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Nacionales - 29-06-2019 / 09:06
ALBERTO FERNÁNDEZ: EL ACUERDO CON EUROPA TRAERÁ "PERJUICIOS A NUESTRA INDUSTRIA Y AL TRABAJO ARGENTINO"

Críticas de economistas, políticos, gremios e industrias contra el Tratado de Libre Comercio Mercosur-Europa

Críticas de economistas, políticos, gremios e industrias contra el Tratado de Libre Comercio Mercosur-Europa
De concretarse el TLC implicará un nuevo salto en la subordinación del país a los intereses imperialistas. El comercio entre la Unión Europea y el Mercosur es desigual. El 68 % de las importaciones de origen europeo que realiza el Mercosur se concentran en productos manufacturados de alto valor agregado como vehículos, autopartes, maquinaria y equipo, productos farmacéuticos y químicos. Mientras que el 63 % de las exportaciones del Mercosur a la UE son productos agrícolas y productos alimenticios. Un estudio realizado en 2013 por la Cancillería advirtió que solo la Unión Europea obtendría ganancias comerciales como resultado del acuerdo. Es decir, que tanto Argentina como Brasil aumentarían el déficit comercial actual.
El Gobierno de Mauricio Macri celebró el fin de una negociación, que demandó más de 20 años de gestiones, entre idas y vueltas. Y un hecho que grafica cómo caló hondo en las filas de Cambiemos la culminación de las tratativas puede ser las lagrimas con que el canciller Faurie le envió el video, desde Bruselas, al presidente Macri, quien en esos momentos estaba en la cumbre del G20, en Japón.
 
Faurie llamó al Presidente y, mientras le daba detalles, abrazó al ministro de Producción, Dante Sica, quien estaba a su lado. Sica fue uno de los funcionarios que con más firmeza defendió la decisión de poner quinta a fondo y cerrar esta dilatada negociación.


"Se alcanza el 30% del PBI mundial, lo que significa que nuestras Pymes podrán llegar a un mercado de 500 millones de personas", recalcó el funcionario, quien consideró que se trata de "un paso fundamental de nuestra política de inserción inteligente en el escenario internacional".
 
Todos estos son diagnósticos optimistas que, sin embargo, chocan con la visión que tiene otro sector del aparato productivo y que es compartida por algunos analistas, sindicatos, cámaras sectoriales y figuras de la oposición.
 
Lo que observan no es tanto la oportunidad que se abre a nivel exportaciones sino los riesgos de sufrir una avalancha importadora, al tiempo que se podría generar una mayor competencia en el mercado brasileño, el destino natural para los productos de Pymes nacionales.
 
Alberto Fernández fue uno de los primeros en criticar el pacto, al considerar que traerá "perjuicios a nuestra industria y el trabajo argentino". La conclusión es que el objetivo primordial de las potencias europeas fue el de asegurar la apertura del Mercosur para sus productos industriales, mientras que el TLC genera que la Argentina se convierta en un mero proveedor de materias primas. Un acuerdo que beneficia las grandes multinacionales europeas y las patronales sojeras argentinas.
 
El acuerdo firmado tiene que pasar por el tamiz del Congreso argentino y el parlamento europeo. La contracara del festejo macrista es la preocupación de cámaras empresarias y sindicatos, que temen ser la "variable de ajuste" y sucumbir a la competencia. Los peligros de alcanzar el libre comercio con las potencias europeas es que entran en zona de riesgo 186.000 puestos de trabajo en el sector industrial por la baja de aranceles. ¿Esto es volver al mundo?
 
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Desde la consultora Abeceb -que supo dirigir el propio Sica durante años- aseguraron que el acuerdo -que elimina más del 90% de los aranceles en el comercio entre ambos bloques-, "es una oportunidad para nuestro país, pues asegura el ingreso a un mercado con un ingreso per cápita promedio de u$s36.000".
 
