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Nacionales - 29-06-2019 / 09:06
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

La migración de peronistas al macrismo no se produjo ni se producirá

La migración de peronistas al macrismo no se produjo ni se producirá
El volumen de la deuda y la agenda de vencimientos solamente se pueden entender como una forma de hacer que los negociadores lleguen debilitados por la urgencia y así imponerles sus condiciones. El macrismo generó esta dependencia y al mismo tiempo condicionó al gobierno que asuma para que la mantenga.
Los grandes medios corporativos que sostienen al macrismo no pueden evitar el atractivo mediático que produjo Alberto Fernández con un discurso conciliador que los desconcierta aunque cause sorpresa en sus propias filas.
 
Ya dijo que no avanzará con la ley de medios y que evitará los temas más confrontativos. Se mostró amigable con los gobernadores, los sindicalistas, con los hijos pródigos que retornaron al tronco peronista y con los aliados no peronistas.
 
Como contrapartida de la intensa actividad que desplegó el candidato del Frente de Todos, el macrismo quedó constreñido a la designación de Miguel Ángel Pichetto como el candidato a vice de Macri. Lo presentaron como la palanca milagrosa que iba a inclinar las simpatías de gran cantidad de punteros peronistas del conurbano, entre heridos de la interna, duhaldistas y menemistas residuales.
 
Pero el tema estratégico para incorporar a esos punteros, que no son tantos ni mueven tantos votos, es la participación en las listas. Y en esa tarea, a Pichetto lo dejaron fuera, con lo que la lluvia de peronistas corrió la misma suerte que la lluvia de inversiones: nunca se produjo ni se producirá.
 
Los Fernández se reunieron en ese tiempo y en términos muy cordiales con los ganadores de Chubut y Santa Fe, Mariano Arcione y Omar Perotti, supuestamente alejados, así como dirigentes del PJ cordobés que en su provincia están alineados con el gobernador Carlos Schiaretti. Alberto Fernández viajó a Tucumán y a Misiones y tiene previsto hacerlo a  Catamarca y La Rioja.
 
La conformación de las listas hizo ruido con la incorporación de Sergio Massa y aliados extrapartidarios, pero finalmente privó la lógica más rasante de la política, las listas encajaron aunque quedaron muchos heridos, pero nadie se fue.
 
Las expectativas de los intendentes del conurbano se redujeron al compromiso para que no haya listas internas de oposición en los distritos donde algunos de ellos reeligen. Se bajaron las otras listas y quedaron heridos, pero nadie se fue.
 
Frente a esa intensa actividad, el macrismo no tiene demasiado para ofrecer, más que esperar una leve mejora en la economía. Pero esa mejora está en la cabeza de los técnicos. Aunque se frene la caída, la mayoría ya está muy abajo, agarrado con las uñas para no seguir cayendo y lo que quiere es ascender, sacar la cabeza para respirar, no solamente que se frene allá en el fondo.

 
Apagón y deuda
 
El apagón por tiempo indefinido que sufre la ciudad de La Plata aparece como metáfora del apagón que se produjo en el oficialismo desde el lanzamiento de los Fernández. Los vecinos que queman gomas y levantan barricadas son los únicos protagonistas mientras María Eugenia Vidal y el intendente Julio Garro se recluyen en sus respectivas casas de gobierno.
 
El apagón en Cambiemos es más notorio porque perdió la iniciativa que tuvo desde que asumió la Presidencia. Sus dos triunfos consecutivos, 2015 y 2017, provocaron desconcierto en el peronismo, que se sumió en una interna cruel de acusaciones mutuas, pases de factura y dispersión. La crisis alteró ese cuadro, que terminó por invertirse con la proclamación de Alberto y Cristina Fernández, que pasaron a ocupar el centro del ring.
 
El problema de la deuda será el eje principal de un eventual gobierno fernandista. Esa puja no se puede dar el lujo de un frente interno desarbolado. Dicen que será un gobierno nestorista. Pero no por oposición a otro cristinista.
 
Fueron etapas diferentes. Muchos recordarán con sabor amargo cuando Néstor le abrió al Grupo Clarín la posibilidad de fusionar a Multicanal y Cablevisión y ocupar así una posición dominante en el ámbito de la comunicación. La culminación de ese proceso fue en el 2006, cuando también culminaba la puja para sacar al FMI y lograr una quita de casi el 70 por ciento de la deuda.
 
