La Opinión Popular
                  07:33  |  Viernes 13 de Diciembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
"Vamos a levantarnos una vez más". Alberto Fernández y Eduardo Duhalde
Recomendar Imprimir
Nacionales - 30-06-2019 / 10:06
RUMBO A LAS PASO

Hasta ahora, Macri tiene 675.000 votos menos que en 2015

Hasta ahora, Macri tiene 675.000 votos menos que en 2015
El gobierno de Macri se hace más daño político del necesario cuando se intoxica con "lecturas" forzadas, que luego la realidad convierte en derrotas anticipadas. ¿Con los resultados que va a dejar este proceso electoral, que incluye un peronismo revigorizado, Macri va a tener el poder de hacer lo que no pudo en su primer mandato? ¿Y si no lo tiene, que tan viable vuelve eso la recuperación económica mediante el fuerte ajuste y las reformas laborales y jubilatorias prometidas al FMI?
Las estrategias electorales de cada competidor están a la vista. Falta algo más de un mes para las elecciones PASO, habiendo fracasado el tardío e insólito intento de suspenderlas. Y a veces es importante que hable la aritmética pura, sin interpretaciones. Son datos que deberían considerar los dos grandes apoyos para la reelección de Mauricio Macri: Christine Lagarde y Donald Trump.
 
La experiencia recogida en las votaciones en Neuquén, Río Negro, La Pampa, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, Tierra del Fuego, Chubut, San Juan, Misiones, Tucumán, Formosa y San Luis son muy importantes. Es cierto que los oficialismos se impusieron en todos los casos (incluso en Jujuy y Corrientes), salvo en Tierra del Fuego y Santa Fe, pero sumando el total de votaciones, los candidatos al ahora Junto Somos el Cambio sacaron 675.000 votos menos.
 
A pesar de eso, las principales encuestadoras del Gobierno estarían  registrando una recuperación de la intención de voto de Macri y algunas como Synopsis ya hablan de un empate técnico en el ballotage, contra la boleta que encabeza Alberto Fernández. Pero incluso ese trabajo señala que en las primarias el presidente está perdiendo por cuatro puntos contra la fórmula que integran Alberto y Cristina, que supera por algunas décimas el 40%.
 
Este segundo dato es importante porque es muy probable que el resultado de las primarias impacte en el proceso político que se abre desde ese momento hasta la segunda vuelta. Y en la cotización del dólar. "La moneda está en el aire y define Sandleris", afirma un analista de Wall Street, que está convencido que la estabilidad del dólar es clave para que Macri se mantenga competitivo.
 
Las últimas elecciones provinciales señalan un fuerte declive del voto de Cambiemos: en los territorios donde perdió en el 2015, ahora el peronismo amplió la diferencia. Y en varios de los que ganó en el 2017, este año perdió. Con un agravante, ese deterioro electoral llegó a los grandes centros urbanos que es el corazón del voto macrista. Esta caída se vincula con el castigo que sufrió la clase media en sus ingresos. Y estamos hablando de votos, no de encuestas.
 
Pero la Casa Rosada mantiene su relato. Son dos elecciones separadas. Y muchos de esos gobernadores peronistas que arrasaron en sus provincias, están más cerca de Macri que de Cristina. Si esto es así, hasta ahora no se ve en la realidad. Las fotos de los gobernadores peronistas con la fórmula que encabeza Alberto Fernández se multiplican y hasta el santafesino Omar Perotti dijo de manera explícita que la apoya. No hubo lista corta, no hubo guiño a Macri. Y es apenas uno de varios ejemplos.
 
El gobierno de Macri se hace más daño político del necesario cuando se intoxica con "lecturas" forzadas, que luego la realidad convierte en derrotas anticipadas. ¿Con los resultados que va a dejar este proceso electoral, que incluye un peronismo revigorizado, Macri va a tener el poder de hacer lo que no pudo en su primer mandato? ¿Y si no lo tiene, que tan viable vuelve eso la recuperación económica mediante el fuerte ajuste y las reformas laborales y jubilatorias prometidas al FMI?
 
La Opinión Popular

 
La Jueza Federal con competencia electoral, María Romilda Servini, habilitó la candidatura presidencial del economista José Luis Espert, dando por tierra con la maniobra más torpe y ridícula que se ha visto para intentar ultrapolarizar la elección de Octubre; una movida desesperada de la Casa Rosada, impulsada por una dura realidad electoral: Nadie sabe cuántos votos tiene y nadie sabe cuántos votos necesita para ganar.
 