Además, en un contexto en el que el mundo está en vilo por el avance de una guerra comercial entre Estados Unidos y China, para los analistas de Abeceb, el TLC a futuro facilitará la atracción de inversiones.
 
Desde Red Observar, un think tank conformado por el Centro de Economía Política y el Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior, entre otras agrupaciones- también advirtieron sobre los términos del acuerdo.
 
A grandes rasgos, el bloque europeo eliminará aranceles para el 93% de las exportaciones que realiza el Mercosur y otorgará un trato preferencial para casi todo el 7% restante. El bloque sudamericano, en tanto, eliminará aranceles para el 90% de los productos que llegan desde el mercado europeo.
 
El problema -advierten desde Red Observar- es que la UE "no reconoce en ningún tramo el concepto de asimetría entre las partes".
 
"Pese a que quintuplica en PBI al Mercosur y más que duplicó sus exportaciones a la región en los últimos diez años, ha obtenido un sinnúmero de concesiones en materia de desgravación de bienes, reglas de origen, compras públicas, servicios y establecimiento y propiedad intelectual", alertaron.
 
En la misma línea, un reciente trabajo realizado por el Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior (ODEP), que conduce Paula Español, ya había alertado sobre los riesgos de alcanzar el libre comercio con estas potencias: en concreto, proyectan que entran en zona de riesgo 186.000 puestos de trabajo en el sector industrial por la baja de aranceles.
 
 
¿Oportunidades o amenazas?
 
Desde Abeceb reconocen que el cierre de la negociación entre ambos bloques supone algunas amenazas para el entramado productivo.
 
De acuerdo con la consultora, los sectores que podrían sufrir una mayor competencia importada son aquellos relacionados con la metalmecánica, como por ejemplo la industria automotriz y la autopartista, así como también las empresas productoras de bienes de capital y productos metálicos.
 
Además, advierten que otras ramas de actividad que podrían sufrir mayores presiones competitivas a mediano plazo son las vinculadas a la industria química, principalmente los laboratorios.
 
En otro párrafo, los analistas reconocen que un acuerdo de estas características "tiene más chances de ser aprovechado por grandes empresas que por Pymes".
 
"Para estas últimas, la integración con la UE puede significar un reto, dado que cuentan con menores recursos para insertarse en los mercados globales y hacer frente a la competencia", advirtieron.
 
En paralelo, desde Brasil, el analista Gustavo Segré se manifestó a favor del acuerdo, pero igualmente planteó que "las Pymes van a sufrir si en la Argentina no se avanza con reformas estructurales", especialmente a nivel carga tributaria, retenciones, leyes laborales y costo del financiamiento.
 
Desde Red Observar plantearon que la posibilidad de que los gigantes europeos puedan entrar al mercado argentino y brasileño sin aranceles, "debilitará profundamente y hasta podrá desintegrar el tejido industrial del Mercosur".
 
Entre las numerosas críticas, por ejemplo, el documento señala que los negociadores argentinos aceptaron eliminar el 100% de los aranceles a todas las autopartes que llegan desde la Unión Europea, que se desgravarán de manera lineal en 15 años.
 
"Fuimos moneda de cambio", disparó en diálogo con iProfesional un directivo de AFAC, la principal cámara autopartista.
 
"El Mercosur quería bajar los aranceles para los bienes agrícolas y lo lograron entregándoles nuestro mercado a los europeos", se quejó, evidenciando su preocupación.
 
"Ya con los aranceles que tenemos estamos teniendo muchos problemas para competir, por la carga impositiva, las leyes laborales y los costos logísticos. Imaginate cuando empiecen a llegar los componentes sin aranceles", agregó.
 
"Esto, a la larga va a generar que se pierdan inversiones y que las terminales automotrices se provean directamente desde Europa", sostuvo.
 
Desde el ODEP estimaron que en el sector autopartista hay en riesgo unos 32.500 empleos. En paralelo, advirtieron que en las terminales se podrían recortar hasta 9.500 puestos.
 