Néstor Kirchner lo ilustraba con la frase "primero tenemos que salir del infierno". Su gestión tuvo ese tono. Cuando comenzó la campaña por Cristina Fernández de Kirchner, habló de que, ahora sí, después de salir del infierno, sería el tiempo de repartir y profundizar la democracia.
 
Pero las diferencias son gruesas con el gobierno de Néstor Kirchner. La mayoría de la deuda que negoció Kirchner era privada, mientras que la contraída con organismos internacionales era menos del 30 por ciento del total.
 
Ahora la deuda con el FMI es más abultada y sus vencimientos están cronometrados con precisión para condicionar al próximo gobierno. La negociación será más difícil porque no son acreedores particulares sino que el Fondo representa a las principales economías del planeta con las cuales Argentina necesita comerciar.
 
Los directivos del FMI ya se reunieron con Roberto Lavagna, Juan Manuel Urtubey y Axel Kicillof. El jueves a la mañana, Alberto Fernández se reunió con Alejandro Werner, director ejecutivo del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI. Werner, miembro de una familia de exiliados, es argentino nacionalizado mexicano, hijo del que fuera jefe de gabinete de José Ber Gelbard, durante el tercer gobierno de Perón.
 
En el comunicado que emitió, Alberto Fernández dio a entender cuáles serían los argumentos en una eventual negociación. En primer lugar les dijo que le sorprendía "la complacencia del FMI" con las políticas del macrismo que desencadenaron la crisis. O sea: los considera corresponsables.
 
Subrayó que el contrato de deuda con Argentina está "en abierta violación" con el Acta Constitutiva del FMI porque no respetó los volúmenes ni los destinos estipulados en el acta para esos préstamos Y en tercer lugar le recordó que no había sido sometido a la aprobación del Congreso Nacional, lo que implica que está flojo de papeles.
 
En el comunicado del candidato del Frente de Todos no se habla de default ni de quitas. Sin embargo, Fernández expresó que le planteó a Werner su disposición a "reformular" los contratos de deuda con el FMI. Y que a su juicio, "el endeudamiento y el repago deben estar en relación con el crecimiento".
 
Es difícil entrever los objetivos de máxima y de mínima en esa negociación, pero es evidente que será una puja intensa y que será el eje de los cuatro años de gestión en el caso de que los Fernández ganen la elección.
 
Pero tendrá que ser una negociación rápida porque el gobierno que asuma no tendrá presupuesto para gobernar. El volumen de la deuda y la agenda de vencimientos solamente se pueden entender como una forma de hacer que los negociadores lleguen debilitados por la urgencia y así imponerles sus condiciones.
 
El macrismo generó esta dependencia y al mismo tiempo condicionó al gobierno que asuma para que la mantenga.
 
El Fondo especulará con ese factor y lo más probable será que cualquier negociación corta resulte desfavorable. Para una negociación más larga, el gobierno que llegue deberá contar con fuerte respaldo y sin demasiados frentes de guerra interna abiertos.
 
Sin embargo, como abogado y profesor de derecho, en varias declaraciones, Alberto Fernández mostró su preocupación por las aberraciones cometidas en el Poder Judicial como parte de la persecución a la oposición al macrismo.
 
Sobre este tema, el martes 2 de julio a las 19 horas, en el Teatro Roma de Avellaneda se hará un festival por los presos políticos, en el que participarán Dady Brieva, Peteco Carabajal, Lidia Borda, Ignacio Copani y otros artistas. Desde trabajadores de cooperativas hasta ex funcionarios del gobierno anterior, presos sin condena o con juicios amañados, forman parte de la lista de presos políticos.
 
El candidato fue más crítico en el aspecto judicial de ese fenómeno, que en el mediático, donde habría que investigar la participación de periodistas en operaciones de los servicios de inteligencia. Dejan de ser así comunicadores para actuar como espías por interés económico u otros beneficios.
 
Las pruebas en la causa que lleva el juez Alejo Ramos Padilla son difíciles de contrastar. También habría que investigar la campaña contra Aníbal Fernández, con la famosa "morsa" y el triple crimen de General Rodríguez. Es prácticamente imposible que hubiera allí una participación "ingenua".
 