Si bien la maniobra contra José Luis Espert fue impulsada por el macrismo, luego del cierre de alianzas y listas, todas las fuerzas políticas trataron de eliminar listas competitivas dentro o fuera de sus correspondientes alianzas, en un intento por centralizar, lo máximo posible, la pelea, para la canalización del voto hacia las candidaturas centrales, ya sean a nivel nacional, como municipal y provincial (en los casos donde todavía no se eligió Gobernador).
 
El caso más claro es el Frente de Todos en la Provincia de Buenos Aires que, a nivel municipal, redujo las listas a competir para el segmento "Intendente" de más de 240 a unas 140; pese a que antes ya le habían quitado la oportunidad de participar en una PASO presidencial contra Alberto Fernández (o se habían bajado) Guillermo Moreno, Daniel Scioli, Alberto Rodríguez Saá, Sergio Massa y a Felipe Solá, entre otros.
 
Otra vez una estrategia planificada por Jaime Durán Barba y Marcos Peña resultó ser equivocada y el kirchnerismo la tomó para convertirla en una ventaja. Se trata de la polarización. Los estrategas electorales de Mauricio Macri apostaron a una batalla agonal contra dos peronismos. De allí el impulso que tuvo "Alternativa Federal" en el "Círculo Rojo".
 
Pero en el "Instituto Patria" entendieron que era necesario evitar que esta "3ra. vía" tuviera volumen, por eso Cristina Fernández de Kirchner le dio la estocada inicial cuando se bajó de la candidatura presidencial, la siguiente estocada fue cuando colocó a Alberto Fernández en su lugar y, el toque final, fue cuando sumaron a Sergio Massa al kirchnerismo.
 
El resultado de la estrategia equivocada de Marcos Peña y Jaime Durán Barba es que, hoy, ninguna encuesta le otorga ventaja clara a la fórmula Mauricio Macri - Miguel Ángel Pichetto; al contrario, son varios los estudios que señalan desde un triunfo menos que tibio en las Generales hasta una derrota amplia en el Balotaje.
 
Así, el "fantasma" de una derrota del macrismo en 1ra. Vuelta se ha convertido en una posibilidad real y con grandes chances de concretarse, lo que está llevando al asesor ecuatoriano y al Jefe de Campaña del macrismo a cometer errores.
 
Por ejemplo, sumar a Miguel Ángel Pichetto tuvo un efecto positivo en las encuestas en el corto plazo, aún no queda en claro si fue una medida "sumavotos" o "piantavotos"; lo mismo que avanzar contra José Luis Espert, generando un rechazo en potenciales o ex votantes macristas, que ahora se niegan a apoyar a "Juntos por el Cambio" en un virtual balotaje. 
 
Las PASO ayudarán a revelar ambos misterios.
 
Lo mismo puede decirse del kirchnerismo. Hoy, nadie tiene en claro cuánto voto suma el ingreso de Sergio Massa. Los análisis hablan de entre 9 y 2 puntos porcentuales.
 
Es cierto que en una elección que puede llegarse a definir en 1ra. Vuelta cada voto cuenta, pero el disgusto que generó el espacio que se le otorgó al massismo en las listas y la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de (casi) tomar el control del armado de las listas del "Frente con Todos"; despiertan dudas sobre el efecto a nivel territorial que puede llegar a tener esta doble alquimia electoral, dado que muchos gobernadores y "Barones del Conurbano" amenazan con no hacer campaña para "Los Fernández".
 
CFK no tiene en cuenta este tipo de argumentos porque ella sabe que quien mide en los territorios es ella, no los intendentes. Los números son muy concretos: se cuelgan de CFK, se afirma en el Instituto Patria. Si las amenazas fueran cumplidas, quizás Axel Kicillof nunca hubiera sido precandidato a gobernador, agregan.
 
El kirchnerismo ha hecho todo lo posible para que gobernadores y "Barones del Conurbano" apoyen y cuiden los votos de "Los Fernández". Por ejemplo, les aseguró la reelección a ambos colectivos políticos, eliminando todas las listas competitivas internas que se presentaron, salvo en algunos casos particulares.
 
El costo que pagarán líderes provinciales y municipales por conservar sus cargos será tener menor poder en sus respectivas Legislaturas y Consejos Deliberantes, pero eso es algo que podrá tener efectos políticos diversos, según el resultado de la elección presidencial.
 
Por el contrario, Marcos Peña había "ordenado" que sólo debían haber listas de unidad en provincias y municipios.
 