En paralelo, también hicieron referencia a los efectos que habría a nivel laboral en los llamados sectores sensibles, como textil, calzado, muebles y marroquinería, donde estiman que se podrían perder hasta 47.000 empleos.
 
Si bien desde Bruselas el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevere, se encargó de llevar tranquilidad, afirmando que el TLC beneficiará a las economías regionales, hay sectores que también están anticipando efectos colaterales.
 
Tal es el caso de la industria del aceite de oliva, con fuerte presencia en San Juan, Mendoza, La Rioja y Catamarca.
 
"Temblamos ante el ingreso sin arancel del 31,5% de los aceites europeos en nuestro mercado interno, en donde ya los encontramos muchas veces a igual precio que lo nuestro, a pesar de la tasa que abonan", reclamaron desde la Cámara Olivícola de San Juan.
 
La entidad agregó que están en desigualdad de condiciones, dado que la UE subsidia a ese sector, lo que pondría en riesgo a unas 40.000 familias que dependen de este sector.
 
Pero no sólo las Pymes o las agrupaciones de economistas K están preocupados por este TLC. Desde la Unión Industrial Argentina también alzaron su vos, dado que hasta último momento nunca supieron qué es lo que se estaba negociando con los delegados europeos, algo que consideran un "disparate".
 
En los últimos meses, desde analistas hasta directivos de alto rango de la entidad fabril, si bien siempre recalcaron que era importante integrarse de manera inteligente al mundo, no ocultaron su preocupación de tener que salir a competir contra países con otras realidades muy diferentes a nivel leyes laborales, financiamiento, costos logísticos e índices de inflación.
 
 
Los sindicatos, en pie de guerra
 
A través de un duro comunicado, desde la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, integrada desde el lado argentino por la CGT y las dos CTA, plantearon que el pacto con la UE tendrá "un funesto impacto" sobre el sistema productivo.
 
Tras criticar lo que consideraron fue una negociación poco transparente, agregaron que la misma no tuvo en cuenta las sensibilidades que existen en materia de empleo, especialmente del lado del Mercosur.
 
Uno de los puntos señalados es el que se refiere a las reglas de origen flexibles que tienen en la UE. Esto es, ni más ni menos, que la posibilidad que tienen hoy las empresas europeas de utilizar insumos de otros países -como por ejemplo, los asiáticos-. Para los gremios, esto generaría un riesgo de "triangulación" a partir de mercados con "bajísimos salarios y en donde no se respetan los derechos laborales más básicos".
 
Desde Red Observar coincidieron con el mismo diagnóstico: son elevados los riesgos de una mayor competencia importada desde el momento en que el bloque europeo tiene criterios flexibles que permiten que mercadería ingresada desde Asia y con un mínimo proceso de terminación obtenga el sello de la UE, pudiendo a futuro ingresar a la Argentina sin aranceles.
 
Desde la Coordinadora de Sindicatos, consideraron además que es llamativo haber alcanzado un TLC sin haber realizado estudios previos que estimen el impacto a nivel empleo. De modo que plantearon su "absoluto rechazo al acuerdo, en lo que respecta tanto a sus formas como a sus contenidos".
 
Frente a las voces críticas que comenzaron a alzarse por parte de algunos sectores industriales y sindicales, desde Cancillería aclararon que el pacto "no implica una apertura inmediata: el 60% de la oferta del Mercosur se desgravará en un plazo de 10 años o más, un porcentaje muy relevante si se considera que otros países con acuerdos con la UE lograron plazos más breves para la mayoría de los productos". 
 
Además, agregaron que "el acuerdo consiguió plazos extensos para la entrada en vigor de las mejoras arancelarias, lo que permite continuar el programa de transformación productiva y mejora de la competitividad del Mercosur".
 
Además, ratificaron que el acuerdo no implica apertura sin contención, dado que le mismo prevé "mecanismos para evitar el fraude en materia de origen y aduanero y establece mecanismos de salvaguardias bilaterales que permiten suspender temporalmente las preferencias arancelarias o reducirlas, en caso de amenaza o daño grave a un sector industrial e implementa un mecanismo de solución de controversias".
 