De todas maneras son temas que aparecen como secundarios en las declaraciones del candidato, frente a la problemática económica, o las de de salud y educación.
 
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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23-07-2019 / 09:07
Según estimaciones privadas, la producción industrial caerá 4,6% en 2019 afectada por el fuerte deterioro del poder adquisitivo y la política de apretón monetario con tasas por las nubes. Un retroceso superior al 2,5% proyectado por la Unión Industrial Argentina.
 
De confirmarse una baja de esta magnitud, el Gobierno de Mauricio Macri dejará una profunda herida para el sector manufacturero, que acumulará un derrumbe superior al 11% a lo largo de su mandato.
 
Un informe de la Fundación Capital (FC), que dirige Martín Redrado, planteó que pese a haber tocado piso en el primer trimestre, la economía no logra salir del pozo, aun con el impulso del fuerte crecimiento del agro que resulta el único motor en marcha.
 
De acuerdo a sus cálculos, el primer semestre habría cerrado con una caída del producto del 3,3% interanual que la llevó a su nivel más bajo en siete años.
 
Con indicadores sectoriales que adelantan una leve desaceleración de la baja, en la segunda mitad la actividad mostraría una tenue mejora del 0,9% interanual, ante una menor base de comparación y gracias a un pequeño repunte en el salario real.
 
Así, la consultora proyectó que la PBI cerrará 2019 con un declive del 1,3%, una décima menos que el promedio previsto por los analistas consultados por el BCRA en su último Relevamiento de Expectativas de Mercado.
 
Además, estimó que, sin contar la cosecha récord, la caída anual sería el doble de grande. Es que, por la caída del consumo y el muy elevado costo de financiamiento, la industria y el comercio cerrarían el año con fuertes retrocesos del 4,6% y 6,5% interanual, respectivamente, y en conjunto restarían 1,5 punto al producto.
 
En ambos casos, uno de los principales factores es el desplome del poder adquisitivo. 
 

22-07-2019 / 09:07
"Hiperpolarización". Esa es la palabra más escuchada en las últimas jornadas en los mentideros políticos. La utilizan analistas, consultores y los propios protagonistas. Se refiere al escenario político que, a gran velocidad, va fluyendo rumbo a las PASO.
 
A menos de tres semanas para las elecciones, que en rigor definirá las candidaturas de las generales de octubre, los dos búnkers de los cuales saldrá el futuro Presidente ya manejan un escenario en el que las candidaturas de Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto y la de Alberto Fernández y Cristina Fernández concentran nada menos que el 80% de los votos.
 
Incluso, en el Instituto Patria -desde donde se maneja la campaña de Cristina- no descartan que la hiperpolarización se acerque al 85 por ciento. Esto implica que el escenario de definición que se esperaba para octubre podría ocurrir ya en las PASO de agosto. Y se entusiasman con que la fórmula opositora se ubique ya en "zona de victoria en primera vuelta".
 
Esa misma lectura se está haciendo en estos días en otras oficinas, aunque con menos triunfalismo: los operadores financieros -tanto de la City porteña como de Wall Street- están yendo a posiciones defensivas, a la espera de que la situación se aclare. Es que el escenario que se abre para el dólar varía mucho según qué candidato se imponga.
 
Lo cierto es que se ve un escenario inédito de la política argentina de los últimos años. De hecho, en las últimas competencias hubo tres corrientes bien diferenciadas: los dos polos determinados por el oficialismo de Cambiemos, a un lado, y el Kirchnerismo, del otro. En el medio, el Peronismo "moderado" liderado por Sergio Massa, hoy candidato estelar en las boletas de los Fernández.
 
El hecho de que el "espacio del medio" -hoy representado por Lavagna-Urtubey- se haya reducido (algunos hablan directamente de una implosión) da lugar al crecimiento de los dos polos. Un verdadero "mano a mano" que, a la hora de estimar un resultado, la mayoría de los encuestadores grafica como una verdadera moneda al aire.
 
Lo cierto es que, bajo este nuevo escenario pre electoral, los "laboratorios" de ambos lados se han puesto a elaborar distintos contextos para el 11 de agosto a la noche, una vez que se conozcan los resultados.
 