El resultado de la pésima implementación de la estrategia, de la irresoluta negociación con el radicalismo y de la merma en imagen positiva e intención de voto fue que habrá PASO en "Juntos por el Cambio" en una decena de provincias y en 26 municipios de la Provincia de Buenos Aires; y eso consecuencia de ingentes negociaciones que llevaron adelante esta semana Rogelio Frigerio, a nivel nacional; y Federico Salvai, a nivel bonaerense. En el resto del país se viven situaciones similares, confirmando otro fracaso del peñismo.
 
Ahora, la apuesta es clara: el kirchnerismo hará un esfuerzo enorme para ganar en 1ra. Vuelta y, el oficialismo buscará jugar su suerte en el balotaje, lo mismo que hicieron en 2015, con la diferencia que hace 3 años y medio nunca creyeron que fueran a ganar, mientras que ahora temen perder.
 
¿Está preparado el Gobierno para esta elección?
 
La cantidad de errores cometidos por Marcos Peña y Jaime Durán Barba desde Noviembre del 2017 hasta ahora es inmensa.
 
Ambos parecen desconocer la realidad territorial. Diseñan estrategia desde el PowerPoint o desde un Excel y no parecen comprender el impacto que tiene en los votantes el fracaso económico del "modelo" aplicado por el macrismo, en su sed de "hacer lo que hay que hacer".
 
Incluso, no parecen entender que armar una campaña desde la derrota y en medio de una crisis ha sido una de las claves del éxito electoral del peronismo en los casos de Carlos Saúl Menem (1989) y Néstor Kirchner (2003).
 
En 1989, el peronismo venía arrastrando los efectos de la derrota electoral de 1983 y enfrentó a un radicalismo que había fracaso en el terreno económico.
 
En 2003, lo mismo, el peronismo venía de la derrota electoral de 1999 y enfrentó a un radicalismo que había fracaso en el terreno económico.
Ahora, el kircherismo viene de las derrotas de 2015 y 2017 y pelea la elección en medio de una crisis económica de una fuerza política que se apoya en la estructura territorial radical.
 
Por eso el kirchnerismo se mueve "cómodo" en la actual campaña electoral, pese a no tener asegurado aún el triunfo electoral.
 
Por un lado, el discurso populista y distribucionista encaja perfectamente con las demandas de los ciudadanos más golpeados por la crisis.
 
Además, a estas alturas, los problemas causados por el macrismo, a nivel de economías personal y familiar, han potenciado la sensación de que "con el kirchnerismo estábamos mejor". El resto, es esperar los votos.
 
Incluso, Alberto Fernández se puede dar el lujo de adelantar muchas de las medidas que tomará, como la declaración del default de la deuda (con palabras diplomáticas), por lo menos con el Fondo Monetario Internacional, tal como les adelantó a los técnicos que vinieron a la Argentina para escucharlo. Si hasta los culpó de violar la normativa del organismo internacional al prestarle a Mauricio Macri para que financie la salida de capitales....
 
Pero el problema no es Alberto Fernández hablando de sus medidas económicas o Roberto Lavagna diciendo que todo está mal. Lo grave es que el Gobierno de Mauricio Macri no tiene discurso económico.
 
El único concepto que circula es "vamos a hacer lo mismo, pero más rápido" no indica nada. Sostener que con Miguel Ángel Pichetto como VicePresidente de la Nación será más "sencillo" negociar las tres grandes reformas pendientes (Fiscal, Laboral y Previsional) no implica un plan económico y tampoco tiene asidero con esa potencial realidad, dado que en caso de ser reelecto el Presidente de la Nación, sus bancadas en el Senado y en Diputados no van a ser mucho más importantes que las actuales.
 
** ¿De dónde van a salir los votos adicionales?
** ¿Del peronismo?
 
En estos años, no se consiguieron.
 
Es cierto que falta algo más de un mes para las PASO, pero así como Alberto Fernández comienza a vender "esperanza", Mauricio Macri debería hace lo mismo.
 
Sin embargo, la propaganda estatal parece concentrada en  inauguraciones o a relatar la larga lista de obras realizadas en estos 3 años y medio.
 
Sin embargo, esas obras no le sirvieron de mucho a los candidatos radicales que compitieron en las elecciones provinciales desdobladas, dado que salvo en los casos de Jujuy y Corrientes, perdieron.
 
La experiencia recogida en las votaciones en Neuquén, Río Negro, La Pampa, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, Tierra del Fuego, Chubut, San Juan, Misiones, Tucumán, Formosa y San Luis son muy importantes.
 