Por Juan Diego Wasilevsky
 
Fuente: iProfesional
 

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12-12-2019 / 08:12
12-12-2019 / 08:12
El nuevo ministro de Economía, Martín Guzmán, mostró a grandes trazos el camino para revertir la delicada desastrosa económica que dejó Mauricio Macri. Dijo que una de las rutas que podría tomar, la de la emisión monetaria, en realidad es una trampa que llevaría a la desestabilización general de las principales variables.
 
También fue enfático en que no hay espacio para generar impulso fiscal, porque el mapa heredado ofrece un pasaje que se estrecha por la propia recesión. Además, sostuvo que para lograr consistencia hay que tender a conseguir superávit primario (que los ingresos del Estado superen a los gastos, sin contar los pagos de deuda).
 
Guzmán también dijo que el principal objetivo en materia macroeconómica es dejar de caer, y confirmó que habrá aumentos de emergencia para jubilaciones y asignaciones. Sin shock de emisión ni suba del gasto público, el camino será reorientar los 1,2 billones de pesos que actualmente están previstos para cancelar vencimientos en 2020. Esa será la principal caja para financiar a empresas y familias, mejorar los ingresos populares y empezar a encender la economía.
 
Guzmán remarcó que la renegociación de la deuda es fundamental para darle consistencia a un plan económico integral. Es clave no solo porque Argentina no está en condiciones de cumplir sus compromisos, como coincide todo el arco de economistas y admitía hasta el ex ministro de Cambiemos, Hernán Lacunza.
 
La negociación con los acreedores también es esencial por otro motivo: se necesita liberar recursos para apalancar políticas que rescaten a la producción y al mercado interno. El margen de maniobra del año que viene surgirá de lo que se logre con los tenedores de bonos.
 
El proyecto de Presupuesto para 2020 que había presentado el gobierno anterior destinaba el 19,3% de las partidas a los pagos de deuda pública. Cuando Macri había empezado su gestión en 2015, la carga era equivalente al 5% de las partidas. Es decir que en 4 años cuadruplicó el volumen de intereses por el brutal endeudamiento que generó.
 
Sobre gastos totales estimados en 6,2 billones de pesos, para deuda pública estaban previstos 1,2 billones. Guzmán pretende no gastar nada de eso el año que viene y repetir el escenario en 2021. Esa fuente de financiamiento indirecta, pactada con los bonistas, sería la más importante en el arranque del programa económico.
 
Quedan otras dos que el ministro no mencionó. La primera es incrementar la recaudación fiscal con nuevas retenciones a las exportaciones, tanto del complejo agropecuario como de la minería, bajando las de la industria. También aumentar los ingresos por Bienes Personales, gravar las ganancias extraordinarias de los bancos y a quienes blanqueron y dejaron el dinero fuera del país. La última es una reasignación de partidas con una orientación progresiva del gasto público.
 
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11-12-2019 / 16:12
En una jornada cruzada por la emoción y la esperanza de la multitud que copó desde temprano el centro porteño, Alberto Fernández asumió como presidente de la Nación con un mensaje en el que hizo especial hincapié en la necesidad de unir a los argentinos, una especie de leit motiv que se repitió a lo largo de la jornada. Planteó como prioridad de su gestión la lucha contra el hambre y adelantó reformas en la Justicia y en los servicios de inteligencia, dos áreas delicadas.
 
"Durante cuatro años escuchamos que nosotros no volvíamos más, ¡pero esta noche volvimos y vamos a ser mejores! Gracias argentinos, a trabajar a partir de mañana por ese país que nos merecemos", concluyó Fernández antes de fundirse en un abrazo con Cristina y que los fuegos artificiales iluminaran el cielo sobre la Plaza de Mayo.
 
En una suerte de consejos al nuevo presidente, la vicepresidenta le había expresado: "no se preocupe por la tapa de un diario, preocúpese por llegar al corazón de los argentinos".
 