Consultores como Rosendo Fraga y Lucas Romero (Synopsis), entre otros, ya hablan de la cada vez mayor probabilidad que el futuro presidente de los argentinos se defina en octubre. Es decir, que Macri o Fernández gane en primera vuelta por llegar al 45% de los votos, el "piso" a partir del cual un candidato puede ganar en primera vuelta.
 
"Es perfectamente posible que uno de los candidatos obtenga entre 42% y 44% de los votos y quede a un paso de ganar en primera vuelta, en octubre", afirma Fraga.

22-07-2019 / 08:07
Este viernes, durante la visita de campaña que Mauricio Macri y María Eugenia Vidal hicieron a la ciudad de Azul, una mujer se acercó hasta donde estaba el presidente y lo insultó por el cierre de Fanazul, la emblemática fábrica que el Gobierno desmanteló y cerró. "Nos dejaste sin trabajo, sos un hijo de puta", gritó Fernanda Marsciano, quien luego vería como la rodeaban los policías para llevarla detenida.
 
Marsciano es esposa de un ex trabajador de la fábrica militar de Azul, y en ese momento regresaba de hacer las compras cuando se cruzó con el operativo de seguridad que acompañaba a Macri y a Vidal durante su recorrida por el Hospital de Niños.
 
A pesar de la bronca y la angustia, la mujer nunca intentó acercarse a los mandatarios, quienes estaban fuertemente custodiados. Sin embargo, los policías la rodearon rápidamente y se la llevaron del lugar sin mediar palabra, como puede verse en los videos que se subieron a las redes. "Queremos trabajar, se necesitan fuentes de trabajo, la gente se está muriendo de hambre", fue lo último que alcanzó a gritarle Fernanda Marsciano a la distancia.
 
En la sede policial informaron que "desde ahora en más, esa clase de manifestaciones serán plausibles de enfrentarse a una detención por contravención". La decisión policial se basa en un decreto de la última dictadura militar genocida incluido en el Código de Faltas.
 
Fernanda Marsciano permaneció varias horas detenida e incomunicada en la comisaría primera de Azul y ahora tiene abierta una causa contravencional por disturbios en la vía pública, en donde el juez correccional Aníbal Álvarez deberá decidir si la absuelve o no.
 
"Es una actitud absolutamente provocativa del Gobierno nacional, provincial y local, que vienen a esta ciudad después de cerrar Fanazul y dejar a 200 familias sin trabajo. Encima detienen a Fernanda ante su desesperación", opinó Vanina Zurita, secretaria general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). "Esta gestión muestra constantemente el desprecio que tienen por la clase trabajadora. Son unos cínicos", agregó.
 
Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) entiende que la libertad de expresión debe contemplar aquellos dichos que "ofenden, resultan chocantes o perturban", porque "tales son las exigencias del pluralismo, la tolerancia y apertura mental sin las cuales no existe una sociedad democrática". No justificamos su reacción, pero la dominó la impotencia. Repudiamos la falta total de sensibilidad social del gobierno de Macri, que eligió la represión y la comisaría y no contenerla y solucionarle su problema.
 
La Opinión Popular

21-07-2019 / 09:07
La economía a partir del 2020 estará muy condicionada por la herencia macrista. El stock de deuda equivalente a casi el 90 por ciento del Producto Interno Bruto es una carga muy pesada. Si a este ya potente limitante se le agrega que el Fondo Monetario Internacional es auditor de la gestión de gobierno y uno de los principales acreedores, la capacidad de desplegar una política económica con cierto margen de autonomía se reduce considerablemente. 
 
Es una restricción fundamental para las perspectivas de un gobierno diferente al actual, incluso también para un escenario de Mauricio Macri reelecto. Lo que sucede es que no hay misterios acerca de qué pasará en un segundo mandato macrista.
 
No habrá una estrategia para tratar de administrar esa restricción, sino que el sendero anunciado es hacer lo mismo pero más rápido, lo que tendrá como consecuencia la profundización de la actual crisis socioeconómica. Cada una de las variables congeladas a presión (dólar y tarifas ) tiene destino de estallido, el cual sería más intenso que los desbordes padecidos en estos años de macrismo. En ese panorama crítico, el Fondo estará omnipresente en la vida cotidiana indicando la hoja de ruta que pretende para la economía argentina.
 
