. Se termina el peor gobierno desde el regreso de la democracia. Y uno de los más dañinos de la historia nacional. En sus cuatro años de mandato Mauricio Macri acumuló todo tipo de récords negativos y perpetró un saqueo a favor de los ricos amparado en el odio político antiperonista.

El mandato de Alberto Fernández y Cristina Kirchner arranca condicionado por la espantosa herencia que recibirá y la demanda reparatoria de los propios, sometidos durante cuatro años a una campaña feroz de estigmatización. Ante la tentación de la revancha, no comerse al caníbal. No ser injusto con los injustos.
 
El nuevo gabinete anticipa la aplicación de un programa progresista con altas dosis de realpolitik, a tono con lo que impone el contexto geopolítico y con la necesidad de acumular fuerza de cara a lo que viene: el 48% alcanzó para ganar las elecciones, pero es escaso para arar en tierra arrasada.
 
Alberto Fernández jurará este martes pero viene gestionando desde el día posterior a las Primarias Abiertas (PASO). Todo lo que estaba a su alcance (que no es tanto) y muy bien dentro de lo disponible. El Plan Argentina Contra el Hambre es el ejemplo de una gran movida que se vino pensando, articulando y que arrancará mañana. Otras requerirán más tiempo, debates, elaboraciones.
 
Las dos primeras fortalezas de Fernández son su legitimidad de origen y un aceptable poder relativo en el Congreso. Contará con mayoría propia en el Senado, le pasará muy cerca en Diputados. Pactando está en condiciones de lograr aprobación de las leyes y hasta rondar los dos tercios de la Cámara Alta necesarios para conseguir Acuerdos.
 
Los bloques de Juntos por el Cambio (JpC) seguramente perderán legisladores pero seguirán siendo potentes. Cuesta imaginar, sin embargo, que se den maña para obstruir o frenar las iniciativas del Ejecutivo. Los números no le dan y, tal vez, tampoco exista voluntad unánime de las facciones de la Alianza.
 
El PRO de Macri se radicalizó en campaña y en el calvario post derrota. Encarna un bolsonarismo argentino, confirmado por las monsergas de Macri y la designación de la gurka Patricia Bullrich como presidenta del partido. Más a la derecha... en la Argentina no se consigue. La intransigencia, todo lo indica, será lo suyo. Su respeto a las reglas democráticas... habrá que ver.
 
Luego de años en el llano, Alberto reingresará hoy a la política de palacio, ámbito natural del status quo. Su éxito o fracaso dependerá, sin embargo, de la fortaleza que acumule en la calle. Porque el proyecto oligárquico que encarnó Macri se va del gobierno, pero no del poder. Sigue enquistado en los tribunales, en el periodismo hegemónico, en los grandes bancos, en los directorios de las empresas monopólicas y el gran capital concentrado, que no le darán al Gobierno popular ni el beneficio de la duda.
 
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