A propósito de esos planteos, Fernández dio una definición. "Sé muy bien que la política es contradicción de intereses. Y sé muy bien con Cristina a quiénes representamos: a los que sufren, a los que se quedaron sin trabajo, a los que se quedaron sin escuela, a los que deambulan por esta ciudad buscando el techo de un banco para pasar la noche", sostuvo.
 
Agradeció a Dios haber conocido a Néstor y Cristina Kirchner, y pidió que no se insulte a Mauricio Macri con el cantito que se conoció como "el hit del verano". "No, no ya no. Todo eso ya pasó", cortó. Sostuvo que había que recordar el pasado reciente pero para no repetirlo y no reincidir en las divisiones. "Con las divisiones ganan los de siempre", consideró.
 
Fernández buscó, en la medida de lo posible, presentarse como una persona común afrontando un día único. Mostró en las redes sociales cómo se preparaba para ir al Congreso, hizo una consulta para saber si estaba bien su atuendo. Luego salió manejando su Toyota junto a su mujer Fabiola. Afuera lo esperaban vecinos de Puerto Madero para saludarlo. Habían armado el nombre Alberto, cada uno con una letra.
 
La plaza del Congreso había comenzado a llenarse desde temprano. Pese a que no hubo asueto y que las temperaturas eran muy altas desde la mañana, la característica fue gente festejando y cantando por donde fuera. La sensación era de alivio luego de una transición que se hizo eterna.
 
La llegada de Fernández sirvió para avivar los ánimos, tanto afuera como adentro del Congreso. En el ingreso lo esperaban las vicepresidentas Cristina y Gabriela Michetti. Fue muy comentado el gesto de Fernández de ayudar a Michetti con su silla, lo mismo que el gélido saludo entre Cristina y Mauricio Macri. La vicepresidenta electa no le obsequió ni una mirada. En sintonía, la marcha peronista que cantaron los legisladores y desde los palcos sonó más fuerte cuando apareció Macri en escena. Su presencia generaba incomodidad. 

10-12-2019 / 09:12
#Chaupelotudo. Se termina el peor gobierno desde el regreso de la democracia. Y uno de los más dañinos de la historia nacional. En sus cuatro años de mandato Mauricio Macri acumuló todo tipo de récords negativos y perpetró un saqueo a favor de los ricos amparado en el odio político antiperonista.

El mandato de Alberto Fernández y Cristina Kirchner arranca condicionado por la espantosa herencia que recibirá y la demanda reparatoria de los propios, sometidos durante cuatro años a una campaña feroz de estigmatización. Ante la tentación de la revancha, no comerse al caníbal. No ser injusto con los injustos.
 
El nuevo gabinete anticipa la aplicación de un programa progresista con altas dosis de realpolitik, a tono con lo que impone el contexto geopolítico y con la necesidad de acumular fuerza de cara a lo que viene: el 48% alcanzó para ganar las elecciones, pero es escaso para arar en tierra arrasada.
 
Alberto Fernández jurará este martes pero viene gestionando desde el día posterior a las Primarias Abiertas (PASO). Todo lo que estaba a su alcance (que no es tanto) y muy bien dentro de lo disponible. El Plan Argentina Contra el Hambre es el ejemplo de una gran movida que se vino pensando, articulando y que arrancará mañana. Otras requerirán más tiempo, debates, elaboraciones.
 
Las dos primeras fortalezas de Fernández son su legitimidad de origen y un aceptable poder relativo en el Congreso. Contará con mayoría propia en el Senado, le pasará muy cerca en Diputados. Pactando está en condiciones de lograr aprobación de las leyes y hasta rondar los dos tercios de la Cámara Alta necesarios para conseguir Acuerdos.
 
Los bloques de Juntos por el Cambio (JpC) seguramente perderán legisladores pero seguirán siendo potentes. Cuesta imaginar, sin embargo, que se den maña para obstruir o frenar las iniciativas del Ejecutivo. Los números no le dan y, tal vez, tampoco exista voluntad unánime de las facciones de la Alianza.
 