El gobierno de Macri convocó nuevamente al país al FMI, con todo lo que eso significa, no sólo como proveedor de dólares -además acreedor privilegiado-, sino como auditor dominante de la política económica. No son secretas las exigencias que planteará la tecnoburocracia de Washington para el gobierno 2020. El camino que han trazado es:
 
1. Como el programa financiero definido con el gobierno de Macri es un desastre, al concentrar el 90 por ciento del crédito entre junio de 2018 y diciembre de 2019, y que ha sido diseñado para financiar la campaña electoral del oficialismo, a mediados del año próximo será necesaria la redefinición de los vencimientos, concentrados en 2021 y 2022.
2. El Fondo está predispuesto a refinanciar los vencimientos, convirtiendo el stand by en un programa denominado Extended Fund Facility, de hasta 10 años.
3. El paso previo que propondrá es colaborar en el "reperfilamiento" de la deuda con el sector privado. Como lo ha dejado escrito en el memorándum de entendimiento del stand by y en cada una de sus revisiones, la deuda argentina es "insustentable con elevada probabilidad".
4. Todo este esquema de colaboración del FMI viene con una exigencia: instrumentar las reformas laboral, previsional y tributaria, además de continuar con el ajuste fiscal. 


Es una hoja de ruta que muestra disposición a ayudar a administrar la carga pesada de la deuda, pero con un condicionamiento fulminante para cualquier política que aspire a mejorar el bienestar general.

20-07-2019 / 11:07
Mike Pompeo, representante de Donald Trump, está en la Argentina para consolidar el encolumnamiento incondicional de Macri y avalar la política del macrismo. El secretario de Estado tuvo un día agradable, porque según su cuenta de Twitter, estuvo "encantado de reunirme con el presidente Mauricio Macri". La satisfacción viene por el estrecho alineamiento de Argentina con la parte más agresiva de la política exterior yanqui.
 
La conferencia ministerial de Lucha Contra el Terrorismo le permitió saludar el regalito argentino de salirse del marco de las Naciones Unidas en cuánto a quién es un terrorista y quién no. Macri, por decreto y sin consultar al Congreso, creó un registro propio y lo estrenó poniendo a Hezbollah, el tipo de cosas que en Washington saludan como políticas de Estado.
 
La llegada del funcionario americano, que en términos reales es el segundo más poderoso en cualquier gobierno norteamericano, sella las nuevas relaciones carnales. Esto se venía preparando desde hace rato y tuvo un evento previo el mes pasado, cuando llegó el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de las fuerzas armadas de EE.UU.
 
La parte macrista, para variar, se pasó de olfa: los americanos anunciaron que la visita era para hablar de "nuestros intereses comunes y la cooperación mutua", mientras que la argentina explicó que era para hablar de "ciberdefensa, narcotráfico y crimen organizado". Faller, hablando ante cadetes de aquí, les explicó la nueva guerra fría al decirles que Rusia, China, Irán, Venezuela, Cuba y Nicaragua "no comparten los valores democráticos que tienen Washington y Buenos Aires".
 
No extraña este trumpismo explícito del macrismo, porque Pompeo está entre un puñado de funcionarios que le viene durando al pintoresco presidente, que te echa a la primera contradicción. Primero lo nombró en la CIA, momento en el que Pompeo tuvo que dar marcha atrás en una declaración que lo había hecho famoso cuando era diputado, que torturar prisioneros era correcto y necesario. Como juró que no iba a autorizar que se volviera a usar el submarino en los interrogatorios, logró algunos votos demócratas y fue confirmado.
 
En abril del año pasado reemplazó a Rex Tillerson como secretario de Estado. Tillerson, evidentemente, no se había mostrado como un completo alfil de Trump, y hacía cosas como no putear debidamente a la ONU. En el extraño universo de la derecha dura en Estados Unidos, las Naciones Unidas rankean con la masonería y los Sabios de Sión como una conspiración oscura.
 
Macri y su gobierno bailan al son de la música que toca la administración Trump. Estos actos del Gobierno tienen un inmediato efecto práctico: mayor sumisión a la política exterior del principal país imperialista y cumplir con todas la ocurrencias de su presidente.
 
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