Es cierto que los oficialismos se impusieron en todos los casos (incluso en Jujuy y Corrientes), salvo en Tierra del Fuego y Santa Fe, pero sumando el total de votaciones, los candidatos al ahora "Junto Somos el Cambio" sacaron 675.000 votos menos. 
 
Por efecto de las obras realizadas: ¿No deberían haber crecido algo en vez de perderlos?
 
Qué el Gobierno de Mauricio Macri no haya aumentado los votos y, ahora, no haya podido evitar las PASO en una decena de provincias,
** ¿No habla mal del pésimo trabajo territorial que hizo el macrismo estos años?
** ¿Cómo va a revertirse esto en poco más de un mes para las Primarias y tres meses para las elecciones Generales?
 
No todo se puede dejar en manos de una supuesta reactivación o inyectando "anabólicos" al consumo.
 
Esta semana, el Gobierno va a hacer una fuerte apuesta a usar electoralmente el acuerdo firmado entre el Mercosur y la Unión Europea. Por ahora, recogió del "Círculo Rojo" pocos aplausos entusiasta y varias felicitaciones con reparo.
 
Pero el kirchnerismo se prepara a responder declamando todos los problemas que puede causar sobre las Pymes, las industrias del calzado y textiles, la alimentación.
 
Sin embargo, el esfuerzo de ambos, no tendrá casi efecto en los votantes, dado que cada uno, en el fondo, le hablará al segmento del electorado que ya hoy los vota. Por ahora, no aparece ningún tema o hecho que haga caer la moneda hacia una de las caras. Ambos siguen sin saber cuál será su suerte.
 
Por Claudio Chiaruttini
 
Fuentes: Urgente 24 y La Política Online
 
Agreganos como amigo a Facebook
12-12-2019 / 08:12
12-12-2019 / 08:12
El nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán, mostró a grandes trazos el camino para revertir la delicada desastrosa económica que dejó Mauricio Macri. Dijo que una de las rutas que podría tomar, la de la emisión monetaria, en realidad es una trampa que llevaría a la desestabilización general de las principales variables.
 
También fue enfático en que no hay espacio para generar impulso fiscal, porque el mapa heredado ofrece un pasaje que se estrecha por la propia recesión. Además, sostuvo que para lograr consistencia hay que tender a conseguir superávit primario (que los ingresos del Estado superen a los gastos, sin contar los pagos de deuda).
 
Guzmán también dijo que el principal objetivo en materia macroeconómica es dejar de caer, y confirmó que habrá aumentos de emergencia para jubilaciones y asignaciones. Sin shock de emisión ni suba del gasto público, el camino será reorientar los 1,2 billones de pesos que actualmente están previstos para cancelar vencimientos en 2020. Esa será la principal caja para financiar a empresas y familias, mejorar los ingresos populares y empezar a encender la economía.
 
Guzmán remarcó que la renegociación de la deuda es fundamental para darle consistencia a un plan económico integral. Es clave no solo porque Argentina no está en condiciones de cumplir sus compromisos, como coincide todo el arco de economistas y admitía hasta el ex ministro de Cambiemos, Hernán Lacunza.
 
La negociación con los acreedores también es esencial por otro motivo: se necesita liberar recursos para apalancar políticas que rescaten a la producción y al mercado interno. El margen de maniobra del año que viene surgirá de lo que se logre con los tenedores de bonos.
 
El proyecto de Presupuesto para 2020 que había presentado el gobierno anterior destinaba el 19,3% de las partidas a los pagos de deuda pública. Cuando Macri había empezado su gestión en 2015, la carga era equivalente al 5% de las partidas. Es decir que en 4 años cuadruplicó el volumen de intereses por el brutal endeudamiento que generó.
 
Sobre gastos totales estimados en 6,2 billones de pesos, para deuda pública estaban previstos 1,2 billones. Guzmán pretende no gastar nada de eso el año que viene y repetir el escenario en 2021. Esa fuente de financiamiento indirecta, pactada con los bonistas, sería la más importante en el arranque del programa económico.
 
Quedan otras dos que el ministro no mencionó. La primera es incrementar la recaudación fiscal con nuevas retenciones a las exportaciones, tanto del complejo agropecuario como de la minería, bajando las de la industria. También aumentar los ingresos por Bienes Personales, gravar las ganancias extraordinarias de los bancos y a quienes blanqueron y dejaron el dinero fuera del país. La última es una reasignación de partidas con una orientación progresiva del gasto público.
 