El PRO de Macri se radicalizó en campaña y en el calvario post derrota. Encarna un bolsonarismo argentino, confirmado por las monsergas de Macri y la designación de la gurka Patricia Bullrich como presidenta del partido. Más a la derecha... en la Argentina no se consigue. La intransigencia, todo lo indica, será lo suyo. Su respeto a las reglas democráticas... habrá que ver.
 
Luego de años en el llano, Alberto reingresará hoy a la política de palacio, ámbito natural del status quo. Su éxito o fracaso dependerá, sin embargo, de la fortaleza que acumule en la calle. Porque el proyecto oligárquico que encarnó Macri se va del gobierno, pero no del poder. Sigue enquistado en los tribunales, en el periodismo hegemónico, en los grandes bancos, en los directorios de las empresas monopólicas y el gran capital concentrado, que no le darán al Gobierno popular ni el beneficio de la duda.
 
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09-12-2019 / 07:12
Lo que parecía imposible, sucedió: después de las derrotas electorales de Mauricio Macri en la Nación y en Buenos Aires, el macrismo sufrió una nueva caída al perder en Boca, el bastión en el que nació y creció su poder. Lo hizo posible la lista opositora que encabezan Jorge Amor Ameal y Mario Pergolini, pero que tuvo en Juan Román Riquelme, el máximo ídolo del club, como principal emblema del triunfo.
 
Pasada largamente la medianoche y escrutadas más del 80% de las mesas, en un conteo lentísimo y que pasó por diferentes etapas, la dupla opositora se imponía con un 53,5% de los votos por delante del oficialismo que proponía a Christian Gribaudo y Juan Carlos Crespi como postulantes, que sumaban un 30,6%. En tercer lugar, con un 15,9% se ubicaba la lista de José Beraldi y Rodolfo Ferrari.
 
"Ganamos porque la gente no aguantó más. Lo primero que vamos a hacer es abrirle la puerta al socio", dijo un exultante Ameal, cerca de la una de la mañana. A su lado, Pergolini destacaba la grandeza del club, por haber logrado que casi 40 mil personas se acercaran a votar.
 
Atrás había quedado una elección récord para un club argentino, con 38.363 votantes, en la que la dupla Ameal-Pergolini logró un triunfo claro que supone el fin del macrismo en Boca después de 24 años de hegemonía, desde que Macri se impusiera en los comicios de diciembre de 1995 al binomio que componían Antonio Alegre y Carlos Heller.
 
Como había pedido Riquelme, desde muy temprano los socios de Boca se acercaron en masa a la Bombonera para votar, en unas elecciones que mostraron irregularidades y que tuvieron varias denuncias por parte de los opositores. "Son tramposos, son tram-po-sos", bramaba Riquelme cuando se iba enterando de los problemas.
 
Ameal comenzó dando la sorpresa al imponerse por 2 puntos en las mesas de las peñas, que se estimaba que iban a ser favorables al oficialismo. Gribaudo solo se impuso entre los vitalicios, en tanto que la sorpresa la dieron las mesas de Damas, que le daban más de 100 votos de diferencia para la vuelta del ídolo en cada una de ellas, con excepción de una.
 
Así, con casi el 100% escrutado, Ameal llegaba al 52,84% de los votos, mientras Gribaudo tenía 30,6% y José Beraldi, el tercero en discordia, solo 16,41%. Pero luego de unas mínimas dudas, cuando las primeras mesas de activos marcaban paridad, la tendencia se consolidó con diferencias amplias en las mesas que concentraban a la mayoría de los votantes.
 
Y allí la tendencia se hizo irreversible, por más que el escrutinio avanzaba a paso de tortuga. Pero si esperaron 24 años para sacar al macrismo de Boca, los ganadores no se preocuparon demasiado y celebraron una victoria que hace un tiempo parecía imposible.
 
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