La Opinión Popular

11-12-2019 / 16:12
En una jornada cruzada por la emoción y la esperanza de la multitud que copó desde temprano el centro porteño, Alberto Fernández asumió como presidente de la Nación con un mensaje en el que hizo especial hincapié en la necesidad de unir a los argentinos, una especie de leit motiv que se repitió a lo largo de la jornada. Planteó como prioridad de su gestión la lucha contra el hambre y adelantó reformas en la Justicia y en los servicios de inteligencia, dos áreas delicadas.
 
"Durante cuatro años escuchamos que nosotros no volvíamos más, ¡pero esta noche volvimos y vamos a ser mejores! Gracias argentinos, a trabajar a partir de mañana por ese país que nos merecemos", concluyó Fernández antes de fundirse en un abrazo con Cristina y que los fuegos artificiales iluminaran el cielo sobre la Plaza de Mayo.
 
En una suerte de consejos al nuevo presidente, la vicepresidenta le había expresado: "no se preocupe por la tapa de un diario, preocúpese por llegar al corazón de los argentinos".
 
A propósito de esos planteos, Fernández dio una definición. "Sé muy bien que la política es contradicción de intereses. Y sé muy bien con Cristina a quiénes representamos: a los que sufren, a los que se quedaron sin trabajo, a los que se quedaron sin escuela, a los que deambulan por esta ciudad buscando el techo de un banco para pasar la noche", sostuvo.
 
Agradeció a Dios haber conocido a Néstor y Cristina Kirchner, y pidió que no se insulte a Mauricio Macri con el cantito que se conoció como "el hit del verano". "No, no ya no. Todo eso ya pasó", cortó. Sostuvo que había que recordar el pasado reciente pero para no repetirlo y no reincidir en las divisiones. "Con las divisiones ganan los de siempre", consideró.
 
Fernández buscó, en la medida de lo posible, presentarse como una persona común afrontando un día único. Mostró en las redes sociales cómo se preparaba para ir al Congreso, hizo una consulta para saber si estaba bien su atuendo. Luego salió manejando su Toyota junto a su mujer Fabiola. Afuera lo esperaban vecinos de Puerto Madero para saludarlo. Habían armado el nombre Alberto, cada uno con una letra.
 
La plaza del Congreso había comenzado a llenarse desde temprano. Pese a que no hubo asueto y que las temperaturas eran muy altas desde la mañana, la característica fue gente festejando y cantando por donde fuera. La sensación era de alivio luego de una transición que se hizo eterna.
 
La llegada de Fernández sirvió para avivar los ánimos, tanto afuera como adentro del Congreso. En el ingreso lo esperaban las vicepresidentas Cristina y Gabriela Michetti. Fue muy comentado el gesto de Fernández de ayudar a Michetti con su silla, lo mismo que el gélido saludo entre Cristina y Mauricio Macri. La vicepresidenta electa no le obsequió ni una mirada. En sintonía, la marcha peronista que cantaron los legisladores y desde los palcos sonó más fuerte cuando apareció Macri en escena. Su presencia generaba incomodidad. 

10-12-2019 / 09:12
#Chaupelotudo. Se termina el peor gobierno desde el regreso de la democracia. Y uno de los más dañinos de la historia nacional. En sus cuatro años de mandato Mauricio Macri acumuló todo tipo de récords negativos y perpetró un saqueo a favor de los ricos amparado en el odio político antiperonista.

El mandato de Alberto Fernández y Cristina Kirchner arranca condicionado por la espantosa herencia que recibirá y la demanda reparatoria de los propios, sometidos durante cuatro años a una campaña feroz de estigmatización. Ante la tentación de la revancha, no comerse al caníbal. No ser injusto con los injustos.
 
El nuevo gabinete anticipa la aplicación de un programa progresista con altas dosis de realpolitik, a tono con lo que impone el contexto geopolítico y con la necesidad de acumular fuerza de cara a lo que viene: el 48% alcanzó para ganar las elecciones, pero es escaso para arar en tierra arrasada.
 
Alberto Fernández jurará este martes pero viene gestionando desde el día posterior a las Primarias Abiertas (PASO). Todo lo que estaba a su alcance (que no es tanto) y muy bien dentro de lo disponible. El Plan Argentina Contra el Hambre es el ejemplo de una gran movida que se vino pensando, articulando y que arrancará mañana. Otras requerirán más tiempo, debates, elaboraciones.
 
Las dos primeras fortalezas de Fernández son su legitimidad de origen y un aceptable poder relativo en el Congreso. Contará con mayoría propia en el Senado, le pasará muy cerca en Diputados. Pactando está en condiciones de lograr aprobación de las leyes y hasta rondar los dos tercios de la Cámara Alta necesarios para conseguir Acuerdos.
 
Los bloques de Juntos por el Cambio (JpC) seguramente perderán legisladores pero seguirán siendo potentes. Cuesta imaginar, sin embargo, que se den maña para obstruir o frenar las iniciativas del Ejecutivo. Los números no le dan y, tal vez, tampoco exista voluntad unánime de las facciones de la Alianza.
 
El PRO de Macri se radicalizó en campaña y en el calvario post derrota. Encarna un bolsonarismo argentino, confirmado por las monsergas de Macri y la designación de la gurka Patricia Bullrich como presidenta del partido. Más a la derecha... en la Argentina no se consigue. La intransigencia, todo lo indica, será lo suyo. Su respeto a las reglas democráticas... habrá que ver.
 
Luego de años en el llano, Alberto reingresará hoy a la política de palacio, ámbito natural del status quo. Su éxito o fracaso dependerá, sin embargo, de la fortaleza que acumule en la calle. Porque el proyecto oligárquico que encarnó Macri se va del gobierno, pero no del poder. Sigue enquistado en los tribunales, en el periodismo hegemónico, en los grandes bancos, en los directorios de las empresas monopólicas y el gran capital concentrado, que no le darán al Gobierno popular ni el beneficio de la duda.
 
La Opinión Popular

 

09-12-2019 / 07:12
Lo que parecía imposible, sucedió: después de las derrotas electorales de Mauricio Macri en la Nación y en Buenos Aires, el macrismo sufrió una nueva caída al perder en Boca, el bastión en el que nació y creció su poder. Lo hizo posible la lista opositora que encabezan Jorge Amor Ameal y Mario Pergolini, pero que tuvo en Juan Román Riquelme, el máximo ídolo del club, como principal emblema del triunfo.
 
Pasada largamente la medianoche y escrutadas más del 80% de las mesas, en un conteo lentísimo y que pasó por diferentes etapas, la dupla opositora se imponía con un 53,5% de los votos por delante del oficialismo que proponía a Christian Gribaudo y Juan Carlos Crespi como postulantes, que sumaban un 30,6%. En tercer lugar, con un 15,9% se ubicaba la lista de José Beraldi y Rodolfo Ferrari.
 
"Ganamos porque la gente no aguantó más. Lo primero que vamos a hacer es abrirle la puerta al socio", dijo un exultante Ameal, cerca de la una de la mañana. A su lado, Pergolini destacaba la grandeza del club, por haber logrado que casi 40 mil personas se acercaran a votar.
 
Atrás había quedado una elección récord para un club argentino, con 38.363 votantes, en la que la dupla Ameal-Pergolini logró un triunfo claro que supone el fin del macrismo en Boca después de 24 años de hegemonía, desde que Macri se impusiera en los comicios de diciembre de 1995 al binomio que componían Antonio Alegre y Carlos Heller.
 
Como había pedido Riquelme, desde muy temprano los socios de Boca se acercaron en masa a la Bombonera para votar, en unas elecciones que mostraron irregularidades y que tuvieron varias denuncias por parte de los opositores. "Son tramposos, son tram-po-sos", bramaba Riquelme cuando se iba enterando de los problemas.
 
Ameal comenzó dando la sorpresa al imponerse por 2 puntos en las mesas de las peñas, que se estimaba que iban a ser favorables al oficialismo. Gribaudo solo se impuso entre los vitalicios, en tanto que la sorpresa la dieron las mesas de Damas, que le daban más de 100 votos de diferencia para la vuelta del ídolo en cada una de ellas, con excepción de una.
 
Así, con casi el 100% escrutado, Ameal llegaba al 52,84% de los votos, mientras Gribaudo tenía 30,6% y José Beraldi, el tercero en discordia, solo 16,41%. Pero luego de unas mínimas dudas, cuando las primeras mesas de activos marcaban paridad, la tendencia se consolidó con diferencias amplias en las mesas que concentraban a la mayoría de los votantes.
 
Y allí la tendencia se hizo irreversible, por más que el escrutinio avanzaba a paso de tortuga. Pero si esperaron 24 años para sacar al macrismo de Boca, los ganadores no se preocuparon demasiado y celebraron una victoria que hace un tiempo parecía imposible.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar